- Si es que hasta me traes otra cara, ¿eres consciente de ello? – le dijo Koemi divertida al ver a su marido llegar-. Que tenga que ser yo precisamente la que te recuerde que debería de darte igual todo a estas alturas…

Giró la cabeza para dedicarle una leve sonrisa mientras que aprovechaba para quitarse las capas de abrigo que llevaba encima. El día no había hecho más que empeorar y cuando por fin habían terminado de comer habían tenido que salir a las carreras par que él pudiera volver al trabajo sin parecer recién salido de la ducha. Cuando terminó de colocarlo todo, avanzó, con el paso medianamente decidido y poder llegar hasta donde estaba ella y poder saludarla antes de que llegara el niño. Alargó la mano para cogerla por la cintura y poder acercársela y poder usar la otra mano para hacerla levantar la cara hacia él y poder saludarla en condiciones.

- ¿Cómo me las arreglé para que me hicieras caso? – le dijo cuando se separó, recibiéndola así con una sonrisa.

- Bueeeeno… Tampoco te creas que estaba mucho mejor el mercado – le devolvió el gesto-. Mira, aunque las paranoias que te montas tú solo te podrían dar para escribir un par de libros y quitarle el trabajo a tu cuñado… Lo haces porque te preocupas demasiado por todos.

- Eh… Yo no me monto paranoias. Solo me llegan… remordimientos con efecto retardado - admitió, sabiendo que podía hablar de forma del todo sincera con ella.

- Paranoias raritas – negó con la cabeza antes de ponerse de puntillas para poder volver a darle un beso rápido-. Anda, venga, vete a ver a tu versión en miniatura que seguro que tiene ganas de tirársete encima.

Taichi no pudo más que reírse por las palabras de ella y asentir. Además, estaba completamente seguro de que lo que ella había dicho era la realidad y que nada más que lo viera Daigo iría corriendo a tirársele encima.

- A no ser que esté otra vez acosando al pobre digimon… - acabó por decir, soltándola-. Voy a por la fiera…

Koemi asintió, sonriendo mientras que lo seguía con la mirada. Le gustaba que hubiera vuelto de mejor humor por fin. Llevaba unos días bastante malos y ahora parecía que por fin había vuelto a la normalidad. No hubiera esperado que le afectara tanto la noticia. Lo que hubiera esperando más bien era que le hubiera entrado la risa y que hubiera acabado haciendo alguna tontería de las suyas para reírse de la gente. No le gustaba verlo así, pero también tenía que admitir que el hecho de que estuviera tan a la defensiva y a la que saltaba estaba más relacionado con que alguien pudiera decirle alguna estupidez a ella conseguía enternecerla.

- Oye, vete a ponerte el pijama y cómodo que yo voy a terminar de hacer la cena – le dijo mientras que se asomaba en la puerta de la habitación de Daigo, dándose cuenta de que se había tirado al suelo a enredar con el niño.

Vivía con demasiados niños en casa… Y le encantaba.


- ¿No tuviste bastante la última vez que vuelves a llamarme a mí para que te ayude con la cuna? – fue el saludo de Tacihi a Yamato nada más verlo apoyado en una de las columnas.

- Pues… me fío más de ti que de mi hermano… - acabó por admitir-. Aunque esta vez creo que le voy a pedir socorro a mi madre.

- Pues no sé yo qué tal nos irá… ¿Sora?

- Hasta dónde yo sé se iba a pasar el resto de la mañana con Aiko remoloneando en la cama – sonrió mientras que explicaba aquello echando a andar por fin-. Y luego, como todos los fines de semana, se acabará pasando Jou por casa de la forma más disimulada que sabe para ver si está todo bien… Así que espero que se deje invitar a comer.

Echó a andar a la vez que el rubio, asintiendo a lo que acababa de decir. No le extrañaba lo que acababa de escuchar y sin duda, no podía estar más de acuerdo con él. Mientras que Jou anduviera pendiente seguro que la cosa estaba mucho más tranquila.

- Ya me ha dicho Sora que ayer estuvisteis hablando – aprovechó para sacar el tema él, quedándose mirando hacia el castaño una vez que estuvieron entre los pasillos de la tienda.

- Sí, la chantajeé con comida.

No estaba seguro de lo que le habría contado ella o no a Yamato. Al nivel en el que estaban podría ser que le hubiera contado el numerito que habían montado en mitad de la calle, pero prefería no entrar en detalles por si acaso no le había dicho nada y se acababa llevando una colleja que iba a estar más que merecida.

- Mira… Creo que sobra decir que podría haber venido yo solo a coger la caja de la cuna, pero ya que estamos… A ella la engaño con el cuento de que no puede coger pesos y podemos estar más a nuestro aire sin que te estés babando en casa con Aiko…

- ¿Qué? ¿Te has puesto celoso y ahora quieres quedar conmigo a solas? – aquello sin duda era muy buena señal ya que llevaba varios días de un humor de perros.

- Claro, y te he traído a Ikea para perdernos un rato en la zona de la exposición de los dormitorios – puso los ojos en blanco.

Taichi se rió, aprovechando para quitarse la chaqueta y dejarla en el carrito que habían podido coger para meter las cosas. Él también agradecía que hubiera hecho porque estuvieran los dos solos y así poder hablar más tranquilamente. Con Sora no se cortaba tampoco, pero ahora que estaba en un estado más delicado, prefería tener más cuidado con ella. Incluso para saber más sobre ese tema prefería preguntarle a Yamato que a ella.

- Sí, ayer fui a buscarla. Koemi se chivó el otro día que fueron a desayunar que estaba un poco preocupado por la situación y tampoco quería que ella estuviera dándole más vueltas o que se acabara enfadando porque se diera cuenta y yo le hubiera dicho lo contrario… - se encogió de hombros.

- ¿Y se puede saber por qué narices tienes que andar preocupado aparte de por Koemi? ¿Sabes que fue la primera persona por la que se preocupó Sora también? – aprovechó para hacer ese comentario que sabía que le iba a gustar escucharlo-. Mira… Como ya nos conocemos más que de sobra voy a aprovechar para dejarte bien claro que justamente el día del que son las fotos más cantosas me fui a la cama más tranquilo porque me dijiste que teníais que compartir habitación y así sabía que le ibas a poder echar un ojo más de cerca. ¿Queda ya clara mi posición sobre todo esto?

- Ya lo sé, Yamato. Si no tenía ni que haberte llamado para decirte eso a estas alturas de la vida – puso los ojos en blanco-. ¿Qué quieres que le haga? Son temas que considerando delicados quiera o no. Y parte de la culpa la tienes tú por haberte puesto como te pusiste años atrás, sino seguramente me lo seguiría tomando de otra forma.

Ya que estaban, podría seguir con el punto de dejar las cosas bien claras sobre la mesa. Al menos lo que a él más le interesaba. No dejaban de ser asuntos de los que no había que darle explicación absolutamente a nadie, y que eran cosa de ellos dos y de nadie más. Ya había hablado con Sora todo lo que de verdad tenía que hablar sobre aquello, pero, podía aprovechar y dejar atados algunos cabos de más. Solo esperaba no acabar discutiendo con Yamato también a esas alturas, pero, no tenía demasiada pinta.

Tras escuchar las últimas palabras de Taichi el rubio había empezad a ir caminando más despacio. Lo cierto era que no era algo que hubiera tenido en cuenta en sus ecuaciones. ¿Hacía esas cosas por el problema que habían tenido años atrás? Frunció el ceño, más confuso que cualquier otra cosa. Acabó por detenerse, resoplando de tal forma que se le acabó moviendo hasta el flequillo. Seguramente si Aiko hubiera estado allí se hubiera empezado a reír de su padre.

- ¿De verdad? – giró la cabeza hacia Taichi, quien solo respondió encogiéndose de hombros-. Bueno… Supongo que… Lo siento – acabó por decir, estando a punto de perder toda la seriedad que podría aparentar en aquel momento por tener que reirse de la cara que se le quedó al otro-. Deja de mirarme así. ¿Qué otra cosa esperabas que te fuera a decir?

- ¿Lo sientes? – aquello no lo había visto venir de ninguna de las maneras.

- Sí, lo siento. Teníais toda la razón. No tengo ni el más mínimo derecho a decir ni media palabra al respecto. Tanto tú como ella eráis libres de hacer lo que os viniera en gana las veces que os viniera en gana. Y no me debía nadie ni una sola explicación. Yo mismo perdí todo derecho a nada cuando me comporté como un cobarde. Deja de mirarme así que intento ponerme serio. Me di cuenta hace años ya, no me viene de ahora. Tuve un buen aislamiento para quedarme yo solo por mis ideas… E incluso antes de eso, cuando se me fueron enfriando los tiempos entendí hasta qué punto la había cagado y no sabía cómo narices iba a ser capaz de volver a mirar a Sora a la cara.

Confuso a más no poder, estaba seguro de que se había quedado hasta con la boca abierta mirando hacia Yamato. Realmente lo que estaba diciendo era el pensamiento más coherente y cuerdo ante esa situación, pero después de todo lo que había pasado, no esperaba que fuera lo que realmente hubiera estado pasando por esa cabeza. Aunque, si lo pensaba fríamente, sí que lo había visto tomarse los comentarios de Takeru cuando se dedicaba a malmeter, o incluso cualquier otra salida de tono sobre el tema casi que con humor.

- Por suerte ya se me da algo mejor el controlar el pronto… Somos todos adultos ya y precisamente creo que al que le falló eso fue a mí. Contigo mal y con lo nerviosa que estaba Sora entonces… No es asunto mío ni lo será lo que haya pasado entre vosotros dos durante… Nunca. Creía que ya lo había dejado claro hace tiempo- negó con la cabeza. Era cierto, podría dolerle que precisamente ellos dos hubieran pasado según qué límites porque no dejaban de ser ellos. Pero es que ahora que podía verlo todo con perspectiva y desde una posición completamente diferente. ¿qué otra cosa cabría esperar? ¿Quién narices había sido él años atrás para poner el grito en el cielo? Nadie. Absolutamente nadie -. Pero bueno… Venga ya, ¿ahora me vas a decir que no te pusiera pegas y que casi que me pusiera a pegar brincos cuando te vi aparecer en casa? Así que espero que no estés ni mínimamente preocupado porque yo pueda pensar lo que no es… De hecho, el que tendría que pedirte disculpas soy yo – hizo una pausa, dejándolo decir algo si él quería, pero ante la cara con la que seguía mirándolo prefirió continuar-. Si esto ha pasado ha sido por culpa mía. Por lo que sé ya os habían visto muchísimas veces comportándoos de forma "poco correcta para la cultura japonesa" y nadie le había dado importancia… Si ahora ha pasado esto es por mi culpa, pero espero haber podido cortado ya de raíz con el problema… - volvió a mirar hacia él-. ¿Quieres hacer el favor de decir algo y dejar de mirarme con cara de idiota?

- ¿Y qué quieres que te diga si de repente me sales con que eres menos bobo de lo que parecías? – soltó, alejándose un par de pasos para poder evitar mayores consecuencias.

- Perdona, dijo el que lleva unos días histérico porque alguien pueda llegar a pensar lo que no es. No me toques las narices, Tacihi… No me las toques y vamos de una voz a coger las cosas que todavía va a pensar Sora que nos hemos perdido.

- ¿Cómo la otra vez que estábamos buscando las lámparas de mesa?

- Que camines delante de mí...