- Pues la verdad es que no sé por qué Yamato tarda tanto… - dijo Sora mientras que se sentaba al lado de Jou-. Creo que sabía lo que iba a comprar…
- ¿Se ha ido solo? – le preguntó mirándola entretenido.
- No… Se ha ido con Taichi – acabó por echarse a reír-. Se han ido a comprar algunas cosas para la habitación del nuevo bebé. Creo que iban a Ikea…
- ¿Ikea? ¿Has mandado a esos dos sin compañía a Ikea? ¿Y todavía te preguntas por qué tardan? Eres consciente de que seguramente vayas a tener que ir a buscarlos, ¿verdad?
- En ese caso pueden ir buscando una exposición bonita en la que dormir…
- No lo iba a decir en alto aunque estuviera con Jou, pero conociendo la gran orientación de Yamato y el despiste que solía arrastrar Taichi, podría apostar a ciegas que estarían dado vueltas en alguno de los pasillos intentando dar con lo que buscaban. Era capaz de visualizarlos perfectamente.
- Bueno, en ese caso yo si quieres te invito a comer a ti y ellos dos que lleguen para la hora la cena. O puedo avisar a Koemi y que se venga con nosotros – sonrió, acomodándose mejor contra el respaldo.
- No suena como algo demasiado descabellado – asintió-. Oye… sé que no es asunto mío, pero… ¿Puedo preguntar qué tal están las cosas?
- ¿Qué no es asunto tuyo el qué? – lo miró con las cejas arqueadas, notando lo incómodo que parecía haberse puedo el médico de repente-. ¿Cómo están las cosas con Koemi? – especificó ella dejando ver una sonrisa para tranquilizarlo-. Es asunto tuyo porque si preguntas es porque te preocupas por nosotros… Está todo bien, Jou. Por suerte, ella ya sabe más que de sobra lo que hay. Son muchos años aguantándonos… Y si alguien es capaz de pensar que Taichi es capaz de pensar en alguien más que no sea ella es que no lo conoce…
Y hablaba con un conocimiento de causa más detallado que nadie. Estaba segura de ello. Había sido el cambio total en la manera de actuar de él. Ella lo había podido ver desde la más primera de las filas en todos los sentidos. Y sin duda, no podía estar más encantada con ello.
- Si te digo la verdad yo también me preocupé por ella, pero al final el que peor lo ha estado pasando ha sido él. Yamato… se había enfado, mucho… Pero ya sabes. Estoy embarazada y eso es equivalente a no dejar que me despeine ni la menor brisa… Pero sí, está todo bien. Tuve que hacerle un croquis a Taichi ayer, pero yo creo que ya le ha quedado claro. Aunque, si te digo la verdad, creo que parte de lo de ir a comprar la cuna "y que yo no pueda coger pesos" es parte del plan de terminar de dejar las cosas claras con él.
- ¿Y te extraña entonces que esos dos estén tardando? – negó con la cabeza-. La verdad es que no es asunto mío, Sora. Digas lo que digas, claro que me preocupo, pero digamos que no me gusta meterme en vuestra vida.
- Lo sé, y te lo agradezco. Pero creo que la que más problemas tiene ahora mismo es la periodista esa. Yo por mi parte… Mira, he vivido toda mi vida con ese constante rumor a mi alrededor. Hace unos años sí que me habría preocupado, pero… ¿ahora? Paso. Me he cansado de esta sociedad… Y si quiero mostrarme cariñosa y abierta con alguien en medio de la calle porque es lo que siento, ya puede venir a protestarme quien quiera…
- Pues… me gusta escucharte decir eso – asintió-. Mira, la verdad es que aunque fuera verdad me ha parecido una jugada muy rastrera. No sé si pretendía conseguir algo de esa forma, pero no la veo tampoco muy encaminada – atrajo así la atención de ella, confusa al escucharlo decir algo así-. Me parece a mí que hace falta muchísimo más que eso para que Yamato tenga ojos para alguien más que no seáis vosotras dos – hizo referencia a la niña-. Se ha equivocado de estrategia y de blanco… Sobretodo en lo segundo.
- Bueno… eso díselo mis episodios de locura transitoria protagonizados por las hormonas y cuando veas a Yamato, si es que vuelve de Ikea algún día, le preguntas qué tal se duerme en el sofá… - acabó por admitir teniendo que empezar a reírse los dos a la vez. Él sabría de lo que hablaba, que también tenía que haber pasado por ello. Sonrió más abiertamente al ve que Aiko llegaba correteando hasta ellos-. ¿Dónde andabas chiquitina?
La pequeña en vez de responder se acercó hacia el médico, dejando ver entonces que en sus manos traía un papel. Conociéndola era fácil adivinar que habría estado haciéndole un dibujo a Jou, de manera que únicamente se quedó observando la escena.
- Uy, ¿y esto? – dijo él cogiéndolo rápidamente-. ¡Mira qué dibujo más bonito!
- Por cuidar de mami y el nene chiquitín – contestó antes de alargar los brazos hacia su madre, pidiendo así que la cogiera.
Taichi se quedó en mitad del pasillo con el ceño fruncido, mirando primero hacia un lado y luego hacia el otro. Se habían metido por uno de los atajos y no tenían demasiado claro en qué zona estaban en aquel momento. Estaban ya en la zona del almacén en dónde se podían coger las cajas para salir de la tienda a pagar, pero, para él, todo era igual.
- Si es que no sé por qué te hago caso… - gruñó por lo bajo.
- Oye, don inteligente, si sabías por dónde era el camino podrías haberlo dicho y no dejarme a mí ir delante – protestó Yamato girando la cabeza hacia él.
- Pues sí, no sé por qué te dejo a ti ir delante… Menos mal que no te dio por hacerte piloto en vez de… lo que sea que haces en tu trabajo porque en vez de Marte se habría pisado Urano.
Pudo escuchar perfectamente como Yamato resoplaba con ganas, de nuevo, consiguiendo que se lo moviera el flequillo, el cual, había dejado secarse a su aire antes de salir de casa no teniendo que ir a trabajar.
- Mira, ahí pone un cartel de salida – dijo señalándoselo con la cabeza.
- Ya, pero no buscamos una salida. Buscamos la caja de la cuna.
- Pues salimos y la compramos por internet y que me la lleven a casa – cruzó los brazos.
- ¿Vas a dejar que Sora se dé cuenta de que te has vuelto a perder?
- No, voy a dejar que se dé cuenta de que nos – recalcó esa palabra – hemos vuelto a perder.
- Madre mía… si es que normal que te ande acosando una periodista y ni te enteres… - puso los ojos en blanco echando a andar-. ¡AH! – protestó cuando sintió la colleja que acababa de recibir-. Si bueno, lo que me faltaba, ¡agresivo!
- Claro que me enteraba, anormal – al menos cuando la cosa se hizo demasiado evidente-. No te veo yo a ti metiéndole un corte y dándole esquinazo a la ayudante de Sora precisamente, que bien que vas a saludarla.
- Porque soy amable y no un borde de manual como tú. Además, esa no se me quiere tirar al cuello… - entrecerró los ojos-. Espero que al menos hayas dejado esa personalidad tan encantadora tuya arreglar el problema…
Yamato tardó unos segundos en sintonizar bien con el tema, dándose cuenta de que le estaba preguntando si había acabado tomando medidas. Asintió a su pregunta, ya que no era algo que pensara llevarse en secreto, simplemente algo que prefería no pregonar.
- Fui a verla al hotel, te llamé nada más salir de él, pero me dijo Koemi que estabas durmiendo. Tenía que verla de frente y sin que nadie pudiera tocar las narices y meterse dónde no le llamaban.
- ¿Sabes que Sora sabe que algo así ha pasado, verdad?
- Claro que lo sabe. Hace mucho tiempo que perdí la habilidad de esconderle algo. Pero quería hablar con ella de todas formas… Estaba enfadada porque se le denegó un pase a uno de los desfiles y hasta dónde me ha contado eso le ha traído problemas… De eso tenemos la culpa su socia y yo, no queríamos que Sora se enfadara… Pero bueno, que ya tenemos una edad para montar semejante pataleta. Quiero creer que se comporta de esa forma... por seguir con la tontería, no me entraría en la cabeza creer que de verdad seguía pensado que podría estar interesado.
- Yo tampoco… Y sin que suene a ataque. Con la cara de idiota que se te queda en el momento en el que tienes a Sora medianamente a la vista, creo que esta más que evidente que poco hay que hacer. Ni siquiera en la época que te tuvo en sequía después de que naciera Aiko.
- ¿Por qué eres tan idiota? – puso los ojos en blanco-. Aunque la verdad… Creo que más allá de lo que haya podido pasar conmigo o no… Si estaba enfadada por el problema del trabajo que le haya podido ocasionar yo, más problema debe de tener ahora. Hideki se lo ha tomado bastante en serio. Y ha conseguido que la echen del proyecto y que la manden de vuelta a Londres.
- ¿Hideki?
- Se le ocurrió también amenazar a Mai cuando se cruzaron después de que saliera la noticia. Digamos que… Mai tiene menos control que yo incluso. Algo decía de que se había quedado muy a gusto con romperle la nariz… - se encogió de hombros ante las caras que estaba poniendo el embajador-. La cosa es que la amenazó con sacar a la luz el problema del último aterrizaje… A Hideki no le gusta que nadie se meta con "su equipo".
- ¿Esa está mal de la cabeza? – dijo casi sin poder creerse lo que escuchaba-. ¿Cómo se le ocurre?
- No lo sé… La verdad es que hace años no tuve demasiado trato con ella como para saber si simplemente es una rabieta o es más idiota de lo que hubiera podido pensar – se encogió de hombros-. No me mires así, fue los días antes del viaje a Marte. Por mal que suene… Era la mejor forma de dejar la mente en blanco y no desquiciarme pensando en lo que no debía. Algo tiene que hacer bien…
- Lo que no entiendo es que haya podido pensar que a día de hoy se pudiera creer que las cosas siguieran igual. No creo que en su momento le dieras pie a pensar que tenías otras intenciones.
- No, no precisamente – se encogió de hombros.
- Pues… es problema de ella. En ese momento podías irte con quien te viniera en gana… Con tantas como te viniera en gana… Que le den – dijo-. Llevo unos días que no había quien me aguantara. Sora estaba preocupada por mí… pero ya hablé ayer con ella y mira… Que le den a la periodista aquella y a la gente que quiera hablar de lo que no sabe. Que les den…
Yamato giró la cabeza hacia Taichi, sonriéndole a medio de respuesta. Seguramente lo que acababa de escuchar era el punto final para todo aquel problema. Al menos en lo que a problemas personales se refería.
- Ahora solo queda ver qué acaba consiguiendo mi padre…
- Tu padre está detrás de una disculpa pública. He hablado con él sobre el tema, ya que dentro de temas más internacionales tengo algo más de idea. La verdad es que yo estoy de acuerdo. Si que es cierto que las imágenes son reales, pero completamente sacadas de contexto y contra eso sí que se puede hacer. ¿Sora qué ha dicho?
- Sora… Si por ella fuera lo dejaría estar, ya la conoces. Pero no se va a oponer a nada. Creo que hasta le ha dicho a Koemi que si lo veis necesario ella también hará por tomar medidas…
- Ella que se dedique a seguir consiguiendo que le apriete la ropa, que ya bastante mal lo ha pasado en el anterior embarazo para que alguien venga a tocarle las narices. No… Que se quede al margen. Y si es necesario que alguien de los principales afectados se implique más, yo mismo lo hago. A fin de cuentas… Todo esto me preocupa más por Koemi que por absolutamente nada más. No creo que nadie que nos conozca se vaya a escandalizar ahora mismo…
- No, lo cierto es que no… - Yamato asintió a sus palabras.
