Yamato llevaba un rato entretenido siguiendo a Sora con la mirada mientras que iba y venía por casa terminando de dejarlo todo listo. Hacía ya un par de horas que Aiko se había ido a la cama y que ellos habían cenado también y, por ahora, sus planes de noche se resumían en hacer el vago un rato antes de irse a la cama. Simplemente estaba esperando a que ella dejara de dar vueltas para poder cogerla del brazo y arrastrarla hacia donde estaba sentado para dejarla a su lado.

- Pero… - protestó sin hacer tampoco demasiado por escaparse.

- Ya lo recojo yo mañana – dijo antes de arreglárselas para dejarles echada la manta por encima a los dos, cerrando así toda negociación que ella pudiera pensar que tuviera abierta.

La escuchó protestar algo por lo bajo, sin entender demasiado lo que decía, pero sonrió al notar cómo se acomodaba a su lado, quedándose de tal manera que podía usarlo a él como punto de apoyo, relajándose de esa forma.

- Dime la verdad – le dijo él pasados unos segundos-. ¿De verdad que nadie te dijo nada en la cafetería?

- No lo sé, Yamato. Yo no escuché lo que decían – admitió sin ponerle muchas pegas-. Pero… Me ha estado bien. El otro día le monté un buen numerito a Taichi porque a él le pasó lo mismo que a mí en Ginza.

- ¿Sí? ¿También se echó a llorar él solo? – no pudo evitar el comentario, echándose a reír al notar el codazo de ella. Guardó silencio unos segundos, haciendo porque su mano pudiera alcanzar el pelo de ella, jugando con algunos mechones de forma distraída-. El otro día estuve hablando con él más seriamente del tema cuando fuimos a Ikea…

- ¿Por eso tardaste tanto en volver?

- No, es fue porque nos perdimos de verdad – no se molestó ni en mentir-. No… Pero aproveché para pedirle disculpas.

- ¿Disculpas? – frunció el ceño, levantando la vista hacia Yamato, dejando notar la confusión en su rostro.

- Sí… La noche en la que os tuvisteis que quedar juntos todavía me llamó par ver si no había ningún problema. Y parte de lo que le pasaba estos días también estaba relacionado conmigo y… Que se le venía a la cabeza cómo me puse cuando discutimos en Londres. Creo que con él no habia vuelto a tratar el tema. Lo había considerado completamente innecesario…

Sora fue relajando el gesto, poco a poco, entendiendo a lo que se refería. Ella tampoco había vuelto a tratar el tema de todo aquello con Taichi más de lo necesario, incluso no había vuelto a pensar demasiado en ello. Le daba pena que a esas alturas Taichi aún tuviera sus dudas y que prefiriera ir sobreseguro con Yamato, pero… tampoco podía culparlo. Por suerte, era un tema que entre ella y su marido habia quedado totalmente zanjado tiempo atrás.


2018 - Tanegashima

Sora llevaba un rato pensativa. Había salido a tomar el aire, y, como tenía por costumbre, se había quedado sentada en las escaleras de la casa. Hacía apenas un día que había llegado y no había tenido tampoco demasiado tiempo de nada, demasiado emocionada con el ofrecimiento de Yamato de que se mudara con él allí hasta el viaje. No podía gustarle más esa idea y de tan solo pensar en ello se le dibujaba una sonrisa en el rostro. Sin embargo, quería hacerlo todo lo mejor posible para que no volvieran a tener problemas por ese frente nunca más. Era algo que sí que había estado presente entre ellos desde siempre, pero, ahora que las cosas habían tomado una seriedad mucho más elevada, ¿por qué no aprovechar?

- ¿Te estabas escondiendo de mí? – le dijo Yamato, apareciendo tras ella.

- Dentro hacía calor – explicó.

- Sí, la verdad es que sí. He dejado la habitación abierta para que esté fresca para luego – se sentó a su lado, al otro lado de la barandilla para poder usarla como apoyo y quedarse así observando a la pelirroja-. ¿Qué estás pensando? ¿No te habrás arrepentido de venirte conmigo, no?

- Claro que no – negó con la cabeza, haciendo lo mismo que él para poder observarlo-. Solo que… No hemos tenido todavía tiempo desde que llegué de… hacer las cosas bien del todo. Y… yo hay algo que quiero hablar contigo antes de nada – observó la expresión de él, sonriéndole muy levemente-. Mira… Yo… la verdad es que te lo cuento porque quiero ser sincera del todo contigo y dejar las cosas claras, pero… Quiero que sepas que no tendría que estar contándotelo porque… Es mi vida mucho antes de que tú reaparecieras en ella.

- Sora… No… - empezó a hablar, guardando silencio ante un gesto de ella.

- No, quiero que lo sepas, ¿vale? Jamás lo hablado con nadie de forma directa. Con nadie… - era algo que le costaba ya que iba completamente en contra de todo lo que solía representarla -. Es algo muy personal…

- Sora, si es algo tan personal no sé… No creo que me merezca saberlo. No después de cómo me comporté hace un mes…

- Mira, ahí tengo que darte la razón – lo hizo sonar a broma para quitarle importancia, pero era una verdad bastante grande-. Pero quiero hacerlo y dejar las cosas claras. Es sobre Taichi y yo… Lo que escuchaste, sobra decir que es completamente cierto. Pero… te he mentido. La verdad es que no sabía cómo salir en ese momento… Y supongo que él ha querido mantener mi versión también para no hacerme las cosas más complicadas… La cosa es que… No fue solo una vez – y decir aquellas palabras en alto, le quitó un peso de encima que nunca hubiera podido imaginar que se quitaría-. Durante… un tiempo… Y lo que hace que me sienta horriblemente mal con ese tema no es eso, sino que yo estaba con Ryo.

Hizo una pausa, quedándose atenta a al reacción de Yamato, notando como se había quedado sorprendido con la repentina confesión de ella. No la había esperado, aunque estuvieran tratando precisamente ese tema.

- No fue ni una relación, ni algo constante en el tiempo. Simplemente, pasaba y punto… Nadie más lo sabe aparte de Koemi. Él se lo contó, aunque no hubiera pasado nada desde que él empezó a fijarse más en ella. Y yo me siento muy mal con respecto a Ryo – era fácil de darse cuenta, no se ponía cómo se ponía si lo veía porque hubiera roto el compromiso entre ambos-. Te estoy contando esto porque confío en ti y quiero que no haya más cosas escondidas que puedan volver a hacernos daño. Solo espero no haber metido la pata.

Yamato había guardado silencio. Sin duda alguna ni contaba con escucharlo, ni mucho mejor que fuera algo que hubiera pasado. Le costaba imaginarse que Sora hubiera sido capaz de traicionar a su pareja, pero, a su vez, lo veía como una pista muy grande sobre lo… complicado que debía de haber sido todo. Que fuera con Taichi, a esas alturas, casi que solo le extrañaba por el hecho de que ella se hubiera atrevido a poner algo más en riesgo lo que fuera que tenían ellos dos, ya que no sabía cómo catalogarlos ya.

Tampoco era algo que le gustara escuchar. Evidentemente no le gustaba escuchar que entre ellos dos las cosas hubieran ido a más. A nadie le gustaba escuchar que la mujer de la que estaba enamorado había estado liada con su mejor amigo. Pero, ambos se lo habían dicho repetidas veces y él no podía más que darles la razón. No tenía derecho alguno de meterse, protestar, o decir algo al respecto. Él era el que se había largado de la vida de ambos y eso le quitaba todo derecho a poder opinar tan siquiera.

- Oye… - dijo al cabo de un rato, cambiando de posición para acercarse hacia ella, quedándose en los escalones inferiores para poder mirarla así de frente-. No te voy a negar que no me resqueme… Pero… No es asunto mío. No lo era tampoco cuando me enteré en Londres… No debería de haberte dicho nada de lo que te dije. Ni mucho menos tú tener que disculparte porque yo me enterase tarde – posó sus manos en sus rodillas, quedándose así con ella de frente-. Lo que quiero decir es que agradezco que me lo hayas contado. Y que nos conocemos lo suficiente como para que esa información solo consiga preocuparme levemente por lo que podría pasar por esa cabecita en esa época, pero… Tampoco es asunto mío. Tú me lo dijiste. Me largué y perdí absolutamente todo derecho a opinar tan siquiera – hizo algo de presión con sus dedos en las rodillas de ella en un gesto cariñoso.

- ¿Quién eres y qué has hecho con mi rubio cascarrabias favorito? – acabó por contestar tan unos segundos más en silencio.

- Se llama aislamiento de un mes yo solito con mis ideas y las amenazas de mordiscos continuas. Sora… Me conoces de toda la vida. Sabes el pronto que tengo y que luego soy incapaz de pedir disculpas. Lo que me extraña es que no me hayas escuchado darme cabezazos desde Tokio.

Esas últimas palabras de él le provocaron una sonrisa a la pelirroja. Aprovechó que se había acercado a ella para estirar una mano y darle una ligera caricia en la mejilla a él. Lo cierto era que no esperaba que fuera a tomárselo de esa forma. Le preocupaba hasta cierto punto su reacción después de lo que había pasado en Londres, pero, visto desde las palabras que acababa de decirle, podía verlo todo con otros ojos.

- Agradezco que me lo hayas contado – resumió-. Las paranoias sobre vosotros dos se me pasaron ya antes de irme. Supongo que más o menos en la época en la que gané algo más de confianza en mí mismo – admitió.

- ¿Seguro? ¿No tendría nada que ver el par de gritos que te pegué en su momento?

- Bueno… Pero todavía tardé un poco más – sonrió antes de ponerse en pie de nuevo y tenderle la mano-. ¿Damos un paseo?


Cerró los ojos unos segundos, dejando su cabeza algo más apoyada en el hombro de Yamato. Lo cierto era que él había cambiado muchísimo. Aunque ella lo conocía bastante más y sabía reconocer que lo que pasaba era que había dejado de llevarse por sus inseguridades y que ahora usaba más la parte racional de su cabeza antes de encenderse con tanta facilidad. Aunque, por suerte, no había sido asi en todos los campos de su vida. Sonrió ante su propio pensamientos, moviendo su cabeza para poder acercarse algo más hacia su cuello y darle un beso en él.

- Me alegro de que le hayas quitado la paranoia del todo, nada me gustaría menos que causar problemas en esa relación matrimonial que os tenéis – le murmuró cuando obtuvo su atención-. ¿Habías dicho que recogías tú mañana, no?

- Sí, ¿por qué? – le contestó inicialmente confuso, tan solo unos segundos adivinándole las intenciones con facilidad-. ¿Me estás haciendo una proposición indecente? – comentó divertido antes de bajar algo más la cabeza.

- ¿No te doy pena? – intentó lanzarle más o menos el mismo tipo de mirada que les ponía Aiko cuando quería más postre-. Que he tenido un mal día…

- Mal día… Mal día y medio te voy a dar yo a ti – divertido por el intento de ella, tiró de la manta que les había echado a ambos por encima para llegar a cubrirla del todo, escuchándola reírse, especialmente cuando empezó a hacerle cosquillas por debajo de ella.

- ¡Yamato! – protestó, riéndose.

Divertido por la reacción de ella, no tardó demasiado en dejarla escaparse para ponerse en pie y tenderle la mano para que fuera con él. No era un lugar para ponerse más cariñosos de la cuenta, estaban demasiado al alcance de Aiko.

- Sí, claro, ahora dame a mano – dijo riéndose cuando por fin se puso en pie-. Te vas a quedar a dormir ahí.

- Bueno, mira… Yo duermo dónde tú quieras, pero, ahora mismo, no son intenciones de dormir las que tengo ahora mismo – caminó tras ella para poder cogerla por la cintura, girándola para que se quedaba mirando hacia él y que tuviera que caminar de espaldas en dirección hacia la habitación de ambos.


Nadaoriginal: aprovecho hoy que tengo al más de tiempo al ser festivo para contestaros por aquí. Lo primero de todo, gracias por las review. Últimamente el tiempo no es algo que me sobre demasiado ni las neuronas tampoco así que aprovecho que tengo varios capítulos de más escritos para poder subirlos y no dejaros esperando hasta que de verdad saque un ratejo. Así que nada, lo dicho, gracias.

Bueno, yo creo que aunque ya he ido dejando rastro por ahí hacía falta este mini FB para dejar claro qué era lo que realmente estaba haciendo que Taichi se comportarse de esa forma tan especialita. Que aquí todo el mundo estaba dando por sentado cosas que igual no se deberían de haber dado y a él le quedaban sus dudas sobre la materia y al muy cobardica de él - manda narices - le daba miedo sacar el tema tan de frente hasta que no quedaba más remedio. Con el poco filtro que sabe tener cuando quiere... Al menos parece que ahora la cosa se ha quedado más o menos tranquila de una vez por todas y solo queda esperar a ver si Hiroaki se consigue salir con la suya.

¡un besito de tortuguita enorme!

ElenaAA23: a ti ya no te digo nada porque me vas a reñir por dejaros estas respuestas, que lo sé yo jajaja Pero bueno, que hoy es festivo y tengo algo más de tiempo prometido. También porque no me está dando la gana de ponerme a hacer lo que tengo que hacer, que conste en acta, pero bueno jajajaja.

Tampoco te voy a decir nada porque tú ya estabas viendo más o menos leyendo lo que tenías que leer, que lo sabemos las dos, y ahora simplemente ha llegado la confirmación. También te digo que tú quedas más al Oeste y le quedas más a mano a cierta señorita que va a venir a lincharnos. A lo mejor he aprovechado el puente para mudarme a dónde nadie me encuentre porque... Porque igual cuando saque otro ratejo tengo que empezar a preparar cierto FB que considero más que justo que ya salga a la luz.

Y sobre lo de las cotorras... Pues a saber qué estarían diciendo. Lo mismo hasta que "mirasen a ese con esa jovencita a su lado" sin saber quién es o deja de ser. Ya la has visto ahora confesando que tampoco es que escuchase nada simplemente se dio cuenta de que estaban hablando sobre ella y las hormonas hicieron el resto. Que lo único a sentir es el susto que le dio a su pobrecito suegro. Que a él esas cosas ya le quedan algo más lejos y especialmente no espera que le vengan por parte de la más cuerda de la familia.

Un bico grandote vecina.