Yamato se quedó mirando hacia Sora nada más sentir que se había quedado dormida. La idea de ella de pasar por el agua antes de irse a dormir le había sonado de maravilla, no lo iba a negar, pero cuando habían terminado, ella mucho más que él, había caído rendida. Recordaba episodios de ese tipo en el anterior embarazo, en los que ella estaba muchísimo más sensible en todos los aspectos y no estaba del todo seguro de quién de los dos salía ganando más. La observó, entretenido al ver que estaba completamente dormida.
Lleva unos días demasiado alterada, no solo por las hormonas y lo normal en el embarazo, sino por todo el problema que tenían encima. Y lo llamaba problema porque, a pesar de que parecía que a nivel personal tampoco había los había afectado demasiado, a nivel más general sí que lo había hecho. Sora con las idas y venidas de humor que tenía podía tomárselo a risas o bien acabar como aquella mañana, llorando por los rincones. Le daba pena, no lo iba a negar, sabía que no lo pasaba demasiado bien con todo aquello, pero le tranquilizaba el saber que si hubiera estado en condiciones normales seguramente habría ignorado todo el asunto.
Le había dado rabia ver a Tacihi afectado también, no contaba con que precisamente él se fuera a preocupar tanto ya que solía ser quien se tomaba las cosas de manera más relajada. No había contado, para nada, con que él pudiera asociarlo con todo lo que había ocurrido en el pasado entre ellos. También le había hecho sentir culpable al darse cuenta de que, más allá de la preocupación por Koemi y lo que ella pudiera pensar, el mayor problema que parecía tener Taichi era que pudieran volver a salir a flote problemas del pasado.
Era cierto que no habían vuelto a tratar el tema entre ellos dos. Tampoco lo había considerado necesario. Lo que le había dicho que lo había visto era cierto. Eran asuntos del pasado. De un pasado que quedaba bastante lejos de todo. Además, mantenía aquello de que no era asunto suyo lo que ellos hicieran o dejaran de hacer años atrás. Si bien en su momento él hubiera sido uno de los primeros que hubiera malpensado de ellos, de aquello hacía literalmente media vida. Su yo adolescente poco tenía que decir sobre ellos ya. Él confiaba a ciegas tanto en Sora como en Taichi. Y la simple idea de que él se hubiera preocupado por su reacción, no le había gustado.
Tenía gracia la cantidad de vueltas que daba la vida, ya que si quince años atrás le hubieran dicho que se hubiera preocupado por lo que Taichi hubiera pensado o dejado de pensar ante la acusación de tener algo con Sora… Frunció el ceño ligeramente ante esos pensamientos, durándole poco al notar como la pelirroja se empezaba a mover. Bajó la vista hacia ella, acabando por sonreír que se revolvía entre las mantas para buscarlo a él. Sonrió, colaborando para facilitarle las cosas, decidiendo que era mejor dejar la mente en blanco y dormir. Por el momento, parecía que Sora, incluso dormida, estaba de acuerdo con esa idea. Dejó uno de sus brazos en torno a ella, acercándosela de esa forma antes de cerrar los ojos.
- Dime, por favor, que no te ha vuelto a entrar la paranoia… - dijo Koemi mientras que se acercaba a Taichi.
Hacía un rato que ella se había quedado dormida, despertándose ahora y echándolo de menos se había levantado para buscarlo. No había necesitado buscar demasiado, viéndolo en el salón, sentado en el sofá totalmente concentrado. Tanto que cuando la escuchó hablar dio un respingo.
- No – contestó, riéndose, siguiéndola con la mirada-. Lo que pasa es que como todos estos días no he tenido la cabeza donde debía se me ha acumulado demasiado…
- ¿Te has quedado levantado trabajando? – caminó hasta él para terminar de dejarse caer en el sofá a su lado-. ¿Te has dado un golpe en la cabeza de la que buscabas la salida de Ikea con Yamato?
- Eh – protestó, lanzándole una fingida mala mirada, alargando el brazo así para dejarlo en torno a ella-. Sería la envidia de medio Tokio, perdido con Yamato con Ikea…
- Bueno, no tengo yo muy claro quién sería la envidia de los dos – posó la cabeza en su hombro, aprovechando la cercanía, notando así que se estaba riendo por su comentario-. Deberías de venirte a la cama de una vez. Llevas sin dormir decentemente días.
El comentario lo sorprendió inicialmente, ya que aunque sabía que había perdido toda habilidad de ocultarle algo a Koemi, si es que alguna vez la había tenido, pero no contaba con que ella se hubiera dado cuenta.
- Normalmente estás en coma cuando me suena el despertador a mí si entramos los dos por la mañana y llevas toda la semana despertándome tú a mí – escuchó como añadía tras notar el silencio de él.
- Ya lo sé – acabó por admitir-. La verdad es que se me está empezando a cansar hasta la vista…
- ¿Ah sí? – levantó la cabeza hacia él, ahora así, aceptando el cambio ligero de conversación por parte de él ya que parecía que le daba la razón-. A ver si te vamos a tener que poner gafas…
- ¿Tú crees? – bajó la vista hacia ella-. No sé yo si serán lo mío…
- No sé, yo creo que te darían un aire muy interesante. Ya sabes, embajador importante interesante…
Se tomó algo de tiempo en coger los papeles que tenía en la otra mano y dejarlos sobre la mesa que tenían al lado, pensándose el cómo responder en aquella declaración, perdiendo la concentración cuando volvió a escucharla reírse.
- Luego te parecerá raro que me vayan relacionando por ahí con la gente, ¿eh? – bromeó con el tema tabú de los últimos días, lo cual, dejaba ya claro que lo había conseguido asimilar y tratar con normalidad.
- No me parece raro, tú espera a que se den cuenta de que se equivocaron de miembro del matrimonio con el que relacionarte…
El comentario terminó por hacerlo perder toda la seriedad que pudiera querer aparentar. Eso era bueno porque días atrás si alguien le hacía ese comentario, incluso ella, seguramente hubiera saltado.
- Ten cuidado no te vaya a dar el cambiazo… Que no tengo yo demasiado claro si tendrías demasiado qué hacer.
- Nada, absolutamente nada. Lo tengo asumido, tranquilo – se escapó de debajo de su brazo, poniéndose en pie, tirando de él-. Venga, a dormir. Mañana te ayudo yo con esos papeles para aligerar el trabajo.
Se dio por vencido, a sabiendas de que tenía razón. No puso muchas pegas a los intentos de ella de que se levantara, estirándose hacia la pequeña lámpara de la mesa que había encendido para poder leer. Se puso en pie tras ella, dejando entonces a la vista que a su otro estaba enroscado el gato que apenas llevaba unos dias con ellos.
- ¿Desde cuándo sois tan buenos amigos?
- Ese bicho sabe que los de su raza y yo no somos buenos amigos y me persigue por toda la casa – protestó.
- No puedo culparlo – contenta porque por fin fuera tras ella-. Mañana por la mañana ya te he buscado plan. Por el momento planeo tirarte a Daigo encima ya bien temprano par que te tenga entretenido.
- ¿Vas a pasar el resto del día riéndote a mi costa?
- Suena tentador, pero no. Tenemos que ir a hacer la compra y había pensado que podemos ir a comer al sitio ese que te gusta que queda cerca de la tienda.
Asintió, estando de acuerdo con la idea, quedándose mirarla mientras que entraban en la habitación, tropezando sin entender con qué en el último momento. Al bajar la vista pudo ver que el gato que había ido tras él y que casi había conseguido que se cayera al meterse entre sus piernas.
- Ah no, tú no duermes en la cama – le dijo, agachándose para cogerlo.
- Bah… Pobrecito, déjalo.
- No, que luego acabo yo en el sofá y él en mi sitio. Créeme, tengo experiencia en estas materias tengo ya experiencia.
- Que el gato de tus padres te arañase la cara día sí y día también seguro que era completamente buscado por tu parte y al pobre animalito no se le podía decir nada. Anda, deja al bicho que duerma aquí y métete en la cama de una vez, que para que a ti se te noten ojeras…
Hizo una mueca, dándose por vencido y yendo a hacer lo que ella le decía, dejando al gato encima de la cama para que fuera a enroscarse en una de las esquinas mientras que él hacía lo mismo, yendo directo a colocarse tras Koemi cuando ella también se hubo echado, quedándose detrás de ella y dejando sus brazos a su alrededor.
- Por si todavía no te había quedado claro… - habló ella unos segundos después, tras sonreír ligeramente al sentir como notaba su respiración sobre su cuello-. Jamás se me ocurriría malpensar de ti. Tengo muy claro con quién me casé…
- Eso un día tengo que hacértelo decir ante notario – le dijo divertido-. Porque yo sigo sin entender cómo me las arreglé para engañarte y que me hicieras caso.
- Ya, ¿eh? – se revolvió cuando lo sintió cerrar algo más su brazo sobre ella como respuesta a su comentario-. Es verdad, ¿qué quieres que te diga? ¿Cuántas semanas te costó terminar una frase completa cuando te preguntaba algo? ¿Tú sabes lo complicado que es decidir si te gusta alguien o no cuando es la tercera vez que se tira el café por encima al verte aparecer de la nada?
- Para tu información creo que eso habla en mi favor.
- ¿En serio? ¿En tu favor?
- Sí… A ver dónde vas a encontrar alguien más evidente – acabó por echarse a reír sin poder evitarlo.
Se acordaba perfectamente de aquella época. No había pasado demasiado tiempo para que se fijara en ella más seriamente. En la entrevista apenas se había entretenido en fijarse en nada que en que era la competencia, estaba demasiado nervioso y paranoico por todos los frentes, pero recordaba perfectamente el día que había empezado en el trabajo y los habían presentado ya que eran las nuevas incorporaciones.
- Eso no te lo puedo negar. ¿Sabes por qué me fío tanto de ti? Eres la persona más transparente que conozco. Si nos llamaste casi que para pedir permiso para quedarte fuera de la ciudad esa noche.
- A lo mejor es todo parte de un elaborado plan – intentó sonar algo interesante, dejándola girarse cuando la sintió moverse para poder encararlo-. ¿Qué? ¿No me crees?
- Oye, a ella podría culparla… No es tan fácil hacerse la dura contigo cerca – y no lo decía por nada más que no fuera el hecho de, a aquellas alturas del matrimonio, tontear un poco con su marido.
Se echó a reír a la vez que ella. No sabía si estaban teniendo aquella conversación como una forma sutil por parte de ella de dejarle las cosas más claras todavía y dar por cerrada aquella paranoia que había tenido en la cabeza o si simplemente estaban hablando de ello sin dobles sentidos. Arrugó el gesto repentinamente provocando que ella lo mirase confusa. Había notado un pinchazo en su espalda. No necesitó mucho tiempo para darse cuenta de que volvía a sentirlo, varios, de hecho, y finalmente aparecía el gato por encima de su hombro buscando acomodarse sobre él.
- ¿En serio? ¡Esto es acoso! Vete a dormir a los pies de la cama – le dijo, intentando cogerlo para apartarlo con cuidado mientras que Koemi se reía.
- Mira, igual sí que voy a tener que ponerme celosa de alguien… A ver, ven aquí chiquitín que te podemos hacer daño… - le quitó el animal de las manos para poder dejarlo dentro del cajón de sus pijamas, el cual había dejado abierto-. Anda… Vamos a dormir…
AnnaBolena04: Pero bueno Anna, ¿qué te pasa a ti? Jajajaja yo cada vez que subo capi vivo con miedo de que me llames al timbre y vengas a por mí. Pero bueno mientras tanto yo voy subiendo por aquí y así la cosa se va tranquilizando un poquito más.
Hoy te vengo con los Ishida en modo cuqui postortugueo y con los Yagami haciendo el adorable un rato. Y así de paso puedes ver al gato en acción que parece que la nena que tanto quería Taichi le ha llegado en forma peluda y acosadora y no lo piensa dejar en paz a Taichi jajajaja No podemos culpar al gatete. Tú por el momento céntrate en Yamato babándose encima con Sora durmiendo a su lado que eso siempre viene bien para mermar tus ansias asesinas hacia mi persona.
Y diga lo que diga la vecina ella tiene mucha culpa, así que ya sabes, empieza por ella y así yo voy mirando a ver dónde me puedo esconder.
¡Un besito de tortuguita!
Nadaoirignal: te contesto ahora al comentario del otro día porque oye, ya toca jajaja. La verdad es que este curso anda la cosa más liada y como llego zombie no tengo gana de andar haciendo nada cuando llego y os tengo abandonados en cuanto a lo de contestaros.
Estos dos en cuanto los dejamos un poco se entretienen enseguida. Sigo diciendo que son los capítulos que más me cuesta escribir porque tampoco es que sean clave vital para la historia, pero oye, de vez en cuando, que se den una alegría que ya bastantes desgracias les armo a los pobrecitos.
Como siempre, mil gracias por tus review y un beso grandote.
ElenaAA23: ¿Qué vecina? ¿Sigues viva? Estamos a ver si nos libramos de que nos vengan a linchar y a la vez te subo yo este capi y claro, ataco por dónde sé que te gusta. La verdad es que a mí también me gusta mucho sacar a Taichi con Koemi. Digo lo de siempre, no los saco tanto porque la historia está más centrada en los otros dos, pero las parejas de los Yagami y Haru y Andrew me gusta sacarlas de vez en cuando simplemente a su aire para que podamos verlos un poquito más.
Y luego Yamato con sus entretenimientos mentales mientras que descansa de haber estado entretenido, que eso le gusta mucho. Que se ha quedado relajadito mientras que Sora duerme y tiene su rato de tranquilidad ahora que parece que ya todo está en su sitio. Que al final todo ha quedado en un disgusto y un poco de revuelo pero la cosa queda más o menos tranquila y en manos de Hiroaki que debe de tenerlo controlado todo.
¡Un bico grandote grandote!
PD: venga, decide destino para fugarnos.
