Koemi tardó algo más de tiempo en dormirse que Taichi. Estaba todavía dándole vueltas a algunas cosas que había estado pensando desde hacía unos días. Había estado intentando recordar el momento en el que ella misma había sido capaz de entender que realmente la existencia de Sora en la vida de Taichi no era un problema o una amenaza para ella, sino más bien todo lo contrario.

Y, por irónico que pudiera sonar, había terminado por caer en la cuenta cuando por fin le habían dejado todo claro, cuando de verdad le había confirmado el propio Taichi que no eran sospechas lo que tenía, sino que entre ellos dos sí que había pasado algo. Había pasado unos cuantos meses entendiendo lo que pasaba entre ellos dos y cómo eran las cosas en realidad, viendo cada vez con más claridad que simplemente eran indispensables el uno para la otra, pero que, ya estaba. Que los límites los habían dejado muy claros atrás en el tiempo. Taichi le había llegado a decir que había sido gracias a ella, que le había hecho ver las cosas de otra forma y que por eso mismo Sora se había dado cuenta y ella misma había colaborado a despejarle las ideas a él.

Recordaba lo muchísimo que se había enfadado Taichi cuando ella le había dicho que ella se casaba. Recordaba también haber llegado a notar la punzada de los celos, pensando que quizás hubiera algo más detrás de todo aquello y luego… Luego simplemente lo había entendido. Había sido capaz de entender que el enfado de él era pura preocupación por Sora y por el camino que estaba siguiendo.


2013

Sora pudo ver perfectamente cómo le temblaban las manos. No sabía cómo se las había arreglado para poder hacer lo que acababa de hacer y sonar totalmente convincente, pero, lo había hecho. Había roto el compromiso y ahora estaba en un estado de nerviosismo que ni siquiera sabía qué hacer o a dónde ir. Había sacado el teléfono, sin saber tampoco a quien llamar, ni qué hacer. Estaba demasiado nerviosa. Tampoco estaba segura de tener que hablar con alguien por teléfono fuera la mejor idea, ya que era un tema que prefería tratar en persona. Y por eso mismo cuando se quiso dar cuenta, sus propios pasos la estaban llevando hacia donde, hacía no demasiado, Taichi se había mudado con Koemi. No quedaba demasiado lejos de dónde ellos habían vivido toda su infancia, le quedaba hasta de camino a casa.

- ¡Sora! – dijo Koemi sorprendida nada más verla-. ¿Habías quedado con Taichi?

- No… - la observó unos segundos-. ¿Estáis ocupados?

- No, pero acabo de echarlo a la tienda. Ven entra… - sonrió, dejándola pasar.

No tenía demasiado trato con ella todavía, hasta la fecha la pelirroja había pasado casi que más tiempo fuera de la ciudad que en ella, de manera que no había tenido oportunidad. Sin embargo, por suerte, ya había dejado de tener sus dudas sobre la relación que tenían ella y Taichi. Le costaba todavía entenderlos, pero, ya no le preocupaban. Era un tipo de relación que no estaba acostumbrada a ver, pero, ya había llegado al punto en el que confiaba en Taichi. Y si él decía que eran únicamente amigos, es que lo eran.

La observó, notándola rara. Quizás nerviosa, ya que Sora solía ser mucho más tranquila, especialmente cuando la dejaba al lado de Taichi y podía compararlos. Sonrió a la vez que le tendía el brazo para que le diera la ropa de abrigo y poder ir a dejarla donde no molestara.

- ¿Estás bien? – no pudo evitar preguntar-. Pareces nerviosa…

- Pues… - cogió aire, soltándolo con algo más de lentitud-. Más o menos.

- Siéntate, anda… Te voy a preparar una infusión, que no creo que te vaya a venir mal…

Lo más raro de todo era que no se hubiera molestado en disimular, ya que por lo que la conocía, normalmente solía jugar a las buenas caras. De manera que de verdad tenía que pasarle algo, por lo que caminó hacia la cocina cuando vio que finalmente tomaba asiento, fijándose en que aprovechaba que Agumon estaba cerca para entretenerse en saludarlo. Cogió su teléfono, marcando el número de Taichi para avisarlo.

- Toma… - le dijo a la pelirroja llegando a su lado con la taza, tendiéndosela.

- Gracias… Siento haber venido sin avisar, pero es que…

- No te disculpes, no íbamos a hacer nada esta noche. Es más, así te secuestramos para que cenes con nosotros – sonrió.

Pudo ver como la pelirroja se distraía, bajando la vista hacia el líquido de la taza. Habían pasado una temporada hacía apenas unos meses complicada ella y Taichi, pero, luego, poco a poco, las cosas se habían ido normalizando de nuevo. No iba a mentir y decir que no sabía lo que les pasaba, él se lo había contado, y hasta cierto punto podía comprender la situación. Tanto la de él como la de ella.

- No os quiero molestar – dijo, volviendo a la realidad segundos más tarde.

- No molestas, no digas tonterías. Vamos a tener comida de sobra, así que si quieres puedes avisar en casa para que no te esperen.

- No me esperan, se supone que esta noche iba a cenar con Ryo – contestó de forma automática, posando la taza en la mesa y pasándose la mano por el rostro tratando de despejarse.

Aquella frase hizo que saltara una alarma en su cabeza, dándose cuenta entonces en que Sora no llevaba su anillo de compromiso en el dedo. No pudo disimular su sorpresa, aprovechando el gesto de ella para asegurarse. Tampoco se lo había cambiado de mano.

- ¿Segura que estás bien? – preguntó ya más preocupada.

Silencio. Silencio seguido de ver cómo negaba con la cabeza, olvidando un poco esa fachada que intentaba mantener y dejando de lado su aparente tranquilidad, mostrando que estaba completamente hecha un manojo de nervios.

- Tómate la infusión, anda… - no sabía si debía de preguntarle o insistirle, no tenía tanta confianza con ella como para saber si hacerlo. Solo esperaba que Taichi moviera el trasero rápidamente y volviera de hacer la compra rápido.

- Tengo que irme a Los Ángeles una temporada. Me han ofrecido un proyecto… Justo el que llevo esperando años.

- Pero eso es bueno, Sora… - aquello la perdió algo más si era posible.

- Lo sé, si todo sale bien podría conseguir por fin tener mi propio estudio… Lo que pasa es que es un proyecto de mucho tiempo…

- ¿Y os ha estropeado los planes de la boda? – terminó la frase por ella-. Sora… Lo siento…

- No, no ha sido eso. No me ha apoyado. Pretende que no lo acepte y le he dejado… - soltó de golpe.

No esperaba escuchar de repente una confesión así por parte de Sora. Ahora podía entender que hubiera pasado por allí directamente, ella de estar en su lugar, también hubiera ido en busca de Taichi. Y entendía que estuviera tan nerviosa y alterada en ese momento.

- Sora… Tómate la infusión, te va a ayudar. Y… sé que no es cosa mía, pero… Si te ha salido la oportunidad de tu vida y no te ha apoyado… Solo te puedo decir que has hecho bien. Has hecho muy bien.

Taichi no tardó demasiado en llegar a casa, todavía haciendo malabares con las bolsas y las cosas que traía con él, cerrando con el pie. Había ido lo más rápido que había podido, pero, la cola a aquella hora del día no había querido colaborar.

- Trae, ya lo coloco yo – le dijo Koemi antes de quitarle las bolsas de las manos-. Mira a ver si consigues que se calme tú, anda…

- ¿Le ha pasado algo? – preguntó con clara preocupación.

- Malo al menos no… - le hizo un gesto con la cabeza-. Vete, venga… Y voy haciendo la cena para que podáis hablar tranquilamente.

Dejándolo más confuso de lo que estaba, decidió asentir y hacer lo que decía. No habían pasado por la mejor de sus temporadas en los últimos meses, eso no lo podía negar. Le había resultado completamente imposible no volver a insistir en alguna ocasión en que tenía que pensar mejor las cosas y lo que quería para su futuro antes de seguir con todo hacia delante. Se preocupaba demasiado por ella como para guardar silencio solo para no generar incomodidades. Estaba seguro de que sería mucho más incómodo al revés.

- A ver – comentó mientras que tomaba asiento a su lado-, si se me acusa de algo, posiblemente sea cierto, ¿has venido a darme la colleja en persona? – bromeó para atraer así su atención y que despertara, ya que estaba con la vista fija en la pared-. ¿Qué ha pasado?

Poco a poco fue girando la cabeza para poder observarlo, tardando aún unos segundos más en contestar con un encogimiento de hombros. Le costaba arrancar porque estaba atragantada con las palabras. Estaba segura de que si abría la boca iba a acabar explotando. Aunque, ¿en qué mejor compañía que él para hacerlo?

- Eh, no me asustes. Primero me llama Koemi para que vuelva a casa a la de ya y ahora no me contestas, así no ayudas, ¿lo sabías?

- Lo siento – acabó por decir finalmente con un hilo de voz.

- ¿El qué? – frunció el ceño, confuso-. ¿Se supone que has hecho algo que tengas que sentir?

- El no hacerte caso… - cogió aire antes de poder seguir-. He dejado a Ryo.

No pudo evitar sorprenderse, a pesar de que todo apuntara a que exactamente era eso lo que pasaba. Sin embargo, viniendo de Sora cualquier opción podía ser posible y no había querido dar las cosas por sentado.

- Me llamaron para lo que te conté de Los Ángeles. Me han aceptado… El mes que viene me voy y empiezo a trabajar en el proyecto. Con un poco de suerte al volver podré ponerme por mi cuenta y tener mi propio estudio…

- Pero… Pero… ¡eso es muy bueno! ¡Sora! ¿Tú has escuchado lo que acabas de decir?

- Sí, todavía no he tenido tiempo de asimilarlo – resumió. No había tenido tiempo de darse cuenta de la magnitud de sus palabras y la fuerte repercusión que iban a tener en su vida-. Pero a Ryo le han ofrecido un puesto fijo aquí y… digamos que no se tomó demasiado bien la noticia.

Y no podía culparlo. Llevaban así desde que habían empezado la relación y habían terminado la carrera. Cuando no era él, era ella. Así de fácil. Se les había hecho imposible el poder estar más de un mes en el mismo lugar del mundo con tiempo libre para poder verse. Y el problema era que… para bien o para mal a ninguno de los dos le había molestado. Estaba a favor de las relaciones a distancia, pero… Cuando no te importaba ni los más mínimo irte meses del lado de tu pareja es que las cosas estaban mucho peor de lo que ella pudiera imaginar.

- Puedo entenderlo, Taichi… Si nos vamos a casar, ¿qué narices pinto en el otro extremo del mundo?

- ¿Perseguir tu sueño? Sora… No me vayas por ahí que te tiro de las orejas otra vez… Lo mismo podrías decir tú de él. Hospitales los hay de sobra en todas partes del mundo y con lo bueno que es él en su campo… Casi que me atrevería a decir que no tendría problemas para encontrar trabajo dónde le viniera en gana. Y si me vuelves a decir que es médico la colleja no te la va a quitar nadie – sin embargo, aquello sí que lo hizo ver un poco más las cosas desde la forma en la que podrí estar haciéndolo ella-. Y si la gente tiene algo que hablar, que hable y que les den. Tus padres te van a entender y el resto de personas que pruebe a meterse en su vida, que igual hasta descubren que es una mierda en comparación con la tuya.

Lo observó en silencio unos segundos. Podía imaginarse exactamente lo que pasaba por esa cabeza. No le caía mal Ryo, es más, si no tenía más relación con él era porque, hasta cierto punto, algo de culpa tenía. No era culpa de él nada de lo que había pasado con Sora y todas y cada una de las veces que le había llamado la atención a ella por algo de esa relación había sido por cosas que consideraba que ella hacía mal. Él parecía que a pesar de lo centrado que estaba en su trabajo, de verdad la quería. Posiblemente fuera la pareja más correcta y apropiada que alguien pudiera querer en su vida, y, además, estaba seguro de que él sí que quería a Sora sinceramente. ¿Cómo no iba a hacerlo? ¿En qué cabeza cabía eso? Hasta él se sabía de cierto zoquete que debía de estar a muchísimos kilómetros de ellos que debía de seguir pensando en ella.

- Has hecho bien… Y mira, si tú misma te das cuenta de que de verdad querías estar con él… No creo que te vaya a cerrar la puerta – lo que no creía era que ella fuera a cambiar de idea con tanta facilidad.

- ¿Por qué siempre tienes que tener la razón?

No hacía falta que especificara a lo que se refería, ya que, Taichi no era conocido especialmente por su forma fría de ver las cosas. Sin embargo, con ella no solía equivocarse. Y si tenía que decirle las verdades a la cara, aunque dolieran, lo hacía. Y los dos lo sabían. Sonrió ligeramente a modo de respuesta, abriendo los brazos cuando la vio acercarse para abrazarla y que así terminara de explotar todo lo que necesitara.


AnnaBolena04: Ay... Koemi... Koemi... ¿qué habría sido de Taichi si no te hubiera encontrado? Jajajaja

La verdad es que esta mujer es justo, a mí parecer, lo que le hacía falta a él para terminar de centrar las neuronas en lo que a día de hoy es su vida. Que alguien tenía que llegar para pensar como una persona normal. Que además lo mantiene bastante a raya en todo en esta vida y pobrecito él que no podría estar por ahí sin ella. Que hasta cuando se pone especialito como se pone consigue que se calme.

Y precisamente es lo que me decías, que Koemi tuvo que tener un comienzo en la vida del matrimonio a cuatro que le debió de resultar complicada. Ella que llegaba nueva a la vida de esta gente y no sabía lo que había, se encontró con que Taichi parecía no venir solo, sino que tenía una relación muy rarita con una pelirroja. Pues nadie podría culparla por tener ganas de robarle a Mai su frase estrella de querer fregar el suelo con ella. Y más cuando llegó el día en el que se enteró de que no eran sospechas, que esos sí que habían tenido algo. Posiblemente algunos sean de la opinión de que eso es motivo suficiente para mandarlos a paseo, o para seguir teniéndole manía a ella, pero, ya sabemos cómo es Koemi y que con el paso del tiempo ha acabado formando parte de ese matrimonio a cuatro. Es la que aporta las neuronas en muchas ocasiones, tenemos que quererla.

¡Un besito de tortuguita!

Nadaoriginal: el gato es la venganza personal del suegro jajajaja Por prevenir, que ya tiene al yerno bajo vigilancia y que ahora salgan estos rumores... Pues nada, le regala un gatete a su querido nieto y que ya se arreglen entre ellos. Que ya sabemos todos la buena relación de Taichi con esos animalitos y las uñitas bien marcadas en la cara que llevaba cuando le tocaba las narices al de casa. Al menos parece que este solo lo acosa porque quiere mimos.

¡Un besito de tortuguita! Y espero que estés muy bien dentro de todo lo que cabe con toda esta locura que tenemos todos encima.

ElenaAA23: yo aprovecho, que es que le quedas más a mano tú que yo y así pues empieza por ti... Jajajajaja Que nos va a acabar cazando en una de estas por mucho que intento yo comprarla con cosas que le gustan.

Este capi estará también en la otra historia, pero es que como me pega en las dos he decidido dejarla en ambas partes ya sea para quien no se esté leyendo una de ellas, que sepa a lo que me refiero en este caso. Y Koemi... pues nada, es lo que tú dices. Ella es ella y no podría haber mejor persona para acompañar a Taichi. Habrá gente que la deteste si es que me leen tan siquiera, porque alguien que esté encantado con un personaje llorón, victimista y eterna princesita en apuros como fue Meiko como pareja perfecta aquí para el embajador... Me gustaría sacarla más, pero bueno poco a poco, que sigo teniendo en mente la idea de acabar haciendo algo sobre ellos dos y el tiempo que pasó entre medias. Pero con calma que ahora estoy con la parejita Ishida y a ellos los dejo venir a saludar.

Y yo te comprendo con lo de bipolarizar, tranquila. Llevo con bipolaridades de las gordas toda la vida. Fíjate que con Yamato no me pasa, es único que simplemente lo veo con Sora y ya está (Chi no te nos pongas celoso). No sé si me vería en el punto de poder sacarme un personaje de la manga para poder ponerlo a su lado, porque mientras que a Taichi tengo hasta fangirleado leyendo historias en las que lo juntaban con Mimi - una Mimi bien llevada por favor, no una cosa pedorra saturada de azúcar y rosa -, y eso sí que es más preocupante.

¡Un bico grandote vecina! Y huye, huye que va a acabar viniendo a por nosotras.