- Amor, como no dejes de dar vueltas te prometo que te voy a dejar atado a la silla con lo primero que encuentre – le dijo la pelirroja a Yamato mientras que lo seguía con la mirada de un lado a otro de la sala de espera.

En el fondo le hacía gracia que su marido estuviera tan nervioso. Aquella mañana habían acudido al hospital para poder hacer una de las revisiones. La última vez les habían dicho que estaba todo perfectamente y ella estaba segura de que les iban a decir lo mismo también. Simplemente podía notarlo. Cuando había estado embarazada de Aiko ella misma, si comparaba las cosas, podría haberse dado cuenta de que no estaba en la mejor de las situaciones. Ahora solo se preocupaba de comer, dormir y asustar a los que la rodeaban con sus hormonas de alguna u otra forma.

- Hemos llegado antes de tiempo, es normal que haya que esperar – volvió a hablar cuando le hizo caso y se quedó a su lado-. A este paso no te voy a dejar venir conmigo la próxima vez, ¿eh?

- Eso no tiene gracia – farfulló por lo bajo cuando la escuchó reírse.

- Tiene gracia lo nervioso que estás – le apoyó la cabeza en el hombro-. Deberias de ir pensando a dónde nos vas a llevar a merendar a la tortuguita y a mí cuando vayamos a por ella.

- ¿Y de dónde te has sacado tú que tengo que llevaros a merendar?

- Porque si no quieres dormir en el sofá es lo que te toca, Ishida. Y Aiko esta vez no te va a dejar su peluche para que no tengas miedo – intentó no reírse en voz alta, no queriendo molestar a nadie, acercándose a él para darle un beso en el mejilla-. Van a decir que está todo bien, te lo prometo.

Bajó la vista hacia ella teniendo que ceder y dejando aparecer una sonrisa en sus labios a modo de respuesta. Lo cierto era que no tenía ningún indicio par aponerse nervioso, pero no lo podía evitar. Tenía todavía demasiado grabado en la cabeza cuando su padre lo había ido a buscar al trabajo y no podía hacer nada por comportase de otra forma. Podía ser que una parte de él no se creyera todavía que las cosas siguieran yendo demasiado bien en casi todo en general.

- Además, si vuelves a darle la lata más de la cuenta a la doctora no sé yo si te dejará entrar – sonrió, divertida, consiguiendo por fin que él lo hiciera también.

- Qué graciosa – hizo una pequeña mueca.

- Es una pena que Jou ya no ande por aquí, siempre me gustaba cuando nos lo cruzábamos… Aunque claro, el otro día tuvimos que hacerle de anfitrionas Aiko y yo porque alguien se había perdido.

- No creo que se haya ido muy ofendido por la compañía en la que lo dejé.

- No sé, Aiko tuvo la idea de hacerle uno de sus dibujos para compensar…

Intentaba mantener el hilo serio en la conversación, pero no le salió, echándose a reír por la solución que había encontrado la pequeña a que su padre no hubiera llegado a tiempo. La verdad era que desde que se había enterado que estaba otra vez embarazada solía pasarse por casa con más frecuencia sin molestarse en disimularlo. No iba a ser ella la que dijera que aquello la molestaba.

- Oye – habló, volviendo a reclamar así su atención-. Vamos a tener que ir pensando en serio a quiénes ponemos de padrinos…

- ¿Alguna idea? – bajó la vista hacia ella de nuevo.

- Pues… Demasiadas – admitió-. ¿Cómo los vamos a escoger esta vez?

- Las opciones fáciles ya las gastamos la otra vez – asintió-. Pues… No sé. La verdad es que estoy como tú, se me ocurren demasiadas buenas opciones. Y creo que varios se han quedado con las ganas por culpa de Aiko.

- Lo sé – sonrió-. La verdad es que… yo he estado dándole vueltas y lo más justo es que escojas tú a uno y yo a otro. ¿Qué te parece?

- ¿No fue cómo lo hicimos la otra vez? – Yamato arqueó una ceja.

- No, la otra vez no tuvimos que elegir padrino… - sonrió a la vez que veía aparecer a la enfermera para buscarlos.

Lo que acababa de decir era cierto. Taichi había sido la primera y única opción en ese aspecto. A día de hoy, viendo lo mucho que lo quería Aiko, no se podía imaginar otro padrino. Había más opciones sí, pero Takeru ya era su tío, por ejemplo. Así, de esa forma, podían incluirlo a él en su dinámica de familia, aunque tampoco le hiciera falta. Ahora que él quedaba descartado había demasiadas buenas opciones.

- Mira, creo que se acuerda de ti – le susurró por lo bajo al rubio antes de ponerse en pie, señalando hacia la enfermera.

- Me sé de alguien que se va a quedar sin merienda – contestó antes de dedicar unos segundos a colocarse bien la chaqueta a la espera de que la enfermera del indicara dónde debían ir-. Buenos días – saludó a la enfermera cuando llegó a su altura.

Sora estaba entretenida mirando hacia Yamato de reojo. Se había quedado tumbada en la camilla mientas que esperaba por la doctora, ya habiéndose cambiado para que no se le ensuciara la ropa con la ecografía. Sin duda, de nuevo, podía ver que el que estaba más de los nervios de los dos era el rubio.

- Buenas tardes – saludó la doctora llegando hasta ellos finalmente-. Perdonad el retraso, se nos adelantó un parto explicó con una ligera sonrisa-. ¿Todo bien? ¿Tengo que avisar a alguien de la planta de arriba por si acaso?

Nadie de los presentes necesitó que ella aclarase que en la planta de arriban estaban los servicios de cardiología, y, Sora no pudo más que reírse por la cara de Yamato antes de seguir a la mujer con la mirada.

- ¿Qué tal todo? – le preguntó a la pelirroja nada más llegar a su lado.

- Pues… bien – asintió-. No he notado nada raro.

- Pues yo si que noto diferencias. Tu aspecto no tiene nada que ver con el del anterior embarazo. Eso son muy buenas noticias – hacía ya algunas visitas que habían perdido la costumbre de tratarse con más respeto, teniendo de esa forma un trato más cercano-. Así que sí, yo creo que si tenemos un poco de suerte igual hasta podemos saber el sexo del bebé.

Entretenida, pudo ver la cara que se le quedaba con sus palabras, aprovechando para acercarse al aparato para poder empezar a colocar bien los parámetros y encenderlo para poder empezar. Aquello no era más que una revisión rutinaria por lo que tenía sentido tampoco echar más tiempo de la cuenta.

- ¿Sueño ¿Hambre? – preguntó de forma distraída mientras tanto.

- Pues…

- No me ha costado demasiado convencerla esta vez para que se quede en la cama hasta que se despierte ella sola. Con el tema de la comida nunca hemos tenido queja con ella – intervino Yamato por primera vez en la conversación-. Ni yo tengo queja esta vez.

- Entonces no tengo nada más que preguntar sobre ese tema – tomó asiento, volviendo a acercarse a Sora arrastrando la banqueta hacia ella-. ¿Y todo lo demás?

- Pues he tenido que comprarme algo de ropa ya porque no estaba cómoda. Pero… más allá de eso y lo de llorar por todo, porque sí, a cada momento de esta vida, yo creo que hace una temporada que ni siquiera tengo mareos. Al menos no importantes.

- Eso es muy buena señal – asintió-. Para evitar problemas de anemia, que no creo que haya esta vez, el mes que viene haremos unas analíticas, ¿de acuerdo? – al ver que la pelirroja asentía aprovechó para coger el bote del gel-. Está frío – advirtió antes de empezar a extenderlo por el vientre de ella- pero yo creo que ya estás acostumbrada.

Lo cierto era que hacía poco tiempo que había podido ver a la pareja, ya que habían cumplido con lo que habían dicho. Las revisiones las iban a hacer con mucha más frecuencia. Como era de esperar, ella no les había dicho nada, pero tampoco le había parecido extraña que en el último mes hubieran pasado un par de veces por allí, insistencia del padre. Ella también había podido leer la prensa, y aunque no le hacía mucho caso, entendía que hubiera cierta preocupación por cómo pudiera afectar todo aquello a ella. Quizás se hubiera precipitado al avisarlo en su momento de que sí que era cierto que todo era algo más delicado que en un embarazo normal, ya que tampoco tenía sospechas de que hubiera algún riesgo, pero mejor prevenir. Aquellas últimas veces ni siquiera se había metido con él, ya que no podía estar más de acuerdo en un control más cuidado. Tampoco les había mencionado ni media palabra sobre el asunto, le había extrañado leerlo, no lo iba a negar, pero, ¿podía quedar más claro que eran habladurías? Solo había que verlos para entenderlo.

- Vamos a ello – acercó finalmente el dispositivo, empezando a moverlo poco a poco por el vientre de ella, buscando al pequeño, no tardando demasiado en poder ver su forma en la pantalla-. Ahí tenemos al embrión – dijo, notando que Yamato también se había acercado-. El cual… tiene un tamaño bastante decente para las semanas que tiene. Eso es bueno – sonrió-. A ver si con un poco de suerte nos deja verlo, que parece estar dándonos la espalda.

Los ojos de la pelirroja estaban pendientes de la pantalla, notando que Yamato se había ido acercando hasta colocarse a su otro lado para no molestar a la doctora. Solía darles su espacio siempre, pero, también quería ver en esa ocasión y nadie podía culparlo.

- ¿Ves? ¿Cómo me iban a abrochar bien los pantalones el día de los saltitos? – le dijo la ella girando la cabeza hacia él unos segundos, entretenida al verle el gesto de concentración que traía puesto.

- Mucho mejor eso que andar perdiéndolos – comentó la doctora, distraída con la pantalla ella también, intentando enfocar bien y poder ver algún indicio del sexo del bebé que por el momento, no parecía estar por la labor.

Yamato sonrió levemente a modo de respuesta a los comentarios de ambas, demasiado pendiente de lo que podría llegar a verse o no. Él mantenía lo mismo que había dicho tiempo atrás cuando la que estaba en camino era Aiko, le daba exactamente igual el sexo. Cualquier cosa que pudiera venir le iba a parecer bien y se le iba a caer la baba fuera cómo fuera. Estaba convencido de ello. Pero, también, al igual que le había pasado la otra vez, cuando su padre se había puesto tan pesado con que quería una nieta, ahora estaba ya demasiado acostumbrado a escuchar a Aiko llamarlo "nene chiquitín" y le iba a sonar muy raro decir lo contrario.

- Voy a probar a ponerme por el otro lado – anunció la doctora, poniéndose en pie e inclinándose para poder mover su mano por el otro lado también-. Sí, desde aquí se ve mucho… Sí, sin duda – dijo tras una pequeña pausa-. Es un niño.

- ¿Niño? – no pudo evitar decir ella.

- Niño, sí, mirad, si os fijáis, se puede apreciar levemente la forma – señaló hacia la zona en concreto de la pantalla-. Así que sí, es un niño. Y bastante sano, por lo que veo – apuntó de nuevo hacia la imagen-. Supongo que enhorabuena, ¿no? – se giró hacia la pareja, observando la cara de uno y otro.

- Es un nene chiquitín – habló la pelirroja, exteriorizando lo que pasa por la cabeza de ambos.

La doctora aprovechó para poder apartarse y dejarles algo de intimidad para que Sora también pudiera vestirse tranquila en compañía de él. Se despidió con un ligero gesto, yendo hacia su mesa para poder empezar a rellenar algunos datos en la dicha de ella.

- Estarás contento, ¿no? – le dijo a su marido, atrayendo así su atención-. Aiko te pidió un nene chiquitín para cuidarlo ella y… - cortó sus palabras cuando él se inclinó para dejar un beso en sus labios, sin importarle que la doctora pudiera estar todavía cerca.


Hoy no os contesto a las review que estoy todavía sentándome por aquí, solo aprovecho para deciros que espero que estéis muy bien - al menos todo lo posible - y que os mando un besito de tortuguita muy grande.