- ¿Dónde se ha quedado la tortuguita? – preguntó Yamato distraído, no tardando en ver asomar la cabeza de los digimon en el sofá, dando por supuesto que se habría quedado con ellos.

- ¿Están con ella? – pudo ver cómo él asentía, sacando entonces los papeles que había traído él antes -. No quería que vierais esto con Aiko cerca, que luego escucha lo que no es y anda repitiéndolo por ahí como un lorito…

- ¿El qué? – Haruhiko giró la cabeza hacia ella viendo que le tendía los papeles, aprovechando para coger sus gafas a la vez que alargaba la mano hacia ellos-. ¿Es algo del hospital?

- No papá – lo tranquilizó Sora-. Lo que os dijimos antes es cierto, cuando me hagan los análisis ya os contaré del todo, pero, por el momento, no puedo estar mejor. Esto es… Hiroaki que no tenía intención de dejar pasar los problemas con la prensa que tuvimos no hace mucho… Y no se ha quedado quieto hasta que ha conseguido que se retracten. Ese el borrador de lo que se va a publicar…

Aquellas palabras terminaron de atraer también la atención de su madre, la cual se quedó sentada de nuevo en la mesa, aquella vez al lado de su marido, dejando la vista fija en el documento. Al contrario de lo que pudiera pensar cualquiera, ella, cuando había visto la presa, no había podido evitar reírse. No se le había pasado por la cabeza en ningún momento que fuera a traer más consecuencias. Claro que era extraño para la gente ver la relación que tenían su hija y Taichi. Ella también había pasado largas temporadas sin tener demasiado claro lo que pasaba o dejaba de pasar por ellos. Incluso, hubo tiempo, no demasiado atrás, cuando Sora estaba todavía apenas acababa de volver a Tokio de estar estudiando fuera, en el que había tenido sus serias dudas sobre ellos dos. Especialmente cuando los había visto discutir entre ellos cuando su hija había aparecido con un anillo en el dedo. Pero había tardado poco tiempo en recordar que el mayor de los Yagami conocía a Sora tan bien como ella y seguramente le habría dicho lo que ella como madre que valoraba mucho las tradiciones y las costumbres no había sido capaz.

Luego… luego simplemente había preferido no opinar, porque con la relación que se traían entre su hija, su yerno, Taichi… Era más feliz viendo como simplemente se dedicaban a que se les cayera la baba con los niños de la familia, que por el momento parecían más normales. Tampoco era algo que a ella la hubiera pillado por sorpresa, eran demasiado sencillos de ver simplemente siendo ellos dos. Lo que no le había hecho ni un poco de gracia había sido el motivo por que el que por fin alguien se había fijado en ellos. Y el momento en el que había pasado.

- Osea… por lo que leo, ahora intentan dejar claro que no ha sido más que un malentendido, ¿no? – dijo el profesor.

- Sí, tampoco pueden decir mucho más. A fin de cuentas, ni saben si ellos dos estaban en el mismo hotel en Australia porque yo me empeñé para que pudieran coincidir unos días, ni que cuando los vieron en el evento fue porque ella estuviera mareada… - el rubio se encogió de hombros-. A nadie le importa eso, pero, si podemos dejar claro hasta cierto punto que es mentira…

- A mí me da igual lo que digan o dejen de decir de Taichi y de mí, vamos a ver… - dijo Sora con aire cansado, aprovechando para arrastrarse algo más por la silla y usar a Yamato como apoyo en vez del respaldo, viendo que al darse cuenta de sus intenciones le dejaba el brazo tras su espalda para facilitárselo-. Pero entiendo que seguimos viviendo en el país de cacatúas aburridas de siempre y a nadie le conviene que nadie esté cacareando mentiras. Lo he hecho… Primero para que mi suegro se quede tranquilo y segundo… por él. Porque a él sí que le ha afectado todo esto.

- Por lo que sea, hija – habló su padre-. Nadie tiene que ir hablando mentiras de nadie. No hace demasiado tiempo sí que te habría afectado esta noticia, lo sé hasta yo que me he pasado más tiempo lejos de casa que en ella… Podría haber sido mucho peor y al final…

- Al final esa niñata caprichosa se ha quedado con las ganas y si me apuras, sin trabajo. Y se lo tiene más que merecido por estar comportándose como una mocosa adolescente solo porque alguien casado ni siquiera se enteraba de su existencia – habló de forma distraía, llamando así la atención de los otros tres-. ¿Qué? – dijo al darse cuenta de ello-. Que se vaya a acosar a otro, que bastante me costó que Yamato dejara de salir corriendo a la mínima que le saludaba… - dejó su cabeza quedara también apoyada en su marido, el cual, estaba completamente rojo en aquellos momentos.

- Mira, esa faceta sí que no te la conocía yo – dijo Toshiko divertida, no pudiendo disimularlo al ver a su yerno empezar a ponerse más o menos del mismo color que el pelo de su hija-. ¿Qué van a hacer con estos papeles?

- Pues ahora que mi padre ya lo ha aprobado todo, supongo que será cosa de unos días que aparezca también en unos cuantos medios – explicó tras carraspear el rubio.

- Pues me parece muy bien – asintió el profesor-. Y… ¿podemos comentar algo por ahí?

- ¿Los dices por los padres de Taichi? – le dijo la pelirroja-. Seguro que ya lo ha hecho él, pero… - levantó la vista hacia Yamato-. ¿Pueden enseñarle los papeles?

- Sí, claro – asintió-. Podéis quedaros la copia, seguro que mi padre tiene más y además yo tengo foto en el teléfono.

Al día siguiente pensaba aprovechar para enseñarles a los del trabajo en qué había dado todo, aunque le tentaba demasiado no decirle nada a Mai y que ella sola se encontrara la noticia en la prensa, pero, ya bastante revuelo había ocasionado todo como para seguir revolviendo. Bajó la vista hacia Sora, reconociendo la expresión de su rostro desde ese ángulo. Sonrió ligeramente, levantando la mirada y viendo que su suegra también se había dado cuenta anda.

- A este paso vas a tener que llevarte a las dos niñas para casa en brazos – le dijo ella divertida. Se podía notar que Sora volvía a caerse de nuevo sin poder hacer nada por evitarlo-. Anda hija… Que te vas a quedar dormida encima de Yamato a este paso…

- Si es que no sé cómo puedo tener tanto sueño – protestó, siendo consciente de que no engañaba a nadie-. Me pasé media tarde durmiendo.

- Pues más tiempo que te vas a pasar durmiendo ahora – dijo su padre-. Venga, que os ayudo a preparar las cosas…


Toshiko se acercó hacia su yerno con una sonrisa en los labios a modo de despedida. Lo conocía más que de sobra como para saber que todo aquel lío de la periodista también le había pasado más factura a él que a su propia hija, y, hasta cierto punto le gustaba y le disgustaba a partes iguales. Le gustaba porque sabía que la mayor preocupación de él era cómo iba a afectar todo aquello a Sora y la disgustaba porque le tenía aprecio y no le gustaba verlo agobiarse.

- Gracias por traer los papeles para que los viéramos también nosotros – le dijo.

- No me las tienes que dar – negó con la cabeza-. Supongo que os veré el fin de semana, ¿no?

- Sí, habíamos quedado con Sora para ir a comprar algo de ropa de premamá. ¿Seguro que no quieres ir tú con ella?

- No, yo me quedo con Aiko y así estáis más cómodos sin tener que estar pendientes de ella. No os preocupéis – sonrió-. Y… Lo que hemos dicho antes de la doctora es totalmente cierto – aprovechó, aceptando la chaqueta que le tendía su suegro-. No es algo que haya dicho delante de ella para no preocuparla simplemente. Conmigo es mucho más clara.

- Eso es lo que más me gusta escuchar de todo – contestó el profesor-. Aunque supongo que no tanto como a ti… - sonrió-. Están en el salón, si es que eres capaz de encontrar a Aiko debajo de las capas de abrigo que le ha puesto su madre encima.

Riéndose, dirigió sus pasos hacia donde él había dicho, viendo que Sora tenía en brazos a la niña, la cual estaba completamente dormida. Aprovechó para cogerla él, no queriendo que el peso de Aiko, por pequeña que fuera todavía, afectara a la pelirroja. No queriendo despertarla ya, se la pareja se giró hacia los dos más mayores para poder así despedirse de ellos con un gesto, viendo cómo los seguían para poder cerrar la puerta tras ellos.

- Pobre Yamato – dijo Toshiko una vez que se hubieran ido.

- ¿Pobre? ¿Por qué? – le preguntó su marido.

- Porque te digo yo que hasta que no pase una temporada y nuestra hija se haya recuperado del todo de haber tenido al niño no va a volver a dormir tranquilo le diga lo que le diga la doctora…

- Tampoco puedo culparlo – respondió él, caminando tras ella-. Aunque yo la verdad es que he visto a Sora muy bien. La otra vez… porque me dijo que estaba embarazada y que había tenido complicaciones que sino me habría asustado cuando vinieron a verme a Kioto.

- Ya… la pobrecita lo estaba pasando muy mal. Me acuerdo que por las mañanas era imposible dejarla sola, que era incapaz de volver ella sola a la cama desde el baño de lo agotaba que se quedaba de tanto devolver… - ella lo sabía de primera mano-. Aunque te digo yo que al final el que peor lo pasaba era Yamato cuando tenía que irse y sabía que, por mucho que se quedara conmigo, la dejaba en esas condiciones. Cada día me sabe peor haberle tenido algo de manía en su momento… Cuando volvió por fin a Tokio no pudo hacer otra cosa que advertirle a Sora que tuviera cuidado con él, que no se fiara demasiado…

- Menos mal que esa hija nuestra no suele hacerte demasiado caso – se quedó con la parte menos seria de aquello.

- La verdad es que sí… - sonrió-. Te digo que no ha podido dar con alguien mejor para ella.

Y tenía su gracia que ella dijera precisamente aquello. Había sido la que había vivido de forma más directa los últimos años de adolescencia de su hija y aquella época justo antes de que él desapareciera del todo. Para ella todo aquel tiempo se resumía en Sora pasándolo mal por culpa de Yamato. Pero no había podido cambiar más la situación con el tiempo, llegando hasta el punto de que en el fondo también le daba pena el pobre, quien, por aquel entonces, tampoco debía de haberlo pasado demasiado bien.

- Anda… Ayúdame a recoger que quiero leer bien el artículo – le dijo a su marido, caminando algo más deprisa hacia la cocina-. Tengo que darle las gracias a Hiroaki.

- ¿Tú?

- Oye, que no lo diga delante de Sora no quiere decir que no me alegre de que haya revuelto a toda la prensa del país para que dejen bien claro que ella no ha hecho nada.

- Pensé que te daba igual lo que dijeran o dejaran de decir…

- Y me da igual – se encogió de hombros-. Lo que valore es que haya hecho esto por ella. No para dejar claro que a su hijo no le están siendo infiel, sino porque no le da la gana de dejar que nadie diga ni una sola mala palabra de su nuera. Me lo explicó Sora…

- Pues e ese caso ya tendremos que ser dos los que le demos las gracias – aunque de haber sido al revés, seguramente las cosas se habrían parecido bastante.

Más allá de lo que pudiera pensar Yamato en ese caso, su suegro no estaría pensando en cómo cargárselo, sino más bien, sería uno de los primeros en poner en duda aquel rumor. Había visto demasiadas veces a su yerno quedarse mirando hacia Sora, distraído. Reconocía esa forma con la que la miraba. Y ya ni hablar de la forma en la que miraba hacia la niña. No, no había opción a malinterpretar nada de ninguna de las maneras.


Nadaoriginal: Si es que Aiko se ha planteado cargarse a todo su entorno más cercano con sus salidas, y la pobre Toshiko no iba a ser menos. Que le dan mala fama a la pobre por ser la más normal de la familia y oye, ella simplemente sabe tener un poco más de buen estar cuando toca. Que los asusta a todos con un par de miradas y la dejan tranquila.

Y ahora parece que aunque a ella también le importaba más bien poco lo que se dijera de su hija y Taichi, pues mira, ya se puede quedar tranquila por ese frente también que su consuegro se ha puesto en serio a hacer cosas útiles y los ha dejado a todos firmes también. Si al final la pelandrusca de la periodista ha salido peor parada de lo que se hubiera podido imaginar en cualquier momento. Y eso que realmente no se tomaron medidas más serias, que me imagino que si a Taichi le hubiera dado la gana hubiera podido hacer alguna que otra cosa más que para algo él entiende de temas legales, pero bueno, como yo no pues se ha librado.

¡Un beso! Y espero que estés bien.

ElenaAA23: ¿has visto vecina? Hasta tiempo tengo para contestaros reviews jajajaja En realidad no, es que tengo los papeles por encima de la mesa y me dan pereza y así por lo menos hago esto mientras tanto y me entretengo un ratejo antes de ponerme en serio con lo que tengo que hacer, que sino ya sabes que se me van acumulando las cosas.

Hiroaki se ha salido con la suya y se ha quedado más contento que nadie. Que a la nuera y al nuero no se los toca nadie, vamos a ver, y más con esos temas. La verdad es que seguro que fue algo que Emily tampoco pudo ver venir. No se le pasó por la cabeza que precisamente el padre de Yamato fuera a tener esos recursos y que se iba a poner así. Pero mira, le está muy bien por andar de cacatúa malpensada. Aunque puedo llegar a entenderla, todos sabemos que lo hizo por lo que lo hizo y ahora se merece todas las consecuencias laborales que esto le haya podido traer. Que con el abuelo Ishida no se mete nadie.

Jajajaja Toshiko la pobre que simplemente se comporta como la más normal de la familia y el resto se dedica a aterrorizarse solo... Ahora que a la pobre se le salta un poco la lagrimilla al ver a Aiko reaccionar a enterarse de que le viene de verdad un nene chiquitín, si es que es para grabar las caras del resto al verla. Que mira que ella se debe de meter poco en los asuntos de su hija, pero ahora tiene que verla y flipar con el cambio tan radical que ha pegado en todos los sentidos.

Y nada más vecina, me voy con los papeles que me esperan... ¡Un bico grandote!