Yamato escuchó cómo se habría la puerta de la habitación mientras que estaba todavía pendiente de lo que estaba leyendo en la tablet. Decidió intentar adivinar a dónde iba Sora, ya que podía seguir ella sola enfadada y haberse levantado para ir a por algo para beber. También estaba la opción de que hubiera ido a buscarlo aunque ya ahí le quedaba la duda sobre exactamente para qué. Al sentir cómo se acercaba, fingió no estar vigilándola, volviendo a concentrarse en la lectura que tenía delante de él.
- ¿Sigues trabajando? – le preguntó intentando así llamar su atención. Se le podía notar en el tono que, al menos, enfadada no estaba-. ¿Molesto? – esperó a verlo levantar la vista hacia ella.
- Tú nunca me molestas – le contestó, aprovechando para observarle el gesto, confirmando así que ya se había calmado-. No estoy trabajando, solo estoy dejando adelantadas unas cosas para mañana ir algo más libre.
- Ah…
Le hacía gracia cuando iba a buscarlo después de que hubiera vuelto a la normalidad. A pesar de que los dos estaban ya familiarizados con esos episodios, sabía que ella se sentía bastante mal cuando era capaz de volver a controlar sus propios pensamientos y reacciones. Aquello era algo muy de ella, tampoco le parecía extraño. No se podía esperar de Sora otra cosa que no fuera sentirse mal por atacarlo aunque a él le diera exactamente igual porque sabía a lo que se debía. Luego, volvía a acercarse, tal y como estaba haciendo ahora y casi que actuaba con miedo de encontrárselo molesto. Sonrió ligeramente antes de posar la tableta y alargar la mano hacia ella para provocar que tuviera que acercársele y acabar sentada sobre su regazo.
- Ni me molestas ni estoy enfadado contigo. Ni porque me hayas gritado ni por lo que fuera que se te hubiera metido en la cabecita hacer un rato – llevó la mano a su frente, dándole un ligero toquecito en ella, divertido al ver la mueca que hizo, viéndola resoplar segundos más tarde.
- Es lo que más odio, de verdad… - protestó.
- ¿Más que los episodios de mareo y nauseas? – dijo con tono divertido.
- Sí – se quedó observando la cara de él-. Te lo digo en serio. Odio no tener control tan siquiera sobre lo que digo o hago… Y más cuando lo pago contigo que ya bastante haces con aguantarme – aprovechó, según decía aquello, para dejarse caer hacia él, usándolo del todo de apoyo.
Sonrió ante su gesto, dándole unos segundos antes de rodearla con el brazo, distrayéndose de esa forma en simplemente disfrutar de la cercanía de ella. Podía entender a lo que se refería. Como siempre había sido, Sora era una de las personas más cuerdas que conocía, cuando se ponía así, tenía que ser frustrante.
- Lo peor es que te lo decía completamente en serio. ¿Cómo puede ser que no me hubiera parado a pensar en la repercusión real de lo que ya has hecho, no una, sino dos veces? Soy perfectamente consciente de lo gordo que es haber llegado a tu puesto y todo lo que has tenido que hacer, pero… ¿cómo puedo ser tan sumamente tonta?
- Bueno, ¿tengo que recordarte que todavía me asusto de la repercusión de lo que llevas haciendo con los kimonos desde hace unos años?
- No es lo mismo, Yamato.
- Es lo mismo. Quiero decir… Sé a lo que te refieres, pero es que tú lo has visto desde dentro, al igual que yo. Y en tu cabeza lo que ha priorizado siempre más es que intentara volver lo más de una pieza posible. Para ti lo importante era que volviera a casa. Y para mí también. Bueno, si te soy sincero, la primera vez también era importante que no me terminara de dar un ataque de pánico o ansiedad los dias antes del viaje y que me tuvieran que dejar en tierra. Pero… Estoy seguro de que nadie de los del grupo que hizo los dos viajes piensa en ello de una forma más… elitista. Verlo desde dentro lo hace sonar muy diferente.
Su mayor preocupación sobre esos temas la había descubierto no hacía demasiado tiempo cuando se había dado cuenta de que, en unos años, Aiko y el bebé que estaba en camino, podrían encontrarse esa información y poder ver la reacción de ellos. Solo por eso, ya le había salido rentable todo. No trabajaba de lo que lo hacía por reconocimiento. Si hubiera sido por eso habría tenido un camino mucho más fácil y seguro si hubiera seguido por la vía de la música. Y ese sencillo pensamiento era una de las pocas cosas que hacía que fuera capaz de pensar en ello como en algo más serio y de lo que poder estar orgulloso.
- Anda – alargó la mano que tenía libre para apagar la tableta, dando él mismo por terminada la conversación sin dejarla darle más vueltas-. Vamos para la cama que sino mañana no va a haber quién te levante.
- No tengo sueño – protestó a la vez que se ponía en pie, dejándolo a él hacer lo mismo.
- Sí, eso también me lo dice Aiko y mejor no te cuento la credibilidad que tiene – divertido le hizo un gesto para que echara a andar a su vez.
La pelirroja hizo caso, no queriendo seguir con la conversación en ese momento. Ya lo hablaría con él cuando estuviera del todo tranquila, porque, realmente, le había sabido muy mal por su parte. Sin embargo, prefería dejarlo pasar por el momento e intentar salvar la noche. Cuando había dicho que no tenía sueño lo había dicho totalmente en serio, por eso, dejó que él entrara primero en la habitación, quedándose así apoyada en la puerta.
- Échate si quieres, yo me pongo el pijama en un momento – habló él, yendo a cogerlo.
- Te he dicho que no tengo sueño – le dijo, sonriendo ligeramente por fin mientras que dejaba que él se diera cuenta de que cerraba mejor por dentro.
La respuesta del rubio no pudo ser otra que arquear las cejas en un gesto de sorpresa. Aquello provocó que ella se diera, sin poder evitarlo, quedándose ahí unos momentos más.
- Que conste en acta que ya estaba pensando en esto antes… - comentó por fin cuando se acercó a él-. Solo que luego se me desactivó el funcionamiento racional…
- ¿Para eso fuiste a buscarme al salón? – preguntó, divertido, cuando la tuvo delante, posando una mano en su cintura.
- Bueno, eso y porque no me gustar dormir sola. Ya te lo he dicho muchas veces – sonrió levantando la vista hacia él.
- En verano hablamos…
Pudo ver como por fin se echaba a reír ella, pegándoselo con facilidad. Por el momento prefería no pensar en el calor que podía tener o dejar de tener cuando estuviera en el último mes del embarazo en pleno verano. Prefería centrarse en otras cosas que no le iba a importar que le dieran calor en aquellos momentos. Se puso algo más seria, volviendo a bajar la vista desde la de él hacia sus labios, delatando así sus intenciones. Lo que consiguió de esa forma fue que él bajara algo la cabeza para poder dejarla alcanzarlo, cosa que hizo con facilidad gracias a ese gesto posando las manos en torno a la cintura del rubio mientras que lo besaba. Notó como él la dejaba llevar el control, siguiéndola en cada movimiento, dibujando círculos con sus dedos en dónde tenía posada la mano, llevando la otra hacia su nuca para poder atraerla algo más.
Fueran las hormonas de fiesta todavía o no, no iba a sr él quien se quejara. Sonrió al sentirla meter sus manos por dentro de la camisa del uniforme que aún no se había quitado, aprovechando que tenía la prenda por fuera del pantalón para estar más cómodo, pudiendo así empezar a acariciar su espalda. Mantuvo los ojos cerrados incluso cuando se hubo separado del beso, centrándose en disfrutar de sus caricias. La soltó mínimamente para poder dejarla moverse, viendo como arrastraba las manos por sus costados, directa hacia los botones de la prenda, para empezar a librarse de ellos.
- ¿Vas a ayudarme a ponerme el pijama? – le dijo, bromeando, inclinando su cabeza para poder decirlo a su oído.
- Luego si quieres te lo pongo yo, pero solo si te portas bien – sonrió, entretenida, dejándole un beso en el cuello gracias a que él se había acercado.
Divertido por su respuesta, la dejó hacer, continuando haciendo dibujos con sus dedos mientras que ella terminaba de soltar todos los botones, dedicándose unos segundos en acariciarlo, subiendo poco a poco mientras que recorría su torso de esa forma hasta llegar a los hombros. Esperó a que él retirase los brazos hacia atrás para poder quitársela, girándose nos segundos para poder dejarla apoyada en la silla que tenían cerca.
- ¿En serio? – preguntó divertido.
- Si pretendes ponértela mañana por mañana…
La siguió con la mirada mientras que se aseguraba de que quedara bien colocara, teniendo que reírse. Alargó las manos hacia la pelirroja cuando la volvió a ver a su alcance, recibiendo un manotazo por parte de ella, consiguiendo que las apartara. Arqueó las cejas por el gesto, curioso, viendo que las intenciones de ella era seguir librándose de su ropa, lo cual derivó en una de sus sonrisas y que se dejara hacer. No tenía demasiado claro la dirección que llevaba todo aquello, pero algo le decía, que fuera lo que fuera iba a ser la que le gustaba, así que no se molestó ni en preguntar.
- Oye, ¿no te parece un poco injusto? – le dijo fingiendo protestar cuando ella conseguía también librarse del pantalón.
- No, y contando que te da miedo llevarme la contraria mientras que estoy embarazada, ya sabes lo que te toca – divertida, volvió a mover las manos por su cuerpo llegando hasta su cintura para pasarlas así hacia atrás y poder darle un tirón y que se le acercara de esa forma.
Divertido con sus acciones, aprovechó la cercanía para intentar besarla, sin conseguirlo, al ver que lo esquivaba y lo que hacía era buscar su cuello para empezar a recorrerlo con los labios aprovechándose de que llegaba más fácilmente. Alzó la barbilla, dejándola así hacer, cerrando levemente los ojos, disfrutando del cosquilleo que empezaba a recorrerlo, notando el rastro de calor que iba dejando sus besos. Notó cómo avanzaba, valiéndose de la diferencia de altura de ambos para poder recorrer su clavícula y bajar algo más hacia uno de sus pectorales, levantando de nuevo la cabeza para darle ahora el beso que antes le había negado.
Dejó ir un jadeo ante la forma en la que él le devolvió el beso, olvidándose por un momento de sus intenciones de llevar el control y dejándose pegar cuando la abrazo con fuerza por la cintura. No le dio tiempo a recuperar el aliento cuando se separaron, volviendo a buscarlo, poniéndose de puntillas a la vez que rodeaba su cuello para mantener bien el equilibrio. Notó en ese momento como él buscaba el final de su pijama con intención de quitárselo y dudó. Dudó sobre su dejarlo o apartarse de nuevo, no pudiendo más que colaborar finalmente al ser incapaz de distanciarse de él en ese momento.
- Mira, algo bueno tiene que tener que te fueras antes enfadada a cambiarte el baño – le murmuró divertido cuando con ese simple gesto la dejó desnuda de cintura para arriba, dejando que volviera a pegarse a él para poder disfrutar del contacto del cuerpo de ambos.
- Amor… cállate – le dijo divertida antes de acariciarlo nuevamente, bajando pro sus brazos hasta darle un toquecito, indicando así que la soltara.
Nada más notar que le hacía caso posó las manos en su torso de nuevo, pasándolas por él, entreteniéndose como solía hacer siempre en seguir las formas. Llevó sus dedos lentamente a su espalda, acariciando sus costados, bajando, llevando así a colarlas por dentro de su ropa interior, haciendo algo de presión para acercarlo a ella de nuevo, ganándose un beso. Cerró sus dedos en la ropa, levantando la mirada hacia la del rubio, observándolo unos segundos antes de sonreírle de una forma bastante delatadora, justamente antes de empezar a agacharse lentamente, hasta quedar arrodillada en el suelo.
No necesitó más explicaciones para que Yamato notara cómo se le acelera el pulso de manera instantánea en cuanto la vio descender, más aún cuando sintió sus dedos empezar a tirar de la ropa hacia abajo por fin, quitándosela así.
- Siéntate – escuchó cómo le decía ella, dándose cuenta de que se habían quedado al lado de la cama, facilitándole así el obedecer.
Se limitó únicamente a tomar asiento, llevando su mano hacia su rostro, dándole una ligera caricia antes de quedarse embobado mirándola, siguiendo cada uno de sus movimientos detenidamente. A esas alturas de la relación, todavía era capaz de recordar la primera vez que ella, muerta de vergüenza y de miedo por hacer las cosas mal se había atrevido a aquello. Ahora, sabía justa y exactamente la forma en la que realizar cada uno de sus movimientos para que en apenas unos momentos él tuviera que usas sus manos para apoyarse en la cama y dejar la cabeza ligeramente hacia atrás, buscando así poder respirar mejor al empezar a faltar el aire. Era superior a él sentir sus labios y su lengua moviéndose sobre su piel extremadamente sensible por la facilidad que tenía también para excitarlo. Y no iba a negar que eso le gustaba en sobremanera. Pudo mover una de sus manos para echarle el pelo hacia atrás y que no le molestara en la cara, dejando ir jadeos cada vez más intensos y profundos. La combinación entre las sensaciones y la vista que ella le ofrecía no lo dejaba en opción de hilar ni un pensamiento más allá de ella, siguiendo completamente hipnotizado cada uno de sus movimientos. Pudo ver cómo levantaba los ojos hacia él unos segundos, observándolo atenta antes de continuar, dejando algo más claras sus intenciones sobre hasta dónde quería llegar. La pequeña dormía plácidamente, podían tomarse las cosas con tiempo entreteniéndose en ayudarse también con las manos.
Agradeció que, llegados a cierto punto, él hiciera el esfuerzo por apartarla, evitándole el pillarla desprevenida y que pudiera incorporarse ligeramente y terminar lo que había empezado únicamente con sus dedos sin quitarle la vista de encima, sonriendo a la que vez que se mordía el labio, esperando a que el rubio volviera a enfocarla, encontrándose con ese brillo que tanto le gustaba. Tiró de ella sin que lo viera venir, buscando así besarla, no dándole más opción de reacción que devolvérselo, notando su respiración alterada.
- Anda… Deja que vaya a por algo al baño – le dijo divertida cuando se separó, escapándose de su lado para poder hacer lo que había dicho.
Cuando volvió a salir, sonrió al verlo, esperándola y ya más relajado. Se acercó, dándole un manotazo para que la dejara a ella limpiar dónde se hubiera podido manchar, inclinándose para darle un beso en la mejilla.
- Con lo que me suele costar que te quedes quietecito… Muy por sorpresa te tengo que haber pillado hoy – le dijo, divertida-. Pero supongo que estamos en paces por la bronca que te pegué antes sin motivos.
- Si nos vamos a poner así te dejo que me grites todo lo que quieras – acabó por decirle, no poniendo muchas pegas antes de asegurarse de atraparla y que no pudiera volver a alejarse, cerrando los brazos en torno a ella-. Yo diría que se te ha pasado el sueño, ¿no?
- ¿De dónde te has sacado eso? – le contestó divertida, tirando el pañuelo lejos de ellos dos, ya lo recogería más tarde-. Pero mañana tienes que madrugar…
- Te digo yo lo que me importa eso… Acepto, más que gustoso, que mañana me lleguen las ojera al suelo.
La cogió con algo más de fuerza contra él, aprovechando el momento para girar y provocar que se quedara bocarriba sobre las sábanas. Se iba a tomar las cosas con calma, primero porque lo necesitaba, y segundo porque seguía prefiriendo tratarla con cuidado. Sonrió al verla acomodarse, llevando sus dedos a su pelo, revolviéndolo con suavidad mientras que empezaba a acariciarla, bajando con sus manos hacia su cintura con la clara intención de quitarle el pijama que había quedado puesto antes. Sin duda, lo consideraba un estorbo muy importante en esos momentos. Se incorporó, pudiendo así maniobrar mejor, tirando de la ropa, ayudándola a sacar una pierna y luego la otra, tirando esa ropa también al suelo.
Sonrió de una forma diferente al verla ya completamente desnuda a fijar sus ojos en su vientre, dándose cuenta de la curva ya que era capaz de diferenciar. Aquella vez no fue directo a besar esa zona, sino que se colocó nuevamente a su lado para alcanzar sus labios antes de empezar a recorrer su cuello y figura con los labios. Continuó hasta alcanzar su pecho, dejando ir una sonrisa de lado al ver como de forma instantánea ella dejaba escapar un leve gemido, estando más sensible dada la situación. Aprovechó entonces para dedicarle toda su atención. Era lo bueno de no tener prisa por su parte, que podía dedicarse a verla reaccionar a sus atenciones, aprovechando para darle un mordisco, viendo como reaccionaba con un respingo.
- ¿Te duele? – le preguntó sin alzar demasiado el tono, sonriendo al ver como negaba, entendiendo entonces el motivo de esa reacción, volviendo a hacerlo nuevamente deslizando sus manos por su torso.
No se detuvo, buscando colar sus dedos entre sus piernas, sin miramientos ni provocaciones, moviéndolos de forma estudiada mientras que continuaba con lo que antes había estado haciendo unos momentos más, levantando la cabeza al verla, revolverse y cerrar las manos sobre la manta, como si necesitara un punto de apoyo. Esa imagen, sin duda, empezó a colaborar en que su cuerpo volviera a reaccionar poco a poco como se esperaba, aprovechando el momento para adentrarse algo más poniéndole más insistencia.
- Yamato… - susurró su nombre antes de arquearse inconscientemente, provocando así que su cadera se rozara más contra su mano, sacándole nuevamente una sonrisa ladeada.
Eso era justamente lo que le gustaba, verla cuando ya no controlaba sus propias acciones, dejándose simplemente llevar. Besó su cuello, quizás con más intensidad de la que debiera, no dándose cuenta en ese momento de la marca rojiza que quedaba mientras que buscaba nuevamente los labios de su esposa. A mitad del beso, interrumpió sus acciones, aprovechando para sujetar su propio peso mientras tanto, buscando la posición correcta, olvidándose también de sus típicas paranoias sobre poder hacerle daño al estar embarazada al quedarse él encima. Se había asegurado de que fuera lo último en lo que estuviera pensando en ese momento. Únicamente podía pensar en poder llegar hasta el final con aquello, tomando por fin la postura correcta antes de perder una de sus manos entre ambos, asegurándose de acariciarla todo lo que pudo, para ayudarse segundos antes de entrar en ella.
Iban a ser unas de las ojeras que iba a luir más orgulloso en mucho tiempo.
Nadaoriginal: yo creo que huye porque sabe que si le contesta a algo cuando se pone en el plan ataque-de-hormonas es más que probable que acabe durmiendo en casa de su padre, así que va a ver dónde se esconde y si tiene suerte y ella no lo sigue para seguir discutiendo. Al menos esta vez ha tenido suerte y ha ido detrás de él pero con otras intenciones que dudo que no vayan a ser de su agrado.
Espero que hayas tenido buena semana. Suerte para la que entra. ¡Un beso!
ElenaAA23: bueno, el tartarugueo estaba en camino jajaja las hormonas pueden hacer las dos cosas a la vez. Y como por suerte Yamato sabe que es cosa de las hormonas y que ella poco más puede hacer... Y como el pobre ya viene de vuelta y tiene muy controlada su mala leche pues se limita a huir y así por lo menos por él no queda. Al final tampoco le ha salido tan mal, ¿no? No creo que vaya a tener queja de que al final haya decidido ella ir a hacerle un poco la pelota.
Ver veremos si de verdad al día siguiente presume de las ojeras, que para esas cosas es muy suyo.
Y ya te lo expliqué, pero bueno, por si a alguien le queda la duda. Obviamente que Sora no es idiota y sabe el grado de importancia que tiene la profesión de él. Lo que pasa es que está tan tan tan acostumbrada a vivir con ello y dentro de esa dinámica que tampoco se para a pensar en ello. Además, están las hormonas a mano para exagerarlo todo y meterle ideas turbias a ella en la cabeza y se pega unas buenas fiestas.
Un bico grandote vecina.
Natesgo: que sepas que he contestado hoy las review por ti jajaja Nos vale tu comentario para saber que sigues sobreviviendo al curso, cosa importante.
Bueno, el tortugueo ha acabado llegando, seamos realistas. Que ella no se iba a quedar con las ganas, o más bien sus hormonas, que algo bueno tienen que tener. Aunque lo mismo le echamos las culpa a ellas y eso es de lo poco que hace porque le viene la gana. Otra cosa es lo de ir a meterle cuatro gritos al pobre hombre y para encima por algo que no es culpa suya sino de ella. Pero bueno, vamos a dejarla, que eso es lo que piensa Yamato mientras que se escapa y sale corriendo. De todas formas, aprovecho para decirte que yo creo que no has entendido muy bien lo que pasa, porque la cosa no va porque ella pase de todo, ya que ha avanzado bastante en ese tema, sino a que no se había parado a pensar en lo gordo que era el asunto. Y, que las hormonas son las hormonas, y no sé tú, pero mí me montan unas paranoias en la cabeza cuando andan revueltas que ni Tolkien el día que se puso a inventar nombres de elfos.
Espero que tengas una buena semana y que estéis todos muy bien por ahí. Un besito de tortuguita!
