- Pues yo apuesto porque lo han mandado al sofá – dijo Katsu mientras que se apoyada en la mesa.

- ¿Tú crees? – le contestó Takao-. Mira que trae esa cara…

- ¿"Esa" cara?

- Bueno, pero puede haberlo mandado al sofá en algún momento también – dijo Mai tomando asiento dejando los cafés en la mesa-. Yo os digo que ha tocado drama… - amplió su sonrisa antes de levantar la vista hacia Yamato cuando llegó hasta dónde estaban-. ¿Qué tal anoche, maravilla rubia?

Yamato la observó unos segundos, tardando en contestar antes de tomar asiento en la misma mesa que estaban y dejar ir una leve risa por lo bajo. Cuando se había levantado por la mañana y se había visto las ojeras ya había dado por supuesto que las cosas iban a ser así.

- Yo que venía a enseñaros una cosa importante… Y mira con lo que me encuentro – cruzó los brazos sobre el pecho, viendo que también acababa de hacer acto de presencia Hideki en la cafetería.

Ya era una costumbre desde hacía una temporada. Todos habían hecho coincidir su horario para poder ir a la misma hora a la cafetería a media mañana, pudiendo así aprovechar más allá de los entrenamientos para ponerse al día. Decidió esperar a que él se acercara hasta dónde estaban ya que iba hablando con otro miembro del personal.

- ¿Una cosa importante? ¿El qué? – dijo Takao-. Y mirad qué cara que trae, os digo yo que éste ha estado entretenido anoche. En el mejor sentido de la palabra…

- ¿Tú crees? – el rubio posó sus ojos en él, no pudiendo evitar la sonrisa de medio lado que terminó por delatarlo-. A las embarazadas no hay que negarles los antojos…

La mueca que puso Mai de fondo provocó que él se tuviera que echar a reír sin poder hacer nada por evitarlo. Aunque estaba seguro de que algo se le habían subido los colores por hacer ese comentario, era una diferencia muy notable con lo que podría haber pasado tiempo atrás.

- Creo que no quiero saber qué os pasa – dijo el general llegando por fin hasta ellos, dándose cuenta de las ojeras de Yamato-. ¿Quién ha acertado esta vez? – preguntó divertido viendo a Katsu levantar la mano.

- La próxima os toca pagar a vosotros – dijo entretenido antes de ver el rubio volvía a ponerse en pie-. ¿Dónde vas?

- A por algo para beber… - miró hacia Hideki-. ¿Lo de siempre? – sonrió al ver como asentía antes de irse a pedir.

- Oye, no te escapes ahora que has dicho que tenías algo importante que enseñarnos – dijo Mai mientras que lo seguía con la mirada, dándose cuenta de que la ignoraba-. Eh, que sé que me estás escuchando… Tráeme algo de comer, que tengo hambre, anda…

- Qué raro para ti, a ver si nos vas a venir con el susto de una tercera minipiloto – le dijo Katsu mientras que la miraba divertido.

- Ten dos minipilotos por casa e intenta salir de casa habiendo podido desayunar, zoquete… - le protestó, dándole un codazo.

- ¿Qué has hecho con Arata? – preguntó Hideki.

- Trabajo… - se encogió de hombros-. Ya bastante ayuda cuando puede… Pobrecito mío… - se quedó riéndose por lo bajo.

- Oye tú – le dijo Yamato desde la barra, no habiéndose alejado de ellos-. ¿Has venido sin desayunar?

- ¿Qué? ¿Vas a echarme la bronca tú a mí precisamente por alguno de esos temas? – le dijo, mirándolo al ver que se quedaba girado mientras que esperaba-. Oye, ¿estamos seguros de que no nos dieron el cambiazo algunos marcianos y al Yamato de verdad no los dejamos allí?

- No te diría yo que no – le contestó Hideki-. Igual podemos preguntarle a Gabumon, que si se ha dado cuenta no creo que haya dado la voz de alarma porque salíamos todos ganando…

Entretenido, se quedó mirando él también hacia la muecas de Yamato, no tardando en ver cómo se acercaba para ir dejando las cosas en la mesa, dando algunos viajes antes de terminar de traerlo todo, aún sin sentarse y metiendo la mano en su bolsillo antes de buscar las fotografías que le había sacado a los papeles que su padre le había enseñado, teniéndoselo a Mai para que pudiera ir leyendo para los demás.

- ¿Qué es esto? – le preguntó ella.

- Un borrador – le dijo-. Tú lee en voz alta, que seguro que te interesa lo que pone. Yo voy a traerte el desayuno anda.

Como sabía perfectamente lo que ponía, se distrajo mientras que ella hacía lo que le había dicho, girándose únicamente para ver las caras que iban poniendo unos y otros, riéndose antes de volver a prestar atención al camarero cuando se dio cuenta de que ya le había traído lo que le había pedido a Mai.

- Gracias – dijo antes de recogerlo todo y terminar de pagar, caminando con cuidado para que no se le cayera nada antes de dejarlo todo en la mesa.

- ¿Quién ha escrito esto? – le dijo la piloto.

- Pues no sé si lo ha hecho tu mejor amiga del alma o se lo ha endosado a alguien y ella lo ha firmado, porque no la veo muy capaz de ser capaz de hacerlo sin que le saliera espuma por la boca – tomó asiento donde antes había estado sentado-. Ha sido mi padre… No le ha gustado que nadie le toque a la nuera. Ella no estaba muy por la labor, pero entre la insistencia de él y que Taichi sí que estaba algo más preocupado por todo.

- ¿Por qué? ¿Tuvo problemas en casa él? – le preguntó Hideki.

- No… Al menos no reales. Le dio por preocuparse por lo que pudiera comentar el entorno de su mujer. Y que no creo que le viniera demasiado bien con su puesto ahora que está directamente en la ONU. Así que mira, mejor así.

- ¿Puedo mandarle un correo pidiendo una copia firmada? – comentó divertida antes de devolverle el teléfono al rubio y poder centrarse en la comida que le había traído.

- Tú ponte a desayunar – le contestó divertido antes de entretenerse en empezar a revolver su café para poder llegar a beberlo antes de que se le pasara la hora.


Sora bostezó de forma bastante evidente mientras que se acomodaba bien en su silla. Se había levantado algo más tarde ya que cuando había sonado el despertador había sido incapaz de hacerlo. No lo cambiaba tampoco, ya que si dejaba de lado el caos mental que había tenido la noche anterior, sin duda algun, no tenía ni la más mínima queja del verdadero motivo por el que tenía tanto sueño.

- Sora – la voz de Kaori la distrajo, haciendo que la enfocara-. Ya ha llegado la visita que me dijiste que estabas esperando.

- Vale, gracias…

- ¿Estás bien? – arqueó una ceja.

- Sí, sí… Anoche me acosté tarde – dijo sonriendo-. Dile que entre, por favor.

- Voy – contestó divertida antes de hacer lo que ella le había dicho-. ¿Te traigo algo?

- Pues… puedes traer algo dentro de un ratito, que espero tener para rato. ¿Si te chantajeo con subirte el sueldo hay alguna opción para que me traigas algo que se le parezca a la cafeína?

- Pues… Es que entonces pierdo el extra con el que me chantajean Yamato y Haru… - bromeó-. Algo se me ocurrirá.

Desapareció finalmente tras de la puerta de nuevo para poder ir a hacer lo que Sora le había dicho. Se le ocurría alguna que otra opción con la que poder engañar un poco a la pelirroja y que o se siguiera durmiendo por las esquinas.

- Está en el despacho, puede pasar – sonrió e indicó con la cabeza la dirección de la que ella misma venía, aprovechando para ir hasta su mesa para coger su bolso y poder ir hacia una de las cafeterías que les quedaban más cerca del estudio.

- Gracias – dijo Shiori, echando a andar hacia donde ella le había indicado llamando con los nudillos a la puerta antes de asomarse-. ¿Se puede?

- Claro que sí – contestó la pelirroja con la mejor de sus sonrisas.

Se había puesto en pie para poder recibirla, acercándose de ella para saludarla en condiciones. Aquella vez había sido ella quien había insistido para que fuera hasta el estudio. No estaba precisamente en la mejor posición para hablar de nadie, pero le hacía gracia que aquellas alturas Shiori siguiera sin atreverse a pasarse por allí por temor a que pudiera pensar que quizás se aprovechaba de la situación laboral de los maridos de ambas. Hacía ya bastante tiempo que no solo pensaba en ella como en la mujer de Hideki, se había ganado consideraciones mejores, especialmente desde la última temporada en Tanegashima por motivos laborales, donde no le había quitado la vista de encima al saber que, en teoría, se quedaba sola con Aiko.

- ¿Qué tal estás? – le preguntó a la pelirroja.

- Muy bien, hoy no tengo mucho trabajo, por eso te he dicho que vinieras hoy – le hizo un gesto para que tomara asiento-. Estamos en una temporada en la que me puedo relajar algo más.

- Eso es bueno, así no andas estresada ahora que seguro que empiezas a notar que te cansas por nada – tuvo que reírse al notar en los gestos de Sora que acababa de dar en el clavo-. ¿De cuánto estás ya?

- Pues… de unas quince semanas más o menos. Esta vez se me está notando mucho más rápido – asintió-. Pero también estoy llevándolo muchísimo mejor, así que creo que el que peor lo pasa de los dos es Yamato…

Aunque la otra vez tampoco lo había pasado demasiado bien, tenía que ser sincera. Sonrió algo más, posando la mano sobre la ligera curva que se podía apreciar ya antes de volver a mirar hacia Shiori.

- Me ha dicho Yamato lo del evento de los diez años del trabajo – empezó a explicar por fin.

- ¿Te lo ha dicho ya?

- Sí, cuando se enteró. Que yo creo que se ha quedado con la misma cara de susto que yo al darse cuenta de que ya hace diez años de eso – no pudo evitar reírse.

- Bueno… Eso me pasa a mí cada vez que miro para la mayor de las niñas – asintió-. Que cuando se fue era un retaco y ahora según tengo entendido se entretiene más de la cuenta cuando su padre se la lleva a comprar cosas en Ikea.

La pelirroja se echó a reír abiertamente con las palabras de ella a sabiendas perfecta de a lo que ella se refería. No iba a ser quien la culpara, porque podía entenderla perfectamente, aunque ese comentario se lo guardó para ella al estar en la compañía con la que estaba, limitándose a reírse sin más.

- Prefiero no pensar en cuando tenga yo una adolescente en casa, porque no sé si eso me va a suponer quedarme viuda o algo parecido – bromeó-. Dale a Yamato algo más de tiempo para que se vaya mentalizando… Por el momento habrá que ver si es capaz de seguir haciéndose el serio si Aiko puede acompañarnos al evento de la JAXA.

- Claro que puede acompañaros. Puede ir la familia más directa, así que eso incluye a vuestra pequeña. Con lo buena que es seguro que solo sirve para distraer la atención hacia ella – pudo ver como la pelirroja sonreír por sus palabras.

- Seguro que ella está encantada… Pero bueno, que del evento te quería hablar yo. Me ha dicho Yamato es algo que será formal… Y… por favor, no me digas que no. Después de todo lo que habéis hecho tanto Hideki como tú por nosotros dos desde hace ya tiempo… Me gustaría que dejaras en mi mano, si no tienes ya pensado qué te vas a poner, la ropa de ese día…

La sorpresa se apoderó automáticamente del rostro de la otra mujer, quien, confusa no pudo más que quedarse mirando para la pelirroja no habiendo esperado que el motivo de aquella invitación fuera a ser por algo así.

- Creo que es lo menos que puedo hacer y… Además, si tú estás de acuerdo, es algo que me apetece poder hacer – explicó-. Lo digo en serio, me apetece de verdad, así que estaría más que encantada de que aceptaras…