Sora bostezó llevándose la mano a los labios. Hacía ya un rato que habían llegado a la clínica para poder hacer los análisis y comprobar que todo estuviera bien. Sin embargo, a pesar de estar acostumbrada a madruga, aquella mañana le había dolido en el alma tener que salir de la cama y ahora estaba haciendo muchos esfuerzos para que su cabeza no se cayera encima del hombro de Yamato para ser capaz de mantenerse despierta.

- Deja de reírte – le murmuró por lo bajo cuando dio una nueva cabezada.

- Deberías de irte para casa cuando termines y seguir durmiendo un rato – le dijo entretenido.

- No… Cuando salgamos vamos a ir a desayunar y ya verás cómo me despierto. Además tengo cosas importantes que hacer en el estudio… La tarde la tengo libre y puedo irme a casa.

- ¿Vas a irte a casa?

- Pues… o me voy a casa o me quedo en casa de mi madre ya que tenemos a la pequeña con ella. Te llamo para decirte dónde estamos, ¿vale? – le dijo antes de ver como la enfermera se acercaba hacia ella para mandarla pasar.

Sora se puso en pie, agradeciendo no tener que estar más tiempo ahí a la espera ya que corría verdadero riesgo de quedarse dormida. Pasó delante de la enfermera cuando ella le indicó que podía hacerlo, aprovechando para ir subiéndose la manga del jersey y así poder ir agilizando las cosas.

- Ahora mismo vengo… - le indicó antes de desaparecer tras una de las puertas, dejándola así terminar de sentarse y quedarse a la espera.

La pelirroja escuchó voces, entendiendo que seguramente estaría con otro paciente, no queriendo estar pendiente de lo que hablaban y lo que no, pero no pudiendo más que acabar haciéndolo. El tono le había resultado muy familiar, provocando que frunciera el ceño intentando caer en quién era la dueña de esa voz. Forzó algo más el gesto al no ser capaz de poder identificarlo, seguramente porque aún estaba demasiado dormida y sus neuronas llevaban una temporada sin ser lo que solían ser.

La enfermera no tardó en volver a aparecer, con una sonrisa de disculpa en los labios, haciendo así que se olvidara de lo que había estado pensando hasta el momento, centrándose en sus propios análisis.


Yamato había sacado el teléfono, distraído, leyendo las noticias de aquella mañana cuando pudo ver que le llegaba un mensaje de Taichi. Agradeciéndolo como forma de entretenimiento, lo abrió rápidamente para poder contestarle viendo que le decía que había hablado con Koemi la noche anterior y que habían decidido comprobar si era una falsa alarma. Contestó con rapidez preguntando por cómo parecía estar tomándoselo ella. Apenas unos segundos más tarde pudo escuchar como el sonido de algo vibrando no demasiado lejos de él se podía oír en la sala.

No le dio importancia, suponiendo que sería el teléfono de Sora en su bolso, el cual había quedado en la silla a su lado. Volvió a ver cómo le llegaba la contestación de Taichi, respondiéndole y volviendo a sentir automáticamente la vibración.

Aquello ya lo hizo fruncir el ceño y levantar la vista, viendo que, en la zona en la que estaba no había nadie más, pero que no mucho más allá podía ver un hombro de alguien sentado dándole la espalda. Confuso, volvió a ver que le llegaba un mensaje de vuelta, leyendo entonces que aquella mañana Taichi había acompañado a Koemi a hacerse la prueba.

Levantó la vista de nuevo hacia donde había estado mirando antes, frunciendo el ceño y decidiendo contestar de nuevo de forma rápida, volviendo a escuchar la vibración precisamente venir de dónde estaba mirando. Se puso en pie, dejando su chaqueta encima del bolso de la pelirroja y acercándose de esa forma, pudiendo reconocer entonces la silueta tan conocida del amigo de ambos.

- ¿En serio? – alzó el tono, viendo como el castaño daba un respingo.

- ¿Qué narices estás haciendo tú aquí? – fue lo primero que salió de su boca.

- Sora tenía análisis y la acompañé por si se mareaba – miró hacia los lados en busca de Koemi-. ¿Dónde…?

- Le están haciendo las pruebas ahora – explicó, viendo como el rubio asentía.

- Es decir, que debes de estar a punto de sufrir unos cuantos paros cardiacos de repente – le posó la mano en el hombro, dándole una ligera palmada-. ¿No te han dejado pasar con ella?

- Pues… No – negó con la cabeza-. Cómo se nota que tú nunca has estado delante – acabó por decir ligeramente divertido-. Deben de tener en el protocolo lo de no dejar pasar a padres histéricos. Hasta que no estén los resultados y hayan terminado de mirarla no me van a dejar pasar.

- ¿Qué te ha dicho ella? ¿Estaba enfadada?

- No sé cómo la engañé para que se casara conmigo – dijo con resignación antes de volver a tomar asiento-. De verdad que no sé cómo. No me merezco alguien así…

- Eso es que no te ha mandado a paseo – dijo divertido, siguiéndolo con la mirada-. Yo creo que ella también tiene las mismas ganas que tú solo que no se veía preparada para sobrellevar la situación. Pero eso no quita que si hora os viene de sorpresa no se vaya a arreglar, ya te lo dije ayer.

- ¿Qué narices estás haciendo tú aquí? – la voz de Sora entró en la conversación de repente.

Cuando había salido de hacer sus análisis, colocándose todavía bien las mangas, se había extrañado al no ver al rubio esperando, no tardando demasiado en ubicarlo e ir a buscar a ver con quién estaba hablando. Con lo que no contaba era con encontrarse a Taichi allí. Al menos no en aquella planta.

- ¿¡Qué!? – se le escapó en un tono más agudo de lo que cabría esperar-. ¡Era Koemi a la que acabo de escuchar! ¡Ya sabía yo que me sonaba esa voz! – miró a Yamato, viendo como asentía levemente antes de volver a bajar la vista hacia el otro-. ¿¡Está embarazada!?

- Shhhh – le hizo un gesto-. No lo sabemos. Se está haciendo ahora mismo la prueba…

- ¿Y tú por qué no tienes cara de susto? ¿Lo sabías ya? – le dijo a Yamato girando la cabeza hacia él, dándose ella misma por respondida-. ¿Puedo quedarme a esperar a saber el resultado?

- Sora, estás más alterada que él…

- ¿¡Cómo no voy a estarlo!? – no pudo evitar dar un ligero saltito al decir aquello, yendo a por las cosas que habían dejado en la silla, llevándoselas con ella y yendo directa a sentarse al lado de su amigo-. ¿Cómo no me habías dicho nada?

- Porque me enteré ayer y porque poco más que tú sé ahora mismo – giró la cabeza hacia ella cuando la vio tomar asiento-. Solo sabía que tenía un retraso, pero nada más… Y ni siquiera podía saberlo porque la escuché hablando con su madre…

Yamato no pudo más que acabar riéndose por la reacción que había tenido Sora. Recordaba que ella le había contado como Koemi, en su momento, le había pedido ayuda para poder hacer la prueba en casa sin que los nervios la traicionaran. Estaba seguro de que, por bien que se llevaran en esa época ya, Sora entraba dentro del cupo de gente en los que podía confiar a ciegas pero que a la vez eran algo más secundarios y no les afectaba de forma tan directa la noticia y que por eso había acudido a ella. Ahora mismo, con todo el tiempo que había pasado, ya había cambiado de clasificación hasta el punto de que nadie había querido decirle nada hasta saber si era cierto.

- Oye, Sora… ¿Tú no tendrías que ir a desayunar? – le dijo el rubio.

- No… - negó con la cabeza.

- ¿Cómo que no?

- No, yo me quedo con Taichi – dijo posando su mano en el antebrazo de él.

- Vete a desayunar – dijo el embajador intentando sonar todo lo serio que podía con el nerviosismo que tenía encima, posando su mano encima de la de ella-. De verdad.

- Anda… Te voy a traer yo algo, pero luego haces el favor de irte a redesayunar decentemente o te llevo yo de la oreja – no pudiendo más que dejarla estar, miró hacia Taichi unos segundos-. ¿Quieres algo? – cuando lo vio negar con la cabeza se alejó de ellos dos.

Cuando iban hacia la sala de espera había visto una máquina de bebidas y una dispensadora. No era lo más sano del mundo, pero para que la pelirroja no estuviera con el estómago vacío tanto tiempo le serviría alguna bebida caliente y algo que poder picotear mientras. No tardó en volver hasta donde ellos estaban, dejándoles dos vasos delante de ellos.

- ¿Y esto que es? – dijo Taichi.

- Tú bebe que igual se te pasa la histeria así – le contestó divertido. Había sacado chocolate para ambos, tomando entonces él también asiento al otro lado de Sora y metiendo entonces la mano en su bolsillo y sacar el bollito dulce que le había podido coger-. Pero luego haces el favor de ir a comer algo más. ¿Quieres un zumo?

- No…

- Voy a ir a por algo para mí, así que si me estás diciendo que no para que no sé otra vuelta… - no terminó la frase al verla asentir, riéndose divertido-. Si es que estáis los dos para grabar. Ya veréis cuando salga Koemi y ve el panorama, la veo que se da a la fuga.

- Y no podría culparla – dijo Taichi mirándolo mientras que se alejaba por el pasillo-. Hablé ayer con Yamato porque me había enterado de casualidad del retraso de ella – le explicó por fin a su amiga-. No tengo ni la más remota idea de cómo ha podido pasar, estábamos teniendo cuidado. Sobretodo porque en teoría habíamos llegado al acuerdo de que no era el momento porque con mis idas y venidas la cosa se iba a complicar mucho… Pero… ayer parecía contenta con la idea – bajó la vista hacia la bebida que el rubio le había traído, dándole un trago, nervioso, tragando sin importarle que estuviera quemando.

La pelirroja sonriendo pudiendo suponer lo que había pasado por la cabeza de Koemi. Entendía todos los problemas que en caso de ser positiva la respuesta tendrían dada la situación laboral de ambos que les exigía tanto tiempo, pero, también la había visto quedarse mirando para Taichi cuando estaba jugando con Daigo o incluso cuando estaba con Aiko o con sus sobrinos. Quizás solo por eso salieran ganando.

- Muchas gracias – le dijo Sora a su marido cuando vio que le tendía también el zumo, decidiendo dejar el vaso en la pequeña mesa que tenían cerca de ellos para poder abrirlo y darle un trago.

- Taichi Yagami – la voz de otra de las enfermeras reclamó la atención de los tres-. Pase, por favor – habló esperando que él reaccionase y se pusiera en pie.

Sora aprovechó para darle un apretón en la mano antes de dejarlo ir, siguiéndolo con la mirada y quedándose cuidando de las cosas que él se dejaba olvidadas atrás. Lo siguió hasta que desapareció de su vista, girándose entonces hacia el rubio con una sonrisa.

- Oye, estás tú más contenta que nadie hasta el momento – le dijo él.

- Si es verdad tendrá la misma edad que nuestro pequeñín – le contestó. Eso le hacía una ilusión enorme, algo que ni se hubiera podido imaginar que fuera a pasar y que de repente no podía parecerle lo más perfecto.

- Lo pensé ayer cuando me lo contó – admitió-. No te dije nada porque evidentemente es algo que a él el hubiera hecho ilusión contarte en persona. No tenía ni idea de que iban a estar aquí hoy, fue pura casualidad…

Se fijó en que mientras que él hablaba ella empezaba a abrir el paquete del bollito, cogiendo un trozo y empezando a desayunar por fin. Sabía que era poca cosa, peor eso serviría para que tuviera lleno el estómago un rato más. Algo le decía que no iba a moverla de allí hasta que Taichi saliera.

- Anda, come que luego te me mareas…