- Entonces… ¿por qué llegas tan tarde? – le preguntó Mai a Yamato cuando lo vio aparecer.

- Llego tarde porque cuando estábamos en el médico nos encontramos a Taichi y a su mujer allí – explicó, caminando hasta donde ella para evitarle pensar que se les habían complicado las cosas con los análisis de Sora-. Resulta que no somos los únicos que vamos a tener un nuevo miembro de la familia.

- ¿En serio?

- Sí, lo de ellos sí que ha sido un accidente creo yo – le tendió una pequeña bolsita-. La comida, como me habías pedido.

- Oye… que era broma, que iba a pasar por la cafetería ahora… - sorprendida, miró hacia lo que él le tendía.

- Pues ya te ahorras el viaje. De la que hacía la comida en casa aproveché, no te me pongas a protestar. Creo que sigues siendo tolerante a que te haga de cocinero…

La piloto sonrió, optando por quedarse en su mesa en vez de ir hacia la cafetería viendo como Yamato negaba con la cabeza para que no se acomodase.

- ¿Qué?

- Anda, vamos a mi despacho y así comes tranquilamente sin que nadie nos toque las narices… Que te he traído un regalito y todo – tuvo que reírse al verla arquear una ceja, sorprendida-. Aaah, no. Tú como Aiko. O te terminas la comida primero o no tienes sorpresa. Voy a ir a cogerte algo de bebida a la máquina, ¿qué te apetece?

- Sí que vienes de buen humor hoy… - entre divertida y confusa con la forma de actuar de él, terminó por sonreír y hacer lo que él le decía.

No se iba a quejar de que se hubiera acordado de traerle algo de comida de lo que él mismo había preparado. Siempre le había gustado cómo cocinaba y, aunque se lo había dicho en forma de broma que solo lo cubría si le traía la comida ya que ella no se la había podido traer porque contaba con tener tiempo de pasar por casa, agradecía el gesto de él. Tenía hambre ya y aunque no le molestaba la comida de la cafetería, prefería la de Yamato.

Se entretuvo unos segundos en apartar algunas cosas de la mesa ara poder hacer hueco y así empezar a sacar las cosas, dejándolas y aprovechando entre que él volvía y no a ver qué era lo que le había traído. Sonrió al reconocer uno de los platos que él sabía que le gustaban.

- ¿Vas a decirme por qué estás tan contento de verdad? – le dijo cuando por fin llegó, aceptando la bebida que le traía.

- Nada… Ya te lo he dicho. Me alegro muchísimo de la noticia que nos han dado ellos por la mañana, Sora creo que no puede estar mejor y… Te he traído un regalo.

- ¿Quieres hacer el favor de decirme lo que es de una santa vez?

- Ponte a comer que se te va a enfriar y he venido a las carreras desde casa para que lo comieras caliente.

- Mira quién se nota que ha sido padre – dijo divertida-. Aunque bueno, siempre has sido bastante pesadito con la comida…

- Porque el que perseguía a alguien en casa para que comiera a su hora era yo con mi padre…

Pudo escuchar como ella se reía mientras que por fin se ponía a comer. Agradecía que hubiera aceptado alargar su turno para poder cubrirlo a él y lo menos que había podido hacer era llevarle algo de comer para que no se le hiciera tan tarde y que tuviera que ponerse a hacerlo al llegar a casa.

- Entonces… Sora, ¿todo bien?

- Sí, perfectamente. Si lo que le están controlando ahora mismo es que no tenga anemia otra vez o algo así para que no le pase factura más adelante.

- Bueno, eso estando embarazada casi que también depende del bebé, pero con lo bien que está esta vez no creo que vaya a tener problemas. Si ya me secuestraste no hace mucho a cogerle ropa porque ya le empezaba a apretar, ¿no?

- Hace tiempo que no la veía tan bien – asintió-. Así que mira, yo no voy a ser el que se vaya a quejar porque bastante me agobio yo solo como para tener motivos para hacerlo. Seguía siendo un embarazo de cierto riesgo, dependía bastante de cómo evolucionara ella en los primeros meses, pero ya me han dicho que podemos empezar a descartar problemas.

La piloto levantó la vista hacia él entretenida en verle la expresión que se le quedaba en la cara mientras que hablaba. No dijo nada, ya que no se podía alegrar más porque las cosas fueran bien. A nadie le hacía gracia vivir con semejante preocupación encima y más a sabiendas de que no es que pudiera pasar algo, sino que ya había pasado. Ella había tenido bastante suerte y más allá del infarto que se habían llevado todos cuando se había mareado, no había más problemas con los embarazos que los normales.

- Pues me alegro – acabó por decir-, que no te va a venir bien dormir tranquilo un poco. Estoy pensando seriamente lo de contratarte para que me hagas la comida todos los días – comentó antes de volver a llevarse comida a la boca.

- Porque no te da la gana de venir a comer con nosotros o conmigo en casa cuando tenemos el turno así. Ya te lo he dicho cientos de veces… Ya te digo yo que no le vas a estorbar a nadie en casa, más bien todo lo contrario – contestó negando con la cabeza.


- Así que… ¿Yamato tiene un evento de reconocimiento de los diez años del viaje a Marte? – preguntó Koemi, quien había llegado acompañando a Sora hasta el estudio para poder dar un paseo con Daigo y Aiko.

- Sí… A lo tonto han pasado 10 años ya… Y no nos hemos dado ni cuenta…

- Sora, ese elemento va a hacer cinco años dentro de nada. Ahí donde lo ves… Claro que el tiempo vuela – dijo divertida-. Si es que Taichi y yo llevamos juntos desde… ¿Hace doce años? Y no me he vuelto loca todavía… ¿Son doce?

- Pues… ¿contamos desde que de verdad empezasteis o desde el día que se quedo bobo porque lo saludaste?

La pelirroja se rio dejando la vista fija en los dos niños que iban adelantándose hacia el parque no quedaba demasiado lejos, echando a correr uno tras la otra para poder llegar a la zona de juegos entre risas. Ciertamente, si Aiko en nada iba a cumplir tres años Daigo ya llevaba el camino de los cinco. El tiempo estaba pasado demasiado rápido.

- Lo cierto es que los años de entre medias, antes de que Yamato estuviera aquí me pasaron muy despacio, no te lo voy a negar, desde que llegó Aiko… - se encogió de hombros.

- Bueno, no creo que a nadie le vaya a sorprender esa declaración – comentó divertida-. Pero mira, que no tengamos nada más que lamentar que eso. Y por si me estaba acomodando yo ya a la vida que tenía, creo que ahora me he llevado una buena sorpresa.

Sora la observó asintiendo inicialmente a sus palabras, caminando así hacia uno de los bancos no muy alejados de dónde estaban los pequeños, tomando asiento tranquilamente para poder seguir hablando con ella. Pudo ver como los digimon salían también corriendo tras ellos una vez que ellas se acomodaban.

- Es verdad, ahora que me fijo… ¿Agumon?

- Él y el otro pequeñajo se han quedado en casa. Los he dejado en teoría con la gata que nos regaló mi padre, espero tener casa a la que volver más tarde – contestó divertida.

- Esperémoslo – la pelirroja sonrió, acabando por quedarse en silencio unos segundos antes de volver a observarla-. ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Claro que si – confusa, giró la cabeza hacia ella.

- ¿Has pensado cómo vais a hacer? – había hablado con ella de ese tema más veces, de manera que esperaba que Koemi entendiera por qué le estaba preguntando aquello y no la malinterpretara.

- Pues… La verdad es que no hemos tenido mucho tiempo todavía de hablar de ellos. Me di cuenta de que tenía un retraso hace unos días y… luego ya quedamos en que no íbamos a sacar conclusiones hasta saber si había que sacarlas. Y… eso fue hoy por la mañana – se encogió de hombros-. No lo sé, Sora… Yo creo que nos arreglaremos y punto. No tiene que ser tan difícil… Yuuko siempre está encantada de ayudarnos con Daigo… Aunque no me gusta tener que cargarla siempre con ser la niñera de todos. Ahora que Daigo está yendo al jardín de infancia y con la baja por maternidad puedo ir arreglándomelas.

Ella y Yamato también trabajaban pero era una realidad muy diferente a la de ellos, ya que, a pesar de todo, ella era la dueña de su propio negocio, podía llevarse a la pequeña si quería, podía no ir si no quería… Era diferente.

- Si te soy sincera, lo que estoy haciendo en el trabajo desde hace ya una temporada podría llegar a hacerlo desde casa también. Así que… poco a poco. ¿Te puedo ser sincera sin que esto llegue a oídos de Taichi?

- Claro que sí… ¿No conspira él con Yamato a mis espaldas? – bromeó a pesar de que esperaba que ella entendiera que podía hacerlo sin problemas.

- El que me preocupa es él.

- ¿Él?

- Él… ¿Tú sabes lo mal que lo pasa porque se ha tenido que perder algunas cosas de Daigo porque le haya pillado en una reunión fuera del país? No soy yo el problema… Él se preocupa porque yo no sea capaz de compaginar todo, pero eso solo es un extra para todo lo que pasa por esa cabecita… Ya lo conoces, tú de las que más. Cuando le salió la oportunidad poco más y tuve que llevarlo yo de la oreja a que llevara los papeles que tenía que llevar para que lo considerasen. Es buenísimo en su trabajo, cree realmente en lo que hace y no se me ocurre nadie mejor en este plantea para ocuparse de las relaciones con el mundo digital… Pero claro…

- Tampoco sería él si le diera por dejarlo todo y dedicarse a lo que tiene en casa – terminó ella lo que la castaña quería decir-. Mira, esta conversación la he tenido yo con Yamato cientos de veces a lo largo de los años. No exactamente con el tema de tener hijos sino de… Todo lo demás. Por suerte, no nos dio tiempo a tener que plantearnos más en serio cómo hacer si a él lo mandaban en una misión de las largas fuera del planeta… Pero… Hubo una temporada en la que estaba empeñado en dejarlo todo.

- Cuando Taichi tuvo el accidente…

- Puedes llamarlo "cuando nos peleamos a lo grande" si te apetece, aunque creo que Haru sigue empeñada en llamarlo "Desastre nuclear" – acabó pro sonreír-. Creo que yo no me lo habría perdonado y él se habría arrepentido a lo grande. Y eso que ahora precisamente lo han retirado de todo eso pero… Lo importante fue el momento y el cómo – asintió-. De todas formas es diferente… Ahora que la puerta funciona perfectamente puede usarla para ir y venir más rápido si quiere, las reuniones en vez de llevarle una semana pueden llevarle un par de días.

- ¿La puerta funciona perfectamente?

Sora la miró, arqueando las cejas, tardando unos segundos en darse cuenta de que quizás Koemi no la habría entendido bien o… ¿quizás acababa de dar por sentado que los demás podían saber algo que ella simplemente sabía porque su padre estaba metido en ello?

- Las puertas al mundo digital para abrirse y cerrarse cuando y dónde se necesita ya son completamente operativas… Creía que los demás también lo sabían.

- Pues… a lo mejor soy yo la que no tiene muy claro el asunto, pero…

- Si puede abrir la puerta aquí, usar el Mundo Digital como puente y aparecer en Bruselas, lo tendrás de vuelta a la hora de la cena quejándose de que tiene hambre…


¡Feliz año nuevo 2021! De verdad que solo os puedo desear que este año sea mejor que el anterior, que tampoco es demasiado complicado, la verdad. Espero que hayáis tenido todos un buen cambio de año y que en estas Navidades extrañas que nos han tocado vivir, las hayáis pasado lo mejor posible.

Nadaoriginal: aprovecho hoy para contestaros a las review. La verdad es que normalmente me gusta hacerlo, pero como cada día que pasa tengo menos tiempo hay que aprovechar el día que estoy algo menos apurada. La noticia de la/el nuev Yagami ha quedado que ni pintada para acabar este año y ahora ya tocaba un poquito que os enseñara lo que pasa por la cabeza de Koemi y que quizás las cosas no sean tan complicadas como en las paranoias de Taichi, que él ya debe de ir por la tercera temporada de la serie que se estaba montando en su cabeza.

Espero que hayas tenido muy buen salida y entrada de año. ¡Un beso!

ElenaAA23: jajaja si es que tú eres de la mías, que las matrimoniadas de esos tienen para rato. Al menos han llegado a un punto en el que se pueden sentar a lanzarse puñales los unos a los otros como si no pasara nada. Que mucho gruñir y demás pero luego no pueden vivir los unos sin los otros.

Y los dramas de Taichi parece que al final no van a ser para tanto, que las cosas son algo más fáciles. De hecho lo de la puerta es otra de esas cosas que se han pasado los de Toei por el forro porque en el epílogo de 02 hablan de que precisamente estaban en ello y luego en Kizuna ya funciona tan ricamente, pero oye, vamos que yo lo uso cuando me viene bien y ea jajaja Un problema menos para Taichi y sus paranoias. Que sigue siendo complicado pero algo menos.

Mai sale por aquí en los capis que vienen haciendo precisamente lo suyo, es decir, enredando con la maravilla rubia. Que ella es la única con derecho acosarlo todo lo que quiera por el trabajo, que ya sabemos que lo hace con intención de tocarle la moral un rato, que es de las expertas en la materia también.

Un bico grandote grandote vecina, y aunque a ti ya te felicité, ¡feliz año nuevo!