- ¿Quiero preguntar lo que hacéis o mejor me lo guardo? – dijo Hideki viendo que Mai estaba comiendo aún en el despacho con Yamato-. ¿Molesto?
Dando por supuesta la respuesta, entró. Había ido hasta allí para revisar unos papeles con el rubio, con lo que no contaba era con verlo con aquella compañía ni mucho menos con esa ocupación. Caminó hacia ellos para poder dejar lo papeles donde no estorbasen.
- Que aproveche – le dijo a la piloto.
- ¿Me estabas buscando? – preguntó él mientras que Mai solo podía hacerle un gesto a modo de respuesta al tener la boca llena.
- Pues sí, pero ahora mismo… ¿Acabas de llegar?
- Sí, tenía que acompañar a Sora al médico por la mañana y chantajeé a alguien con comida para que me hiciera el favor – señaló hacia ella con la cabeza.
- ¿Médico? – arqueó una ceja.
- Análisis rutinarios, tranquilo – explicó-. Pero bueno, que acabo de llegar y esta pobre estaba sin comer por mi culpa todavía. Aunque ahora que estás creo que voy a aprovechar y enseñarle a Mai lo que le he traído, porque tiene pinta de que se lo va a comer todo.
- Voy a hacerte traerme la comida como mínimo una vez a la semana – le dijo, hablando por fin-. Hola – saludó a Hideki.
- No me da la gana, ya te he dicho cientos de veces que puedes venir a comer a casa conmigo siempre que te venga en gana cuando tenemos este horario.
- Acabas de decírmelo – puso los ojos en blanco.
- Sí, pero ahora lo tengo a él de testigo – señaló hacia el general antes de revolver entre sus cosas para sacar la revista que había comprado.
Tuvo que reírse ante la cara de sorpresa de los otros dos, ya que seguramente aquello fuera lo último que hubieran esperado verlo sacar. La abrió, empezando a pasar las hojas hasta lo que realmente le interesaba, llegando por fin a las páginas en las que por fin se había publicado toda la aclaración y retracción del artículo que hacía tiempo había relacionado a Taichi y Sora como algo que no eran.
- ¡OH! – olvidándose de la comida por el momento, la piloto alargó las manos para poder coger la revista y leer lo que ponía en ella.
El gesto de ella provocó que ambos se rieran, aprovechando el general para dejarla leerlo primero y quedarse mirando hacia Yamato antes de volver a hablar.
- ¿Todo bien en los análisis?
- Eran de rutina – asintió-. Lo que quieren vigilar es que no le vuelva a dar una anemia o algo por el estilo, pero no tiene pinta de que vaya a ir por ahí la cosa. Está perfectamente. Y bastante contenta hoy, resulta que nos encontramos en el hospital con Taichi y su mujer… Y ellos también estaban en la misma zona que nosotros. Nos fuimos con ellos a que desayunasen decentemente ellas por eso se me hizo más tarde.
- Me alegro – asintió, acabando por asomarse por encima de Mai para poder leer él también. Más que leer, para poder ver lo que más o menos podía poner por encima para cuando llegara a casa.
- Lo que tendrían que haber hecho era aprovechar la jugada para que los mojigatos de esta sociedad se empiecen a enterar de que somos humanos y no robots. Que vamos con las niñas por la calle y todavía hay alguna estúpida que nos mira raro si se nos ocurre ir más cerca de la cuenta.
- Eso es porque eres una provocadora, Mai – aprovechó para picotearla él-. No lo sé, la verdad es que no me he fijado demasiado. Y si me hubiera fijado pues me habría dado bastante igual. Sí que es verdad que tuvo que pasar bastante tiempo hasta que a ella fuera más cómoda por la calle.
Y lo había notado más bien en las temporadas en las que habían estado fuera del país o incluso cuando estaban en Tanegashima. Sabía que seguramente eso fuera lo que más le hubiera chocado a Mai. Se había pasado viviendo allí hasta no hacía mucho, volver de repente a Tokio y encontraste con cómo estaban las cosas realmente allí. Aunque estuvieran en una de las metrópolis más famosas del mundo. También sabía que a Sora le había costado todavía más tiempo el llegar a poder comportarse como lo hacía, preocupándose bastante de lo que la gente diría o dejaría decir.
- ¿Me lo has traído firmado? – acabó devolviéndolo a la realidad la voz de ella al darse cuenta de que había algo escrito, reconociendo entre ello la firma de Yamato al lado de otras.
- ¿Qué? – sonrió-. Para que lo enmarques si te aburres…
- Si ya sabía yo que no quería saber lo que estabais haciendo… - dijo Hideki antes de poner los ojos en blanco.
- Oye, de los dos el pesado cargante que se supone que se iba a convertir en tu sombra esta temporada iba a ser yo – bromeó Taichi cundo fue capaz de maniobrar con el niño en brazos y sus cosas del trabajo.
- A mí no me mires, estábamos por aquí cerca y alguien se ha empeñado en venir a buscarte – Koemi caminó hasta ellos con una sonrisa.
- ¿Te has empeñado en venir a buscarme? Eso seguro que es porque cierta rubia se ha tenido que ir con su madre… - sujetó mejor al niño antes de intentar saludar en condiciones a su esposa-. ¿Habéis estado toda la tarde por ahí?
- Sí, cuando Sora y Aiko se fueron decidimos que hacía demasiado buen día para desaprovecharlo. Así he podido enseñarle a este terremoto donde se pasa su padre el tiempo cuando no nos tiene a mano – alargó la mano para poder cogerle a Taichi sus cosas y que enredase con el niño-. ¿Quieres ir a dar un paseo?
- Pues… yo creo que sí – no protestó cuando ella le quitó el maletín, aprovechando entonces para coger a Daigo y entretenerse en dejarlo colgando unos segundos, escuchando como se reía-. Aunque primero tengo que airear algunas cosas…
Entretenida, se quedó mirando para el niño y su padre mientras que echaban a andar, no tardando Taichi en soltar a Daigo y dejarlo irse a corretear ya que estaban en una zona en la que no había tráfico, aprovechando para recuperar sus cosas y posar su mano en torno a su cintura, caminando más lentamente.
- ¿Te han dado la tarde? – preguntó ella.
- No, no demasiado. Y hoy le llevo la contraria a quien le haga falta – se encogió de hombros-. ¿Qué tal vosotros dos?
- Bien, fuimos al parque ya que teníamos buena compañía. Luego cuando Sora se tuvo que ir al trabajo pues fue cuando se nos ocurrió ir a dar una vuelta. Creo que está casi tan contenta como nosotros por la noticia…
- Sí, sí que lo está -asintió-. Yo creo que le ha gustado la idea de que vayan a coincidir en el mismo año… Aunque yo no lo tengo demasiado claro, te prometo que voy a intentar que no me dé algo…
- Es muy considerado por tu parte porque no me veo capacitada para hacer esto sola – entretenida, se rio ligeramente-. Hemos estado hablando también de que no te hace mucha gracia el tener que pasar tanto tiempo fuera de casa…
Arqueó una ceja, bajando la vista hacia ella para observarla. No era algo que él tampoco hubiera hablado alguna vez con la pelirroja. Tampoco le hacía falta hacerlo, claro. Estaban en el caso en el que hablaban de alguien a la que no le podía esconder gran cosa sin que lo viera venir desde lejos y con un buen cartel de neón delatándolo encima de la cabeza.
- ¿Y qué te ha dicho? ¿Qué soy un agonías?
- No, que tienen la puerta completamente terminada y que te va a venir muy bien poder tener ese recurso cerca – le dijo, intentando no reírse por su primera pregunta.
- ¿Puerta? ¿Qué puerta?
- Con la que se supone que estaban trabajando el equipo de su padre y Koushiro. Puede usarla para irte por la mañana a la otra punta del mundo y estar en casa para cenar con nosotros… A mí no me suena nada mal. No me gusta que pases la noche solo por ahí.
Le costó terminar de entender bien de lo que le estaba hablando, no habiendo estado tampoco demasiado pendiente del tema de los estudios de Koushiro. Lo admitía directamente, no era algo que él controlase a pesar de que sabía que iba a llegar el momento en el que le iba a tocar de cerca por su trabajo. Una puerta entre un mundo y otro era algo que lógicamente tendría que, como embajador entre ambos mundos, acabaría tocándole mediar seguramente. Lo que no sele había ocurrido era que pudiera beneficiarle. El mayor uso que se le había ocurrido era poder llevar a Daigo más tranquilamente a conocerlo, y, sin duda, era el mejor que se le podía ocurrir.
- Quizás deberías de hablar con ellos, ¿no? – lo devolvió a la realidad, consiguiendo que bajara la vista hacia ella y la enfocara.
- Lo haré, luego la llamo y que me cuente un poco por encima y ya le doy la lata a Koushiro o a su padre para ver qué me pueden decir – asintió, volviendo a echar a andar para que el niño no les sacara demasiada ventaja, acabando por sonreír ligeramente-. Así que… ¿no te gusta que pase la noche fuera de casa? ¿Estás del todo segura de eso?
- He dicho de casa, no de la cama. Que te estoy viendo venir y si la pregunta es sí te voy a echar porque me das calor otra vez ya te sabes la respuesta…
Dicho aquello se echó a reír, pero era fácil saber que era una predicción de futuro bastante acertada. Pero, no lo había dicho por aquello, sino porque no le gustaba que estuviera fuera de casa. Se lo había dicho a Sora y sabía lo mal que lo pasaba él solo sin necesidad de que nadie le pusiera cargas adicionales. Y, a ella, personalmente, no le gustaba tampoco no tenerlo rondando y atravesad por cualquier esquina. Prefería tener que echarlo porque estaba otra vez dónde más podía estorbar de toda la casa liando alguna con el niño que anda echándolo en falta porque estaba todo demasiado silencioso.
- Oye… ¿Y cómo le vamos a dar la noticia a la gente esta vez? – le preguntó ella.
- Pues yo creo que podemos hacer como la otra vez y luego ya que les tiren piedras si quieren a la parejita que siempre tiene que estar atravesada…
- Si les preguntas a ellos sueles ser tú el que siempre está atravesado – sonrió-. Y… ¿cómo se lo vamos a decir a él? – señaló al niño con la cabeza.
- Pues… No sé. ¿Tú crees que le gustará la noticia?
- No tengo ni la más remota idea – se encogió de hombros-. En realidad, creo que podría salirnos por cualquiera de los dos extremos. Aunque con lo que se te parece, si las cosas van también por ahí a lo mejor no tenemos problema.
- ¿Lo dices por mi hermana? – sonrió-. Lo sé… Pero bueno, también nos sacamos menos años y ella cuando era pequeña siempre necesitaba más cuidados porque se ponía enferma con extrema facilidad…
- Pues por eso mismo. Dile tú a un niño pequeño que tiene que estar pendiente toda la familia de otra persona todo el día y además de forma más eficaz para vigilar la fiebre. Yo creo que no vamos a tener mucho drama… - se revolvió acabando por poder cogerse a su brazo de forma más distraída-. Tengo más miedo de que el que monte la pataleta porque no venga una nena sea otro…
Se rió sin poder evitarlo nada más escucharla. No había nada que pudiera decir en contra de la acusación ya que llevaba una buena temporada dando por el saco, lo admitía.
