Bueno chicos, aprovecho para poneros por aquí esto. Ya sé que evidentemente esta es mi historia y que toca actualizar cuando yo quiera/pueda, pero como ya sabéis que siempre me gusta comentaros las cosas, pues aprovecho hoy que tengo un ratejo. Es evidentemente que tengo menos tiempo que antes ya que ahora no os contesto como hacía antes. Al igual que el ritmo más seguido de actualizar que llevaba antes... Lo que os quiero decir, que ya lo habréis venido notando últimamente, es que no me da la vida y que voy a ir actualizando cuando pueda y avance en la historia. ¿Qué quiere decir esto? Pues por el momento que no os puedo prometer las actus "cada poco" - dos/tres días - como he estado haciendo mucho tiempo. Pero tranquilos que por el momento voy bastante por delante y avanzando. Solo que lo que antes avanzaba en un día ahora me puede llevar una semana.

Ya sé que son cosas mías, pero me gusta explicaos un poco por qué últimamente os tengo más abandonadillos. Simplemente se resume en que no me da la vida y que estoy hasta más arriba de lo que debería de estar. Y ya no os entretengo más... A ver si ahora me pongo a enredar un ratejo.

¡Un besito de tortuguita para todos!


- ¿Le ha hecho más ilusión a Jou lo que le hemos pedido o a ti te que haya dicho que sí tan contento? – le preguntó Sora a Yamato habiéndose acercado a él cerrando así sus brazos en torno a su cintura.

Pudo escuchar la respuesta de él a modo de risa, soltando lo que tenía entre las manos para poder posarlas sobre las de ella y quedarse así en silencio unos segundos. No iba a negar que la pregunta tenía todo el fundamento del mundo.

- Con él no tengo que renegar tanto como si fuera Taichi, puedo admitir que puede que me ha gustado mucho cómo se lo ha tomado – dejó caer la cabeza hacia atrás para poder dejar su mejilla apoyada en la de ella.

- Claro, como que con el otro también reniegas mucho – sonrió con su gesto, cerrado más sus brazos en torno a él-. A Mai se lo puedes decir cuando tú quieres, no hace falta que esté yo delante – giró levemente el rostro para poder darle un beso tras la oreja.

- ¿Y eso?

- Porque vas a estar teniendo hasta sudores fríos si te mando a trabajar y te la cruzar en el pasillo y no se lo puedes decir. Tú tranquilo que cuando se ponga a chillar en modo fangirl en medio del pasillo como yo la mañana que pillé a Taichi y Koemi en el médico la escucharé dese el estudio…

Se rió por las palabras de ella, sabiendo que era totalmente ciertas. Tanto la parte de él como la de Mai. Tenía también esa idea en la cabeza porque era más o menos cómo habían sido las cosas al revés, solo que a él no le había dado por ponerse gritar por los pasillos. Pero el sentimiento iba por dentro y se podía hacer a la idea.

- Oye – cambió el tema-. ¿No tienes sueño hoy tampoco?

- ¿Por qué? – preguntó confusa.

- ¿No habíamos llegado a la conclusión de que cuando me venías a rondar así era porque querías mimos?

Buscó el reflejo de ella en dónde pudiera verla, no tardando en dar con uno de los cristales de los armarios de la cocina, viendo como sus palabras habían conseguido que se le subieran los colores a ella, cosa que le hizo gracia.

- Esa conclusión la habrás sacado tú – le dijo pasados unos segundos.

- Podría ser, suena a algo que me interesa bastante como para no interpretarlo como me haya venido en gana – buscó revolverse y poder girarse para verla más de frente, comprobando así que seguía con las mejillas más o menos del mismo color de su cabello-. ¿No te da vergüenza ponerte roja porque el pesado con el que llevas casada y casi cuatro años porque te haga proposiciones indecentes?

- Cállate – arrugó la nariz en una mueca característica de ella que tanto le dolía gustar a él ver.

Entretenido por la respuesta, movió sus manos por sus costados poco a poco, posándolas unos segundos en su cintura para poder apretarla contra él, inclinándose para poder hablarle al oído ahora que la tenía más a mano.

- ¿Vas a dejarme ahora con las ganas? - murmuró sin apenas levantar el tono.

Pudo ver de reojo como intentaba hacerse la dura y mantener el gesto serio, girando la cabeza hacia el lado contrario para poner algo de distancia entre ambos. Por suerte podía adivinar perfectamente que se estaba haciendo la dura por la situación en la que estaban. No tenía tampoco muchos problemas en seguirle el juego en ese caso. Estaba de muy buen humor.

- ¿De verdad? ¿Estás segura? Porque ya sabes que estoy altamente solicitado – volvió a poder ver como hacía verdaderos esfuerzos por no reírse, aprovechando ese momento para bajar algo más sus manos haciendo fuerza de esa forma para sujetarla por los muslos contra él levantándola.

- ¡Yamato! – protestó por la sorpresa echándole rápidamente los brazos al cuello para mantener el equilibrio.

- Shhh que despiertas a Aiko - divertido por su reacción también aprovechó para sujetarla mejor.

- Aiko y media te voy a dar yo a ti – le dijo, no pudiendo mantener más las apariencias, negando con la cabeza.

- ¿No protestas para que te baje?

- No, te recuerdo amablemente que la habitación está en aquella dirección… - acabo por contestarle.

Sin duda los dos sabían que tampoco es que fueran a tener muchos problemas por quedarse en la cocina. No sería la primera vez, pero, como acababa de decir Sora, podían despertar a la pequeña y estarían demasiado a la vista. Y no estaba, para nada, preparado para tener que darle esa explicación a la niña por mucho que trabajase para la Agencia Espacial Japonesa. Se rio ante su propio pensamiento mientras que se las arreglaba para apagar la luz con el hombro antes de irse a la habitación.

- No estarás cansada, ¿verdad? – le dijo cuando por fin se aseguró de cerrar tras ellos.

- Si te atreves a plantearte eso ahora mismo y dejarme con las ganas puedes ir llamando a tu padre para que te deje dormir con él – entrecerró los ojos.

- Oye, que la que no estaba interesada eras tú…

Divertido con la situación y aún sin haberla soltado decidió que podía olvidarse un poco de las delicadezas esa noche, y por eso cuando llegó hasta la cama de ambos la dejó caer bocarriba sobre ella. Pudo ver la sorpresa en el rostro de ella antes de que le sonriera, divertida.

- ¿Tienes algún problema, Takenouchi? – le dijo mientras que se arrodillaba, posando las manos en sus rodillas como punto de apoyo, asegurándose de esa forma de que quedaran a sus lados.

- Sra. Ishida para ti – le contestó llevando las manos a la camisa de él, cerrándolas sobre la tela para intentar hacerlo bajar y tenerlo más a su alcance.

- Mis disculpas – atrapó sus muñecas consiguiendo que lo soltara y bajando así a su vez para dejarla más inmovilizada antes de acercar su rostro al suyo-. No querría ofenderte por nada del mundo – se inclinó algo más, estando a punto de alcanzar sus labios, apartándose en el último momento para volver a incorporarse.

Pudo ver perfectamente como lo estaba asesinando con la mirada por haberse escapado, e incluso escuchar cómo chasqueaba la lengua con fastidio. Aprovechó el momento para soltarse los primeros botones de la camisa y así sacarla por la cabeza como si fuera un jersey, dejándola tirada donde no fuera a molestar. Sonrió de medio lado al notar el cambio en la mirada de ella.

- Si me sigues lanzando esas miradas luego no quiero protestas sobre mis niveles de ego…

No le dio tiempo a protestar, bajando las manos por sus piernas para colarlas por dentro del vestido que llevaba aquella noche. Sin duda, había descubierto que era la prenda con la que estaba más cómoda y ahora que el clima empezaba a mejorar todo eran ventajas. En aquel momento, la ventaja para él fue que simplemente con ir moviendo cada vez más arriba las manos apenas tardó unos segundos, con la ayuda de la pelirroja, en librarse de él y tirarlo hacia donde no pudiera molestar.

Se inclinó entonces para poder darle le beso que antes le había negado, sintiendo de forma instantánea como cerraba sus brazos en torno a él, atrayéndolo y pegándolo a su cuerpo. Se le escapó una leve sonrisa al darse cuenta de que su propia piel se erizaba por completo nada más rozar la de Sora. Estaba seguro de que iba a tener que pasar mucho tiempo para que aquello no ocurriera. Mucho, mucho tiempo. Usó una de sus manos como apoyo para no dejar del todo su peso sobre ella, teniendo cuidado con la pequeña barriga, levantando la cabeza para observarla tras separarse del beso. Tardó solo unos segundos en volver a acercarse, chocando su nariz con la de ella antes de esquivarla nuevamente para acercarse a su cuello y empezar a recorrerlo con sus labios. Escuchó como dejaba ir un leve suspiro y dejaba la cabeza apoyada en la cama para dejarle mejor acceso.

No pudo evitar sonreír mientras que seguía con lo que estaba haciendo, aprovechando que ya le había quitado el vestido para poder deslizarse por su cuerpo con más facilidad. Pasó de largo por encima del pecho, buscando volver a incorporarse y ayudarla a quitarle las medias, posando las manos en su cintura y teniendo cuidado para no romperlas empezó a bajarlas. Notó como ella levantaba la cadera para ayudarlo y que no tardara demasiado en poder quitárselas, dejándolas también en el suelo. Volvió a posar las manos en sus piernas, acariciándola por el camino hasta volver a posarlas en su cintura, acariciándola con cuidado y observándola mientras tanto, desconcentrándose por completo cuando consiguió alcanzarlo al incorporarse sobre sus codos y volver a besarlo.

La siguió de forma automática, aprovechando el movimiento que había hecho para poder seguir con su labor. Lo primero que hizo fue tirar algo más de ella y que se quedara algo más sentada, pasando así a llevar las manos a su nuca, empezando de nuevo a recorrerla, con la total intención de quitarle también el sujetador. Aquella vez no se iba a aprovechar de la sensibilidad que ella había desarrollado, sino que simplemente tenía especial gana de disfrutar de su cuerpo aquel día. Y poder observarla cuando se volvió a dejar caer hacia atrás consiguió que sintiera como le hervía la sangre. Pudo ver como ella le sonreía de una forma ligeramente traviesa al reconocer en la expresión de él su reacción, mordiéndose el labio a la espera de que se volviera a acercar a ella.

No lo hizo, sino que aprovechó el momento para seguir observándola, volviendo a llevar una de sus manos hacia su cuello y empezando a bajarla por su figura para acariciarla de esa forma, dedicándole atención al hueco de la clavícula el cual sabía que era más sensible. Bajó más, trazando el dibujo de su pecho, notando como reacciona a él, bajando por el centro del hueco de las costillas. Volvió a subir, repitiendo el gesto varias veces, terminando por trazar la línea de su ropa interior. Cruzó una mirada con ella antes de llevar la otra mano hasta el mismo lugar, tirando por fin de la prenda hacia abajo, agradeciendo que volviera a levantar la cadera para ayudarlo.

Aquella vez no se limitó a dejarlo caer, sino que él mismo se revolvió para poder cambiar de lugar y acomodarse algo más abajo, dejando así que ella pudiera adivinar sus intenciones. Pudo notarlo al ver como la respiración que hasta entonces habia estado alterada, se le cortaba ante la simple idea. Sonrió al verla cerrar los ojos mientras acariciaba una de sus piernas, subiendo hasta el mulso, bajando sus dedos por la cara interna, empujándoselo hacia uno de los lados. Hizo lo mismo con el otro, tomándose su tiempo hasta que finalmente cambió sus manos por sus labios. Repitió exactamente los mismos movimientos que había hecho antes, tanteándola hasta que decidió dejar de hacerse de rogar. La sujetó para evitar que se revolviera más adelante, dedicándole toda su atención a lo que estaba haciendo. Recordaba la primera vez que se había atrevido a hacer aquello.


El sonido de sorpresa que escapó de entre sus labios consiguió llamar su atención y que levantara la mirada hacia ella, notando que su rostro estaba casi más rojo que su cabello. Apenas habían estado juntos unas pocas veces cuando se había atrevido a hacer aquello. Sabía que todavía no estaban acostumbrados el uno al otro pero quería hacerlo.

Por el momento no había sido capaz de terminar de olvidarse del miedo a meter la pata con ella, a la obligación de hacer las cosas lo mejor posible y eso se notaba. Se notaba porque ninguno de los dos dejaba de lado esa cierta tensión. Se la podía notar ahora en la cara a ella a pesar de que parecía querer dejarse llevar y se lo notaba a él mismo, que estaba yendo con más cuidado y premeditación en esos momentos que cuando estaba haciendo algo del trabajo.

Simplemente era incapaz de dejarse simplemente llevar y no pensar únicamente en que tenía que hacer aquello bien.


Ahora, dejando de lado lo mucho que la conocía como para saber sus puntos más débiles, y a pesar de que seguía preocupándose de que ella se quedara contenta, la gran diferencia venía de lo mucho que disfrutaba él también con aquello. Cada sonido que estaba de los labios de su esposa, el sentir como enredaba sus dedos en su cabello o cuando levantaba mínimamente la vista y la venía, arqueada hacia atrás sin ser capaz de controlar la respiración… Especialmente cuando era capaz de establecer contacto visual con ella. En todos esos momentos estaba la diferencia.

No sonrió ante sus propios pensamientos controlándolos antes de decidir volver a mover su lengua estudiadamente, sintiendo como de forma inconsciente cerraba sus muslos ligeramente. Hizo más fuerza con las manos, impidiéndola hacerlo y poder seguir con los mismos movimientos. Se esforzó en darle algo más de intensidad a lo que hacía, notando como llevaba sus dedos a su pelo de forma inconsciente, acercándolo más a ella de esa forma.

Cuando se apartó, no pudo evitar hacerlo con la mejor de sus sonrisas ladeadas atento a la imagen que tenía delante. No era la primera vez que incluso se lo decía a ella, le gustaba demasiado lo que estaba viendo. Tardó unos segundos en acercarse de nuevo a la pelirroja, aprovechando para pasarse la mano por los labios, volviendo a verla con la respiración alterada y todavía con los ojos entrecerrados, aún desconectada de la realidad tras haber llegado al orgasmo. Se inclinó hacia delante, quedando sujeto por sus brazos, mirándola así cuando ladeó la cabeza para poder enfocarlo. Llevó una de sus manos a la mejilla de él, acariciándola con suavidad hasta tirar de él al sujetarlo por la barbilla para pedirle un beso.

- No es justo… - le murmuró por lo bajo.

- ¿El qué? – divertido, dejó su frente apoyada en la de ella, dejándola recuperar algo más el aliento antes de seguir.

- ¿Cómo te tengo a raya el ego luego? Que te estoy viendo esa sonrisa tuya…

- No sé de qué me hablas – para hacer honor a lo que ella decía, divertido, le sonrió de medio lado antes de apartarse para poder terminar de deshacerse de su ropa y acercarse a ella.

No esperó que fuera a posar las manos en su torso para frenarlo. Se sentó en la cama ahora que tenía la respiración más controlada, empujándolo ligeramente hacia atrás para que entendiera que quería que se quedara tumbado, tomando entonces la situación de ventaja, quedándose sentada sobre él. Se mantuvo algo más elevada, entreteniéndose en acariciarlo, inclinándose para poder empezar a besar su cuello, notando como llevaba las manos a su espalda, acariciándola, limitándose a dejarla hacer, cerrando los ojos al sentirla moverse, bajando hacia sus pectorales, entreteniéndose en seguir la forma de ellos para sus besos. Levantó la vista hacia él, dándose cuenta de que tenía los ojos clavados en los de ella antes de dedicarle un leve mordisco, obteniendo como respuesta un jadeo y que apretara con sus manos su cadera acercándosela algo más. El roce que provocó consiguió que se le cortara la respiración.

- Tenemos que escaparnos un fin de semana nosotros dos – le murmuró haciendo el esfuerzo por incorporarse nuevamente.

- No me obligues a levantarme ahora mismo – le dijo, divertido, yendo a hacer el gesto de cumplir su amenaza sin poder llegar a hacerlo al colocarse ella finalmente en la posición correcta.

Aquello lo pilló completamente por sorpresa, sacándole un gemido que no pudo llegar a controlar, escuchando la risa de la pelirroja a modo de respuesta.

- Por eso mismo te lo digo amor… - se llevó el dedo a los labios, haciéndole el gesto para que guardara silencio, divertida antes de empezar a moverse sobre él.

Intentó no seguir riéndose por la situación, no tardando en conseguirlo debido a las sensaciones, dejando que él le cogiera las manos para poder dejarlas enlazadas con las de él mientras que continuaba moviéndose, estableciendo su ritmo. Solo esperaba no cansarse y poder llegar ella estaba el final así. Al menos jugaba con la ventaja de que Yamato estaba más ansioso que ella debido a cómo habían ido las cosas.

Sonrió cuando pasado un rato pudo notar como la sujetaba con más fuerza y se tensaba. Se soltó de sus manos, posándolas ahora en su vientre, usándolo como punto de apoyo y acelerando algo más el ritmo atenta al gesto del rubio hasta que pudo ver como él llegaba al climax, pasando en ese momento a centrarse en ella misma y no tardando tampoco demasiado en alcanzarlo. Fue entonces cuando se dejó caer sobre su marido, dejando la cabeza apoyada en su hombro sin ser capaz de recuperar el aliento.