Yamato volvió a entrar en la habitación con la taza en la que había preparado la infusión de Sora tras haber esperado a que se enfriase haciéndole compañía a Gabumon mientras que se terminaba su bebida. Nada más enfocar a la pelirroja pudo darse cuenta de que en el tiempo que él había estado ausente ella se había quedado completamente dormida.

Aunque se tuvo que reír por lo bajo, le gustó lo que veía. Solo esperaba no despertarla él ahora al meterse en la cama y desvelarla. Se quedó mirando hacia la taza y decidió darle él un trago para no perderla, terminándosela rápidamente para poder meterse en la cama y apagar la luz. Se acomodó de forma suave para no despertarla, quedándose con la vista fija en el techo.

Pensativo, recordó la conversación que acababa de tener con su compañero. Sin duda la situación con Sora actual poco tenía que ver con la de la anterior vez. Dejando de lado todo el susto del hospital y simplemente centrándose en los primeros meses recordaba como casi no era capaz de volver del baño a la cama de mal que se ponía y que necesitaba ayudaba para ello. Le había pegado un buen susto, de esos que le habían estado rondando por la cabeza un par de meses atrás.


2019

Yamato despertó cuando sintió un ruido proveniente del baño, entreabriendo los ojos extrañado, mirando hacia los lados. Pudo ver la luz que se colaba por debajo de la puerta y no tardó mucho en darse cuenta de que era Sora la que lo había despertado. Giró en la cama con intención de seguir durmiendo y dejarla a su aire.

Fue cosa de segundos el que otro ruido volviera a despertarlo, ya provocando que se despejara del todo y se quedara sentado en la cama. Frunció el ceño, pareciéndole escuchar como si algo se hubiera caído, decidiendo finalmente ponerse en pie y caminar hacia allí.

- ¿Sora? – preguntó antes de abrir la puerta sin esperar su respuesta.

No le respondió, posiblemente porque no quería, pero tampoco estaba demasiado seguro de que hubiera pedido. Cuando finalmente abrió, se la encontró sentada en el suelo, mucho más pálida que él y con la frente cubierta de sudor. Se quedó congelado del susto, sin saber muy bien como reaccionar, haciéndolo momentos más tarde y acercándose a ella en un par de zancadas.

- ¿Qué te ha pasado?

- Déjame… - lo apartó de un ligero manotazo.

- ¿Cómo te voy a dejar?

- Déjame… - lo apartó ahora más en serio, empujándolo para poder arrastrarse hasta el retrete y entonces poder devolver.

El rubio la observó, todavía asustado y confuso a más no poder. No tenía ni la más remota idea de lo que le pasaba, pero no le gustaba ni un pelo. Lo poco que había podido verla antes de que lo apartara tampoco le había dado buena espina.

- Eh, eh – llamó su atención cuando la vio intentar levantarse acercándose a ella para ayudarla.

Notó que no le ponía pegas en ese momento y que colaboraba para dejarlo ayudarlo, sin mucha fuerza para hacerlo por sí misma. La sujetó contra él una vez la hubo levantando, sin necesidad de que le dijera nada, ayudándola a sentarse en la banqueta que tenían cerca de la ducha. Alargó la mano para abrir el agua fría y dejarla corriendo antes de coger la toalla y poder mojarla para pasársela por la cara.

- ¿Se puede saber qué te ha pasado?

- El embarazo… - le dijo sin alzar mucho el tono, dejando notar el agotamiento en su voz-. Llevo devolviendo desde hace un buen rato… Y ahora cuando me puse a levantarme no podía.

- Tendrías que haberme despertado… - le pasó la toalla por la frente para quitarle el sudor, quedándose pendiente de ella cuando la vio inclinarse para poder coger ella agua también y poder lavarse la boca-. Anda, espera que te acerco el vaso…

Se acercó para hacer lo que había dicho, observándola de reojo. No le gustaba ni un pelo lo que acababa de ver y las condiciones en las que la veía en esos momentos. No. No le hacía gracia verla mal, pero es que en aquellos momentos estaba seguro de que ella no se iba a tener en pie sola. Volvió a su lado con el vaso de agua, tendiéndoselo.

- ¿Quieres que llame a Jou?

- Yamato – negó con la cabeza-. Estoy embarazada… Esto es normal…

- ¿Cómo va a ser esto normal?

- Que… - no pudo ser capaz de hablar más, llevándose la mano a los labios solo segundos antes de dejarse caer de nuevo al suelo y de nuevo intentar llegar al retrete.

Asustado por verla así, lo único que pudo hacer fue dejarle su espacio, decidiendo que iba a ignorar lo que le había dicho y que en cuanto pudiera iba a llamar a Jou. Sabía que las nauseas eran normales en el embarazo, hasta ahí llegaba, pero Sora estaba mucho peor que eso.

Pasado un rato, cuando ella pareció estar más calmada por fin, la llevó a la cama, ignorando su insistencia en que podía ir caminando ella y abriendo la puerta de la terraza. Sabía que era temprano, pero le iba a venir bien el aire fresco para despejarse, asegurándose de que se quedaba cómoda y que no tenía que volver a salir corriendo.

- Voy a llamar al trabajo. Hoy me quedo contigo por la mañana.

- No digas tonterías.

- Sora – negó con la cabeza, sentándose a su lado-. No te tienes en pie tú sola, si piensas que te voy a dejar en estas condiciones vas guapa. Y voy a llamar a Jou también.

- Pero que no hace falta – se pasó la mano por los ojos, acabando por dejarse el brazo por encima de ellos.

- Claro que hace falta – parecía que estaba hablando con una niña pequeña-. Y la próxima vez haces el favor de despertarme de una patada si hace falta…

- Estoy mareada – ignorando sus palabras, murmuró aquello-. Mucho. Me da vueltas la habitación entera.

Decidió dejarla estar, no haciéndola hablar más y dejándola descansar. Se levantó para coger con él de nuevo la toalla mojada en agua fría y poder pasársela por la frente cuando retiró la mano.

- ¿Tan mal se ha puesto? – preguntó Jou mientras que terminaba de dejarle las cosas a Yamato para poder darle su chaqueta.

- Mucho. Dice que es del embarazo, pero te digo yo que no puede ser normal. Y llevaba un rato en el baño cuando me la encontré, que no me había despertado. Devolvió varias veces, estaba mareadísima y ni siquiera se me tenía en pie ella sola.

Es normal que tenga nauseas y mareos por la mañana – se encogió de hombros-. Puede que haya sido algo puntual hoy. Es algo que vais a tener que ir vigilando con el tiempo. Pero no te preocupes que le voy a echar un ojo ahora y ya te digo… ¿Ha comido algo?

- No, está dormida. Creo que vamos a tener que despertarla. Dijo que estaba muy mareada y se me quedó dormida al final. No he querido molestarla.

- Pues mientras que yo me arriesgo a la furia Takenouchi por despertarla prepárale algo contundente de desayuno pero que no le vaya a sentar mal, que tiene que reponer fuerzas.

Yamato asintió a las palabras de él antes de dejarlo subir tranquilamente para poder revisar a Sora. Sin duda se había quedado preocupado y eso iba a tardar en pasársele. Sí, las nauseas eran normales por la mañana, pero si todos los episodios fueran así estaba seguro que la raza humana se habría extinguido.

Sabía que como era Sora estaba más histérico de lo que debería, pero no podía evitarlo. Todo lo que viniera de parte de ella lo ponía más nervioso, especialmente cuando se encontraba mal. Y aquella mañana no se encontraba mal, es que directamente no se encontraba. Y ahora además no era Sora solo, sino que la pequeña de ambos. Ahora cuando la pelirroja se ponía mal se ponían mal ella y el bebé. Y eso superaba a sus nervios.

Esperaba que el médico al menos le dijera que no había nada fuera de lo normal. Giró la cabeza hacia el armario, pensando en lo que podía preparar para el desayuno, acabando por decidir que a que ella le solía pedir muchas veces tostadas podía preparar algunas con algo que no fuera a hacerle daño por encima. Era lo mejor que se ocurría por el momento, así como alguna infusión que pudiera templarle el estómago.


Por suerte, lo único que tenía en común todo aquello en el presente era que a Jou le faltaba tiempo para poder ir a comprar que Sora estuviera bien. Y quien decía Sora decía cualquiera de los miembros de la familia. Y eso era lo único que quería que tuviera en común. Ladeó la cabeza hacia la pelirroja al sentirla moviéndose, dándose cuenta de que simplemente estaba cambiando de posición pero seguía completamente dormida.

Para cuando había cumplido los cinco meses la otra vez apenas se le notaba la barriga y se la venía bastante desmejorada. Siempre se escondía detrás de la eterna frase de que para él siempre estaba perfecta y era cierto, pero era capaz de admitir cuando tenía un aspecto debilucho o enfermo y ese había sido el caso. Se le había notado mucho en la cara al tenerla muchísimo más afilada, con las facciones muchísimo más marcadas y él, que había podido verla más de cerca y cuando no se escondía dentro de jerséis enormes anchos, había podido notárselo en el cuerpo. No le había dicho nada por aquel entonces, ¿para qué recalcarle cosas evidentes que ella misma podía ver?

Ahora estaba encantado al ver el contraste tan sumamente drástico que había con el pasado. Se le notaba se le mirase cómo se la mirase. No lo decía él, sino que era algo más que evidente la situación de ella y que todo parecía estar bien. Sin duda él quería aferrarse a eso e intentar no preocuparse tanto como lo había hecho al principio para poder disfrutar más de todo.

Sin duda en lo que debía de centrarse ahora era en el evento y en los planes que tenía para ellos. Eso era lo que le importaba. Ahora tenía el aniversario del viaje, el de la boda y en nada el tercer cumpleaños de la personita más importante de su vida. Y cuando se quisiera dar cuenta iban a ser otro más en la familia. Esas eran las cosas que tenía ahora en la cabeza y lo demás podía darle bastante igual.

Bostezó, decidiendo que era buen momento para intentar dormir acomodándose bien entre las sábanas antes de notar como Sora parecía buscar su cercanía, arrastrándose hacia su lado para poder quedar completamente a su lado. Sonrió, aprovechando para echarle el pelo hacia atrás, el cual se le había caído hacia la cara al moverse. Apartó los dedos rápidamente cuando volvió a cambiar de posición, pensando que la había despertado, pero si lo hizo fue solo cosa de unos segundos ya que lo que estaba buscando ella era usarlo a él como apoyo.

Amplió su sonrisa, dejándola acomodarse quedándose quieto hasta que ella lo hiciera también indicando así que hubiera encontrado postura. Hacía ya algo de calor para dormir con alguien tan cerca y más con el calor que desprendía ella durante el embarazo pero no podía estar más encantado. Bostezó nuevamente, optando por intentar dormir finalmente, esperando no haberse desvelado él.


Aprovecho que tengo un momentito para actualizar por aquí y daros las gracias por vuestras review.

Nadaoriginal: Hombre, en todo caso con el apellido y de Koji a Ichijouji tenemos un buen camino que cruzar ¿eh? Jajajajaja Pero bueno, por el momento parece que las cosas les van viento en popa a estos dos y nada mejor que echar la vista atrás y comparar con cómo fueron las cosas y cómo estaban ahora. A ver si el nene deja que su madre tenga una buena noche de sueño y descanso al menos.

Espero que tengas muy buena semana, ¡un beso!

Natesgo: me has pillado actualizando jajaja justo he leído tu review desde el mail. Pues no, no tenía ni idea de lo que significaba, al menos en ese aspecto. Pero porque como nombre tiene otra acepción más orientada hacia "pequeño" y "segundo hijo". Que no es la traducción literal del hongo que usan para los arroces y esas cosas. Que no podemos ser tan literales por la vida😂😂 Dicho esto, me vuelvo a mi montaña de papeles y cosas por hacer, que ya bastante he estado remoloneando echándole la culpa la impresora para no empezar. ¡Un beso!