Sora se quedó sentada en la cama de la pequeña, entretenida mientras que terminaba de abrocharle los botones del vestido a Aiko. La pequeña estaba casi más emocionada que todos con el poder ir al trabajo de su padre. Era con lo que ella se había quedado y lo que le iba contando a todo el mundo con el que se cruzaba.
- A ver, señorita, ven un momento que quiero ver cómo te queda… - la ayudó a girarse en la cama, observándola atentamente intentando ser lo más imparcial posible.
Era complicado, porque a sus ojos no había nada que le fuera a quedar mal a aquella pequeña, pero estaba haciendo el mayor de sus esfuerzos porque quería que fuera perfecta. Finalmente no pudo más que sonreír.
- Bueno, al menos tu padre va a tener quien le haga la competencia – le dijo empezando a reírse a sabiendas de que no iba demasiado desencaminada-. Oye, hoy tienes que portarte muy bien, ¿vale?
- Sí, mami – levantó la cabecita hacia ella.
- Luego te vas a ir con los abuelos porque nosotros vamos a volver más tarde. ¿Quieres que te meta algún juguete en la mochila? – pudo ver como la niña no tardaba en reírse, arqueando una ceja-. ¿Te ha vuelto a comprar Hiroaki algún peluche nuevo?
- ¡Solo uno chiquitín!
La pelirroja puso cara de resignación antes de reírse. Era una batalla perdida con su suegro. Con su padre la tenía más controlada ya que al menos tenía a Toshiko a mano para que controlara las idas y venidas de Haruhiko. Y ella con Yamato también lo tenía más o menos arreglado, pero el que se le escapaba era su suegro. Tampoco podía culparlos, la niña tenía la habilidad de quedarse mirando hacia aquello que le gustaba con la mejor de sus caras de pena y caían que daba gusto aunque lo hiciera sin darse cuenta. Y solo con ver el cariño que les tenía y lo mucho que los cuidaba, daba gusto comprarle cualquier cosa.
- Bueno, si es solo chiquitín no le vamos a tirar al abuelo de las orejas – alargó las manos para cogerla y poder dejarla sentada encima de las rodillas-. Voy a tener que ir a prepararme en un rato. ¿Te dejo viendo una peli en el salón con Gabumon y Biyomon mientras que nosotros terminamos de prepararnos?
Sonrió al verla asentir, acercándose a ella para darle un beso en la mejilla antes de levantarse con ella en brazos para poder llevarla a donde había dicho, dejándola en medio de ambos seres que estaban tranquilamente esperando.
- ¿Me la cuidáis un rato? - les dijo antes de girar la cabeza hacia la puerta viendo entrar a Yamato-. ¿De dónde vienes tú?
- De dejar unas cosas en el coche – se encogió de hombros caminando hasta ella tras dejar las llaves dejando la vista fija en la niña-. Pero bueno, ¿ya estás lista? ¿Quién te ha puesto tan guapa?
- Mami – se rió dejándose caer hacia el lado de Gabumon para usarlo a él como apoyo.
- Y mami ahora se va a encargar de adecentar también a tu padre, que con ese flequillo vuestro algo vamos a tener que hacer – dijo la pelirroja antes de hacerle un gesto al rubio-. Vosotros esperáis aquí, ¿vale? ¿Queréis algo de merienda? – sonrió al ver como asentían-. Os traigo… ¿Tenemos zumos?
Claro que tenemos – le dijo el rubio-. Como para dejarte a ti sin ellos. Te los metí por la mañana en la nevera.
La pelirroja asintió, echando a andar a por lo que había dicho, decidiendo preparar un platito con algo de comida para picotear para que los tres pudieran merendar algo mientras, dejándoselo en la mesa junto con las bebidas.
- Cualquier cosa nos avisáis, ¿vale?
Echó a andar tras Yamato, el cual había entrado ya en la habitación, sonriendo al verlo sentado en la cama observando el reloj que ella le había regalado. Levantó la vista hacia ella cuando escuchó como cerraba, dejándolo encima de la mesita de noche.
- ¿Se han quedado tranquilos?
- Tienen comida y una peli, no creo que sepamos de ellos – sonrió-. A ver… ¿Cómo hacemos?
- Pues mira, yo ya me he duchado antes, así que si te quieres apoderar tú del baño y mientras tanto y me visto y demás…
- Yamato, sabes que tardas más tú que yo – le dijo divertida mientras que lo miraba-. Yo también solo tengo que vestirme y creo que voy a necesitar que me ayudes… Pero bueno, mira, me voy a apoderar del baño igualmente y así aprovecho y ya salgo lista del todo salvo cuando necesite que me abroches.
- Me parece bien – le dijo asintiendo todavía riéndose por lo bajo con las primeras palabras de ella.
- En realidad, era cierto lo que decía. Le solía llevar más tiempo a él conseguir hacer carrera con el pelo que a ella arreglarse completamente. Primero porque ella tampoco solía dedicarle demasiado tiempo a aquello, siempre decantándose por un aspecto más sencillo y segundo porque como tuviera el día, él era totalmente incapaz de peinarse. Sacó las cosas del armario, dejándolas encima de la cama antes de empezar a desvestirse para poder cambiarse.
No iba a negar que estaba nervioso. Sabía más o menos de qué iba el evento, pero tampoco estaba él demasiado hecho a todo aquello, y no podía evitar estar más alterado de lo que debería. Había estado preparando algunas cosas y aprovechando que Sora estaba con la niña había ido a dejarlas en el coche. Ahora que ya lo había dejado todo listo, solo le quedaba ocuparse de sí mismo.
Se quitó la sudadera que llevaba, dejándola tirada encima de la cama, seguida de la camiseta para poder alargar la mano para coger la camisa del nuevo uniforme y poder ponérsela. Le hacía gracia quién estaba metido en todo aquello y de la forma tan aleatoria que lo había hecho. Se quedó mirando la ropa que se iba a poner aquel día, pensando en que Andrew les había librado de unos cuantos dolores de cabeza estando tan a mano. Le gustaba la idea de poder cambiar de uniforme de gala, el otro tenía un recuerdo demasiado importante para él asociado en su cabeza como para querer usarlo para nada más.
Distraído con sus propios pensamientos aprovechó para terminar de ponerse los pantalones, metiéndose la camisa por dentro, intentando dejarla lo mejor colocada posible, tomándose su tiempo. Se colocó bien el cinturón tras conseguirlo. Al igual que el anterior el conjunto era de color azul marino oscuro, con las insignias características de la JAXA. No había demasiadas diferencias con anterior ya que tenía que seguir unos patrones, pero él era capaz de notarlas. Alargó la mano para coger la corbata y poder dejársela en torno al cuello, aún sin hacer el nudo, distraído ahora en colocarse los botones de las mangas.
- Yamato – lo distrajo la voz de Sora mientras que salía del baño-. Hazme el favor anda…
Tardó unos segundos en girarse hacia ella, peleándose todavía con el último de los botones, escuchando sus pasos acercarse. Cuando levantó la vista se la encontró ya a su lado, de espaldas, para que le subiera la cremallera. Sonrió nada más notar el color del vestido que llevaba puesto.
- ¿Voy a tener que cortar las buenas relaciones con él? – le preguntó antes de buscar el cierre del vestido para hacer lo que ella le había pedido.
- Pues tú verás, yo ya lo tengo bajo amenaza – le contestó con gesto de resignación-. Podemos robarle al perro, seguro que Aiko está encantada de cuidarlo.
- No lo digas muy alto que luego te escucha uno que yo me sé y se esconde por ahí – contestó divertido antes de terminar de cerrar la cremallera-. ¿No me vas a enseñar cómo te queda?
- No – negó con la cabeza-. Así que ya te estás dando la vuelta otra vez y cuando termine de prepararme del todo ya lo verás…
El rubio se rio por lo bajo, dejándola irse sin insistir más. Tampoco estaba demasiado interesando en lo que se supiera o se dejara de poner, le iba a gustar en ella de todas formas. Decidió seguir con lo suyo y terminar de prepararse él.
La pelirroja volvió a entrar al baño, aprovechando entonces para ver cómo había quedado el vestido. Se puso de lado, yendo directa a pegarse así la tela de la falda para poder ver como se marcaba más notablemente la curva. Sonrió, como siempre que hacía eso. Las adaptaciones que le había hecho Andrew al vestido habían funcionado perfectamente. Nadie notaría que debajo del pequeño cinturón negro que le daba forma lo que había era una zona elástica para que ella pudiera estar más cómoda.
Podría haberse hecho algo ella, como había ocurrido con el vestido que había llevado a la comida pero para algunas ocasiones le gustaba también poder ver las cosas desde la posición más cómoda y dejar que fueran otros los que se encargaran de lo que se ponía. Y, sin duda, había ido a rondar a una de las personas en las que más confiaba para esos temas. Dejó de perder el tiempo, buscando la caja que se había llevado con ella en la que estaban los pendientes que Yamato le había regalado en su momento, los cuales conjuntaban perfectamente con lo que lleaba puesto.
Una vez que se los colocó se quedó mirando hacia su reflejo pensando si se iba a dejar el pelo suelto, tal cual lo llevaba en ese momento o si iba a hacer algo, decidiendo finalmente simplemente retirarse algunos mechones de la cara para que pudieran verse mejor los pendientes. Tampoco perdió mucho tiempo en maquillarse, de nuevo, limitándose a lo justo. Había cosas que sí que habían cambiado en ella, pero lo de intentar ir siempre lo más sencilla y cómoda posible no era una de ellas. Comprobó el resultado final antes de darse por contenta y poder salir nuevamente, encontrándose a Yamato cerca del espejo de la habitación, ahora intentando hacerse bien el nudo de la corbata.
- Bueno, yo creo que lo menos que puedo hacer es ayudarte con eso – llamó así su atención consiguiendo así que se girara hacia ella. Estaba más o menos cómo lo había dejado antes ya que no se había puesto la chaqueta.
Era algo comprensible, ya que no quería arrugarla y tampoco le hacía falta mientras que daba vueltas por allí. Pudo ver como los ojos de él iban directos a recorrerla ahora que sí que parecía estar por la labor de dejarlo verla. Sonrió cuando llegó a enfocarla a la cara, acercándose entonces hasta él, señalándose los pendientes.
- Te dije que son para cuando me lleves a sitios bonitos – le dijo divertida.
- No sé yo si la sede cuenta como eso – contestó, todavía observándola.
- Bueno, yo creo que hoy sí – sonrió algo más.
El rubio guardó silencio, dejándola hacer cuando llevó las manos a su cuello para poder arreglarle bien el nudo. Estaba bastante entretenido observándola. Tenía sus serias dudas de que fuera capaz de quitarle la vista de encima en lo que quedaba de noche. Evidentemente le gustaba el vestido, el color era uno de sus favoritos en cuanto a lo que ella concernía, pero, como siempre, era el conjunto completo y que usara ropa que acentuara su estado. Y aquel era el caso.
Si lo pensaba fríamente, no debería de extrañarle seguir quedándose mirando para ella con cara de idiota. Era algo que llevaba haciendo desde hacía ya más de dos décadas. Dos. Y algo le decía que iban a tres, cuatro… Y las que tocara.
- Amor, como me sigas mirando así no sé si vamos a poder llegar al evento – le dijo devolviéndolo a la realidad.
- No me des ideas – contestó, dándose cuenta entonces de que ya había terminado de colocarle bien la corbata-. Que si tengo que elegir con lo que me quedo creo que llevas las de ganar.
Escuchó la risa de ella antes de que se escapara de su alcance para poder coger su chaqueta y ayudarlo a ponérsela para poder ver también de una ves el resultado final. Estaba segura de que iba a estar estúpidamente guapo, como con cualquier cosa que se ponía, pero ella también tenía sus debilidades y precisamente él estaba altamente favorecido por ese tipo de ropa. Y más si se daba cuenta de lo que pasaba por su cabeza y le sonreía de medio lado de su forma característica.
- … - cogió aire y lo dejó salir con algo más de fuerza-. Vamos a ver si consigo hacer algo con ese flequillo tuyo porque como haga lo que me está apeteciendo hacer ahora me va a dar vergüenza mañana lo que hayan podido escuchar los tres que dejé merendando inocentemente fuera… - prácticamente farfulló por lo bajo.
