- Te dije que tendrías que haberme dejado invitar personalmente a cierta pelandrusca a este evento… - le murmuró Mai por lo bajo a Hideki cuando pudo ver la cabeza de Yamato sobresalir entre la gente.

Era lo bueno que tenía la estatura de él, que era fácil de encontrar. Entre eso y que su color de pelo también solía ser poco común y llamaba la atención con facilidad. Más aún cuando llegaba acompañado.

- Yo no os pesco otra vez de la piscina – le dijo el general a modo de respuesta antes de ver como ella aceleraba sus pasos, dejando a Arata con ellos, para poder ir a buscarlos entre el resto de presentes.

- No tengo claro de si se ha ido a por Gabumon o a por Aiko, pero bueno, seguro que vuelve – dijo el marido de Mai, quedándose también a la espera, no tardando en ver como efectivamente Mai volvía al poco con Gabumon en los brazos ya que la niña no se había querido bajar de los brazos de su padre.

- Tengo que aprovechar cosas así porque sino no hay quien te vea el pelo – hablaba ella con el digimon-. Con lo mucho que te echo yo de menos en la sede…

La pareja llegó por fin a donde estaban los demás, pudiendo ver entonces que Arata estaba también con las dos niñas y que Hideki y Shiori también habían podido venir acompañados, quedando la atención de todos los más pequeños fijos en los digimon a la ves que Yamato posaba a Aiko para que pudiera ir a ver a los demás.

- Vaya dos, ¿queréis que nos ignoren a los demás o cómo va la cosa? Yo no me junto con vosotros dos no vaya a ser… ¿A que sí Aiko? – la piloto se agachó para poder saludar también a la pequeña.

Yamato se rio, aprovechando para poder centrarse en los demás de manera algo más seria, acordándose de dónde había salido la indumentaria que llevaba Shiori, observándola unos segundos antes de volver a hablar.

- Como se nota que algunas han ido a estudios de marcas de calidad… Seguro que Hideki no tiene queja.

- Mientras que eso se lo digas a ella y no me revoluciones a las hormonas adolescentes vamos bien – contestó él.

- Deja a la pobre niña en paz – le cortó su esposa-. La verdad es que como se nota que se celebra algo gordo porque se ha puesto todo el mundo muy elegante hoy. Lo que pasa es que lamento informaros de que las que llevan las de ganas son tres que todavía no le deben de llegar mucho más allá de la rodilla a sus respectivos padres.

Hizo referencia a las niñas pequeñas, las cuales eran más raras de ver en aquel contexto y que, junto con los digimon, sí que estaban atrayendo todas las miradas. Junto con ellas, algunos ojos estaban también posados en Sora, dándose cuenta del estado de ella con el vestido que llevaba y sorprendiéndose al verla al lado de Yamato. A fin de cuentas, por muy abierto que fuera él ahora con los más cercanos, para los demás seguía siendo extraño verlo así. Pudo ver perfectamente como algunos se quedaban algo más extrañados todavía a esas alturas al fijarse en cómo al pelirroja acababa por cogerse del brazo de él.

- ¿Van a venir tus padres? – preguntó Hideki al rubio.

- Sí, les di la invitación, así que supongo que no tardarán en llegar.

- ¿Viene tu madre? – la atención de Mai volvió a centrarse en ellos.

- ¿Por qué? – arqueó una ceja.

- Ja, voy a entretenerme con la gente a ver si adivinan quién es.

- Vamos a ver – Hideki se giró hacia ella – te he visto hacer eso cuando nació Aiko y nos mandó al foto y en la boda de ellos – señaló hacia la pareja con la cabeza – cuando te diste cuenta de lo mucho que se parecen…

- Pues sí, y pienso volver a hacerlo hoy – sonrió.

- ¿Por quién la tomas? – preguntó Arata, entretenido, bajando la vista hacia las niñas, las cuales estaban entretenidas-. ¿Dónde están los otros?

- Takao supongo que escondido porque vuelve a venir acompañado… Y Katsu seguramente estará escondido con él también para que no tener que aguantar a esta pesada – contestó el general-. ¿Qué tal los nuevos uniformes?

- El mejor es el mío – cortó Mai.

- Ah claro, es que tú además hoy estrenas nueva insignia – los ojos del rubio se posaron en ella, dándose cuenta de ello-. Vaya peligro. Los de las fuerzas aéreas no saben dónde se han metido.

- Oye, ten cuidado con lo que me dices que ahora puedes meterte en serios problemas.

- Sí, gravísimos – empezó a reírse.

Lo peor era que viniendo de ella era una amenaza que cualquiera podría creer que fuera real, con o sin insignia. Yamato, mientras que todavía se estaba riendo, se entretuvo en posar la mano del brazo contrario al que estaba cogida Sora, sobre la de ella, moviendo sus dedos distraídamente en la piel de la pelirroja.

- Mira, ahí han llegado tus padres – le dijo ella al haber estado pendiente de Aiko, la cual había echado a andar de repente en una dirección.

Evidentemente la niña nada más enfocar a Hiroaki había ido corriendo hacia él con los brazos por delante para pedirle que la cogiera, cosa que, como siempre consiguió al momento, quedándose Natsuko a la espera de que la levantara y poder saludarla ella también.

- ¿Veis? – dijo Mai -. Si es que es una fotocopia de uno pero con los rasgos de la otra… Madre mía.

Sora se echó a reir abiertamente al ver la cara del rubio sin poder evitarlo. La piloto tenía toda la razón y nadie se lo podía negar. Si es que no les hacían falta libros de familia por ese frente, y con Aiko tampoco iban tener problemas.

- ¿Quién ha llegado chiquitina? – le dijo ella a la pequeña.

- Mira, si hasta te has dejado peinar – dijo el rubio-. ¿Ha protestado mucho? – giró la cabeza a su madre.

- ¿Y tú? – le contestó Hiroaki con la niña en brazos-. ¿Lo has peinado tú?

- ¡Ha sido mami! – contestó inocentemente sin darse cuenta de que quizás no debería de decir aquello delante de los que estaban.

- Pues como a tu abuelo, que también lo ha peinado la abuela – contestó Yamato, divertido, habiendo conseguido no ponerse rojo.

- Anda, deja de chupar cámara y déjame saludar a mi nuera de una vez.

- Tú lo que quieres es comprobar que se le note bien la barriga – le dijo Natsuko-. Sora… que ni hola te hemos dicho.

- Tranquila, con Aiko en escena ya sabemos que todos los demás tenemos las de perder – sonrió-. Estás preciosa.

- Muchas gracias… Ha sido un regalo que me ha traído mi padre, ya sabes, llegó ayer…

Los ojos del rubio se posaron de repente en su padre, dejando que apareciera en su rostro una sonrisa ladeada, traviesa, especialmente cuando vio como se le arrugaba el gesto ante la simple mención de su "suegro".

- Es una pena que no haya podido venir hoy también, pero bueno, está tranquilo en casa descansando del viaje. Lugo le llevamos a Aiko para que se lo cuente todo – dijo ella, sonriendo, acercando la mano a su nieta, dándole una ligera caricia en el mejilla-. ¿A que sí?

- ¿Me ha traído algo? – levantó la vista con los ojos bien abiertos hacia ella.

- Pues claro que sí, y sino te doy yo de las galletas de colorines que me ha traído – le contestó la rubia antes de fijarse en los demás presentes, saludando, reconociendo algunas caras entre los presentes-. Buenas noches.

Yamato dejó que su madre saludara, entreteniéndose todavía con la mirada fija en Hiroaki, esperando hasta que volvió a posar a Aiko en el suelo para que fuera de bueno a enredar con las pequeñas de Mai aprovechando entonces para acercarse a él.

- Ni media palabra, que eso ha sido una traición de las buenas. Y para encima me lo mandas a casa de tu madre…

- ¿Te lo mando? En todo caso se lo habré mandado a ella, porque está claro que tú ahí no vives tampoco, ¿no? – amplió algo más su sonrisa, habiéndose asegurado de bajar el tono para luego volver a hablar con normalidad-. La verdad es que la idea era que intentara venir a tiempo para poder estar por aquí hoy y así de paso poder estar con sus bisnietos… Pero no me avisó con tiempo suficiente.

- Ya… Traidor. Te libras porque estos días no te voy a tener a mano… Y que con Aiko en casa se va a quedar más que tranquilo y se va a olvidar de tocarme las narices.

El rubio volvió a reírse, viendo entonces también acercarse a los otros dos integrantes del equipo que faltaban por el rabillo del ojo, no tardando en ver a Mai girar la cabeza hacia aquella que acompañaba a Takao de nuevo.

- Pobre mujer – dijo Shiori dándose cuenta de a dónde iba ella.

- De pobre nada, que muy normal no puede ser para poder aguantarlo – volvió a entrar en la conversación Yamato, decidiendo centrarse en ellos-. Pero bueno, a ver si al menos no la vuelve loca como en la comida.

- Aquí somos unos cuantos a los que se nos puede acusar de locura transitoria – dijo Arata encogiéndose de hombros.

- No, lo tuyo no es locura transitoria. Lo tuyo es para que te den una medalla al valor y algún tipo de reconocimiento – contestó de una forma tan automáticamente y sincera Yamato que provocó la risa de los demás. Volvió a entretenerse mientras tanto en que Sora se cogiera nuevamente a él.

Sonrió ligeramente al notar como lo hacía, y no solo eso, sino que se acercaba algo más usándolo de punto de apoyo como solía hacer muchas veces. Esa era una buena señal porque significaba que estaba cómoda. Y cuando ella se relajaba solía tener comportamientos mucho más naturales como aquel. Giró la cabeza hacia ella para observarla unos segundos terminando por inclinarse para dejarle rápidamente un beso en el cabello.

- Míralo, si hace eso hace cinco años mata a alguno del susto – fue el saludo de Katsu, llegando en ese mismo momento.

- Bueno, cuando empezó a pasearse acompañado por la isla y nos lo encontrábamos sí que era un poco para asustarse – contestó el otro que recién llegaba en ese momento.

- ¿Hablamos de quién tiene asustado a quién estos días? – les contestó-. Pues eso…

Sora se quedó mirando a unos y a otros, divertida. Sabía a lo que se referían con lo de la isla, ella misma se había dado cuenta. Al principio, hasta que él le había explicado qué pasaba, cuando estaban haciendo la compra, tomando algo o simplemente por la calle y se los habían encontrado, habían podido ver cómo se quedaban mirándolos o bien vigilando de la forma más descarada posible. Lo que le estaba pasando a Takao les había pasado a ellos y ahora que lo veía desde el otro lado lo veía hasta divertido.

- ¿Ya ha llegado todo el mundo? – preguntó Hideki mirando a su alrededor.

- Pues… al menos de los nuestros sí… - le contestó Mai.

- ¿Esperamos por alguien más? – les dijo el rubio.

- No, seguramente haya más gente de la que tengamos que estar pendientes porque no es que nosotros hiciéramos todo, pero principalmente estamos los que tenemos que estar. Podemos entrar si queréis y así dejamos que Sora se siente tranquilamente – dijo el general, notando como ella lo enfocaba de repente-. Tienes un aspecto perfecto, pero seguro que estás más cómoda sentada…

- Pues… No te lo voy a negar – admitió divertida y agradecida por su consideración. Dejó ir una ligera risa.

No estaba cansada, ni tenía sueño, pero sin duda iba a estar más cómoda sentada, ya fuera por la ropa, el calzado, su situación o todo ello junto, pero él tenía toda la razón.


Nadaoriginal: a ver, tampoco se la puede culpar jajajajaa Que entre que tiene las hormonas ella sola revolucionadas y se las revolucionan la mujer ya saca la caña de pescar y las redes si hace falta. Anda que no iba a reñirse Mai si llegan tarde y el rubio anda despeinado jajaja Tiene puñales para lo que lo que le queda de año.

Pero bueno, por fin nos llega el famoso evento y habrá que ver si son todos capaces de comportarse de acuerdo a la importante fecha que es. Que no todos los días se celebra semejante evento y con semejantes invitados. No tengo yo muy claro si serán todos ellos capaces de aparentar lo que se supone que son: serios y dignos astronautas que han pasado a la historia.

¿Abrimos apuestas?

Espero que estés muy bien. ¡Un beso!

ElenaAA23: es que los 28 me han sentado igual de bien que a ti jajajaja Ains, tontería a parte, la verdad es que para tener tanto trauma ya con los años que se van acumulando la semana no ha acabado pintándome tan mal, ¿no?

Y bueno, por fin parece que llega el famoso evento y que ya están todos juntos. No tengo yo demasiado claro que el pobre Takao acabe saliendo de una pieza de todo esto ni cómo tuvo el valor de atreverse a ir acompañado. El pobre hombre tiene pinta de haber estado queriendo comentar el tema con sus compañeros pero, a sabiendas de cómo son no querer hacerlo a la vez y al final se ha encontrado con esto jajajaja Al final va a acabar pagándolo Katsu por ser el cómplice y no haber contado nada.

A ver si llegan todos de una pieza al final de la noche o si Aiko no se carga a alguien con su presencia por allí.

¡Un bico grandote!