Taichi se quedó mirando hacia el reloj de la plaza que unos metros por delante se podía ver. Hacía un rato que había terminado una reunión en el distrito de Ginza y sabía la hora a la que Sora solía terminar por las tardes. Sonrió ligermente al ver que todavía tenía tiempo para poder llegar al estudio y que no se le escapara sin dejar de lado la sorpresa de ir a buscarla. Echó a andar entre la gente, no tardando demasiado en llegar al edificio donde estaba el estudio, tomando dirección hacia el ascensor. A aquellas alturas era lo suficiente conocido por el personal del lugar que podía ir y venir sin necesidad de tener que dar explicaciones, limitándose únicamente a saludar en recepción antes de seguir con su camino.
El sonido de la voz de la pelirroja lo distrajo de ello, girando la cabeza para poder buscar mejor el origen, dándose cuenta de que venía de detrás de una de las puertas del pasillo, seguramente dando indicaciones sobre algo. Decidió seguir con sus pasos y poder llegar hasta donde ella tenía el despacho, encontrándose entonces a la ayudante en su mesa.
- ¿Buscas a Sora? – fue su saludo.
- No, ya sé dónde está más o menos… Pero no le digas que he venido – sonrió de forma que poco pegaba con su aspecto de haber salido de una reunión con algunos embajadores internacionales.
- No se ha traído a la niña con ella hoy – informó, por si acaso.
- No te preocupes, solo voy a usurparle la mesa un rato – amplió algo más el gesto travieso en su rostro antes de echar a andar hacia donde había dicho, dejando a Kaori riéndose ligeramente por lo bajo.
Conocía el lugar perfectamente, pero a pesar de eso se entretuvo en echar un vistazo a su alrededor, como si estuviera comprobando que estuviera todo donde tenía que estar. Sonrió al ver que tenía alguna que otra fotografía nueva de Aiko, quedándose mirándolas unos instantes antes de ir hacia la mesa, cogiendo una de ellas y tomando asiento para poder esperarla allí. Se quedó distraído con lo que tenía entre las manos, viendo la foto de su ahijada, en la que salía con un kimono con el que podría pasar por una muñeca más que por una persona. Posó el marco encima de la mesa, decidiendo quedarse más pendiente de la segunda de sus Takenouchi favoritas hiciera acto de presencia, prestando sí más atención a la puerta.
- ¿Qué estás haciendo tú ahí?
Tuvo que echarse a reír de forma automáticamente al ver como la pelirroja, al cabo de un rato, había frenado en seco nada más entrar, sorprendiéndose al verlo, asustándose al no esperar que fuera a haber nadie.
- ¿Yo? Soy toda una diseñadora famosa y estoy en mi despacho… - la siguió con la mirada cuando por fin se acercó hasta la mesa-. Tenía una reunión por aquí cerca y se me ocurrió venir de visita. ¿Estás ocupada? ¿Voy a tener que secuestrarte o vas a hacerme caso de forma voluntaria?
- Si el destino de secuestro es un sitio fresquito yo te dejo que me lleves a dónde tú quieras…
Julio había llegado a la ciudad y aquella vez lo estaba notando más que nunca, los ocho meses de embarazo estaban pasándole factura. Se podía notar en su forma de vestir, ya que a pesar de estar en el trabajo y soler ser algo más formal, llevaba un fresco y suelto vestido de verano de tirantes.
- Podría chantajearte con buscar alguna terraza a la sombra y algo frío – sonrió, poniéndose en pie-. Yo creo que con eso le gano la batalla al astronauta.
- Lo peor es que sí – llegó hasta delante de él, inclinándose para saludarlo con un beso en la mejilla, notando como posaba la mano en su ya notable vientre-. No lo provoques que hoy lleva todo el día moviéndose.
- Tienes cara de cansada – contestó, viéndola encogerse de hombros.
- Ocho meses, calor y bebé moviéndose… Pero tranquilo, que ya ha pagado las culpas Yamato.
- Así me gusta, que alguien tiene que ponerlo firme – se rió por las palabras de ella e incluso la cara de culpa que se le quedaba unos segundos, poniéndose en pie finalmente para hacerle un gesto a la pelirroja-. ¿Vamos entonces?
- Sí, así me despejo un poco – asintió antes de girar sobre sus pasos para poder coger su bolso, dándose cuenta de que la foto de Aiko estaba encima de la mesa-. ¿Qué hace eso ahí?
- Pues... ¿qué crees que va a hacer? – sonrió de forma delatadora-. Dame un momento…
Aprovechó para quitarse la chaqueta con intención de ir algo más fresco, ya que ya él también tenía calor y aquella ropa no ayudaba para nada. Entretenido, vio como ella no tardaba en llegar a su lado otra vez, posando en bolso encima de la mesa y dándole un manotazo para ser ella la que se encargara de colocarle bien las mangas de la camisa.
- Que luego te ven conmigo de esa guisa y a ver qué clase de diseñadora se van a pensar que soy…
- Oye, que te prometo que cuando me voy de viaja fuera de Tokio sé vestirme yo solito, ¿eh?
- Por si acaso – levantó la vista unos segundos, sonriéndole antes de volver a centrarse en colocarle bien la prenda-. Si hace cosa de un par de décadas nos cuentan esto…
- Hace un par de décadas nadie hubiera tenido tanta imaginación. No lo digo por mí, ¿eh? Estaba claro que yo iba a ser todo un personaje serio y elegante, pero, ¿tú? Ni la más mínima esperanza…
- Sobretodo por lo pelos… - hizo una pausa, quedándose con el ceño fruncido pensativa, volviendo a observarlo-. En realidad, hace dos décadas yo ya no estaba jugando ni siquiera al fútbol…
- Dirás que hace ya más de dos décadas que me traicionaste. Luego claro, me cambiaste a mí y a correr detrás de las pelotas por las faldas y me dejaste tonto al rubio…
- Qué tonto eres… ¿Lo sabías? Que sepas que me siento altamente ofendida ahora mismo – cambió de manga para ajustarle también la otra.
- ¿Ofendida? ¿Tú? ¿Después de darme el cambiazo?
- Pues sí. Acusarme a mí de darte el cambiazo… - negó con la cabeza-. Bajo ningún concepto en este mundo… Como mucho por Daigo o por mi futura sobrina, pero no creo que se me pueda acusar de eso…
La mención de los dos pequeños le borró el gesto con el que había estado mirando hacia la pelirroja para dejar paso a una sonrisa totalmente diferente, con la cual lo pilló en la cara cuando volvió a enfocarlo.
- Anda, quita esa cara de bobo que ya estás… Y me has prometido un sitio fresquito y con sombra, así que tú verás dónde vamos.
Asintiendo a las palabras de ella, esperó a que ella terminara, echando a andar con ella hacia la puerta, despidiéndose de las caras que ya consideraba más que conocidas a aquellas alturas, llamando al ascensor para que fuera a buscarlos.
- Creo que han abierto una terraza en uno de los hoteles de moda de por la zona, ¿sabes cuál te digo?
- Me suena, sí – asintió llegando hasta su lado, terminando de guardar el teléfono en el bolso-. Pero suele tener cola de espera para entrar…
- Bah, siempre puedo amenazarlos con que se puedes meter en problemas con un embajador de las Naciones Unidas y seguro que nos dejan pasar.
- La amenaza de trabajar para el gobierno creo que ya la tiene registrada Yamato…
- Pero lo mío es más gordo – bromeó, entretenido, dejándola pasar a ella primero y llamando así a la planta baja.
Yamato se quedó mirando hacia el teléfono, notando el pequeño punto de luz que aparecía en el borde de la pantalla de vez en cuando, alargando la mano para poder cogerlo y ver así que tenía un mensaje de Sora. Hacía un rato que llevaba mirando con cara de asco unos papeles que le habían puesto encima de la mesa, y aunque aquella mañana casi se pudiera decir que le había cerrado la puerta en las narices de casa, le parecía mucho más interesante hacerle caso a ella que a los papeles.
Quizás fuera más seguro también hacerle caso a la pelirroja que a los papeles, ya que no tenía ganas de llegar a casa y que lo mandara a dormir al sofá. Esa vez tenía motivos para estar enfadada y cuando eso se juntaba con las hormonas más revueltas de la cuenta él prefería asomarse lo justo. Apenas había dormido en toda la noche, había pasado todo el día anterior revuelva y aquella mañana cuando por fin se había dormido él la había despertado sin darse cuenta.
Dejó ir una ligera risa por lo bajo ante lo absurdo de todo, desbloqueando el teléfono y leyendo el mensaje por fin, viendo que simplemente era una foto. Frunció el ceño, confuso unos segundos, acercándose el teléfono para darse cuenta de que lo que se podía ver eran dos vasos con el fondo de alguno de los edificios más representativos de Ginza de fondo. Sin tener muy claro dónde estaba o con quién, aunque seguro que cualquier opción que se le ocurriera era mejor que esos papeles que tenía delante. Salvo Mimi, la cual esperaba que no fuera la venganza por parte de Sora, porque entonces igual se ofrecía a acompañar a Mai caminando a casa. No tardó demasiado en darse por vencido y contestar al mensaje con una llamada.
- ¿Sigo teniendo prohibido dirigirte la palabra? – fue su saludo cuando ella descolgó.
- Más o menos – dijo la pelirroja-. Ha venido a buscarme Taichi y estamos tomando algo en una de las terrazas de la zona… ¿te queda mucho?
- Pues… un rato todavía por desgracia. ¿Vas a estar con él hasta más tarde?
- Si quieres podemos esperarte…
- Pásamelo anda…
La pelirroja negó con la cabeza antes de reírse y tenderle el teléfono a Taichi, entreteniéndose entonces en coger su granizado. Era la mejor de sus opciones frente al calor de aquel mes y su estado.
- Entiendo que prefieras hablar conmigo que con ella pero deberías de cortarte un poco – saludó el embajador.
- ¿Tienes tiempo para acercarla luego a casa?
- Sí, claro… ¿No se te arregla venir con nosotros un rato?
- No tiene pinta, tengo una reunión en un rato y no sé a qué hora voy a salir. Pero vosotros estad tranquilos y ya voy yo luego a por Aiko y…
- No, mira, de la que me llevo a la niña grande a casa paso a por la pequeña y así no andas dado vueltas… Total, Koemi está con Daigo y mis suegros en la playa y no creo que vaya a saber de ellos hasta mañana.
- ¿Estás solo en casa? – cortó la conversación Sora.
- Sí, se han llevado al gato. Creo que no se fiaban de mí para dejarnos a los dos solos o algo… - se encogió de hombros-. Dice que tiene para rato que ya llegará a casa cuando pueda.
- Pásamelo…
- Mira, no me mareéis, os pongo el manos libres y así nos…
- Dame un momento – cortó el rubio, llamando sí la atención del embajador antes de colgar la llamada.
- Me ha colgado – dijo confuso, mirando hacia la pelirroja.
- Eso es que te va a hacer una videollamada él, ya verás…
Volvió a aprovechar para llevarse la pajita del granizado a los labios, dando un trago antes de centrar su atención unos segundos en la carta, distrayéndose por el sonido del teléfono de nuevo antes de ver aparecer la cara del rubio en ella, sacándole una sonrisa al ver que se había olvidado las gafas puestas.
- Míralo, así cree que nos engaña y que tiene pinta de listo… - dijo Taichi.
- Vete a paseo… - sin la menor intención de quitárselas, se quedó mirando hacia Sora ya que la había escuchado que quería hablar con él.
- ¿Puedo secuestrarlo? – fue su pregunta-. Está mejor con nosotros en casa que solo y aburrido…
- ¿Me lo estás preguntando?
- Por si acaso – se encogió de hombros.
- Estoy presente, ¿eh? – llamó la atención de ambos el embajador.
- Cállate… - lo cortó ella-. De la que nos lleva a la niña y a mí a casa aprovechamos y que se quede a cenar y a pasar la noche con nosotros, así no está solo…
- Yo no tengo problema – contestó Yamato-. Deberías de saberlo, mañana es sábado así que tampoco me afecta tenerlo con cara de dormido desayunando con nosotros…
- Dijo el de los pelos de loco…
- De loco, sí, pero a juego con los de Aiko, así que mira a ver lo que dices. Mandadme un mensaje si necesitáis algo y lo llevo de la que voy casa…
¡Feliz día 1 de Agosto!
Bueno polluelos, ayer me salté la actualización para poder aprovechar y que coincidiera con ese día en el que unos cuantos elementos empezaron a liarla un poquito mucho allá por el año 1999. Ya podían ser así todos los campamentos de verano, que yo creo que unos cuantos nos hubiéramos ido sin dudarlo, pero bueno, supongo que habrá que apuntarse en el mismo sitio en el que hay que dar tu dirección para que te envíen la carta de Hogwarts. Qué se le va a hacer.
Espero que estéis teniendo todos un muy buen verano - o invierno, dependiendo de vuestra parte del mundo - y que estéis bien dentro de lo que cabe. Y como siempre, mil gracias por las review a todos ❤
