- ¿Se ha quedado dormida en el sofá? – preguntó Taichi al ver la expresión de la cara de Yamato.

El rubio se había acercado hasta Sora al ver que no le contestaba una pregunta, habiéndola notaba muy callada en último rato, comprobando que se había quedado completamente dormida ajena a todo lo demás que pasaba a su alrededor. Hacía ya tiempo que habían mandado a Aiko a la cama y ahora parecía que su madre parecía querer seguir su ejemplo.

- ¿Y qué hago con ella? – preguntó mientras que asentía-. Si la despierto para echarla a la cama igual luego no se duerme… Y a estas alturas del embarazo tampoco puedo llevarla yo porque seguro que la despierto también.

- Esta vez se le nota mucho más la barriga que con Aiko – acabó por reírse por lo bajo el embajador.

- Bueno, es que con Aiko poco más y tenía que andar buscándola por casa si se me ponía de perfil. Menos mal que tiene el pelo llamativo que sino… - llegó hasta él, aprovechando para mover las cosas hacia el lavavajillas-. Bueno, con un poco de suerte se despierta ella mientras tanto y ya la podemos echar a dormir. Con un poco de suerte me hace algo de caso y no se pone cabezota…

- Eso ya va a ser más complicado – hizo lo mismo que él, ayudándolo a recoger las cosas-. Me dijo que no había dormido anoche, ¿no?

- Ni la noche anterior. Entre el calor y que es incapaz de coger postura se le empieza a hacer complicado. Luego está muerta del cansancio y de mal humor el resto del día.

- O te grita a ti para desquitarte… ¿Qué se supone que le hiciste por la mañana?

- Cometer la osadía de poder el despertador para ir al trabajo – sonrió de medio lado antes de relajar el gesto-. ¿Cuándo vuelve Koemi?

- Pues me mandó un mensaje antes. No vuelve ella, voy a buscarlos yo y así tenemos unos días fuera de la ciudad con Daigo.

- Suena bien… - se quedó pensativo unos segundos-. De hecho… ¿sabes dónde iba a estar de maravilla Sora?

- ¿Dónde? – confuso, lo observó.

- Pues en la casa que tenemos en Tanegashima… Tanto ahora como para reponerse de todo cuando nazca el pequeño…

Taichi se quedó pensativo, atando cabos en su cabeza hasta entender exactamente por todo lo que lo decía, no teniendo más remedio que asentir. Sin duda era una de las mejores conclusiones que le había a él en mucho tiempo.

- Cuando te tengo que dar la razón… Te la tengo que dar – admitió-. Díselo… A ti te van a dar unos días, ¿no?

- No, este año lo que he hecho ha sido no cogerme las vacaciones y así tenerlas aseguradas para esa fecha y así poder estar más tiempo todavía con ella más allá del permiso… Así puedo estar pendiente desde algo antes por si se vuelve a adelantar…

- Pues ya está. Ella con el estudio no va a tener problema y si pasa algo va a poder hacer lo mismo desde aquí que desde allí porque puede solucionarlo por videollamada…

- Ya… ¿Y qué hago con los abuelos?

- Pues lo mismo que con el petardo del tío… Ignorarlos si se quejan. Creo que en una de las pocas cosas en las que se van a poner de acuerdo más rápido es que lo que prioriza es otra cosa…

- Aiko también se supone que empieza al jardín de infancia en esas fechas… Pero bueno, eso es voluntario y la verdad es que… No voy a ser yo el que se va a quejar – giró la cabeza para quedarse mirando desde allí a Sora -. La verdad es que la idea me gusta demasiado.

- Además, si necesitáis algo… hay hospital, ¿no?

- Sí, y bastante decente… Por desgracia lo he podido comprobar – asintió-. ¿Tú crees que Jou se dejará chantajear con unas vacaciones pagadas en la playa?

Hizo que aquello sonara como una broma pero ambos sabían que dado el caso era algo que seguro que él se iba a plantear. Sin embargo, la idea del viaje era algo que tenían que hablar y preparar con tiempo. Sobretodo lo segundo, ya que la casa no estaba prepara para un bebé recién nacido y era algo que considerar. Aún tenían tiempo y era algo que podría hablar con Sora.

Volvió a la realidad cuando sintió un codazo por parte de Taichi, girando la cabeza hacia él solo para verlo señalar hacia el sofá, lo justo para encontrarse con Sora, completamente adormilada todavía levantándose, sin darse cuenta de que ellos estaban allí, y yendo hacia la habitación.

- ¿Tú crees que está operativa del todo?

- Espero que no – contestó divertido-. Con un poco de suerte se pone el pijama sin darse cuenta y mañana por la mañana me pregunta cómo llegó hasta la cama. Vamos a cruzar los dedos…

- Vete con ella si quieres…

- Luego, primero quiero dejar esto recogido que sino mañana nos va a dar más pereza todavía.

- Pues te ayudo – cambió de lugar, yendo a recoger algunas de las cosas él también y poder meterlas en el lavavajillas como había hecho Yamato-. Que esto sí que tengo autorización para hacerlo en casa.

- ¿Si? ¿Se fía de ti para dejarte recoger sin temor a que puedas provocar alguna desgracia? – se rió antes de mirar lo que tenía que guardarse en la nevera para ir colocándolo también-. Mira yo que me perdí esos años de gloria, pero no me cuesta demasiado imaginarme como poco a los bomberos viniendo por casa por culpa de la alarma de incendios…

- Qué gracioso… Tampoco era tan grave, que lo sepas. Son todo exageraciones de la traidora de mi hermana y de Sora. Tengo una habilidad bastante buena para recalentar cosas y meter comida congelada en el horno que lo sepas. Eran mis planes para esta noche…

- No sabes cómo lamento que se te hayan estropeado… Pero has hecho bien diciéndole que si a lo de venirte, porque decirle que no estando embaraza cuenta dentro de los deportes de riesgo. Y mira que ahora tiene algo más controladas las hormonas.

- ¿Si?

- Más o menos. Mejor no hacemos la prueba… Pero podrías haber tenido un episodio de llanto desconsolado alternado con un enfado histórico muy fácilmente con la posterior vuelta a la normalidad y el disgusto provocado por la culpa de haber montado el numerito… - se quedó pensativo mientras que Taichi lo observaba dando por sentado que estaría recordando alguno de los últimos episodios en los que aquello habría pasado-. Pero bueno, no creo que te hable de nada que no conozcas ya…

- Eh, que esta vez, por el momento, Koemi está bastante tranquila con el tema. Todavía no me ha echado al sofá o dado con la puerta en las narices, lo cual es todo un avance no te vayas a pensar – se encogió de hombros-. Tampoco la he visto revolverse mucho.

- Pues mejor… La verdad es que la otra vez me pillaste un poco fuera de onda por lo que voy a tener que fiarme de lo que me cuentas…

Taichi se quedó pensativo, observándolo hasta caer en la cuenta de lo que decía. Ciertamente apenas lo había visto. Había sido la temporada en la que todavía había estado en el Sur y luego se había ido de nuevo al espacio. Había visto al rubio muy pocas veces y no todas ellas buenas, de manera que muchas cosas habían quedado por el camino. Tampoco era algo que le tocara a Yamato, por lo que se limitó a darle la razón.

- Tampoco tuvimos muchos problemas. Al menos no en comparación con Sora. Que cualquiera la ha visto y quién la ve ahora mismo. Lo cual me extrañó bastante en su momento porque ella siempre suele estar bastante bien de todo en general.

- A mí me lo vas a decir… Yo creo que en parte todavía se le daba demasiado bien engañarnos a ella. Estoy seguro de que todo el estrés que tuvo con el trabajo antes de la boda tuvo bastante que ver. Estaba agotada, explotó solo al final del todo y tampoco es que se tomara un descanso demasiado grande en el verano entre medias…

Era cierto, ella no había parado tampoco desde que habían vuelto de la luna de miel, de la cual, tampoco es que hubieran pasado mucho tiempo de relax. Habían aprovechado para hacer turismo y parar lo menos posible por la villa lo menos que habían podido. Al final se habia juntado todo y la había pillado baja de todo y no había podido más.

- Y además ahora no tiene problemas para ponerse en modo quejica.

- Eso es porque sabe más que de sobra que está lo suficientemente vigilada y tiene las de perder.

- Y si protesta viene hasta mi padre a comprobar que esté todo perfectamente.

- Ese el primero – se rio, terminando de colocar algunas cosas y dando por acabado lo que estaban haciendo-. Voy a dejarte algo para que duermas, no prometo que no sea un pijama de los de Aiko.

Dicho aquello echó a andar hacia el vestidor, encendiendo la luz y yendo a buscar entre su ropa, más o menos a tiro fijo, a sabiendas de que hacía no demasiado tiempo se había comprado un pijama que todavía no había llegado a estrenar, encontrándolo sin problemas y volviendo a salir con él.

- Para que luego te quejes – se lo tendió-. Puedes quedarte por dónde quieras si no tienes sueño… Yo la verdad es que no tengo demasiado pero me da miedo despertarla si me voy más tarde.

- Vete a la cama de una vez… Hoy he madrugado bastante, no creo que tengo demasiado problema. Llamaré a Koemi y… dudo que dure más.

- Pues entonces dejo de darte la lata - giró de nuevo, echando a andar unos pasos antes de volver a mirarlo-. Y cierra la puerta por dentro.

- ¿Cerrar? ¿Por qué?

- Porque vas a amanecer con Aiko contigo... A no ser que su obsesión por cuidar del huevo se lo impida es lo más probable.

Taichi sonrió automáticamente por las palabras de él, sin duda no iba a ser ningún problema ni le iba a molestar despertar de esa forma, pero se limitó a asentir y dejar que Yamato se fuera de una vez antes de ir también hacia la habitación en la que se iba a quedar.

El rubio entro con sumo cuidado en el dormitorio, viendo a Sora durmiendo en la cama, echada encima de las sábanas, aprovechando el aire fresco que se colaba por la ventana a aquella hora del día. Le gustaba verla descansar, sobretodo tras el par de días complicados que había tenido con aquel tema. Sin hacer ruido cogió sus cosas y se coló en el baño para no molestarla. A aquellas fechas del año ni siquiera pensaba perder tiempo en rebuscar el pijama entero, quitándose la ropa y poniéndose los pantalones de él. Dedicó unos momentos más a lavarse los dientes y salió para poder dejarlo todo encima de la silla. Al día siguiente era fin de semana y no tenía que trabajar, ya lo recogería. Ahora lo que quería era poder echarse él también.

Miró el teléfono, comprobando que o tuviera ningún mensaje importante antes de dejarlo encima de la mesa para que la luz no fuera a molestar. Finalmente, se echó, con cuidado, tampoco sin meterse bajo las sábanas. Hacía demasiado calor como para necesitar ropa de abrigo. En otras ocasiones hubiera esperado porque Sora no tardara en buscar su cercanía, incluso en sueños, al darse cuenta de que ya estaba él también en la cama. Sin embargo, ahora era más probable que lo echara de ella porque le daba calor y necesitaba más espacio, pero no pensaba protestar demasiado.

Dejó los brazos tras su cabeza, quedándose mirando hacia el techo a la espera de que le entrara el sueño.