- Perdona por el retraso había más tráfico de la cuenta… - fue el saludo que Yamato le dio a su padre cuando finalmente lo encontró en el parque en el que había quedado con él-. ¿Llevas mucho esperando?

- Un poco – levantó la vista hacia él, guardado el teléfono-. Pero así me pongo un poco moreno. Peor sería al revés que sino ahora mismo tendría una gamba por hijo… - se puso en pie, levantándose del banco al sol en el que se había sentado a esperar.

- Te equivocas… A mí no se me habría ocurrido sentarme aquí, sino más bien en la sombra.

Hiroaki no pudo más que darle la razón a su hijo con un gesto con la cabeza antes de echar a andar con él hacia una zona más apartada que daba a una calle. Sin duda no estaban demasiado lejos de un barrio que quedaba más o menos a medio camino entre las casas de Yamato y de Takeru, y aquellos parques era una zona por la que, precisamente por aquello, habían frecuentado en unas cuantas ocasiones con los niños.

- ¿Te has cogido el día libre?

- Más o menos – explicó el mayor de los dos Ishida-. Lo cierto es que… posiblemente en un mes o asi me coja unas vacaciones bien merecidas.

- ¿Tú? ¿Vacaciones? – arqueó una ceja.

- ¿Has visto? – ironizó-. La verdad es que aparte de que así puedo estar más pendiente de su vosotros dos necesitáis algo… Resulta que tú madre y yo por fin hemos encontrado un sitio que nos gusta…

La sorpresa apareció en la cara del rubio con eso, ya que sabía que estaban en ello, pero no contaba con que ya hubieran tenido suerte. La referencia que más a mano tenía era cuando él y Sora habían estado buscando tiempo atrás, pero claro, la situación no podía haber sido más diferente. Sus padres no necesitaban el mismo tipo de lugar ni necesitan las mismas necesidades, a pesar de que estaba seguro de que habían tenido cuenta a los más pequeños de la familia para ello.

- ¿Ya?

- Somos menos repelentes que tú…

- Oye, que en mi caso…

- ¿En tu caso qué? Cuando volviste de Tanegashima anda que no diste vueltas… ¿o me vas a decir que estabas a ver si entre medias colaba y Sora te dejaba irte con ella? Que la excusa de no querer dejarme solo no cuela…

- Lo que no quería era estar solo yo después de lo que había pasado, que es diferente – admitió, quizás por primera vez en voz alta en todo aquel tiempo-. Eso hace que hasta los mejores apartamentos cerca de Ginza pierdan su encanto…

Hiroaki lo observó unos segundos. Era plenamente consciente desde siempre que precisamente ese era el motivo por el que su hijo no había estado buscando más en serio, pero conociéndolo, siempre era de agradecer que lo admitiera abiertamente.

- Cuando estuvimos hablando del tema quedamos en que quizás sería buena idea buscar algo más cerca de vosotros y más acorde a los dos. Yo creo que simplemente hemos tenido suerte porque, ya sin meterme contigo, sí que es más complicado de lo que parece dar con algo aquí.

- Este barrio también lo estuvimos mirando nosotros, pero no encontramos algo que nos gustara del todo, sobretodo porque necesitamos espacio para poder trabajar desde casa si hace falta, y vale que yo me puedo tirar en el sofá si quiero con la tableta, pero… No sabía yo que pudiera haber tantos lápices de colores diferentes hasta que empecé a vivir con Sora. A día de hoy todavía me sorprende…

- Ya, y que te entrasen veinte paranoias de cada vez sobre si sería el lugar mejor adaptado para Aiko seguro que tampoco ayudaba… Tu madre y yo además tenemos las miras algo más bajas, por el momento no pensamos hacerle la competencia a todo un reconocido astronauta y una famosa diseñadora.

- Qué simpático…

Caminó con su padre dejando que fuera él quien guiase, no teniendo que caminar demasiado hasta llegar a su destino. Sin duda era uno de los edificios más cercanos al parque puesto que habían tardado poco en llegar.

- ¿Dónde has dejado a mamá?

- Ella sí que no tenía el día libre – explicó-. Pero bueno, yo solo quiero que me cuentes tu opinión a ver qué te parece. Ya cuando nos hayamos instalado seguro que es ella la primera que os amenaza para que vengáis.

- Eso seguro – sujetó la puerta una vez que su padre hubiera abierto para dejarlo pasar a él primero-. Si te sirve de ayuda seguro que Aiko está de acuerdo con que os vengáis aquí. Este es el parque que tiene el estanque en el que hay patos casi siempre.

- Y el de los peces también está cerca – asintió, entrando finalmente en el ascensor y marcando en el último piso.

- ¿Última planta? Míralo a él… Claro, como ahora te pasas más por casa…

- Oye, que no te hagamos la competencia no quiere decir que nos podamos permitir estas cosas… - dejó ir aquella sonrisa tan característica que su hijo había heredado de él-. Tampoco te creas que hay mucha diferencia. Pero si a tu abuelo se le ocurre venir de visita puedo amenazar con tirarlo desde más arriba si da mucho la lata.

- Pobre abuelo… Con lo efectivo que es. Y no me mires mal, que la de la idea de la última vez fue tu nuera, que ahí donde la ves sabe ser retorcida. Y sino pregúntale a Takeru.

- Algo tiene que tener… Aparte de lo de juntarse con algún que otro especialito que yo me sé, claro.

- Ya, muy de fiar no debe de ser…

Fuera por lo que fuera que la cabeza de Sora hubiera decidido hacerle caso, y no solo eso, sino tenerle paciencia y hacerle las cosas lo más sencillas posible, siempre iba a ser bienvenido. Seguramente fuera uno de esos misterios que nunca llegaría a entender, pero prefería únicamente el estar agradecido por ello. Admitía que en la actualidad ya poco tenía que ver con lo que un día había sido y que estaba la balanza bastante equilibrada. Y con el tiempo había aprendido de una vez que había tantas cosas que él había hecho mal como ella. Pero siempre iba a quedarle la duda de lo que habría pasado si ella no hubiera sabido leer más allá de la timidez y de lo cerrado que había parecido ser desde siempre.

- ¿Dónde te la has dejado hoy?

- Tenía que hacer unos recados, así que aprovecha, que por el momento no tengo nada mejor que hacer que hacerte caso.

- Vaya afortunado que soy… - llegando finalmente al piso, salieron del ascensor para poder caminar por el pasillo y abrir la puerta-. Ten cuidado que están algunas cosas tiradas por ahí, que no hemos tenido tampoco mucho tiempo. Y por cierto, mira a ver cuándo me haces un hueco para venir por casa y ver qué te quieres quedar y qué quieres tirar porque evidentemente que no me voy a traer lo que sea que tienes por ahí escondido todavía por el armario de la última mudanza.

- ¿No se supone que ya te habías librado de todo porque en alguna parte había que meter todos los juguetes que le has comprado a Aiko?

- Ya, y ahora tengo que hacer más hueco para cuando venga el nuevo miembro de la familia, así que avisado quedas.

Yamato se rio, aprovechando para asomarse a una de las habitaciones que quedaban a su paso observándola. No esperaba que su padre hubiera querido verlo con tanta urgencia por aquello, pero, sin duda, era un buen motivo por el que ir a verlo a las carreras. A pesar de lo que habían montado el drama tanto él como su hermano con el tema de sus padres cuando habían empezado a juntarse más en aquella época a él ya se le había olvidado. Estaba bien con lo que ellos estuviera bien y así era como debería de haber sido desde el principio.

- Oye, no está nada mal el sitio…

- Eso díselo a tu madre, que es ella la del buen gusto… - se cruzó de brazos, quedándose apoyado en una de las esquinas, dejándolo investigar lo que quisiera.

- Si mamá fuera la del buen gusto no tengo yo demasiado claro que Takeru y yo estemos por aquí… - dejó caer de la forma más inocente que pudo mientras que pasaba por delante de él para seguir echando un vistazo.

- Pues para una vez que te tengo que dar la razón… Creo que la cosa sigue siendo también por hacer de rabiar a tu abuelo.

- Oh, todo sea por hacer al pobre Grand-père echar un poco de espuma por la boca… Si a este paso va a acabar consiguiendo que vuelvas a hincar la rodilla solo para ver cómo le da un infarto de una vez…

Pudo ver por el reflejo de uno de los cristales que su padre arqueaba una ceja, echándose a reír por la cara que se le había quedado, girándose hacia él para quedarse observándolo.

- ¿Qué pasa? ¿Te he estropeado la sorpresa?

- No digas bobadas…

- Oye, con lo lanzado que estás últimamente… Solo te ha llevado, ¿qué? ¿Tres? ¿Cuatro meses? Tener las narices de decirle que se mudara contigo y porque a tu querida nuera se le ocurrió el terminar de hacerte de rabiar…

- Pues… Si te digo que casi que fue al revés.

- ¿Al revés?

- Que tu madre me tiene muy calado y se me da peor disimular que a ti y ya sabía lo que le quería decir antes de que abriera la boca…

- ¿Pero con lo de mudarte o con lo otro? – sonrió de medio lado.

- Yamato… No me toques lo que no tengo y deja de decir memeces… ¿Qué te parece la casa?

- Que me gusta mucho que estéis más cerca de casa – decidió darle una tregua a su padre-. Y me sé de alguien que se va a alegrar todavía más si es que se despega cinco segundos de su huevo para hacerle caso a su abuelo…

- La verdad es que la zona la tuvimos en cuenta por los cuatro… Con el parque cerca y más o menos a poco tiempo de vosotros dos yo creo que es buen sitio.

- Es buen sitio – asintió-. Y el apartamento me parece perfecto, la verdad es que mucho mejor que el anterior.

- Eso es porque no te tengo por casa vigilando que no lie ninguna, especialmente en la cocina – hizo una pausa-. Con un poco de suerte estará todo listo para cuando ya haya nacido Koji.

- Pues… podría ser – hizo cuentas mentalmente, dejando que se le escapase una sonrisa al ver lo cerca que estaba-. No nos vendrá nada mal teneros cerca, especialmente mientras que Sora esté todavía recuperándose… Aunque…

- ¿Aunque?

La verdad es que había tenido una idea y cada vez que le doy vueltas me suena mejor. Ya sabes que ella necesita descansar, estar tranquila y todo eso… Y la verdad es que se me había ocurrido que cuando pasé un tiempo prudencial y sea cómodo viajar para ella podríamos irnos a pasar una temporada a Tanegashima. En septiembre aún hace un clima muy buen allí, Aiko podría enredar todo lo que quisiera y a Sora le encanta ese sitio…

- ¿Y por qué me lo dices como si estuvieras pidiéndome permiso?

- Porque… pues porque seguro que quieres tenernos cerca y así se te va a hacer más complicado… - lo siguió con la mirada mientras que caminaba hasta donde estaba, terminando por posar la mano en su hombro.

- Cierto, pero mira, como mi nuera me cae mejor que tú aunque también me apuñale por la espalda no puedo estar más de acuerdo contigo. Creo que es una de las mejores ideas que has tenido en mucho tiempo. Es el lugar perfecto para que ella se reponga y descanse todo lo que tenga que cansar.

- ¿Tú crees? Ahora tengo que decírselo a Toshiko… Pero bueno, la verdad es que si ella quiere venirse con nosotros para estar pendiente de Sora, no iba a ser yo el que se quejara.

- Oye, no me hagas darte la razón tan de seguido que voy a empezar a preocuparme por mi propia concepción de la realidad – bromeó-. Es buena idea, a Sora le va a encantar y si sus padres pueden ir, mejor. Yo me aguanto y luego lo uso para chantajearte cuando vuelvas o como excusa para ir de visita y cogerme unos días. Sora, Aiko y el bebé no van a estar mejor en otro sitio.