Aprovechando que la pelirroja pasaba por su lado, tiró del brazo de Sora que no dejarla escaparse y así cogerla y acercársela de tal forma que acabara sentada sobre él.

- Deja de revolver – le dijo, dejándola acomodarse durante unos segundos, pasando su brazo por detrás de su cintura para asegurarla a su lado-. Que ahora ya no tienes ni la excusa de tener que cenar…

- ¿Excusa? ¿No eras tú el que estaba empeñado en que me pusiera a cenar? – sonrió ligeramente.

- No cuela – se rio por lo bajó-. A ver, tú y yo estábamos hablando algo importante. Y voy a hacer como que no oído ninguna de tus contestaciones sin sentido de antes…

- No son sin sentido, Yamato…

- Son de las cosas con menos sentido que te he escuchado decir y voy a fingir no haberla escuchado nada…

- No – negó con la cabeza, girándose para poder mirarlo directamente-. A ver, vamos a hablar de esto fríamente, ¿vale? Soy yo la que tiene el problema. No es necesario que tú hagas nada porque se arregla conmigo tomando medidas. No sabemos lo que nos viene por delante…

- Yo sí – la cortó-. Te lo digo en serio. Sora, mira… Si se diera el caso… - guardó silencio unos segundos, chasqueando la lengua finalmente-. Es que ni siquiera quiero pensar en que se pudiera dar el caso. No hay más opciones para mí, es así de sencillo. No me planteo que las cosas puedan ser de otra manera. Y mira, si los dos habíamos estado pensando en ello, no veo ningún motivo por el que no hacerlo ambos.

- ¿Los dos? Pero si con que lo haga yo vale…

- Ya sé que vale, pero… Nos quedamos más seguros así. Yo me quedo más seguro asi – aclaró-. Mira, si tuviera que llegar a ver nuestros caminos por separado… yo creo que ni Gabumon estaría dispuesto a aguantarme. Así que tampoco vamos hablar de que yo… - negó con la cabeza, le costaba hasta hablar de aquello-. Venga ya, ¿tú me ves con otra? ¿Has estado bebiendo? ¿O son las hormonas que te nublan las ideas?

- ¿Y por qué no?

- ¿Cómo que por qué no? – arqueó las cejas-. ¿No te vale como resumen lo bien que se me daba hacer de ermitaño hasta que volviste a hablarme?

- Bueno, también se te daba muy bien entretenerte con compañías rápidas – se quedó mirándolo, aparentemente seria sin poder contener una ligera risa al final-. Es más, se me ocurre alguna que otra periodistucha que estaría más que interesada en la oferta.

Yamato, quien no vio venir de ninguna de las maneras la respuesta que la pelirroja acababa de darle se quedó mirándola, confuso, terminando de procesar en su cabeza lo que había pasado. No reaccionó hasta que al vio empezar a reírse, probablemente por su cara de circunstancia, arqueando las cejas aún más.

- ¿Y ese ataque a traición? – lo había pillado demasiado desprevenido. Tampoco contaba con que Sora fuera a hacerle semejante comentario en medio de la conversación que estaban teniendo.

Seguramente cuando fuera capaz de reaccionar del todo se diera cuenta de que era una señal bastante buena, ya que cuando bromeaba con algo que tanto les había tocado las narices en su momento, era la señal de que ya lo había dejado como una anécdota del pasado de la que reírse.

- Sinceramente, ahora que sé tus intenciones de volverte un rubio cascarrabias e insoportable voy a tener que hacer el esfuerzo por seguir aguantándote como favor a la humanidad – volvió a hablar ella-. Que sepas que no me gusta oírte decirte eso – llevó la mano hacia él, posándola en su mejilla-. Ni un poquito. Pero… Si es lo que tu quieres creo que puedo concedértelo y no ponerme cabezona con ello.

- Claro, ahora intenta arreglar la puñalada que me acabas de pegar con un par de mimos – le dijo cuando ella posó sus dedos en su rostro, acariciándolo.

- ¿Y por qué? Funciona igual de bien que con Aiko cuando se me va al rincón con las mejillas hinchadas porque está enfadada – sonrió-. Entonces… ¿qué hacemos?

- Ya, ahora compárame con Aiko – entrecerró los ojos ligeramente, manteniendo así el gesto unos segundos-. Yo ya sabes lo que pienso, Sora. ¿No sabes lo paranoico que me puedo llegar a poner? Deja que me quede más tranquilo, ¿quieres? Te digo en serio que no me supone ningún esfuerzo y lo único por lo que podría sacarle pegas a esto sería por el no poder acercarme demasiado a ti una temporada, pero de esa base ya partimos. Es el momento…

- Pues… en ese caso, ya está – asintió-. ¿Ves qué bien se nos da ponernos de acuerdo? – se acercó hacia él, posando así su frente a la suya-. Gracias…

- ¿Se puede saber por qué? Si me acabas de dar la razón tú a mí… - a pesar de que ella había cerrado los ojos al acercarse tanto a él, el rubio aprovechó para observarla detenidamente.

- Por querer hacerlo por mí – lo enfocó, aprovechando a quedarse con la mirada fija en la suya, no pudiendo evitar distraerse como otras tantas veces.

La observó unos segundos más todavía, no queriendo entrar en la conversación de besugos con ella de siempre diciéndole que tampoco tenía que darle las gracias. Era algo más que evidente y que estaba seguro de que no iba a sorprender a nadie, pero era Sora y ya sabía como funcionaba. Al contrario, en vez de decirle lo mismo, se limitó a sonreírle.

- A lo mejor vas a tener que hacer algo para agradecérmelo – le dijo, intentando hacerse el interesante. Todavía no había tenido oportunidad de hablar con ella sobre la idea de irse a Tanegashima, de manera que podía ser un buen momento.

- ¿Yo? – arqueó las cejas.

- Sí, tú – aprovechó el momento para rodearla con el otro brazo también, dejándola bien sujeta-. He tenido una idea y creo que es de las más brillantes que he tenido esta última temporada.

- ¿Otra idea? – exageró algo más su gesto.

- Sí, pero esta creo que nos va a costar un poquito menos ponernos de acuerdo, ya verás. Y con un poco de suerte no me llevo puñaladas a traición… El otro día estaba hablando con Taichi y.. la verdad, es que si pienso en cómo pasaste las primeras semanas tras la intervención… ¿tú de verdad te ves con ganas de estar en casa todo el día?

- Pues… Contando que apenas tendré moral para moverme más allá de la cama o del sofá… Lo veo bastante viable. De todas formas, no compares. Cuando tuvimos a Aiko estábamos en mi apartamento y simplemente bajar y subir las escaleras ya se me hacía bastante complicado… Ahora estamos aquí y si quiero irme al jardín… No creo que me vaya a suponer mucho problema.

- Totalmente de acuerdo, pero…

- ¿Pero?

- ¿No crees que estaríamos mejor en Tanegashima? – tuvo que reírse al ver la cara de sorpresa de ella-. No me mires así. Dime que esta sí que no es la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. Nos vamos al sur, tienes la casa a nada de la playa, y no me comprares el jardín con el que tenemos aquí… Aiko va a estar encantada si es que se despega de tu lado y hasta a mi padre le ha gustado la idea. Tenemos sitio para tus padres si quieren venir de visita… Yo tengo unas semanas de permiso y tú para algo eres la jefa y señora del estudio… Y si te sirve, forma parte de mi estrategia para retrasar que Aiko empiece al jardín de infancia.

Sora se quedó mirándolo, sorprendida. Realmente no había contemplado aquella opción para nada. No porque no la viera viable, sino porque simplemente no le había pasado por su cabeza. No era un secreto que le gustaba casi más a ella que a él aquel lugar. Tranquilo, lejos de todo y donde poder descansar lejos de la locura de Tokio. Y eso era justamente lo que ella iba a necesitar.

- Pero… ¿y el viaje?

- Pues podemos preguntarle también a la doctora si es que no me ha prohibido el paso al hospital ya. Pero seguro que encontramos alguna forma para que estés cómoda. De todas formas no hablo de los primeros días, sino de cuando ya estés mejor. Dime que no es buena idea…

- Me has pillado demasiado por sorpresa, todavía estoy procesándolo… ¿De verdad?

- ¿Si de verdad le he pedido permiso a mi padre? Podemos hacerle un hueco en el sofá si se pone pesadito – bromeó-. Justamente lo hablé con él hoy y le parece que es una buena idea. Vas a estar más tranquila y cómoda allí… Y podemos pasear fuera de esta locura de ciudad tranquilamente y estar cerca de casa cuando te canses.

- Y… ¿la gente de Tokio?

- A la gente de Tokio que les den, Sora – cortó-. ¿No me has oído antes lo de que tenemos hasta sitio para tus padres por si quieren venir a estar contigo? Pues ahí se acaba la lista de gente realmente vital – hablaba de los padres de ella, pero no lo decía exactamente por los dos. Hablaba de Toshiko, la cual era una pieza clave par Sora-. Si mis padres quieren ir pueden hacer como otras veces y cogerse unos días… Y mira, a Taichi le dejo sitio en la alfombra. Y Takeru… ese sigue fingiendo que trabaja, puede venir de visita también si quiere – se rió-. Lo digo en serio. Piensa egoístamente por una vez. ¿Dónde vas a estar tú mejor?

- ¿No será todo esto un plan para no tener que aguantar a Mimi? - bromeó-. Pues… Podría ser que me viera mejor a la sombra en el sitio en el que me gusta ponerme desde donde se ve la playa… Pero…

- ¿Pero qué? No digo que nos vayamos inmediatamente nada más tener al chiquitín. Tienen tiempo de venir a acosarte todo lo que les permitas aparecer por aquí… Yo lo que te propongo es que te propongo es que tomarnos un tiempo para nosotros, para que descanses y te repongas en el mejor sitio que se me ocurre. Y lo que te digo de que tenemos sitios para tus padres lo digo en serio. Si quiero a alguien rondándonos en esa situación es a tu madre…

La pelirroja se rio por las palabras de él. No porque no supiera que hablaba en serio, sino por cómo lo había dicho. Si lo pensaba egoístamente, no se le ocurría un sitio dónde pudiera estar mejor. Lo primero era que le encantaba aquella casa, aquel lugar y el ambiente de la isla. Y sin duda que se podía imaginar dónde acababa de decirle a él con Aiko enredando por el jardín con los digimon, el pequeño en el mejor ambiente que se le ocurría y Yamato no pudiendo tenerlo más fácil para tenerla controlada a cada segundo que pasara.

- ¿Tengo que contestarte ahora?

- Me gustaría que sí – adelantó la cabeza para darle un beso rápido en los labios-. Pero te acepto unos días de margen… No es que tengamos prisa. La casa no se va a ir a ninguna parte… Lo único que esta vez sí que vamos a tener que decirle a alguien que nos la adecente porque no sé yo si nos arreglaremos.

- Quiero hablarlo con mis padres primero, ¿vale? Creo que son los que más tienen que decir, o al manos los únicos que me importa lo que digan. Y Haru…

- ¿Haru? – sorprendido se quedó mirándola sin entender nada.

- No me mires así – se rió-. Es ella la que se va a quedar con el control del estudio durante esa temporada. Es una fecha complicada… Quizás irme a la otra punta del país termine de volverla loca a la pobre. Una cosa es que yo me vaya a tomar un tiempo ausente pero…

- Ya, ya te entiendo – la cortó-. Ya sé por dónde vas. Y me parece bien, habla con ellos… Ya amenazo yo al californiano para que conspire a nuestro favor…

- ¿Ahora conspiras con Andrew? ¿A ese punto hemos llegado?

- Tengo que tener mis contactos – intentó hacerse el digno, durándole solo unos segundos-. Habla con ellos y piénsalo y ya me dices lo que me tengas que decir…

La pelirroja asintió aprovechando para dejar sus brazos en torno a su cuello y devolverle el beso que él le había dado antes, tomándose su tiempo entonces.