Andrew se quedó apoyado en la mesa, habiéndose quedado de pie no demasiado lejos de Haru mientras que hablaba por teléfono. Hacía un rato que había recibido una llamada de Los Ángeles mientras que esperaba con ella a que Sora llegara. Frunció el ceño mientras que escuchaba lo que le estaban diciendo, poniendo los ojos en blanco.
- Revisaré los horarios para ver si soy capaz de encontrar un vuelo – acabó por decir-. Aunque creía que para algo tenía un equipo más que suficiente de trabajar por su cuenta en mi ausencia – sonó de manera bastante cortante, algo que tampoco era demasiado en él-. Si tengo que acabar yendo yo a solucionar todos los problemas cada vez que pasa algo acabo primero haciéndolo yo mismo y ahorrándome unos cuantos puestos. No, no quiero excusas. La semana que viene estaré por allí.
Haru lo miró, arqueando las cejas. Ella se había quedado sentada y estaba a la espera de que él terminara mientras tanto. Lo que sí que le extrañaba era verlo serio, enfadado o comportándose de una manera más estricta. No solía ser tampoco lo más normal para él e incluso ella que llevaba bastante tiempo conociéndolo. Y eso solo podía significar que las noticias no eran buenas.
- Confirmaré exactamente cuando tenga el vuelo reservado– fue su despedida antes de colgar, sin decir nada más, dejando el terminal apoyado encima de la mesa.
- ¿Qué pasa? – le preguntó ella, observándolo antes de alargar la mano hacia él para posarla sobre su rodilla, reclamando de esa forma su atención.
- Pasa que son unos inútiles y que parece mentira que haya perdido tiempo en crear un equipo para poder delegar en ellos cuando no estoy y que al final tenga que estar yo haciéndolo todo como siempre – la miró, cogiendo aire unos segundos, buscando relajarse-. Tengo que volver a LA la semana que viene a más tardar – acabó por resumirlo todo.
No pudo evitar sentir una punzada de culpa al escuchar lo último. Sabía que estaba pasando más tiempo en Tokio por ella, ya que su vida siempre había estado en la otra punta del mundo y ahora se quedaba más tiempo allí para que no fuera ella la que estuviera siempre de un lado para otro.
- No sé cómo nos vamos a arreglar cuando Sora falte y no te puedas mover de aquí – cruzó los brazos.
- Bueno, no te adelantes a los acontecimientos – se puso en pie para poder quedarse delante de él-. Y no me pongas esa cara, que no te pega nada – posó las manos en sus brazos, frotándolos ligeramente-. Si quieren que estés allí es porque tienen demasiado en cuenta tu opinión. Yo lo hago con Sora siempre, ya lo sabes.
- Y Sora está exactamente en la misma situación que yo, porque ella se fía más de ti que yo de ellos. Solo que en mi caso yo me dediqué una temporada en buscar un equipo del que poder fiarme para no tener que estar volviéndome loco.
- Te vuelves loco por mi culpa, Andrew – sonrió acercándose algo más, consiguiendo que descruzase los brazos para posarlos en la cintura de ella.
- Menuda novedad – no pudo evitar el comentario, riéndose ante la mueca de ella.
- Ya sabes por lo que le digo… Tú tienes tu sede en Los Ángeles, ahí es donde…
- Haru, estoy aquí porque me viene en gana. Estaba más tiempo aquí que en allí incluso antes de que decidieras dejar de pensar que le estaba tirando los trastos a Sora y lo sabes. Me gusta también el mercado que hay aquí en el mundo de la moda, siempre lo ha hecho. A ti por el momento me cuesta poco convencerte para que te escapes unos días conmigo. Aunque se nos va a acabar el chollo dentro de poco.
Haru tardó unos segundos en darse cuenta de que hacía referencia a que Sora estaba a nada de tener el bebé, con todo lo que ello suponía. Ella, sin duda, estaba encantada de facilitarle las cosas todo lo que pudiera, pero tenía que darle la razón a Andrew.
- Creo que si hoy quería vernos es por algo de todo eso – le dijo, esperando distraerlo algo más, dejando que terminara de acercarla y entreteniéndose en colocarle bien el pelo mientras tanto-. Sobretodo porque insistió especialmente en que quería que estuvieras aquí tú también.
- Sí, lo sé. Como sea con alguna de sus tonterías sobre que "no nos quiere molestar", después de la llamada que acabo de tener, igual a la que le muerdo es a ella.
- Suenas con la misma credibilidad que la bola de pelo, lamento informarte. Aunque bueno, con la cara de enfadado que te gastas a lo mejor hasta cuela.
Abrió la boca para contestarle por el ataque que acababa de recibir, sin llegar a hacerlo al escuchar el sonido de la puerta abriéndose. Giró la cabeza lo justo para ver entrar precisamente a aquella de la que estaban hablando.
- ¿Molesto? – comentó entretenida al verlos-. Había una tráfico asqueroso, perdonad por el retraso. Yamato se empeñó en traerme…
- Pues me parece muy bien que te traiga, así hace algo útil – hizo Haru, dando un paso hacia atrás para separarse de Andrew-. No te preocupes. ¿La peque?
- La peque se ha ido con sus abuelos… Mis suegros – aclaró-. Resulta que se ha abierto el huevito y está el patio revolucionado, así que mira… Mejor no tenerla por aquí rondando, que va a volvernos a todos locos con él.
- ¿Se ha abierto ya? – preguntó él-. ¿Qué ha sido?
- Pues… una miniBiyomon – lo resumió así, sin entrar en detalles ya que estaba segura de que no iban a saber a qué se refería si decía el nombre-. Pero bueno, ya os lo presentará ella cuando la veáis porque es su nueva afición.
Caminó hacia una de las sillas mientras que hablaba para poder sentarse, decidiendo posar sus cosas en la mesa y sentarse cómodamente. Se había rendido hacía ya tiempo al estar cansada sin motivo. La noche anterior había podido dormirse con facilidad a pesar de sus amenazas de tener que llegar a echar a Yamato al sofá para tranquilizar a sus hormonas.
- ¿Andrew tú tienes prisa? – lo observó unos segundos-. Tienes mala cara. ¿Pasa algo?
- Pasa que estoy rodeado de inútiles, pero por el momento no he aprendido a cargarme a nadie a distancia. Pero bueno, por el momento no quiero ni hablar de ellos.
- No se lo menciones que se enfada.
- Es que se me hace tan raro verte con esa cara que no sé si ir a apuntarlo al calendario… - hizo una pausa, observándolo-. Pues… bueno, no te insisto más entonces.
- ¿Pasa algo Sora? – le dijo Haru, observándola.
- No, tranquila – sonrió, negando con la cabeza-. De hecho no os afecta tampoco demasiado, pero bueno, quiero hablarlo con vosotros dos antes de tomar una decisión.
- ¿Con los dos? – Andrew se extrañó-. ¿Por qué? ¿Vas a usarme para tenerla más amenaza ahora? Mira que en casa no soy yo precisamente el que manda…
- Eso no lo ponía en duda… No, lo que pasa es que a Yamato se le ha metido en la cabeza una idea y quiero consultarlo. Se le ha ocurrido que podemos pasar una temporada en Tanegashima cuando nazca el bebé para que yo esté más cómoda. Sabe que me gusta mucho esa casa, que es más cómoda para todo y… No voy a ser yo ya la que diga que no.
- ¿Y para qué quieres que nosotros te digamos algo? – preguntó Haru confusa-. Claro que ibas a estar mejor ahí. Tienes todo a mano, hasta la playa. Y la vida loca de Tokio que se quede aquí hasta que estés tú perfectamente de nuevo. Así tienes tiempo para estar con los dos peques, estar cómoda…
La pelirroja asintió, a sabiendas de que sin duda era le mejor de las situaciones que se podía plantear. Y más con el tema de la cesárea. La casa de Tanegashima era perfecta para eso, ya que podía ir a dar un paseo por la costa si quería y tener la casa a nada de distancia si se cansaba. De otra manera poco más y no podía ir a ninguna parte porque todo estaba lejos. Ya no decir que le gustaba mucho más el ambiente de todo.
- ¿Querías que nosotros le diéramos la razón también a él? – dijo Andrew, todavía sin entender muy bien lo que pasaba.
- No, lo que pasa es que si me voy a Tanegashima, de ninguna de las maneras, voy a poder venir al estudio si pasara algo.
- Tampoco te iba a dejar venir al estudio en esas condiciones nadie, Sora. Si te veo entrar te echo de vuelta para casa. A ver, ¿qué te pasa exactamente con nosotros y eso? ¿Quieres saber si puedo sobrevivir contigo en la otra punta del país? ¿Por quién me tomas?
Sora se rió. Sabía que iba a tener una respuesta así, pero también los tenía bastante calados y quería hablar aquello en persona con ellos para poder ver mejor sus reacciones y pillarlos más de sorpresa.
- Se traduce en que al no poder estar yo a mano en la ciudad posiblemente necesite más a Haru en Tokio, lo cual probablemente os fastidie los planes – llevó directamente la mirada hacia Andrew-. Y tú seguramente no tengas gana de estar de un lado para otro o quedarte solo en LA…
- Sora, lo mismo me arreglas en casa que en Tanegashima. Vamos a ser sinceros – dijo él-. Acabo de discutir con esa panda de inútiles y voy a tener que irme a reservar un par de vuelos cuando salga de aquí. Vosotras dos sois capaces de funcionar incluso con una en un país diferente porque precisamente ella ha estado contigo desde el principio – señaló a Haru con la cabeza-. Es más, tenerte lejos y tener que enfrentarse a hacer lo que tiene que hacer como tu socia de una vez no le va a venir nada mal… Y a lo mejor así estás mejor principio y vuelves primero con nosotros. La otra vez estabas agotada siempre, poco más y no eras tú… ¿Qué quieres? ¿Qué te haga yo la maleta y te lleve de la oreja? Iba a quedar muy feo con esa barriga.
- ¿Estás enfadado eh? – dijo la pelirroja al ver la forma en la que estaba hablando.
- Estoy enfadado y sabes que tengo razón, asi que, ¿todo arreglado?
Haru acabó por reírse, dejando que fuera él quien hablaba aunque la cosa directamente no fuera con él. Era raro verlo comportarse así y casi que podía decirse que estaba entretenida al ver la forma en la que lo hacia y en la que hablaba. A fin de cuentas, tenía toda la razón.
- A ver, Sora… Tiene razón – señaló a su marido-. Me las puedo arreglar y si pasa algo siempre tenemos la videollamada. Y mira, si se declara la desgracia, siempre te puedo usar como excusa para una escapada a la playa de fin de semana. Vete tranquila, yo me arreglo… Andrew ya se quiere cargar a alguien contigo aún sin haber dado a luz, así que tú tranquila que poco tiene que ver contigo.
- ¿Has visto? Dile a Yamato que de nada… Y no estoy enfadado.
- Claro que estás enfadado – dijeron las dos a la vez-. ¿Sabes cuánto tiempo hace que no te veo así? – le dijo Sora-. Creo que aún estábamos estudiando… Pero bueno… Nunca viene mal estresarte un poco. ¿Necesitas ayuda con algo? Seguro que necesitas ayuda con algo… Así que ya que estoy aquí, vamos a ver qué podemos hacer para que se te pasen los males de una vez.
- ¿Eso quiere decir que vas a hacernos caso y te vas a ir con Yamato? – dijo Haru todavía entretenida por las caras de él.
- Qué remedio… Creo que estoy bajo amenaza hasta por los abuelos para hacerlo, de manera que… ¿Playa será?
- Si es que manda narices que hasta te tengamos que obligar entre todos para que te largues a la playa… - Andrew resopló-. Y mira, y que estás – volvió a coger su teléfono-. Mira a ver si a ti se te ocurre alguna forma para arreglar esto que me evite un vuelo de más horas de las que quiero aguantar y el dormir fuera de casa una semana…
Sora lo miró, entre entretenida y curiosa, cogiendo el teléfono para poder ver el motivo de su enfado, aún sin poder centrarse del todo demasiado abrumada por la novedad.
