Toshiko volvió a colocar la tapa de la cacerola tras haber revuelto la comida para que no se le quemara, distraída pensando en sus cosas. Aquella mañana había cerrado algo primero la escuela porque había estado escuchando a Aiko quejarse de que tenía hambre, llevándosela con ella a casa y empezando a prepararlo todo. Se giró, viendo a la pequeña tirada en el suelo con los digimon, en la alfombra del salón, encerrando totalmente distraída. Se limpió las manos con el trapo que tenía más cerca y volvió a posarlo en su sitio, escuchando entonces el sonido del teléfono de casa.

Se acercó a para descolgar, suponiendo que sería algo de la tienda, no prestando demasiada atención al número que aparecía en pantalla.

- ¡Abu! – la vocecita de Aiko delató la llegada de Haruhiko a casa, el cual no pudo hacerle caso a su nieta, revolviendo entre sus cosas.

El sonido de su teléfono había llamado su atención nada más salir del ascensor, sin haber podido contestar al tener las manos ocupadas con las bolsas que traía con él, sacándolo del bolsillo ante la insistencia y dejando que Aiko revolviera entre las cosas.

- ¿Yamato? – preguntó confuso al ver que lo estuviera llamando.

- ¡Papi! – nada más escuchar el nombre de su padre, empezó a estirarse para que su abuelo la dejara hablar con él.

- No, acabo de llegar a casa estaba en el garaje y en el… - la voz del profesor se cortó.

A la vez, al otro lado del salón, Toshiko estaba aún con el teléfono en la mano y más o menos la misma cara de susto que él, necesitando dar con las palabras para poder despedir a la ayudante de su hija, la cual había llamado hecha un manojo de nervios, dejando a la mujer en el mismo estado. Atinó solo a cruzar una mirada con su marido, no queriendo decir nada delante de Aiko, dejándole a él algo de tiempo.

- Espera aquí con los digimon, chiquitina, que vamos a voy a ayudar a tu abuelo a guardar las cosas – le dijo a la niña yendo ella a coger las bolsas también, esperando que él la siguiera aprovechando que iba con el móvil-. Pásamelo – dijo nada más que cerró la puerta tras ellos dos-. Pásamelo por favor.

- Te dejo con Toshiko – anunció, cediendo con facilidad a la petición de ella.

- Yamato – dijo la mujer nada más tener el objeto-, ¿cómo que se ha puesto Sora de parto?

- Intenté llamar a la escuela primero y luego a vuestra casa pero…

- Estaba hablando con Kaori, me llamó ella primero.

- Pues sé lo mismo que vosotros. Yo estoy de camino, he parado en casa para recoger las cosas de Sora y voy directo para el hospital. Cuando sepa algo os llamo y os cuento… Voy a llamar a mi hermano para que vaya él a por Aiko…

- ¿A tu hermano?

- Sino podéis dejarla con los Yagami y luego que vaya él a por ella…

Toshiko necesitó unos segundos más antes de entender lo que quería decirle. Estaba todavía tan perpleja que ni siquiera entendía que lo que él estaba buscando era que pudieran ir al hospital ellos también.

- No te preocupes. Nos quedamos nosotros con ella para que no se asuste. No le vamos a decir nada hasta que se lo digas tú, ¿vale? Pero… Intenta pasarte a verla un rato aunque sea más tarde para que… Para que no se asuste.

- ¿Segura?

- Completamente. Si total… el que tiene que estar allí eres tú. Dale un beso de nuestra parte. Si necesitas cualquier cosa de casa te mando a Haruhiko… ¿No sabes nada más?

- No, solo que está con Taichi por lo menos y que él la está acompañando. Sé que empezó con contracciones, pero nada más…

- Lo mismo que nosotros entonces. ¿No irás a conducir tú, verdad?

- No, me lleva Hideki, tranquila. No me ha dejado él tampoco ponerme al volante – aunque sonaba calmado, a aquellas alturas conocía a su yerno lo suficiente como para saber que lo que le pasaba era que no había sido capaz aún de asimilar las noticias.

Lo había visto cuando Sora se había puesto mal y había tardado su tiempo en ser capaz de asimilar lo que pasaba. Así que se lo podía imaginar en ese momento con cara de no haber podido reaccionar aún mientras que funcionaba de forma completamente automática. Se despidió de él, llevando la mirada hacia su marido.

- Él tampoco sabe nada más – le dijo-. Quería mandar a Takeru a por Aiko para que nosotros dos pudiéramos ir pero… No sé, creo que está mejor con nosotros sin enterarse por el momento de lo que pasa y nosotros ya iremos mañana a ver a Sora… ¿qué te parece?

- Pues me parece que al menos tú deberías de ir… - se encogió de hombros-. Sé que estás más que encantada de quedarte tú con Aiko y que se queden tranquilos, pero vas a tener la cabeza en otro sitio. Deberías de ir…

- Pero yo no pinto nada ahora…

- Claro que sí – la cortó-. Te digo yo que a parte de nuestro yerno debes de ser la única a la que quiere tener cerca sí o sí, así que vete para el hospital. A Aiko le decimos que te vas a hacer unos recados y luego que te traiga Yamato cuando venga a verla. Hazme caso por una vez, que no te va a venir mal.

Toshiko acabó por relajar el gesto teniendo que darle la razón a su marido. Ella también quería estar con su hija. Le dedicó una ligera sonrisa a modo de respuesta antes de ver como él asentía, contento por haber conseguido que ella se replanteara la situación.

- Es más, hasta te diría que nuestro yerno se alegraría de verte aparecer por allí si te soy sincero. Desde que no se muere él solo de miedo si te acercas y contando que te considera bastante útil en estas situaciones…

- No te metas con él, pobre. Antes sonaba como si no fuera capaz de creerse lo que pasaba y eso que las noticias son buenas. Solo se le parece haber adelantado unos días, poca cosa..

- Yo creo que lo ha hecho por reírse de Taichi y cargárselo a él del susto, pero eso ya les viene de siempre, así que… Venga, no te entretengo más, vete a cambiarte si quieres y vete a ver a Sora.


- ¿Cómo que Sora se ha puesto de parto? – Mimi se quedó en medio de la calle, deteniéndose de repente y estando a punto de provocar que varios chocaran con ella-. Si todavía no le tocaba… No, no, vale. ¿En el hospital de la otra vez? perfecto…

Colgó el teléfono, quedándose mirando hacia él unos segundos, decidiendo que lo mejor que podía hacer era irse directa a buscar a Koushiro mientras que ella iba a recoger algunos recados más. Aceleró el paso, buscándolo hasta ver que estaba hablando con una cara más que conocida.

- ¡Jou! – se acercó con paso rápido hacia él viendo como daba un respingo y se sobresaltaba al no haber esperado que lo llamara nadie tan de sorpresa.

- ¿Así me salud…? – no pudo terminar la frase.

- ¿Dónde tienes el teléfono? – lo cortó a media frase una vez que hubo llegado hasta ellos.

- ¿Por qué?

- ¿Qué más te da dónde tenga el teléfono? – le preguntó Koushiro sin entender nada.

- ¿Qué dónde tienes el teléfono? – insistió.

- Sin batería – se encogió de hombros-. ¿Me has estado llamando para algo?

- Yo no, pero Yamato debe de habértelo fundido a llamadas. Es Sora, que viene el bebé. Acaba de llamarme su ayudante. A ella ya se la han llevado al hospital.

- ¿Sora? – el médico no pudo evitar la sorpresa-. ¿Cómo que se ha puesto de parto? Si no le tocaba todavía.

- ¡Y yo que sé! No sé más, pero no tenía pinta de ser una falsa alarma.

- Me voy para allí - anunció Jou rápidamente, habiendo estado pendiente de la pelirroja durante todo aquel tiempo.

- Vete con él – le dijo Koushiro a su esposa-. Yo ya termino de hacer los recados y me quedo con los niños. Venga, fuera los dos. ¿Estaba Sora sola?

- No, algo dijo de Taichi. Pero como ese es como su perrito faldero tampoco es de extrañar que estuviera con ella – se encogió de hombros ella antes de asentir-. Cuando sepa algo te llamo.

- Intenta no poner a Yamato más nervioso de lo que ya debe de estar – le dijo a modo de despida antes de dejar que se fueran sin entretenerlos más.

Jou esperó por Mimi, girándose para poder echar a andar en dirección contraria nada más verla despedirse de Koushiro. Estaban lo suficientemente cerca de la zona como para poder ir andando y acabar primero que yendo a buscar un coche. Se giró hacia ella para tenderle la mano.

- Déjame tu teléfono, que voy a llamar a Yamato…

- Ten cuidado, si ve que soy yo la que llama lo mismo no te lo coge. Deberías de probar con Toshiko – ironizó muy a sabiendas de que en la situación en la que estaban no estaba demasiado alejada de la realidad.

- Creo que me la voy a jugar – negó con la cabeza, entretenido, mientras que buscaba el número del rubio entre los contactos-. Vamos a ver si me lo coge… O bueno, espera… Ya sé a quién voy a llamar.

- ¿A quién? – arqueó una ceja.


Taichi tenía ambas manos enredadas en su propio pelo mientras que estaba inclinado hacia delante en la silla en la que se había sentado, teniendo los codos apoyados en sus rodillas. Hacía ya un rato que había dejado a Sora con el personal sanitario y él, al no ser familia directa se había tenido que quedar en la sala de espera. A pesar de que sabía ya, a esas alturas, que esas cosas funcionaban así, no le había gustado que de repente empezara a quedarse tanto. Hasta cierto punto, conociéndola como la conocía, verla quejarse tan abiertamente de que le dolía era algo a lo que no estaba acostumbrado.

El sonido del teléfono hizo que se sobresaltara, buscándolo rápidamente entre sus bolillos hasta dar con él, contestando sin tan siquiera mirar quién era.

- ¿Dónde estáis? – dijo la voz de Jou al momento, haciendo que se quedara confuso.

- Estoy solo en la sala de espera… - contestó de forma automática sin entender muy bien lo que estaba pasando.

- Estoy con Mimi, la llamó la ayudante de Sora. Vamos para allí ahora mismo, ¿sabes de Yamato?

- Viene de camino, lo que pasa es que estaba en la JAXA así que tiene para… - su voz se cortó, viendo aparecer al final el pasillo la clara silueta del rubio-. Acaba de llegar. No me preguntes cómo, pero ahí aparece…

- Dile que estoy ahí en diez minutos máximo.

Taichi dio por terminada la conversación, observando al rubio todavía sin entender nada, no contando con verlo tan pronto por aquel lugar, junto a él traía una bolsa, suponiendo así que eran las cosas de Sora.

- ¿Cómo…?

- No me han dejado pasar todavía – gruñó-. ¿Qué narices ha pasado?

- Estaba bien y de repente empezó con las contracciones. Nada más. Yo creo que es su plan para librarse de mí… No sé más, llegamos y se la llevaron. Como no soy familiar no me han dicho nada. Acabo de hablar con Jou, llega en nada…

- No entiendo cómo se ha podido poner ya de parto. Por la mañana en la revisión no vieron nada raro… Estaba en el estudio, ¿y si la pilla estando sola?

- No la iba a pillar estando sola porque tienes más espías en el estudio que Estados Unidos durante la Guerra Fría. Nada más sentirla quejarse ya entró Kaori y se fue corriendo a llamaros… ¿Cómo narices has llegado tan pronto?

- Me ha traído Hideki.

- ¿En qué? ¿En transbordador?

El rubio chasqueó la lengua. Estaba nervioso. Muy nervioso. No quería estar esperando. Quería estar con Sora, verla y poder acompañarla. Seguramente se habría asustado al no esperar por aquello tan pronto. Él lo había hecho y no era el afectado más directo. No entendía por qué no lo habían dejado pasar para acompañarla.