La doctora no había tardado en llegar nada más recibir el aviso desde recepción, caminando por el pasillo en dirección hacia la entrada de urgencias, con la vista puesta en los últimos datos de la revisión que había hecho aquella mañana a Sora. No había encontrado nada que la hubiera hecho pensar que de repente hubiera podido ponerse de parto. Era algo que cuando se lo habían dicho la había dejado confusa y había tardado en darse cuenta de que era de ella de la que le estaban hablando.

No había ningún solo síntoma que aquella mañana la hubiera hecho pensar que aquello podría pasar y, hasta cierto punto, no podía evitar pensar si se le habría pasado algo por algo. Finalmente llegó a la sala en la que estaban evaluando a la paciente, viendo que efectivamente era ella.

- Lamento el retraso – anunció así su llegada, caminando hasta donde estaba la pelirroja-. Sora, ¿qué ha pasado? – tal cual había hecho en otras ocasiones, los formalismos que siempre guardaba quedaron olvidados.

- No lo sé – contestó ella-. De verdad que no lo sé. Estaba en el estudio tranquilamente y… No sé, de repente empezó a dolerme mucho. Ni siquiera estaba trabajando, estaba distraída…

- ¿No hay nada que haya podido provocarlo? Porque sino no lo entiendo. Hoy por la mañana cuando te fuiste de aquí no había ni un solo indicio de que la fecha no fuera a ser la que os había dicho.

Fue a decir que no, que aquella mañana había estado completamente tranquila cuando una nueva contracción se encargó de que no dijera nada más. La doctora se acercó, cambiando entonces su posición para poder examinarla y comprobar que de verdad fuera que se había puesto de parto y que no tuvieran problemas mayores al ser ella un caso más complicado.

- ¿Has venido sola?

- No…

- ¿Tu marido?

- No lo sé. Él estaba trabajando… Supongo que ya lo habrán avisado…

- Seguro que sí – asintió, tampoco queriendo contradecirla. Estaba completamente segura de que estaría por alguno de los pasillos discutiendo con alguien del personal porque no lo dejaban pasar todavía-. A ver, intenta no moverte aunque te venga otra contracción, que quiero examinarte bien…


Taichi estaba confuso mirando hacia Yamato. Conociéndolo como lo conocía lo que más le hubiera parecido normal ver era cómo se subía por las paredes porque no lo hubieran dejado pasar todavía. Sin embargo, estaba sentado a su lado aparentemente más tranquilo que él.

Sin embargo, también lo conocía lo suficiente para saber lo que eso significaba. Estaba demasiado asustado como para reaccionar. Le había visto era comportamiento más veces, incluso en aquellas mismas paredes tiempo atrás. Lo observó unos segundos más en silencio antes de posar la mano en su hombro.

- Estaba perfectamente, Yamato. Simplemente empezó de repente con contracciones. En nada van a venir a buscarte y vas a estar con la baba colgando porque ya sois uno más en la familia.

El rubio giró la cabeza, como si acabara de conectar con la realidad, quedándose mirando para Taichi. Sin duda no le pareció extraño que hubiera adivinado lo que pasaba por su cabeza, no era demasiado complicado. Volvió a mirar al frente, dejando la mirada ligeramente perdida en la nada del pasillo.

- ¿Y qué quieres que piense? Por la mañana si hubieran visto algún indicio de que el bebé venía nos lo habrían dicho, Taichi.

- Ya, pero… No sé. Puede haberse adelantado porque sí, no porque vaya a pasar nada grave. Yamato, si se os adelanta el parto Sora está en las mejores manos y a estas alturas el bebé no corre peligro por nacer algo antes…

- Ya… - era fácil de decir.

Era muy fácil de decir. Tanto como repetírselo una y otra vez a sí mismo en la cabeza esperando autoconvencerse. Quizás estuviera siendo demasiado paranoico, pero, lo que acababa de decirle a Taichi también ocupaba su cabeza. Si todo estuviera como debiera tendrían que haber visto algo más por la mañana.

- Tendrían que haberlo visto.

Bajó algo más la cabeza, pasándose así las manos por el pelo. Como tardara mucho más en tener noticias iba a seguir dándole vueltas una y otra vez.

- Oye – Taichi volvió a insistir, queriendo distraerlo fuera como fuera-. ¿Has avisado a alguien? Yo solo tuve tiempo de mandarle a Koemi un mensaje antes de venir con ella para aquí, lo dejé en manos de Kaori.

- Yo… Hablé con sus padres… - exacto, con los de ella. Solo con los de ella. Se había olvidado de hablar con Takeru como había dicho que iba a hacer para ponerse de acuerdo con él para que fuera a por Aiko, a pesar de lo que hubiera dicho Toshiko. Y lo que era peor… - No he llamado a mis padres.

Dicho aquello metió rápidamente la mano en su bolsillo buscando el teléfono, nervioso, estando a punto de caérsele antes de intentar desbloquearlo varias veces sin conseguirlo.

- Maldito trasto… - farfulló.


Hiroaki estaba oculto tras una montaña de papeles que había ido acumulado y que todavía tenía que firmar para poder empezar a trabajar en algunos nuevos proyectos. Tenía que ir leyendo todo y aprobando todo aquello que, como productor que era, requería de su autorización para poder tener luz verde. Sabía que aquel día iba a tener para largo rato, se había mentalizado y hasta se había traído la comida con él para no andar perdiendo tiempo.

Levantó la vista de los papeles hacia la mesa cuando escuchó el teléfono, viendo el nombre de su hijo en la pantalla. Estuvo tentado de no contestar, dejándolo sonar y mandarle luego un mensaje diciendo que estaba ocupado, pero, ¿para qué dar tantas vueltas? Podía contestar y decírselo él mismo en ese momento.

- Estoy bastante ocupado ahora, hijo – le dijo a modo de saludo.

- Estamos en el hospital, Sora parece que se ha puesto de parto – soltó Yamato de golpe, estando a punto de conseguir que su padre perdiera el equilibrio sobre la silla-. No me han dejado verla, no sé cómo está.

- Pero… ¿cómo?

- No lo sé, estaba ella con Taichi, fue él quien la ha estado acompañando hasta que la atendieron. Estamos ahora en la sala de espera…

- Vale, ahora mismo voy. ¿Lo sabe tu madre?

- No…

- Pues ahora mismo llamo yo al resto. ¿Los padres de ella?

- Sí, ellos sí.

- Vale, pues voy para allí ahora mismo…

Confuso por haber recibido semejante noticia de repente sin esperarla de ninguna de las maneras necesitó unos segundos para terminar de hacerse a la idea, teniendo lo suficientemente automatizarlo el buscar el número de Natsuko entre sus últimas llamadas para darle la noticia a ella también. Sin duda la montaña de papeles podía seguir creciendo, tenía cosas más importantes que hacer.

Se puso en pie, yendo directo a por sus cosas antes de salir por el pasillo mientras que esperaba que ella descolgara.

- Me voy – dijo a uno de sus compañeros cuando se lo cruzó -. Mi nuera se ha puesto de parto – resumió todo.

- ¿Cómo que tu nuera se ha puesto de parto? – la voz de Natsuko sonó al otro lado del teléfono habiendo escuchado aquello último-. ¿¡Hiroaki!?


Haru se estiró para coger su maleta con aire cansado después de un vuelo de más horas de las que le hubiera gustado a cualquiera, quedándose apoyada en la columna mientras que Andrew hacía lo mismo con la suya.

- Tengo hambre… Y sueño… y ganas de ducharme – empezó a protestar cuando lo tuvo a su lado.

- ¿En qué orden de prioridades exactamente? – bajó la vista hacia ella, entretenido por el tono con el que lo había visto.

- No lo tengo demasiado claro… Pero se me ocurre que podríamos pedir la comida y mientras me doy una ducha… Luego ya puedo morirme en paz en la cama…

Dejó ir una leve risa a modo de respuesta, decidiendo que le parecía bastante bien el plan, metiendo la mano en el bolsillo para sacar el teléfono, encendiéndolo con intención de poder llamar y avisar de que ya estaban de vuelta y poder recuperar al perro en un solo viaje. Con lo que no contaba era con ver un montón de llamadas perdidas del estudio nada más conectar el teléfono.

- Mira esto… - confuso, deteniendo sus pasos le acercó la pantalla a Haru para que pudiera verla.

- ¿Eso es del estudio?

- Y otro número que no conozco…

- A mí me suena – decidiendo volver a poner su teléfono en modo operativo tras haberlo dejado en modo avión durante el vuelo se encontró ella también con que empezaban a llegarle notificaciones de llamadas y mensajes de forma instantánea-. Es el número de Kaori… - comentó distraída mientras que entrada a leer los mensajes, decidiendo que sería la forma más rápida de saber lo que había pasado-. ¿¡QUÉ!?

Habiendo adivinado de que podía ir la cosa nada más ver que ella tenía también todas esas llamadas, no le pilló tan de sorpresa el grito que ella acababa de dar. Sin duda, si hubiera sido algo de trabajo con una llamada hubiera servido para recordar que estaban en el avión.

- ¿No dijo que le tocaba en unas semanas? – le preguntó él, ojeando por encima de su hombro la conversación.

- ¡Claro que lo dijo! Por eso me fui contigo. ¿Y ahora qué?

- Ahora nos vamos a casa a hacer exactamente lo que hemos dicho que íbamos a hacer, al menos la parte de dejar las maletas y comer algo. En el hospital solo vamos a estorbar… Llama a Kaori por el camino si quieres anda, que yo te llevo la maleta…

- ¿Y si llamo mejor a Yamato?

- En la mejor de las situaciones no te lo cogerá porque estará con Sora ya y si todavía no está con ella estará subiéndose por las paredes. Así que llama a Kaori…

- Ah no, no, ya sé a quién voy a llamar…

- ¿A quién?

- Sora estaba con Taichi y de ese sí que tengo el teléfono y debe de estar algo más operativo que mi rubio favorito – contestó el mensaje de Kaori a pesar de todo, avisando de que ya estaban en Tokio antes de buscar el teléfono de aquel que acababa de decir con intención de poder saber algo más.


Mimi se había adelantado en busca de los dos que ya habían llegado al hospital, dejando al médico unos pasos por detrás. Sin duda la atención de Jou estaba puesta en dar con alguna cara conocida que pudiera decirle algo, sin tener demasiado éxito. La única cara conocida que encontró fue la de Hideki, quien entraba también en ese momento habiendo estado ocupado en encontrar dónde poder dejar el coche.

- Mai, que no me grites que no estoy sordo. No sé más de lo que te he dicho. Lo he traído yo al hospital y voy a ver si doy con él ahora. Si hay novedades te llamo, pero no me voy a quedar tampoco estorbando solo voy a buscarlo para darle las llaves para que las tenga a mano, ¿entendido? Ya nos llamará él cuando nazca… - puso los ojos en blanco mientras que decidía dar por terminara la conversación con la piloto, reconociendo entonces él también al médico ya que lo había visto en varias ocasiones con Yamato.

- Están en la sala de espera de la zona de maternidad, todavía no los han dejado pasar – informó él antes de volver a echar a andar haciendo de guía.

- ¿Se sabe algo?

- Que yo sepa no – negó con la cabeza. Eso mismo era lo que estaba intentando averiguar…


Nadaoriginal: aprovecho que hoy tengo algo de tiempo para contestaros por aquí. Verás, creo que llevas todo este tiempo teniendo una cosa un poquito del revés jajaja En ningún momento hablaron de irse a Tanegashima a tener al niño, sino todo lo contrario. La cosa iba de tenerlo en Tokio para que la familia, especialmente Toshiko pudiera acompañar y, a su debido tiempo, irse ellos a pasar una temporada allí hasta que Sora estuviera del todo respuesta.

Respecto a lo del invierno... jajaja oficialmente no. Estamos aún en otoño, a muy, muy, muy poquito de que nos empiece el invierno pero estamos teniendo un clima de perros en mi zona, por lo que se puede decir que tienes toda la razón y ya nos ha llegado.

Un saludo y muchísimas gracias por leer y tus review!

Un beso.

ElenaAA23: anda vecina que lo primero que me ha salido para contestarte ha sido ir a escribir "Guest Vecina"... Las costumbres, que salen a relucir de vez en cuando.

Debe de ser una de las traiciones de la familia Ishida-Takenouchi. Si no se intenta uno cargar a Chi de un infarto en algún momento de la vida te quitan el carnet, así que los dos peques de la familia quien llegar ya con los deberes hechos. Eso o que sigue pagando por el susto que les dio él a todos en Londres, y claro, tiene para rato todavía. Yo creo que si protesta se lo echan en cara, porque anda que se lio buena...

De todas formas no acepto acusaciones de ningún tipo porque tener a Chi y Yamato haciendo su vida matrimonial siempre nos gusta leerla, sobretodo cuando están los dos a cada cual más histérico. Y si ahora les ha llegado también Mimi que no se extrañe nadie que los acaben echando del hospital por iluminados.

Un bico grande grande vecina.