- Pero, ¿te había dicho algo Yamato? – contestó Natsuko mientras que salía del edificio principal de su canal.

- No, de hecho me llamó cuando ya estaba en el hospital. Supongo que del susto no le dio la cabeza para más. Ya he llamado yo a Takeru, algo me dijo que de tenía que hablar con los padres de Sora porque Aiko estaba con ellos…

- ¿Se va a quedar él con Aiko? Nos la podemos quedar nosotros sino…

- No tengo ni la más remota idea. Tiene toda la pinta de que nadie sabe qué hacer todavía porque no contábamos con esto.

La mujer asintió, echando a andar con él para buscar el coche. Se podía imaginar al mayor de sus dos hijos estando a punto de subirse por las paredes a esas horas del día si todavía no sabían nada o si no lo habían dejado entrar, así que seguramente la llegada de Hiroaki fuera a serle de ayuda.

- ¿Te dijo algo más?

- No, lo que te dije por teléfono – negó con la cabeza-. Tampoco he querido volver a llamarlo porque… No lo veo yo queriendo estar demasiado pendiente de mí precisamente.

- No, no tiene pinta. ¿Estaba solo?

- No, coincidió que estaba Taichi con Sora cuando empezó con las contracciones y se ha quedado él en el hospital.

- ¿Por qué siempre tiene que estar él en el medio? – comentó, aunque dando gracias precisamente por ello ya que era una de las mejores compañías que se le ocurrían en esas situaciones para su hijo-. Entonces… ¿se puso de parto sin más?

- Tampoco me contó gran cosa. Lo que me parece raro es que… Hoy por la mañana fueron al médico, me lo dijo cuando salieron. Nadie notó nada raro y ahora… ¿en cosa de unas horas de repente puede haberse puesto de parto?

- No tengo ni la más remota idea. Ya sabes que yo tuve dos embarazos bastante tranquilos, que cualquiera lo diría con esos dos elementos… Pero… A lo mejor sí. A lo mejor el bebé se colocó en posición a lo largo de la mañana o pasaron algo por alto en la revisión de la mañana.

- Lo sé. Me puedo suponer el susto que se habrá llevado uno que yo me sé… Será mejor que vayamos para el hospital a ver si no lo tienen a él ingresado en cardiología mientras que Sora espera.

Sin que le pareciera una opción demasiado alejada de la realidad, asintió a las palabras de él, caminando a su lado. No se le ocurría mejor forma para poder terminar el día que conociendo a su nuevo nieto.


Toshiko llegó al hospital tras haber dejado a Haruhiko con Aiko, caminando con paso rápido hacia la recepción para poder preguntar por la habitacion de su hija. Al decirle que no tenía una asignada y que aún estaba siendo atendida, simplemente se limitó a asentir y a ir en busca de la sala de espera de la planta de maternidad donde seguramente iba a tener a su yerno hecho un manojo de nervios si es que no había pasado con Sora todavía.

- Yo no sé cómo lo haces, pero siempre tienes que estar en medio – dijo la mujer a modo de saludo nada más ver a Taichi haciéndole compañía-. Veo que ya ha ido corriendo la noticia… - observó a Mimi, dándose cuenta también de su presencia-. He dejado a la niña con su abuelo…

- ¿Mi hermano? – preguntó Yamato.

- Pues no he hablado con él pero seguro que entre ellos dos se arreglan – asintió, dándose cuenta de lo nervioso que parecía estar. ¿Tenemos noticias?

- No, todavía no nos han dicho nada – contestó Taichi por el rubio-. Pero supongo que será cuestión de tiempo que alguien venga a buscar al padre bajo amenaza. No creo que esta vez no lo vayan a dejar entrar…

Los ojos de la mujer se posaron en su yerno, detenidamente, notando que estaba en un punto en el que parecía no estar demasiado seguro de seguir respirando o no. Por desgracia ya lo había visto ponerse en ese estado precisamente entre esas paredes, solo que, en aquella ocasión, espera que la situación no pudiera tener menos que ver. Aprovechó a interceptar una mirada que Taichi le estaba lanzando, haciéndole un gesto para pode hablar un momento los dos a solas, apartándose hacia el pasillo.

- ¿Qué ha pasado? – le preguntó de forma más directa.

- Nada, lo que os conté. Estábamos tan tranquilos y empezó con las contracciones. Todo bastante normal salvo por el susto que me llevé yo. Decía que le dolía, pero supongo que viene siendo lo normal. Si lo dices por Yamato está así porque está muerto de miedo porque algo pueda pasar.

- ¿Por qué?

- Supongo que porque estaba saliendo todo tan sumamente planeado con este embarazo que un pequeño adelanto en los planes ha servido para que le entre la histeria. No creo que tengamos motivos para preocuparnos… Si se hubiera puesto mal yo creo que la habría visto yo… - lo decía de forma sincera, pero, también porque era lo que más le gustaba a él pensar.

Si algo hubiera salido mal, estaba seguro que de la reacción de Sora hubiera sido diferente, o al menos la manera en la que habían transcurrido las cosas habría sido distinta. No la había visto más asustada de lo que podía esperar al ponerse de parto sin esperar. Ella misma había sido la que le había dicho lo que pasaba y si las cosas hubieran sido distinto, estaba seguro de todo hubiera sido de otra forma. Al menos con él no funcionaba de otra forma.

Tampoco podía culpar a Yamato por estar tan nervioso. Dentro de unos meses le tocaba a él y estaba seguro de que a pesar de que ellos iban sin riesgos de ningún tipo, iba a estar más o menos en la misma situación.

Levantó la vista hacia el frente, analizando la situación, esperando que simplemente alguien viniera a darles o bien noticias o bien un tranquilizante para Yamato.

- Oye – el rubio volvió a abrir la boca, reclamando la atención de Jou, dando señales de estar tan siquiera allí-. ¿No hay forma de que tú puedas ir a ver si te enteras de algo?

- Yamato, yo ya no trabajo aquí. Haz el favor de tranquilizarte, están los dos en las mejores manos. En nada van a venir a buscarte, lo que deben de estar haciendo es comprobando que esté todo bien con la madre antes de hacer nada. O incluso si se ha puesto de parto y no pueden esperar, ¿tú crees que están mejor atendiendo a Sora o aquí? Tranquilízate…

- Ya… - contestó, quedándose en silencio unos momentos -. No me entra en la cabeza que por la mañana nadie haya podido verlo venir – aquello reclamó también la atención de su suegra, quien se quedó mirándolo sin que él también se diera cuenta-. ¿Cómo puede ser que no lo vieran?

- ¿Quieres hacer el favor de calmarte? – le dijo Taichi.

- Hazle caso – insistió el médico-. Cualquier cosa puede haber pasado. Puede haberse colocado el bebé y ya está, no le hace falta un mes para eso. O simplemente algo ha pasado en el último momento y se os ha adelantado algo. ¿Y qué? A estas alturas si hay que adelantar el nacimiento no pasa nada porque estará completamente listo… - vio que volvía a abrir la boca, optando por cortarlo-. Yamato, Aiko se os adelantó un par de semanas sino algo más. Lo mismo que esta vez.

Aquellas últimas palabras atrajeron nuevamente la atención de Yamato hacia la realidad. Era cierto, Aiko había llegado antes de tiempo también, mientras que cenaban tranquilamente con sus padres y ahora seguramente estaría en casa de sus suegros, aprovechando que Toshiko no estaba para pasarle galletas de contrabando a Haruhiko.

- Que no se haya visto en la revisión de por la mañana puede ser por cualquier cosa, desde un fallo humano hasta que simplemente no estaba en posición y ahora sí. Y si no fuera así y algo más pasara pues da gracias de que seguramente Taichi ha perdido el culo para traerla lo antes posible y ya está en muy buenas manos. Aunque dudo que tengas nada de lo que preocuparte esta vez.

Los ojos de los dos, Yamato y Taichi, se había quedado fijos en él, dejando de lado toda la edad adulta que pudieran tener al haberlo escuchado hablar de esa forma, cosa que viniendo de Jou no podía parecerles más extraño. Dándose cuenta de ello, no pudo evitar poner los ojos en blanco.

- Vaya dos…

- ¿Yamato Ishida?

Una nueva voz se metió en la conversación, dejando paso a un enfermero que se había acercado mientras que estaba hablando. Apenas hicieron falta un par de segundos para que se pusiera en pie y se adelantara. Toshiko hizo lo mismo, centrándose automáticamente en el recién llegado.

- Yo, soy yo – atinó a decir el rubio finalmente.

- Venga conmigo, por favor – pudo ver como asentía estando a punto de girarse.

- ¿Cómo está mi hija? – no pudo evitar la pregunta ella tampoco.

- Ya la han llevado a la sala de intervenciones, no sé nada más - simplemente lo habían mandado a buscar al padre-. Cuando haya terminado esperen aquí, por favor, a se les indicará qué habitación le ha sido asignada a la paciente.

Yamato echó a andar con él nada más que vio que el enfermero se movía, lanzándoles una mirada a los demás antes de salir de la sala.

- Tranquila, si Sora estuviera mal no habrían venido a buscar a Yamato. Te lo digo con conocimiento de causa – le dijo Jou a la mujer antes de verlos desaparecer tras la puerta.


Hiroaki caminaba por el pasillo del hospital, acompañado con Natsuko, de nuevo con paso rápido para poder llegar cuanto antes. Pudo ver, no demasiado lejos de donde ellos estaban, la clara figura de su hijo caminando.

- ¡Yamato! – lo llamó, consiguiendo que Natsuko se sobresaltara no habiéndose dado cuenta ella, sin haber llegado a ver a su hijo.

La única respuesta que obtuvo por parte del rubio fue un gesto, no necesitando más explicaciones para ver que iba tras el enfermero y que debía de estar yendo por fin a acompañar a la pelirroja. Detuvo sus pasos hasta que lo perdió de vista.

- Yo creo que nos hemos perdido el numerito de histeria…

- Deja de reírte de él que estás tú seguro que casi tan nervioso como él – le dijo dándole un ligero golpecito en el brazo-. Anda, vamos a ver dónde están los demás y que nos cuenten un poco mejor cómo ha sido todo.

- Con lo de sorpresa que lo ha pillado te digo yo que debe de haber estado a punto de darse cabezazos en el rincón desde que llegaron – acabó por decir antes de volver a echar a andar-. Pero bueno, tampoco vamos a culpar, que motivos no le faltan para que le empiecen a atacar los nervios…

Caminando algo más por el pasillo, no tardaron en ver las caras de unos cuantos conocidos al llegar a la sala de espera De entre todos, la primera en la que se centró el productor fue en la madre de su nuera.

- ¿Dónde habéis dejado a Aiko?

- Está con Haruhiko…

- ¿No va a venir?

- Más tarde, cuando haga algo de verdad aquí. Ahora está bien en casa distrayendo a la pequeña para que no se entere de lo que pasa. Ya luego nos arreglamos con Takeru.

- Y con notros. Si necesitáis algo nosotros nos quedamos también con ella – dijo Natsuko.

- Ya lo sé – asintió-. Lo que pasa es que dábamos por supuesto que también querríais estar aquí y que… De entre todos, igual Yamato prefería tener a sus padres por la zona.

- Yo también preferiría a mis padres antes que a la pesadilla de Takeru volviendo loco a todos – dijo Taichi metiéndose en la conversación-. Pero si Haruhiko quiere venir puede dejar a la niña con mis padres, ¿eh? E incluso puedo ir yo a buscarla y llevarla para que esté conmigo y con Koemi…

- Taichi, Koemi bastante tiene con Daigo y un bebé en camino – dijo la mujer.

- Ya, claro, como si Aiko diera el más mínimo problema… - se rio por lo bajo-. Estamos acostumbrados a Daigo…

- A lo que está acostumbrada Koemi es a tenerte a ti en casa – dijo Mimi antes de echarse a reír.