- Espera un momento – la voz de la doctora llamó la atención del enfermero que había ido a buscar a Yamato, mientras que caminaban por el pasillo en dirección a la sala de operaciones. Aceleró el paso hasta llegar a donde ellos estaban-. Ya me encargo yo.
Esperó unos segundos a que ella llegara hasta donde estaban antes de dejarlos solos, dejando así al rubio con ella, el cual la estaba mirando de manera interrogante, todavía demasiado perdido en su propia cabeza como para terminar de asimilar la realidad.
- ¿Se encontró mal o se quejó de algo estos días atrás que no me haya dicho ella por la mañana? – fue la primera pregunta de ella.
- Pues… - tardó unos segundos todavía-. No, más allá del calor no. Estaba demasiado cansada pero evidentemente lo achacábamos al calor y al cansancio por el peso del bebé ya…
- Sí, eso me lo dijo ella por la mañana. ¿Nada más?
- No – negó con la cabeza-. Si quieres podemos preguntarle a su madre, pero estas cosas sí que no me las suele esconder.
- No, no creo que sea necesario – dejó salir el aire-. Mira, te voy a ser sincera. No creo que haya ningún peligro, porque sino no estaría aquí hablando contigo ni habría dicho que te hubieran ido a buscar. Pero… Sigo sin entender cómo puede ser que por la mañana no hubiera ningún síntoma claro. Por eso hemos tardado más, porque he intentado asegurarme lo mejor que he podido. De todas formas, puede estar relacionado con lo que pasó hace unos años que acabó ingresada – pudo ver como reaccionaba rápidamente, levantando la vista hacia ella entre interrogante y asustado-. Como vamos a intervenir ahora y tampoco buscamos un parto natural va a estar todo bajo control. Repito, no creo que vayamos a tener ningún riesgo, pero simplemente quiero dejar claras las opciones.
- Pero…
- Ya, lo sé – hizo una pausa de unos segundos-. No es lo que se quiere escuchar en estas situaciones, pero prefiero ser sincera. A ella no le he dicho nada, así que por el momento vamos a proceder con normalidad y sino, una vez que tengamos al pequeño valoraremos la situación para ver cómo actuamos – lo observó, dándose cuenta de que no entendía lo que le quería decir-. Me refiero a la intervención que tenemos programada para la esterilización. No es nada peligroso, pero si veo que está indispuesta para ello, no creo que vaya a ser un problema atrasarlo.
Yamato tardó unos segundos todavía en centrarse tan siquiera en la conversación que estaba teniendo. Acabó por asentir, entendiendo por fin lo que le decía ella y realmente de lo que hablaban.
- ¿Ella tiene idea de algo?
- No, porque tampoco hay nada seguro de lo que tenga que tenerla. Además, es mejor que esté tranquila. Así que vamos a así decir que te preparen para que puedas pasar y así no perdemos el tiempo más.
Asintió a lo que ella le decía, echando a andar tras la mujer, dejándola guiarlo hasta que otra de las enfermeras reclamó su atención para darle el material necesario para entrar. La doctora continuó su camino, entrando en la sala y acercándose a la pelirroja.
- Ya te lo hemos encontrado, tranquila -le dijo aclarando de dónde venía-. Y no he tenido que ir a buscarlo al área de cardiología…
La pelirroja dejó ir una ligera risa. Hacía ya unos minutos que le habían puesto la anestesia y se le había calmado el dolor de las contracciones. Ahora, simplemente quería hablar lo menos posible porque recordaba las indicaciones que le habían dado tiempo atrás.
- ¿Aiko? – fue lo primero que preguntó cuando ya vio aparecer con paso rápido hacia ella.
- Con tu padre, tranquila. Luego iré yo a verla para contarle lo que pasa y se va a quedar mi hermano con ella para que Haruhiko pueda venir también a verte – explicó, quedándose a su lado donde no pudiera molestar, antes de inclinarse para dejarle un beso en la frente-. ¿Cómo se te ocurre darme semejante susto?
Sora levantó la vista hacia él, sin responderle de palabra, tampoco sin necesitarlo. Era una pregunta que tenía fácil respuesta. La que más se había asustado era ella, porque, de repente había notado la primera contracción sin esperarla de ninguna de las maneras y sin entender qué era lo que estaba pasando al principio.
- No estás notando nada de lo que hago, ¿verdad? – preguntó la doctora, ganando así la atención de al pelirroja de nuevo, la cual, confusa, no había sentido absolutamente nada. Negó con la cabeza a modo de respuesta-. Perfecto, entonces eso es que la anestesia ha hecho efecto ya del todo. Vamos a ello…
Toshiko llevaba un rato con la mirada fija en Taichi, sin estar escuchando ni media palabra de lo que se hablaba a su alrededor, pensando en sus cosas y dejando principalmente en su cabeza la idea de que era él quien había estado con su hija. Nada que pudiera parecerle extraño, eso sin duda.
- ¿Estás completamente seguro de que no notaste nada raro? – dijo la mujer tras haberse levantado sin que él se diera cuenta para ir hasta dónde estaba, provocando que diera un respingo al no haberla escuchado.
- No… Al menos todo lo raro que pueda llegar a notar yo – dijo pasados unos segundos, enfocándola-. Estaba perfectamente, quejándose del calor, Toshiko. Yo acababa de volver hacía poco de ir a por algo par beber frío y estábamos los dos tranquilamente sentados. Yo no vi nada raro. Ya se lo he dicho a Yamato…
- Pues… Es que yo tampoco entiendo cómo puede ser que por la mañana nadie notase nada…
- Los errores ocurren – fue lo único que pudo decir, agradeciendo ver por el rabillo del ojo como Jou se les acercaba, posiblemente habiendo escuchado la conversación-. Quizás solo era cuestión de unas horas que el niño se pusiera en posición.
- Si vinieron por la mañana…
- Bueno, ¿y qué? Mira quién es la madre, seguro que en el último momento le entró alguna rabieta por ahora.
- Eso no lo descartaría yo tampoco – dijo el médico una vez que hubo llegado al lado de ambos-. Tranquila Toshiko. De entrada está en buenas manos porque esa doctora aparte de que sabe bastante bien lo que hace ya conoce muy bien el caso de tu hija… Tampoco es nada raro. Y si se ha adelantado el parto por algún motivo, también está ya en dónde tiene que estar para que todo salga bien.
- Ya lo sé, pero no puedo evitar preocuparme – dijo ella, con aire resignado.
- Tranquila, Toshiko. Dentro de nada vamos a tener un nuevo nieto por ahí rondando para hacer que se nos caiga la baba a todos – Hiroaki se unió a la conversación, distrayéndolos-. Y hablando de lo cual, ¿Aiko sabe lo que está pasando?
- No lo creo. Haruhiko se quedaba con ella y dudo que le haya dicho algo. En teoría le dije a Yamato que viniera por casa más tarde para poder decírselo, pero no sé qué querrá hacer él. No lo veo muy por la labor de despegarse de Sora…
- Igual sí. No es como la otra vez, si es por ver a Aiko un rato seguramente se asegure de dejar algún niñero de confianza y va a decirle él lo que ha pasado. Eso si el bocazas de Takeru no se ha ido de la lengua ya, que conociéndolo es más que capaz.
Taichi se rio por lo bajo a sabiendas de que lo que acababa de escuchar era una gran verdad. Conociendo a Takeru era bastante probable qe ya hubiera metido la pata y le hubiera dicho a su sobrina lo que estaba pasando, pero, tampoco podía culparlo en aquella ocasión.
- ¿Se va a quedar en casa de mi hermana? – preguntó Taichi.
- Pues no lo sé tampoco – le contestó Toshiko-. La cosa es que todos vais a querer venir y tampoco es cuestión de que la niña esté yendo de un lado para otro en función de quien quiera venir al hospital.
- Podría quedarse con nosotros, pero tenemos todavía todo a medio organizar por el momento – dijo Hiroaki, dejando notar cierta protesta en su voz, ya que sería el momento perfecto para poder monopolizar a su nieta-. Y no es precisamente buena época para poder coger días en el trabajo para ninguno de los dos. Así que…
- Bueno, yo ya lo he dicho antes. Yo me ofrezco a hacer de niñero lo que haga falta si tengo el día libre, ya sabéis que con Daigo se entretiene…
- Yo digo lo mismo, puede venirse conmigo también, Aiko no nos va a molestar en casa de ninguna de las maneras y yo tengo algo menos de dependencia en cuanto a acosar a Sora con la misma frecuencia todos los días – pudo ver como Taichi giraba la cabeza hacia él, entrecerrando los ojos.
- Lamento informarte de que al que va a tener acosado Yamato durante una buena temporada que entra es a ti. Que casi que te iba a salir más rentable irte a dormir a la habitación de invitados de la casa…
Toshiko dejó escapar una ligera risa, algo más relajada. Sin duda lo que acababa de escuchar era la afirmación más cierta de toda la tarde. Y ella sabía que Jou lo hacia más que encantado y por eso todavía se quedaba más tranquila.
- ¿Ya habéis terminado de pelearos por ver quién se queda con Aiko? – dijo Mimi entrando en la conversación-. Vosotros sois los abuelos y Takeru… Takeru es el tío, seguro que tiene las mismas ganas que vosotros de conocer a su sobrino… Y como este incordio si no tiene las narices metidas en el medio siempre parece que se nos muere… - miró hacia Taichi-. Me la llevo yo y así está entretenida con los niños en casa. ¿De acuerdo? Así que cuando el agonías de Yamato venga y se le quite la cara de merluzo, se lo digo y ya nos organizamos. Es una tontería que los abuelos os quedéis pendientes e incluso el tío pudiendo quedarme yo con ella.
- Seguro que si es a Daigo al que os digo que hay que cuidar no hay tanta competencia por ver quién se queda con él.
- Pues… yo no tendría problema – dijo Toshiko-. He sobrevivido a su padre y creo que por mucho que se empeñe el niño tiene el listón muy alto como para llegar a pasar el del elemento original liándola cada dos segundos que no se le tiene bajo estricta vigilancia… - giró la cabeza hacia Mimi tras ver las caras que iba poniendo el otro a medida que hablaba-. Pues yo creo que todos te lo vamos a agradecer muchísimo.
- Entonces todo listo. Me quedo yo con Aiko y… si algún digimon se quiere quedar con ella para no dejarla sola también es bienvenido.
- Eso ya no lo sé, porque van a tener demasiados frentes que vigilar… No es como la otra vez que el mejor uso de Gabumon fue que Aiko lo usar para dormitar. Gracias Mimi, estoy seguro de que Takeru lo va a agradecer para poder venir por aquí más tranquilamente – asintió Hiroaki-. Y no creo yo que precisamente Yamato vaya a protestar demasiado.
- Yamato por el momento que intente no pasar por cardiología, que no le va a venir nada mal… - contestó ella riéndose por lo bajo, llevando la vista hacia el reloj-. ¿Creéis que faltará mucho?
- Espero que no… Al menos hasta que lo dejen volver a él.
No hacía mucho tiempo tampoco desde que el rubio se había ido con el enfermero por lo que no podían saber lo que faltaba para tener noticias. Sin duda era una situación que los había pillado a todos demasiado descolocados y que ninguno sabía muy bien como manejar por el momento.
- ¿Queda alguien por avisar? – preguntó Toshiko nuevamente, intentando distraerse.
- Que yo sepa no, aunque la ayudante de Sora estaba llamando a casi todo el mundo… - contestó Taichi-. Y a los que estamos por aquí ya los fui llamando yo mientras que Yamato hiperventilaba…
- En ese caso voy a llamar a Haruhiko aunque sea para decirle que por el momento no tenemos novedades – anunció-. Que debe de estar a punto de subirse por las paredes en casa…
Aprovecho para felicitaros a todos las fiestas. Espero que estéis pasando todos unas fiestas lo mejor posible dada la situación y que tengáis una muy, muy Feliz Navidad. De nuevo, mil gracias por vuestro apoyo, sin él posiblemente a saber dónde nos habríamos quedado.
