- Por lo que escuché en el estudio… ¿vosotros dos no se supone que estabais en la otra punta del mundo? – preguntó Taichi fijando su atención en Haru y Andrew.

- Nos pilló la noticia en el aeropuerto – le contestó él encogiéndose de hombros-. Recién bajados del avión realmente. Nos ha dado tiempo a dejar las maletas y poco más antes de venir para aquí.

- Pues yo sé que Sora va a estar agradecida pero la otra vez – contestó Toshiko-. Pero la otra vez casi que solo dejaron pasar a la familia y poco más… Muy poco tiempo también.

- Ya, lo supongo – contestó Haru-, pero lo arrastré yo hasta aquí porque me apetecía poder estar…

La mujer sonrió entendiendo perfectamente a lo que ella se refería y a su vez agradeciendo la presencia de aquellos que se habían querido acercar, incluso a sabiendas de que podía ser que no los dejaran pasar aquel día. Tanto los compañeros de Yamato que habían ido llegando como el resto de amigos comunes de la pareja.

- Contando que la otra vez nos pilló directamente en Los Ángeles e hice al pobre Andrew salir corriendo al primer avión de vuelta que encontramos yo creo que la cosa ha sido más discreta esta vez.

Pudieron ver como el mencionado se recostaba mejor sobre la silla mientras que se reía por lo bajo delatando así que las palabras de ella no podían ser más que verdad. Recordaba el susto con el que lo había despertado metiéndole cuatro gritos a horas poco decentes de la madrugada, pero estaba ya más que acostumbrado a las recciones de Haru y más cuando se trataba de algo de Sora.

- No creo que falte mucho antes de que vuelva Yamato… Y espero que eso sea antes de que lleven a Sora a la habitación porque sino cualquiera lo aguanta – habló de nuevo ella.

- Debe de estar al llegar, porque me ha mandado Haruhiko un mensaje hace poco para decirme que ya venían. A esta hora no debería de haber demasiado tráfico…

- Bueno, también estáis dando por supuesto que haya sobrevivido a la reacción que haya podido tener Aiko al enterarse que ya había nacido su hermano – habló Mai, entrando en la conversación antes de reírse suavemente-. Ya ha aparcado – levantó su propio teléfono delatando con quién había estado hablando-, llega en lo que le quede llegar al edificio.

- ¿Y por qué te contesta a ti y a mí no le ha dado la gana de cogerme el teléfono? – protestó Takeru.

- Porque ella es mucho más pesada que tú y tengo claras mis opciones de supervivencia – contestó Yamato habiendo estado escuchando la conversación al acercarse por el pasillo, quedándose de brazos cruzados apoyado en la puerta a la vez que llegaba también su suegro con él.

Centrándose todos de repente en la llegada del rubio, no habiéndolo esperado allí tan pronto, dejaron que se acercara a sus padres con paso tranquilo. Se le notaba de un aire completamente de cuanto había llegado horas antes al hospital, estando ahora simplemente contento. Se le podía ver a distancia el cambio, el haber dejado atrás los nervios y el estado pendiente únicamente ahora de poder pasar a ver a Sora y al pequeño.

- Aiko se lo ha tomado muy bien. Me ha costado un poco conseguir que entendiera que no podía venir con nosotros… Hoy se han quedado con ella los digimon, pero yo creo que mañana ya querrán venir por aquí.

- La otra vez no había forma de que se despegaran del bebé… - comentó su padre, entretenido.

- Pegados al bebé siguen – le dijo Yamato, refiriéndose a Aiko pero entendiendo lo que quería decir él-. Ahora van a tener que aprender a dividirse más todavía.

- Y tú, que te van a faltar ojos en casa para tener a todos bajo la vigilancia que te gusta…

- Lo sé – se encogió de hombros-. Me la juego a que la que más problemas me va a dar es la madre por o querer estarse quietecita… - buscó a Taichi con la mirada, viendo que seguía todavía-. Oye, vete a casa si quieres, de verdad…

- Creo que Koemi se está tomando su ausencia de hoy como un descanso del acoso al que la tengo sometida… - contestó sin tardar en entender por lo que se lo decía-. Ya sé que a ninguno os va a parecer mal si me voy a casa con ella, pero es que… Simplemente quiero estar aquí.

Abrió la boca para contestarle cuando unos pasos cortaron la conversación rápidamente, haciendo que se quedaran todos pendientes hasta que vieron aparecer nuevamente a Jou. Al final, bien porque estaba harto de la conversación que llevaba teniendo horas con Taichi o bien porque realmente quería saber algo más, se había ido en busca de alguno de sus antiguos compañeros para poder saber, al menos, cómo estaban las cosas. Sabía que no iba a poder obtener mucha información porque era un tema de principios profesionales, pero le servía también lo que había conseguido saber.

- Ya la tienes en la habitación – dijo directamente mirando hacia el rubio-. Está en la 504, así que… Ya puedes ir a verla si quieres. Creo que le iban a llevar al niño también en nada y ya dejan pasar también al resto de familiares.

- ¿Ya?

- Ya – asintió, quedándose mirando hacia el resto-. Sobra deciros que acaba de salir del quirófano y que aunque sea Sora y os vaya a poner buena cara de lo que tiene gana es de descansar, así que vais, saludáis y salís… La amenaza de las agujas sigue sobre la mesa…

- Bueno, yo no tengo problema en venir mañana – dijo Mai, mirando hacia el rubio unos segundos-. Lo entiendo perfectamente y puedo venir mañana tranquilamente cuando ella ya esté descansada y traeros cualquier cosa que os haga falta – sonrió-. Mi ahijada puede esperar a que su madre esté en condiciones.

- Y lo mismo nosotros, ¿verdad Andrew? – añadió Haru-. Con saber que está todo bien y que ya están en la habitación me vale…

- Yo creo que a ella le va a hacer ilusión saber que habéis venido aunque no paséis – dijo el médico-. Y aunque os vaya a recibir con buena cara… Será de las fingidas, así que… Si me queréis echar la culpa a mí y decir que fui yo el que no os dejé pasar la voy a aceptar más que encantada. Y lo mismo, yo puedo venir mañana a verla también…

Toshiko se quedó mirándolos unos segundos, todavía al lado de su marido, a quién había ido a saludar cuando había llegado. Se le había dibujado una sonrisa automática en la cara al escuchar las palabras de Jou, no solamente porque ya pudieran ir a ver a su hija, sino por las formas con las que los había amenazado para que la dejaran descansar. Sabía que Sora y Yamato se habían hecho querer mucho por aquellos más cercanos a ellos y que estaban todos allí porque realmente querían estar, pero el médico tenía razón. Al único que sabía que no iba a escuchar decir nada sobre si se iba a ir para volver al día siguiente era a Taichi. Sabía a ciencia cierta que no iba a haber forma de moverlo de allí hasta que viera con sus propios ojos que Sora estaba perfectamente. Y no iba a ser ella, ni seguramente Yamato, quien se lo fuera a negar, porque había cosas que simplemente tenían que ser de una determinada forma.

- Aunque no te creas que te vas a librar demandarme una foto de mi ahijado, ¿eh? – le dijo la piloto a Yamato, habiendo dedicado unos segundos a coger su chaqueta-. Y otra a Hideki que sé que se ha quedado con ganas de saber más, solo que es más prudente que yo y creo que está en contra de las técnicas de acoso…

- Y menos mal porque sería bastante preocupante – dijo él asintiendo a lo que le había dicho-. Muchas gracias por venir, aunque casi no me haya cruzado contigo…

- No me las des – sonrió-. Y si necesitáis ayuda con la niña cuenta también conmigo que ya sabes que nosotros estamos encantados de tenerla por casa.

- Gracias, Mai.

- Y lo mismo con nosotros – le dijo Andrew habiéndose puesto en pie-. Saluda a Sora de nuestra parte, ya vendremos mañana por aquí si está con ganas de aguantar visitas…

Asintiendo a las palabras de todos, el rubio dio unos pasos hacia atrás antes de mirar hacia los que sabía que se iban a quedar allí todavía.

- Voy a adelantarme yo, vosotros venid dentro de un rato si queréis y ya os avisaremos cuando podáis pasar… Gracias de verdad, a todos por haber venido – sonrió de forma sincera, volviendo a dar las gracias.

- Vete de una vez, pesado – le dijo su padre-, que te estás muriendo de ganas de irte y no de estar aguantándonos a nosotros…

Sin poder hacer más que darle la razón, dejó ir una pequeña risa y se despidió con apenas un gesto de la cabeza antes de desaparecer rápidamente por el pasillo. Sin duda era de lo que más ganas tenía. Le encantaba que todos quisieran estar con Sora, pero… Era él quien tenía que estar y ya había hecho algo que nunca se le habría pasado por la cabeza hacer al irse a buscar él mismo a Aiko. Llamó con los nudillos a la puerta por si acaso todavía no podía pasar, asomando la cabeza unos segundos más tarde solo para poder ver a la doctora todavía con Sora.

- Adelante – autorizó ella, girándose hacia él-. Está todo bien, ha salido perfectamente todo… Y todo se ha quedado en que algún nene ha salido más caprichoso de la cuenta y se le antojo escapar a nuestros ojos por la mañana antes de venir a saludar – se giró hacia la pelirroja-. Mañana me pasaré a primera hora para ver qué tal has pasado la noche y para darte algunas directrices. Por ahora descansa todo lo que puedas y… enhorabuena de nuevo. A los dos.

- Gracias – contestó el rubio inmediatamente siguiéndola con la mirada unos segundos antes de verla desaparecer por la puerta-. Pobre mujer, no sabe lo que he dejado esperándola fuera – bromeó antes de caminar hacia la cama para poder observar más de cerca a Sora-. ¿Puedes hablar ya?

- Un poco – contestó sin alzar mucho el tono, girando la cabeza hacia él a la espera de que fuera hacia ella-. ¿Tengo que pedírtelo yo?

A sabiendas de lo que ella quería no se hizo de rogar en esa ocasión, sabía que no iba a servir de nada tampoco y ya era sabido por todos que tampoco se le daba demasiado bien decirle que no. Caminó hasta la cama para quedarse sentado para que ella pudiera acomodarse y usarlo a él como punto de apoyo en vez de las almohadas.

- Tienes fuera a medio Tokio, que lo sepas, pero Jou no los va a dejar pasar – se inclinó para darle un beso en la frente-. Y Aiko ya lo sabe – pudo ver como los ojos de ella se levantaban rápidamente para enfocarlo-. Fui antes a buscarla y poder decirle lo que pasaba. Estaba muy nerviosa y emocionada… La verdad es que me costó que entendiera que no podía venir a verte pero al final se ha quedado con Mimi contenta.

- Pobrecita… - hizo una ligera mueca-. Me gustaría tenerla aquí…

- Lo sé, y ella también. Mañana si quieres le hacemos una videollamada – sonrió al verla asentir-. Y Mimi se ofreció a cuidarla ella para que tu padre y Takeru pudieran estar aquí tranquilamente. Taichi amenaza con dormir en la puerta de la habitación también…

- Ay… - hizo una mueca al haberse reído y notarse dolorida.

- Shh… Descansa un poco hasta que traigan a nuestro pequeño...

- Al nene chiquitín – se acomodó algo más contra él, notando como había empezado a jugar con su cabello-. Ya ha comido… Te saco ventaja...

El rubio sonrió al ver la expresión que se le quedaba a ella al decir aquello, incluso cuando sus ojos se entrecerraron ligeramente. No le dijo nada más, optando por dejarla descansar todo lo que pudiera. Uno de sus planes favoritos siempre había sido cuidarla todo lo que pudiera y se dejara.