Mi Sexy serial

Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a M. Kishimoto, la historia es una adaptación de la novela Serial Hottie de Kelly Oram

Capítulo 3
Sasuke Uchiha


Cuando desperté nuevamente, la luz del día me daba directo en el rostro. Gruñí, revolviéndome en mis sabanas y localizé el objeto para alcanzar, volviendo a cerrar la persiana sin mirar, tal y como lo había hecho esa mañana.

—Déjame en paz, Ino—dije con fastidio, pero quedé completamente paralizada cuando una voz desconocida fue la que me contestó.

—Eso ha sido tan impresionante como tu puntuación en Skateboard pro 2000. He estado jugando por tres horas y no logró alcanzarte.

Abrí mis ojos de par en par y me senté de prisa, sin pensar en las consecuencias de esos movimientos bruscos en mi conmocionada cabeza. Entre las sombras y sentado en mi puff, jugando con mi consola, había un chico desconocido. Su voz era un poco desapasionada y grave, ligeramente familiar, pero no lograba relacionarla con ningún rostro conocido, así que hice lo único coherente en ese momento: grité.

¡¿Qué más podía hacer?!

Solo que no imaginaba como dolería mi cabeza por eso, y rápidamente el grito terminó convertido en un lastimero gemido.

—Sakura, es realmente molesto que grites cada vez que nos encontramos. Podrías crearme un complejo —agregó, con una sonrisa el desconocido.

Creo que deje de respirar en ese momento, esperó que haya sido un efecto colateral de la conmoción cerebral, porque estaba completamente hipnotizada por la belleza de ese chico. Ese rostro debería de ser ilegal y había cierto aire de peligrosidad que lo hacía mucho más atrayente.

Me quedé agazapada contra la pared del fondo, como un animalito indefenso y él ladeo su cabeza, sus oscuros cabellos cayeron sobre sus ojos con elegancia, marcando aún más su penetrante mirada.

—¿Te encuentras bien? Parecía mucho más… locuaz, la última vez.

Esbozó una de esas malditas sonrisas de medio lado e hizo que la sangre subiera deprisa a mi rostro. Era una tarea titánica quitar la mirada de ese chico, pero, hice mi rostro ruborizado a un lado y cruce mis brazos bajo mi pecho.

—Tenía un golpe en mi cabeza —me quejé—. Mi cerebro no funcionaba como se supone que debería de hacerlo.

—Es una pena —murmuró— me gustaba ser perfecto.

—Estoy segura que ya lo sabías.

No le había dicho antes a un chico que me parecía atractivo, pero como él no parecía ignorar ese hecho, yo tampoco pensaba que fuera sensato negarlo. Incluso estaba bastante segura que él estaba acostumbrado a escuchar ese tipo de cosas.

Mi estómago pareció saltar hasta mi cerebro cuando sentí como el colchón se hundía por el nuevo peso, ni siquiera había escuchado sus pasos acercándose, así que giré para verlo, con los ojos abiertos de par en par, completamente escandalizada y supe al instante que había sido un error.

Choque con sus penetrantes ojos negros. Parecían sobresalir del resto de su rostro y que me observaran con una fascinante curiosidad no hacía que verlo resultará mucho más fácil, o agradable.

Ningún chico me había visto de esa forma antes.

—Sigue siendo bueno saber qué piensas así —Su voz grave fue un murmulló, sin burla, sino completamente serio como si ese fuera un secreto nuestro. Hizo que un tremendo escalofrió cruzara mi cuerpo, haciéndome temblar, y mi rostro terminó más rojo de lo que jamás había estado.

No sabía que responder, simplemente me quede observándolo como idiota y él volvió a hacer otra de esas sonrisas de medio lado tan suyas que comenzaban a marearme.

—Sasuke Uchiha —dijo un poco más fuerte que antes.

—Sasuke —repetí. Su nombre sonaba extraño en mis labios, pero de alguna forma también parecía correcto. Salí de mi estupor y recobre mi postura. Fruncí mi entrecejo y le lancé una mirada bastante descortés—. ¿Qué demonios haces en mi habitación?

Él parpadeó, repentinamente confuso. No lo culpó. Un instante suspiraba su nombre y al siguiente… bueno, al siguiente vuelvo a ser yo.

—Te he salvado la vida —me recordó. No pude evitar rodar los ojos, y él pareció divertido— Deberías ser amable conmigo.

Alcé una ceja. Él se había hecho hacia atrás y al recuperar mi espacio personal, recuperaba mi autoconfianza poco a poco.

—¿Eso te da derecho a entrar a mi habitación? No lo creo. Y por cierto, nunca lograras superar mi record en Skateboard pro 2000.

Ya volviéndome a sentir yo otra vez, me arriesgué a moverme a una posición más cómoda y Sasuke, literalmente, saltó a ayudarme. Me tomó de un brazo mientras me movía y ahuecó la almohada que tenía en mi espalda. Lo miré completamente perpleja. Los S sin duda habrían estado en mi habitación haciéndome compañía, pero ninguno de ellos se habría ofrecido voluntario para darme algo y mucho menos para atenderme de ese modo.

Sasuke se dio cuenta de mi expresión y me miró impasible. Yo bajé mi rostro, sin saber exactamente cómo sentirme.

—¿Qué pasa?

Negué con mi cabeza, y luego levanté mi rostro hacía él.

—Mataste a Enma —dije de pronto. Él me miró desconcertado, incluso yo lo estaba. No tenía ni la menor idea de por qué había dicho eso, pero no pensaba admitirle mis verdaderos pensamientos—. La perra grande del otro día.

—Trató de matarte primero —dijo en forma de reproche, juntando sus cejas.

—¡No lo hizo! Solo estaba emocionada de verme. Es mi culpa por quitarme siempre el casco antes de los patines. Enma no le haría daño a nadie.

—¿Y cómo se supone que debía saber eso? —replicó Sasuke un poco molesto—. Estaba en mi habitación cuando te escuche gritar y al ver por la ventana veo como a un perro atacarte. Sangrabas y se dirigía a tu rostro.

—Lamía mi rostro.

—Hn. Lo que sea —Sasuke se cruzó de brazos y se alejó un par de pasos. Parecía bastante disgustado—. La perra está bien, de todos modos.

—¿Enma no ha muerto? —mi voz debió sonar demasiado esperanzada, porque él me miró de una forma terrible que hizo que me congelara por unos instantes.

—No —respondió tajantemente—. ¿Qué clase de persona crees que soy?

—No sé qué clase de persona eres. No te conozco. Lo que me recuerda ¿qué haces en mi habitación?

Sasuke apretó sus labios hasta que solo fueron una fina línea blanca. Pensé que nuevamente no contestara, pero él se encogió de hombros antes de continuar.

—Tu hermana te dejó. No creo que sea correcto en tu condición.

—¿Mi condición? No estoy inválida, puedo cuidarme a mí misma perfectamente.

Sasuke masculló algo entre sus dientes que no pude escuchar. Finalmente suspiró y volvió a girarse hacia mí, acercándose y sentándose en la cama. Todas mis alarmas volvieron a activarse, pero, o no se percató o no le importó.

—Sakura —la forma en la que dijo mi nombre me hizo sentir un tirón en el estómago—. No me dejaste otra opción. He estado esperando que te presentaras desde el día que me mude. Y luego, esta mañana, me pruebas de esa forma.

—¿Qué? —Jadeé y de inmediato recordé la sombra en la ventana. No había sido mi imaginación, él realmente nos estaba observando. Palidecí.

—No sé cómo sean las cosas aquí, pero en Kirigakure es habitual que se le dé la bienvenida a los nuevos vecinos.

—Mi madre se acercó el día que se mudaron. Les llevó galletas.

—Ella no me importa.

Quedé pasmada por un momento, seguramente aparecía una idiota, pero su franqueza era poco inusual.

—Ino se acercó para invitarte a una fiesta en la playa…

—¿Playa? —preguntó desconcertado, y pudo notar cierto anhelo en sus oscuros ojos.

—El gran lago —dije—. No hay olas, pero tenemos muchas playas en el lado sur de la ciudad.

Hizo un sonido despectivo con su garganta y toda la poca emoción de su rostro desapareció.

—Una playa sin olas —masculló con desdén.

—No es el punto. Supe que te encontrabas en casa y no respondiste.

Los ojos de Sasuke volvieron a brillar y supe que él se había dado cuenta que llevaba unos días espiándolo a través de mi ventana. Esa certeza me hizo sentir un vacío en mi estómago, y me obligué a llevar el pensamiento al fondo de mi dolorido cerebro. Si volvía a sonrojarme no solo sería bochornoso, sino que terminaría de despejar cualquier duda que él pudiera tener.

—Tal vez me encontraba bañando —dijo encogiéndose de hombros, de una forma demasiado despreocupada para ser natural.

Parpadeé confusa y tardé unos segundos en contestar.

—¿Soplaste a Ino?

Esta vez, Sasuke no pudo disimular tan bien su diversión.

—Tal vez.

—¿Eres gay o algo así?

El semblante de Sasuke cambió en una fracción de segundo. Debería haberme alegrado de incomodarlo, pero su rostro no solo parecía molesto, sino más bien peligroso.

—No todo el mundo de Kirigakure es gay.

—Soplaste a Ino. Nadie lo hace.

—Ella no era a quien esperaba.

¡¿Qué?!

—¿Yo? —Reí, para ocultar mi nerviosismo—. Por favor.

—Tu hermana es guapa —admitió sin mucho entusiasmo—. Pero ella lo sabe.

—Quieres decir que es como tú.

Sasuke clavó sus ojos en mí, su rostro completamente impasible. Había dicho eso con la intención de incomodarlo, pero estaba demasiado tranquilo analizándome.

—¿Quieres que me vaya?

Eso era precisamente lo que intentaba hacer, sin embargo, la idea de él alejándose, me hizo sentir enferma.

—No lo sé —respondí, encogiéndome de hombro.

Sasuke volvió a sonreír, pero parecía menos seguro de sí mismo. Creo que pensaba que realmente pudiera echarlo.

Pasamos casi un minuto en silencio, yo no sabía qué decir y esperaba que fuera Sasuke quien comenzará. Después de todo, ya se había tomado la molestia de irrumpir en mi habitación.

De repente él se levantó y comenzó a andar por mi habitación. Fue hasta mi tocador, y tomó la única fotografía enmarcada que tenía.

Sonreí al recordarlo, y parece que a Sasuke también le gustaba. Ese había sido un día memorable. Estábamos Sai, Shikamaru, Suigetsu y yo, junto al equipo de Hockey. Shikamaru sangraba de la nariz, a Sai le faltaba un diente y Suigetsu tenía un cardenal que le cubría medio rostro y me cargaba en brazos. Todos sonreíamos como si fuera el mejor día de nuestras vidas.

—Él es Suigetsu, ¿cierto? —preguntó Sasuke, señalado a quien me cargaba.

—Uhm, sí —respondí sorprendida — ¿Cómo lo sabes?

—Una suposición —respondió encogiéndose de hombros—. ¿Es tu novio?

Parpadeé un par de veces, lo que tardé en terminar de comprender su pregunta.

—¡No! —jadeé horrorizada. Sintiendo como mi cara se comenzaba a tornar roja. La idea de Suigetsu y yo juntos, como pareja, era algo casi repulsivo—. Era el único que podía cargarme. Un niño del equipo contrario me desgarró un ligamento, y como puedes ver, eso desató una de las mejores peleas del hockey callejero.

Sasuke sonrió levemente con la historia y bajó su vista a la fotografía.

—¿Y ellos?

—¿Sai y Shikamaru? ¿Qué pasa con ellos?

—¿Alguno es tu novio? —preguntó alzando una ceja.

Escucharlo decir la palabra "N" por segunda vez fue casi tan sorprendente como la primera. Sentí mis mejillas nuevamente calientes y como mi autoconfianza se mermaba. Era desconcertante que aquel desconocido estuviera tan interesado en mi vida amorosa, algo que claramente no existía.

—Ninguno de ellos es mi novio —trate de sonar lo más despreocupada que pude, pero supongo que fallé miserablemente.

Sasuke volvió a fijarse en mí, analizándome. Y sus ojos negros brillaron con esa astucia malvada que lo envolvía. Colocó el retrato en la mesa, con una lentitud milimétrica, y luego, volvió a sentarse en la cama.

—Eso quiere decir que no tienes novio —No era una pregunta, pero aun así mi sonrojo fue la respuesta que él necesitó —. ¿Has tenido novio, Sakura?

Intente fulminarlo con mi mirada, pero Sasuke sonrió ante mi silencio. Se inclinó hacía mí e intenté alejarme de él, pero yo seguía en la cama y él bloqueaba mi única salida. Lo único que logré fue hundirme más en las almohadas. Sasuke se inclinó sobre mí, sus brazos eran como una muralla a mí alrededor.

—Me pregunto… —dijo, tomando un mechón suelto de mi cabello, rozando efímeramente mi rostro. Sus ojos me miraban con burla, y aun así, me quemaban de una forma casi salvaje.

Cuando habló, lo hizo en un susurro aterciopelado, suave y peligroso.

—… si alguna vez has besado, Sakura.

Tome una respiración larga y profunda, mientras la sangre se retiraba de mi rostro. Estaba completamente aterrorizada por lo que ese chico guapo y desconocido estaba a punto de hacer.

Cuando Sasuke se inclinó y tomó mi rostro, no pude evitar estremecerme violentamente. Pero en lugar de besarme, Sasuke se sentó, alejándose de mí.

—Tranquila. Relájate —dijo de forma despreocupada, apartando el caballo de mi rostro—. Cuando estés lista.

Sonaba a promesa.

—Me gustaría que te fueras ahora —dije en un hilo de voz.

Sasuke alejó su mano de mí y me analizó. Parecía querer descubrir si lo decía en broma o no. Finalmente se levantó y volvió a sonreír de medio lado.

—No seas una extraña —dijo, antes de desaparecer por la ventana.

Escuché atentamente durante su retirada, pero no hizo ningún ruido, así que espere unos minutos y cuando estuve segura que se había marchado, corrí a la ventana, colocando el pasador. Luego, hice lo mismo por toda la casa.

Sasuke Uchiha no iba a volver a entrar.


Terpsi: Muchas gracias por leer, habia dejado esta historia abandonada, pero tengo la intensión de terminar pronto. Es una adaptación del libro Serial Hottie y tendrá un poco de OoC, especialmente con Sasuke y Sakura, pareciendo mas a sus personalidades en Road to ninja, procurare que no haya tanto.

¡Disfruten la lectura!