Boletín Diario Público
Se le informa a la comunidad sobre los eventos ocurridos durante la noche de este miércoles:
Sospechosos han sido puestos bajo custodia y están siendo sometidos a una investigación exhaustiva.
Los cuerpos de un miembro de las fuerzas armadas y un menor en entrenamiento han sido recuperados.
Su análisis brindará nuevos datos a los expertos, antes de ser devueltos a sus familias.
Se honrará a nuestros camaradas caídos con un funeral abierto al público en una fecha a determinar.
― ¿Por qué no puedo pasar? ¡Sólo quiero ver cómo quedó la cabaña! No voy a tocar nada, lo prometo.
― ¡Te dije que no y punto!
― ¡Pero ya pasó una semana! ¿Qué más tienen para averiguar?
―Kiba, me estás sacando de mis casillas. No es no. ¿Qué esperas que pase si entras a un lugar prohibido y te descubren? ¡¿Que te den torta gratis?!
―Noo, no soy tarado. Sé que me castigarían. Pero si no dices nada-
― ¿Qué te castigarían? No, no, no. Estás muy equivocado. A ti, y solo porque eres un Inuzuka, te meterían en una celda el resto de tu vida. A mí me dejarían dos metros bajo tierra.
―Bah, que exagerado. El Hokage nunca haría algo así.
―Si no lo hace él, tu hermana seguro que sí.
―Pero…Oooh, no es justo ¿De qué sirve que salgas con Hana si no me vas a dejar ver nada bueno?
¿Sabías que mis amigos están diciendo que Naruto murió hace mucho y alguien lo estuvo reemplazando? ¡Necesito conocer algo nuevo que valga la pena para contarles!
―Guau, ahora no tengo forma de decir que no. ¡Oh, qué lástima! Allí viene mi superior. Vamos a tener que charlar luego.
≫Ve a tu casa y evita los problemas por un tiempo antes de que le diga por accidente a Hana que te gusta extorsionar a sus novios por favores.
―Eres un amargado. Y no era "exor-algo", ellos estaban tratando de quedar bien con el futuro líder del clan, ¿sabías?… Vamos, Akamaru.
Una pila gruesa de papeles fue soltada con un golpe seco en el escritorio caoba de la oficina de Hiruzen Sarutobi cinco minutos antes de la hora de descanso.
―Ya están listos los permisos, Señor. Los organicé por clan, prioridad y alfabéticamente ―informó el secretario del Hokage, haciendo un paso atrás y colocando ambas manos detrás de su espalda―. Además, me puse en contacto con la División de Criptoanálisis, como solicitó, y me dejaron saber que el mensaje que esperaba está listo.
El suave crujido de tabaco siendo presionado dentro de una pipa se detuvo y un Hiruzen con ojeras prominentes suspiró, dejando de lado las cosas en sus manos.
―Tendría que haber anticipado que el papeleo estaría preparado cuando decidiera relajarme, ¿no es así? ―Frotándose la cara, el líder tomó el primer papel de la pila y lo colocó delante suyo―. Te lo suplico, dime que esto es todo por hoy.
―Lo lamento, Señor, pero el Consejero Danzo envió un mensajero recién para solicitar una reunión con usted a la brevedad, por lo que lo agendé para dentro de una hora, a pesar de que-
―No suele ser un pedido sino una advertencia de su llegada ―completó la oración el Hokage, encorvándose y dejando caer su cabeza hacia delante, antes de que un ritmo especifico de golpes en la puerta de madera hiciera eco en la oficina.
Los guardias encapuchados ANBU que hacían guardia desde las sombras, a ambos lados de la puerta y el ventanal detrás suyo, comenzaron eficientemente el proceso de verificación de amenazas y sólo una vez que decidieron que Hiruzen estaba a salvo fue que abrieron la puerta a medias.
―Que pase sin más ―dijo el líder, exasperado, interrumpiendo las medidas de seguridad― No querría que el viejo zorro sufriera un aneurisma por tener que esperar un minuto extra.
≫Ah, deseo té listo y mi mensaje.
― ¡Sí, Señor!
El ANBU que estaba bloqueando la vista al pasillo se hizo a un lado y se dedicó a resellar el lugar, dejando que los guardias fuera de la oficina terminaran de abrir la puerta. A continuación, Danzo entró con dos escoltas de Raíz detrás y se sentó soberbiamente como siempre en el sillón frente al escritorio. Su mano quedó elevada en el aire, como si esperara que algo apareciera sobre esta, y de inmediato el secretario del Hokage le entregó un cuenco con té verde del que salía un espiral de vapor.
― ¿Día ajetreado? ―Los ojos del Consejero se enfocaron en la pila de papeles mientras tomaba un sorbo. Sus guardias vestidos de negro permanecieron de pie detrás de él, serios como estatuas.
―Nada lejos de lo ordinario.
―No me digas… ―Danzo levantó las cejas y continuó hablando una vez que el secretario se retiró y los ninjas ANBU insonorizaron de nuevo la habitación―. Aseguraría que no contar con uno de los medios de defensa más importantes de la aldea te subiría la presión como mínimo.
―Después de tantas décadas en el cargo te acostumbras a vivir estresado. Además, el de la hipertensión arterial eres tú; yo tengo más problemas con el colesterol y el insomnio.
Ambos hombres compartieron una sonrisa breve que desapareció cuando se concentraron otra vez en los objetos en sus manos.
―Raíz atrapó un espía al alba ―dijo Danzo después de otro sorbo― La información es muy abstracta aun, así que te haré saber cuándo tenga datos concretos de quienes lo enviaron. Si yo estuviera en tu lugar aumentaría los centinelas en la muralla, asumiendo que todo el mundo sabe ya lo del incidente.
―Ah sí… Las nuevas patrullas deberían estar listas ahora que gran parte de los integrantes de nuestras fuerzas retornaron de sus misiones asignadas.
―Excelente... Pasando del tema entonces, me contaron que la campaña de rumores de Homura está dando frutos y que los aldeanos han comenzado sus propias teorías, cada una más ridícula que la anterior. No debería tardar mucho más hasta que la verdad sea otra posibilidad incoherente de lo que podría haber sucedido con el niño.
―Ni lo menciones. Desde el incidente he estado repleto de reuniones de miembros respetables de la aldea que quieren respuestas.
― ¿Pudiste manejar a aquellos que saben el secreto de las bestias con cola?
―Pusimos en marcha el plan de Koharu y como acordamos me estuve mostrando visitando el ala de recién nacidos del hospital y el orfanato de Konoha. También desviamos fondos hacia el recién formado "Proyecto Caparazón" y dispusimos que se aumentara la frecuencia en que ciertas patrullas recorren el bosque ―Hiruzen se rascó ligeramente las mejillas donde existía la sombra de una barba incipiente―. Por el momento estamos confiados en que debería bastar con estas medidas para alimentar las distintas teorías personales que cada clan propio o enemigo pudieran creer. Tanto los que piensan que la criatura pereció y se está reformando lentamente en nuestra frontera, como los que están seguros que aún está en nuestro poder. Sin contar las muchas otras que no se nos ocurren.
―Además asumo que ya te encargaste de que aquellos que trabajaron en la escena del crimen tampoco sepan que pasó en realidad ―Hiruzen asintió mientras terminaba de firmar un permiso y pasaba al siguiente― Entonces el próximo tema que nos queda revisar son las relaciones internacionales… ¿Qué se sabe del embajador que estaba en camino?
Unos golpes distintos resonaron en la puerta de la oficina y después que se repitiera todo el proceso de seguridad, el secretario volvió con un sobre en mano que el Hokage recibió desganado.
―Sepámoslo juntos… ―Liberando chakra de la palma de su mano sobre el paquete en una forma particular, éste se abrió sin problemas y Hiruzen se tomó un momento para leer la carta en su interior― Que me parta un rayo, Kakashi y su equipo llegarán con el Embajador Kuma antes del alba en vez del atardecer― El anciano se pasó una mano por la cara y se frotó los ojos.
―Esa es mi señal para retirarme, entonces―dijo Danzo, terminando su té y poniéndose de pie― Sospecho que tienes muchas preparaciones por delante en las que trabajar.
Una vez que hubo menos gente en su oficina, el Hokage escribió resignadamente una nota y se la pasó a su secretario.
―Que me preparen mi cena para comer aquí mientras lidio con el papeleo… y que alguien le diga a Asuma que me disculpe de nuevo por faltar a mi palabra de nuestra salida juntos… él sabrá entender.
De todas las formas que Naruto podía darse cuenta que aún seguía vivito y coleando, despertar gritando hasta la afonía con la piel de sus manos al rojo vivo no debía ser una de las más bonitas. Por eso fue una bendición que se desmayara otra vez en menos de un segundo.
La próxima vez que volvió en sí, aún con los ojos cerrados, la sobrecarga sensorial fue menos intensa, permitiéndole pensar. Su cuerpo entumecido entero latía como un solo corazón gigante, aturdiéndolo y apenas intentó el más mínimo de los movimientos, una punzada cual puñal se clavó en su costado a la altura de sus costillas.
Decir que estaba en mal estado era quedarse corto.
Una "siesta" extra luego, y ya conociendo el estado de su cuerpo, la incapacidad de ver su alrededor fue lo que pasó a ser una molestia mayor.
Requiriendo una cantidad sorprendente de esfuerzo y voluntad para la tarea, Naruto pestañeó repetidamente y se encontró a sí mismo sumido en una oscuridad casi absoluta. El lugar en el que se hallaba parecía ser una habitación de paredes desgastadas por las cuales, a través de rendijas, se colaban finos rayos de luz lunar que ofrecían iluminación parcial, permitiéndole notar que estaba viendo todo desde un ángulo bajo y se encontraba acostado en el suelo envuelto en algún tipo de frazada que apestaba a humedad.
La respiración de Naruto fue acelerándose, y con eso aumentó la cantidad de punzadas penetrantes en su costado, pero trató de mantener la calma. No había nada de qué preocuparse. Solo estaba en un lugar desconocido, vaya a saber cuánto tiempo después de haber sido atacado y en un estado completamente indefenso. Todo estaba bien. No era como si seguramente lo hubieran capturado y del otro lado de las paredes estuvieran esperando que despertara para torturarlo. Claro que no.
El martilleo veloz de su corazón inundó sus oídos y se convirtió en lo único en lo que se podía concentrar, al punto en que la cantidad de aire que había no era suficiente y necesitaba más.
Deslizó sus brazos sensibles al tacto fuera del acolchado y apoyó las manos contra el suelo con fuerza para levantarse, pero tan pronto éstas hicieron contacto se arrepintió. Como si se acabara de quemar, Naruto soltó un alarido quebrado y se detuvo, llevándose las manos al pecho. Fue solo entonces que notó que estaban vendadas completamente y apretó los labios para contener sus quejidos y respiración agitada.
Lamentablemente, el daño ya estaba hecho.
Como si alguien o algo hubiera estado esperando señales de vida, unas pisadas lentas se arrastraron fuera de la habitación, helando los huesos del niño. Despacio, el sonido fue haciéndose más fuerte y claro, indicando que lo que fuera que fuera que lo estuviera causando se acercaba a él. Naruto miró alrededor, pensando que podía hacer, cuando de pronto una puerta escondida en la oscuridad se abrió y la luz de una vela iluminó el ambiente.
En el marco de la puerta se hallaba una figura parecida a un gusano grisáceo enorme sin rostro, que tenía una pequeña abertura al frente y por la cual salían unos dedos que sostenían un pocillo con una vela. Definitivamente, de las cosas que Naruto esperaba que entraran, ésta no estaba en la lista. A continuación, la figura se movió para encararlo y fue allí cuando pudo ver un pequeño rostro como el suyo apenas asomándose. Un niño. Envuelto en una frazada como la suya.
― ¡Ya era hora que despertaras! ―Fueron las primeras palabras del desconocido, antes de avanzar arrastrando detrás de sí el borde del acolchado y repetir el sonido que se había oído previo a su llegada―. No quería molestar estando los dos en la misma habitación, pero está para morirse de frío en el pasillo…Brr… Aunque bueno, también está todo eso de que estabas como en un coma y daba miedo verte por mucho tiempo…
Naruto, quizás por la primera vez en su vida, estaba sin palabras.
El niño dejó la vela en el suelo, se sentó cerca suyo y salió de su capullo dejándose ver de cintura para arriba. Sus rasgos eran delicados y suaves, al igual que los chicos que sus compañeras de la Academia solían seguir como perritos falderos, con la diferencia que era orejudo y le daba un aspecto aniñado que le hacía creer a Naruto que tenían la misma edad. Su corto cabello negro azabache casi se mimetizaba con la oscuridad y poseía una remera arrugada del mismo color.
― ¿Y? ¿Cómo te sientes? ―preguntó el niño, inclinándose hacia adelante― Porque si te comparamos a cómo te encontré te ves muuucho mejor, créeme.
Los ninjas de Konoha debían pensar que era muy estúpido si creían que Naruto caería en esta obvia trampa para que bajara la guardia. Seguro afuera de la habitación estaban los verdaderos interrogadores, listos para arrancarle las uñas una por una o algo similar.
Su cara debía haberse fruncido como si estuviera sufriendo más que como sus sentimientos reales, porque el niño se equivocó con su interpretación.
― ¿Qué pasa? Duele mucho, ¿no? Perdón, pero no tengo nada para ayudarte con eso. Hace mucho que no me hace falta tener sake a mano para estas situaciones-
― ¿Donde… estoy? ―Logró interrumpirlo Naruto, con su voz ronca y débil, seguido por una tos seca que lo dejó aferrándose el costado de su pecho por el dolor penetrante de lo que solo podía asumir que era una costilla rota.
El niño dejó atrás su frazada y salió corriendo de la habitación, vestido con unos pantalones grises y nada en los pies, solo para volver luego de unos segundos con un tazón a toda prisa. Luego, se arrodilló a su lado y le ofreció el cuenco que contenía pescado, vegetales y hierbas mezclados en una sopa.
―Toma, para tu garganta. Está tibio ya, pero comida es comida, ¿verdad?
Naruto no quiso ni acercarse a esa "sopa". Seguro que ahí estaba el veneno o sedante o lo que fuera que les permitiera deshacerse de él.
― ¿No quieres? Es un manjar, teniendo en cuenta que la hice yo mismo con cosas que encontré por ahí ―dijo el niño, sin mirarlo a los ojos en la última parte.
Ante la falta de respuesta de Naruto, porque el rubio estaba ocupado buscando armas visibles o indicios de algunas escondidas, el niño carraspeó y dejo el tazón en el suelo.
―Supongo que no te acuerdas nada de lo que pasó; por tu cara, quiero decir… Soy Ryuu y hace días que te vengo cuidando.
Si claro. Naruto podía contar con una sola mano las veces que alguien lo había atendido por voluntad propia.
― ¿Todavía nada? ¿En serio? Bueno, supongo que pasaste por mucho. A ver, repasemos… La primera vez que te vi estabas en el río suuuper inconsciente sobre una roca, yo pensé que estabas muerto si te soy honesto, pero después me di cuenta que tenías pulso. Como soy tan buena persona, te arrastré lejos del río y con la ayuda de unas personas pude hacer una camilla para traerte hasta mi casa ―Ryuu se detuvo como si esperara una reacción de su parte, pero Naruto se mantuvo callado, procesando la información nueva mientras buscaba, y fallaba en encontrar, señales obvias de alguna mentira―. Te despertaste un par de veces… murmuraste cosas… te volviste a desmayar… ¿Eso tampoco?
Naruto negó con la cabeza frunciendo el ceño, sin estar seguro si podía confiar en lo que el niño decía. Ryuu, por su parte, se pasó una mano por su nuca y exhaló con fuerza.
―Está bien, no recuerdas como te salvé la vida. Eso debe hacer que todo esto sea muy confuso. Pero puedes confiar en mí, en serio, porque piensa que habría sido mucho más fácil para mí dejarte donde estabas a tu suerte o entregarte a las Tontedad por unas monedas.
Algo de sentido tenía lo que decía el niño, pero Naruto no podía evitar tener la guardia alta. Más con lo último que había mencionado Ryuu ¿Tontedad? Tenía que saber que significaba. Por ahora le seguiría el juego y al más mínimo movimiento sospechoso le mostraría de lo que era capaz.
― ¿Qué te parece lo siguiente? Me voy a ir de la habitación. Te voy a dejar solo. Y volveré en un par de horas para ver cómo estás, ¿sí?
A continuación, el chico se puso de pie con los brazos extendidos hacia él y fue alejándose manteniendo contacto visual, probablemente esperando que Naruto huyera corriendo o se le lanzara encima si miraba en otra dirección y cuando no obtuvo un indicio de ninguna opción, abrió la puerta y le hizo una señal de pulgar arriba antes de salir de la habitación.
Naruto espero para que algo más ocurriera, pero además de unas pisadas todo volvió a estar en silencio una vez más. Luego, sorprendiéndose a sí mismo, soltó el aire que no se había dado cuenta que estaba manteniendo y buscó alguna otra salida de la habitación ahora que tenía una fuente de luz, aunque no hubo cambios. Esa puerta era lo única salida de allí. Y también la única entrada, por lo que podía planear una emboscada, se dio cuenta.
Pero primero tenía que dejar de estar indefenso en el suelo.
Rodando hacia un costado, con su cuerpo quejándose en el proceso, quedó cara a cara con la sopa que Ryuu había hecho. Que ahora que lo pensaba si tenía un aroma a verduras y cosas sanas para su cuerpo, más que a veneno. A menos que ese fuera el truco. Condimentar exquisitamente la sopa de forma que fuera irresistible. Qué bueno que él tenía una resistencia de acero. No era como si su estómago se retorciera sobre sí mismo cada vez que ojeaba el tazón. ¿Y no era acaso la bestia dentro suyo súper poderosa o algo así? Seguro podía protegerlo de un par de toxinas malignas. Pero no es como si él estuviera pensando en ceder a la tentación después de vaya a saber cuántos días sin comer nada. No señor.
Antes de procesarlo, ya había encontrado la fuerza para arrastrarse hasta el cuenco y estaba haciendo malabares con sus brazos para tomar la sopa sin usar las manos.
A la mañana siguiente, cuando Ryuu volvió a entrar a la habitación, Naruto estaba más preparado que antes. En su escondite tras la puerta, espero a que él se adentrara en el dormitorio buscándolo y cuando fue oportuno se lanzó contra la espalda del chico que era más alto que él.
― ¡AH! ¡¿Qué mierda-?! ―dijo Ryuu mientras caía al piso y Naruto aprovechó la oportunidad.
Por la puerta abierta ahora despejada, el niño salió corriendo a la máxima velocidad que le permitió su cuerpo maltrecho y se encontró a sí mismo en un pasillo antiguo de madera. En un extremo de éste había un baño sin puerta y en el otro se continuaba a otro espacio por lo continuó por esa ruta. Una vez pasado el marco del pasillo, lo que vio fue un fogón antiguo que ocupaba el centro de una sala de estar y más allá una puerta corrediza abierta de par en par que daba al exterior soleado. Bingo.
Ignorando como pudo las punzadas en su costado, Naruto corrió en dirección a los árboles que se alcanzaban a ver y saltó la escalera de dos peldaños que lo separaba de la tierra. Sin embargo, el esfuerzo demostró ser mucho para su pierna derecha que sufrió de un tirón penetrante en el músculo y tuvo que continuar rengo por el único camino que había. A su derecha se extendía una pared de roca parte de una montaña o cerro y a su izquierda el suelo se terminaba al ser el borde de una ladera. Mientras tanto, la hierba salvaje a la altura de sus rodillas lo golpeaba como pequeños látigos finos.
Sin idea de adonde esperaba llegar, se encontró de repente con una pendiente inclinada de unos cuatro metros formada por rocas que tendría que bajar con cuidado si no quería resbalar y lastimarse aún más, aunque antes que pudiera analizar cómo hacerlo, Ryuu lo agarró con una llave desde atrás y lo hizo tropezar, arrojándolo al suelo. Acto seguido, ambos niños forcejearon entre los yuyos crecidos, con Ryuu teniendo una obvia ventaja.
― ¡Deja… de… resistirte! ¡Te… estoy salvando!
― ¡Nun…ca! ―dijo Naruto, cada vez más exhausto.
― ¡Pensé… que ya éramos… amigos!
Finalmente, Ryuu logró sujetarlo con sus piernas contra su voluntad e inmovilizarlo, tapándole la boca con su brazo y Naruto no se lo mordió solo por la mención de amistad, pero continúo intentando de zafarse de su agarre y protestando.
― A…Ayer estabas en cama… ¿Cómo-? ―De pronto, el niño se tensó y liberó su cuerpo― ¡Ssshhhhhh! ―Susurró con fuerza en su oído, haciendo mayor presión sobre su boca con su brazo― ¡Que no nos escuchen!
Naruto se congeló, con el corazón latiéndole a toda velocidad y se quedó callado. ¿Quiénes estaban cerca? ¿Al fin habían llegado los ninjas de Konoha a llevárselo?
Por culpa de las hierbas salvajes no podía ver mucho, pero su mirada se concentró en algo de movimiento a lo lejos. Luego de unos segundos, ecos de risas llegaron a sus oídos y se dio cuenta que un grupo de personas estaba acercándose por el camino debajo de ellos.
Los segundos de silencio se convirtieron en minutos, mientras Ryuu seguía tenso y atento al camino, con las risas estruendosas aumentando en volumen cada vez más. En un punto el chico se pegó lo máximo posible al suelo y no movió un músculo, por lo que el rubio lo imitó.
― ¡Fue genial, te digo! ¡Nadie entendía nada! ―Se oyó a un hombre diciendo y luego un cúmulo de carcajadas de aproximadamente otros tres hombres más.
Después de eso, el volumen de las voces fue disminuyendo de a poco y Ryuu se alejó de Naruto para ponerse de pie y mirar al horizonte por donde seguro los hombres se habían retirado entre los árboles.
―Uff… eso estuvo cerca ―dijo el niño, ofreciéndole una mano a Naruto.
El rubio dudó un segundo en aceptar su ayuda, pero luego lo tomó de la mano y recibió un tirón que le permitió ponerse de pie. El dolor en su pierna había disminuido, pero aún rengueó unos pasos y se apretó el pecho a la altura donde le molestaba la costilla.
― ¿Qué fue todo eso? ―preguntó mirándolo con sospecha.
― Si lo dices por todo aquello de salvarte la vida, esta subida de piedras es una trampa para ganarme algo de tiempo si me vienen a buscar así que es una suerte que te detuviera cuando lo hice. Si en cambio hablabas de ese grupo que pasó, son parte de "La Hermandad" y digamos que si me ven las cosas no terminarían bien para mí, así que me mantengo fuera de su camino… ¿Alguna vez has huido de alguien?
A Naruto le sorprendió la facilidad con que habló como si no acabaran de pelearse como perro y gato, además de la ironía de la pregunta hecha. Podía decirse que la situación casi le dio gracia. Casi.
Le respondió a Ryuu con un simple asentimiento de cabeza, a lo que el otro niño frunció los labios hacia un costado y se encogió de hombros.
― Entonces espero que me hagas caso cuando te digo que es mejor no acercárseles. Ahora, ven conmigo si quieres comer las sobras de ayer. Ah y también si te gustaría conocer la verdadera forma de salir de aquí.
Por un segundo consideró ignorarlo y encontrar su propio camino fuera de allí. Después de todo él podía arreglárselas solo y no necesitaba a nadie. Era Naruto Uzumaki, a fin de cuentas. Aunque se quedó dónde estaba. No sabía qué exactamente, pero algo en Naruto podía presentir que el niño no tenía malas intenciones hacia él, así que lo siguió, manteniendo algo de distancia por si acaso.
Hola de nuevo!
No estoy muerta ¡yay! Quizás un poco por dentro nomás, pero a quién no le ha pasado ¿no?
Mil perdones por el hiatus tan largo, pero bueno pasaron cosas no tan lindas que me sacaron las ganas de escribir.
Ahora volví y tengo energía para seguir por ahora, así que vamos a aprovecharla!
Espero que hayan disfrutado de este capítulo y les aseguro que estoy trabajando en el que sigue.
Hasta la próxima!
LogicHeart
