NOVIAZGO MAFIOSO
Ep.7: CHOQUE DE VOLUNTADES
PROLOGO:
Existe un dicho que reza "La ignorancia es una bendición", y para Sawada Tsunayoshi esta frase no puede resultar más acertada en los sucesos que se encontraban ocurriendo en ese preciso momento en el patio de su nueva academia.
- Uwa! Gokudera-kun se ve tan genial con esos cartuchos de dinamita en las manos - Dijo una alumna de entre la mutitud presente en el patio.
- Kya! Tsugumi-san se ve tan apuesto con esas pistolas - Dijo una chica parada al aldo de la primera.
- El pelo gris de Gokudera-san volando con el viento lo hace ver tan cool! Creo que me voy a desmayar.
- Si Tsugumi-san me viera con esa mirada tan seria quedaría rendida a sus pies!
La razón por la que el grupo de estudiantes femeninos de la academia Bonjari se encontraba más interesada en el aspecto de ambos jovenes peleando, en lugar del hecho que estos se encontraban usando tanto armas de fuego como explosivos era porque aparentemente todas ellas pensaban que estos eran simples juguetes y que todo el daño que estos causaban en el lugar eran simples trucos y efectos especiales. Nuevamente, Tsuna no sabía si decirles la verdad para que fueran realmente conscientes de lo que estaba ocurriendo o dejarlas así para evitar el pánico.
Luego de pensarlo un poco, Tsuna decidió que sería mejor dejar las cosas así, dado que aunque dijera la verdad seguramente nadie le creería. Después de todo, que persona en su sano juicio creería que dos jovenes de 16 años de primer año de instituto son enrealidad asesinos mortales de la mafia. En cualquier caso, ambos chicos parecían estar peleando a una distancia suficientemente alejada para evitar la causa de daños colaterales a los alumnos, así que si eso seguía así Tsuna creía que no habría problema.
Sin embargo, el razonamiento del castaño fue cambiado completamente cuando lo siguiente que ocurrió fue que el enfrentamiento entre el peli gris y el peli azul se movió del patio trasero de la escuela hacia el interior de uno de los edificios. Tsuna sabía que por la hora que era, ya todos los salones deberían de estar vacios dado que las clases ya habían terminado, pero aun así con todas esas explosiones y disparos dentro de la escuela seguramente habrían muchos daños a la infraestructura del lugar.
Ahora las preocupaciones de Tsuna habían pasado del evitar el pánico entre los alumnos a como rayos evitar que Gokudera y Tsugumi trajeran abajo a la escuela.
Mientras tanto dentro de la academia, un joven peli azul armado hasta los dientes se encontraba persiguiendo a punta de disparos a un chico de pelo gris.
- Deja de huir y enfrentame como hombre! - Gritaba Tsugumi mientras cambiaba de una pistola de mano a una escopeta.
Por su parte Gokudera se encontraba usando las esquinas de los corredores y salones abiertos para poder ocultarse de las balas.
Por supuesto, que esto enojaba mucho al peli azul dado lo escurridizo que era su objetivo. Por lo que decidió que si este no quería hacerle frente por las buenas, lo haría salir por las malas.
¿Y cómo haría eso? Simple, provocandolo
- No cabe duda que la tan temida reputación que tiene la Vongola no es más que simple mentira! Apuesto que no son más que un bola de cobardes que viven tranquilamente a cuestas de una reputación seguramente falsa! - Y de esta forma, Tsugumi comenzó su ola de insultos hacia tanto el guardian de la tormenta como a la Vongola.
Por lo que había podido ver del amigo de Tsuna, este parecía ser alguien en extremo volatil. Así que según su razonamiento, solo bastaría un par de insultos bien colocados para que el usuario de explosivos saliera por su propia cuenta.
Desafortunadamente para Tsugumi, y a pesar de todos los insultos que decía, el peli gris no salió.
Si había algo que el guardian de la tormenta de Tsuna había aprendido en estos años, era que tratar de mantener la calma era crucial en un combate, sin importar lo molesto que el oponente pudiera ser. Cabe resaltar que la palabra crucial en esto es "Tratar", pues si bien el joven no había respondido hasta ahora a las provocaciones que el peli azul había hecho, lo cierto era que no le faltaba mucho para hacerlo. Después de todo con cada palabra que el chico de pelo azul decía hacía que una vena palpitante apareciera en la frente del enojado peli gris.
"Son solo palabras!" "Son solo palabras!" "Sigue con el plan!" "Son solo palabras!" "Una vez todo este listo, podras patearle el culo todo lo que quieras!" - Se repetía una y otra vez el guardian de Tsuna en su mente, más que nada para convencerse a sí mismo de no saltar en su escondite y fulminar al peli azul con su Arco de G, hasta que no quedaran ni siquiera sus cenizas.
Sin embargo, fue con el último comentario del amigo de Chitoge, que Gokudera lanzó toda su paciencia por la ventana.
- ¿Sabes algo? No sé porque me molesto. Después de todo, con un jefe como ese. No es sorpresa que tú también seas un cobarde.
- ¿Qué diablos fue lo que dijiste? - Tsugumi no tuvo que esperar mucho para obtener una respuesta, pues pudo escuchar una voz proveniendo de dentro de uno de los salones. La ira contenida presente en las palabras del peli gris logró que el joven de pistolas esbozara una sonrisa al ver que su estrategia había funcionado.
Por lo que decidió precionar un poco más.
- Ya me oiste. Para ser solo un enano ese idiota es un enorme cobarde.
- Te lo advierto. Más vale que te retractes.
- ¿Por qué habría de hacerlo? Después de todo solamente digo la verdad - Ahora Tsugumi ya sabía donde se encontraba el chico de pelo gris, gracias a la plática anterior. La respuesta era en el salón ubicado al final del pasillo, por lo que con arma en mano y a paso cauteloso, el peli azul comenzó a acercarse lentamente a donde su objetivo se encontraba.
Sin embargo, cuando el chico con pistola estaba apunto de abrir la puerta del salon, este sintió como de la nada alguien le propinaba un fuerte golpe en el rostro, tirandolo al suelo.
Cuando Tsugumi se volteo para ver de quien se trataba, resultó ser el joven de pelo gris quien la miraba con ojos que apenas podían contener el enojo que sentía.
- ¿De donde rayos saliste? Claramente tu voz salió de este salón - Dijo Tsugumi mientras trataba de ponerse de pié, pero de alguna forma parecía tener algo de dificultad para esto.
- Eso es simple, idiota - Gokudera procedió a abrir la puerta del salón al que estaba por entrar Tsugumi, revelando que este no era un salón normal, sino que de hecho era un salón de uso multiple el cual ocupaba el doble de espacio - Esta es el aula de reunión de clubes, y dado que su tamaño es mayor cuenta con otro ingreso adicional al otro extremo del pasillo, que es por donde salí para sorprenderte.
- Tch. Un truco como este no ha terminado esto - Dijo Seichiro mientras sacaba una pistola de su saco para apuntarle al peli gris, pero algo que dijo este la hizo detenerse.
- Puede que no, pero si el gas inflamable que esparcí en el lugar - Los ojos de Tsugumir se abrieron luego de escuchar esto, pues gracias al distintivo aroma que este tipo de gas producía, pudo darse cuenta de que en efecto lo que decía Gokudera era cierto.
- Pero... ¿Cómo? - Preguntó el peli azul más para sí mismo, tratando de averiguar como fue que no se había dado cuenta de eso. Y fue Gokudera quien le dio la respuesta a su pregunta.
- El salón del club de química se encuentra en es te edificio. Así que aproveché nuestra pequeña persecusión para pasar por ahí y coger los materiales necesarios. Además que al estar tu olfato tan saturado por el metal de tus armas y la polvora de tus disparos, ayudó a que no te percataras del aroma del gas hasta ahora.
- M...Maldito - Musitó el peli azul enojado por haber sido engañado, haciendo así que dejara en el suelo el resto de armas que llevaba, para luego dirigirse a atacar al chico frente a él - Entonces simplemente te moleré a golpes!
Lamentablemente para Tsugumi, ese intento suyo falló también pues Gokudera no solo logró esquivar su golpe con total facilidad sino que de hecho pudo asestarle una patada en la boca del estomago al joven, dejandolo arrodillado y sin aire.
Esto se debía no a que Gokudera fuera más habil en combate cuerpo a cuerpo con el chico arrodillado, porque de hecho ese no era el caso. De entre los guardianes de Tsuna, Gokudera era probablemente de los más debiles en combate directo dado que la especialidad de este era el uso de armas.
Era cierto que el guardian de la tormenta era más fuerte que la media no solo de estudiantes sino de miembros de otras mafias en el bajo mundo. Pero él sin duda palidecía si se debía comparar con asesinos profesionales del rango del conocido "Black Tiger". Por supuesto que si se le permitiera el uso de sus flame arrow o su vongola gear, no tendría problema en acabar con este molesto tipo.
Pero ahora que no podía usar herramientas, tuvo que pensar otro metodo para obtener la victoria, y ese fue.
- Gas nervioso - Fueron las palabras de Gokudera al adolorido chico, quien sorprendido se quedó mirandolo - Bueno, no precisamente gas nervioso sino una versión alterna suya la cual no es tan letal pero sin duda cumple su cometido.
- ¿Pero qué rayos?! ¿En qué momento?!
- Durante mi primer ataque en el patio. Mis cartuchos de dinamita contaban con el compuesto dentro de ellos. Puede que en ese momento hayas logrado escapar de la explosión, pero sin duda debiste almenos haber olido una buena porción de gas.
- ¿Qué?! Eso es imposible! El gas nervioso tiene efecto inmediato ¿Cómo es que pude moverme como si nada hasta ahora?!
- Simple. Como dije, esta es una versión diferente. Para que funcione es necesario el movimiento acelerado de todo el cuerpo para así distribuir el compuesto en el organismo entero. De lo contrario el gas no es diferente a cualquier químico inofensivo.
Fue en ese momento en que finalmente, Tsugumi pudo realizarse de a lo que el chico se refería.
- La persecución.
- Así es.
- Espera! ¿Acaso me estás diciendo que planeaste todo esto?! ¿Cómo rayos es si quiera eso posible?! ¿Los dos fuimos transferidos el mismo día? ¿Cómo diablos puedes saber la ubicación de los salones de los clubes y los laboratorios? - La rabia y frustración de Tsugumi era palpable en su voz, pero Gokudera no se dejó afectar por esto.
- Simple. Desde que llegué, me he dedicado a estudiar la infraestructura de la la observación y el estar atento a las conversaciones de mi alrededor he podido darme una buena idea de donde se encuentran los puntos que más me interesan en esta escuela. Eso se llama investigación. Estoy seguro que alguien que trabaja como asesino profesional como túdebería saberlo.
Tsugumi no pudo responder a esto. Lo que decía el chico de pelo gris frente a ella era cierto. Era el deber de un buen asesino el estar informado al 100% de todo lo que pasaba en el lugar donde iba a estar. Pero aparentemente la alegría de volver a ver a su ama de pelo rubio parece haberla hecho ser negligente en su recolección de información. Después de todo nunca pensó que llegara a necesitar informacion tan detallada acerca del funcionamiento de su nueva escuela.
- Maldito cobarde! No eres más que una miserable rata rastrera! No tienes las pelotas de enfretarme cara a cara! ¿Y te haces llamar hombre?! - Gritó el furioso peli azul, obteniendo como respuesta una mirada fulminante por parte del peli gris.
- Los perdedores no tienen derecho a decir nada - No solo las palabras sino tambien el tono con el que Gokudera hablaba hiceron que Tsugumi cerrara la boca - Las mayores preocupaciones que deben estar pasando por la cabeza de Juudaime son dos, la primera es que debe estar preocupado por mi y la segunda es el daño que puedo estar causando en la infestructura del edificio. Evite un confrontamiento directo para evitar que tanto tú como yo sufrieramos daños físicos innecesarios, además que si bien no puedo controlar esa locura tuya de disarar a diestr y siniestras haciendo volar las cosas, por mi parte no he causado ningun daño a la escuela más haya que el uso de unos cuantes materiales de química... En resumen, no solo logré derrotarte sino que también logré hacerlo de una manera que no fuera en contra de los deseos de mi jefe... Ahora dime ¿Tú puedes decir lo mismo?
Tsugumi se había quedado sin palabras. La mente del peli azul había quedado en blanco por las palabras del peli gris.
Ahora que tenía este tiempo para pensar, comenzó a recordar sus acciones hasta el momento y ciertamente no había hecho más que causar problemas hasta ahora.
Agredió al futuro jefe de la alianza en la cual Beehive acababa de entrar, quien además era el novio de su ama; desafió a un duelo al mismo sin consultarle antes a Claude o a Chitoge acerca de esto y finalmente su manera imprudente de pelear había causado daños en la escuela a la cual su ama se había transferido hace poco.
Todo esto sin duda era el comportamiento no de un profesional sino más bien de un completo e inutil idiota.
- El efecto del gas deberá pasar en cerca de 10 minutos así que quedate ahí mientras tanto. No pienso hacer esperar más a Juudaime - Dicho esto Gokudero procedió a dar media vuelta para retirarse.
Esta acción por parte del joven, de él volviendo al lado de su jefe con la vistoria en sus manos. Dejandola a ella atrás con a verguenza de la derrotar, con imagen en su cabeza de una Chitoge decepcionada de ella, hizo que Tsugumi no pensara sus acciones y fue por eso que sin saber porque o como, con las pocas fuerzas que tenía levantó su arma en dirección al peli gris pero haciendo el suficiente ruido como para hacer a Hayato voltear a verla.
- IDIOTA! - Gritó Gokudera, no por el hecho que el peli azul estuviera sosteniendo un arma en un corredor con gas inflamable en él, sino porque al ver los ojos del joven, pudo darse cuenta por su mirada perdida que iba a disparar.
BANG! BOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMM!
Se oyó el sonido de un disparo seguido por el de una explosión, la cual alarmó a el resto de estudiantes que aun seguían en el patio, especialmente a una rubia y a un castaño, quienes sin perder tiempo corrieron en busca de sus amigos.
CAPITULO 1: CHARLA INCOMODA
- Maldita sea - Se quejaba enojado un mojado peli gris mientras ponía con cuidado sobre el piso a cierto chico de pelo azul - Tch! Debí dejarte que ahogaras.
Luego que Gokudera vio las intenciones en los de Tsugumi, este no pudo evitar que el arma se disparara. Pero si tuvo la velocidad suficiente como para coger a chico y saltar por la ventana en dirección a la piscina que estaba al lado, mientras que la explosión se daba a cabo. De esta manera logró minimizar las heridas causadas por esta.
Pero aun así, logró alcanzar en parte tanto a Gokudera y Tsugumi, este último aparentemente se desmayó al momento de la explosión. Afortunadamente, al ser Gokudera alguien que trabaja con explosivos constantemente siempre se aseugra de vestir ropa especialmente resistente al fuego por lo que solo cuenta con un par de quemaduras leves, al igual que Tsugumi. Esto último debido a que Gokudera al contar con ropa resistente se aseguró que esta recibiera la mayor parte del daño, cubriendo a Tsugumi.
Sin embargo, a pesar de que estas eran solamente quemaduras leves y que todo esto no era su culpa, él sabía que si su jefe lo veía así a él y al idiota de pelo azul, lo más seguro era que se preocuparía. Cosa que como buena mano derecha que era, Gokudera quería evitar.
Y es por eso que ahora se encontraban ambos en el cambiador de la piscina. Pues el guardian de Tsuna no solo era usuario unicamente de las llamas de la tormenta, sino que de manera mucho más limitada podia usar las llamas de otros 4 atributos, siendo la que ahora usaría la del sol.
No cabía dudas que sus habilidades curativas no eran nada en comparación con las que podía utilizar el boxeador del grupo, pero al menos eran lo suficientemente capaces como para poder sanar quemaduras leves de este rango.
Por supuesto, el guardian de Tsuna había comenzado por curarse él mismo, para así saber la cantidad de llamas aplicar en este tipo de herias, para así luego proceder a encargarse del joven tirado.
Lo primero que hizo Hayato fue sanar las heridas que eran claramente visible, para acontinuación comenzar a revisar el cuerpo del joven en busca de otras quemaduras, razón por la cual decidió que sería mejor el quitarle la ropa, pues de esta forma estaría seguro que no habían heridas ocultas por estas además que así evitaría que el sujeto se resfriara. Aunque pensandolo bien, a Gokduera no le importaría que ese idiota pasara un par de días en cama resfriado con todos los problemas que le había causado.
En cualquier caso, ya podría decirle más tarde que fue gracias a él que su arrogante trasero seguía en una pieza, de seguro con lo orgulloso que era el chico de beehive, de seguro le dolería.
- Al menos podré entretenerme cuando vea la cara de este idiota cada vez que le recuerde quien, no solo le pateo el trasero sino que ademas se lo salvo - De alguna forma la imagen mental del peli azul rojo de la ira le hacia a Gokudera esbozar una sonrisa zorruna por lo mucho que se divertiría cones. Sin embargo dicha sonrisa pareció congelarse cuando el chico de pelo gris tuvo contacto con algo "Esponjoso" a la altura del pecho del peli azul.
Inconscientemente, lo primero que hizo Gokudera cuando estuvo en contacto con esto fue comprobar su textura un par de veces con su mano, tanteandolo ligeramente. Bueno esto seguramente se debía a que en la mente del joven quería convencerse de que esto que estaba agarrando no era lo que creía que estaba agarrando.
Luego por alguna razón decidió dirigir su anonadada mirada del par de prominentes bultos en el pecho de la joven en dirección al rostro de ella, la cual ya no estaba inconsciente sino que ahora estaba mirandolo con la cara completamente roja y una expresión similar a la de él.
Luego de un par de segundos, lo siguiente que se oyó en toda la academia fue el grito de ambos jovenes.
- ¿Q...Q...QUE DIABLOS CREES QUE ESTÁS TOCANDO?! - Gritó una peli azul la cual cubría su pecho con sus brazos mientras se aleaba del peli gris.
- SOLO TRATABA DE EVITAR QUE TE RESFRIARAS!
- ¿TOCANDO MIS PECHOS?!
- NO! QUITANDOTE LA ROPA!
- ¿PARA PODER TOCAR MEJOR MIS PECHOS?!
- DEJA DE DECIR "PECHOS" DE UNA MALDITA VEZ... SOLO QUERÍA QUITARTE LA ROPA MOJADA PARA QUE NO TE RESFRIARAS!... ADEMÁS ¿CÓMO RAYOS IBA A ADIVINAR QUE ERAS MUJER?!...
La conversación entre ambos jovenes fue interrumpida cuando del otro lado de la puerta pudieron escuchar tanto murmullos como pasos varias personas acercandose.
Por supuesto que no sería para nada bueno que dicho grupo los encontrara en tan vergonzosa situación. Por lo que sin perder tiempo, Gokudera cogió del brazo a Tsugumi y se metió junto a ella dentro de uno de los casilleros del cuarto, logrando esto justo en le momento antes de que la puerta fuera abierta y un grupo de estudiantes entrara.
El espacio en el ambos chicos se encontraban era sin duda demasiado pequeño, puesto que Gokudera podía sentir con total claridad como el busto de la peli azul se presionaba contra su pecho. Era eso o simplemente los atributos de Tsugumi eran demasiado grandes. Aunque en este caso seguramente eran ambas opciones.
En cualquier caso, pese el guardian de Tsuna siempre contaba con el constante asedio de chicas en busca de su atención, lo cierto era que nunca antes en su vida había estado en una situación como esta. Y era por esto que el rostro del joven estaba de un color a juego con el de la llama de su atributo.
Por mas vergonzoso que al peli gris le pareciera, lo cierto es que a pesar de su actitud con respecto a las chicas, eso no quitaba que él seguía siendo un adolescente saludable en pleno crecimiento. Además que por alguna razón, ahora que tenía tan cerca al peli azul junto con el heecho de ahora era consciente de su verdadero genero, lo cierto es que incluso Gokudera debía admitir que esta tenía uno que otro rasgo atractivo.
Al darse cuenta de lo que estaba pensando, el guardian de Tsuna sacudió violentamente la cabeza para disipar esa clase de pensamientos tan innecesarios en una situación como esta,mientras que en su mente maldecía al dorctor Shammal pues seguramente estas ideas se debían a la mala influencia del doctor pervertido.
- Oi! ¿Que rayos haces? Nos van a descubrir - Preguntó Tsugumi al chico con el que estaba encerrada, debido al movimiento brusco de hace un rato.
- L..Lo siento - Dijo el joven desviando su mirada en otra dirección para evitar contacto visual con cuerpo semi desnudo de la peli azul.
Lo mejor en esta situación era simplemente esperar a que todos los que estaban en el salón se fueran para que después ambos chicos pudieran salir de su escondite, vestirse y luego salir de la escuela por la puerta trasera.
Ahora lo mejor que ambos jovenes podían hacer era esperar, y si era en silencio sería mejor según el chico de pelo gris. Sin embargo, una voz al lado suyo se hizo presente.
- ¿Realmente soy tan inutil? - Era la pregunta que de la nada Tsugumi había hecho, la cual a pesar de ser dicha en voz baja para no revelar su escondite, contaba con un claro tinte de tristeza - No solo perdí de la manera más humillante posible, sino que ahora tuve que depender de mi propio enemigo para ser rescatada. Y todo esto junto con el hecho de que no he hecho más que causarle problemas a la señorita desde que llegué.
Gokudera, aun sin ser capaz de ver el rostro de la joven, podía adivinar que pequeñas lagrimas comenzaban a acumularse en sus ojos.
Ciertamente, Gokudera podía empatizar con la enorme frustración que la joven sentía. Después de todo, él mismo había pasado por lo mismo años atrás.
Durante su primer año al lado de su jefe, Hayato tuvo varias veces la sensación de ser más una carga que un apoyo para Tsuna, pues en multiples ocasiones tuvo a sensación de que su compañero guardian de la lluvia era de más ayuda para el décimo Vongola sino que parecía que lo entendía mejor. Esto sin duda ocasionaba una enorme carga en el pecho Gokudera quien genuinamente quería ser ayuda para el castaño.
Pero fue solo con el pasar del tiempo que el guardian de la tormenta pudo comprender los verdaderos sentimientos de Tsuna. Él no buscaba subordinados que siguieran sus ordenes, él buscaba amigos con los cual divertirse. Él no quería personas que sacrificaran sus vidas por el bien de la Vongola, él quería gente que valorara su propia vida paraque así no se pusieran en peligro pues quería seguir riendo con ellos.
Le había tomado un tiempo a Gokudera el comprender realmente la naturaleza de Sawada Tsunayoshi, y era por esto que él lo respetaba, y era también precisamente que quería seguir a su lado durante e resto de su vida como su mano derecha.
Y fue por eso que decidió aclararle las cosas Tsugumi.
- Dime ¿Eres consciente de los deseos de tu ama?
- ¿Eh? ¿A qué te refieres? - Preguntó confundida la peli azul.
- ¿Que si eres consciente de lo que tu jefa realmente espera de tí? - Curiosamente Tsugumi no se había hecho esta pregunta hasta ahora, y esto fue algo que realmente a hago desprevenida. Ella en el pasado se había limitado a saber los gustos de Chitoge junto con hobbies, comidas favoritas, cosas que no le gustaban entre muchas cosas más. Pero, la chica de pelo azul nunca se había puesto a pensar en que era lo que la chica rubia esperaba de ella - Por lo que pude escuchar, ustedes dos crecieron juntas por lo que puedo asumir que ellas está al tanto de eres mujer ¿No es así?
Ante esto Tsugumi simplemente asintió.
- Entonces dime ¿Acaso tu jefa es tan fría de corazón como para hacer que su amiga de la infancia haga algo que la haga salir herida?
- Claro que no! - Casi gritó la peli azul indignada, siendo capaz de contener su voz al último minuto - Por supuesto que no. La señorita es una persona gentil, que siempre se ha preocupado por mi durante nuestro crecimiento.
- Hmp... Entonces si es así ¿Por qué rayos no eres más cuidadosa de tí misma y dejas de preocupar a tu jefa? ¿Acaso crees que ella no estaria triste si algo te pasara? - Está pregunta dejó nuevmanente en frío a Tsugumi, pues si bien ella no quería que algo así pasara, la verdad es que por lo que sabía de Chitoge, ella verdaderamente estaría triste si se enteraba que algo le había pasado. Era algo tan simple como el enterarse que a la persona con la que había crecido desde niños le había pasado un accidente, ciertamente algo que afectaría a cualquiera - Yo no sé que es lo que tu hagas, pero por mi parte yo deseo estar al lado de juudaime todo el tiempo que me sea posible.
- ¿A qué te refieres? - Preguntó con curiosidad la joven.
- Mi jefe es alguien sin duda especial. No solo es alguien realmente fuerte, sino que además es alguien que siempre ha logrado mantenernos unidos a todos en medio de las crisis. Sin importar que tan dificiles sean, el nunca se permitirá dejar a nadie atrás. Y es por eso que estoy seguro que cuando llegue al poder, él hará historia en el mundo de la mafia... Por lo que es mi más sincero deseo el ser alguien util para él, y la mejor manera de lograrlo es mantenerme vivo y estando a su lado, siendo alguien en el que él pueda confiar... como su mano derecha... Esa es mi resolución como mafioso/guardian y amigo del futuro lider de la Vongola, Sawada Tsunayoshi.
Tsugumi podía decir por la forma en que Gokudera hablaba, que él creía firmemente en cada palabra que había salido de su boca. De hecho, la convicción con que el chico de pelo gris había hecho su discurso era tal que incluso parecía como si llamas comenzara a brotar de sus ojos mientras hablaba acerca de su jefe.
- Y es por eso, que es también tu obligación el volverte alguien digna de confianza de tu jefa.
- ¿Eh? ¿A qué te refieres? - Nuevamente la joven estaba confundida por lo dicho por el peli gris.
- Nuestros jefes están comprometidos el uno con el otro. Y por lo tanto, como la futura "Reina" de la mafia más poderosa del mundo, ella deberá contar con gente en la que pueda confiar ciegamente al lado de ella... Y ese trabajo no puede ser hecho por nadie más que tú... Así que más vale que te pongas a trabajar.
Por alguna razón estas palabras de Gokudera parecieron tocar genuinamente el corazón de Tsugumi, quien aun algo dudosa le preguntó al guardian de Tsuna.
- ¿Realmente crees que puedo ser alguien capaz de ser util para la señorita? - La mirada tierna en los ojos de Tsugumi hizo que Gokudera instintivamente mirar hacia otro lado.
- La verdad preferiría que ese puesto fuera ocupado por alguien menos agresiva y con más cerebro. Pero teniendo en cuenta que eres todo lo que hay. No queda de otra.
Rápidamente la mirada tierna de Tsugumi fue reemplazada una enojada.
- ¿A quien diablos llamas sin cerebro?!
- A la misma idiota que se le ocurrió disparar una pistola en un pasillo lleno de gas inflamable.
- ¿A si?! ¿Pues a quien diablos se le ocurre llenar todo el piso de una escuela con gas? ¿Acaso no pensaste en que algun alumno o profesor podría haber salido herido?
- Hubiera podido ir a otro lugar , si cierta loca no hubiera estado disparando como posesa a todo lo que tenía a la vista!
- ¿A quiém diablos llamas loca?! Grandisimo pervertido!
- ¿A quien diablos le dices pervertido?
- Al pervertido que quiso aprovecharse de mi mientras estaba inconsciente!
- Por ultima vez, eso fue un accidente!
Ciertamente era algo tranquiizador que Tsugumi hubiera vuelto a su ánimo regular. Pero, lamentablemente esta última interacción por parte de ambos chicos fue lo suficientemente ruidosa como para llamar la atención de los alumnos en el salón, por lo que no tardaron en encontrar a la pareja oculta. Siendo más específico la chica rubia de listón rojo quien abrió la puerta y encontró al chico mojado junto con su amiga casi desnuda, y fue en ese momento en el cual con un fuerte golpe se encargó de mandar a volar al chico de pelo gris y casi al instante también mando a volar a su "Prometido" por tener a un amigo pervertido.
CAPITULO 2: CONCLUSIÓN
- Itetete - Se quejaba el joven de pelo gris mientras caminaba a la academia al lado de su jefe - Juudaime, su prometida pega con la misma fuerza que ese idiota amigo de Mukuro cuando se transforma en gorila.
- Si. Ya me he dado cuenta de primera mano - Respondió el castaño mientras se reía nerviosamente por el comentario.
- Por cierto, Juudaime. Este fin de semana debemos comenzar la mudanza según las instrucciones de Reborn-san - Dijo el guardian con una clara sensación de alegría en su voz. Resulta que dado que la estancia de Tsuna en la academia Bonjari se alargaría por un periodo de tiempo indefinido, su tutor había decidido que lo mejor sería que el castaño se moviera de la casa de Raku para no causarles molestias.
Así que aprovechando que su guardian también se había transferido a su nueva academia, el arcobaleno del sol le dijo a Tsuna que a partir del fin de semana los dos vivirían en el mismo complejos de habitaciones. Por supuesto que Gokudera sugirió vivir bajo el mismo techo que Tsuna, pero afortunadamente para el bebé del sombrero había decidido que ambos chicos vivirían en habitaciones distintas a pesar de estar en el mismo edificio, siendo más específico ambos serían vecinos.
Obviamente el más emocionado de esto era el chico de pelo gris, cuya noticia le ayudaba a amenar el dolor residual provocado por el golpe de la "Prometida" de su jefe.
En cualquier caso, cuando el duo de jovenes estaba por llegar a las puertas de la academia, se toparon con otras dos personas, siendo en este caso una rubia y una chica peli azul con uniforme de varon.
- Buenos días, darling - Saludó la rubia al castaño.
- Buenos dias, honey - Devolvió el saludo Tsuna.
- Buenos dias, Gokudera-san - Saludó ahora Chitoge al peli gris mientras se veía algo apenada - Por cierto, Tsugumi me explicó ayer acerca de que fue lo que pasó. Así que quería disculparme por haber golpeado.
- Por favor, no tiene porque preocuparse Chitoge-sama - Dijo educadamente el experto en explosivos, sorprendiendo a la rubia y al castaño presentes.
- ¿"Sama"?! - Preguntaron al unisono los antes mencionados con clara sorpresas en sus rostros.
- Así es. Como usted es la prometida oficial de juudaime, es mi deber referirme a usted con respeto a partir de ahora. Por supuesto, si usted desea en su lugar puedo decirle "Madam" "Señorita" "Anne-san" o como usted prefiera.
- U...Un momento Gokudera-kun, no creo que eso sea necesario - Trató de hablar Tsuna.
- A...Así es. Darling tiene razón! No hay motivo por el que debas llamarme así - Prosiguió Chitoge.
- Esto no es negociable. Son las reglas de la mafia, así deben seguirse - Dijo firmemente el guardian, para que luego la voz de la joven peli azul finalmente se hiciera presente.
- Ahem! - Tosió la joven para llamar la atención del grupo hacia ella - Quiero que quede claro que el asunto de ayer aun no ha cambiado nada. Por lo que yo aun no reconozco a Sawada Tsunayoshi como el prometido de la señorita.
Por supuesto que la respuesta de Hayato no demoró en aparecer.
- ¿Ah?! - Gruñó Gokudera mientras que veía que con mirada enojada se acercaba a la peli azul - Después de que patee tu trasero ayer ¿Aun tienes la cara de mostrar tal falta de respeto hacia el décimo?
Por su parte, Tsugumi tambien mostró una cara de enojo a la par de la de Gokudera mientras ella caminaba hacia él.
- Lo de ayer no tuvo absolutamente nada que ver, puesto que no fue Sawada quien peleó. Por lo que en lo que a mi respecta, él sigue siendo alguien indigno de tener la mano de la señorita.
- Te reto a que vuelvas a decir eso! - Acto seguido Gokudera sacó los explosivos de su camisa.
- Lo diré cuantas veces quieras! - Respondió Tsugumi mientras ella desenfundaba sus pistolas.
- Escuchame bien. Mi respeto es únicamente a la prometida del décimo. Por lo que en cuanto al resto de idiotas que se atreban a insultarlo, ten por seguro que los haré volar en pedazos.
- Palabras valientes para alguien que solamente tuvo suerte!
- ¿Suerte?! Vayamos a un parque y te mostraré que lo de ayer no fue suerte!
Afortunadamente, los jefes de ambos intercedieron a tiempo para separar a susrespectivos subordinados.
- Bueno, Gokudera-kun y yo vamos a quedarnos a esperar a Raku. Su papá me dijo que a partir de hoy, él ya podría venir a la escuela - Dijo el castaño.
- Entonces Tsugumi y yo nos adelantaremos. Trata de no llegar tarde o el profesor te va a regañar - Se despidió la rubia mientras que junto a la peli azul caminaban rumbo a su salón.
Mientras el duo de chicas caminaban, Chitoge aprovechaba el tiempo para comentarle a Tsugumi acerca de lo rápido que había terminado la tarea que habían dejado ayer, junto con el hecho de que no podía esperar para el viaje de campo que su salón haría a las aguas termales. Además del rumor que había estado circulando en la escuela de que la profesora de su aula (Kyoko Nichihara) en un café con un rubio alto de ojos marronres, quien al parecer llevaba una tortuga en su hombro, en lo que parecía ser una cita.
Sin embargo, a pesar de lo entusiasta que estaba la rubia en hablar sobre estos temas, especialmente el que involucraba a la profesora de su salón, ella no se daba cuenta de que la joven peli azul a su lado no parecía estar prestandole atención.
Pues de hecho, a pesar de mostrar un rostro sin nada fuera de lo común, en su interior su cabeza estaba dando vueltas por el hecho de como fue que su corazón comenzó a latir a mayor velocidad durante su encuentro con cierto peli gris hace unos momentos.
