Y como se los prometí, aqui esta el capitulo 6 xD.
Espero realmente disguste de este capitulo que, en lo particular, yo disfrute mucho.
Gracias por leer. Nos leeremos en el siguiente capitulo
Enjoy :D
Entrada 6: Encuentro
23 de Mayo, Ciudad Vetusta
El ambiente del gimnasio se volvió completamente incomodo después de que Crystal soltara aquellas palabras. Aquellas palabras que expresaban más de lo que Níquel o Gardenia pudiesen entender.
La chica se quedó en silencio, pensando aquellas palabras que hacían eco en su mente. Sin embargo, una pequeña risa cínica se hizo presente en ella, señal de la poca importancia que daba al significado de esas palabras. Al reír, Gardenia se quedó mirando a Níquel de manera ligeramente asustada, mientras que Crystal se sorprendió bastante.
—No me conoces lo suficiente —Níquel dejo de reír y miró con una cara retadora a Crystal.
—¿Acaso no te asusta morir? —preguntó la holder, molesta.
—Supongo que estoy acostumbrada —la chica se levantó como pudo, aunque aún le temblaban las piernas—. De todas formas, el ser holder o no, no reduce mis probabilidades de eso, así que da igual.
Crystal se molestó bastante, lo suficiente como para dar una ligera patada al suelo. La mujer realmente sentía que Níquel no se tomaba enserio absolutamente nada.
—¿Es que acaso no te importa lo que les podría pasar a Diamond o Platinum si tu murieras? —preguntó con rabia.
Níquel se quedó en silenció otra vez, reflexionando aquellas palabras que parecieron activar alguna función en su cerebro. Luego de pensar la idea, la chica simplemente expresó.
—Me importa lo suficiente para hacerlo —dijo en voz baja—. Además, no soy tan imbécil como para dejarme morir —la chica no estaba lista para lo que estaba por venir—. Ninguno de los pokédex holder que conozco han sido lo suficientemente estúpidos como para ser ase…
Su discurso fue interrumpido en seco cuando una fuerte mano impacto en su mejilla. El golpe tenía la suficiente fuerza como para lograr que Níquel cayera una vez más al suelo, con la marca de la palma en su rostro. La chica tardó unos segundos en reaccionar y tocar su mejilla, la cual ardía.
Al subir la mirada, la chica pudo ver a la autora del golpe, Crystal. Cuando la vio, pudo ver como el rostro sin emociones de Crystal se había convertido en uno llenó de furia.
Mientras Gardenia se hincaba para ayudarla, la ojos cían sintió como, nuevamente, su pecho se llenaba de una sensación extraña. Esta vez, un profundo odio y rabia nació dentro de su pecho, un sentimiento que apretaba sus pulmones y le hacía sentirse dentro de un sauna.
Cuando se levantó, sintió como toda esa ira que le quemaba en el pecho le ordenaba regresar el golpe con mucha más fuerza. Apretó el puño con fuerza e intentó devolverle un puñetazo, pero su mano fue detenida por Gardenia, la cual no quería que ambas iniciaran una pelea.
—No lo hagas, Níquel —dijo Gardenia, mientras sujetaba con todas sus fuerzas el brazo de la entrenadora.
Aun sintiendo todo ese dolor e ira en su pecho, Níquel vio como el rostro de Crystal cambiaba de ira a remordimiento, momento en el cual la presión que sentía en el pecho disminuyó y sus emociones parecían volver a la normalidad. Sintiéndose mucho mejor, la entrenadora bajó su brazo.
—L-lo siento —dijo Crystal, con una voz tímida.
Aunque se sentía mejor, Níquel puso un gesto de indiferencia y despreció. Aquella mujer la había golpeado y no estaba dispuesta a aceptar unas simples disculpas. Además, el extraño dolor en su hombro izquierdo y los ataques que había experimentado le hacía querer largarse de ahí.
—No tengo tiempo para esto —fue lo último que dijo Níquel, para después meter a Rotom en su pokébola.
Mientras Níquel se acercaba al microondas roto que estaba en el campo de batalla, Crystal se quedó reflexionando lo que había hecho. Por primera vez había hecho aquello por lo que tanto había peleado por evitar, había rotó sus propias reglas. Gardenia se acercó a Crystal y puso su brazo sobre el hombro de la holder.
—Gardenia —le llamó Níquel—. Te veré para otra revancha luego, aun no me has mostrado todo tu potencial.
—Si es lo que deseas —fue lo único que pudo expresar, la situación en la que estaba era en extremo incomoda.
Tomando el microondas, Níquel comenzó a caminar hacia la salida. No había nada más que decir. Aunque la holder le había golpeado, la chica solo quería ir a un hotel y procesar todo lo que había pasado. Sin embargo, Crystal tenía una última cosa que decir.
—Níquel —dijo la mujer.
La entrenadora se paró en seco, dio un fuerte suspiró y volteó.
—¿Qué?
—Mi esposo, Gold, trajo dos huevos desde la región de Johto —la mujer se acercó al recipiente de metal que estaba cerca de ella—. Él quería encontrar a un entrenador que pudiese cuidar de uno ello, alguien lo suficientemente fuerte —la mujer se acercó hasta Níquel—. Y creo que él estaría de acuerdo con que tú tuvieras uno.
Apretando el botón verde del recipiente metálico, este dejo ver la incubadora donde se encontraba el huevo. Níquel lo vio con curiosidad, haciendo que dentro de ella naciera un extraño sentimiento.
—¿Quieres que lo cuide? —preguntó, arqueando la ceja.
—Sí, creo que tienes las agallas para hacerlo.
—De acuerdo, cuidare de él —la chica tomó la incubadora.
Todos los presentes se quedaron impresionados (exceptuando Crystal), incluso su mismo Shuppet se sorprendió de que su entrenadora hubiese aceptado tan rápido el cuidar de un pokémon. Nadie entendió el porqué Níquel aceptó tan rápido. Sin embargo, en su cabeza había nacido un sentimiento sumamente nuevo e interesante.
—Gracias —agradeció Crystal—. Cuídalo mucho.
—Lo cuidare mejor que ustedes —la chica metió la incubadora en su mochila—. Adiós.
Y sin decir ninguna otra cosa, la chica salió del gimnasio a toda prisa, sin voltear atrás y sin hacer ninguna otra cosa que no fuera el ir al hotel más cercano. Estaba a punto de oscurecer y quería comer algo antes de hacer todo un ritual de descanso en la noche.
Mientras se retiraba, Crystal se quedó pensando un poco, pensamientos que fueron interrumpido por la cálida mano de Gardenia.
—¿Se encuentra bien? —preguntó Gardenia.
—Sí, supongo —respondió sin muchos ánimos—. Esa chica es interesante, ¿no lo crees?
—Si por interesante te refieres a malcriada, tal vez —Gardenia lanzó una pequeña risita—. Por cierto, la profesora Moon me pidió que nos reuniéramos en su laboratorio, mi esposó ya se llevó a Gold, solo faltamos usted y yo.
Ya veo —Crystal miró de reojo a Gardenia y suspiró—. Bueno, ella nos trajo aquí después de todo, así que vamos.
—Solo atenderé a dos entrenadores más e iremos —Gardenia sonrió, dándole una palmada a la mujer—. Puedes descansar en la sala de descanso al fondo a la izquierda, no debería tardar mucho.
—Gracias —respondió de manera seca, caminando hasta donde Gardenia le había dicho.
Ante los ojos de una preocupada Gardenia, Crystal avanzó sin muchos ánimos hasta la sala de espera. Mientras avanzaba, se preguntaba así misma el porqué había rotó aquella regla. Se sentía contrariada, como si aquella formula que había encontrado para superar su dolor no hubiese funcionado. Luego de entrar a la sala de descanso y sentarse en un cómodo sillón, la mujer exclamó con tristeza.
—Jade… Quartz…
[...]
23 de Mayo, Ruta 209
La armoniosa y delicada ruta 209 había sido remodelada con una gran carretera que conectaba de manera directa Ciudad Corazón, Pueblo Sosiego y Ciudad Rocavelo. La enorme carretera se alzaba de manera triunfal sobre la ruta, dejando casi abandonados los antiguos caminos de tierra y los puentes por donde la mayoría de los entrenadores caminaban antaño.
La tranquilidad del camino fue interrumpida por el tormentoso aleteo de un Yanmega. El pokémon traiga consigo a su entrenador; Titán. Luego de aterrizar sobre el gran pasto crecido, el entrenador metió a su pokémon en su pokébola, para después sacar a su Weedle.
El chico había recibido la orden de inspeccionar en la zona, pues había reportes de otros pokémon extraños apareciendo por la zona. Armándose con su pokédex, el chico comenzó a inspeccionar los pequeños cúmulos de agua que había.
—Estamos buscando un pokémon parecido a un Poliwag —Titán estaba analizando su pokédex—. Según los informes, debería estar cerca de esta área.
Weedle observó con curiosidad la pokédex, viendo como Titán parecía buscar la localización de dicho pokémon. Al no encontrarla, el chico comenzó a caminar hacia los alrededores del gran estanque, sin éxito alguno.
El estanque era del tamaño de un campo de futbol, y era lo suficientemente profundo para no poder ver más allá de algún que otro Magikarp. Sin éxito alguno, el chico suspiró y comenzó a mirar a todos los lados.
Cuando se dio cuenta que estaba solo, Titán comenzó a desvestirse para ponerse un bañador y sacar un pequeño respirador para poder nadar. Con su equipo listo, el chico sacó a su nuevo integrante, Skrelp.
—Escucha, nadaremos ahí abajo y cuando apunte a un pokémon con mi mano, usaras Ácido, ¿de acuerdo? —le preguntó a su pokémon, el cual respondió con una mirada tímida—. Sé que no te gusta el agua dulce, pero si me ayudas con esto te llevare a jugar con Golduck, ¿aceptas el trato?
Ante aquella oferta, el tímido Skrelp aceptó sin dudarlo. Aunque era nuevo en el equipo del holder, el pokémon sabía que Titán era un chico de palabra que lo cumpliría su parte del trato.
—Weedle, cuida nuestras cosas mientras no estamos —el chico tomó a Skrelp entre sus brazos—. Te veré en unos minutos.
Y sin perder el tiempo, el chico se colocó su máscara de aire y se lanzó al cuerpo de agua, decidido a encontrar a aquel pokémon del cual tenía reportes.
El interior del cuerpo de agua era bastante más profundo de lo que Titán podía imaginar, además de que albergaba a otros pokémon que no se podían ver en la superficie.
Skrelp le tomó un poco de tiempo acostumbrarse al agua dulce, pero cuando lo hizo nadó tranquilamente junto a su entrenador, buscando al pokémon extraño. Luego de ver algunos Finneon, Goldeen y Magikarp, el holder finalmente encontró lo que buscaba.
Pegados a una pequeña roca, había cuatro ejemplares de Tympole descansando tranquilamente. Los pokémon estaban demasiado tranquilos, por lo que les tomó de sorpresa cuando Skrelp golpeó a uno de ellos con ácido.
Rápidamente, los pokémon salieron al combate para defenderse. En ese momento, Titán aprovecho la oportunidad para salir del agua y llevar la pelea a tierra. Cuando salió a la superficie (aunque aún estaba en el agua), pudo ver como los Tympole empezaron a atacar a Skrelp con Chorro de Agua.
—¡Skrelp, usa Ácido! —gritó Titán, nadando para no hundirse.
Los ataques de los pokémon no fueron efectivos, pero el ataque de Skrelp fue bastante fuerte para dejar a algunos bastante heridos. Viendo eso, Titán decidió ir por los más heridos.
—¡Usa Cola Veneno contra los dos Tympole más heridos! —gritó, mientras se acercaba a la orilla.
El pokémon obedeció, acertando el poderoso movimiento a los dos pokémon y dejándolos inmediatamente fuere de combate. Confiado, Titán comenzó a acercase a la orilla para capturar a esos pokémon, pero una extraña turbulencia dentro del agua lo detuvo.
Por sorpresa, un gran chorro de agua lo golpeó directamente desde las profundidades, cosa que preocupó a Weedle y a Skrelp. Cuando Titán se recuperó, pudo ver que el responsable del ataque era un pokémon parecido a Tympole, pero mucho más grande, el cual parecía estar bastante enojado.
—Tenemos compañía —Titan trató de acercarse a la orilla, pero el pokémon se lo impedía—. ¡Skrelp, sigue atacando con Cola Veneno! —gritó el entrenador—. ¡Weedle, usa Picotazo Venenoso contra este sujeto! —ordenó.
El pokémon de agua obedeció y fue contra los Tympole, los cuales estaban bastante heridos. Cuando el líder intentó ayudar a sus compañeros, este fue atacado por el ataque del pokémon en tierra.
Sin embargo, el ataque apenas pareció afectarle, por lo que rápidamente el pokémon logró acertar un fuerte Bofetón Lodo a Skrelp, dejándolo bastante herido. Fue entonces que Titán intuyó los tipos de su adversario.
—Es tipo tierra —conjeturó—. ¡Skrelp, usa Hidropulso! ¡Weedle, sigue atacando con Picotazo Venenoso!
Ambos pokémon obedecieron. Cuando Skrelp acertó su ataque, el rival fue lanzado lo suficientemente hacia la orilla como para que Weedle pudiese acertar fácilmente sus ataques.
Aunque los ataques no parecían ser muy efectivos, el plan de Titán era muy diferente. De un momento a otro, el pokémon comenzó a sentirse mareado y su piel se comenzó a tornar morada. El rival había sido envenenado y confundido.
—Bien, ahora solo hay que…
Antes de poder decir algo, los dos Tympole que quedaba con energías comenzaron a emitir un sonido agudo muy potente que no dejaba de sonar y provocó algunos daños a Skrelp y a Weedle, a la vez que hicieron que Titán se tapara los oídos.
—¡Alboroto! —gritó Titán, tapándose los oídos— ¡Usa Hidropulso, Skrelp!
El pokémon intento atacar, pero los pokémon parecían absorber completamente el ataque en su totalidad, permitiéndoles seguir con su ataque. Fue entonces que el otro pokémon del grupo comenzó a atacar.
—Maldición —Titan decidió hundirse en el agua y tratar de acercarse a la orilla, pero el gritó de su Skrelp recibiendo daño le hizo volver a la superficie rápidamente.
El pokémon había recibido otro potente Bofetón Lodo, el cual lo dejo aún más herido y a punto de ser debilitado. Titán debía hacer algo si deseaba ganar esta pelea y que Skrelp no resultara aún más herido.
Cuando observó que estaba bastante cerca de la orilla, el chico alzó su brazo y lo puso de costado, mirando a su Weedle.
—¡Salta! —ordenó a su pokémon.
Con confianza, el Weedle agarró carrera y se lanzó con todas sus fuerzas hacia Titán, cayendo en su brazo. Una vez ahí, Titán agarró impulso y lanzó a su pokémon hacia el líder.
—¡Usa Picadura! —gritó.
El golpe dio en el blanco, la cabeza. El daño que recibió el líder fue bastante considerable, pero la cereza sobre el pastel fue el siguiente movimiento del pobre Skrelp.
—¡Usa Hidropulso!
El pokémon obedeció y atacó a su oponente con una potente esfera de agua. El movimiento fue lo suficientemente fuerte como para mandar a volar al pokémon justo hasta un árbol. Momento en el cual los Tympole dejaron de atacar y se acercaron rápidamente hacia su líder, el cual estaba completamente fuera de combate.
Titán aprovechó el momento para tomar a sus pokémon y sacarlos de agua. Ya en tierra, el chico sacó dos Great Ball y tres Repeat Ball.
—¡Weedle, usa Picotazo Venenoso, Skrelp, usa Cola Veneno! —gritó el entrenador.
Los dos pokémon accedieron y acertaron sus poderosos ataques contra los dos Tympole, quedando fuera de combate de manera inmediata. Cuando los tenía a su merced, Titán los capturó con sus pokébolas, incluyendo a los que aún estaban en el agua.
Cuando finalmente los capturó, el chico se tiró al suelo y respiró de manera agitada, recuperando el aliento.
—Sí que fue complicado —el chico rio levemente—. Lo hicieron muy bien, necesitan unas medicinas y un buen descanso.
Luego de curar a sus pokémon, Titán sacó su pokédex y analizó a los pokémon que había capturado. Inmediatamente, la pokédex le arrojó la información en la pantalla acerca de Tympole y Palpitoad.
—Dos pokémon originarios de la región de Unova —dijo el chico, leyendo su información—. Bueno, le enviare los pokémon a la profesora y luego seguiré buscando más pokémon, afortunadamente mi ropa no sufrió daños.
Y así lo hizo. Utilizando un pequeño dispositivo parecido a un teléfono, el chico envió a los pokémon a la profesora, para que esta los investigara más tarde. Habiendo cumplido su misión, el chico comenzó a cambiarse.
Esa era toda la rutina del chico. Cuando no cuidaba los lagos de Sinnoh, se la pasaba capturando las numerosas especies extranjeras que aparecían de manera peligrosamente habitual. Su misión era capturarlas a todas antes de que estas causaran un desastre ecológico.
Luego de cambiarse, el chico agarró su mochila y continuó su camino hacia el sur, buscando algún otro indició de algún otro pokémon extranjero. No tuvo que esperar mucho, pues mientras caminaba un pokémon salió en su camino.
Un pokémon con la forma de pequeño vampiro morado salió al encuentro de Titán. Sin embargo, el pokémon se venía visiblemente herido y con un rostro que demostraba que necesitaba ayuda.
Aunque Titán quiso combatir de inmediato, el ver el aspecto tan débil del pokémon le hizo pensar que tal vez trataba de decirle algo. El chico se acercó al pobre pokémon herido.
—¿Te ocurre algo? —preguntó el chico.
Fue entonces que él pokémon tomó su mano y le indicó que lo siguiera hacia dentro del bosque. Sin más remedió, el chico siguió al pequeño pokémon, el cual parecía desesperado.
Luego de algunos minutos de camino, el chico finalmente llegó a lo que parecía ser una pequeña cabaña. Sin embargo, fuera de esta había una pareja con visibles marcas de golpes en su cuerpo y algunas heridas. Alrededor de ellos, había dos sujetos vestidos con una especie de ropas de cuero que parecían hechas por alguna civilización antigua, los cuales tenían una "A" marcada en su ropa. Los hombres tenían a un Skorupi y un Stunki, mientras que la pareja solo tenía a un Goomy y un Fletching, los cuales estaban debilitados.
—Por favor, no nos hagan más daño —suplicó la mujer, llorando.
—Solo queremos al Tyrunt y Amaura que ocultan, no podemos seguir permitiendo que esa plaga se extienda por esta hermosa región —confesó el dueño de Stunky, agitando lo que parecía ser una lanza en su mano.
—Eso los incluye a ustedes, mierdecilla de Kalos —el otro hombre, el cual sujetaba una daga, se acercó a la pareja—. Debieron quedarse en su estúpida región y no andar invadiendo otros lugares.
—No somos ilegales —confesó el hombre, con miedo.
—¡No te di permiso de que hablaras! —el dueño del Skorupi le dio un ligero corte en la mejilla al hombre—. Nuestra región, nuestras reglas, no queremos más basura de otros lados aquí.
El chico de Kalos trató de limpiarse la sangre que comenzaba a brotar de su mejilla, pero el otro atacante le dio una fuerte patada en el estómago, haciendo que esta cayera al suelo.
—¡No lo lastimen! —gritó la mujer, auxiliando a su esposo.
—Esta gente de Kalos es más débil de lo que supuse —confesó el hombre que había hecho el ataque, riendo de manera sádica.
—Solo una pequeña cortada y ya estas llorando como niñitas…
Su burla no duró mucho, pues el hombre salió despedido gracias a un poderoso Cabezazo Zen del Metang de Titán. Cuando el otro captor intentó visualizar al enemigo, pudo ver al entrenador,
—¿Qué demonios quieres aquí, niño? —preguntó el hombre, agitando su daga.
—Dejen a estas personas en paz —el chico sacó de su pokébola a su Yanmega—. No importa quienes sean, no me quedare viendo como lastiman a estas personas.
—Te estas metiendo en asuntos que no entiendes, ¡Skorupi, usa Tajo Umbrío! —gritó el hombre.
El Skorupi obedeció a su entrenador y se dispuso a atacar a Metang, pero este no recibió un gran daño, cosa que sorprendió al hombre. Fue entonces que Metang se enojó bastante.
—¡Metang, usa Puño Bala!
Utilizando sus dos poderosos brazos, el pokémon de tipo acero comenzó a golpear de manera repetida a Skorupi, dejándolo bastante herido. Fue entonces que el Stunky decidió participar en la pelea con un Lanzallamas.
—¡Yanmega, repele el ataque con Tajo Aéreo! —ordenó.
Y así lo hizo, el pokémon insecto logró desaparecer el lanzallamas del enemigo y golpear fuertemente al enemigo, dejándolo completamente fuera de combate.
—¿Cómo pudo dejarlo fuera de combate con un solo golpe? —dijo el hombre de la daga con sangre, asustado.
—No pienso contenerme con gente como ustedes —Titan parecía estar muy furioso—. ¡Metang, usa Cabezazo Zen contra Skorupi!
El pokémon logró acertar un poderoso cabezazo que dejo fuera de combate a Skorupi, y de paso hizo lo mismo con su entrenador, dejándolo completamente desmayado por el tremendo golpe.
Sin embargo, Titán no podía cantar victoria. Justo atrás de él, un poderoso Tajo Umbrío estaba a punto de impactar en él, fue su Yanmega el que pudo sacarlo del rango del golpe. Cuando Titán se reincorporó, pudo ver a un Gliscor y un Toxicroak.
—No juegues al héroe, niño —dijo una voz proveniente de la cabaña—. Los héroes mueren.
De la casa salió un hombre bastante alto y de piel blanca. Llevaba la misma ropa que los otros dos hombres, pero él tenía puesto una piel de Ursaning sobre él, además de portar una espada en su cinturón.
El hombre era bastante alto e imponía un miedo bastante grande, tanto así que Titán retrocedió un poco y sintió un poco de miedo, miedo de aquel hombre.
—Deja a estas personas tranquilas —dijo Titán, ligeramente nervioso.
—No somos nosotros los que los debemos dejar tranquilos, son ellos —el hombre salió de la cabaña y sus pokémon se acercaron a él—. Ellos invaden nuestra tierra e infectan nuestra cultura. Ellos son la plaga, nosotros somos la cura.
Alzando la mano, sus dos pokémon salieron al ataque de Titán. El chico por su parte hizo lo mismo, aunque sentía algo de miedo, tenía la suficiente confianza en sus pokémon.
—¡Metang, usa Cabezazo Zen contra Toxicroak, Yanmega, usa Gigadrenado contra Gliscor! —ordenó el entrenador.
—¡Ambos usen Golpe Bajo! —ordenó el hombre.
Aunque ambos pokémon se disponían a atacar, los pokémon del hombre de pieles fueron más rápidos y acertaron fuertes golpes contra sus adversarios. Sin embargo, los golpes no tenían la suficiente fuerza como para derrotarlos, por lo que pudieron acertar sus golpes respectivos sin problema alguno. Al ver que los pokémon de Titán no cayeron, el hombre pareció sorprendido.
—Esos pokémon estaban bastante bien entrenados, niño —el hombre comenzó a mirar más detalladamente al chico—. Muy raro para tu edad.
Titán ignoró al atacante y siguió ordenando a su pokémon, debía ganarle al que parecía ser el líder. Titán ordenó seguir sus ataques a sus pokémon, pero estos vieron impresionados como sus enemigos no parecían querer defender en lo absoluto.
—¡Gliscor, usa Roca Afilada! —dijo el hombre, aun analizando a su oponente—. ¡Toxicroak, Contador!
—¡Trata de esquivarlo, Yanmega!
Con dificultad, Yanmega logró esquivar todas las piedras que Gliscor le lanzó con éxito. Sin embargo, Metang no tuvo tanta suerte y cayó debilitado ante el potente Contador de Toxicroak.
Enfadado, Titán regresó a su Metang en su pokébola y ordenó a su Yanmega el utilizar Tajo Aéreo. Mientras eso ocurria, el hombre pudo fijarse en la extraña "G" que tenía el chico en su hebilla. Ignorando que su Toxicroak había sido vencido, el hombre finalmente supo de quien se trataba.
—Un antiguo remanente del Equipo Galaxia, que enternecedor —dijo con una voz cínica—. ¿Cómo te atreves tú a decirnos que es lo que está bien o mal?
El chico se quedó en silenció un momento, molesto por lo que él hombre le había dicho. Fue entonces que recordó todo aquello por lo que luchaba. Aquello que le hacía levantarse por las mañanas y enfrentar un día más.
—¡Soy alguien que rectificara los errores del pasado! —gritó con enojó— ¡No pienso dejar que más gente sufra por organizaciones criminales! —el chico alzó el brazo—. ¡Yanmega, Gigadrenado!
—¡Usa Avalancha, Gliscor! —ordenó de vuelta.
Aunque Gliscor quiso atacar antes, la velocidad previa que ganó Yanmega gracias a su habilidad le hizo acertar un poderoso Gigadrenado que debilitó por completo a Gliscor. Desconcertado, el hombre miró a Titán.
—Si eso es cierto, ese Yanmega no es tuyo —el hombre alzó una ceja—. Es interesante que esa mujer siga viviendo, lástima que su hijo no lo hará más —el hombre alzó su espada.
Sin previó avisó, el hombre se acercó a Titán y trató de partirlo a la mitad. Sin embargo, la rápida acción de Yanmega le salvó la vida, elevándolo al cielo.
—¿Qué demonios te pasa? —preguntó Titán, asustado.
—No dejamos ningún cabo suelto, menos una molestia como la tú, el Equipo Galaxia sufrió bastante por no encargarse de los estorbos como tú —el hombre volteó a ver a todos lados—. Sin embargo, creo que ya tenías planeado eso, ¿no?
Estaba en lo correcto. Rápidamente comenzaron a escucharse sirenas de policía. En cuestión de segundos, tres patrullas llegaron al lugar, rodeándolos. Los oficiales sacaron a sus pokémon y apuntador al hombre con sus rifles.
—¡Deje la espada en el suelo y levante las manos donde pueda verlas! —gritó uno de los oficiales.
Al verse acorralado, el hombre lanzó su espada y levantó las manos, momento en el cual dos oficiales se acercaron y le colocaron unas esposas. A la vez, Titán finalmente descendió para hablar con la policía de lo que había acontecido en el lugar.
Poco después, una ambulancia llegó para atender tanto al hombre como a la mujer que habían sido heridos gravemente. A Titán no le hicieron la gran cosa, pues solo había recibido un gran susto. El chico agradeció a Arceus que la policía había llegado en el momento indicado antes de que aquello se convirtiera en una tragedia.
Sin embargo, el chico vería su expedición interrumpida, pues la policía le pidió que los acompañara a declarar acerca de todo lo que había visto, cosa que él accedió sin problema alguno, después de todo el sol ya se estaba ocultando, por lo que igual no haría mucha expedición.
Mientras subía a una patrulla para ir a declarar, pudo ver como el hombre de pieles que entraba a una patrulla junto a sus secuaces. Al verlo, el hombre le gritó.
—¡Salúdame a tu madre, Titán! —gritó el hombre, con una sonrisa sádica.
Ante aquel grito, Titán solo pudo hacer un gesto de preocupación y miedo absoluto.
[…]
Laboratorio de Moon, 23 de Mayo
El sol finalmente se había ocultado y la luna reclamaba su dominio en el cielo. Bajo ella, el laboratorio de la profesora Moon se mantenía completamente silencioso y tranquilo.
Dentro del laboratorio, Gold, Roark y Moon esperaban que Gardenia y Crystal llegaran. Roark era el que estaba un poco más cómodo, moviendo sus llaves entre sus manos y observando con anhelo su llavero. Junto a él se encontraba Gold, el cual leía tranquilamente un libro acerca del Ultraespacio. Moon se encontraba sentada en otro sillón blanco, observando con detalle la pokédex con la cual se enteraba de todo, esperando que Titán se reportara, ya había pasado un buen rato desde que habia enviado los pokémon.
El silencio de la habitación fue rotó cuando tocaron a la puerta. Moon rápidamente fue a abrirla, encontrándose con las dos mujeres que estaban esperando.
—Lamento la tardanza, profesora —dijo Gardenia, apenada—. Hubo más retadores de los que esperaba.
—No se preocupen, llegaron justo a tiempo —Moon sonrió y las invitó a pasar.
Ambas mujeres llegaron y se encontraron con sus esposos. Roark se levantó y le dio un tierno beso en los labios a Gardenia, saludándole y preguntándole como había estado su día. Cuando Gold vio a Crystal, este rápidamente trató de ocultar el libro de la mirada de su esposa, fallando en el proceso. Cuando lo vio, Crystal hizo un gesto y giró su mirada a otro lado, evitando hacer contacto con Gold.
—Me sorprende que hayas salido, Crys —dijo Gold, tratando de ser amable.
—Solo quería probar un punto —mencionó Crystal, sin ánimo.
Roark y Gardenia notaron la gran tensión que había, cosa que los puso ligeramente nerviosos, sin embargo, parecía que Moon se estaba acostumbrando. Gardenia, Roark y Gold se sentaron en el mismo sillón, mientras que Crystal y Moon se sentaron en el otro. Con todos listos, la reunión podía comenzar.
—Bueno, iré directo al grano —la profesora abrió la computadora que estaba en el escritorio—. Últimamente han ocurrido una gran serie de avistamientos de pokémon exóticos en la región, pokémon que no deberían aparecer en esta área.
—¿Tienen alguna idea de cómo han llegado aquí? —preguntó el azabache.
—En lo absoluto, aunque seguimos investigando con la ayuda de un entrenador…
—¿Otro pokédex holder aparte de Níquel y Rose? —preguntó Crystal, arqueando la ceja.
—Ese chico ya ha trabajado conmigo desde que estoy en el puesto, es un buen entrenador —la profesora sonrió, desbordando confianza—. Volviendo al tema, el avistamiento de pokémon exóticos empezó hace apenas un año, pero antes de esto han aparecidos pokémon bastante "peculiares".
—¿Más exóticos? —interrogó el azabache.
En lugar de responder la pregunta, Moon se levantó y tomó un pequeño carrito cubierto, similares a los que dan comida en los aviones, y lo puso en medio de todos, invitando a Crystal o a Gold a que quitaran la enorme sabana que tenía puesta. Fue Crystal la que se levantó primero y retiró la sabana, descubriendo algo que la sorprendió bastante.
En el carrito habían cerca de cincuenta Repeat Ball, las cuales contenían en su interior a todos los pokémon fósiles habidos y por haber. Desde Kabuto hasta Amaura, en cualquier pokébola podías encontrar cualquier pokémon fósil que desearas.
—¿Cómo es esto posible? —preguntó Gold, asombrado.
—No estamos seguros del todo, pero todos estos pokémon aparecieron de repente en la Ruta 209 —Moon miró directamente a los ojos a Crystal—. Creemos que hay algo que forzó su resucitación.
—¿Te refieres a —Crystal tragó saliva— El Corazón del Mañana?
—Es lo más probable —confesó la profesora.
Aquello dejo completamente perplejos y asombrados a Gold y Crystal. Aquel extraño artefacto que había desaparecido en su región y que tanto se habían arrepentido de conocer aparecía nuevamente en el juego. Aquello despertó varias emociones en Gold y Crystal, más de las que era prudente tener.
—¿Estas segura? —preguntó Gold.
—Es lo más seguro, tres semanas después del robo del corazón, los pokémon fósiles comenzaron a salir —respondió con sinceridad.
—De hecho, nuestros pokémon fósiles también pertenecen a ese grupo de pokémon resucitados —confesó Roark.
—Así es, Titán nos los dio para empezar la investigación —Gardenia sacó la pokébola de su Lileep—. No existe la posibilidad de que alguien haya revivido tantos pokémon, tampoco el que hayan sido criados y luego liberados.
—He resucitado a varios pokémon, por lo que puedo decirles que volvieron a la vida —reafirmó Roark.
Aquello dejo sin habla a ambos esposos. Lo que describían era exactamente lo que se suponía hacia el Corazón del Mañana, revitalizar a los muertos. Sin embargo, Gold se mantenía escéptico, no quería asegurar nada ni dar algo por sentado.
—Sin embargo, ni siquiera sabemos si los efectos del Corazón del Mañana son reales —dijo Gold, dudando de que se tratara de aquel objeto.
—Es por eso que necesitaba su ayuda —confesó Moon, con determinación—. Ustedes han estudiado mejor el Corazón que cualquiera en Sinnoh, ustedes podrían desvelar más y dar con el Corazón, incluso, de confirmarse, tal vez podríamos encontrar a sus…
—Dices que él niño que atrapó todos estos pokémon se llama Titán, ¿no? —interrumpió Crystal, de manera fuerte.
Moon se asustó del abrupto tono que tomó Crystal, un tono casi autoritario y que realmente asustaba a la joven profesora.
—S-si —respondió de manera tímida.
—¿Dónde se encuentra? Quiero hablar con él ahora mismo —Crystal parecía estar algo alterada.
—Y-yo no lo sé —respondió de manera asustada—. Fue a la ruta 209 y aun no se ha reportado.
—Debemos ir ahí de inmediato —sin dar tiempo de reacción, Crystal se dio la vuelta y trató de ir lo más rápido posible hacia la puerta, sin embargo, un brazo la detuvo.
—Crystal, es muy tarde para ir —dijo Gold, con mirada seria.
—No, no lo es —Crystal le devolvió una mirada retadora—. Si realmente no estamos seguros, es mejor investigar más. ¿Acaso es mejor quedarnos aquí sin hacer nada? —la mujer comenzó a desprender desesperación.
—Es mejor que ir sin un plan —Gold parecía ser aún más serio—. Estas siendo completamente irracional e impulsiva, no conseguiremos nada de esa manera, debemos tener un plan.
—¿Acaso hay uno mejor que simplemente ir a ver directamente?
Aquella escena logró hacer que los presentes se sorprendieran, en especial Moon. La chica había conocido a Gold y Crystal en la primera reunión de holders a la que asistió, y sabía que Gold era bastante más impulsivo y Crystal era un poco más precavida, pero parecía que ahora se habían invertido los papeles.
Sin embargo, la profesora estaba de acuerdo con Gold. Ir a ese lugar a esta hora era peligroso, en especial con una Crystal que actuaba de manera más irracional que de costumbre. Si querían empezar a investigar, debían esperar más tiempo, por lo menos un día.
—Podemos ir dentro de un día —dijo Moon, levantándose—. Mañana podemos investigar más a fondo sobre lo ocurrido en Sinnoh y organizar un plan de investigación, y pasado mañana podemos ir a investigar directamente con la ayuda de Titán.
—Parece un buen plan —dijo el azabache, sin quitarle la mirada a Crystal.
—Es mucho tiempo, ¿para qué esperar un día? —gruñó de manera molesta—. Si tanto tienes flojera de ponernos al día, yo lo haré personalmente.
Crystal caminó hasta el escritorio donde estaban todos los documentos de Moon, se sentó en él y comenzó a hojear de manera indiscriminada todos los documentos que había. Aunque Moon se molestó ligeramente, el miedo que le tenía a Crystal era suficiente como para que no hacer nada.
Siendo tan joven, no estaba segura de cómo actuar ante una mujer que prácticamente le doblaba la edad y era consideraba la sucesora del máximo investigador pokémon. Sin embargo, para su alivió, Gold salió en su defensa.
—No es muy educado que hagas eso —Gold se paró frente a Crystal—. A ti no te gustaría que hicieran eso en tu propio laboratorio.
—Moon quiere ponernos al día, ¿no es así? —mirando de reojo a una asustada y molesta Moon—. Déjame hacerlo por mi cuenta, tardare menos de lo que crees.
—Sigue sin ser la forma —el chico le arrebató los papeles a Crystal, procurando no romperlos.
—Devuélvemelos —Crystal se levantó, enojada.
—No lo haré, mañana los veremos junto a Moon —Gold parecía imponer una autoridad que nadie esperaba.
—T-tal vez deberíamos calmarnos un poco —dijo Roark, calmando la situación.
—No hay nada que calmar, solo quiero empezar ya —Crystal estaba aún más alterada—. Si tú no quieres hacer nada para ayudarlos, yo voy…
—¡Por supuesto que quiero! —gritó, perdiendo el control—. ¡También son mis hijos, y quiero que tenerlos conmigo, pero actuando de manera desesperada no los encontraremos!
Aquel grito dejo en silenció a todo el mundo. Roark y Gardenia se miraron mutuamente, sin saber que hacer o decir ante aquella situación. Moon miraba con asombró a Gold, a la vez que, con un poco de miedo, miedo intenso.
Sin embargo, Moon pudo ver en Crystal un extraño sentimiento, un sentimiento de tristeza. Aquel gritó logró que la mujer comenzara a lanzar algunas lágrimas, lagrimas que reflejaban una tristeza increíble. Cuando Moon intentó decir algo, Crystal simplemente se acercó a ella y, habiendo reflexionado las cosas, le dijo algo a Moon.
—Mañana temprano —dijo mientras se secaba las lágrimas.
Sin decir una sola palabra más, la mujer se salió del laboratorio, directo a la residencia Berlitz. Estaba vez Gold no intentó detenerla. Al igual que ella, el hombre comenzó a reflexionar todo aquello, a sentir dentro de él algo completamente extraño, un sentimiento raro.
Moon intentó hablar con Gold, pero este rápidamente rechazó su propuesta. De inmediato, la profesora recibió un mensaje proveniente de Titán, el cual le avisaba que estaba en la comisaria de Ciudad Corazón. La chica simplemente suspiró.
—"¿Esta noche puede ser más caótica?" —pensó para sus adentros.
[…]
23 de Mayo, Ciudad Vetusta
La noche finalmente había llegado, después de tan agitado y extraño día. Para Níquel, el ver a la luna en el cielo le hacía sentir que finalmente podía descansar.
Habiéndose hospedado en el primer hotel que encontró, la chica inmediatamente dejo sus cosas y se dio una buena ducha, necesitaba relajarse después del extraño evento que había sufrido hace apenas unas horas.
Sus músculos aún temblaban y su el agotamiento físico que sentía le hacia querer tirarse en la gran cama roja de su habitación. Sin embargo, la chica deseaba de manera desesperada un buen baño de agua caliente.
Ya dentro del pequeño y ostentoso baño del hotel, la chica finalmente pudo quitarse su camisa y ver que era aquello que le dolía tanto en el hombro izquierdo. Al verlo, su rostro cambió de cansancio a miedo, pues en su brazo había una pequeña yaga, no mayor a dos centímetros de largo.
—¿Cómo llegó eso ahí? —se preguntó así misma.
Aunque pensó que la herida estaba expuesta, al tocarla no sintió dolor alguno. La textura de la herida era irregular, como si esta hubiese reventado desde dentro, pero no había rastro alguna de sangre, todo estaba la herida seca, como si solo se hubiese inflado la piel y esta hubiese reventado.
Podría ir a ver al doctor, pero pensó que eso sería una gran pérdida de tiempo, considerando que pasado mañana se vería con Rose. Ya si acaso lo haría en Ciudad Corazón, la prioridad ahora era llegar a tiempo a la entrada al Monte Corona.
Ignorando su herida, la chica terminó de quitarse la ropa y meterse a la regadera, la cual tenía una pequeña ventana en la parte de arriba con la cual se podía apreciar el cielo nocturno.
Sintiendo el agua correr por su cuerpo, Níquel sintió como su temperamento comenzaba a mejorar y su cuerpo se sentía muy relajado, se sentía muy bien. Sin embargo, cuando miró al cielo, no pudo evitar pensar en voz alta.
—¿Qué fue aquello exactamente? —se preguntó, mirando la luna— ¿Acaso el tiempo se detuvo, o fue simplemente mi percepción?
No lo tenía claro, pues era la primera vez en su vida que experimentaba un evento de tal naturaleza. Dicen que cuando uno sale de viaje descubre más cosas de sí mismo, si es así, Níquel comenzaba a descubrir que tenía muchos más problemas de los que pensaba.
Sin embargo, ella seguía más preocupada por aquel sentimiento que le oprimía al pecho cada vez que la gente le expresaba algún tipo de emoción hacia ella. Aquello que empezó como una pequeña molestia ahora se volvía un verdadero problema.
Mientras todas las cosas que le pasaban tenían alguna especie de explicación, aquello simplemente parecía no tenerlo en lo absoluto. ¿Era acaso que Níquel podía sentir las emociones de las demás, pero su cuerpo era incapaz de procesarlas? No tenía sentido, ella era una simple chica más.
—Hay algunas personas que tienen habilidades especiales, pero con los pokémon —dijo, pasando sus manos por su cabello—. No creo ser alguien que realmente tenga la habilidad de sentir las emociones de las demás.
Aquello era un gran enredo y un misterio que resolver. Pues, a diferencia de su herida, aquello podría traerle grandes problemas a futuro. Todas las decisiones que había tomado bajo ese efecto fueron por impulso, impulso para dejar de sentir aquello.
De no ser por ese problema, simplemente ella no hubiese sido pokédex holder, ni hubiese aceptado el viajar con Rose más adelante. Aquello comenzaba a nublar su juicio.
Con todos esos pensamientos en la cabeza, Níquel continuó con su pacífico y relajante baño. Cuando terminó, la chica rápidamente se puso una toalla y se colocó unas prendas para dormir, pues el sueño comenzaba a golpearla de manera aún más dura.
Con su pequeño short gris y una camiseta negra con el estampado de un Relicanth, Níquel finalmente se tiró a la enorme cama roja, se estiró y miró al techo, pensando aun en su problema con su "Ultra-empatía" (como así lo llamó). Aquello que parecía afectarla de manera extraña al momento de tomar decisiones.
Sin embargo, sus ideas se fueron desvaneciendo lentamente cuando sintió la suavidad de la cama. El sentir como su cuerpo se relajaba y acoplaba a la suavidad del colchón le hizo sentirse bastante descansada.
Aunque, antes de cerrar sus ojos, alcanzó a ver la mesa donde había colocado sus pokémon y el huevo que Crystal le había entregado. Níquel no sintió realmente como si eso fuera un regalo, más bien, quería proteger a ese huevo.
Sin saber absolutamente nada de él, ni su procedencia, Níquel aceptó el proteger y cuidar de ese huevo, pues dentro de ella sentía la necesidad de protegerlo. No sabría decir porqué, era simplemente algo que nacía de su interior y le hacía tener alguna especie de afición por cuidar de aquellos que no parecían estar en buenas manos, y Crystal no le parecía ser una buena cuidadora.
Mirando al huevo, la chica simplemente sonrió y se quedó profundamente dormida, sin decir una sola palabra más. Su cuerpo necesitaba recuperar. Ya mañana seria otro día.
