Hola queridos lectores, he aquí una nuevo capítulo uvu.
¿Saben que es bonito? !Las vacaciones¡ Finalmente tendré el tiempo suficiente para escribir como dios manda jaja.
He de admitir que tuve un pequeño bloqueo creativo, pero afortunadamente logre salir de él a tiempo. Sin embargo, quisiera preguntarles algo a todos aquellos que se toman el tiempo de leer esta historia.
¿Les gusta que los capítulos sean largos (alrededor de 8000 o 9000 palabras) o prefieren capítulos mas cortos (6000 a 7000)? Honestamente quisiera saber cual se su opinion al respecto, me ayudaría muchísimo. Tal vez seas de esos lectores que simplemente leen una historia y se van, pero si me gustaría que se tomaran un pequeño minuto de su tiempo para responder esta pregunta. Sin mas por el momento, gracias.
Gracias a las personas que comentan, realmente me animan a seguir con esta historia UvU, !Son lo maximo¡
Sin más, vamos con el capítulo.
Enjoy :D
Entrada 7: Arlequín
24 de mayo, Ciudad Vetusta
Un pequeño rayo de luz golpeó con fuerza el rostro de una adormecida Níquel, molestándola lo suficiente como para poder levantarla. Sentándose en el borde de la cama, la chica bostezó, se estiró y miró a su alrededor.
Luego de mirar la cama, la chica pudo apreciar el pequeño reloj del techo que indicaba la hora. Al verlo, Níquel se levantó de golpe.
—¡Son las once de la mañana! —gritó con sorpresa—. Por Arceus, dormí demasiado.
Y era cierto, la chica había caído dormida a las once de la noche, durmiendo un total de doce horas seguidas. Sintiéndose cual Snorlax, la chica rápidamente comenzó a vestirse con ropa nueva y comenzó a limpiar la habitación. Aun no se podía creer que había dormido tanto.
Sin embargo, la chica notó que se sentía completamente revitalizada. Es normal que cuando una persona duerme de más, su cuerpo se canse, pero parecía que aquellas doce horas fueron las necesarias para recuperar toda su energía. Tal vez el hecho de haber dormido apenas cinco horas la noche anterior había sido un factor por el cual ella durmió tanto, pero en aquel momento Níquel solo se preocupaba por su salir de ese lugar.
Habiendo ordenado la cama de la habitación, cambiándose con una camiseta blanca con mangas azules, unos jeans y su bufanda, y habiendo empacado todo, Níquel salió rápidamente de la habitación hacia la recepción del hotel.
Luego de entregar las llaves a la recepcionista, la chica finalmente salió del hotel y quiso ir directamente hacia el sur, pero un ligero ruido en su estómago le hizo parar en seco.
—Supongo que la expedición a la Ruta 206 tendrá que esperar, por ahora —luego de poner su mano en su barriga, la chica tomó las pokébolas de Shuppet y Rotom—. ¿Ustedes también tienen hambre?
La respuesta fue afirmativa por parte de Shuppet, viendo a la entrenadora desde su pokébola, mientras que Rotom no parecía interesado realmente. Aunque Níquel quería reanudar cuanto antes su viaje, el ver a su pokémon hambrientos le hacía saber que debían comer algo primero.
Rápidamente, la chica creyó recordar un mercado donde vendían alguna comida típica de la ciudad, por lo que rápidamente puso manos a la obra para buscar aquel mercado, el cual parecía ser bastante moderno.
A pesar del hambre, la chica pudo apreciar un poco mejor la ciudad, puesto que antes solo fue directamente al gimnasio, sin tomarse un segundo para apreciar aquella urbe, la cual aún luchaba contra el paso del tiempo para mantener aquel estilo tan antiguo.
A pesar de las bondades de la modernidad, Ciudad Vetusto seguía arraigada a su pasado, manteniendo en poca medida aquel estilo de "rancho". Las casas, algunos edificios y las tiendas parecían mantenerse inalterables al paso del tiempo. Aquella jugada parecía ser efectiva, pues lo turistas amaban ese estilo tan único.
Níquel entendía aquello, pero no le prestaba la importancia debida, ella realmente solo quería encontrar aquel mercado donde podría comer algo. Su plan era comprar algo de comida para desayunar, comprar un poco más para el viaje y finalmente ir a la Ruta 206.
Luego de un rato, la chica finalmente encontró mercado que buscaba. Era una edificación hecha en su totalidad de piedra, la cual albergaba cientos de negocios de todo tipo. En el frente se encontraba tres entradas, la primera dirigía al sótano, donde solo se preparaba comida, la segunda entrada llevaba a la planta baja, donde vendían frutas, verduras, carnes y otras cosas del estilo, y la última entrada llevaba hacia el primer piso, donde se vendían medicinas tradicionales.
Níquel entró por la primera entrada y comenzó a recorrer los negocios en búsqueda de algo delicioso que comer. Sin embargo, la chica se paró en seco al mirar un local pequeño donde había una señora de edad un poco avanzada vendiendo jugos, licuados y pasteles.
Fuera de la fachada humilde, una memoria llegó a Níquel al ver a la señora vertiendo leche con chocolate en una copa de cristal y dándosela a una señora que comía tranquilamente un pie de queso. Fue entonces que, con una sonrisa sincera, tomó la pokébola de su Shuppet.
—¿Recuerdas que la abuela nos compraba eso en Jubileo? —le preguntó a su pokémon, el cual respondió afirmativamente.
Su abuela no era una persona que tuviera dinero, apenas podían sobrevivir. Sin embargo, cuando ella tenia un poco de dinero, le invitaba a su nieta un desayuno así, era de los desayunos que ella más amaba. El ver aquel puesto le hizo querer regresar a aquel punto una vez más.
—No nos llenara, sin embargo, podemos comerlo de postre —Níquel sonrió—. Buscaremos al normal para comer y después vendremos aquí, solo esperó que no cierren.
Y sin perder más el tiempo, Níquel buscó otro local donde vendieran otro tipo de comida que les llenara más el estómago. Shuppet y Rotom no necesitaban comer en realidad, pero Shuppet se había acostumbrado lo suficiente a Níquel como pare crear una forma artificial de hambre, pues de esta forma pasaba más tiempo con su entrenadora. Rotom no entendía muy bien aquello, pero supuso que debía acostumbrarse a las costumbres de su nueva entrenadora. Además, comer no algo que necesitara, pero si lo disfrutaba.
[…]
24 de mayo, Ciudad Pirita.
A diferencia de Níquel, Rose ya había terminado un delicioso desayuno en una pequeña fonda a las afueras de Ciudad Pirita. La holder había despertado algo temprano y, junto a sus pokémon, fueron a ese pequeño establecimiento para poder degustar un tranquilo desayuno.
La fonda era bastante modesta, con la mitad de sus mesas llenas, el personal hacia lo mejor posible para atender a las personas tanto del interior como del exterior, lugar donde Rose y sus pokémon estaban terminando de comer. En general no era tan buena idea que algunos pokémon comieran comida humana, pero había algunos como Buneary y Ralts que podían comer la comida humana sin problemas.
Además, la holder estaba de suerte al encontrar la promoción del buffet de panqueques. Todos los panqueques que pudiera comer por un módico costo, algo que Rose agradeció infinitamente. La chica había comido solo cinco y ya estaba llena, Buneary comió tres y Ralts, para sorpresa de todos, comió seis panqueques hasta quedar completamente llenó.
—No deberías comer tanto, Ral, te vas a empachar —advirtió la entrenadora a su pokémon, el cual solo se daba palmadas en su barriga llena—. Aunque creo que se los merecen por su excelente actuación —sonriendo.
Ralts le devolvió la sonrisa, estaba realmente feliz de haber desayunado tan bien. Buneary por su parte estaba deseando seguir su aventura, le interesaba saber que nuevas cosas descubriría en la Ruta 207. Rose también quería ir de una vez, pero su vaso de jugo indicaba que aún le faltaba un poco para estar lista, necesitaba que su estómago procesara un poco más su comida.
—Mañana veremos a Níquel, realmente estoy esperando verla otra vez —sonriendo y tomando su vaso—. Tendremos una aventura como nuestros padres la tuvieron, eso sí será genial.
Buneary soltó un aullido de alegría, pero Ralts miró con confusión a Rose, no sabía a qué se refería Rose con eso.
—Cierto, tu no conoces a Níquel —dijo la chica al ver el rostro confuso de Ralts—. Es una pokédex holder que me encontré en Ciudad Jubileo, aunque es un poco malhumorada es buena persona —sonriendo y acariciando su pokémon—. Nos veremos mañana y viajaremos juntas.
Al sentir los sentimientos de alegría que expresaba Rose, Ralts emitió otro aullido. La capacidad de aquel pokémon le hacía ser sensible a las emociones humanas.
Habiendo terminado su jugo, la chica colocó sus codos en la mesa y comenzó a pensar en Níquel. A pesar de ser una chica bastante malhumorada, sentía cierta simpatía. Aunque, hasta cierto punto, no sabría decir si realmente le agradaba del todo o no.
Le encantaba la idea de viajar con ella, pero no estaba segura si era porque realmente le agradaba, o por qué sentía la necesidad de estar con ella. Era una holder después de todo, ¿no?, eso significa que tienen que estar unidos a pesar de todo. Seguramente eso es lo que esperaban sus padres, que se llevara bien con la hija adoptiva de Diamond y Platinum, aunque fuera una malhumorada, ¿no es así?
Era curioso como aquella duda le llegó de repente, como si el hecho de contemplarse a ella misma con Níquel no le atrajera del todo. ¿Contradictorio? sin duda alguna. La mente de Rose estaba comenzando a volverse rara. Seguía sintiendo esa emoción por salir de viaje con una compañera, aunque fuera Níquel, pero esta vez se cuestionaba a sí misma el porqué de dicha emoción.
Sin embargo, aquellos pensamientos fueron interrumpidos cuando el sonido de las noticias llamó su atención, a la par que la voz de las personas se quedó en completo silenció. Cuando la chica observó directamente a la televisión, pudo ver a un presentador de noticias.
—Los reportes indican que hubo un ataque a un comando policial que, presuntamente, transportaba a tres miembros del Team Right —dijo el hombre del noticiero—. El ataque se dio justo cuando el comando de policías salia de Ciudad Corazón, hasta el momento se reportan dos oficiales muertos y cinco heridos, se desconoce quién es el autor del ataque, aunque se especula que todo fue planeado por el Team Right.
Aquella noticia dejó conmocionados a todos los presentes, incluida la propia Rose. El tan solo pensar en que un equipo criminal pueda ser capaz de atacar a la propia policía les generaba un miedo bastante grande, pensando en que algo malo que podría pasarle a ella o a su familia.
Rose tragó saliva, recordando que ella tendría que viajar hacia esa ruta. Su padre ya le había advertido que era muy probable que se encontrara con chicos malos en su viaje y que tratara de evitarlos, pero no esperaba que fueran de ese nivel. Un nudo se formó en su pecho, un miedo que nunca había experimentado realmente.
Sin embargo, Ralts pudo sentir ese sentimiento y, junto a Buneary, tomaron la mano de su entrenadora, demostrándole que no estaba sola. Al sentir el cariño de sus pokémon, Rose se llenó de tranquilidad.
—Gracias, Ral y Bunny —Rose sonrió y acarició a sus pokémon—. Si nos volvemos fuertes como papá y mamá, no tendremos que temerles a los chicos malos —la chica parecía bastante confiada—. Ellos colaboraron con la caída del Equipo Galaxia, nosotros también podemos hacerlo.
Ambos pokémon emitieron un grito de felicidad, mientras Rose les chocaba las manos, demostrando que estaban juntos en esto. El miedo en Rose desapareció de manera considerable, se sentía segura estando con ellos.
Después de esa pequeña motivación, Rose se levantó para seguir con su viaje. Le pagó al mesero por la comida y finalmente empezó su camino hasta la Ruta 207. El plan era capturar la mayor cantidad de pokémon de esa zona, además entrenar un poco más a Ralts y a Buneary, pues el gimnasio de Fantina se aproximaba y Rose quería estar lista para ese desafió.
Además, la chica de pelo rosado sentía que era probable que Níquel se volviera mucho más fuerte, y ella también tenía que volverse fuerte. No importaba como, no podía dejarse superar por Níquel.
[…]
24 de mayo, Ruta 206
Luego de un delicioso desayuno, Níquel se puso en marcha para llegar a la Ruta 206. A paso firme pero veloz, la chica salió de Ciudad Vetusta con bastante energía y con una pequeña sonrisa en la cara, realmente había disfrutado aquella leche con chocolate.
Su Shuppet lo seguía de cerca, el pequeño pokémon no le gustaba demasiado permanecer dentro de su pokébola, Rotom, por su lado, prefería estar dentro de su pokébola.
Cuando la chica salió de la ciudad, su primer gran obstáculo fue la falta de una bicicleta para poder pasar por el camino de bicis, además, aunque tuviera una bicicleta, ella no sabía manejarlas. Sin embargo, podía avanzar por debajo del camino de bicis.
Sin embargo, justo al empezar las escaleras que te llevaban al pequeño valle, había un gran cartel amarillo con letras negras que parecía querer advertir a los viajeros sobre usar esa ruta. El cartel tenía la siguiente leyenda:
" Atención a todos los entrenadores.
Se recomienda evitar viajar por esta ruta, ya que se han dado la desaparición de varios entrenadores que han caminado por el lugar, quedando su uso restringido en horario nocturno.
Preste atención a sus alrededores"
—Vaya forma de decir que matan personas —confesó Níquel con una risa sarcástica—. Bueno, el cementerio donde vivíamos era más peligroso, así que no importa cruzar.
Haciendo caso omiso a la advertencia, Níquel bajó con cuidado las escaleras de cuarzo y comenzó a caminar por la ruta, con su Shuppet montando guardia en todo momento.
Cuando Níquel vivió con su abuela, el lugar donde vivía no era demasiado seguro, por lo que ella sabía cuidarse bien, o al menos eso era lo que ella creía. Nunca faltaba el grupo de niños que la acorralaban para maltratarla y robarle.
Sin embargo, a Níquel no le importaba tanto el peligró, estaba más entretenida observando el pequeño valle, sorprendiéndose de las maravillas naturales que la gente se perdía al viajar por el enorme puente que estaba sobre su cabeza.
Fuera de las enormes piedras que estorbaban el paso, el ambiente era bastante fresco y tranquilo, con los pequeños arboles moviéndose lentamente, las flores saliendo de entre las piedras y los arbustos que trataban de ocultar que aquel valle era artificial. También pudo ver la entrada a la cueva que se encontraba justo debajo de Ciudad Vetusto, pero aquello no llamó mucho su atención.
—Este lugar es bastante tranquilo —confesó Níquel a su Shuppet—. Deberíamos hacer un picnic un día de estos.
Shuppet miró de manera intranquila a su entrenadora, pues sentía que estaba abusando mucho de su suerte. El lugar era tranquilo sin duda alguna, pero Shuppet se sentía bastante nervioso, había algo en el ambiente que solo un pokémon fantasma podría percibir. Incluso Rotom era consciente de aquello.
—¿Ocurre algo? —le preguntó
Shuppet afirmó y se quedó mirando a los alrededores, buscando aquello que apestaba en el ambiente, aquello que lo hacía sentirse intranquilo. Níquel se sintió confundida, pues ella no sentía nada raro en lo absoluto.
Siguió su camino, pensando en que sería aquello que su pokémon percibía como extraño. Shuppet siempre le advertía de cuando había peligró o no, pero estaba vez no entendía que sería aquello que tanto incomodaba a su amigo, solo estaba ella en aquel valle vacío.
Sin embargo, su interrogante fue respondida cuando Shuppet le indicó donde parecía encontrarse aquel problema. Justo debajo de dos pilares se encontraba una pequeña construcción de madera bastante vieja. El tamaño que tenía era prácticamente el de una habitación de hotel.
Aquello llamó la curiosidad de Níquel, aunque Shuppet trató de hacer que no se acercara a ese lugar.
—Tranquilo, solo es una pequeña constru…
Antes de poder acercarse más a la casa, la chica chocó contra lo que parecía ser un campo de fuerza de color morado. Tocándolo, la chica pudo ver como el extraño campo morado parecía proteger la casa de cualquier intruso.
—¿Qué clase de barrera será esta? —se preguntó, apreciando el campo.
—Del tipo que ni la más grande allanadora podrá atravesar —dijo una extraña voz quebrada desde atrás.
Al escuchar aquella voz, Níquel dio un salto hacia un lado, chocando levemente con el campo de fuerza. Sin perder el tiempo, la chica se reincorporó y se colocó en posición de ataque, a la par que su Shuppet preparaba una Bola Sombra.
Sin embargo, el ataque del pokémon fue detenido en secó por un Gothitelle, que lo paralizo momentáneamente. Fue entonces que ambos pudieron ver quién era el que había hablado.
Junto al Gothitelle había un chico un poco más grande que Níquel. Llevaba puestos unos pantalones negros con pequeños corazones morados, a la vez que la parte de la bastilla estaban rotos, traía puesta una camisa de manga larga de color azul, cuyas mangas también estaban rotas y dejaban ver un extraño brazo metálico en su parte izquierda, en su rostro había un parche que parecía ocultar un ojo enfermo. El chico sonreía de manera bastante intranquilizadora, no era una sonrisa psicópata, era una que combinaba el miedo con la tranquilidad.
Al verlo, Níquel se asustó bastante, retrocediendo levemente e intentando tomar la pokébola de su Rotom, pero el chico rápidamente intervino.
—Lamento haberme presentado así —dijo con una voz suave—. Es solo que vi la oportunidad perfecta de bromear contigo, deberías ver tu cara en este momento.
Ante aquella palabra, Níquel detuvo su acción, aunque no bajó su guardia, debía mantenerse atenta para que aquel sujeto no intentara hacer nada extraño.
—Es el rostro que obtienes cuando te asuntan así, más en esta zona —dijo, con ligera molestia y nerviosismo.
—¿No te parece divertido entonces? Bueno, supongo que no tienes el humor de tu padre adoptivo, Diamond —dijo con voz más suave.
Aquello asustó aún más a Níquel. ¿Como ese desconocido podría saber quién era? ¿Acaso le estaba siguiendo? Dentro de ella sentía que nunca debió haber estado ahí.
—¿C-como es que sabes eso? —preguntó, con mucho nerviosismo.
—Supongo que fue casualidad, u otra broma para ver esa expresión tuya —una ligera risa salió de sus labios—. El bufón que se convirtió en príncipe, que linda y enternecedora historia —el chico se acercó a su Gothitelle—. Mi querida amiga me alertó de tu llegada, y quería comprobar si tantos años con Diamond habían hecho que se te pegara su humor, tristemente el comediante se ha esfumado.
—¿Q-quién eres? —preguntó, aun mas nerviosa.
—Aquel que ha de traicionar el oscuro amanecer —el chico se acercó y le ofreció la mano—. Llámame Troupy.
"Vaya nombre para alguien tan extraño" pensó Níquel al escucharlo. Sin embargo, la chica se quedó mirando fijamente aquel brazo metálico que se extendía ante ella. Aquello le recordaba a su difunta abuela, el mismo maldito brazo metálico.
—Malos recuerdos de tiempos enterados —el chico quitó la mano—. Se que tienes muchas preguntas, pero debes saber que yo no soy el que se interpondrá en tu camino, ya hay varios que lo harán —el chico miró a Shuppet—. Dile a tú compañero que no ataque y podremos hablar de manera calmada.
Aquellas palabras la sacaron de sus pensamientos. Níquel no estaba para nada segura de que podría ocurrir. A pesar del aspecto terrorífico, la calma que transmitía su voz le hacía sentir un vago sentimiento de confianza. No estaba segura de que debía hacer, pero al ver al pokémon tipo psíquico de Troupy le hizo saber que, la probabilidad de escapar de un ataque de aquel extraño era baja. Sin más opción, aceptó el trato.
—Shuppet, vuelve a tu pokébola —la chica tomó la pokébola de su compañero y lo metió dentro.
De inmediato, los ojos de Gothitelle se cerraron, a la par que el de Troupy, como si entablaran alguna especie de conexión. Luego de un segundo, Troupy procesó todo aquello que su pokémon le decía.
—Tienes más miedo de lo que es prudente mostrar, por lo que no te invitare a pasar a mi morada —el chico se sentó en el pasto—. Acompáñame, tengo mucho que contarte.
Con desconfianza, Níquel se sentó y miró en silencio a Troupy. Mirándolo más de cerca, Níquel sintió cierta familiaridad con las ropas desgastadas y sucias, pero el maldito brazo mecánico solo le traía malos recuerdos.
—¿Q-qué es lo que quieres de mí? —preguntó con nerviosismo.
—No es lo que yo quiero, es lo que tú quieres, o queras —el chico sonrió—. Níquel Daipura, la allanadora de los príncipes de Sinnoh.
—¿Podrías dejar de hablar como si estuviéramos en un cuento? Es fastidioso —dijo con un ligero toque de molestia.
—Hay cosas que no puedo controlar de mí mismo, mi forma de expresarme es una de ellas —confesó, mientras su Gothitelle miraba con enfado a Níquel.
—Como sea, dime ¿Cómo sabes mi nombre?
—Gothitelle me permite tener ciertas visiones del futuro de la región, un futuro que está estrechamente relacionado a ti y a los otros dos chicos —el chico cruzó sus brazos—. Has de saber que el Rey ha vuelto, y hará que el sol deje de brillar.
—¿A qué te refieres con eso?
—Si te lo dijera, todo esto no sería divertido —riendo levemente—. El arlequín que escapó de la felicidad solo está aquí para divertirse con estos tres, o ¿quizás serán cinco? No lo sé con exactitud, supongo que da igual.
El nerviosismo de Níquel se convirtió en confusión. No entendía en lo absoluto a que se refería este chico y su extraña afición por hablar de esa forma que consideraba tan molesta, sin embargo, la voz con la que hablaba le hacía querer seguir escuchándolo.
—¿Acaso es una predicción del futuro lo que me estás diciendo? —preguntó.
—Podría ser, también podría ser parte de una gran obra de teatro, una historia épica que se perderá con el correr de los años —el chico cerró los ojos—. La chica de las dos almas, ella es la que podrá vencer aquel hombre de dos caras.
—Oye, entiendo que sea divertido para ti, pero ya me estoy empezando a enfadar que hables de esa forma —dijo con más molestia.
—No es divertido para mí, solo es mi forma de ver las cosas desde que me decidí apreciar como este mundo se volvía aún más loco —Troupy alzo la voz—. Daipura, hija del engaño, ¿será capaz de afrontar todos los retos que están por venir? ¿o simplemente dejaras que te sobrepasen?
—Por el amor de Arceus, podrías dejar de…
Níquel extendió las manos en señal de molestia, pero Gothitelle intervino y la paralizó con sus poderes psíquicos. Teniéndola a su merced, el pokémon la lanzó con fuerza hasta la pared de roca, haciéndole un gran daño que le hizo escupir un poco de sangre. Se arrepintió de haberle dicho eso al chico.
Sin embargo, el chico le indicó a su pokémon que soltara a Níquel y que la curara, cosa a la que su pokémon accedió usando Pulso Cura. Aquello ya definitivamente no lo comprendió. ¿Qué demonios quería ese tipo?
—Me has agradado bastante, lástima que mi compañera no piense lo mismo —dijo con una sonrisa, levantándose—. Debes saber que el tiempo te golpeara de manera más brutal que esta, y deberás estar preparada para ello —Troupy se acercó a una arrodillada Níquel—. Cuando llegue el momento, blandirás aquello que hizo tanto daño y lo usaras para el bien, si estas preparada, lograras cambiar más de lo que un Taillow ve cuando vuela por el horizonte, hasta entonces, nos volveremos a encontrar.
Y con un chasquido, Gothitelle puso a dormir a Níquel, la cual cayó de manera inconsciente al suelo.
No pasaron más de dos horas cuando Níquel finalmente se despertó de golpe y observó a todos lados de manera confundida. Trató de identificar si Troupy estaba en algún lugar, pero no lo vio por ningún lado. Inmediatamente miró a sus pokémon, los cuales seguían dormidos.
Analizando más sus alrededores, la chica se dio cuenta que estaba a solo unos metros para llegar finalmente a la Ruta 207, Troupy la había llevado hasta ahí. Confundida, ella simplemente pronunció.
—¿Quién demonios era ese sujeto?
[…]
—¿Cómo que escaparon? —un fuerte golpe pudo ser escuchado en una mesa de la estación de policías.
Titan había recibido la noticia de que aquellos hombres habían logrado escapar gracias a un ataque que se dio en el camino hacia ahí. El holder estaba parado justo delante de un oficial que estaba analizando unos datos en su computadora. Detrás de ellos, la pareja que había sido atacada estaba asumiendo, con miedo, la noticia.
—Eso indica el reporte que nos enviaron —el policía, con preocupación, seguía viendo su computadora—. Un comando armado atacó a las patrullas y se llevaron a los tres involucrados.
Titan no lo podía creer, aquel grupo criminal parecía ser lo suficientemente fuerte como para atacar a la misma policía con tal de rescatar a sus aliados, ni siquiera el Equipo Galaxia se hubiese atrevido a eso.
—¿Hay alguna pista de su paradero? —preguntó.
—No, por el momento lo más importante es ayudar a nuestros compañeros heridos —el hombre miró de manera seria al chico—. Lo siento, escaparon.
—Pero los buscaran, ¿verdad? Eso tipos no pueden estar ahí afuera.
—Por supuesto que lo haremos, pero tomara tiempo —el hombre se levantó de su silla—. Acabó de enviar alertas a todas las estaciones de policías de la región.
Aunque impotente, Titan tragó saliva y decidió aceptar la realidad, no le agradaba en lo absoluto que esos sujetos estuvieran libres, pero visto los hechos no podía hacer gran cosa, simplemente resignarse. Sin embargo, el ver la cara de miedo y preocupación en la cara de la pareja le hizo sentirse aún peor.
—Creo que lo mejor será que volvamos a Kalos —dijo el hombre, tratando de calmar a su mujer.
—Pero, dejamos Kalos por perderlo todo, no podemos simplemente volver y…
—Si seguimos aquí, perderemos nuestras vidas —interrumpió el marido—. Es la mejor opción, solo debemos volver a casa y empacar.
Titan sintió como un nudo se formó en su garganta, trató de acercarse y decirles algo, pero la voz del policía le hizo detenerse.
—Señores, su casa... —el hombre hizo una pequeña pausa, estaba pensando si decírselos o no— Su casa fue destruida por dos paquetes bombas, aparentemente el Team Right las dejaron y no pudimos encontrarlas antes que detonaran… lo siento.
Titan se quedó de piedra al escuchar aquello, mientras que la esposa de la pareja se quedó en silencio, para posteriormente llorar de manera súbita sobre el pecho de su esposo. El hombre abrazó a su mujer con fuerza y, finalmente, lloró a su lado. Oficialmente lo habían perdido todo.
El puño de Titan se cerró con furia, furia por pensar que aquellos malditos se habían salido con la suya. Él se había prometido a si mismo que haría todo lo posible por enmendar todos los errores que cometieron sus padres, odiaba el saber lo que ellos habían hecho en su pasado y quería enmendarlo, quería que nadie más sufriera por grupos criminales, pero parecía que aquella idea aún estaba lejos de su control.
El chico se acercó y quiso consolar a la pareja, pero ellos seguían llorando en su profunda agonía. Sin más que decir, el chico comenzó a caminar hasta la salida. Con la mirada baja, el chico se dio cuenta que no había logrado proteger a aquellas personas, había fallado.
Un profundo sentimiento de impotencia e ira recorrió su cuerpo, ira hacia aquellos que habían destrozado la esperanza de aquella pareja inocente. Cuando salió de la comisaria, miró al cielo de manera reflexiva, buscando alguna respuesta a la duda que lo carcomía por dentro.
¿Había alguna relación del Equipo Galaxia y el Team Right? ¿Por qué aquel extraño sujeto sabía quién era su madre? Aquello le generaba inquietud, seguramente el estaría en la mira de aquel grupo. Debía estar al pendiente.
Un fugaz sonido le distrajo de su divagación. Mirando su pokéreloj pudo ver la novena llamada entrante de Moon, el chico había estado evitando las llamadas desde la noche por estar en la comisaria. Sin titubear, el chico contestó.
—Profesora Moon, lamentó no haberle contestado —dijo el muchacho al ver a la profesora del otro lado de la llamada.
—¿Te encuentras bien, Titan? He estado preocupada desde que me entere de la fuga —Moon parecía estar muy preocupada.
—No se preocupe, me encuentro bien por ahora —confesó con seriedad.
—Entiendo que estés en un momento delicado, si quieres puedes tomarte unos días para descansar y relajarte —aquella voz casi maternal de Moon parecía extrañar a Titan.
—No se preocupe, puedo seguir con mi trabajo perfectamente —el chico dio una pequeña sonrisa—. ¿Necesita que siga investigando esa zona?
—¿Estás seguro que no quieres descansar? —preguntó una vez más Moon.
—Prefiero distraerme con trabajo que no hacer nada. Solo dígame que hacer.
Moon estaba bastante preocupada por Titan. Había contratado a aquel chico desde que empezó a trabajar como investigadora y había desarrollado una conexión especial con él, por lo que no quería que el chico se estresara demasiado o tuviera problemas a mayores.
—Bueno, en ese caso me gustaría presentarte a una compañera de Johto —la profesora se paró de su asiento, cediéndole el asiento a Crystal—. Es la profesora Crystal.
El chico reconoció de inmediato a la mujer de pelo azul, pues había visto una foto suya en el despacho de Moon. Sin embargo, el ver aquella cara fría y sin emociones le hizo sentir que no se trataba de la misma mujer alegre que salia en aquella foto.
—Tú eres Titan, ¿no? —preguntó Crystal, sin rodeos.
—Así es, es un placer cono…
—Me gustaría tener tiempo para presentarnos, pero quisiera ir directo al grano —la mujer interrumpió, haciendo que Gold se llevara las manos a la cabeza—. ¿Qué información es la que has estado recolectando acerca de los fósiles?
—B-bueno —el chico se puso nervioso ante el tonó tan secó de la mujer—, desde hace unos años he encontrado estos distintos fósiles a los alrededores de la ruta 209 —el chico miró con sorpresa como Crystal parecía estar bastante interesada en aquel tema—. No son pokémon que hayan sido criados, fueron revividos de golpe.
—¿Has encontrado evidencia de que podría ser lo que los ha estado reviviendo? —preguntó.
—A-aun nada concluyente realmente —dijo con nerviosismo—. El museo de Ciudad Pirita no reporta haber recibido a alguien que haya evolucionado a pokémon en masa, por lo que esa posibilidad fue descartada en poco tiempo, lo único que nos queda es…
—El Corazón del Mañana —interrumpiendo una vez más—. ¿Tienes algún medidor de energía contigo?
—¿Un qué? —preguntó de vuelta, sin saber a qué se refería.
—¿Mandaste a un muchacho a investigar algo así sin un medidor de energía? —preguntó con tonó de enojo a Moon.
—B-bueno, y-yo —Moon se puso bastante nerviosa, realmente no había contemplado esa posibilidad.
—Crystal, no es necesario que sea condescendiente con Moon —Gold intervino al ver a Moon nerviosa.
—¿Condescendiente? Cualquier tonto que busque algo relacionado con un objeto mágico debe usar un medidor de energía.
—C-con todo respeto, no creo que deba fallarle al respetó a la profesora Moon —dijo Titan, levemente enojado—. Además, la hipótesis del Corazón del Mañana es simplemente eso, una hipótesis.
—Toda hipótesis debe ser descartada o comprobada, niño —Crystal parecía estar sumamente molesta—. ¿Dónde se registran más avistamientos de pokémon fósiles?
—En las cercanías de la Torre Espíritu —mencionó tímidamente.
—Tenemos lo que queremos —la mujer rápidamente se levantó de su asiento—. Le pediré a Emerald que me envié mi medidor de energía y partiremos a ese lugar de inmediato.
La mujer se quiso ir rápidamente del lugar, pero Gold rápidamente le cortó el paso. Estando frente a frente, Gold le dirigió una mirada retadora.
—Deberías disculparte con Moon —dijo, con seriedad.
—¿Por qué? Fue muy incompetente no darle al niño un medidor —dijo con molestia.
—¿Y por eso tenías que hablarle así? Ella está tratando de ayudar también —dijo.
—¿Ayudar? Si no fuera por la posibilidad de que el Corazón del Mañana estuviera en Sinnoh, ella jamás nos hubiera ayudado realmente.
—¿Y la vez que fue a Johto no cuenta acaso? —el hombre arqueó una ceja.
Aquello era cierto. Luego del accidente que marcó sus vidas, varios profesores y amigos de la los holders fueron a Johto a investigar y tratar de ayudar, pero todo aquello había sido en vano. Moon era primeriza e hizo su mejor esfuerzo, pero no pudo ayudarlos en mucho.
Crystal entonces lo reflexionó bien y se dio cuenta de que se estaba comportando de manera muy grosera con Moon, quien solo trataba de ayudar. Dándose la vuelta, pudo ver a una temblorosa y seria Moon, la cual miraba al piso. En aquellos momentos, Crystal se sintió como Gold.
—Lamento haberte hablado así —se lamentó con seriedad—. Solo vayamos a la Torre Espíritu, ¿de acuerdo?
—Si —Moon simplemente fingió una sonrisa.
Y con su rostro frio, Crystal comenzó a caminar hacia la salida, en búsqueda de un Centro Pokémon para hacer la transferencia de objetos. Gold se acercó a Moon y le tocó el hombro, el hombre se sentía profundamente apenado.
—Lamento eso, es solo que Crystal aún no sabe bien como procesar eso —la voz de Gold parecía reconfortadora, pero a Moon le daba igual.
—Está bien, entiendo —Moon sonrió tímidamente—. Ve con ella, cuando tengan el medidor iremos a la Torre Espíritu.
Y con otra sonrisa, Gold simplemente salió del lugar con tranquilidad, buscando a su esposa para que esta no volviese a atacar a otra persona o intentara hacer algo sin pensar.
Cuando se fueron, Moon se sentó en su escritorio y miro el monitor, dándose cuenta de que Titan aún seguía en la llamada. Al mirar el rostro serio de Moon, Titan trató de ayudarla.
—¿Se encuentra bien, profesora? —preguntó, preocupado.
—Estoy bien —su voz comenzaba a quebrarse—. Ve a la Torre Espíritu y espera que lleguemos, hasta entonces.
—Pero profe…
Sus últimas palabras fueron interrumpidas en seco cuando Moon cortó la llamada. La profesora no quería quebrarse frente a Titan.
Lentamente, las lágrimas comenzaron a fluir de sus ojos, mientras que ella lentamente se recostaba sobre su escritorio y comenzaba a llorar de manera inquieta, dando pequeños golpecitos a la mesa.
Sintiéndose complemente inútil, la mujer golpeó con fuerza su mesa y levantó la mirada con rabia. En ese momento, Rotom apareció para tratar de ayudar a la profesora, la cual aún estaba en llanto.
—Tranquila profesora, ¿por qué llora? —Rotom se acercó a ella, reflejando preocupación en sus ojos.
—¿Por qué? Porque yo no pedí esto —la mujer tiró al suelo todos los papeles que tenía en su escritorio, frutada—. No estaba prepara, y no lo estoy ahora.
Asustado, Rotom se acercó un poco a la profesora y le dio unas pequeñas palmaditas en la espalda. Rotom había estado con ella desde la primera vez que esta fue a Alola. La conexión que tenían era bastante fuerte, por lo que entendía que ella se sintiera incapaz de suplir al Profesor Rowan.
—Estas haciendo tu mejor esfuerzo, btzz —dijo con su voz robótica.
—Y no es suficiente —con un sollozó, Moon levantó la mirada y miró la foto de Rowan que estaba colgada en la pared—. ¿Por qué yo? ¿Qué fue lo que vistes en mí para que pensaras que yo era la indicada? ¿Por qué?
[…]
24 de mayo, Torre Batalla de Sinnoh
Una elegante mujer de ropas oscuras caminaba por el ostentoso pasillo de la recepción a la Torre Batalla. Ocultando su rostro con unas gafas y un sombrero, y ocultando su exuberante cabello rubio, la mujer fue con la recepcionista, la cual la reconoció de inmediato y le dio acceso al elevador especial para ir hasta la parte más alta de la edificación.
Una vez en la cima, la mujer pudo finalmente desprenderse de aquellas prendas que ocultaban su imagen, liberando además su hermoso cabello rubio. Con aquella belleza que parecía inalterable a pesar de los años, la mujer tocó la última puerta de madera que estaba al final del pasillo de aquel piso.
—¡Pase! —dijo la voz masculina del otro lado de la puerta.
Abriendo la puerta, la mujer se encontró con una pequeña y desordenada oficina. Sin embargo, aquella oficina no tenía tantos papeles legales como recordaba, la mayoría de los pocos papeles que había alrededor era acerca de estrategias de combate pokémon. Luego de caminar un poco por la desordenada habitación, la mujer se sentó en el pequeño sofá cafe que estaba reservado a para descansar.
—Entonces no tendrás ningún inconveniente con tus responsabilidades en Unova, ¿cierto? —preguntó el hombre rubio que estaba sentado en el escritorio—. Perfecto, estaremos bastante felices de volver a verte, cuídate mucho y saluda a mi padre si lo ves !adiós¡ —con una sonrisa, el hombre colgó el teléfono—. Disculpa, Cynthia, hablaba con Caitlin acerca de su regreso anual.
—¿Ya está de vuelta tan pronto? —preguntó la campeona, sorprendida.
—Parece que la liga de Unova decidió darles vacaciones antes de lo previsto —el hombre se levantó del asiento—. Por cierto, lamento el desorden, no he tenido mucho tiempo para recoger todo.
—No te preocupes por eso, me acostumbre al desorden de tu padre, tu eres un poco más ordenado —la mujer sonrió de manera alegre—. ¿Qué tal esta su investigación en Unova?
—No he hablado mucho con él, pero parece que está a punto de encontrar la ubicación acerca del segundo Regigigas —el hombre miró hacia la enorme ventana de su oficina.
Palmer no era un hombre que se apreciara en mantenerse quieto mucho tiempo en todos los sitios. Luego de algunos años estando al mando del Frente de Batalla, el hombre le cedió el lugar a su hijo, Pearl. Después de eso, el hombre se fue a Unova, el anuncio de la creación del Pokémon World Tournament le llamó la suficiente atención para pertenecer ahí por un largo tiempo. Además, se interesó bastante por la leyenda del segundo Regigigas, por lo que se puso a investigar más a fondo.
En todo ese tiempo, Pearl tuvo que hacerse responsable del frente. Aunque al principio no pareció ser bien recibido por el consejo, el chico supo ganarse su lugar con dedicación y trabajo duro.
—Ese hombre nunca se cansó de investigar para pelear —la mujer lanzó una pequeña risita—. ¿Y cómo va la tú investigación? Algún progreso.
—En lo absoluto, aun no descifro la clave de los Regis —el hombre colocó sus manos en su espalda—. Papá me dejo las coordenadas, pero aún no descifro como abrir las tumbas —el rubio se acercó a su escritorio y tomó unos papeles—. Sin embargo, estoy seguro de que no viniste aquí por esto, ¿cierto?
—En parte si, en parte no —la mujer se levantó del sofá—. Yo tengo mi propia investigación, una investigación acerca de esos tipos raros de cota de malla.
—¿El Team Age? —preguntó Pearl, arqueando la ceja.
—Si, tengo mis sospechas de que traman algo muy turbio —la mujer se puso seria—. Desde lo que pasó con el Equipo Galaxia, no quiero pasar por alto ninguna señal, es especial con tipos tan misteriosos como ellos.
El acontecimiento del Equipo Galaxia fue algo que dejo marcada a Cynthia y le hizo darse cuenta de lo vulnerable que es la región donde ella vive. Aunque pudieron evitar que la catástrofe pasara a mayores, ella sabía que, si hubiese actuado desde el minuto uno, se hubiera ahorrado muchas cosas.
Y, aunque el Team Right parecía ser más peligroso, Cynthia sabía que sus ataques eran más desorganizados, como si no planearan nada realmente, mientras que el Team Age era mucho más sigiloso y estratégico.
—Bueno, la última vez que me enfrenté a ellos no pude sacarles mucha información —el as tocó su barbilla—. Solo recuerdoa uno mencionar algo acerca de un reinado antiguo que volverá a nacer, o algo así.
—¿Reinado antiguo? —Cynthia parecía extrañarle aquello—. ¿Crees que haya alguna relación con el Corazón del Mañana?
—Si es que esa cosa funciona, podría ser, pero no estoy seguro del todo —el hombre se acercó a una pequeña mesa y sacó una fotografía—. Si te interesa, logré conseguir esta cuando vencí a esos tipos.
Cynthia recibió la foto con delicadeza. En ella se podía ver a un hombre vistiendo una armadura de cota de malla, la cual cubría unas ropas bastante viejas hechas de cuero. En el centro del pecho estaba grabado la letra "A", la cual parecía representar el nombre del equipo.
—¿No te parece curioso que usen uniformes demasiado parecidos al del Team Right? —preguntó Cynthia, mirando la foto del hombre.
—Ahora que lo mencionas, tienes razon—Pearl también miró la fotografía—. ¿Sera para disuadir?
—Tal vez el Team Right y el Age estén más relacionados de lo que parece —Cynthia se quedó pensando un momento, ideando un plan—. ¿Dónde dices que encontraste a esos tipos?
—Por la Ruta 210, más o menos —respondió.
—Iré a investigar, además puede que me encuentre a Moon por el camino —la mujer le entregó la fotografía al rubio—. Gracias por la ayuda.
—No agradezcas, siempre es un placer.
Con una sonrisa, Cynthia se despidió del rubio y comenzó a caminar hacia la salida, pero justo antes de tomar la perilla de la puerta, la mujer giró hacia Pearl.
—Por cierto, ¿tú hija ya comenzó su viaje, cierto? —preguntó, con curiosidad.
—Si, de hecho, hace rato acaba de llamarme —respondió Pearl, con orgullo.
—¿Dónde está ahora?
—En la Ruta 207, aunque parece que pronto ira al Monte Corona —Pearl arqueó la ceja—. ¿Por qué lo preguntas?
—Curiosidad, quisiera ver a tu hija en acción —la mujer sonrió—. Nos vemos.
Pearl simplemente soltó una pequeña risita al ver a Cynthia alejarse de su habitación. En ese momento, el chico recordó la primera vez que conoció a Cynthia mientras viajaba con Diamond y Platinum. Una sonrisa se dibujó en su rostro al volver a aquellos tiempos pasados.
[…]
24 de mayo, Ruta 221.
La pacífica y tranquila Ruta 221, un lugar de relajación para todo aquel que deseara tener una vida tranquila y alejada de la región. Aquella ruta era visitada constantemente por personas que buscaba un retiro espiritual, tomarse un respiro de sus agitadas vidas. Aquel lugar tan calmado parecía ser el lugar idóneo para que, aquel que había hecho tanto por sí mismo, pasara sus años de ocaso.
En una pequeña casa, bastante escondida, un hombre de piel increíblemente blanca y pelo cano caminaba tranquilamente entre lo que parecía ser un laboratorio. Mirar aquellas enormes máquinas y bancos de datos le hacía sentirse bastante tranquilo, recordando su apreció por aquellas maquinas frías.
Su caminata fue interrumpida cuando una mujer de exuberante pelo morado y ropas negras se acercó a él.
—Jefe, Mars ha terminado de preparar la comida —dijo la mujer con tono serio.
—Gracias por el aviso, subiré de inmediato —el hombre cerró los ojos y tocó una de las maquinas que parecía ser una gigantesca computadora—. No cabe duda de que recordar es volver a vivir, ¿no te parece?
—Supongo que tiene razón, señor —la mujer se acercó a él—. ¿Recuerda el Mundo Distorsión?
—Cada día de mi vida —el hombre sonrió, mirando aquella maquina llena de telarañas—. Nunca supimos como abrir un portal hacia ese lugar, una verdadera lástima.
—Sin las células de Uxie, Azelf y Mesprit, era casi imposible sintetizar otra cadena —confesó la mujer, pensativa—. Lo mejor será que coma un poco, Mars hizo esas deliciosas croquetas que a usted le agradan.
—Subiré en un momento, no te preocu…
Antes de poder decir algo más, una pequeña explosión proveniente de la parte de arriba pudo ser escuchada. De inmediato, la mujer y el hombre tomaron sus pokébolas, previendo lo peor.
—Sera mejor subir a ver que fue —confesó la mujer, preocupada.
—Vamos, puede ser que la Policía Internacional finalmente encontró nuestro escondrijo —dijo el hombre, subiendo junto a la mujer las escaleras.
Luego de subir por las largas escaleras, ambos llegaron a la sala principal de la casa, la cual parecía estar perfectamente en orden, exceptuando la puerta abierta que daba al exterior.
Con sigiló, la mujer y el hombre se acercaron lentamente a la cocina, donde debían estar sus compañeros. Sin embargo, cuando la mujer se acercó a la entrada, esta fue golpeada fuertemente en el estómago por un Scizor, mandándola al suelo y sin oportunidad de sacar a su pokémon.
El hombre intentó sacar a su pokémon, pero rápidamente un Kabutops lo sujetó y puso su cuchilla en el cuello del hombre, imposibilitándole el realizar cualquier acción. Al estar inmovilizado, el pokémon lo llevó lentamente a la cocina, donde se encontró con sus dos compañeros de pelo rojo y azul tirados en el piso, sin fuerza.
Buscando responsable, pudo ver a cinco sujetos vestidos con ropas viejas de cuero y una armadura de cota de malla sobre ella.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó con enojo.
No hubo respuesta, simplemente le indicaron que debía sentarse a la mesa. La mesa de la cocina estaba servida, el hombre de pelo azul parecía haberla puesto para que su jefe pudiese disfrutar de la comida de su esposa.
Lentamente, el hombre se sentó en el lugar donde iría la mujer de pelo morado; Jupiter. Frente a él había un plato perfectamente servido de croquetas de carne, un vaso de agua y una copa de vino.
—Parece que tú administradora hace buena comida —dijo una voz por detrás de él.
Sin poder moverse bien, el hombre finalmente pudo ver al que parecía estar orquestando todo eso. Un hombre vistiendo un elegante traje de gala de color negro, portando unos guantes de seda y un lujoso sombrero negro que parecía cubrirle la cara.
—¿Quién eres tú? ¿Cómo nos encontraste? —preguntó el hombre en la mesa.
—Fue realmente difícil hallarte, debo darte crédito por refugiarte en un lugar tan tranquilo como este —el hombre hizo un extraño ruido cuando intentó suspirar—. —Antiguamente este lugar era un lugar donde los reyes de Sinnoh firmaban acuerdos con otras naciones, se nota que tenían un buen gusto, ¿no es así?
El de pelo cano no entendía muy bien a que se refería aquel extraño sujeto, pero aquel ruido eléctrico que pareció emitir le llamó bastante la atención. Podría ser que estuviera enfrente de algún androide manipulado por alguien más.
—Fue difícil escoger el lugar, pero al final parece que tampoco fue un buen sitio para no ser visto —confesó—. ¿Ahora me dirás quién eres?
—Paciencia mi querido Cyrus, paciencia es lo que necesitas —dejando de mirar por la ventana, el hombre finalmente se volteó a ver al hombre, quitándose el sombrero y dejando ver que su cara era un cráneo con pedazos de musculo de color azul expuesto—. Después de todo, yo tuve que ser muy paciente para llegar este punto.
