Buenas queridas lectores UvU, he aquí un nuevo capitulo.

Espero realmente que sigan disfrutando de esta historia. Y agradezco sus comentarios infinitamente C:

Enjoy :D


Entrada 9: Un verdadero dúo

25 de mayo, Ciudad Corazón

El hermoso mediodía le dio un cálido saludo a todos los habitantes de la hermosa Ciudad Corazón. Los niños se preparaban para volver a sus casas y los adultos comenzaban a ir a comer dentro de sus empleos que recibían en el centro de la gran urbe. Aunque fuese un poco más pequeña que Jubileo, Corazón también tenía grandes edificios que eran recintos para todos los trabajadores.

El edificio que más destacaba era el enorme y moderno recinto donde se llevaban a cabo los Súper Concursos Pokémon, centro de vanidad donde los entrenadores y sus pokémon hacían gala de su belleza natural y excepcional.

En medio del moderno y brillante complejo, una mujer caminaba tranquilamente hacia la salida. Aquella mujer, que aparentaba mucha menos edad de la que realmente tenia, vestía un hermoso vestido morado que desprendía cierto brillo que combinada con su elegante cabello morado con ciertos toques blancuzcos que, increíblemente, le sentaban bien.

Junto aquella mujer, había un chico de unos escasos dieciocho años, de pelo morado y ojos color negro. El chico parecía estar un poco aburrido, poniendo sus brazos en su nuca y caminando sin demasiado interés hacia la salida.

—No fue la gran cosa, honestamente —dijo el chico, expresando un cierto tono de flojera.

—¿Como puedes decir eso? Fue un excelente concurso —dijo la mujer, un poco sorprendida.

—La mayoría de los participantes ni siquiera estaban preparados, eso se reflejó en sus técnicas de baile y en sus vestimentas —un cierto tono arrogante se hizo presente.

—Eso no implica que no fuera un buen concurso, Harold —la mujer suspiró—. Además, nunca debes subestimar a los concursantes.

—Madre, estamos hablando del concurso de nivel uno, era obvio que eso sería muy aburrido, incluso más que cuando los novatos nos retan en el gimnasio.

La madre de aquel chico era Fantina, la súper coordinadora de la región y líder de gimnasio. La mujer había introducido una nueva forma de concurso: "Súper Concursos Dobles", y siempre que participaba en aquella categoría, participaba junto a su hijo, el cual había desarrollado una gran habilidad al momento de participar en los concursos.

Sin embargo, al ser tan bueno, la arrogancia del chico se incrementó más y más, cosa que no quería su madre, pues aquella conducta solo le traería problemas.

—Recuerda, cada concurso es una nueva oportunidad para conocer cosas nuevas y mejorar —dijo la mujer, saliendo del recinto—. Incluso alguien como tú podría aprender cosas nuevas.

—¿Acaso tú las aprendes? —preguntó el niño, arqueando la ceja.

—Siempre, incluso en esos niveles —la mujer sonrió, se detuvo y tocó el hombro de su hijo—. Pronto tú serás el nuevo líder de gimnasio, y necesito que me demuestres que estas listo para serlo.

—¿Acaso no lo he demostrado ya? —preguntó—. He derrotado siempre a cada rival que se nos ha puesto enfrente.

—No me refiero a eso, me refiero a esa arrogancia tuya —la mujer miró hacia el cielo—. Ser líder involucra muchas más cosas que simplemente ganar, y quiero que comprendas eso antes de que hagas el examen de líder.

—No es arrogancia si está justificada —dijo, confiado—. Además, soy el único después de ti que ha logrado unificar técnicas de combate y de concursos, soy el mejor calificado.

—Si tan solo fueras un poco más humilde, hijo mío —dijo la mujer, dando un fuerte suspiro—. Aun tienes un largo camino que recorrer para poder darte el puesto.

—Mientras mantenga mi racha de treinta victorias, no habrá nada que me pare.

La mujer suspiró una vez más, aun no se sentía segura del todo que su hijo lograría encontrar el camino. Sin embargo, se mantenía optimista.

—Bueno, vayamos al gimnasio, algo me dice que recibiremos pronto un buen reto —dijo la mujer, caminando plácidamente.

—Espero que sea algo menos aburrido que lo de costumbre —confesó el chico, caminando junto a su madre.

Y así fue como ambos siguieron su camino hacia el gimnasio. Fantina se mantenía preguntándose si su hijo finalmente encontraría la humildad que realmente necesitaba. Había escuchado que algunas veces necesitas caer para levantarte de verdad. Y aunque lo no deseaba, sentía que tal vez una buena derrota haría que su hijo finalmente encontrara aquello que tanto necesitaba.

[…]

—Así que, se pelearon después de ser atacadas por un Salamance en el Monte Corona, ¿cierto? —preguntó Cynthia, tomando una taza de café entre sus manos.

—Bueno, con sus más y menos, pero básicamente así ocurrieron las cosas —confesó Níquel, bajando la cabeza.

Cynthia había llegado de improvisto a la cafetería y se tomó la molestia de escuchar la conversación que tuvo la chica con sus padres. Luego de hablar un poco con Rose, Níquel llegó y le pidió que se sentara para que hablaran acerca de aquel acontecimiento.

—¿Y por qué le dijiste aquellas cosas a Rose? —preguntó Cynthia, dándole un sorbo a su café.

—No lo sé, supongo que estaba muy enojada —Níquel pareció querer excusarse—. O sea, Rose nos había puesto en riesgo cuando pudimos haber salido fácilmente de ahí.

—Pero fuiste tú la que propusiste quedarse ahí, ¿no?

—Si, ya lo sé —Níquel se pasó las manos por la cara—, ya sé que también fue culpa mía, y por eso vine hasta aquí, para —la chica titubeó por un momento— p-pedir disculpas.

Al escuchar aquello, Rose levantó ligeramente el rostro y miró a Níquel con sorpresa. Sus padres le habían dicho que tal vez ella se disculparía, pero no estaba preparada para que aquello fuera tan rápido.

—¿E-enserio? —preguntó Rose, sorprendida.

—Si, pero no hagas esto más difícil —Níquel la miró directamente a los ojos—. E-escucha, sé que tal vez mis comentarios te hirieron y ho-honestamente no debí ser tan ruda contigo, así que me disculpo contigo por eso —aunque Níquel tartamudeaba y su rostro se sonrojó, aquellas palabras eran realmente sinceras.

Rose se sorprendió bastante, no era la mejor disculpa del mundo, pero no esperaba que ocurriera realmente. Aunque aún estaba dolida, el ver el rostro de arrepentimiento y pena de Níquel le hizo pensar bastante en la chica.

—B-bueno, esto no esto no es muy fácil para mí, así que di algo por favor —dijo Níquel después de un pequeño silenció incómodo.

—Supongo que yo también fui un poco incrédula —confesó Rose, sonriendo—. Te perdono, comp… Níquel.

Habiendo aceptado sus disculpas, Níquel sintió como se quitaba un gran peso de sus hombros, incluso dio un suspiro de liberación. Sin embargo, Níquel se extrañó al notar que Rose se detuvo al decir la palabra compañera.

—¿Eso es real o es mentira? —preguntó Níquel, arqueando la ceja.

—Tú dijiste que no éramos compañeras después de todo, ¿no? —Rose contestó, extrañando aún más a Níquel.

Esto era un avance para Níquel, o al menos debería de serlo. Níquel esperaba quitársela de la espalda, pero parecía que escuchar esas palabras en ese momento hicieron que Níquel se sintiera… mal. Sentía que algo se había roto, que algo iba horriblemente mal. ¿Acaso la primera impresión que había dado Rose se había desvanecido?

—¿Saben algo curioso? —Cynthia interrumpió la plática— Cuando conocí a sus padres, los tres viajaban juntos y se llevaban particularmente bien, lentamente vi como su viaje los unió tanto que se volvieron inseparables —la campeona dejó su taza de café en la mesa—. Ustedes son completamente lo opuesto esa primera impresión que sus padres me dieron...

—Con la sutil diferencia que Diamond y Platinum no son mis padres —interrumpió Níquel de golpe, casi como un acto reflejo, sin embargo, rápidamente se tapó la boca e inclinó la cabeza con vergüenza, sorprendiendo a Rose—. Perdón.

—Supongo que no te acostumbras del todo, lamento eso —confesó Cynthia con tranquilidad—. A lo que quería llegar es que un viaje pokémon te enseña muchas cosas, una de ellas es el valor de los compañeros, y es algo que ustedes deberían experimentar, o al menos intentar para ver si realmente les interesa estar juntas o no.

Aquellas palabras hicieron sentido en el eco de ambas holders. Sin embargo, Níquel seguía un poco recia.

—Perdone, señorita Cynthia, pero si lo piensa nuestros padres se vieron obligados a convivir por un error del Profesor Rowan —Níquel parecía seguir apenada—. Rose y yo solo nos conocimos por la Profesora Moon, no hay algún lazo que nos obligue a estar unidas.

—Tienes razón en eso, pero creo que eso ultimo les da la oportunidad de, por lo menos, intentarlo —dijo Cynthia, apuntando a la pokédex que tenía Rose en la mesa—. Su lazo es la pokédex, ustedes son las nuevas pokédex holders, por lo que no les caería mal intentar, por lo menos, el convivir juntas sin trucos. Si me lo permiten, yo podría ayudarlas, solo si están dispuestas.

Ambas se lo pensaron por un momento. Rose quería realmente tener un compañero de viaje, pero la actitud de Níquel le había demostrado que tal vez no era la mejor opción. Sin embargo, tal vez si Níquel estaba dispuesta a intentarlo, ella también podría.

Níquel, por su lado, tenía demasiadas cosas en su cabeza para procesar. Fuera de su preocupación por su condición mental, las palabras que Diamond le había dicho parecían que hacer que sus propios sentimientos se contradijeran. Parecía que su mente se partía en dos, una parte le pedía seguir su viaje sola, otra parte le decía que era buena idea intentar aquello que la campeona le proponía.

No sabía que decisión tomar, su mente estaba hecha un desastre en ese momento. Sin embargo, después de ver el rostro de Cynthia, el cual demostraba cierta sabiduría en sus palabras, Níquel terminó tomando una decisión.

—Y-yo —dijo, tartamudeando—, y-yo podría intentarlo.

Cynthia expresó una cálida sonrisa, mientras que Rose se sorprendió bastante, realmente esperaba un no.

—Yo también —Rose también aceptó—. Si Níquel quiere, entonces yo también.

—Perfecto, esa es la actitud de un viaje, chicas —Cynthia sonrió y dio un pequeño aplauso de alegría, para luego abrir su pokéreloj—. Si les parece, las esperare a las afueras de Ciudad Corazón, por la Ruta 209.

—¿Y que se supone que haremos? —preguntó Níquel, aun nerviosa.

—Sera algo que les dará la oportunidad de saber si realmente quieren seguir juntas o no —confesó, levantándose de su silla y dejando algo de dinero en la mesa—. Debo irme, pero ustedes relájense un poco y si quieren coman algo, yo invitó.

—B-bueno, y-yo —Níquel quiso rechazar la oferta, pero algo le detuvo—. G-gracias.

—Gracias, señorita Cynthia —Rose sonrió y agradeció.

Sin más que decir, Cynthia simplemente sonrió y se fue del lugar, esperando encontrarse con esas niñas en unas cuantas horas, debía organizar todo para su plan.

Níquel se quedó bastante impactada, era la primera vez que no rechazaba algo gratis en prácticamente toda su vida. Pensó en que, tal vez, al tratarse de una persona que infundía tanto respeto y poder como Cynthia, ella simplemente no pudo negarse. Y aunque la mujer era alguien extremadamente amable, Níquel aun le veía como aquella entrenadora extremadamente poderosa que infundía respeto y miedo.

Luego de pensar por unos instantes más, finalmente Níquel decidió pedir algo para comer. Trató de no gastar tanto dinero, pues, aunque había aceptado el dinero, tampoco quería usar demasiado. Si quedaba, seguramente se lo devolvería.

Rose por su lado se quedó un poco en silenció. Después de todo ella también seguía confundida por el extraño cambio en Níquel. Aunque pensó que debía ser normal, después de todo no la había conocido lo suficiente realmente.

Cuando llegaron los panqueques que Níquel ordenó, Rose decidió hablar finalmente.

—Si pones entre cada panqueque los diferentes jarabes, saben mejor —recomendó la chica de pelo rosado.

—Déjame probar —Níquel agradeció que el silencio incomodo se acabara, por lo que decidió hacerlo.

Aunque en un principio la mezcla de leche condensada, jarabe de maple y mermelada de fresa no pareciera del todo buena, cuando Níquel lo probó fue realmente delicioso. Aquella mezcla combinada con el suave pan hizo ese primer bocado en una completa delicia.

—Gracias, Rose —dijo Níquel, esbozando una tímida sonrisa que lentamente desapareció.

—Volviste a sonreír —dijo Rose, con alegría.

—No, no lo hice —Níquel volteó rápidamente la cara.

Aunque esperaba un grito, Rose simplemente sonrió y miró a Níquel con una pequeña sonrisa de complicidad. Níquel simplemente hizo un gestó y siguió comiendo. Aunque aún le molestaba un poco aquel juego con Rose, de alguna manera agradecía que Rose lo volviese hacer. Tal vez si había un poco de esperanza.

[…]

25 de mayo, Ruta 209

El silencio de la Ruta 209 fue interrumpido por el sonido de una flecha impactando sobre una baya Oran que posaba sobre una gran roca junto a otras cuatro bayas. La flecha había logrado atravesar la baya y prácticamente destrozarla.

El dueño de aquella flecha era Titan, quien parecía practicar su puntería desde la cima de un árbol, junto a su Weedle quien observaba el entrenamiento. El arco que poseía Titan parecía ser de metal sólido, con bastantes partes retráctiles.

—Siete de diez, nada mal para no haber practicado desde que mande repararlo —confesó el chico, sacando otra flecha de su carcaj.

Luego de lo acontecido hace unos días, Titan decidió llevarse consigo su arco, un arco especial que le había dado Moon (el cual era idéntico al de la profesora) y que había mandado arreglar después de romperlo por accidente. Luego de casi ser partido en dos, el holder consideró el traer consigo algo con que defenderse.

—Weedle, hazme el favor —el chico le acercó la punta de la flecha a la baya.

El pokémon lanzó un pequeño Picotazo Venenoso a la flecha para aplicarle un efecto parecido a Toxico. Una vez con su flecha especial, Titan apuntó a una de las bayas y le disparó, dando en el blanco.

—Ocho de once, nada mal —Titan sonrió, y al notar que no le quedaban más flechas, bajó del árbol.

Una vez en el suelo, Titan se acercó a las bayas para recoger sus flechas. La mayoría de las flechas infectadas que había disparado lograron cambiar el aspecto de las bayas a uno completamente morado, su estrategia seguía funcionando.

Aquel pequeño entrenamiento era su descansó. Luego de haber estado explorando la zona, el chico decidió practicar un poco sus artes con el arco. Moon le había estado enseñando bastante, por lo que era natural la destreza con la cual manejaba dicha arma.

Luego de guardar todas sus flechas, el chico recolectó todas las bayas en una bolsa de plástico, no quería que algún pokémon despistado se envenenara al tratar de comer una de esas bayas.

Guardando los restos, su pokéreloj comenzó a sonar, avisándole de que Moon le estaba llamando. Luego de lo ocurrido el día anterior, Titan estaba un poco preocupado por la profesora.

—Buenas tardes, profesora Moon —saludó Titan.

—Buenas tardes, Titan —saludó de vuelta Moon, con una pequeña sonrisa—. ¿Dónde te encuentras?

—En la ruta 209, como usted lo ordenó —Titan se alegró de no ver a la profesora triste.

—Necesitare que vayas al restaurante "Spacio", está cerca del centro pokémon de Ciudad Corazón, ahí nos reuniremos para hablar de tu investigación y de nuestras próximas tareas —al estar en una videollamada, Moon pudo ver el arco de Titan—. ¿Ya repararon tu arco?

—Si, justo ayer lo recibí, después de que colgara —confesó Titan, con una sonrisa de orgullo—. ¿Entonces en el restaurante?

—En efecto, nos veremos en tres horas, aunque ten cuidado, parece que hay una manifestación en el centro de la ciudad —la profesora sonrió—. Sin embargo, yo invitó esta vez.

—Como usted ordene —Titan sonrió de vuelta—. La veo allá, profesora.

Y sin más que decir, ambos colgaron la videollamada. Titan se quedó bastante contentó de ver a Moon como siempre, no le gustaba en lo absoluto ver a la profesora triste, menos por los comentarios de aquella mujer.

Finalmente, el muchacho guardó sus cosas y se preparó para irse a Ciudad Corazón, sin embargo, cuando quiso volver a tomar la bolsa de bayas envenenadas, notó como esta bolsa había sido rasgada y su interior robado.

—¿Cómo demonios? —el chico se sorprendió de que el ladrón no parecía haber hecho ruido alguno—. Esto es malo, ese pokémon podría envenenarse si se come esas bayas.

Sin pensarlo mucho, el chico sacó cinco bayas Meloc y las colocó dentro de la bolsa rasgada, con la esperanza de que el ladrón de dichas bayas volviera para buscar el antídoto. Cosa que realmente dudaba que pasara, pero debía intentarlo al menos.

Finalmente, el chico comenzó su travesía, con su Weedle al hombro. Mientras se alejaba, un gran pokémon de pelo blanco se acercaba de nueva cuenta a la bolsa de bayas. Aunque en sus manos tenía las bayas envenenadas, cuando vio que aquellas bayas eran normales, el pokémon decidió ignorarlas y se volvió a ocultar en el bosque.

[…]

25 de mayo, Ruta 209

El sol comenzaba su lento descenso después de haber estado en medio del cielo. Justo en ese instante de tiempo, Níquel y Rose finalmente llegaron a la ruta 209, donde Cynthia les esperaba justo a la orilla de un gran cuerpo de agua.

Cynthia parecía admirar con tranquilidad el agua, mientras que Rose y Níquel lentamente se acercaban a la campeona, la cual se percató de manera inmediata de su presencia.

—¿No les parece precioso? —preguntó Cynthia, mirando con anhelo el agua—. Esta pequeña ruta tiene varios cúmulos de agua, agua que parece estar en completa armonía con el bosque.

—Si mal no recuerdo, estas lagunas están aquí por culpa de un glaciar, ¿no es así? —preguntó Níquel, acercándose a la campeona.

—Igual de inteligente que Platinum —Cynthia sonrió—. En efecto, en la última era glaciar algunos glaciares se quedaron aislados, convirtiéndose en preciosas lagunas, una muestra de que la devastación da paso a la belleza —la mujer finalmente volteó a ver a las chicas—. ¿Disfrutaron de su comida?

—Fue bastante deliciosa —Rose se acarició el estómago.

—Estuvo bastante bien —Níquel sacó el dinero sobrante—. Gracias, aquí está el sobrante.

—Se los di para que comieran lo suficiente, no esperaba que les sobrara —Cynthia se sorprendió levemente.

—Soy de estómago pequeño —una pequeña mentira—. Gracias.

Cynthia simplemente rio levemente y tomó el dinero, se dio cuenta de que Níquel no le gustaba tanto tener cosas regaladas, cosa que iba de perlas para el ejercicio que estaba a punto de aplicarles.

—Bueno, agradezco que estén aquí. ¿Podrían mostrarme sus pokémon?

Ambas chicas aceptaron y sacaron a sus compañeros. Rotom y Kirlia se posaron en la tierra, haciendo una pequeña reverencia a la campeona, la cual se acercó y los analizó detalladamente.

Kirlia, a pesar de haber evolucionado ayer, esbozaba bastante energía y poder, pero Rotom le llevaba ligeramente la delantera. Cynthia reconoció rápidamente que aquel Rotom era el de la Mansión de Bosque Vetusto, de ahí que aquel pokémon pareciera irradiar gran poder.

—Buneary y Shuppet aún están en el Centro Pokémon, ¿cierto? —preguntó, cuya respuesta fue un claro "si" por parte de amabas—. Bueno, en ese caso daremos inició a un pequeño entrenamiento que les enseñara a entender a la otra.

—¿Qué clase de entrenamiento? —preguntó Rose, arqueando la ceja.

—Bueno, la líder de gimnasio de Ciudad Corazón solo acepta retos dobles, por lo que, si quieren realmente vencerla, deberán aprender a pelear en conjunto —la mujer sacó dos pequeños sacos de cuero y se los entregó a las chicas.

—¿Honor balls? —Níquel inmediatamente abrió su saco, encontrándose con las pequeñas pokébolas.

—Así es, deberán capturar dos pokémon que liberé en esta ruta, pero solo podrán usar las cinco Honor balls que les di —la mujer comenzó a alejarse—. Tenga cuidado, entrene un poco a esos pokémon, por lo que no será fácil hacerles frente de manera individual.

—¿Pero qué clase de pokémon son? —Rose parecía intrigada.

—Lo sabrán justo —la mujer chasqueó los dedos— ahora.

Fue entonces que comenzaron a sentir un pequeño terremoto que parecía provenir de la laguna. Sin alcanzar a reaccionar, dos potentes chorros de agua dieron paso a la presencia de los pokémon que debían capturar; dos Frillish, uno hembra y otro macho.

—Genial, pokémon fantasmas —dijo Níquel, alegrándose.

—¿Como puedes saberlo? —preguntó Rose, mientras comenzaba a sacar su pokédex.

—Me encantan los pokémon fantasmas, es natural que… —antes de terminar, pudo ver como uno de los Frillish estaba a punto de atacar a Rose directamente.

Níquel empujo a Rose para que esta evitara el golpe directo del Frillish azul. Estos pokémon realmente venían enserio, cosa que asustó ligeramente a las chicas, aún estaba muy reciente lo ocurrido con Salamance.

—Bueno, creo que lo mejor será…

—Ver que ataques tienen —interrumpió Níquel a Rose—. ¡Tom, usa Rayo contra el Frillish rosa!

El pokémon atacó directamente, pero antes de que el poderoso ataque golpeara, ambos Frillish lanzaron dos Bolas Sombras que lograron bloquear el movimiento, dejando a Rotom vulnerable contra una tercera bola sombra que dio justo en el blanco.

—¡Tom! —Níquel se acercó lentamente a su pokémon, el cual aún estaba listo para pelear—. Bueno, mi idea no funcionó.

—Hay formas menos arriesgadas de saber los movimientos del rival —confesó Rose—. ¡Kir, Doble Equipo!

El pequeño Kirlia comenzó a crear copias de sí mismo que rodearon a los Frillish, esperando que estos intentaran atacar a alguno de los clones. Sin embargo, los dos Frillish respondieron utilizando un poderoso ataque de tipo agua.

—¡Es Salpicar! —gritó Níquel al ver las poderosas acumulaciones de agua que comenzaban a caer como si de meteoritos se trataran.

Como meteoros, los chorros de agua golpearon sin piedad a todo lo que encontraban, dándole directamente a Kirlia, dejándolo casi fuera de combate. Rose inmediatamente se acercó a su pokémon para darle una Súper Poción, esos pokémon enserio era poderosos.

—Parece que Cynthia los entrenó bien —Níquel volteó hacia donde se debía encontrar la campeona, pero solo pudo ver a un Rosarade observando de manera atenta—. ¿Se fue?

La campeona había recibido una llamada y tuvo que volver a Ciudad Corazón, pero dejo a su querida Roserade para que supervisara a las chicas y se asegurara de que cumplieran las reglas.

Aunque Níquel se cuestionaba el por que la campeona se había ido, su mente volvió a la batalla cuando los pokémon enemigos volvieron a atacarle directamente.

—¿Alguna idea? —preguntó Rose, mientras le ordenaba a Kirlia esquivar los ataques.

—Bueno, podríamos intentar el divide y vencerás —contestó Níquel—. Tú encárgate del Frillish azul, yo del rosa.

—De acuerdo —aceptando.

Aceptando el plan, Níquel le ordenó a Rotom atacar al Frillish rosa utilizando Rayo, el cual fue repelido por el compañero del enemigo. Utilizando el contraataque, Níquel y Rotom trataron alejarse todo lo que pudieron para dejar a Frillish solo. Para su suerte, ambos Frillish se separaron.

—Es nuestra oportunidad, ¡usa Rayo! —gritó Níquel.

El pokémon atacó y su ataque impactó antes de que Frillish se percatar que estaba sola. Aunque el ataque fue bastante poderoso, el pokémon no se vio demasiado dañado.

El otro Frillish se dio cuenta de la situación e intentó ayudar a su compañera, pero Rose pudo cortarle el paso con la "Hoja Mágica" de Kirlia. Finalmente, ambas entrenadoras tenían a los pokémon solos.

—¡Usa Chispazo! —gritó Níquel.

—¡Usa Confusión! —gritó Rose.

Sus pokémon atacaron al unisonó, causando un daño considerable a sus adversarios, realmente aquello había sido una buena idea. Níquel se dio cuenta que su enemigo estaba bastante débil, por lo que decidió actuar lanzándole una de las Honor Ball. La pokébola impactó en el pokémon y comenzó a dar vueltas, pero a la segunda vuelta se rompió, Frillish aún estaba dispuesto a pelear.

La Frillish rosa hizo algo que ambas no esperaban. El pokémon emitió un sonido bastante agudo que alertó a su compañero para realizar otra estrategia. Sin moverse de su sitio, ambos pokémon comenzaron a crear poderosas olas que impactaron directamente contra todo lo que estaba a su paso.

—¡Cuidado! —gritó Rose cuando se vio atrapada por la poderosa corriente de agua.

A pesar de estar en una pequeña laguna, las olas fueron lo suficientemente fuertes como para golpear con fuerza los árboles del bosque. Cuando el agua se retiró, Níquel y Rose se volvieron a encontrar frente a frente, con sus pokémon bastante débiles. Lo peor fue ver que sus rivales parecían estar completamente curados.

—Deben tener Absorbe Agua de habilidad —comentó Rose, tratando se secarse la cara con sus manos.

—Así que por eso no tienen miedo de usar movimientos como Surf —agregó Níquel, dándole una Super Poción a Rotom—. Esto tardara más de lo que esperamos.

Su estrategia no había servido, y más les valía encontrar otra si realmente querían capturar esos pokémon. Mientras ella pensaba que hacer, Roserade se sentaba tranquilamente en la rama de un árbol, esperando a que las entrenadoras encontraran la estrategia que Cynthia deseaba que encontraran.

[…]

25 de mayo, Ciudad Corazón

El restaurante "Spacio" era bastante conocido por toda la región de Sinnoh, después de todo su fundador era el experimentado chef Diamond. La comida en aquel restaurante era amada por los clientes y alabada por los críticos. Por eso no era de extrañarse que la mayoría del tiempo uno necesitara reservación para poder comer ahí.

Es por eso que Moon reservó con anticipación una mesa para cinco, después de todo aquel restaurante era su favorito para tener pequeñas reuniones de trabajo, y esta era una de esas ocasiones.

La profesora, vestida con su bata de laboratorio, estaba sentada en el centro de la mesa, con Crystal y Gold a su lado. La chica parecía querer comer su ensalada de bayas, pero la presión que había en el ambiente le impedía disfrutarla. Gold por su lado admiraba la hermosa decoración del lugar, mientras que Crystal no dejaba de analizar algunos papeles.

—¿Así que este es la línea de restaurantes del chico glotón? Vaya que tiene clase —confesó el azabache, tratando de aligerar el ambiente.

—Platinum le ayudo bastante con la decoración de los restaurantes, pero el punto fuerte realmente es la comida —Moon sonrió de manera tímida.

—Debe serlo, desde nuestra última reunión no he comido nada preparado por él.

—¿Acaso no les cocinó cuando estuvieron en su casa? —preguntó Moon, arqueando la ceja.

—No realmente, honestamente no tenía mucho tiempo y…

—¿Falta mucho para que lleguen? —preguntó Crystal, interrumpiendo.

Y cuando apenas las cosas parecían ponerse de buen humor, Crystal interrumpió la charla. Moon dio un suspiró y miró su reloj, dándose cuenta de que la campeona y Titan estaban ligeramente retrasados.

—No deben tardar —contestó Moon.

—Además, te darán tiempo para que elijas algo bueno del menú —agregó Gold, tratando de volver a suavizar el ambiente.

—No tengo mucha hambre, solo quiero empezar con la tarea de campo —la mujer alzó una hoja—. Vaya suerte que Emerald estuviera conectado.

—¿Emerald está en Kanto? Pensé que seguía en Hoenn —Moon parecía sorprendida.

—Lo estaba, pero Crys le pidió que cuidara del laboratorio cuando venimos para acá, y él aceptó sin problemas —Gold bebió un poco de agua—. A decir verdad, parece que estaba un poco aburrido de cuidar a los hijos de la chica salvaje y el chico cursi.

Ante aquello Moon rio levemente, recordando la primera vez que vio a esa "curiosa" pareja de holders. Aunque en cierta forma envidia un poco a Ruby y Sapphire, aquellos fueron los únicos holders que tuvieron una relación estable sin problemas, los únicos que se les igualaban eran Red y Yellow, pero ella apenas y los conocía. De alguna manera, Ruby y Sapphire representaban todo lo que ella esperaba encontrar con su antiguo compañero.

La chica fue vuelta a la realidad cuando el camarero le entregó una botella de vino tinto, cosa que sorprendió a todos los presentes en la mesa.

—Disculpe, yo no ordene esto —Moon estaba bastante confundida.

—Es un regalo del caballero de la mesa que está en la ventana —dijo el hombre, indicando con la mirada la localización del hombre.

En una mesa, cerca del baño, se encontraba un extraño hombre que vestía un traje de gala y bebía tranquilamente una copa de vino. Moon pudo identificar perfectamente al extraño hombre de ojos verdes. Fue entonces que la chica agradeció al camarero, sin hacer antes una pequeña mueca de molestia.

—¿Acaso es un enamorado secreto? —preguntó Gold, curioso.

—¿Él? En lo absoluto —contestó Moon, algo molesta—. Es un agente del gobierno, me sigue a todos partes.

Al escuchar aquello, Gold y Crystal se quedaron completamente sorprendidos y miraron a Moon con incredulidad. Era la primera vez que escuchaban que un agente del gobierno siguiera a algún profesor pokémon.

—¿Acaso has hecho algo ilegal? —preguntó Crystal, sorprendida.

—No, tiene que ver más con el profesor Rowan —la chica comenzó a hablar—. Desde que el profesor murió, el gobierno ha querido tener toda la información relacionada con las investigaciones del profesor, en especial la que está relacionada con la energía de la evolución.

—Pero ¿con que fin? —preguntó Gold.

—Deben ser armas, no estoy del todo segura —confesó Moon, levantándose—. Espérenme aquí.

Sin decir más palabra, la chica se levantó y, con paso firme, llegó hasta la mesa donde se encontraba el agente. Al mirar a la profesora, el hombre sonrió de manera cínica.

—Señorita Moon, espero le gusté el pequeño regalo que le hice, ese vino es el mejor de todo Sinnoh —dijo el hombre, con gran confianza.

—No soy mucho de tomar alcohol, agente Hemertly —dijo Moon, con seriedad—. Es una gran coincidencia que me encontrara.

—Supongo que el mundo es muy pequeño —dijo el hombre, tomando un poco de vino.

—Mas si lo haces pequeño —Moon lanzó una risa seca—. ¿Qué quiere?

—¿Acaso no puedo simplemente relajarme y comer un poco de buena comida? —preguntó el hombre, arqueando la ceja.

—Es extraño en usted, debería estar intentando entrar de manera ilegal a mi laboratorio, como siempre lo hace —la mujer se cruzó de hombros—. Espero que no creas que no deje protegido el laboratorio de posibles intrusos.

—No esperaba menos de la nueva profesora y sucesora del buen Rowan —el hombre sonrió de manera sarcástica—. Aunque no deberías oponerte al progreso, Rowan lo hizo y, bueno, no terminó demasiado bien para él.

Aquellas palabras siempre le hacían sacar su lado enojado. La muerte de Rowan estaba rodeada de muchos misterios, y a Moon no le cabía dudas de que el gobierno había tenido algo que ver en ello. Y cada vez que Hemertly parecía hacer burla de ello, la chica deseaba golpear la cara del hombre.

—El progreso nunca se midió en armas —contestó—. Ya se lo dije, mientras no tenga una orden, no podrá acceder jamás a esa investigación.

—Eso ya lo sé, pero estoy seguro de que pronto se me ocurrirá alguna forma de conseguirla, señorita —el hombre bebió una vez más su copa de vino, terminándosela—. No podrás mantenerla a salvo, y lo sabes.

La chica apretó sus puños con coraje, había algo en aquel tono insoportable que le hacía hervir la sangre. Sin embargo, no podía darse el lujo de perder el control, aquello podría ayudar a Hemertly a conseguir la orden más rápido.

Para su fortuna, la chica pudo sentir una mano sobre su hombro que le hizo disminuir la rabia. Al voltear, pudo ver a la campeona, la cual había llegado en su auxilio.

—Agente Hemertly, es un gusto verlo —dijo Cynthia con una sonrisa fingida—. ¿No estaba ocupado buscando a la líder del Team Right?

—No es algo que se sepa tan fácil, señora —contestó el hombre, algo molesto—. Solo estaba tomando un pequeño descansó.

—Oh, pensé que la justicia nunca descansaba —la mujer parecía tener las palabras correctas para molestar al agente—. Aunque no lo culpo, no tiene mucho con el puesto, seguramente Handsome ya hubiese descubierto su localización.

Aquello hizo saltar una vena de enojo del hombre. Ser comparado con aquel agente de la Interpol le hacía enojar bastante, lo suficiente como para casi romper el vaso de vidrio que sostenía. Sin embargo, el hombre quería mantener su bajo perfil.

—Trabajare en ello, señora —dijo el hombre, disimulando su enojo—. Si me disculpan, creo que ordenare algo más y me iré a buscar a esa loca fanática.

—Me parece perfecto, tenga usted un buen provecho —dijo con una sonrisa sarcástica.

Sin decir una sola palabra más, ambas mujeres se retiraron hacia su mesa, donde Titan, Crystal y Gold los esperaban. Moon se sintió realmente agradecida por la llegada de Cynthia, aquella mujer era una maestra en cuanto a quitarse a personas irritantes se decía.

—¿Le dijo algo el agente, profesora? —preguntó Titan.

—Nada nuevo realmente —respondió la chica, suspirando—. Gracias por ayudarme.

—No tienes que agradecer, ese hombre realmente es molesto —Cynthia simplemente sonrió—. Lamentó la demora, me quede atrapada con la manifestación junto a Titan, afortunadamente ya terminó.

—¿Manifestación? —preguntó Gold, arqueando la ceja.

—Así es, es la segunda en esta semana que hay en Ciudad Corazón —Cynthia suspiró, para después alzar la mano—. Creo que sería momento de presentarme adecuadamente. Un gusto en conocerlos, Gold y Crystal.

La mujer alzó la mano para saludar a Gold, el cual le estrecho la mano con firmeza y una gran sonrisa en el rostro. Sin embargo, cuando se la dio a Crystal, el apretón de la mujer fue más desganado y sin energía.

—Supongo que sigues un poco bloqueada por lo que paso con ellos, ¿no? —preguntó Cynthia, arqueando la ceja.

—Bueno, la verdad es que ella…

—Podríamos ir al punto de esta reunión, ¿por favor? —Crystal interrumpió de manera brusca, sorprendiendo a Cynthia.

"Parece que si" pensó Cynthia al ver la cara ligeramente irritada de Crystal. Solo esas palabras fueron suficientes para que la campeona entendiera las reglas del juego con los dos holders.

—Bueno, me encantara hacerlo, ¿pero les parecería si primero comemos algo? —preguntó la mujer, con una sonrisa—. Después de todo estamos en un restaurante.

—Preferiría que…

—Profesora Crystal, no puede negarse a la comida de este lugar, le prometo que después de esto sabrá todo lo que necesita saber.

Vaya si Cynthia entendía las reglas del juego, pues con esas palabras logró hacer que Crystal aceptara sin más, suspirando de manera derrotada. Aquello incluso sorprendió a Gold, jamás había visto a alguien que lograra convencer a Crystal de esa manera.

Después de eso, finalmente todos decidieron pedir algo. Crystal se mantenía expectante mientras comía la sopa de hongos que había ordenado, deseando que todo eso terminara para poder hablar de lo que realmente importaba. Pero supo que eso tardaría al ver a Cynthia degustando de manera calmada su milanesa empanizada.

Luego de casi una hora de estar comiendo todo tipo de deliciosa comida, todos finalmente terminaron satisfechos y comprobaron que, efectivamente, los restaurantes de Diamond servían comida excelente.

—Si esta comida es deliciosa, créanme que la que el mismo Diamond hace en la sucursal de Jubileo está a otro nivel —dijo Moon, con una gran sonrisa.

—Entonces creo que ese será nuestro próximo destino para comer —propuso Gold para motivar a Crystal, pero no encontró suerte.

—La comida es realmente buena, pero creo que nos estamos perdiendo del punto central de todo esto —comentó Crystal, ligeramente molesta.

—Bueno, después de toda esta comida podemos hablar un poco de la razón por la cual estamos aquí —con calma, Cynthia se limpió con una servilleta los labios—. Moon me ha platicado su plan de ir a la ruta 209 a investigar lo de los pokémon fósiles y como estos se relaciona con el Corazón del Mañana, es por ello que yo quise iniciar mi propia investigación acerca de ese objeto y su relación con el Team Age.

—¿Team Age? —preguntó Gold, arqueando la ceja.

—Es una organización oculta que se ha estado moviendo entre las sombras, actualmente nadie sabe que están tramando, pero su objetivo tiene que ver con algo de un rey.

—¿A qué se refieren con eso de Rey? —preguntó Crystal, confusa.

—No estoy segura, pero siempre mencionan algo de que un rey volverá y devolverá a Sinnoh a su antigua gloria —la campeona se puso bastante seria—. Lo interesante aquí es que ha habido muchos avistamientos de estos tipos en la Torre Perdida, incluso hay algunos custodiando la entrada a la torre.

Cynthia miró de reojo a Titan, el cual le dio la razón a la campeona moviendo su cabeza.

—En la misión que la profesora me encomendó, tuve la oportunidad de encontrarme con esos tipos, realmente protegen muy bien la torre —confesó Titan.

—¿Quieres decir que el Corazón del Mañana puede estar en ese lugar? —preguntó Crystal, arqueando la ceja.

—Puede ser, o puede ser que intenten revivir a alguien —la mujer le dio un ligero escalofrió de solo pensarlo—. Si lo piensan todas las pistas encajan, solo necesito saber si el Corazón del Mañana es capaz de revivir a seres humanos.

Ambos holders se quedaron pensando ante la posibilidad de utilizar dicho objeto para revivir personas. Aunque estaban en un tema completamente especulativo, Gold y Crystal habían investigado el Corazón más que ningún otro profesor o científico en el mundo.

—El Corazón del Mañana está envuelto en misterios, Cynthia —Gold fue el primero en hablar—. Hace apenas tres años pensábamos que solo era una reliquia cargada de leyenda, pero nuestras investigaciones apuntan de que, si es capaz de revitalizar a prácticamente cualquier forma de vida, después de todo tiene el poder de Ho-oh.

—Entiendo —Cynthia suspiró, aquellas palabras parecían confirmar sus sospechas—. Entonces esos tipos quieren revivir a un "rey".

—Es solo una teoría, pero todo encaja a que si puede hacerlo —dijo Crystal, tocándose la barbilla—. Podría tener una capacidad similar a la armadura que utilizó Archie para volver a la vida.

—Oh, recuerdo haber leído de eso —Cynthia recordó aquellos tiempos lejanos donde su Garchomp apenas era un Gible—. Entonces, puede que el corazón este ahí…

—O puede que ya lo hayan usado —Titan interrumpió a Cynthia—. Lamento la interrupción, pero si el Corazón del Mañana siguiera ahí, posiblemente habría muchos reclutas a los que me he enfrentado. Es posible que estén ahí para proteger otra cosa menos importante.

—¿Qué otra cosa podrían estar ocultando? —preguntó Crystal.

—Tal vez despertaron algo más que no debieron hacer —respondió Moon—. Aunque el Corazón no esté ahí, es posible que dentro haya una pista de a donde se lo llevaron.

—Bueno, es hora de ir detrás de otra organización criminal —Gold suspiró.

—Son los Pokédex Holder después de todo, ¿no? Son los Avengers del mundo pokémon —bromeó la campeona, seguida de una pequeña risa grupal.

Sin embargo, a Crystal fue a la única que no le dio una pizca de gracia. El pensar en que tendría que lidiar una vez más con otra organización criminal le hacía que le doliera la cabeza. Después de todo ya había tenido que sufrir el resurgimiento de Equipo Rocket en Johto hace apenas tres años.

—Si llegase a ser cierto que esos tipos intentan revivir a un rey, ¿qué rey seria? —preguntó Crystal.

—No estoy segura, en Sinnoh ha habido muy pocos reyes realmente —Cynthia se encogió un poco de hombros—. Sin embargo, pienso ir a investigar mañana acerca de los reyes, quiero saber a qué nos podríamos estar enfrentando.

—Bueno, supongo que nuestro destino seguirá siendo patearles el trasero a los malos —Gold lanzó una pequeña sonrisa—. ¿Entonces el plan será ir a investigar a la Torre Perdida?

—Exactamente, pero les recomiendo que tenga extremo cuidado —comentó la rubia—. No sabemos que pueda haber allá a dentro, aunque puedo confiar en que lo harán bien, Pokédex Holders.

—Supongo que a estas alturas ya no importa mucho —el tono frio de Crystal asustó un poco a los presentes—. Después de todo eso se trata ser Holder, ¿no? Arriesgar tú vida por el bien común.

La mesa se quedó en silencio ante aquel tono de Crystal, un tono que reflejaba cierta ira por aquella responsabilidad no explicita que cargaba todo miembro que tenía una pokédex.

—Si mal no recuerdo, Rowan, que en paz descanse, me contó que Oak nunca planeó el crear una élite de entrenadores destinados a salvar al mundo, solo quería cumplir su sueño —Cynthia se animó a hablar—. Con el tiempo, el valor de esos niños y niñas los hicieron merecedores de portar con aquella responsabilidad, como tú, como Gold e incluso Moon.

—Una responsabilidad que me quitó a mis hijos —aquellas palabras dejaron helado a Gold—. Los Pokédex Holders fueron un error, darles una responsabilidad tan grande a unos simples niños fue lo peor que cualquiera persona pudiese hacer.

—¿Entonces la decisión de Oak fue un error? —preguntó Cynthia, arqueando la ceja.

—Lo fue, por Arceus vaya que lo fue —unas pequeñas lagrimas comenzaron a brotar de su cara—. De no haber sido así, Jade y Quartz aun estarían conmigo.

—Y el universo enteró se hubiera hecho trisas —añadió Cynthia, seria.

—No me importaría en lo más mínimo —dijo con rabia, mordiendo con violencia sus dientes—. Pero si realmente eso es a lo que estamos destinados, a morir por salvar todo, que así sea —la mujer se levantó de golpe de la silla.

Completamente enojada, Crystal intentó salir del lugar, llamando la atención de todos en el restaurante. Aunque Gold se levantó y trató de detenerla, este fue recibido por una fuerte cachetada que le hizo caer al suelo. Ante ello, todos se levantaron para ayudar a Gold, momento que Crystal aprovecho para sermonear a Moon y Titan.

—Niño, esperó que estés dispuesto a morir por salvar a todos, realmente espero que entiendas el trágico destino que tendrás —aquellas palabras vaya que perturbaron a Titan—. Y Moon, esperó que estés dispuesta a cargar con la muerte de tus tres holders, que puedas dormir mientras sepas que mandaste a esos tres a una potencial muerte.

Y lanzando toda esa bilis, Crystal simplemente se marchó del lugar a toda velocidad, completamente enojada y fuera de sí. Antes de que alguien pudiese alcanzarla, la mujer sacó a su Xatu y salió volando hacia el norte, con un rumbo completamente aleatorio.

Todos los presentes se quedaron de manera expectante ante el ataque de ira de Crystal. Moon se quedó un poco perturbada y Titan comenzó a experimentar un miedo interno bastante fuerte. Sin embargo, por alguna razón, Gold parecía ser el más sorprendido del lugar.

—Parece que no superara la perdida de sus hijos —comentó Cynthia, apenada.

—Ninguno de los dos lo hemos hecho, pero lo que me sorprende es que finalmente haya sacado todo lo que tenía reprimido —confesó con sinceridad.

—¿Nunca había dicho como se sentía? —preguntó.

—Nunca, nunca mencionó nada de nuestros hijos en estos tres años, jamás expresó ninguna emoción, pero parece que no puede soportar más esa carga emocional —Gold suspiró y miró al cielo—. Esto es un gran paso.

[…]

25 de mayo, Ruta 209

Las horas pasaron y los dos Frillish se negaban a ser derrotados. Sin pociones, con solo tres Honor Ball en total y con unos pokémon sumamente cansados, Rose y Níquel miraban, agotadas, como todas las técnicas que habían intentado no dieron resultado.

Frustradas, ambas chicas se sentaron en el pasto, mientras sus pokémon las acompañaban para tomar un respiro, los Frillish las observaban de manera retadora y Roserade estaba demasiado aburrida de ver a las chicas tratar de detener a dichos pokémon por más de tres horas.

Mientras Rose recuperaba el aliento, Níquel miraba de forma desesperada su pokédex, buscando alguna pista para poder vencerlos. Níquel era la que estaba más frutada.

—¿Has encontrado algo? —preguntó Rose, mirándola.

—Nada que no sepamos ya, maldita sea —bufó, queriendo lanzar la pokédex al suelo—. La información disponible es muy limitada si no los tenemos capturados, por eso muchas veces odio estas cosas.

—Bueno, supongo que por eso está limitada, para que busquemos más —la chica acarició a su Kirlia, el cual estaba bastante cansado—. Has dado tu mejor esfuerzo, Kir.

El pokémon gruñó de manera débil, no tenía demasiada energía, pero quería seguir luchando. Por su parte, Rotom se acercó a su entrenadora con un poco más de vitalidad, después de todo era un pokémon hecho de pura electricidad.

—Ningún pokémon es invencible, debe haber alguna forma de derrotarlos —dijo Níquel, dando un golpe al suelo.

—Hacen un dúo extraordinario, no creo que sea fácil romper su sincronización.

—Lo sé, todos los intentos han sido en vano —la chica se pasó las manos por la cara, frustrada—. Tú eres hija de Pearl, ¿no te ha enseñado ninguna técnica para vencer en peleas individuales?

Rose se puso a pensar en aquello por un momento. Su padre siempre le había enseñado movimientos y estrategias para usar con su Buneary, pero nunca le había enseñado algo para hacerle frente a una batalla doble.

—No, solo me enseñó cosas para combates individuales —dijo la chica, lanzando una pequeña roca al agua—. Y tu madre… dijo, la señora Platinum ¿no te ha enseñado algo? Después de todo ella consiguió las medallas.

—Platinum no me enseñó mucho, a decir verdad, ni ella ni Diamond pelean, todo lo que se de los combates lo aprendí con mi abuela y algunos libros.

—¿Tú abuela era una buena entrenadora? —preguntó Rose, interesada.

—Bastante, tenía un poderoso Gengar que podía hacer morder el polvo a cualquier pokémon —los ojos de Níquel se iluminaron, recordando su pasado—. Créeme, una vez la vi derrotar a un Garchomp usando el "Brillo Mágico" de Gengar.

—Increíble —Rose se vio gratamente sorprendida—. ¿Por qué no le pides que te entrene?

Al decir aquellas palabras, el ambiente se quedó tensó y un silencio incomodo se hizo presente. Níquel repentinamente inclinó la cabeza, tratando de ocultarla mientras sujetaba sus piernas con sus brazos.

Rose no sabía que había tocado un tema bastante sensible de Níquel, pero rápidamente se dio cuenta de ello cuando miró la expresión corporal de Níquel, una expresión tan… triste.

—Ella… ella… —una pequeñas lagrimas salieron de sus ojos, las cuales se limpió rápidamente—. ¿Por qué hablamos de mí?

—B-bueno —la chica se sintió realmente culpable de hacerle derramar unas lágrimas—. Mi padre dice que puedes sacar nuevas estrategias de conversaciones comunes, solo decidí intentarlo.

—Pues no lo inten… —antes de terminar su frase, la chica recordó el porque estaba ahí en un primer lugar. Tomando valor, Níquel tragó saliva y habló—. Mi abuela falleció, un auto la atropelló de una manera extraña.

Al escuchar aquello, Rose se quedó completamente sin palabras mientras un nudo se formaba en su garganta, honestamente no esperaba recibir aquella respuesta. Y aunque no supiera que hacer, la chica se levantó y le dio unas ligeras palmaditas a Níquel en los hombros.

—L-lo siento —confesó, apenada.

—No importa, ya ha pasado mucho tiempo —con una voz quebrada, la chica miró a sus rivales—. Sabes, mi abuela me dijo que sería la mejor entrenadora, y ahora ni siquiera puedo vencer a dos simples pokémon fantasmas.

—No son simples realmente, son bastante duros de vencer —Rose volvió a mirar a sus enemigos—. Sería un poco más fácil si tuviéramos más pokémon.

Aquella última frase hizo que la tristeza de Níquel se parara de golpe, dando paso a una mentalidad más racional. Sin perder el tiempo, la chica volvió a tomar su pokédex y comenzó a analizar a su Rotom.

—¿Qué ocurre? —preguntó Rose, confundida.

—Creo que tengo una idea —Níquel comenzó a ver los movimientos de su pokémon—. La habilidad de tu Kirlia es Telepatía, ¿no?

—Si, ¿por qué? —preguntó Rose.

—Bueno, nunca hemos intentado utilizar el movimiento de Descarga junto a Kirlia.

—Si lo intentamos, pero fracasamos.

—Bueno, pero nunca lo hemos intentado utilizando Doble Equipo —la chica se levantó de golpe.

Rose se sorprendió bastante, pero entendió por dónde iba la idea de Níquel. Sin embargo, rápidamente notó que la energía necesaria para hacer ese ataque combinado seria demasiada.

Sin embargo, Níquel le explicó que tanto Rotom como Kirlia tenían la energía suficiente para hacer ese ataque por lo menos tres veces. Sin embargo, seguía siendo demasiado arriesgado, pues Níquel sabía que, aunque causaran la mayor cantidad de daño, estos se recuperarían con su habilidad.

—Necesitamos aplicar el divide y vencerás, pero de una manera más inteligente —dijo Níquel, pensando.

—Ya hemos intentado de todo, distraerlos, atacarlos desde lejos, separarlos y nada funciona —Rose buscaba otra idea, pero entonces recordó otra cosa que los podría mantener separados—. ¡Las pokébolas!

Y aunque hubo un grito, Níquel esta vez no se quejó en lo absoluto, simplemente se acercó a su compañera.

—¿Te refieres al tiempo en el que el pokémon está dentro? —preguntó Níquel.

—Si, son pequeños segundos, pero nos daría el tiempo suficiente para realizar un ataque combinado a uno, y después nos encargaríamos del otro.

Aquello sonaba un poco descabellado, pero en la cabeza de Níquel hizo sentido el realizar aquello que la peli rosada decía. Además, no tenían demasiadas alternativas después de todo.

—De acuerdo, entonces el plan de utilizar Doble Equipo y atacar a los Frillish con Descarga y…

—Confusión, con eso lograremos que uno de ellos quiera curar al más débil —Rose terminó la frase—, cuando intente hacerlo, tú le lanzaras una de tus dos Honor Ball, y cuando el Frillish entre, atacaremos al restante con lo más fuerte que tengamos.

Ahora aquello no sonaba como un mal plan después de todo, incluso podría funcionar. Sin embargo, ambas estaban conscientes que solo podrían intentarlo una sola vez. Si fallaban, lo más probable es que tendría que ir al Centro Pokémon a curar a sus compañeros.

—Solo una oportunidad —dijo Níquel, sacando una Honor Ball.

—¡Espera! —gritó Rose, deteniendo el caminar de Níquel.

—¿Qué ocurre? —preguntó, ligeramente molesta.

—¿Y si no funciona? —preguntó Rose, pensativa.

—Bueno, supongo que tendremos que improvisar —comentó Níquel, mirando a Rotom de reojo—. ¿Entendido?

El pokémon simplemente sonrió, entendiendo a que se refería su entrenadora. Después de todo la improvisación era la especialidad de Níquel.

—Bien, en ese caso —Rose comenzó a correr—. ¡Hagámoslo! —gritó confiada.

Sin perder tiempo, ambas chicas se lanzaron al ataque de los dos pokémon que les observaban. De inmediato, ambos Frillish se pusieron en posición de ataque, esperando el ataque de sus enemigos.

—¡Doble Equipo! —gritaron ambas.

De inmediato, Rotom y Kirlia comenzaron a crear varias copias de sí mismos, rodeando a los pokémon fantasma, quien se preparaban para atacar con su poderoso Salpicar.

—¡Tom, usa Descarga! —gritó Níquel.

—¡Kir, usa Confusión en el Frillish rosa! —gritó Rose.

De inmediato comenzó el poderoso bombardeo de ataques contra los dos pokémon. Gigantescas cúpulas de electricidad brotaron de las copias de Rotom, dañando de forma leve a los Frillish. Sin embargo, las numerosas Confusiones comenzaron a dañar de manera considerable a la Frillish, dejándole más herida y, válgame la redundancia, confusa.

Fue ahí cuando el Frillish azul intentó atacar con Surf para ayudar a su compañera. Sin embargo, Rose se percató de lo que estaba por hacer y le gritó a Níquel que aquel era el momento.

Con precisión la Honor Ball voló desde la mano de Níquel hasta la cabeza del Frillish rosado, dejándole atrapada por unos segundos dentro del dispositivo. La cuenta atrás comenzó, era ahora o nunca.

—¡Tom, usa Rayo! —gritó Níquel, decidida.

De inmediato, un poderoso rayo salió del cuerpo del Rotom original e impactó contra Frillish de una forma completamente arrolladora. El golpe fue lo suficientemente fuerte como para dejar bastante herido a Frillish. Sin embargo, esto aun no terminaba.

—¡Kir, Cabezazo Zen!

El Kirlia original saltó a toda potencia y golpeó a un desprevenido Frillish de manera directa en la cabeza. Aquel golpe fue realmente brutal, tanto así que lo mandó a volar hasta la orilla de la pequeña laguna, completamente herido.

Solo quedaba dar el golpe final, el cual sería de Níquel.

—¡Bola Sombra! —gritó Níquel.

Todas las copias de Rotom lanzaron sus pequeñas Bola Sombra. Aunque individualmente cada ataque era insignificante, si ambas chocaban en el mismo punto lograban un daño devastador.

Níquel y Rose saboreaban la victoria, pero se quedaron con la miel en los labios cuando vieron al Frillish rosado recibir el golpe por su compañero. Ambas quedaron sorprendidas al ver como el pokémon caía al suelo, debilitada.

El Frillish restante se enojó mucho al ver a su compañera sacrificarse por él, y estaba dispuesto a hacer pagar a Níquel y Rose por eso. Sin embargo, consciente de que aquella era su única oportunidad, Níquel sacó su última Honor Ball.

—¡Oye, Frillish! —gritó Níquel, preparándose para lanzare la pokébola a su compañera.

El pokémon se molestó aún más, por lo que trató de arremeter contra Níquel a máxima velocidad. Y aunque la chica estaba dispuesta a lanzar la pokébola, algo que estaba detrás del pokémon le hizo esperar un poco más.

—¡Cabezazo Zen y Rayo! —gritó Rose.

Antes de llegar, el pokémon y Níquel vieron con sorpresa como Rotom y Kirlia, comandados por Rose, atacaron a Frillish sin piedad alguna. Luego de la poderosa corriente eléctrica que recorrió todo su cuerpo, el Cabezazo Zen que Kirlia fue lo suficientemente fuerte como para mandarle a volar una vez más, pero esta vez se estrelló contra un árbol.

Sin perder la oportunidad, Níquel lanzó su Honor Ball contra el Frillish rosado, mientras que Rose lo hizo con el azul. Luego de sus respectivas tres vueltas, ambos pokémon finalmente fueron capturados por las chicas. Habían pasado la prueba.

—¡Al fin lo logramos! —gritó Rose, emocionada.

Níquel solo dio un gran suspiro de alivio y se dejó caer al suelo, agotada. La chica no solo estaba incrédula por haber logrado capturar a esos pokémon, sino también le sorprendía el cómo Rose había logrado darle una orden a su pokémon. Aunque Níquel le indicó a Rotom que podía improvisar, no esperaba que el pokémon estuviera dispuesto a improvisar de esa forma.

Rotom se acercó a su entrenadora solo para caer al césped, realmente estaba completamente exhausto y necesitaba un bien merecido descanso. Níquel lo miró de reojo y le sonrió tiernamente.

—Excelente trabajo, Tom —dijo Níquel.

De inmediato, la chica metió al pokémon en su pokébola, necesitaba recuperar sus fuerzas. Cuando guardó la pokébola, Rose se acercó a ella y le extendió la mano donde tenía la pokébola del Frillish rosado.

—Sonreíste ¿verdad? —preguntó, con una pequeña sonrisa pícara.

—No digas tonterías —dijo fingiendo molestia, para después sentarse y tomar la pokébola.

Luego de una risa de complicidad, ambas miraron el interior de sus pokébolas. Los dos Frillish estaban bastante cansados como para moverse, pero miraban a sus entrenadoras con una expresión que denotaba respeto. Después de todo, ambas se lo habían ganado.

—¿Piensas ponerle algún mote? —preguntó Rose.

—Llish —dijo la ojos color cian—. ¿Y tú lo piensas hacer?

—Por supuesto, se llamará Frill —Rose parecía bastante alegre—. Bienvenido al equipo.

Níquel rio un poco internamente al ver los motes que ambas habían puesto en sus nuevos pokémon, el elegir las primeras y últimas letras del nombre original le hacía pensar que ella y Rose no eran demasiado distintas después de todo.

Fue entonces que se llegó a la conclusión que Rose no era para nada lo que había pensado. Rose le había demostrado que era una excelente entrenadora, que era alguien en la que valía la pena confiar.

Por su parte, Rose comprendió un poco más aquella conducta tan huraña de Níquel. Y aunque no compartía la idea de ser así, en el fondo Rose pudo percatarse de que Níquel era una buena chica después de todo y que estaba dispuesta a trabajar en equipo cuando la situación lo requería.

—No esperaba que le ordenaras a Rotom atacar, me sorprendiste —dijo Níquel, levantándose.

—Honestamente yo tampoco, supongo que solo improvise —la chica comenzó a ver al Roserade de Cynthia—. ¿Dónde está el pokémon de Cynthia?

Ambas chicas miraron a su alrededor, pero no vieron absolutamente nada, solo un bosque vació.

—Supongo que fue a avisarle a Cynthia de nuestro éxito —comentó Níquel, guardando su pokébola.

—En ese caso, creo que somos libres de ir al Centro Pokémon —la chica comenzó a caminar hacia su mochila—. Quiero saber cómo sigue Bunny

Aunque Rose tenía intenciones de irse, Níquel tuvo otra idea un poco más ambiciosa. Viendo que Rose era una gran entrenadora, tal vez ambas podrían idear una estrategia ganadora para el combate que se les avecinaba para mañana.

—Rose, te propongo un trato —Níquel parecía bastante emocionada.

—¿Qué sucede? —preguntó Rose, confundida.

—Esta batalla me ha enseñado bastantes cosas sobre tu forma de pelear, y como mañana tendremos la batalla contra Fantina, te propongo que, luego de curar a nuestros pokémon, entrenemos en este lugar todo lo que resta del día —la chica le ofreció la mano.

Rose se sorprendió ante aquella petición, no esperaba que su relación con Níquel creciera tan rápido, estaba realmente incrédula al ver aquellos ojos llenos de determinación de Níquel. Por lo que, sin titubear, apretó la mano de su compañera.

—Me parece una excelente idea —Rose estaba bastante feliz.

—Perfecto, entonces vayamos a curar a nuestros pokémon —ambas chicas comenzaron a caminar—. Haremos que Fantina muerda el polvo.

—Así será.

Y con todo ese ánimo y esa fe, Níquel y Rose comenzaron su viaje hacia el Centro Pokémon, dejando atrás un campo de batalla completamente mojado por su batalla, pero que parecía ser el lugar de nacimiento de un nuevo y poderoso dúo. Mientras ambas chicas avanzaban, una extraña criatura parecía haber seguido todo su combate y, al ver aquel acto final, sonrió.


¿Ya vieron la pelicula de Detective Pikachu?

A mi me encantó c: