Y el hiatus a muerto (?)

Hola queridos lectores, años de no pasarme por aqui, ya hechaba esto de menos xd.

Bueno, en resumidas cuentas no pude actualizar esta historia por que estuve todas las vacaciones trabajando como un exclavo, todo por la nintendo switch

Y afortunadamente consegui el dinero suficiente para comprarla, ademas de varios juegos :D

La verdad el trabajo te quita mucho tiempo (mas cuando trabajas de noche) y es por ello que no pude actualizar.

Pero finalmente he salido vuelto a la Universidad, por lo que ahora volvera esta historia a su horario habitual :D.

Realmente esperó que disfruten este capitulo, nos leemos en septiembre.

Enjoy :D


Entrada 11: Duda

28 de mayo, Ciudad Corazón

Níquel y Rose salieron, aunque optimistas, un poco preocupadas por lo que había acontecido en el gimnasio con Harold. Ambas no esperaban un comportamiento así en un prospecto de líder de gimnasio.

—¿Crees que este bien? —preguntó Rose

—Bueno, se poco de la dimensión fantasma, pero si tiene su Shedinja probablemente no le ocurra nada —respondió, poniendo sus manos atrás de su cabeza.

—Pero estaba un poco enojado, no parece que estar en un lugar tan oscuro sea una buena idea —la chica se acomodó su mochila.

—La dimensión fantasma es bastante agradable para los pokémon fantasma, y si Harold es tan amante de esos fantasmas como yo, creo que le servirá estar un poco de tiempo ahí.

—¿Tú has estado ahí?

—No, pero me gustaría ir —colocando su medalla en su bufanda—. Harold recapacitara, o los fantasmas lo obligaran de una manera bastante violenta.

—Espero no llegue a eso —confesó Rose.

Níquel entendía hasta cierto punto aquella extraña reacción del chico, el tratar de aislarse cuando algo malo te ocurría era algo que ella hacia muy frecuentemente. Tratar de huir tus problemas, algo muy común en personas como ella o Harold.

Viendo sus relojes, ambas chicas decidieron comenzar su avance hacia el Centro Pokémon, pero antes de dar un paso, una voz las detuvo en seco. Al voltear, Níquel se encontró con alguien que no quería volver a ver.

—Fue un excelente combate —dijo Troupy, saliendo del gimnasio con su Gothitelle al lado.

Verlo, y más ver a su pokémon, le hizo sentir un ligero escalofrió a Níquel. Rose por su parte se asustó bastante, casi pegando un grito que fue rápidamente detenido por Níquel.

Troupy se mantuvo indiferente ante aquella acción y se acercó de manera lenta a Rose, la cual pareció asustarse mucho más.

—Es un honor verla en persona, hija del combate —el chico le ofreció su mano mecánica para estrecharla.

Rose parecía estar aterrada, no quería en lo absoluto darle la mano a aquel chico tan extraño que había aparecido frente a ella. Para su fortuna, Níquel corrió en su auxilio.

—Enserio, debes dejar de ser tan tétrico, amigo —dijo Níquel, desviando la atención de Troupy.

—No es algo que pueda ser controlado, aunque quisiera cambiarlo —confesó, retirando su mano—. He visto su combate, el nacer de las dos heroínas de Sinnoh.

—¿He-heroínas? —preguntó Rose, tartamudeando.

—Este chico tiende a hablar en clave —dijo Níquel, mirando a la seria Gothitelle—. Solo dije lo obvio, no es necesario que me lances contra la pared.

Gothitelle miró a otro lado con molestia, mientras que Níquel agradeció que esta no la volviese a atacar directamente.

—Ahora ¿a qué te refieres con heroínas? —preguntó Níquel, arqueando la ceja.

—Vuestro tiempo no ha llegado todavía, cuando lo llegue lo sabrán —comentó, acercándose—. Solo quisiera preguntarles algo, ¿Cuál es la razón por la cual pelean?

Una pregunta concreta que no parecía estar en clave, eso ya era un avance. Al escucharlo, Níquel se puso a pensar un momento en aquello, al igual que Rose.

—Si te lo decimos, ¿nos dejaras en paz? —dijo Níquel.

—Bueno, realmente la paz no es algo que tengan garantizado —comentó con una sonrisa que causaba temor—. Solo deseó saber qué clase de personas serán las encargadas de detener al cielo que oscurece.

Níquel suspiró, debía acostumbrarse a aquellas frases en clave. Sin embargo, la chica contestó para que así Troupy se fuera.

—Peleo para ser fuerte, para lograr mi objetivo —contestó enérgicamente.

—Un objetivo digno de una guerra, eso explica tu desempeño —asintió con la cabeza, para después mirar a Rose—. Sin embargo, veo que tu no sueñas con el poder, ¿verdad?

Níquel miró a una Rose que estaba entre nerviosa y seria, como si las palabras que expresó Troupy hubiesen activado un mecanismo en su cabeza.

—N-no —dijo con nerviosismo—. Quiero ser fuerte, quiero ser igual de fuerte que mis padres.

—¿Realmente lo deseas? O acaso eso es lo que quieres desear —preguntó Troupy, confundiendo a Rose—. Puedo verlo en tus ojos, una duda que parece acrecentarse cuando consigues más y más poder. En el fondo, no deseas ese poder.

Aquello dejo en silenció a Rose, haciéndole reflexionar todo aquello que acababa de escuchar. De alguna manera, Troupy había leído la duda más secreta que Rose experimentaba en ese momento, cosa que le hizo reflexionar todo.

—Si ya tenías la respuesta, ¿para que lo preguntabas? —Níquel se acercó a Troupy, cosa que alertó a Gothitelle.

—Simplemente quería confirmarlo —sonriendo de manera extraña—. Antes de irme, quisiera advertirles de algo importante, la razón principal por la cual vine a buscarlas —dando un paso hacia atrás—. Pronto se les dará una llave, una llave la cual se tendrán que ganar y que les servirá para hacerle frente al conflicto que se acerca por el horizonte.

—¿Conflicto? ¿Llave? A que te refieres con eso —Níquel parecía bastante sorprendida.

—Es algo que pronto sabrán, solo debo advertirles que deben estar preparadas, pues esas llaves no las conseguirán de manera sencilla —el chico tomó la mano de su pokémon—. Hasta cuando nos volvamos a encontrar, héroes.

Antes de poder replicar, Troupy desapareció junto a su Gothitelle, dejando terriblemente confundida a Níquel. Por su parte, Rose se quedó bastante pensativa, procesando aquello que le habían dicho.

El poder es todo lo que un entrenador busca, ¿no? Volverse más fuerte, esa es la meta de todo aquel que empieza un viaje busca. Sin embargo, aunque Rose creía tenerlo claro, las palabras de aquel chico le hicieron dudar seriamente si realmente deseaba ser fuerte. Tenía que serlo, después de todo era la hija de una líder de gimnasio y un As del frente de batalla.

Para su fortuna, antes de caer en una pequeña crisis existencial, Níquel la tocó del hombro y la miró con una ligera sonrisa.

—Ese tipo es bastante raro, no te preocupes por él —comentó, buscando calmar a su compañera.

—No me preocupo por él, es solo que… —Rose se quedó pensando un instante— ¿Vamos al Centro Pokémon?

Níquel asintió y ambas comenzaron su recorrido hasta aquel lugar. Aunque Rose tenía la mayor carga mental por lo que Troupy le había dicho, Níquel por su lado se cuestionaba a que se refería con eso de "llave".

¿Sería posible que aquellas palabras en clave realmente tendrían un sentido? ¿Acaso Troupy la guiaba a algo más grande? Aquellas preguntas rondaron en su mente mientras caminaba. No había duda de que el enigmático Troupy las ponía a pensar.

[…]

28 de mayo, Mansión Berlitz

Si había algo que la familia Berlitz amaba hacer los sábados, eso era comer en el jardín de la lujosa mansión. Aquella acción se había vuelto una rutina obligada para Platinum, Diamond y Níquel. Y aunque Níquel se había ido de viaje, sus padres adoptivos mantenían su tradición.

Platinum, vistiendo un lindo vestido blanco, tomaba tranquilamente su te, mientras que Diamond disfrutaba de un buen café frio y una rebanada de pastel de cereza. Aunque aquella comida era bastante amena, ambos echaban bastante de menos a su hija adoptiva.

—¿Ha hablado contigo? —preguntó Platinum, bebiendo un poco de su té.

—No desde hace tres días, aunque supongo que ya debió enfrentar a Fantina —sonriendo y comiendo un poco de su pastel—. No te preocupes, estoy seguro de que estará bien.

—Lo sé, es solo que me siento un poco extraña, es raro comer tan tranquilos y sin peleas —bajando su taza—. Es difícil desacostumbrarte a ella.

—Tampoco lo tendrás que hacer por mucho tiempo, cariño —dijo, bebiendo un poco de su café—. Seguramente Níquel termine antes de lo que tú y yo esperamos.

—Eso espero —Platinum tocó su barbilla—. ¿Crees que quiera superar mi récord de las ocho medallas en treinta días?

Aquello hizo pensar un poco a Diamond. Níquel y Platinum habían convertido sus diferencias en retos y desafíos que ambas superaban para demostrar superioridad. Por lo tanto, no sería demasiado descabellado que Níquel tratase de superar aquel récord que Platinum cuando comenzó su viaje.

—Es muy probable —dijo con tono de curiosidad—. Oh tal vez se tome su tiempo para hacer las cosas a su modo, de la manera "Níquel".

—Bueno, esa manera Níquel hizo llorar a Rose, así que no estoy segura si su método sea el correcto.

Recordando su llamada, Diamond simplemente sonrió de manera confiada y alegre.

—Lo cambiara, estoy seguro de eso —felizmente tomó un pedazo de pastel.

—Mas con un tutor como tú, Dia —sonriendo tímidamente.

—Oye, tú también has sido una excelente madre, nunca lo dudes —recalcó.

Níquel parecía tener los tutores ideales para desarrollar todo su potencial. Mientras que Platinum reflejaba esas ganas de pelear, de enfrentar retos y ponerse desafíos, Diamond le brindaba esa parte emocional y humana con la cual debía compensar ese instinto competitivo.

Luego de un cálido intercambió de sonrisas, una notificación llegó al pokéreloj de Platinum, el cual para su sorpresa era un video de parte de Maylene. Sin perder tiempo, la mujer se acercó a Platinum para que ambos pudiesen ver el video en conjunto.

—¿Qué crees que sea? —preguntó Platinum.

—Solo hay una forma de averiguarlo —apretando el botón de "Play"

"Hola, Platinum, ¿Cómo estás?. El motivo de mi mensaje es invitarlos a ti, a Diamond y a… Níquel… a la fiesta de cumpleaños de Pearl. La fiesta será el 6 de junio a las tres en mi gimnasio, espero que tengan la oportunidad de ir, a Pearl le haría mucha ilusión. Un abrazo a ambos" la grabación terminó con una Maylene bastante animada.

—Cierto, olvidaba el cumpleaños de Pearl —Platinum se dio un ligero golpe en la frente por no recordarlo.

—No te preocupes, lo importante es que lo recordaste ahora —riendo un poco—. Hay que ir, puedo regalarle a Pearl un buen pastel.

—Eso es bastante fácil para ti, desde que nos conocemos nunca supe exactamente que regalarle —cruzándose de brazos—. ¿Tal vez algo de ropa?

—¡Excelente idea! —dijo con alegría— Además, lo importante en si no es el regalo, si no la acción.

—Lo sé, me lo has dejado claro desde hace mucho tiempo —recordando todos los cumpleaños anteriores—. Por cierto, ¿deberíamos invitar a Níquel? Maylene no se ve demasiado contenta con la idea.

Diamond lo meditó ligeramente. Maylene podía llegar a ser algo temperamental (cosa que Pearl le había dicho en innumerables ocasiones), y el saber que Níquel hizo llorar a su hija no le cayó del todo bien.

Sin embargo, algo dentro de él le hacía pensar que, tal vez, no sería una mala idea.

—La mayoría de las disputas se solucionan hablando —comentó—. Tal vez Maylene vea que Níquel no es una mala chica, estoy seguro de que cuando se entere que Níquel pidió perdón a su hija ella lo olvidara.

—Maylene no es del tipo de persona que olvide rápido —arqueando la ceja.

—Cierto, pero estoy seguro de que todo saldrá bien —sonriendo—. Además, de todas formas, hay que preguntarle a Níquel, puede que ella misma se niegue.

—Supongo que tienes…

Antes de que pudiesen decir algo más, un mayordomo se acercó a la pareja.

—Lamento interrumpir, pero hay alguien esperando en la puerta —comentó el mayordomo con un tono muy refinado.

—No te preocupes, ¿quién es el que espera? —Platinum parecía curiosa.

—La campeona Cynthia.

[…]

28 de mayo, Ciudad Corazón

Luego de curar a sus pokémon, Níquel y Rose se quedaron a reflexionar acerca de lo que había ocurrido con Troupy. La pequeña duda se había vuelto una gran incógnita en la cabeza de Rose, preguntándose qué es lo que realmente quería conseguir en realidad.

Por su lado, Níquel no paraba de darle vueltas al significado de la "llave". No entendía a que podría referirse realmente aquello, sin embargo, algo dentro de sí le decía que debía ser algo bastante importante.

Después de reflexionar sobre aquello en silencio, ambas chicas tomaron sus cosas y fueron al centro de la ciudad, el punto de partida donde ambas se separarían una vez más.

A diferencia de la última vez que lo habían hecho, esta vez no había nada de emociones de esperanza, solo había confusión en sus mentes, en especial en la de la Rose.

—Supongo que aquí es donde cortamos caminos —dijo Níquel, mirando hacia el sur.

—Así parece —Rose no parecía prestar demasiada atención, estaba demasiado distraída—. Fue bueno tenerte como compañera.

—Lo mismo digo —comentó con un poco de vergüenza—. ¿Cuál será tu plan después de vencer a Súper Wake?

—Bueno, no estoy segura —poniéndose el dedo en la boca—. Supongo que improvisare, como tú lo haces.

Ante aquello hubo una pequeña risa de complicidad, risa que dio paso a otro pequeño silencio incómodo. Níquel podía notar la confusión y desanimo de su compañera, sin embargo, no estaba segura de que hacer en aquellos momentos. Por instinto, la chica tocó el hombro de su compañera.

—No conozco a Troupy, pero no creo que deberías tomarte aquello tan personal —dijo, con una pequeña sonrisa.

—No es eso, es solo que me hizo replantearme tantas cosas —dio un suspiro agotador—. No estoy segura cual sea mi objetivo.

—Supongo que tendrás tiempo para pensarlo —no sabía que decir realmente, no era buena dando consejos—. Por mientras, disfruta el viaje.

Al escuchar aquellas palabras, Rose sonrió levemente y río un poco, para después darle un pequeño abrazo a Níquel. La chica, aunque aceptó al principio, lentamente quiso quitársela de encima.

—Oye, aún no tenemos tanta confianza —sonrojada.

—Oh, lo lamento —Rose se apartó rápidamente—. Gracias, Níquel.

—No te preocupes, solo no me abraces tan de repente —sonriendo—. Suerte contra Wake.

—Tú también ten suerte con mi madre, la necesitaras —la chica comenzó a correr hacia el sur, pero rápidamente se detuvo y gritó—. ¡Sonreíste!

No habiéndose acostumbrado a los gritos, Níquel simplemente ocultó su cabeza en su bufanda para que la demás gente no la viera. Sin embargo, la chica se alegró de que Rose se fuera un poco más feliz. Después de todo le agradaba bastante.

Níquel decidió hacer lo mismo que Rose y comenzó su camino hacia la Torre Perdida, lugar donde se encontraría con la profesora. Aunque no le gustaba realizar favores, después de todo lo que Cynthia había hecho por ella, el buscar a la profesora seria lo menos que podría hacer.

Era curioso, jamás pensó que tuviera que someterse a un entrenamiento para poder llevarse bien con alguien, menos con Rose. Desde niña había sido bastante independiente, más por las enseñanzas de su abuela, nunca se vio en la necesidad de entablar alguna amistad. Parecía ser que Rose podría ser su primera amiga.

—Pero que cosas pienso —negó con la cabeza mientras su Shuppet salía de su pokébola—. La amistad no se consigue así de fácil, ¿no lo crees?

Shuppet afirmó con la cabeza, ambos tenían un concepto de amistad un poco más profundo que la mayoría de las personas. Es por ello que ambos eran inseparables, pues se conocían desde que Níquel llegó con su abuela al cementerio.

Luego de caminar por algunos minutos, Níquel comenzó a notar como las calles comenzaban a abarrotarse de gente que se acercaba de manera agitada hacia un punto en específico.

Sin prestarle mayor importancia, la chica siguió caminando hasta que pudo encontrar el motivo por el cual la gente corría; un mitin de campaña electoral. A tan solo unos metros de la salida hacia la Ruta 209 toda la gente se encontraba reunida para escuchar el discurso que Yake se encontraba realizando.

Níquel continuó su camino sin demasiado interés en el candidato, la chica no podía votar y la política no era algo que fuese realmente de su interés. Su Shuppet por su parte se quedó impresionado por la cantidad de personas que estaban reunidas en un solo lugar.

—¡He tenido la oportunidad de visitar Pueblo Sosiego antes de venir a aquí, y debo admitir que el panorama que me he encontrado es bastante triste! —dijo Yake, moviendo su mano— ¡Mucho tiempo se ha hablado de sacar a las comunidades de la pobreza, pero ¿realmente cuantas veces se ha hecho esto? Pocas, todo por políticas públicas que pareciesen enfocarse en los más ricos y menos en los más pobre. Ya saben, es más valioso aliarse con gente de poder económico como los Berlitz, que ayudar a los que realmente necesitan esa ayuda!

Aquella última frase llamó la atención de Níquel, la cual rápidamente se frenó en seco y miró hacia una pantalla donde se podía ver hablar al candidato.

—¡Hay algo que necesitan saber, algo que tiene que ver con agencia de investigación de los Berlitz, un acto de corrupción que se ha estado ocultando por muchos años! —alzando la voz— ¡Investigadores reportan que la familia Berlitz ha sobornado a multitud de jueces y gobernantes para conseguir favores para sus investigaciones, un maldito entramado de corrupción que incluso involucra a la Profesora Moon!

La gente se quedó anonadada con aquella declaración, sus caras se llenaron de incredulidad al escuchar aquello que el candidato afirmaba con plena confianza. Sin embargo, Níquel sintió como una gran rabia la comenzaba a consumir, a la vez que una vena se le saltaba.

—¡No es ninguna especulación, es una realidad! —girando la mano, el hombre ordenó que se mostraran algunas fotografías en las pantallas— ¡Cuando la agencia Berlitz quiso investigar más acerca de Regigigas, la gobernadora de Ciudad Puntaneva les negó el acceso hasta que tuvieran una orden, orden la cual consiguieron después de unos tres días para que, tres días después de ejecutada esa orden, se le encontrara una transferencia millonaria al juez que firmó ese permiso! —en la pantalla se mostraban algunos documentos que parecían demostrar que aquello era verdad— ¡Sin embargo, el corrupto gobierno actual hizo caso omiso y nunca proceso el caso, como lo ha hecho con los veinte permisos que han registrado los últimos seis años! —gritando con más fuerza— ¡Debemos detener esto, debemos hacerles saber a este maldito gobierno corrupto, y a aquellos poderosos que no tiene el control!

La gente gritó con enojo y energía, reclamando y protestando por aquellos actos tan injustos. Yake tenía una increíble habilidad para hablar y agitar a las masas, las cuales gritaban al unisonó "Abajo los Berlitz".

Níquel por su parte apretó el puño con fuerza, su ira comenzó a calentar todo su cuerpo, teniendo ganas de golpear directamente a aquel hombre.

—Tú… Tú… realmente estas… —apenas podía articular palabras.

Sin perder tiempo, la chica sacó de su mochila un pequeño disco circular que puso en el suelo, el disco se expandió y, mediante una función en el pokéreloj de Níquel, de este apareció un ventilador, ventilador en el cual Rotom se introdujo rápidamente.

Sin perder tiempo, y con Rotom y Shuppet bastante enojados, Níquel tomó a su Rotom y le ordenó acercarse hasta el escenario. No dejaría ni un minuto más que aquel candidato difamara a los suyos.

[…]

28 de mayo, Residencia Berlitz

Platinum y Diamond fueron a toda prisa para recibir a su inesperada invitada. Cynthia se encontraba sentada justo en la sala, esperando la llegada de la pareja. Cuando esta llegó, la mujer rápidamente se levantó.

—Buenas tardes, Cynthia, es un gusto verla de nuevo —dijo Platinum con aquel característico tono educado.

—Lo mismo digo, es increíble volver a verla —saludó Diamond de manera más casual.

—Gracias, para mí también es un gusto verlos de nuevo —la mujer rápidamente se acercó y los saludo con un beso en la mejilla—. ¿Como se encuentran?

Luego de aquel saludo, los tres se sentaron en la sala para conversar más tranquilamente. Platinum le ofreció a Cynthia algo de tomar, a lo cual la campeona accedió rápidamente, un café era ideal para la conversación que estaba por tener.

—Por cierto, tuve la oportunidad de conocer a su hija, Níquel —comentó Cynthia, cruzando sus piernas.

Aquello, aunque alegró a Diamond, a Platinum la puso ligeramente nerviosa, pensando que tal vez la niña le hubiese dado una mala cara a la campeona.

—Eso es genial —dijo Diamond—. ¿Dónde la encontró?

—Ciudad Corazón, hace unos tres días —recordando lo sucedido—. No parecía haber cambiado mucho desde la primera vez que la vi, ¿verdad?

Aquello hizo que Diamond lanzara una pequeña risa algo seria, mientras que Platinum comenzó a sentirse bastante más nerviosa.

—Bu-bueno, es una niña bastante complicada, es algo natural en ella —Platinum tartamudeaba ligeramente.

—Sin embargo, le hemos enseñado bastante a dejar de ser tan agresiva y cerrada, o al menos un poco —complementó Diamond.

—Pues, parece que realmente está dando resultados —aquellas palabras aliviaron el nerviosismo de Platinum—. Es una chica bastante inteligente y fuerte, y parece que poco a poco está sacando ese lado amigable, han hecho un excelente trabajo como educadores —un empleado de la mansión le trajo su café, a lo cual esta le agradeció—. Resultaron ser mejores padres de lo que muchos esperaban.

Aquello hizo que la pareja riera de manera aliviada, realmente esperaban que Níquel se metiera en problemas con la campeona. Sin embargo, el escuchar aquellos buenos comentarios les hicieron retomar la fe en que estaban tomando las decisiones correctas con la niña.

—Le agradecemos mucho que nos diga eso, Cynthia —Platinum sonrió levemente.

—Níquel es algo testaruda, pero es una buena niña en realidad —comentó Diamond, el cual miró con sospecha a Cynthia—. Sin embargo, creo que no vino hasta aquí para hablarnos de ella, ¿no es así?

—Tan analítico como siempre, Diamond —la campeona sonrió y dejó el café en la mesa, mientras Platinum la miraba de manera confusa—. En efecto, vine aquí para hablarles de algo que estoy investigando.

Sin perder tiempo, Cynthia les explicó todo lo que llevaba investigando acerca del Team Age, así de como estos parecían estar avisando de la vuelta de un misterioso nuevo rey.

Aquello puso pensativos a la pareja. Jamás habían escuchado algo acerca de aquella extraña organización criminal, mucho menos tenían idea de a que se refería la campeona con aquello del rey.

—Entonces, ¿no están relacionados con el Team Right? —preguntó Platinum, tocando su barbilla.

—No lo creo, hasta donde se no hay nada que los ligue directamente de alguna manera —Cynthia se cruzó de brazos—. Aunque no les quitó el ojo de encima, pero el Team Age me preocupa mucho mas.

—Entiendo —Diamond parecía muy pensativo—. Supongo que tampoco están relacionados con el Equipo Galaxia.

—Lo más seguro es que no, no se ha sabido nada de ellos en años, probablemente hayan desaparecido —dijo Cynthia—. Escuchen, no quiero que vuelva a pasar algo como lo que ocurrió esa vez, el Team Right planea algo grande y quiero detenerlos antes de que sea demasiado tarde, por eso necesito su ayuda, en especial de ti, Platinum.

La mirada clavada de Cynthia hizo que Platinum se sintiera ligeramente incomoda y confundida, no esperaba que Cynthia le dijera aquello. Sin embargo, ella aceptó sin titubear.

—Por supuesto que sí, puedes contar con nuestra ayuda —dijo la mujer con determinación.

Aquello hizo esbozar una gran sonrisa a la campeona. Que Platinum cooperara sería algo muy útil para detener al Team Right lo antes posible. Diamond también se mostraba accesible, dispuesto a hacer cualquier cosa para detener a esa organización.

—Bueno, en ese caso quisiera preguntarte algo acerca de tu…

Antes de que Cynthia pudiese continuar, uno de los mayordomos de la mansión apareció de manera presurosa y agitada, cosa que asustó a los que se encontraban ahí.

Rápidamente, Diamond fue con el mayordomo para ayudarle a recuperar el aliento.

—¿Te encuentras bien, Richard? —preguntó Diamond, preocupado.

—No se preocupe, señor Diamond —dijo el hombre, recuperando el aliento—. Hay algo en la televisión que deberían ver ahora mismo.

—¿Qué cosa? —preguntó Platinum, asustada.

—Es la joven Níquel.

[…]

28 de Mayo, Ciudad Corazón

Yake seguía con su discurso, sin perder el hilo en ningún momento acerca de aquel polémico caso que incluso la prensa no encontraba el valor de publicar. La gente parecía indignada al escuchar aquello.

—¡¿Acaso debemos seguir permitiendo que la justicia tenga precio?, ¿Debemos seguir permitiendo que la gente con poder económico siempre se salga con la suya?! —gritó, alentando la masa.

El gritó de la gente fue un "no" rotundo, indignados ante los hechos que Yake les relataba. La gente tenía hambre y sed de justicia, como si quisieran pedir la cabeza de los Berlitz. Yake los tenía comiendo de su mano.

—¡Quieres callarte! —un gran gritó llamó la atención de todos.

Toda la multitud miró rápidamente hacia donde provenía el grito; la parte superior del escenario. En ella, Níquel aterrizaba sobre el escenario junto a su Rotom y Shuppet.

Yake miró de manera confusa a la niña, pero rápidamente reconoció de quien se trataba, por lo que les pidió a los guardias el no intervenir cuando estos se acercaron. El hombre sonrió de manera confiada y tomó un segundo micrófono.

—¡Níquel Berlitz, ¿cierto?! —preguntó, arqueando la ceja.

—Eso no interesa, lo que interesa es que dejes de hablar basura —el enojo de Níquel era palpable.

Aquello enojó a la gente, la cual comenzó a abuchear a la niña, exigiéndole que se bajara del escenario. Níquel les ignoró completamente, estaba más concentrada en Yake que en la turba enojada.

—¿Quieres un micrófono? —dijo Yake, lanzándole el micrófono.

Sin titubear, la chica tomó el micrófono con fuerza.

—No estoy seguro de que te refieres con "basura", lo que dijo es completamente verdad —dijo el candidato.

—Claro, seguramente no es una baja estrategia para ganar adeptos —dijo con coraje—. Atacas sin pruebas, con el único afán de ganar votos.

Aquello hizo esbozar una ligera sonrisa divertida en el hombre, el cual simplemente le pidió a uno de sus asesores que le entregara una carpeta con algunos documentos.

—Tienes razón, es muy bajo hablar sin tener pruebas, por suerte tengo algunas —el hombre se acercó y le entregó la carpeta a la chica.

Con desconfianza, Níquel tomó la carpeta y comenzó a analizar los documentos en su interior. Dentro de ella se encontraban varios estados de cuenta de varios jueces que habían concedido permisos a la compañía de Platinum para hacer y deshacer a su antojo. Todas las transferencias eran realizadas por personas anónimas en localizaciones completamente diferentes entre ellas.

—Me gustaría que todo el mundo dirigiera sus miradas un momento al monitor —dijo Yake, mostrando en la gran pantalla las mismas transferencias—. Como se puede apreciar, todos y cada uno de los jueces que han trabajado en los casos de la empresa Berlitz han recibido jugosas cantidades de dinero en el mismo tiempo que se llevaban a cabo dichos casos, algo que es ciertamente curioso...

—No puedes relacionar lo uno con lo otro —interrumpió Níquel, lanzando los papeles al suelo—. Son solo medias pruebas de que Platinum haya comprado a esos jueces.

La convicción de Níquel era admirable, pues ella se mantenía firme a pesar tanto de los gritos de la turba, como de las difusas pruebas que se le presentaban. Sin embargo, el candidato estaba preparado para aquello y más.

—Estas en lo correcto, pequeña, es por ello que tenemos más pruebas —el hombre indicó a sus colaboradores que mostraran la evidencia—. Observen con atención, es la prueba irrefutable de la corrupción del estado.

Un video comenzó a ser reproducido, en él se podía apreciar a un hombre alto vestido de negro y sombrero llegando a una mesa de una cafetería. Seguidamente, una extraña mujer de vestido azul, sombrero blanco y lentes negros se acercó a la mesa del hombre y dejó caer un sobre. De inmediato, el hombre recoge dicho sobre y lo abre. En aquel momento el video se detiene y se hace zoom al sobre, mostrando que dentro del sobre había dinero.

—Este video fue grabado por uno de mis colaboradores en Ciudad Jubileo, como podemos apreciar una mujer le deja dinero al juez encargado de dictaminar si la agencia de inteligencia de Sinnoh debía tener o no acceso a la información recolectada por el fallecido profesor Rowan —moviendo su mano, Yake pidió que adelantaran el video—. Y justo aquí podemos apreciar que la mujer que le dio el dinero al juez es… la señora Platinum Berlitz.

En la pantalla apareció la parte del video donde el rostro de la extraña mujer se dejaba al descubierto, revelando que aquella mujer era, efectivamente, Platinum Berlitz. La gente comenzó a gritar de manera aún más enojada, gritando multitud de insultos a la mujer.

Sin embargo, Níquel se quedó paralizada al ver aquello. La chica sintió como su pecho se comprimía, como si le faltara el aire. Además, los gritos de aquella multitud parecían ahora afectarle, dando unos pasos hacia atrás.

—N-no, no puede ser verdad —Níquel se sentía completamente acorralada—. ¿Cu-cuál era el caso de mostrarlo ahora y no denunciarlo con la policía?

—Si mostraba las evidencias en el juzgado, seguramente el caso sería desechado por el maldito sistema corrupto que tenemos —el hombre se acercó a la multitud—. Si le muestro al pueblo las pruebas primero, ellos se darán cuenta si nuestro sistema penitenciario esta corrupto o no.

Níquel comenzó a sentirse pequeña, se encorvó ligeramente y trató de ignorar los constantes abucheos que había. Deseaba que se callasen de una maldita vez, que le dejaran pensar en un argumento mejor para defender a Platinum, pero los gritos seguían sin dar tregua alguna.

—¡Cállense! —gritó Níquel, pero aquel gritó apenas pudo ser escuchado.

La chica tomó su cabeza de manera desesperada, toda aquella situación parecía debilitara y matarla poco a poco. De repente, Rotom y Shuppet crearon un pequeño domo energético que logró hacer que los gritos cesaran.

Con la barrera creada, Shuppet rápidamente abrió la mochila de su entrenadora y tomó sus pastillas con su boca. Con manos temblorosas, Níquel tomó las pastillas y tomó dos de manera apresurada. El dolor de cabeza era bastante fuerte, además de que la presión en el pecho la estaba debilitando poco a poco.

Sin embargo, la cúpula desapareció repentinamente, dejándola expuesta una vez más a los gritos de la gente. En lo que la pastilla hacia efecto, Níquel volvió a caer presa de los gritos de la gente.

Sin embargo, hubo un gritó que hizo que toda la multitud se callara.

—¡Es suficiente! —gritó Yake—. Hermanos y hermanas, no dejemos que nuestra cólera caiga sobre una pobre niña que no es culpable de nada —el hombre se acercó a la chica—. Debemos de entender que ella es una víctima, no debemos dejarnos llevar por el odio y atacar a quien no se lo merece, nosotros somos mejores que ellos. Debemos ser mejores.

Dejando el micrófono a un lado, Yake se arrodilló y le ofreció la mano a Níquel para que esta se pudiera levantar. Cuando la chica la vio, pudo ver un rostro que parecía reflejar verdadera sinceridad, un rostro que parecía ofrecerle verdadera ayuda. Sin embargo.

—Ni lo sueñes —dijo Níquel tajantemente.

Sin poder ocultar su ira, Níquel simplemente le dio un potente golpe en el centro del pecho. Un golpe que pareció haber sido amortiguado por algo duro, pero que a su vez logró hacer retroceder y hacerle sentir un gran dolor al hombre.

Aquello fue la gota que derramó el vaso, la multitud se volvió loca y, en un frenesí de violencia, destruyeron la barricada que los separaba del escenario e intentaron atacar sin piedad a una Níquel completamente paralizada.

La ira se fue en un instante, dejando a la chica completamente paralizada y a la merced de una turba iracunda que estaba dispuesta a lincharla. Sin embargo, Rotom logró que ella lo tomase con la mano y empezaran a volar lo más rápido que podían de ahí.

Mientras Yake recuperaba el aliento, el hombre desesperadamente buscaba el micrófono. Cuando lo encontró, rápidamente habló.

—¡Se-señores! —gritó, tosiendo—. Deténgase por favor, es una niña.

Sin embargo, sus suplicas no fueron escuchadas y un hombre sacó a un Crobat y le encargó atacar a Níquel. Aquello hizo enfurecer a Yake, el cual rápidamente les pidió a sus guardias que atraparan al hombre, mientras que él sacaba a un Staraptor.

—Desploma a ese Crobat —le ordenó.

De inmediato, el pokémon pájaro emprendió el vuelo y siguió a toda velocidad al intrépido Crobat que seguía sin piedad a Níquel.

La chica aún seguía en estado de shock, no podía procesar apenas nada mientras era levantada a duras penas por su Rotom, aquel pokémon no tenía la fuerza suficiente para poder llevarla demasiado lejos, además de que el Crobat que los perseguía les ponía las cosas aún más complicadas.

Aunque estaba en un estado en el que apenas podía sentir algo, la entradora sintió un profundo dolor penetrante golpear de manera agresiva su espalda. Crobat había acertado una potente Onda Toxica en ella, en Shuppet y en Rotom, aquel ataque pareció envenenar a su pokémon y a ella misma.

Sin poder soportar más el peso y el cansancio, los tres cayeron desplomados hacia un árbol. Sus cuerpos cayeron de manera fuerte contra el suelo, amortiguados solo por las múltiples ramas de los árboles del bosque que, seguramente, les había rotó algunos huesos.

Crobat intentó volver a atacar, pero fue interceptado por un poderoso Pájaro Asado de Staraptor, Crobat terminó fuera de combate, siendo tomado por las poderosas garras de su adversario.

Antes de desmayarse, Níquel pudo observar como el pokémon pájaro le dedicó una mirada fría antes de retirarse tranquilamente del lugar, dejándole completamente sola en medio del bosque y con una profunda herida en la espalda.

[…]

—¡Tengo que ir para allá! —gritó Diamond al ver como en la pantalla del televisor se apreciaba al Crobat persiguiendo a Níquel.

Todos se habían quedado viendo la transmisión en vivo de como Níquel defendía a Platinum y era posteriormente atacada por una multitud enojada. Aunque la mayoría del tiempo todos se quedaron en silencio, fue el ver a Níquel siendo atacada lo que hizo que Diamond rompiera el silencio.

—Yo también iré contigo —comentó Platinum, la cual expresaba bastante preocupación.

—No creo que sea buena idea —interrumpió Cynthia—. La gente debe estar demasiado alborotada, si te ven podrían hacerte daño.

—Eso no importa ahora, nuestra prioridad es Níquel y…

—Cynthia tiene razón —digo Diamond de manera seria—. No quiero ponerte en riesgo tampoco a ti.

Aquello sorprendió a Platinum, la mujer no esperaba que Diamond se opusiera tan repentinamente.

—Eso no importa, se cuidarme sola —comentó Platinum de manera agresiva.

—Platinum, la gente ahí a fuera está demasiado enojada, no sabemos cómo puedan reaccionar y…

—Por Arceus, Diamond, ella también es mi… —se detuvo en seco— La volviste parte de esta familia al traerla aquí, y también soy responsable de lo que le pase, más por lo que ha hecho.

Diamond se quedó pensando por un minuto la situación. Platinum tenía razón, al final de cuentas ella fungía como madre de Platinum y debía estar al pendiente de la situación de la niña y ayudarla cuando fuese necesario.

Sin embargo, el hombre estaba consciente de que Platinum se expondría demasiado si saliera a la calle con él. La gente debía estar demasiado enojada y una aparición pública podría ocasionar una tragedia.

—Lo sé —con firmeza, Diamond tomó el hombro de Platinum— pero sigue siendo un riesgo demasiado alto, no quiero que te hagan daño a ti también. No puedo permitir eso.

—Lo dices como si no pudiese defenderme sola —gruñó con enojo—. Voy a ir te guste o no.

Para fortuna del hombre, una llamada al poké-reloj de Platinum le salvó de tener que llevarla a ella hasta ahí.

La llamada procedía de la junta directiva de su empresa, los cuales le pedían explicaciones rápidas de que estaba ocurriendo y si la veracidad de los videos presentados era verdad.

—Claro que es falso —dijo Platinum con rabia—. Deben de ser un montaje.

—Necesitamos que venga aquí para aclarar todo este tema, en especial a los medios —dijo el ejecutivo del otro lado del teléfono.

—No tengo tiempo, necesito ir a ese lugar a ayudar a Níquel.

—¿Acaso esta demente? La gente está demasiado alborotada y podrían hacerse más daño a usted o a la propia Níquel.

Aquello enojó aún más a Platinum, pareciese que todo el mundo conspirara en su contra para privarle de su obligación como madre adoptiva. Al escuchar aquello, la mujer simplemente colgó la llamada y devolvió la mirada a Diamond y Cynthia.

Y aunque estaba a punto de recriminarles por qué no la dejaban preocuparse por su hija, Diamond rápidamente sostuvo sus manos y la miró directamente a los ojos.

—Platinum, cariño, no es que no quiera que te preocupes por Níquel, estoy consciente de que la aprecias lo suficiente como para no querer perderla, pero en estos momentos lo mejor es que te quedes en casa —el tono de Diamond parecía disminuir el enojo de la mujer—. No quiero imaginarme lo que podría pasarte si la multitud se abalanza sobre ti, es algo que no puedo permitir.

—Yo puedo cuidarme sola, Diamond —dijo con seriedad—. Además, es probable que a ti también te quieran atacar, no sé cuál es la diferencia.

—Que te convertiste en objetivo, y estoy segura de que no se limitaran al momento de descargar toda su furia en ti —dijo Cynthia, acercándoseles—. Se que no es sencillo, pero tienes que dejar todo en manos de Diamond.

—Es fácil decirlo, tú no tienes hijos —exclamó con rabia, volviendo a su estado inicial—. No puedo hacer lo que me piden, y estamos perdiendo tiempo valioso en esta tontería.

—Platinum… —Diamond se quedó en silencio un momento—. No, no iras.

La mirada de Diamond cambió completamente. Platinum pudo ver en la cara de su esposo una mirada que no había visto en mucho tiempo. La calidez y alegría habían desaparecido de su rostro, dando paso a una expresión completamente seria que asustó demasiado a Platinum.

La mujer tragó saliva, procesando aquella aterradora mirada que pensó que jamas vería en su vida. Su enojo se disipó, convirtiéndose en pura frustración y miedo, miedo al ver a su marido de aquella forma.

—De acuerdo —dijo seriamente—. Ve por ella, rápido.

Una vez llegados a un acuerdo, Diamond y Cynthia salieron rápidamente de la habitación, tomando rumbo hacia Ciudad Corazón para buscar a Níquel. Usarían el Garchomp de la campeona para poder llegar lo más rápido posible.

Mientras ambos montaban al pokémon, Cynthia pudo ver que, aunque Diamond mantenía aquella mirada seria, poco a poco esa expresión se cambiaba a una de duda, como si el hombre realmente dudase si hacia lo correcto o no.

—Lo hago para protegerlas —pensó Diamond.

Mientras los dos partían, Platinum se quedó de piedra en el lugar, procesando la actitud tan seria que Diamond le presentó. Jamás en su vida pensó que él le dedicaría aquella mirada.

Luego de unos minutos pensando en aquello, la mujer se sentó lentamente en su gran sillón y observó con detenimiento las innumerables fotos que colgaban de la pared de su sala.

—Lo lamento —dijo en silenció, mientras una lagrima salía de sus ojos.

[…]

28 de mayo, Ruta 213.

El suave y tranquilo aire del verano golpeaba de manera calmada a los árboles de la tranquila ruta 213. La luna coronaba el firmamento, anunciando la llegada de la media noche.

Una pequeña fogata cerca de un pequeño charco se encontraba medio de aquel armonioso silencio y esa fría calma. Junto a la fogata, una chica parecía pensativa junto a sus pokémon.

Aunque la noche parecía traer consigo los peores miedos de la chica, estos miedos parecían estar encerrados, pues lo ojos de Rose no demostraban temor, solo reflejaban contradicciones y búsqueda de respuestas.

Kirlia comía tranquilamente una baya, Buneary se mantenía alerta y cuidaba del huevo pokémon y Frillish parecía dormido en el pequeño estanque donde se encontraban. Aunque todos los pokémon de la chica se mantengan al tanto de su entrenadora.

Rose no podía sacarse esas palabras que Troupy le había dicho horas antes. Buscaba de manera desesperada una respuesta concreta del porque ella luchaba, pero no encontraba nada en realidad.

—¿Acaso es que lucho por mis padres? ¿Lucho por obtener su orgullo? —se preguntó así misma, en silencio—. ¿Acaso no tengo autonomía?

Preguntas a las que no podía encontrar respuesta alguna. Rose miraba fijamente el agua del estanque en el cual podría verse reflejada gracias a la luz de la luna. El solo hecho de ver su reflejo le generaba aún más dudas.

—No lo comprendo, no comprendo cómo es que espere tanto este viaje y ni siquiera tengo un objetivo —susurro en silencio—. Soy la hija de un As del frente y de una líder de gimnasio, una persona así debería tener su objetivo claro, ¿no?

No podía dejar de sentirse avergonzada por aquel amargo hecho. Aquello no solo definía si su viaje tenía un sentido o no, también definía que es lo que ella quería convertirse a futuro.

—Líder de gimnasio, as del frente, alto mando, campeona… —hizo una breve pausa— todos aquellos puestos que podría ocupar, pero soy incapaz de verlo… esto debe defraudar a mis padres.

Un sentimiento sobrecogedor le llegó al decir aquellas últimas palabras. La chica simplemente abrazó sus piernas, ocultó su cabeza en ellas y comenzó a sentirse culpable.

—¿Có-cómo puedo hacerlos sentir orgullosos si ni siquiera sé qué hacer? —se preguntó con ligeros sollozos—. ¿De qué sirve ganar medallas si ni siquiera sé porque las quiero?

En ese instante la chica sacó una pequeña caja donde se encontraban sus dos medallas que había conseguido ganar. Al tocarlas y mancharlas un poco con sus lágrimas, Rose simplemente cerró el estuche de golpe y se tiró sobre la sabana que había tendido para dormir ahí.

La chica estaba demasiado cansada de buscar respuestas a aquellas preguntas que parecían quemarle por dentro. Se limpió las lágrimas y miró fijamente a las estrellas, como si en ellas pudiese encontrar consuelo.

Un sonido de llamada cortó de golpe la atmósfera reflexiva en la que se encontraba sumergida la chica. La sorpresa de Rose fue mayúscula cuando decidió ver quién era el que la llamaba. Sin perder tiempo, contestó.

—Buenas noches, abuelo Palmer —saludó Rose sin muchos ánimos.

—¿Abuelo? Te he dicho que me digas abuelito —recriminó Palmer desde el otro lado del pokéreloj.

—Lo siento, abuelito —dijo Rose con un gesto—. ¿Cómo estás?

—Así está mejor —aunque Palmer parecía estar alegre, su sonrisa se eliminó rápidamente al ver a su nieta en aquel estado—. Parece que menos mal que tú, ¿qué te pasa, mi pequeña algodón de azúcar?

—N-no me digas así, abuelo —Rose parecía levemente avergonzada—. No es nada, solo pienso.

—Pensar es algo bueno, pero parece que lo tuyo es más bien reflexión —comentó el hombre—. Adelante, cuéntame la verdad de lo que te ocurre.

Fue entonces que Rose decidió hablarle de todo lo que le ocurría hasta ese momento, detallándole sus dudas acerca de que era lo que buscaba en realidad con este viaje.

Palmer se quedó pensativo un momento al escuchar las palabras de su nieta. De alguna manera aquellas dudas le hacían recordar a su propio pasado, un pasado que realmente pocos conocían.

—Mi querida nieta, vaya que estas en un enrollo —dijo con una ligera risa—. Sabes, el objetivo de viajar no solo es conseguir un objetivo en particular, a veces puedes viajar parar buscar ese objetivo.

—P-pero ¿qué sentido tendría emprender una aventura si no sabes que es lo quieres? —preguntó de vuelta.

—Parece que no me escuchas, cariño —Palmer se cruzó de brazos—. Este viaje puede servirte para conocerte mejor, para saber qué es lo que realmente ambicionas y deseas. Muchas veces es más divertido lanzarse a lo desconocido sin saber que te encontraras del otro lado.

—No estoy segura de ello —limpiándose una lagrima—. Papá y mamá tuvieron sus objetivos claros cuando empezaron sus viajes, pero yo soy incapaz de saber qué es lo que quiero. Siento que los decepcionaría si supieran que ni siquiera sé lo que quiero en realidad.

—No digas esas cosas, mi pequeña —Palmer alzó la voz—. Tú padre inició su viaje pensando que había ganado un concurso con su mejor amigo, ni siquiera estaba entre sus planes ser As de frente. Además, estoy seguro de que todo lo que hagas los pondrá orgullosos, si yo lo estoy seguramente ellos también.

Una risa tímida salió de la boca de Rose, de alguna manera las palabras de aliento de su abuelo le ayudaban bastante a sentirse un poco mejor, pero de todas formas aún seguía con dudas.

—¿Por qué te planteas como objetivo conseguir un objetivo a largo plazo? —preguntó Palmer.

Rose hizo una mueca de confusión ante aquella pregunta.

—¿Cómo es eso? —Rose estaba legítimamente confundida.

—Me refiero a que podrías aprovechar este viaje para descubrir que es lo que quieres a futuro —el hombre sonrió—. En Sinnoh hay muchas cosas que hacer; concursos, batallas, caza de bichos. Puedes intentar realizar cualquiera de esas actividades y encontrar que es aquello que más te apasione. Incluso podrías encontrar tu objetivo en esa pokédex que tienes.

Aquella idea parecía bastante coherente. Aunque sonara redundante, tal vez su objetivo podría ser encontrar un objetivo en sí. Aquello le presentó un mar de oportunidades a la carta.

—Tienes razón, abuelito —sonriendo tiernamente—. Puedo utilizar este viaje para encontrar un motivo para luchar, y lo mejor es que puede ser lo que sea. Muchas gracias por lo consejos.

—No es nada, mi algodón de azúcar, siempre estoy aquí para cuando necesites ayuda —dijo con una sincera sonrisa—. Tengo fe en que lograras encontrar tu objetivo y lo lograras.

—Así lo haré —aunque estaba confiada, un rápido bostezó salió de sus labios.

—Bueno, creo que te dejare dormir por esta ocasión —riendo levemente—. Pero prométeme que mañana le contaras todas tus aventuras a tu abuelito, ¿de acuerdo?

—Así lo haré, suerte con tu investigación abuelito, te quiero mucho.

—Yo también te quiero Rose, buenas noches.

Y con esa linda despedida, Rose colgó el teléfono y se dispuso finalmente a dormir. Sentía como un mundo de oportunidades se abría ante sus ojos y le extendía las manos. Ciertamente Rose se sentía bastante más libre ahora.

Finalmente, la chica devolvió a todos sus pokémon a sus pokébolas y se cubrió con una manta para poder dormir. En la mañana el mundo recibiría a una nueva y prometedora Rose Jerico.

[…]

29 de mayo, Pueblo Sosiego

—¡Ah! —gritó Níquel desde una cama de hospital.

Luego de estar más de cinco horas desmayada, Níquel finalmente se despertó de golpe, viéndose dentro de una gran habitación de hospital. La chica se encontraba con brazo enyesado, suero conectado a su cuerpo y un profundo dolor en las costillas y en la cabeza.

El pequeño grito de Níquel alertó a Cynthia y a Diamond, los cuales rápidamente se acercaron a la chica en cama.

—Níquel, finalmente despertaste —dijo Cynthia con alegría.

—Gracias a Arceus —sin perder tiempo, Diamond abrazó con delicadeza a Níquel—. ¿Te encuentras bien?

—N-no estoy segura —dijo Níquel, ligeramente avergonzada—. ¿Qué ocurrió? ¿Dónde estamos?

—Estamos en el Centro Pokémon de Pueblo Sosiego, aparentemente un pokémon te atacó —informó Cynthia, la cual se cruzó de brazos.

—¿Pokémon? —la chica intentó hacer memoria, aunque dicho proceso hizo que le doliera la cabeza—. No recuerdo mucho, creo que era un Crobat o algo así… ¿Ustedes me trajeron aquí?

—Bueno, más bien fue él —Diamond se apartó ligeramente, dejando ver a un pokémon acostado en una silla.

Al apreciarlo mas cerca, Níquel se dio cuenta que aquel pokémon que la había traído era un Zangoose. El pokémon parecía estar dormido, pero rápidamente se levantó y se acercó a Níquel.

—Así que un pokémon me trajo hasta aquí —la chica parecía bastante confundida—. Gracias, supongo.

El pokémon solo movió la cabeza y se volvió a retirar a su mesa para poder dormir más tiempo.

Níquel intentó sentarse en la cama, pero un dolor todavía peor que el de sus costillas se hizo presente en su espalda. Rápidamente la chica volvió a caer en la cama, adolorida.

—Maldito Crobat —masculló con ira, para luego volver a levantarse de golpe—. ¡¿Que le pasó al huevo?!

—Tranquila, el huevo se encuentra bien, solo Shuppet y Rotom recibieron algunos daños, pero ya se encuentran mejor —Cynthia se acercó a la chica y puso su mano en su hombro—. Creo que será mejor que guardes reposo, estas demasiado herida.

Con alivió, Níquel volvió a recostarse en su cama.

—Me alegra que te encuentres bien —confesó Diamond con una sonrisa—. No creo que sea buena idea que sigas siendo tan impulsiva.

—Yo… —haciendo una pausa para pensarlo— No quiero hablar de eso ahora, tengo mucho en que pensar ahora —la chica miró a otro lado—. ¿Platinum piensa venir?

—Claro, vendrá en cuanto pueda…

—Que no lo haga, no quiero verla ahora —dijo con una mirada sombría.

Aquellas palabras sorprendieron bastante a los presentes, más a Cynthia. Le parecía increíble como la chica había hecho tanto para defenderla para que al final no desease verla.

Diamond por su parte se sintió mal al escuchar aquella petición.

—Níquel, Platinum está muy preocupada por ti…

—No me importa, no quiero verla ahora —interrumpió de manera agresiva.

—Pero Níquel, ella es tu…

—Ella no es mi madre, Diamond —Níquel parecía estar muy enojada—. Solo quiero descansar y estar sola, por favor.

Aquella actitud le dolió bastante a Diamond, a decir verdad, era la primera vez que hablada de una forma tan fría y seria desde la primera vez que fue a vivir a su casa.

—Níquel, no creo que esa sea la forma correcta de hablarle a Diamond —comentó Cynthia—. Platinum ha estado cuidándote desde hace mucho tiempo, y realmente está preocupada por ti.

—No me interesa —respondió—. Solo quiero estar sola, y eso también la incumbe a usted —el odio en sus palabras era palpable—. No quiero ser grosera con usted, solo quiero estar sola.

Aquello sorprendió aún más a Cynthia. A la campeona le parecía increíble que aquella chica que había conocido hace tiempo y que le hablaba con mucho respeto y admiración ahora le hablase de aquella forma. Sin embargo, algo dentro de ella le hacía entender por qué se comportaba así.

—De acuerdo, te dejaremos sola —dijo Diamond, acariciando el cabello de la chica—. Solo piénsalo un poco, Platinum también te quiere, ¿vale?

—No te prometo nada —Níquel hizo un puchero.

—Estaremos a fuera de todas formas, por si ocupas algo —Diamond se despidió y comenzó a irse.

Rápidamente los dos adultos salieron de la habitación, dejando a una enojada y frustrada Níquel que deseaba no saber nada de nadie, solo deseaba dormir y salir pronto de aquella maldita habitación.

—Ella está enojada —comentó Cynthia, levemente preocupada.

—Siempre lo está, pero esta vez está peor —dijo Diamond, aún más preocupado—. Seguramente el ver a Platinum en esos videos la hizo enojarse aún más.

—Pero todo es un montaje, ¿no?

—Honestamente no lo sé, no he hablado con Platinum respecto a eso —Diamond se pasó la mano por la cara—. Solo espero que se le pase pronto el enojo, no quiero que vuelvan a pelear entre ellas.

Diamond recordó con amargura la primera vez que Níquel y Platinum se conocieron. Él pensó que aquellas dolorosas peleas entre ambas habían muerto en el olvido, pero parecía que esas peleas solo habían tenido una tregua, tregua que estaba a punto de romperse.

También pensó en Platinum. Su esposa seguramente también estaría pasando por otro mal momento con aquellas acusaciones, más aún con la actitud que él había tomado para protegerla.

La realidad era que, en el momento, él no se planteó por un segundo si aquellos videos eran reales, solo estaba interesado en resguardar la seguridad de su esposa y de su hija adoptiva. Pero ahora que su mente estaba más fría, el hombre no estaba seguro si Platinum era capaz de hacer esas cosas.

Se maldijo, se maldijo asimismo por no poder creer de manera ciega en su esposa. Sabía que Platinum no era una mala persona ni mucho menos, pero era consciente de que ella hacia cosas extremas para lograr sus objetivos.

Aquellos pensamientos le hicieron un lio mental, lio que fue aliviado cuando Cynthia le propuso ir por un café, después de todo ya era bastante tarde y necesitaban relajarse un poco después de una tarde tan llena de emociones.

El café del hospital era, bueno, un café relativamente pasable, pero a Diamond le bastó para poder calmarse un poco y relajarse.

—No sabía que fueras una persona que le gustara el café —dijo Cynthia, curiosa.

—Solo cuando estoy demasiado tenso —respondió Diamond—. Realmente le agradezco que nos ayude con esto, ha sido de gran ayuda.

—No tienes que agradecer, Diamond, Platinum, Pearl y tú son como de mi familia —dijo Cynthia sonriendo.

—Bueno, supongo que es como la hermana mayor de nosotros tres —dijo en broma—. Pero ya es muy tarde, si quiere puede volver a casa a descansar, yo me quedare a cuidar a Níquel.

—Bueno, ya estoy aquí y no me gustaría dejarlos abandonados —dijo, tomando un sorbo de café—. Además, aún tengo que hablar con Níquel acerca de…

—Señor Diamond —una enfermera corrió rápidamente hasta donde se encontraban ambos.

Al escuchar a la enfermera, Diamond y Cynthia se levantaron de golpe de sus asientos.

—¿Que ocurre? —preguntó Diamond, asustado.

—Es su hija, Níquel —la mujer trató de recuperar el aliento—. Ha huido de su habitación.


La dinamica Diamond-Platinum-Níquel es complicada, ¿no?

¿Ustedes trabajan o estudian?

¿Me pasan sus codigos de amigo de la Switch?