Hey, hola a todos UvU
Bueno, como es costumbre he llegado tarde una vez mas :´c.
Lamento el retraso, enserio tuve serias dificultades para escribir este capitulo en especifico, realmente este es un punto de quiebre y quería tratarlo de la mejor manera (y aún así dudo haberlo logrado)
Este capitulo define muchas cosas, y espero que realmente les llame la atención.
Bueno, no me enrollo mas, espero les guste.
Enjoy :D
Entrada 12: Vs Spiritomb
29 de mayo, Pueblo Sosiego
La puerta se cerró de repente, dejando a Níquel sola en aquella habitación de hospital. La chica realmente deseaba estar sola y procesar todo lo que había acontecido en las últimas horas.
Aunque su cuerpo estaba significativamente dañado, su mente parecía estarlo aún más. El solo hecho de recordar a la turba enfurecida yendo a por ella le hizó taparse la cara con su mano útil y desplazarla lentamente hacia abajo, como si buscase pensar que todo ello había sido un sueño.
Gritos, gritos se podían escuchar dentro de su cabeza, aquellas voces enardecidas parecían destrozar lentamente la poca comodidad que a Níquel le quedaba. Aquellos alaridos parecían recordarle gritos de un pasado enterrado, un trauma del que creía haberse librado.
—Por Arceus, debo estar volviéndome loca —dijo Níquel en silenció, tratando de distraer su mente.
Aquel intento fue en vano, pues aquellos gritos de su cabeza le devolvieron a la mente una vieja secuela que había provocado una herida en su muslo. Lentamente, los recuerdos emanaron hasta convertirse en algo más perturbador.
En su mente, Níquel logró visualizarse de niña, jugando tranquilamente en la choza de su abuela. De pronto, cuatro niños mayores llegaron al pequeño sitio de juegos donde la niña estaba tranquila.
Con horror, la chica recordó como los niños se abalanzaron rápidamente hacia ella y la empezaron a golpear y gritar. Los gritos salvajes de los niños parecieran intensificarse más y más hasta el punto de fusionarse con los gritos de la turba.
A su vez, mientras la chica se tapaba uno de sus oídos, la chica parecía sentir los golpes de sus recuerdos. Aquellos pequeños puños parecían causar un inmenso dolor, tanto como el que causaron en aquel tiempo cuando aquellos niños la atacaron.
El punto más álgido fue cuando recordó el origen de su cortada. En su mente, Níquel recordó como uno de los niños, el más alto, sacó una navaja e intentó romper su ropa, causándole algunas heridas en sus brazos y una enorme rajada en su muslo derecho.
Aquello hizo que Níquel soltara un gritó seco y apenas audible, sintiendo el dolor que sintió en aquel entonces.
—Paren… paren —dijo entre lágrimas, tratando de eliminar esos recuerdos de su mente—. Por favor, paren…
Afortunadamente, su mente estaba dispuesta a terminar este pequeño martirio. Aquellos recuerdos se desvanecieron lentamente, a la vez que los gritos parecieron cesar y el dolor desapareció.
Un nuevo recuerdo se hizo presente, uno donde su abuela parecía curar sus heridas y, de manera despectiva, le recomendaba jamás confiar en nadie, jamás meter las manos en el fuego por nadie y jamás aceptar nada de nadie.
Aquellos consejos parecían tomar más fuerza ahora que analizaba la situación. Viendo su brazo rotó y sus múltiples heridas, Níquel comenzó a sentir un gran sentimiento de enojo contra Platinum, un sentimiento nacido de la rabia de haberla defendido cuando ella había hecho mal.
Los videos eran claros y la evidencia contundente, al menos para ella en ese momento. Aunque había una parte de ella que deseaba que no fuese verdad, la realidad era que ella parecía convencerse poco a poco de que aquella si era Platinum.
—Platinum Berlitz… —dijo en silenció, tratando de calmar su ira.
La rabia parecía consumirla lentamente, una llama aterradora que parecía hacerla entrar en calor. No pudiendo aguantar el calor, la chica simplemente se levantó de su cama y abrió de manera torpe la ventana, esperando el aire fresco de la noche.
Esta acción alertó a Zangoose, el cual se levantó y se acercó a la chica de manera cautelosa hasta poder tocar su mano, la cual parecía estar ardiendo. Níquel entonces se dio la vuelta y analizó al pokémon.
Distrayendo su mente, Níquel comenzó a preguntarse el interés que tenía el pokémon con ella. Después de todo, le parecía raro que un pokémon como lo era Zangoose se preocupara por una simple extraña que había caído en el bosque.
—¿Por qué me trajiste aquí? —preguntó sin rodeos.
No hubo respuesta más allá de la mirada seria y ligeramente enojada de Zangoose, el cual parecía estar buscando algo en ella, algo en particular que no hubiera visto en otro entrenador.
—Bueno, supongo que no eres alguien muy parlanchín —bufó de manera molesta—. Tengo en mucho que pensar, así que si lo deseas puedes irte.
Zangoose no parecía inmutarse ante las palabras de Níquel, la cual rápidamente se comenzó a desesperar por tener a un pokémon tan sumamente molesto. La chica decidió ignorar al pokémon y mirar hacia el oscuro bosque.
Mientras su cuerpo se relajaba y su temperatura parecía disminuir, la chica deseaba pasar el rato afuera. Había algo en aquel entorno que le parecía mucho más acogedor que la habitación en la que se encontraba.
Sin embargo, no quería llevarse a ninguno de sus pokémon con ella, quería estar en completa soledad para reflexionar sobre lo de Platinum. No es que sus pokémon no le importaran, era solo que ella pensaba mejor cuando estaba en completa soledad, sin nadie cerca y en un entorno completamente tranquilo y relajado.
Rápidamente, la chica tomó la pokébola de su Frillish que estaba en la mesa y le habló.
—Debo irme unas horas, necesito que cuides de los demás por mí, en especial al huevo —ordenó de manera seria—. No tardare en volver, solo necesito tiempo.
Frillish no entendió la situación, pero rápidamente aceptó con una mirada confiada. La chica entonces dejó al pokémon en la mesa y volvió a mirar hacia al bosque, decidida a adentrarse en él.
Estando en la planta baja, la chica no tendría demasiados problemas para escabullirse hacia el bosque. Después de todo, ella era buena en eso de entrar y salir de diversos sitios.
Aunque con mucha dificultad y algo de dolor, Níquel logró salir de la habitación con un ligero salto y se adentró lentamente hacia el bosque. Buscando un lugar donde pudiese pensar.
Por su lado, Zangoose también salió y comenzó a seguir de manera sigilosa a la chica, guardando en su pelaje un extraño artefacto que quería darle a la chica. El pokémon estaba decidido a entregarle aquella pieza a la entrenadora. Había encontrado a la elegida.
[…]
29 de mayo, Ruta 212
La madrugada en el bosque era bastante placentera para Rose y sus pokémon. Con el fuego apagado, ella y su equipo disfrutaban de un relajante y reparador sueño nocturno.
Aunque la calma que había alrededor era bastante inquietante, Rose parecía disfrutarla plácidamente mientras dormía. Tanto así que la chica no notó la presencia de un pequeño ser que se acercaba a su pequeño campamento.
La pequeña criatura color plata se acercó a la mochila de la entrenadora y comenzó a husmear entre las cosas que tenía en ella. Aunque el ruido que hacia la criatura era notable, el sueño profundo de Rose le impidió percatarse de su presencia.
No fue hasta que su pokédex comenzó a emitir un fuerte sonido que Rose finalmente despertó de golpe.
—¡Ahh! —gritó Rose, despertando a sus pokémon.
Al escuchar el grito, la criatura dio un paso hacia atrás y salió de la mochila, mirando de forma intimidadora a la entrenadora. Rose estaba ligeramente atontada, por lo que le tomó tiempo poder enfocar a la criatura.
—¿Qué es eso? —se preguntó, asustada.
El pokémon pareció molestarse y se acercó rápidamente a la entrenadora para intentar atacarla. La chica se hizo rápidamente para atrás, estampándose contra un árbol. El pokémon trató de atacarla dándole un cabezazo con su cabeza de tuerca, pero Rose pudo esquivarlo tirándose a un lado.
—¿Qué clase de pokémon eres tú? —preguntó con sorpresa, levantándose poco a poco.
El pokémon se recuperó rápidamente e intentó volver a embestir a la chica, pero Buneary salió en la ayuda de su entrenadora desviando el ataque con su Puño Drenaje.
—Distráelo Bunny —dijo Rose aun mareada.
Buneary aceptó y rápidamente se puso en posición para pelear contra la criatura mientras Rose se estabilizaba. Cuando la chica finalmente lo hizo, rápidamente fue hacia su mochila y tomó su pokédex, la cual parecía estar "mordida" por el pokémon.
—Así que por eso sonó —dijo la chica, prendiendo su pokédex—. Bueno, veamos que eres tú.
Para su fortuna, la pokédex seguía funcionando. El aparato encendió una luz flash para poder visualizar al pokémon que Rose quería ver. Luego de analizarlo, la pokédex dio un resultado.
"Meltan, el pokémon tuerca. Parece ser un pokémon singular y no nativo en la región de Sinnoh, se recomienda altamente su captura para su posterior análisis" emitió la pokédex.
—¿Un pokémon mítico? Eso significa que…
Rose no pudo terminar su frase, pues Meltan logró cargar un poderoso Foco Resplandor que iluminó toda la zona y dejó a Buneary fuera de combate.
—¡Bunny! —gritó Rose, acercándose a su pokémon.
Buneary estaba fuera de combate, pero no presentaba problemas mayores. Aquello había confirmado la teoría de Rose, Meltan debía ser alguien realmente fuerte.
—Deberé ir con todo —la chica metió a su Buneary a su pokébola y sacó a sus otros dos pokémon—. ¡Frill y Kir, necesitó su ayuda!
Ambos pokémon aparecieron, listos para pelear contra aquel pequeño pero poderoso adversario. Meltan parecía bastante enojado y listo para acabar con aquellos pokémon.
—¡Estrategia 16! —gritó Rose.
Al escuchar su instrucción, Kirlia se rodeó de un aura rosa, mientras que Frillish lanzó varias Bolas Sombras al objetivo. Meltan rápidamente esquivó todos los ataques e intentó atacar a Kirlia con un Foco Resplandor.
Sin embargo, Frillish contuvo el ataque haciendo uso de Escaldar, creando un choque de ataques que se anularon entre ellos.
—¡Ahora! —gritó Rose.
De inmediato, Kirlia alzó los brazos y los lanzó hacia abajo, dejando caer todas las bolas de energía que Meltan había esquivado y que Kirlia había mantenido en el aire. A su vez, Frillish usó Salpicar, golpeando de manera directa a Meltan.
Una gran bola de humo se formó alrededor del pokémon, el cual resultó levemente herido, sorprendiendo a Rose y a sus compañeros.
—Sí que eres fuerte —Rose parecía algo asustada—. Usen la estrategia…
Para su sorpresa, Meltan repentinamente comenzó a atacar de manera descontrolada hacia los alrededores, como si hubiese algo entre los árboles que considerara más peligroso que la propia Rose.
—¿Qué le ocurre? —se preguntó.
Rápidamente, la chica escuchó los pasos de muchas personas y pokémon acercándose. Lo que más la asustó fue el sonido de la cota de malla golpeándose entre sí.
La chica se quedó paralizada, pensando que aquellas personas tal vez serían los miembros del Team Age o el Team Right. Un miedo absoluto la invadió, miedo que de inmediato pudo sentir Kirlia, la cual rápidamente la tomó de la mano y la empujó hacia los arboles
Entrando en razón, Rose corrió lo más rápido que pudo y se ocultó detrás de un árbol, mirando con terror como varios Magmar aparecían justo enfrente de Meltan y lo atacaron con varios Lanzallamas.
Para su horrible sorpresa, Meltan quedó rápidamente fuera de combate, momento en el cual aparecieron varios hombres vistiendo armaduras de cota de malla. No había duda, aquellos eran miembros de alguno de los equipos criminales de los que Rose había escuchado hablar.
De entre los miembros destacaba una mujer que parecía llevar una armadura de hierro. La mujer, de elegante pelo rojizo y piel morena clara, se acercó al derrotado Meltan, sacó un contenedor en forma de pila e introdujo al pokémon dentro de él.
—¡He aquí la condestable Mónica al habla, hemos realizado con éxito la captura del espécimen 10! —dijo la mujer a través de un comunicador.
—"Perfecto, tráiganlo rápido para empezar con el experimento" —se escuchó desde el otro lado del parlante.
La mujer asintió y colgó el comunicador. Luego de eso, uno de los hombres se acercó a ella.
—Condestable, hemos encontrado la mochila de quien peleaba contra el espécimen —dijo el hombre, dándole la mochila a la niña.
La mujer tomó la mochila y la analizó levemente. Buscó dentro de la misma y encontró la tarjeta de entrenador de la chica y su poké-reloj.
—"Rose Jericó" —leyó desde la tarjeta—.La hija de la líder de gimnasio de Ciudad Rocavelo, es demasiado peligroso dejarla huir. Búsquenla y denle el dulce alivió de la muerte—ordenó, poniendo las cosas en la mochila—. Después incineren esto junto con ella —lanzándole la mochila al hombre que la encontró—. Yo me hare cargó de llevar el espécimen junto a mi brigada. En marcha.
Con un paso elegante, la mujer y algunos miembros la siguieron hasta su base. Mientras tanto, los demás miembros comenzaron a dispersarse para buscar a Rose.
Fue entonces que la chica comenzó a sentir pánico, inmovilizándose por completo. La chica estaba a tan solo unos metros de una pandilla de criminales que estaban dispuestos a matarla en cuanto la encontrasen.
Aunque sus pokémon querían sacarla de ahí, ellos sabían que si salían alertarían a los miembros, provocando que la encontraran más rápido. Lo único que podían hacer era rezar para que Rose se moviera.
Para su fortuna, no hubo necesidad de hacer ninguna de aquellas dos opciones. Rose sintió como algo extraño tapaba su boca, algo parecido a una mano que impidió que ella gritara. Sin embargo, no podía ver nada, inclusive cuando tomó lo que parecía tapar su boca.
—No digas nada —escuchó rose.
De manera misteriosa, un pequeño artefacto se alzó en el aire y se posó en su camisa, a la vez que algo parecía tomar su mano. Al momento de tocar su camisa, Rose vio con horror como su cuerpo parecía volverse invisible de manera paulatina hasta volverse completamente indetectable.
—Escucha con cuidado, a la cuenta de tres te dejare de taparte la boca y te sacare de aquí, lo único que debes hacer es no gritar, ¿entiendes? —la voz, aparentemente femenina, tenía un tono bastante serio—. A menos que quieras morir aquí, harás lo que digo. Uno, dos, ¡tres!
La boca de Rose fue liberada y su mano fue jalada con fuerza hacia a dentro del bosque. Aunque la chica no entendía la situación, rápidamente guardó silencio y siguió rápidamente a la persona que parecía estarla salvando. No sabía a donde iban con exactitud, pero estaba segura de que sería a un mejor lugar que donde estaban.
[…]
29 de mayo, Ruta 209
Un suspiro, con su suspiro Níquel comenzó su pequeña meditación acerca de lo ocurrido. La chica había encontrado un claro donde pudo sentarse y relajarse, deseando encontrar respuesta en sus pensamientos más íntimos.
Sin absolutamente ninguna alma cerca, la chica se sentó en el pasto con bastante dificultad. Aunque su cuerpo le dolía bastante, la chica estaba más concentrada en sus pensamientos que en su dolor.
"A pesar de haber vivido con ella por algo de tiempo, aún no estoy segura si ella sería capaz de hacer algo así" pensó Níquel en medio de un silenció tétrico. "Además, el video podría estar editado, ¿no? Es posible modificar caras, ¿no?".
Era un problema bastante difícil de resolver. Aunque parecía que estaba más dispuesta a defender la idea de que todo aquello era mentira, algo dentro de ella le decía que el video podría ser verdadero.
"Yake solo busca ganar votos, no parece tener ninguna mortificación por hacer cualquier cosa con tal de conseguirlos. Sin embargo, el tipo estaba demasiado confiado, nunca titubeo, era como si realmente supiera que aquello que decía era verdad".
"Sin embargo, Platinum no es el tipo de persona que haga trampa, aunque es cierto que el dinero corrompe" la chica cerró los ojos fuertemente. "Además, ¿por qué daría dinero para agilizar trámites que eventualmente le darían? No tiene sentido".
El viento seguía soplando, enfriando lentamente a la chica cuya cabeza parecía ir a mil por hora. Su cabeza procesaba tanta información que era incapaz de no sobrecalentarse.
"Lo único que tendría sentido es el caso de la profesora, pero Moon y Platinum no tienen ninguna parentesco más allá de las fotos".
Níquel recordó la foto colgada en la sala principal de la mansión. En aquella foto podía apreciarse a Platinum, Moon y Rowan juntos en el laboratorio de este último. A decir verdad, esa era la única foto que Níquel había visto sobre Moon.
"Tal vez debería preguntarle a Platinum… Tal vez deba confiar en su palabra en lugar que la de un mediocre candidato que solo busca votos, tal vez esa sea la mejor opción" Níquel parecía llegar a un punto lógico.
La chica se dio cuenta de que, tal vez, la mejor opción que podía tomar ahora era hablar con Platinum del tema directamente, después de todo ella era la principal involucrada en esto y sería incapaz de mentirle, más aún cuando ella la defendió en público. Esa era la respuesta.
Parecería que la chica llegó a esa conclusión de manera rápida, pero al abrir sus ojos y ver la hora, Níquel se dio cuenta que habían pasado tres horas desde que se había escapado del lugar.
Lo que más extraño le pareció fue no escuchar a ninguna persona cerca buscándola. A pesar de las numerosas llamadas perdidas, la chica no había sentido ningún indicio de alguien buscándola.
Sin embargo, cuando finalmente se levantó, un ruido detrás suyo se hizo presente. Al voltear con rapidez, la chica pudo ver a Zangoose, lo cual le hizo soltar un pequeño susto.
—¡¿Estuviste aquí todo este tiempo?! —preguntó la chica, asustada.
Zangoose no respondió, simplemente se quedó con una mirada penetrante hacia ella. Níquel bufó, levemente molesta.
—¿Qué es lo que quieres de mí? No es divertido que me estés viendo con esa cara —la chica se molestó bastante.
Fue entonces que el pokémon sacó aquello que llevaba consigo entre su pelaje. La darle el extraño aparato metálico, Níquel se quedó completamente en shock al verlo.
El aparato en cuestión era el poké-reloj de Moon, el cual tenía muy poca batería y en la pantalla se mostraba el contacto de Níquel. Aquello asustó mucho a la entrenadora, la cual soltó el artefacto.
—¿De dónde lo conseguiste? —interrogó, con miedo.
Zangoose simplemente apuntó hacia la enorme torre que se erigía hacia el sur; La Torre Perdida. No había dudas, la profesora debía estar en problemas. Dentro de su mente apareció la duda del por qué Zangoose estaba avisándole de aquello, pero esa duda no tenía importancia ante la preocupación de Níquel.
—Debo ir rápido —la chica quiso partir, pero rápidamente recordó que se encontraba sin pokémon—. Por el amor de Arceus, olvide mis pokémon en el hospital, tal vez pueda ir i…
Antes de que Níquel diese la vuelta, Zangoose la detuvo y la miró con determinación, mostrándole que podía contar con su fuerza. Ante tal acto, Níquel simplemente suspiró.
—Bueno, será mejor que nada —aceptando la ayuda—. Vayamos.
Dicho eso, ambos comenzaron su viaje hasta la torre, torre que no quedaba demasiado lejos. Aunque Níquel deseaba correr, su condición actual le impedía el poder realizar dicha acción, limitándola a trotar torpemente y con algo de dolor.
Lo que ella no sabía era que, en el suelo donde había estado sentada, se encontraba manchado de rojo, un rojo bastante profundo y que se ocultaba con la penumbra de la noche.
[…]
29 de mayo, Ruta 212
El suave sonido del caudal del rio fue interrumpido por la intrépida llegada de dos seres invisibles. Luego de correr por bastante rato, uno de los seres logró desactivar el extraño campo de invisibilidad que los cubría.
Uno de esos seres era Rose, la cual seguía asustada y confusa sobre todo lo que había ocurrido. Mientras la chica se tiraba al suelo, su salvadora dejaba al descubierto su persona.
Se trata de una chica de pelo negro y piel clara, la chica vestía una especie de ropa deportiva de color azul marino que se pegaba demasiado a su cuerpo, una extraña pulsera comunicadora y un cinturón donde parecía guardar pokémon y objetos.
Lo más intrigante era la extraña mascara que la chica llevaba encima. Una máscara con dos gigantescos círculos azules en el área de los ojos y unas ventilas en la boca. Al verla, Rose quedó bastaste asustada.
—Aquí la agente AquaCute, logre resguardar a la civil, pero los miembros del Team Age capturaron a Meltan y se dirigen a su base, cambio —dijo la chica.
—La recibo agente AquaCute, enviaremos de inmediato a más agentes para detener la amenaza, usted encargase de enviar a la civil a un lugar seguro e intente volver a su misión, cambio y fuera —dijo una voz rasposa desde el comunicador.
La chica simplemente aceptó y apagó su comunicador. Al darse la vuelta, pudo ver a una Rose completamente sorprendida.
—¿Te encuentras bien? —preguntó la chica.
—S-si —dijo tartamudeando—. ¿Quién eres tú?
—Agente AquaCute, de la policía internacional —la chica le ofreció la mano—. Tuviste mucha suerte de que encontráramos.
—¿Policía Internacional? ¿Dónde trabaja el señor Handsome? —Rose se levantó gracias a la ayuda.
—Entre muchos otros —la chica miró con detenimiento a Rose—. ¿Qué hacías en el área?
—Bu-bueno, solo estaba durmiendo y apareció ese Meltan y luego esos sujetos —confesó.
—Ya entiendo, este no es un buen sitio para hacer un campamento —la chica comenzó a buscar algo en su intercomunicador—. Te llevare de vuelta a Ciudad Corazon con unos de mis compañeros, no deberían tardar mucho.
—Espere —Rose interrumpió de golpe—. Esos sujetos tienen mi mochila, en ella tenía a un huevo que debo cuidar.
Lo había olvidado, Rose siempre dejaba el huevo dentro de su mochila, y justo ahora ese huevo estaba bajo el poder de aquella organización criminal. El solo pensar en que harían con él le hacía temblar.
—Lo siento, no hay mucho que podamos hacer al respecto —el tono de la agente era bastante serio—. Es demasiado peligroso arriesgarse.
—Pe-pero, es mi pokémon —replicó Rose—. ¿No existe alguna forma de recuperarle?
La agente se quedó pensando unos momentos. Aquella idea podría suponer el fallo de toda su misión, misión que ya había cambiado drásticamente al introducir a Rose en la ecuación. Además, seguramente sus superiores le regañarían.
Sin embargo, un pequeño resplandor en el bolsillo de Rose llamó la atención de la agente.
—¿Acaso lo que traes ahí es una pokédex? —preguntó, curiosa.
—S-si —la chica rápidamente sacó su pokédex—. Me la entregó la profesora Moon.
—Ya veo, entonces debes ser una pokédex holder —la chica tocó su barbilla, a la vez que se mordió el labio con disgusto—. De acuerdo, te ayudare a recuperar tu mochila, pero tendrás que acompañarme en mi misión.
—¡¿Qué?! —gritó Rose con sorpresa.
—No grites, nos podrían descubrir —la agente se enojó bastante—. Solo necesitó que hagas exactamente lo que ordene para que podamos salir con vida, ¿de acuerdo? Seguiremos al sujeto que tiene tu mochila, con algo de suerte nos llevara a su guarida.
La idea de ser parte de la misión de esta agente era algo que aterró a Rose. Ya había experimentado de primera mano el miedo que infundían los del Team Age, pero ir directamente a su base le causaba todavía más terror.
Sin embargo, el recordatorio de su huevo y de las cosas que podrían hacerle le hizo tomar un poco de valor. Y aunque temblando, Rose aceptó.
—De acuerdo, esto es lo que haremos —la chica revisó su pulsera—. La energía de los dispositivos de invisibilidad debería soportar unas cuatro horas, con ellos podremos seguirlos.
De inmediato, el extraño aparato gris que tenía Rose en su camisa se activó y la volvió invisible.
—De acuerdo, sígueme —la agente tomó la mano de la entrenadora y la guio—. Recuerda no hacer ningún ruido, el éxito de la misión depende de ello.
[…]
29 de mayo, Torre Perdida
La Torre Perdida se alzaba intimidantemente en el desolado valle de la Ruta 209. El silenció era capaz de erizar la piel de todo aquel que osara acercase lo suficiente. Sin embargo, Níquel y Zangoose no parecieron verse intimidados por aquella estética amenazante.
Caminando de manera apresurara y torpe, Níquel paso por el umbral de la entrada y avanzó entre las tumbas del primer piso. Aunque la estética era terriblemente escalofriante, la chica sentía una especie de nostalgia al estar rodeada de tantas tumbas.
—¿Dónde están? —preguntó Níquel.
Zangoose entonces apuntó hacia una gran tumba que estaba al fondo. Cuando Níquel se acercó, pudo apreciar que la tumba estaba ligeramente abierta. Con algo de cuidado, la chica movió con su pie la tapa de la tumba, revelando unas escaleras que llevaban al subsuelo.
Usando como guía las pocas antorchas que había, la chica lentamente descendió por las tétricas y deterioradas escaleras de piedra. Y aunque le parecía curioso este extraño camino secreto, su mente estaba más concentrada en rescatar a la profesora.
Rápidamente, la chica comenzó a sentir un cansancio tremendo. Le costaba respirar con normalidad y su piel sudaba de manera exagerada, a la vez que sus pies le comenzaban a doler. Sin embargo, aquellos síntomas no parecían detener su firme paso.
Luego de unos cuantos escalones, la chica se encontró con una extraña sustancia viscosa de color negro que estaba por todos lados. Aunque intentó tocarla, Zangoose la detuvo y le dijo con la mirada que no la tocara.
—De acuerdo, parece que te sabes mover por aquí —digo la entrenadora—. Sigamos.
El recorrido siguió, encontrándose con cada vez más sustancia negra y un calor que lentamente se volvía inaguantable. Se sentía como si estuvieran dentro de un horno.
Luego de unos cuantos minutos, la chica finalmente pudo ver el final de aquel camino. A su vez, escuchó fuertes ruidos procedentes del final de las escaleras. Sin perder tiempo, la chica apresuró su paso.
Llegando hasta el final de las escaleras, la chica se encontró con un gigantesco cuarto. Un tétrico y horripilante cuarto que le heló la sangre.
El cuarto estaba hecho completamente de roca sólida, cubierto en su mayoría por aquella extraña sustancia oscura. En aquella extraña masa había bastantes pokémon atrapados, algunos de aspecto más saludable y otros completamente secos, como si algo les hubiese drenado su energía vital.
Lo más sorprendente para Níquel fue ver a quienes estaba buscando. Moon, Gold, Crystal y Titan se encontraban pegados a la pared, con sus cuerpos notablemente deteriorados y delgados, pero vivos. Ver a aquellas personas de aquella manera le dio un gran escalofrió y miedo.
Al girar la mirada pudo ver a un entrenador que le resultó familiar. Aquel chico parecía estar usando un Sableye y peleaba contra el pokémon responsable de todo este lio. Sobre una gigantesca tumba, un poderoso Spiritomb se alzaba de manera intimidante, peleando contra el pobre entrenador.
—"Vaya, parece que tenemos visitas" —una voz sonó en la cabeza de Níquel.
Rápidamente el entrenador volteó y miró a Níquel. Aquel se trataba de Harold, el hijo de Fantina.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Harold, ligeramente enojado.
—Lo mismo preguntó yo —dijo Níquel, caminando lentamente hasta los cuerpos de Moon.
Antes de poder acercarse más, un gigantesco muro de aquella extraña sustancia se alzó frente a ella.
—"Es de muy mala educación tocar la comida ajena" —dijo la misma voz—. "Si los quieres, deberás derrotarme".
Volteando, Níquel se percató que aquella voz provenía de Spiritomb, el cual parecía comunicarse a través de la telepatía.
—Estoy aquí pare derrotar a este maldito monstruo —Harold parecía bastante enojado—. No te entrometas, yo solo puedo contra esta bestia.
—"Sobrestimas tus posibilidades, niño" —dijo la voz una vez más.
—¡Sableye, usa Bola Sombra! —gritó.
El pokémon siniestro rápidamente se alzó e intentó atacar a su oponente, pero Spiritomb rápidamente logró esquivar el ataque, ocultándose en la extraña sustancia que rodeaba el lugar.
De inmediato, Spiritomb apareció justo enfrente de Sableye. Cuando este intentó volver a golpearlo, Spiritomb atacó primero con Golpe Bajo, causándole un gran daño.
—Uno ataque así no me detendrá —Harold parecía determinado—. Sableye, Excavar.
El pokémon rápidamente se introdujo en la tierra, buscando el momento idóneo para poder atacar. Sin embargo, Spiritomb sabía perfectamente como contrarrestar esa técnica.
—"No hay nada que no pueda sentir" —la voz se hizo más agresiva.
Un fuerte movimiento movió el suelo. Cuando Harold intentó buscar a su pokémon, este salió disparado del suelo gracias a aquella viscosa sustancia. Estando a su merced, Spiritomb atacó al pokémon con un poderoso Pulso Umbrío. Sableye salió disparado hacia la pared, quedándose incrustado en esta y muy mal herido.
—"Es patético, nunca podrás derrotarme" —Spiritomb apareció justo detrás de Harold—. "Ustedes dos serán mi próxima comi…"
Antes de poder terminar sus palabras, Zangoose golpeó repentinamente al pokémon usando Tajo Umbrío. Aquello hizo retroceder a Spiritomb, el cual se ocultó en la extraña sustancia.
—No pedí tu ayuda —reclamó Harold, enojado.
—No me interesa tu opinión, junior —exclamó Níquel, seria—. Si queremos salir con vida y rescatar a los demás debemos pelear en equipo.
—¡No me digas así! —gritó, furioso—. Yo solo puedo contra esta bestia.
—"No, niño, no puedes".
Sin darse cuenta, Harold fue embestido por un poderoso Pulso Umbrío justo en el estómago. Aquello le hizo golpear con fuerza la pared de aquel extraño recinto, a la vez que un profundo ardor nacía en su estómago.
—"No solo debilitare a sus pokémon, también los acabare a ustedes y devorare su energía vital y sus almas" —exclamó Spiritomb con orgullo—. "En especial a ti, niña"
Spiritomb rápidamente se introdujo en la sustancia y apareció de repente frente a Níquel, golpeándola fuertemente en el estómago con Golpe Bajo. Níquel se arrodilló frente a Spiritomb sintiendo un profundo e intensó dolor que le hizo escupir sangre.
—"Estas debilitada, fue estúpido venir aquí en estas condiciones" —Spiritomb la miraba de forma aterradora— "A decir verdad, hay algo en ti que me parece inquietante… Esa alma tuya, detectó que tiene una energía particular, una energía deliciosa" —aquel tono tan perturbador asustó de sobremanera a Níquel.
Aunque un poco de la sustancia oscura comenzaba a engullir a Níquel, Zangoose rápidamente atacó a Spiritomb con un Tajo Umbrío, haciendo que este se alejase de Níquel.
—"Ahh" —se quejó—. "¿Tú de nuevo? ¿Acaso no aprendiste tu lección? Parece que tendré que matarte esta vez"
—¡Sableye, Bola Sombra! —gritó Harold.
Cuando Spiritomb se dio la vuelta, una bola de energía lo golpeó directamente. Luego de que una pequeña nube de humo se generara, Spiritomb volvió a parecer sobre la gigantesca tumba que se encontraba en el centro de la habitación.
—"No importa que sea dos contra uno, los matare pase lo que pase" —la voz se volvió mucho más fuerte.
De pronto, miles de bolas sombras surgieron del cuerpo de Spiritomb y comenzaron a ser lanzadas por todos lados. Harold y Sableye se pusieron a cubierto, mientras que Zangoose protegió a Níquel usando su cuerpo, el cual era inmune a dichos ataques.
—Gra-gracias —exclamó Níquel con debilidad, levantándose—. Su-pongo que podemos jugar con tu movimiento, ¡Usa Tajo Umbrío!
—¡Sableye, usa Garra Umbría! —gritó Harold.
Ambos pokémon saltaron al ataque, pero justo antes de acertar el golpe, Spiritomb se ocultó y provocó que Zangoose y Sableye se atacaran entre ellos. Zangoose no recibió daños, mientras que Sableye fue gravemente lastimado.
—¡No empeores la situación! —gritó Harold, furioso.
—¡No debiste atacar al mismo tiempo que yo! —dijo Níquel, tosiendo—. Debemos sincronizar nuestros movimientos.
—Lo que debes hacer es apartarte —Harold sacó una pequeña piedra de su bolsillo—. Sincronizándome con mi pokémon, ¡Sableye, mega-evoluciona! —el chico tocó su piedra.
La Piedra Activadora de Harold se ilumino y emitió unos rayos morados que se conectaron con la Sableynita de Sableye, generando una enorme cúpula de energía. Cuando la cúpula desapareció, Sableye había mega-evolucionado, mostrando su enorme gema.
—"Que veo, el famoso evento de la mega evolución" —dijo sarcásticamente Spiritomb—. "No te servirá de nada, yo soy superior a cualquier transformación".
Mientras Spiritomb retaba a Harold, Níquel se quedó sorprendida al ver por primera vez la mega-evolución ante sus ojos. Apenas había escuchado de ella, pero jamás en su vida la había visto.
Aunque ver a Mega Sableye le cautivó, la chica rápidamente fue devuelta a la realidad por Zangoose, el cual la arañó ligeramente.
—Auch —se quejó la entrenadora—. De acuerdo, debemos centrarnos.
—¡Sableye, usa Toxico! —ordenó Harold.
Con increíble velocidad, Sableye lanzó una gran bola toxica que estaba destinada a golpear a Spiritomb. Sin embargo, este logró evitar ocultándose en la sustancia.
—"Eso si fue rápido, pero no tanto como esto"
Spiritomb volvió a salir detrás de Sableye e intentó golpearlo, pero el pokémon se protegió utilizando su poderosa gema.
—Zangoose, ahora —indicó Níquel.
Zangoose se lanzó al ataque contra Spiritomb y logró dañarlo considerablemente. El pokémon rápidamente se volvió a ocultar y salió sorpresivamente atrás de Zangoose, intentando golpearlo con Golpe Bajó, pero esta vez su movimiento falló.
En lugar de atacarle, Zangoose utilizó Danza Espada, haciendo que el ataque de Spiritomb fallara completamente, momento el cual Harold aprovecho.
—¡Garra Umbría! —gritó.
Sableye se abalanzó contra Spiritomb y logró efectuar un poderoso ataque que dejó a Spiritomb bastante débil. De inmediato, el pokémon se ocultó en aquella sustancia negra y volvió a emerger sobre la gran tumba.
—"Buen golpe, niño" —Spiritomb parecía realmente dañado—. "Sin embargo, cualquier daño se les devolverá"
Una fuerte corriente eléctrica emanó del pokémon y, usando como transporte la extraña sustancia negra, llegó hasta Moon y los demás. De inmediato, los cuatro comenzaron a gritar de dolor mientras su energía era drenada.
Ambos chicos se quedaron boquiabiertos al ver aquello, viendo con horror como Spiritomb utilizaba la energía vital de sus víctimas para recuperarse de sus heridas.
—Detente ahora mismo —gritó Níquel.
—"¿O si no qué?" —Spiritomb se recuperó por completo—. "No importa cuánto me dañen, sus amigos me servirán para recuperar mis fuerzas. Pueden intentar atacarme hasta debilitarme, pero seguramente la poca energía vital de sus compañeros se agotara" —el pokémon parecía disfrutar aquello—. "Así que adelante, golpéenme".
Harold se apretó la mano con fuerza. De poco serviría derrotar a Spiritomb sin con ello mataría a los que intentaba salvar. Sin capacidad de razonar con el enemigo o utilizar todo su poder, el chico debía encontrar una estrategia para derrotar a su adversario sin dañarlo.
Níquel por su parte trató de buscar alguna manera de sacar a Moon y los demás de la extraña sustancia, pero buscó otra estrategia al ver que la sustancia era demasiado viscosa.
Miró a Harold, deseando que este tuviese alguna idea. Harold le devolvió una mirada acorralada, como si no supiera que hacer en realidad. En estos momentos, Níquel deseaba que todo aquel aire de superioridad fuese verdad.
—"Si no piensan atacar, yo continuare con esta pelea" —Spiritomb se lanzó al ataque.
Rápidamente, el enemigo lanzó un poderoso Pulso Umbrío que golpeó gravemente a Sableye, mandándolo lejos de su gema. Zangoose se precipitó rápidamente hacia él, pero este fue golpeado por un gran Golpe Bajo.
—Sableye, tenemos que cortar esa sustancia —dijo Harold—. Usa Garra Umbría.
Sableye atacó ferozmente la sustancia, cortándola de inmediato. Sin embargo, la sustancia rápidamente se volvió a regenerar, volviendo inútil aquel esfuerzo.
—"Que patético" —Spiritomb apareció atrás de Sableye.
—¡Cuidado! —gritó Harold.
Su gritó fue en vano, pues Spiritomb logró conectar una poderosa Bola Sombra que mandó a Sableye a volar contra la pared. Cuando Harold miró a su pokémon, se dio cuenta que este no le quedaban demasiadas energías.
—¡Maldita sea! —gritó Harold, frustrado— ¡No me puede pasar esto dos veces!
El chico se sentía demasiado enojado, no quería experimentar el amargo sabor de la derrota, menos en esta pelea en la que había tanto en juego. Aunque le importaba salvar a la profesora, en su interior lo que quería era redimirse. No deseaba perder, aquello sería una decepción aún más grande que antes.
Níquel entonces recordó la pelea que había tenido contra ese chico. Buscando entre sus recuerdos, el último movimiento que Sableye había usado le vino a la mente.
—Zangoose, usa Danza Espada —gritó Níquel, acercándose a Harold—. ¡Mantén a Spiritomb ocupado!
Zangoose obedeció, utilizó su ritual para aumentar su poder ofensivo y se puso frente a frente con Spiritomb.
—"No sé qué planeas, pero no funcionara" —dijo Spiritomb, cargando un poderoso Pulso Umbrío—. "Tu extraña alma será mía"
Spiritomb rápidamente atacó a Zangoose, el cual pudo evadir el ataque con éxito e intentó devolverle el golpe sin golpearlo de manera directa.
—¿Qué demonios planeas? —preguntó Harold, viendo a Níquel cerca de él.
—Tu ataque definitivo, la "Mega Bola Sombra" o como lo hallas llamado —Níquel se veía determinada—. En aquella ocasión lo creaste con dos Bolas Sombras, pero ¿podrías crearla con más ataques?
Harold se sorprendió genuinamente al recordar aquel movimiento.
—Con la mega-evolución se podría, pero sería estúpido usarla si Spiritomb se curaría de todas formas.
—El plan no es dañarlo, es dejarlo completamente fuera de combate de un solo golpe —Níquel miró de reojo al pokémon—. Si es posible, acabarlo de una vez por todas.
—¿Acaso te refieres a matarlo? Eso ni siquiera es posible, tú debes saber cómo funcionan los pokémon fantasmas.
—Sé que no pueden morir, pero si pueden ser enviados al dimensión fantasma —apretando su puño—. Si lo que me dijo mi abuela es real, cuando un pokémon fantasma se queda sin energía, es enviado a esa dimensión.
Harold se mordió la lengua al recordar aquella información, se sentía estúpido al no haber pensado en ello primero. La idea de Níquel tenía sentido, pero el solo hecho de pensar que ganaría gracias a su ayuda le hacía sentirse mal, como si realmente no fuera su victoria.
—No, encontrare un plan yo solo —dijo con enojó—. Así que no te entrometas, yo me las arreglare.
Ante aquellas declaraciones, la rabia de Níquel creció enormemente.
—¡¿Crees acaso que este es el momento de ser engreído?! —gritó con rabia, provocando una ligera tos—. Si no hacemos algo ellos morirán.
—¡No te obedeceré! —Harold volvió a gritar—. ¡Yo solo…!
Antes de poder gritar más, Níquel le conectó una bofetada en la cara, tratando de hacer entrar en razón al chico.
—¡Deja de actuar con un niño inmaduro, hay vidas en riesgo! —Níquel estaba realmente furiosa— ¡No tenemos tiempo para tu orgullo!
Harold deslizó lentamente su mano por su mejilla, sintiendo el ardor que la palma de Níquel había provocado. Miró a la chica, miró aquella cara llena de enojo, un enojo que era reciproco, una llama que le quemaba por dentro y necesitaba salir.
Sin medir palabra, el frio puño de Harold golpeó con fuerza el rostro de Níquel. Sin importarle el estado físico de la entrenadora, el chico la golpeó sin pensar en consecuencia alguna.
Cuando la chica cayó al suelo, Harold la miró con cara de despreció, deseaba en su corazón el nunca haberse encontrado con ella. A pesar de lo ocurrido, el sentimiento de rabia comenzó a disminuir rápidamente, transformándose lentamente en arrepentimiento, arrepentimiento que se convirtió en miedo al ver su bata de hospital llena de sangre por la parte de atras.
Quedándose inmóvil, el chico vio con Níquel se levantó del suelo con demasiada dificultad. Cuando se levantó, la chica lo miró a los ojos, aquellos ojos llenos de confusión. Níquel tenía la parte del ojo izquierdo hinchada, pero su expresión reflejaba la ausencia de dolor.
—¿Te has desahogado? —Preguntó con seriedad, tratando de ocultar su rabia—. Ahora tenemos algo que hacer.
El intercambio de miradas parecía haber transmitido todo. Los ojos de cada uno expresaban una sensación familiar, una sensación de haber pasado por lo mismo en diferentes momentos del tiempo. Aunque les costara aceptarlo, había mucho del uno en el otro de lo que estaban dispuestos a admitir.
—Sableye… —dijo Harold, tenuemente— acumula la mayor cantidad de Bola Sombra posible—el chico alzó la vista—. Necesitare tiempo…
—Yo te lo daré —vaya que la rabia dentro de Níquel era incontrolable, pero la chica hizo su mejor esfuerzo para mantenerla—. ¡Zangoose, usa Danza Espada una vez más!
El plan se puso en marcha. Sableye creó dos Bolas Sombras y las unió en una sola esfera de energía. Con dificultad, el pokémon creó otra esfera con su mano y, lentamente, la fusionó.
Mientras este ataque se preparaba, Zangoose distraería a Spiritomb lo suficiente para darle tiempo a Sableye de crear aquella esfera de energía. Teniendo el ataque al máximo, Zangoose simplemente se limitaba a esquivar los ataques del adversario.
Níquel sabía que solo habría una oportunidad de eliminar a Spiritomb. Sableye estaba bastante débil e intentar que ataque dos veces sería un suicidio. Si quería tener éxito, debía garantizar que el ataque de Sableye fuera exitoso.
Níquel pensó en lo bueno que hubiese sido tener sus otros pokémon para ayudar a Zangoose, el pokémon se veía bastante debilitado y una pequeña ayuda no le vendría mal. Aunque pensó en los pokémon de Harold, el ver que sus pokébolas estaban cubiertas por aquella extraña sustancia le hizo darse cuenta que Sableye solo contaba con Zangoose.
Luego de que Zangoose evitara un Pulso Umbrío, Spiritomb fue capaz de ver lo que Sableye estaba creando. Llevando apenas cinco Bolas Sombras acumuladas, el enorme ataque alcanzaba la friolera de dos metros de diámetro, una poderosa esfera que, aunque potente, no era suficiente para vencer a Spiritomb de un solo golpe.
—"Por Giratina, acaso ustedes pensaban" —Spiritomb se sorprendió de sobremanera—. "¡No lo permitiré!"
Spiritomb cargó una gran Bola Sombra contra Sableye, este ataque fue recibido por Zangoose, el cual no le causó daño alguno.
—¡Zangoose, protege a Sableye! —ordenó Níquel.
Zangoose movió la cabeza, aceptando la responsabilidad de proteger al pokémon. Aunque Spiritomb trató de acercarse a Sableye lo más que pudo, Zangoose logró darle casa y evitar que el pokémon recibiera algún daño. No importaba ni siquiera que Spiritomb usara la extraña sustancia, Zangoose era capaz de alcanzarlo.
—Solo un poco más —murmuró Harold.
—"Maldita sea" —Spiritomb estaba ligeramente asustado—. "No permitiré que me ataquen con eso".
Otro poderoso Pulso Umbrío fue lanzando, pero Zangoose logró destruir el ataque con su poderoso Tajo Umbrío. Zangoose estaba completamente concentrado en acabar con Spiritomb.
Spiritomb comenzó a idear un plan para distraer a Zangoose. Fue ahí que recordó el principal motivo por el cual su adversario lo había enfrentado en primer lugar.
—"Ya entiendo, le pediste ayuda a esta niña para poder salvar a tus amigos, ¿no es así?" —preguntó Spiritomb, con tono maliciosos—. "Ese Amaura y Tyrunt que rescataste, los recuerdo perfectamente" —el pokémon se puso frente a Zangoose—. "Es una verdadera lástima, aunque me derrotes la vida de tus amigos no volverá".
Escuchar esas palabras sorprendió a Níquel y le hizo entender por qué Zangoose la había traído ahí. Además, el ver como sus garras acumulaban energía se dio cuenta de lo que Spiritomb trataba de hacer.
—¡Zangoose, no lo escuches! —gritó Níquel, viendo la mirada asesina de Zangoose.
—"Oh si, puedo recordar lo delicioso que eran sus almas al ser devoradas por mi" —regocijándose—. "Sus suplicas fueron lo más deliciosos que he probado en mi vida".
Aquella fue la gota que derramó el vaso. Sin poder soportar la rabia, Zangoose rugió fuertemente y atacó a Spiritomb con el Tajo Umbrío más poderoso que pudo cargar, mandándolo directamente a la pared. Cuando Spiritomb vio como Zangoose se acerca ferozmente hacia él, emitió una risa maligna.
Rápidamente, la profesora y los demás comenzaron a ser drenados de su energía vital. Los gritos no se hicieron esperar, gritos que se hacían más débiles de manera lenta mientras que sus cuerpos comenzaban a adelgazar.
—¡Zangoose, detente! —gritó Níquel.
Pero el pokémon no se detuvo. Estaba demasiado empeñado en su venganza que poco le importaba la vida de los compañeros de Níquel. Luego de embestir a Spiritomb, el pokémon sacó de su pelaje una extraña Baya Oran un poco rota y con veneno alrededor de ella. Sin pensar, el pokémon la comió rápidamente y una inmensa aura morada lo rodeo.
—¡Se envenenó así mismo! —Níquel estaba desesperada.
—E incrementó su poder, debe tener la habilidad "Ímpetu Toxico"—Harold miró a Níquel—. Eso no será suficiente para acabar con él, devuélvelo a su pokébola.
—Yo… no puedo —respondió desalentadoramente—. Ni siquiera es mi pokémon, solo me trajo hasta aquí.
—Debemos detenerlo, si no lo hacemos Spiritomb…
Los gritos de los demás se hicieron más agudos, Spiritomb comenzaba a recibir toneladas de daño, daño que era recuperado rápidamente gracias a la energía vital de sus prisioneros.
Níquel intentaba razonar con Zangoose, pero el pokémon estaba demasiado concentrado en atacar a Spiritomb como para pensar en cualquier otra cosa. Y no importaba cuando daño hiciera Zangoose, los ataques no era lo suficientemente fuertes para derrotarle.
—Si Zangoose sigue atacando de esa manera, los demás morirán, ni siquiera el efecto del veneno lo acabara antes de la muerte de los demás.
Níquel se vio en una encrucijada. Ver a Moon y los demás sufriendo era algo que no quería ver por ningún motivo, y tampoco podía dejarlos morir. Sin pensar las cosas, Níquel se acercó lo mejor que pudo y se lanzó con todas sus fuerzas para sujetar con fuerza a Zangoose con su brazo sano.
Aunque su cuerpo le dolía, la chica usó todas sus fuerzas para intentar detener a Zangoose, el cual la jalaba con fuerza y rasguñaba de manera feroz, deseando acabar con Spiritomb. Fue entonces que este último aprovecho el momento.
—"Los tengo donde los quería" —Spiritomb comenzó a cargar un ataque.
Mientras Níquel forcejeaba de manera muy débil contra Zangoose, Spiritomb logró golpearlos fuertemente con un poderoso Pulso Umbrío. Zangoose fue lanzado lejos, mientras que Níquel fue golpeada fuertemente contra la pared.
Spiritomb estaba confiado, pero al voltear pudo ver que había tardado demasiado. Frente a él, Sableye había logrado concentrar el poder de quince Bolas Sombras en una solo esfera de energía que estaba a punto de chocar con el techo.
—"Co-como Giratinas eso es…" —Spiritomb estaba realmente asustado.
Spiritomb miró a todos lados, buscando alguna forma de escapar de aquel ataque. Desafortunadamente, el pokémon encontró refugió en el lugar menos esperado para Harold.
Introduciéndose en la sustancia negra, Spiritomb apareció frente a Níquel, la cual apenas estaba recuperándose del golpe. Rápidamente, la sustancia negra tomó a Níquel por brazos y piernas, inmovilizándola y haciéndola gritar del dolor al ser estirado su brazo roto.
—"Este es el plan, niño" —dijo sínicamente Spiritomb—. "Lanza tu ataque cuando quieras, pero si lo haces no solo acabaras conmigo, también mataras a tu compañera"
Harold se mordió el labio, el chico no había sido lo suficientemente rápido para lanzar su ataque y ahora se encontraba con aquel dilema moral. Níquel estaba completamente atrapada, no podía escapar de ninguna manera.
—"La vida de uno por la de los demás" —Spiritomb parecía disfrutar la escena—. "No te preocupes por decidir, yo te ayudare un poco".
—¿Qué?
Rápidamente, Spiritomb cargó un poderoso Golpe Bajo contra el estomagó de Níquel, haciendo que esta diera un grito ahogado de dolor. Harold se quedó boquiabierto, mientras que Spiritomb comenzó a golpear repetidamente a Níquel con Bola Sombra y Golpes Bajo.
El chico cerró levemente los ojos, no deseaba ver aquella escena. Le parecía indigesto ver como Níquel comenzó a escupir sangre luego del tercer golpe de Spiritomb. Debía tomar una decisión, pero cualquier decisión que tomara causaría la muerte de Níquel.
Níquel, por su parte, luego del quinto golpe, dejó de sentir el dolor provocado por cada ataque. Lentamente, sus ojos comenzaron a cerrarse, no pudiendo soportar aquel violento asalto del pokémon.
Mientras sentía que, lentamente, la vida se le escapaba, una ligera voz pudo escucharse en su interior. Una voz que solo había escuchado en sueños, una enigmática y perversa voz que le hablaba de la manera más sádica posible. Cuando la voz se hizó más fuerte, chica finalmente pudo entender que era lo que la voz decía.
"Una vez más".
—"Adelante, mátame ahora y acaba con el sufrimiento de tu compañera" —dijo Spiritomb, sádicamente.
Harold no deseaba tomar esta decisión, pero no le quedo más opción al ver a Níquel casi muerta. Debía hacerlo.
—Lo lamento —dijo, con rabia—. ¡Sableye usa…!
Harold no pudo terminar, pues se quedó estático y en silencio. Spiritomb se quedó confuso al ver que Harold no había terminado de dar su orden, pero rápidamente supo el porqué. Cuando volteó hacia Níquel, pudo ver como la mano sana de la chica comenzaba a derretir la sustancia que la mantenía cautiva.
Lentamente, Níquel alzó el rostro y miró fijamente a Spiritomb, provocando un profundo terror en él. Seguido de eso, la chica se libró de la sustancia, revelando que sostenía en su mano una especie de daga hecha de energía rojiza.
Níquel utilizó esa daga para golpear a Spiritomb fuertemente, mandarlo a volar directamente hasta la tumba central. Luego la chica se liberó complemente de sus ataduras utilizando su daga y miró directamente a Harold.
El chico no pudo sentirse más aterrado. Los ojos de Níquel eran completamente rojos, su boca hacia una sonrisa completamente aterradora y sus heridas comenzaron rápidamente a dejar de sangrar. En aquello ojos rojos se podía ver algo más allá de la muerte. Harold podía apreciar la muerte en aquellos tétricos ojos rojos.
La posición de Níquel parecía indicar que estaba a punto de atacarle a él también, a la par que una extraña especie de aura roja parecía salir. Sin embargo, la chica escupió una gran cantidad de sangre; su aura desapareció, su daga y aquella expresión asesina de su rostro tambien. Cuando esto ocurrió, Níquel volvió a caer al suelo, inconsciente.
Harold se quedó completamente en shock al ver eso, en ese justo momento se cuestionó si lo que estaba pasando era un sueño o una especie de alucinación. Spiritomb estaba igual se sorprendido.
—"Esa niña, no, ese demonio" —expresó Spiritomb, sorprendido—. "¿Acaso ella es…?
Spiritomb no alcanzó a terminar su frase pues Zangoose, que aún le quedaba un poco de energía, logró golpearlo con su último Tajo Umbrío. Spiritomb entonces fue gravemente herido. Aquello le hizo recordar a Harold su ataque.
—¡Ahora! —gritó Harold.
Sin más dilación, Sableye lanzó su poderoso ataque contra Spiritomb, el cual pudo ver como la enorme bola de energía se abalanzaba contra él. Intentó escapar usando su extraña sustancia, pero Zangoose lo evitó utilizando sus últimas energías en un Corte Furia.
Aunque el ataque no lo daño, le dio el tiempo a la enorme esfera para poder golpear de manera directa a Spiritomb. El golpe fue directo y alcanzó a ambos pokémon.
Spiritomb intentó desviarla, pero el poder del ataque era tal que dio directamente en su objetivo. El pokémon gritó al sentir aquella enorme cantidad de poder golpeándole.
Cuando la esfera explotó, toda la sala comenzó a moverse de manera violenta. Harold, Níquel y Sableye salieron despedidos, mientras que Spiritomb y Zangoose fueron engullidos por la explosión.
Cuando la energía se disipo, un gigantesco cráter se creó, eliminando todo registro de las tumbas que había ahí. Toda la extraña sustancia negra se desvaneció, dejando libres a todos los cautivos, en especial a Moon y compañía que apenas y se encontraban con vida.
Sin embargo, otro enorme movimiento comenzó a sentirse, el techo de aquel cuarto comenzaba a caerse abajo, posiblemente toda la torre se caería. Inmediatamente, el Metang de Titan, el Typhlosion de Gold, el Meganium de Crystal y el Decidueye de Moon salieron para intentar detener el colapso de la torre.
Moviendo unas cuantas rocas, Harold logró salir junto a su Sableye. Con la adrenalina a mil, el chico miró su cinturón y, al notar que no había más sustancia, sacó a su poderoso Golurk, el cual sujetó el techo para evitar la catástrofe.
—¡Tenemos que salir! —dijo Harold, metiendo a Sableye a su pokébola.
Rápidamente, el chico sacó un Dusclops y le ordenó que buscase a Níquel y a Zangoose, mientras que les pidió a los pokémon de los demás entrenadores tratar de ayudar a los demás pokémon cautivos.
Los demás pokémon accedieron, mientras que Dusclops pudo encontrar sin problemas a Zangoose y a Níquel. El primero parecía tener bastantes heridas, pero seguía con vida, la chica por su lado solo tenía algunas heridas.
El techo seguía cayéndose a pedazos, con Golurk soportando el mayor peso. Cuando todos los pokémon y personas estaban al resguardo de un pokémon, Harold les pidió que subieran lo más rápido por la escaleras para salir de ahí.
Todos obedecieron sin objeción alguna, siendo Metang y Meganium los últimos al salir. Golurk se notaba bastante cansado por cargar todo ese peso, por lo que Harold se acercó lo más que pudo a las escaleras y, desde ahí, volvió a meter a su pokémon.
El techo de inmediato se vino abajo, dándole poquísimo tiempo de reacción a Harold para poder correr con todas sus fuerzas. Sintiendo todo derrumbarse tras de él, el chico corrió con todas sus fuerzas hasta finalmente llegar al exterior.
Cayendo al suelo, pudo ver como la entrada de la torre colapsó por completo, levantando una gran columna de polvo. El chico se horrorizo al ver como una gran parte de la torre colapso, dejando tras de sí escombros y huesos.
Cuando terminó, el chico inhaló profundamente, buscando el oxígeno que necesitaba después de tan enorme esfuerzo. Luego de ver que a su alrededor todos parecían estar a salvo, el chico simplemente sonrió y se tiró al suelo, deseando descansar un poco.
De inmediato, su Golurk apareció y lo cargó entre sus manos, reconociendo el cansancio de su entrenador.
—Guíalos a todos al hospital de Pueblo Sosiego —dijo Harold tenuemente.
Cayendo exhausto, el chico dejó que su pokémon guiara a la caravana de heridos hasta el hospital. Para su fortuna, todo parecía haber salido bien. Con eso en mente, el chico sonrió levemente.
[…]
29 de mayo, Ruta 212
Luego de caminar por unas horas, Rose y la agente finalmente llegaron a su destino. Las chicas tuvieron que perseguir al miembro que tenía la mochila de Rose, el cual las llevó rápidamente a la pequeña base del Team Age.
La base constaba de varias camionetas en medio del bosque. Todas aquellas camionetas estaban interconectadas mediante unos grandes cables, cables que conectaban hasta una enorme plataforma central, parecida a un escenario. En este había tres enormes engranajes. Frente a aquel escenario había mesas con varias computadoras y tres misteriosos portafolios. A su vez, las chicas notaron que había varios picos alrededor del campamento, picos que parecían estar interconectados entre sí.
Rose estaba demasiado nerviosa, tanto así que estaba sudando en exceso. AquaCute, por su parte, se mantenía alerta y vigilando en todo momento a todos los miembros del Team Age.
Rápidamente, ambas se escabulleron hasta donde estaba el sujeto que estaban siguiendo, el cual hizó una pequeña reverencia a la mujer que anteriormente le había ordenado liquidar a Rose.
—Condestable, no hemos logrado encontrar a Rose por ningún lado —el hombre parecía estar ligeramente asustado.
—Me lo suponía, esa niña debió haber huido rápidamente —la mujer tomó la mochila—. No paren su búsqueda, debemos encontrarla antes que…
—No hay necesidad de eso —un anciano vestido con una bata de científico se acercó a la escena—. La niña no tiene medio de comunicación alguno, y ya he informado de la situación de los espías de las ciudades aledañas. Si intenta revelar algo de nosotros, ellos se encargaran.
Rose se asustó aún más, el solo hecho de pensar que había gente del Team Age en todos lados y que estaban dispuesta a acabar con ella le hizo temblar de manera alocada.
—Bueno, en ese caso creo que podemos continuar con su experimento —expresó Mónica de manera educada, dejando la mochila de Rose en una mesa.
—En efecto —el anciano alzó la voz—. ¡Levantad el domo!
Rápidamente, los varios miembros del Team Age comenzaron a teclear en sus ordenadores una serie de instrucciones que iban dirigidas hacia los picos que estaban alrededor.
Rose pudo ver como los cables se comenzaron a iluminar por la enorme cantidad de energía que empezó a fluir por ellos. Viendo más detalladamente, la chica se dio cuenta que la fuente de energía que utilizaban eran capsulas llenas de Meltan encerrados en ellas.
Antes de poder decir algo, la agente pudo ver algo más aterrador. Los picos que estaban alrededor comenzaron a iluminar y, rápidamente, generaron un poderoso campo de energía que cubrió la zona por completo, aislándolos del exterior.
—Perfecto, ahora empecemos con el plato fuerte —el anciano se acercó a los tres grandes portafolios que estaban sobre una mesa—. Es hora de comprobar mi hermosa teoría.
La agente y Rose se acercaron para ver más de cerca los portafolios. Su sorpresa fue mayúscula al ver que contenían. Dentro de aquellos portafolios había tres cadenas rojas.
RIP Níquel, again, enserio que se mete en problemas.
Bueno, si fueron un poco perspicaces pudieron notar a que me refería con lo de "punto de quiebre".
Solo quería decirles que sera algo super gradual, pero quería implementar desde ahora para que no haya un golpe tan directo.
Espero que no les arruine la experiencia.
Los leeremos en la próxima :D
¿Vieron al nuevo Sir Farfecht?
