Y ahora si, el Hiatus ahora si se fue... por ahora.

Bueno, buenas gente xD.
Lamento no haber actualizado, el problema fueron los malditos proyectos finales (Si alguien les dice que Data Mining es divertido, denle un golpe en la cara).

Fue frustrante, ni siquiera pude jugar Pokémon Sword agusto.

Pero bueno, ya estoy de vuelta para volver con el ritmo regular de esta historia.

Recuerden que este mes habra otros dos episodios y algunas sorpresillas mas *guiño guiño*

Sin mas, espero me sepan disculpar por la ausencia y que disfruten el capitulo :D

Enjoy


Entrada 14: Plan

29 de mayo, Pueblo Sosiego

Pearl y Maylene abrieron las puertas del hospital de golpe, asustando a todos los presentes. La pareja rápidamente acudió a la recepción, pero la mujer que atendía no se encontraba ahí.

Pearl golpeó ligeramente la mesa, esperando que alguien atendiera a su llamado, pero nadie llegó. A su vez, Maylene comenzó a gritar de manera ruidosa, buscando llamar la atención de alguien.

—¡Vengan rápido! —gritó Maylene, furiosa.

Ese último gritó logró llamar la atención de la recepcionista, la cual se encontraba espiando el alboroto de afuera del hospital desde una ventana. La mujer corrió rápidamente, molesta por haber sido interrumpida.

—Les pido que se comporten, están en un hospital —regañó, enojada.

—Eso pasa cuando no está haciendo su… —Maylene estuvo a punto de decir algo, pero Pearl la detuvo rápidamente.

—Por favor, díganos donde se encuentra Rose Jericó, es nuestra hija —dijo Pearl, aún exaltado.

El hombre sabía que no podían darse el lujo de insultar a la recepcionista, pues esto podría provocar que ella no les dijera donde se encontraba su hija. Con fastidió, la recepcionista volvió a su computadora y realizó la búsqueda.

—No hay ninguna Rose Jericó, señores —dijo la mujer, fastidiada.

—¡Eso no puede ser! —gritó Maylene, furiosa.

—Señora, deje de gritarme —reclamó la mujer—. Si sigue con esa actitud la sacaremos de aquí.

—Escuche, ella no se pondría así si hiciera bien su trabajo —atacó Pearl—. Busque una vez más.

La mujer se molestó bastante por ese comentario, por lo que inmediatamente se alejó del ordenador y miró con cara retadora a los esposos.

—No hare nada de lo que dicen si no me piden una disculpa —dijo la mujer, cruzándose de hombros.

Aquello hizo que a Maylene le saltara una vena de la frente. La líder de gimnasio no estaba dispuesta a permitir una sola palabra más de aquella mujer. Con rabia, la mujer saltó al mostrador.

—¡Dime dónde está mi hija o te daré estas disculpas! —alzando el puño.

—¡Seguridad! —gritó la recepcionista, retrocediendo con miedo.

Pearl rápidamente trató de detener a su esposa, pero la mujer era más fuerte que él y logró deshacer su agarre. Sin embargo, aquello logró que Pearl pudiese ver la computadora de la recepcionista.

—¡Rose si está aquí! —gritó Pearl, deteniendo en seco a Maylene— Habitación 24, segundo piso.

La recepcionista se mordió los labios, enfadada de que su plan para ahuyentar a aquella pareja había fallado. Maylene entonces miró a la mujer con una mirada asesina.

Sin decir una sola palabra, Maylene volvió a saltar el mostrador y comenzó a correr junto con Pearl, dejando a la mujer tirada en el piso. La recepcionista se levantó, furiosa y dispuesta a llamar a seguridad para que corrieran a esa pareja. Sin embargo, antes de poder teclear algo en el teléfono, la mujer sintió la mirada fría de la directora.

—A mi oficina, ahora —dijo la directora, enojada.

[…]

Pearl abrió la puerta de la habitación de golpe, encontrándose con un simple cuarto de hospital bastante común y corriente. Sin embargo, además de la normalidad de la habitación y un extraño sonido que se escuchaba al fondo, él pudo ver una silueta familiar que se escondía detrás de las cortinas.

Con rapidez, el hombre se acercó y levantó las cortinas, encontrándose con una chica con varias vendas en sus brazos. Esa chica era Rose, la cual estaba completamente en silenció, mirando el cielo.

—¡Rose! —gritó Pearl, abrazando fuertemente a su hija.

—¡Hija! —gritó Maylene también, abrazándola también.

—¿Mamá, papá? —la chica tardó un poco en entrar en razón.

Lentamente, los ojos de la holder se llenaron de lágrimas. El calor que sus dos padres le generaron al abrazarla fue suficiente para volver a reanimarla. Con felicidad, la chica los abrazó de vuelta, con mucha más fuerza.

—¿Pero qué fue lo que te pasó? —preguntó Pearl, angustiado.

—Yo… —Rose parecía articular palabra, pero había algo que la detenía— Fui atacada.

—¿Por quién? —interrogó Maylene.

—El Team Age —dijo en voz baja, para luego intentar sentarse—. Ellos… ellos…

Viendo el estado de estrés que estaba comenzando a sentir, ambos padres decidieron llevarla a su cama para que se recostara un poco. Maylene pudo sentir como la mano de su hija temblaba ligeramente, aquello la preocupó más.

—Ellos…

—No es necesario que lo digas, mi niña —dijo Maylene, acariciando su rostro—. Sera mejor que descanses.

—No, debes saberlo —con dificultad, la chica trató de recargar su espalda en la almohada, quedando prácticamente sentada—. Ellos…

La sala se quedó en silenció por unos instantes en lo que Rose articulaba alguna palabra. Pearl y Maylene no querían que su hija se esforzara demasiado, pero el rostro de la chica reflejaba una verdadera urgencia por revelarles lo que había pasado.

—Ellos —volvió a decir, tomando fuerzas—, ellos trajeron a las aves legendarias.

[-.-]

29 de mayo

No estoy segura de todo lo que pasó con exactitud, solo recuerdo ver a esas extrañas criaturas que solo había visto en libros de historia. Un extraño anciano logró abrir una especie de portal para traerlas a ese lugar, y parecía que podía controlarlas de alguna manera.

Cuando giraba su mano, las aves movían lentamente su cabeza en esa dirección. La chica de la interpol que estaba junto a mí también se asustó, ambas nos quedamos viendo de manera inmóvil como ese extraño hombre parecía controlar a las aves.

Todos estos años de investigación han dado su fruto —dijo, alzando las manos.

Las aves respondieron alzando sus alas. Recuerdo que ver aquellas criaturas siendo dominadas por aquel hombre tan malo me hizo quedarme congelada. De repente sentí como la policía se acercó a mí y me susurró.

Dispara a los generadores.

No estaba segura si hacerlo o no, el miedo me impidió tomar mi pokébola para poder atacar. Ni siquiera estaba segura del porqué ella me pidió aquello. Sin embargo, cuando vi que la extraña mujer que estuvo a punto de secuestrarme estaba a punto de acercarse, Kir salió de su pokébola y lanzó una Bola Sombra a un generador.

Un fuerte ruido de alarma sonó, un ruido que me hizo lanzarme al piso y ocultar mi cabeza. Luego de eso escuche otra explosión, no sé si la causó la policía o Kir, pero de inmediato empecé a escuchar más gritos.

¡Tenemos infiltrados! —gritó la mujer, furiosamente.

Cuando alcé la mirada vi como un Darmanitan rápidamente comenzó a atacar a mi Kir. Quise levantarme, pero mis brazos no respondían y a mis pulmones les faltaba el aire. No deseaba que ese pokémon le hiciera algo al mío, pero estaba aterrada.

¡Dale órdenes a tu pokémon, no es divertido si solo te escondes entre las sombras! —escuche gritar a la mujer, mientras su pokémon seguía su ataque—. ¿Acaso dejaras que tú aliado muera? Qué poco honor posees.

Yo quería hacerlo, quería atacar, pero de mi boca no salían palabras, solo ruidos que se apagaban rápidamente. Para mi desgracia, el aparato de invisibilidad se apagó, cosa que note al instante cuando vi a un hombre… un hombre apuntó de acuchillarme con su espada.

La agente acudió en mi ayuda, empujando al sujeto a otro lado. A ella también se le había acabado la invisibilidad.

¿Qué no piensas luchar? —gritó, enojada.

De inmediato, pude escuchar la risa del anciano, aquel viejo parecía bastante alegre.

Oh, la gente de la interpol ha llegado a nuestros aposentos —dijo con un tono arrogante—. No veo mejor oportunidad para probar el poder de estas aves.

Ni lo pienses —la policía se levantó y lanzó dos pokébolas—. Swampert, Walrein, ataquen.

La agente mandó a pelear a sus dos pokémon contra las aves. No pude ver el choque inicial, pero sentí como el poder me lanzaba varios metros. Cuando termine de rodar, pude ver como las aves comenzaban a pelear contra los pokémon de la policía.

Quería ayudar, quería pelear, pero mis piernas y brazos no respondían en lo absoluto. Mi cuerpo temblaba mientras desea no haber estado nunca en ese lugar. Lo único que escuchaba era explosión tras explosión.

¡Cuidado! —gritó la policía.

Cuando alcé la mirada, una gran bola de fuego estaba a punto de impactar contra mí. Yo solo me hice bolita en el suelo y resé, pero Frill salió de su pokébola y repelió el ataque.

Parece que cargas con peso muerto —dijo el hombre en tono sarcástico—. Ese error le costara caro.

Entonces pude ver la mirada penetrante de Zapdos, una mirada que hizo que se me encogieran los pulmones. Cuando menos lo pensé, una gran bola eléctrica se acercó a mí peligrosamente. El Swampert de la agente me protegió, pero esta misma me miró con rabia.

¡Has algo! —gritó enojada.

Me quede paralizada en ese momento. No se cómo ni porque, pero finalmente pude darle una orden a mis pokémon. Pareciera que las palabras salieron de manera instintiva.

¡Estrategia 15! —grite.

La estrategia de las veinte bolas sombras de Frill fue activada. Al no tener un objetivo fijo, Kir atacó a todo lo que se encontró en su camino, incluyendo los últimos dos generadores que mantenían el domo eléctrico.

La lluvia de Bola Sombra se volvió un caos, yo seguí acostada en el suelo rogando porque aquello terminara. De pronto, ese extraño pokémon, Meltan, apareció repentinamente. Estaba segura que era el que me había atacado porque él me reconoció.

Aunque estaba enfadado, el pokémon simplemente se subió a mi cabeza y comenzó a disparar a diestra y siniestra. Había mucho ruido por todos lados. Hasta que de pronto Zapdos rugió con todas sus fuerzas.

Como Meltan estaba sobre mí no pude ver nada hasta que una onda eléctrica nos lanzó a todos por los aires. Choque contra un árbol y entonces pude ver lo que había pasado.

Las cadenas de Zapdos se habían rotó y las de Articuno y Moltres comenzaron a desvanecerse. Cuando eso pasó, las tres aves rugieron de manera fuerte, tanto así que fui incapaz de escuchar los gritos del anciano y la mujer morena.

Las tres aves se alzaron y atacaron el terreno. Los criminales se vieron rodeados por un aura gélida, la agente por una tormenta eléctrica y yo junto a Frill y Meltan sufrimos la lluvia de fuego de Moltres. Por instinto, yo trate de proteger a ambos haciéndome bolita.

Cerré los ojos y no pensé en nada mas, comencé a llorar fuertemente mientras sentía el calor de la llamas. Pero después de unos segundos el fuego se apagó y todo se puso en silencio.

Es una verdadera lástima, aunque los resultados fueron grandiosos —escuché decir al anciano.

Fue un gran espectáculo, aunque esto no será del agrado del jefe —la mujer morena parecía estar junto al anciano—. Pero será hora de…

Ella dejó de hablar cuando las sirenas de policía y helicópteros se hicieron presentes. Pude escuchar cientos de pasos acercándose al lugar de donde venía la voz del anciano. Lentamente voltee a ver que estaba pasando.

Todos los criminales estaban en fila y rodeados de varios Gallade. Algunos de ellos parecían tener aparatos sujetados de sus manos.

Nos volveremos a ver las caras, señoritas —dijo el anciano—. Pero la siguiente vez no seremos tan amables.

Aunque la agente trató de detenerlos, todos ellos desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, dejando simplemente a la agente hincada en el piso y golpeando el suelo de manera frustrada.

Lo peor fue cuando se levantó y se acercó a mí con una horrible cara de despreció.

Eres una completa inútil —su tono expresaba puro coraje—. ¿Cómo es posible que a alguien como tú le hayan dado su pokédex?

Eso me dolió mucho, intente responder, pero ella rápidamente me interrumpió.

Te traje aquí para que me ayudaras, se supone que como holder deberías ser fuerte, pero fuiste completamente inútil —estaba demasiada enojada—. Tu estúpida estrategia no solo puso en peligro toda la operación —dándose la vuelta— también lograste que muchos de esos Meltan…

Cuando mire los contenedores entendí a lo que se refería. El inmenso poder de las aves hizo que ellos… la mayoría estaban… por Arceus, que hice.

[-.-]

—Yo… yo no sabía que… yo… —sin poder aguantar un segundo más de su narración, Rose simplemente cayó en llanto. El dolor y los recuerdos de aquella escena hicieron que ella se rompiera.

Pearl y Maylene abrazaron sin dudar a su pequeña, tratando de aliviar su pena lo mejor que podían.

—No es tu culpa, cariño —dijo Pearl suavemente, besando la cabeza de la chica.

—Si lo fue… si tan solo yo hubiera…

—No te culpes por eso —dijo Maylene, acariciando su espalda—, no tiene caso atormentarse con lo que hubiese pasado, mi amor.

El llanto de la chica prosiguió, parecía que no había fuerza en el universo que detuviera el llanto de la chica.

Pearl entendía perfectamente el sentimiento de su hija, después de todo él había pasado por algo similar cuando no pudo salvar a Azelf del Equipo Galaxia. Quería que su hija se sintiera bien, pero él sabía que, por el momento, no habrá alguna solución posible.

—Es normal que el miedo nos domine, hija —dijo Pearl de manera cálida—, sé que es difícil de aceptar, pero estas cosas suelen ocurrir cuando menos nos las esperamos…

—¡Pero yo no quiero que vuelva a pasar! —gritó de manera sorpresiva, haciendo que ambos padres se alejaran— ¡No quiero tener miedo, quiero ser valiente con tú y como mamá! —las lágrimas lentamente volvieron a salir— No quiero que nadie más salga herido por mi culpa.

Aquello encogió el corazón de la pareja. A pesar de que había determinación en sus palabras, el ver a su hija en ese estado de tristeza les llegaba al corazón. No estaban seguros de que hacer o cómo actuar, solo querían que su hija estuviera bien.

—Si eso es lo que quieres, creo que se quién puede ayudarte —dijo una voz desde la entrada.

Los tres rápidamente se giraron para ver de quien se trataba. En el umbral de la puerta se encontraba Cynthia, la cual cargaba en sus manos una pokédex, la pokédex de Titan.

—¡Señorita Cynthia! —dijeron Pearl y Maylene al unísono.

—Lamento interrumpir pero no pude evitar escuchar lo que dijo Rose—dijo la mujer, entrando—. Debió ser muy doloroso lo que experimentaste, Rose.

La chica simplemente asintió de manera deprimida, tratando de mirar a otro lado. Cynthia se acercó a la chica y la miró a los ojos, unos ojos que expresaban genuina tristeza.

—Sin embargo, aún puedo ver determinación en tu rostro, tal vez haya alguien que pueda ayudarte tal como ayudó a tu padre —mirando de reojo a Pearl.

—¿Alguien que me ayudó? —Pearl no tardó mucho en saber de quien se refería—¡Claro, mi maestro Wake!

Y vaya que lo había ayudado a entrenar, Pearl recordó claramente el entrenamiento que tuvo con el líder de gimnasio después del primer ataque del Equipo Galaxia. Pensándolo bien, Pearl se dio cuenta que hacía mucho que no había entrenado con su maestro.

—¿El líder Wake fue tu maestro? —preguntó Rose, limpiándose las lágrimas.

—Sí, fue hace mucho cuando estaba de viaje con Dia y Platinum, estoy seguro que él podrá entrenarte.

—Pero, no estamos seguros si él quiera hacerlo o no —Maylene no parecía estar tan de acuerdo con el plan.

—¡Me encantaría la idea! —gritó otro hombre desde el umbral de la puerta.

Todos voltearon hacia atrás, encontrándose con Wake y Fantina, los cuales también se habían presentado. Pearl y Maylene se sintieron realmente confundidos al ver tantas caras conocidas en un lugar así.

—¿Pero es que acaso todo el mundo se enfermó hoy? —preguntó Maylene, ligeramente molesta.

—Algo así —dijo Fantina, entrando junto a su marido.

—La verdad hemos estado aquí desde la mañana —confesó Wake, acercándose a Maylene y Pearl y tomándolos con sus brazos—. Hace tiempo que no los veía, mis queridos discípulos, espero que no hayan dejado sus entrenamientos.

—Maestro, es un gusto verlo una vez más —dijo Pearl con una sonrisa, aunque también buscaba fuerzas para no ser aplastado por aquellos poderosos brazos.

—Yo lo vi la semana pasada, maestro —dijo Maylene, tratando de zafarse.

—Mamá, ¿tú también fuiste entrenada por el líder Wake? —preguntó Rose, confundida.

—Bueno…

—Por supuesto, de no haber sido por eso tus padres no se hubieran casado —dijo el hombre, riendo levemente y soltándolos—. He escuchado un poco de lo que han hablado y no tengo problema alguno con entrenar a Rose, pero lo primero es saber si es que tú quieres entrenar.

Todo el mundo dirigió su mirada antes Rose. Lejos de intimidarle tantos ojos sobre ella, la chica simplemente cerró los ojos y suspiró lentamente. Mirando en su interior, mirando en su corazón entendió que no deseaba volver a pasar por lo mismo. No quería ser una espectadora más.

—No quiero volver a ser una carga, no quiero que nadie sufra por mi culpa —las palabras de Rose estaban llenas de determinación—. Si quiero entrenar, quiero ser más valiente.

Todos en la sala sonrieron de manera optimista, más Pearl. Podía ver en los ojos de su hoja aquella chispa y determinación tan característica de ella. Aceptando el trató, Wake se acercó y acarició la cabeza de la chica.

—Esa es la voz que quería escuchar —dijo Wake—. Cuando estés lista comenzaremos el entrenamiento.

El ambiente pasó de tristeza a alegría. Pearl y Maylene se sentían felices de que la sonrisa de Rose volviera una vez más, Cynthia se sentía optimista al ver a la joven promesa buscando perder sus miedos y Wake estaba feliz de poder ayudar a sus pupilos una vez más.

Aunque todo el mundo parecía feliz, Pearl no pudo evitar el preguntar qué es lo que había pasado, porque todos ellos estaban aquí. Al hacerlo, la expresión de Cynthia cambió ligeramente.

—Pude saber que estaban aquí gracias a esto —dijo la mujer, alzando la pokédex.

—¿Hay otro pokédex holder en el hospital? —preguntó Pearl, recordando que las características de la pokédex.

—Sí, los otros dos portadores están aquí —confesó, seria.

—¿Hay alguien más con la pokédex además de Níquel y yo? —preguntó Rose de manera preocupada, para después alarmarse una vez más—. ¡¿Níquel está bien?!

—No te preocupes, Níquel estará bien —dijo Cynthia, tratando de no asustar a la chica—. Si no les molesta, me gustaría hablar con ustedes en otro lugar, Rose debería descansar un poco y esto podría agobiarla.

Todos aceptaron la invitación, aunque Rose no estaba de acuerdo con ser excluida. Sin embargo, Maylene la convenció de que le contaría todo luego de la reunión, cosa que la hizo calmarse un poco y que se quedara ligeramente dormida, la niña enserió necesitaba un buen descanso.

La intensión de Cynthia no era dejar a Rose excluida, la verdad era que aquel hospital se había vuelto demasiado peligroso para hablar del tema que estaban a punto de discutir, por lo que la campeona optó por llevarlos a un lugar más apartado del hospital, un lugar seguro hacia las afueras.

[…]

Alguna lugar, 29 de mayo

Las puertas de una colosal y gigantesca habitación se abrieron de par en par. De ellas salieron algunos integrantes del Team Age, los que habían participado en el experimento de la madrugada. El científico y la condestable encabezaban el gran cumulo de personas que se abrían paso entre la gigantesca habitación de arquitectura antigua.

Pilares gigantes que sostenían un gran techo repleto de pinturas, paredes rotas con ventanales que estaban cubiertas por un manto de roca, cientos de antorchas que iluminaban la enorme habitación junto a varios objetos de oro, una gran fila de caballeros en armadura y una gigantesca alfombra roja arrugada era todo lo que los miembros podrían ver mientras caminaban hasta el gran trono.

Un gigantesco trono hecho de oro puro, un trono que contaba con dos lugares para que un rey y una reina gobernaran con puño de hierro. Sin embargo, en esta ocasión el asiento de la reina se encontraba vació, el único sentado era aquel enigmático hombre que había visitado a Cyrus hacia bastante tiempo.

Vestido con una gran capa roja arrugada, unas finas ropas de seda y una majestuosa corona de oro con diamantes en su esquelética cabeza, el hombre se levantó al ver a sus hombres, bebió un poco de su copa de vino y se acercó a ellos.

Al verlo, todos los miembros se arrodillaron ante su presencia, todavía ninguno de ellos se acostumbraba a estar en presencia de aquel hombre.

—Mi señor, tenemos grandes noticias —dijo el anciano, tratando de ocultar un poco su emoción.

—Si con grandes noticias te refieres a tu fracaso —dijo el hombre con aquel extraño tono eléctrico—. Levántense de una vez.

Todos los presentes se levantaron de golpe, aunque algunos miembros aún no se acostumbraban a dirigirle la mirada al rey, tratando de desviarla.

—Mi señor, aunque la captura de las aves legendarias fue defectuosa, el experimento de las puertas interdimensionales fue todo un éxito —dijo el científico, con cierta emoción.

—Si me permite hablar, mi señor, aunque las investigación fue un éxito, lastimosamente su científico no fue capaz de encargarse de una simple agente del gobierno y de una pokédex holder —dijo Mónica, cruzándose se brazos.

—Una pokédex holder no es un problema grave…

—Es ahí donde usted se equivoca —dijo el rey, interrumpiendo al científico—. El mayor error de todos esos falsos reyes fue subestimar a esos "Holders", eso fue su perdición —el hombre se acercó a Impex—. La condestable Mónica tiene razón, fue muy imprudente haberlos dejado irse.

El anciano no pudo evitar sentirse ligeramente nervioso al tener al rey tan cerca, no le asustaba ver esos ojos saltones en medio de esa cara sin piel, le asustaba pensar lo que el rey le haría.

—Por eso yo quería matarla, pero él quiso jugar con las aves —dijo Mónica, arrogantemente.

—Eso hubiese sido más imprudente aún —el hombre se acercó a la mujer—. Te elegí como condestable por tu increíble habilidad estratégica, esperaría más que una idea tan tonta como matarla.

Mónica se puso igual de nerviosa que Impex, incluso más. La mujer no entendía por qué el acabar con la holder sería una mala idea.

—Matarla significaría ponernos en el mapa, desatar la ira de varias otras personas —dijo el hombre, acercándose a su trono—. Dejarla ir solo les dará tiempo de ingeniar un plan para venir por nosotros, sigue siendo una mala idea, pero no tan desastrosa como matarla.

Impex suspiró aliviado, al final resultaba que su error era menos grave que el que Mónica estaba por cometer. Aunque aún se sentía en peligro, el ver al rey alegarse le hacía entender que no se deshicieran de él, por ahora.

—Lamento haberle fallado, mi señor —dijo Impex, arrodillándose.

—Mis disculpas más solemnes por mi comportamiento, mi rey —dijo Mónica, arrodillándose.

—Sus disculpas son aceptadas, pero deberán tener más cuidado en la siguiente etapa.

Ambos se quedaron confundidos al escuchar aquello, fue Impex el primero en preguntar a qué se refería con lo de "siguiente etapa".

—Bueno, en estos momentos la policía internacional y los Pokédex Holders estarán ideando un plan sobre nuestro siguiente movimiento, así que les daremos ese tiempo para prepararse —el hombre tomó un poco de su vino—. Por el momento, necesito preguntarle, señor Impex, ¿Cómo está la investigación de los clones?

—Bueno, actualmente está…

—Si bueno, la verdad es que no me interesa —dijo de manera sarcástica—. Necesito que detenga esa investigación por el momento y se enfoque en la otra investigación, después de todo le conseguí los juguetes que necesitaba.

El hombre se molestó un poco cuando escuchó a su líder ordenándole parar con sus investigaciones acerca de la clonación. Tuvo que morderse la lengua para no contradecir al rey. Sin embargo, cuando el hombre volteó, su expresión cambió completamente.

A su lado derecho se encontraba una jaula de metal sobre un pequeño carro a ruedas tirado por dos Rapidash. En la jaula se encontraban dos personas las cuales Impex pudo identificar al acercarse. Se trataba de Saturn y Mars, los cuales se encontraban desmayados.

—Por Arceus, logró dar con ellos —dijo Impex, emocionado.

—Fue una labor complicada, pero al final ambos aparecieron a la más mínima provocación —el rey parecía estar contentó con su descubrimiento—. Solo recuerde no matarlos, su vida es más valiosa que la de usted, no lo olvide.

Tragando saliva, Impex simplemente asintió con la cabeza, momento en el cual el rey le indicó que se fuera a su laboratorio. Impex aceptó y rápidamente se movió junto a la jaula mientras los Rapidash lo guiaban hasta el laboratorio.

—Su majestad —dijo Mónica—. ¿Qué haremos con las tres aves?

—No te preocupes por ello, incluso en estado salvaje nos servirán —meneando su copa—. Cuando un nuevo rey llega, tratara de desterrar al original, siempre ha sido así.

[…]

Pueblo Sosiego, 29 de mayo

El lugar que Cynthia escogió fue una pequeña cabaña que estaba ligeramente escondida entre el bosque. La mujer sabía que aquel lugar era el más seguro, debido a que poca gente sabia la ubicación de aquella edificación que compró hace mucho tiempo.

Aunque algo sucia, los acompañantes de Cynthia no encontraron problema con limpiar un poco las sillas donde estaban por sentarse. Wake, Fantina, Pearl, Maylene y Diamond se encontraban sentados en la pequeña sala de la cabaña.

Diamond se les unió rápidamente cuando Cynthia le preguntó si podía acompañarlo, después de todo Platinum se había quedado dormida en la habitación de Níquel y no quería molestarla.

Mientras todos esperaban a que Cynthia entrara, Diamond les comentó lo que había ocurrido con Níquel y Harold, de cómo los habían encontrado. Pearl se preocupó bastante por Níquel, mientras que Maylene no se sentía tan mal debido a que le guardaba cierta enemistad a la chica. No la odiaba, simplemente odiaba el hecho de lo que le hizo a su niña.

La campeona finalmente entró a la habitación con dos grandes televisores y dos cámaras que rápidamente conectó, nadie de los que se encontraban en el lugar entendían a porque Cynthia había hecho eso, pero cuando las pantallas se encendieron, ellos entendieron.

Todos los demás líderes de la región y los altos mandos aparecieron en las pantallas gracias a una video llamada. Todos los presentes se sorprendieron de verse los unos a los otros, no esperaban una reunión así.

—Lamento haberlos llamado de manera tan apresurada, pero la situación lo amerita —comentó Cynthia, colocándose en medio de todos.

—¿Acaso ocurrió algo muy malo? —preguntó Candice, preocupada.

—Bastantes cosas, pero primero necesitare ponerlos en contexto —mujer movió la cámara para que apuntara a donde se encontraba Maylene y Pearl—. Chicos, expliquen lo que le pasó a su hija.

Tragando saliva, Pearl y Maylene explicaron, con lujo de detalles, todo lo que Rose les había relatado sobre lo acontecido con las aves legendarias. A su vez, Diamond y Fantina explicaron lo que había pasado con Níquel y Harold.

Los demás por del otro lado de la pantalla se quedaron boquiabiertos al escuchar aquel relato. A los líderes les costó bastante asimilar toda la información que se les estaba dando, mientras que los del alto mando comenzaron a preocuparse de que otra crisis estuviera a punto de ocurrir.

—Pero, Gold, Crystal y la profesora Moon se recuperaran, ¿no? —preguntó Roark, preocupado.

—Sí, pero tardaran bastante en tan siquiera despertar —confesó Cynthia, cruzada de brazos.

—No pensaba que un Spiritomb fuese capaz de robar tanta energía vital, mucho menos de hablar —confesó Burgh, pensativo—. ¿El tuyo ha tenido ese comportamiento, Cynthia?

—No, pero no es algo tan descabellado —dijo la campeona, sentándose en una mesa.

—Eso no importa en estos momentos, lo que importa es la conexión de ese Spiritomb con los extraños métodos de resurrección de Team Age —Volkner colocó su mano en su barbilla—. Tal vez ellos ya resucitaron lo que tenían que resucitar y por eso empezaron a abrir portales, Spiritomb debe ser solo un residuo de lo que quedó, el debería saber qué es lo que trajeron a la vida.

—¿Sugieres que debemos cazar a Spiritomb? —preguntó Maylene.

—Eso será demasiado complicado, él debería estar en la dimensión fantasma, tardara semanas en volver a este mundo —agregó Fantina—. Además, por el momento tenemos el problemas de las aves, no tardará mucho en que haya reportes de esas criaturas destruyéndolo todo.

—Otra misión para conseguir legendarios —dijo Marley, suspirando.

—Así me parece —Cynthia suspiró—. ¿Puedo contar con su ayuda para encontrar y capturar a esos pokémon?

Todos en la sala asintieron, dispuestos a ayudar a la región una vez más. Marley, Buck, Volkner y Flint no pudieron sentir un poco de nostalgia al recordar que volvían a tener la misión de encontrar legendarios.

—Sin embargo, aún quedan varios temas que resolver sobre el Team Age —dijo Buck—. ¿Cuál será su siguiente movimiento?

—No estamos seguros del todo, pero estoy casi seguro de que intentaran ir por más cadenas rojas —dijo Diamond, cruzándose de hombros—. Deben estar imitando los planes del Equipo Galaxia.

—Lo primero sería preguntarse como las consiguieron en primer lugar —interrumpió Volkner—. Tal vez el Equipo Galaxia los esté ayudando.

—No lo creo, el Equipo Galaxia se desvaneció, y puedo jurar que Cyrus no estaba interesado en lo más mínimo en restaurarlo —dijo Diamond.

—En ese caso, debieron haber robado los planos de cómo crearlas —agregó Maylene—. Si ese es el caso, debieron robarlos del edificio de Ciudad Rocavelo, si saben cómo crearlas, entonces su siguiente movimiento serán los lagos —Maylene agitó el puño—. Debemos proteger los lagos.

—Tienen razón, deberemos estar atentos a cualquier movimiento extraño en los lagos —Cynthia parecía ser la que estaba organizando todas las ideas.

—Si lo hacen, seguramente atacaran los tres al mismo tiempo como lo hicieron antes —agregó Pearl, recordando el acontecimiento anterior—. Deberíamos separarnos.

—Fantina, Maylene y yo podemos encargarnos del Lago Valor —propuso Wake.

—Gardenia y yo podemos encargarnos del Lago Veraz —Roark rápidamente también propuso su guardia.

—Puedo unirme a ustedes también —dijo Riley, con una sonrisa.

—Buck podría ayudarme con el Lago Agudeza —dijo Marley.

Fue entonces que todos llegaron a un acuerdo para proteger los lagos de Sinnoh. No estaban seguros cuando, pero era obvio que el Team Age atacaría tarde o temprano esos lagos. Pero esta vez no sería como en el pasado, esta vez, todos estarían listos.

Sin embargo, aquella reunión estaba lejos de terminar, aún quedaban demasiado puntos que tratar antes de poder poner manos a la obra con su plan. El primero era la intervención de la policía internacional y la agencia de seguridad de Sinnoh.

—¿Estas segura de que el gobierno quiso matar a Titan? —preguntó Flint, rascándose el brazo.

—Es eso o le han estado vendiendo su tecnología a varios terroristas —dijo, sacando el fragmento de bomba que había guardado—. No solo van contra Titan, creo que irán contra todos, en especial contra Moon.

—El hospital de Sosiego no es seguro para ellos, deberán moverlos a otro lado —sugirió Candice.

—Yo y Platinum nos encargaremos de llevarlos a Jubileo, y montaremos guardia hasta que despierten —Diamond estaba bastante seguro de su decisión.

—Sin embargo, ambos no podrán cuidarlos siempre, necesitaran más ayuda —Riley parecía preocupado.

—Yo también montare guardia —Pearl se postuló de manera rápida.

—Y yo me encargare de sacarme de encima a esos sujetos —agregó Cynthia, confiada—. No será una solución definitiva, pero nos dará tiempo.

Vaya que la campeona sabia organizar todo de una manera increíble. La mujer parecía ser la líder que organizaba a todo el mundo para cumplir un solo objetivo. No era para menos, todos en la sala reconocían su poder y su espíritu, todo el mundo sabía que era la más sabia y la que mejor podría guiarlos para evitar una tragedia de esa magnitud.

Luego de unas horas más de discusión, finalmente todos llegaron al plan definitivo.

El alto mando se encargaría de dar caza a las aves legendarias; Buck, y Marley protegerían el Lago Agudeza; Gardenia, Riley y Roark vigilarían el Lago Veraz; Wake, Fantina y Maylene velarían por Lago Valor; Diamond, Pearl y Platinum cuidarían de Gold, Crystal, Titan y Níquel; y finalmente Cynthia se encargaría de quitarse de encima al gobierno e investigar mucho más a fondo sobre lo que el Team Age pudo haber revivido.

Con todo su plan terminado, todos los líderes y el alto mando se despidieron y cortaron la comunicación. Los demás en la cabaña finalmente volvieron al hospital para terminar con los trámites para mover a los enfermos a un lugar mucho más seguro, mientras que Cynthia iría a un lugar especial para buscar más información acerca de lo que Troupy le había dicho hace algunos días, después de todo Diamond le había dado autorización para que fuese a buscar lo que quisiera.

Todo se había puesto en marcha, lo único que quedaba era esperar a que los enfermos se curaran de una vez por todas. Todo el mundo estaba bajo una misma bandera, el prevenir una catástrofe.

[…]

3 de junio, Ciudad Jubileo.

—Determinación —resonó una voz en la absoluta nada.

Aquella voz era todo lo que Níquel podía escuchar. La chica no podía ver su cuerpo, solo veía una completa y aterradora oscuridad. No solo eso, la palabra "determinación" sonaba de manera latente, sin parar.

No podía hablar, no podía moverse, no podía hacer nada más que contemplar el vacío y escuchar aquella voz femenina. Una voz que lentamente se fue tornando sombría, cada vez más y más sombría.

—Determinación, el poder imparable —finalmente, después de tanto tiempo, la voz dijo algo más.

Níquel seguía sin poder ver ni hacer nada, pero de alguna manera sentía que la voz estaba cerca de ella, observándola y acosándola. No estaba segura de donde, pero podía sentirla.

—Tu transformación, forma patética de evitarme —el tono de la voz producía verdadero temor—. Yo seguiré aquí, siempre estaré aquí.

La chica no entendía a qué se refería, solo deseaba despertar de aquella pesadilla y, finalmente, poder ayudar en la batalla contra Spiritomb. Además, esa voz realmente le aterraba.

—Me necesitaras, te guste o no, estas maldita —la voz parecía multiplicarse—. Siempre seremos una, no importa lo que hagamos, siempre seremos unos monstruos, nadie podrá detenernos.

De pronto, Níquel pudo sentir como algo comenzaba a brillar fuertemente, una esfera roja proveniente de su interior brillaba con un rojo opaco. Ante esto, la voz pareció reír levemente.

—Ya es hora, hora de acabar con este mundo también —de alguna manera, Níquel sintió como si la voz proviniera de dentro de ella—. No tiene sentido pararlo, cuando lo veas, sabrás que lo único que nos define es la muerte.

Sintiendo como la voz se desvanecía en su interior, Níquel finalmente pudo despertarse. Sus ojos se abrieron lentamente, dejando ver que ella ya no se encontraba en la Torre Perdida.

Confundida, Níquel finalmente se percató de que estaba en la sala de un hospital. Sin embargo, este hospital era muy diferente al de Pueblo Sosiego. Los aparatos, los muebles, las paredes, todos los elementos de la habitación se veían mucho más sofisticados y costosos en comparación.

La chica se levantó levemente, solo para sentir los varios cables que se conectaban a su cuerpo, además de un profundo dolor en sus piernas y tórax. Sentía las piernas débiles, como si no se hubiese movido en varios días. Esto le extraño bastante, Níquel sentía que no había pasado más de tres horas.

—¿Ha-hay alguien? —dijo en voz baja, mientras sus cuerdas bocales trataban de reconfigurarse.

No hubo respuesta, su voz apenas podía ser escuchada por ella misma. Sin más opción, la chica trató de recargarse para poder levantarse, pero sus brazos fueron incapaces de sostener su cuerpo en lo más mínimo. Tirándose en la cama, la chica comenzó a sentir una gran pesadez en su cuerpo, enserio estaba cansada.

Mirando una vez más la habitación, pudo ver de reojo una cosa blanca y peluda sobre un sillón. La chica no tardó mucho tiempo en deducir que se trataba de Zangoose, el mismo pokémon que la había ayudado. Aquello le hizo lanzar un pequeño suspiro de alivio.

Estando completamente sola y debilitada, la chica cruzó débilmente sus brazos, miró al techo y trató de procesar todo. Aunque Zangoose era una buena señal, en su cabeza había demasiadas dudas acerca del origen de Spiritomb, el estado de salud de los demás y aquella extraña voz que estuvo acosándola. Aunque una de sus dudas más fuertes era el saber cuánto tiempo llevaba en ese hospital.

Sus dudas se despejaron de golpe cuando la puerta se abrió con fuerza. Girando lentamente su cabeza, la holder pudo ver a Platinum y a Diamond. Al verlos abalanzarse contra ella y abrazarla con fuerza, la chica no pudo evitar soltar una pequeña lágrima.

En aquel momento, Níquel sintió un extraño calor que no había sentido en mucho tiempo. Y eso la hizo sonreír fuertemente.

[…]

3 de Junio, Ruta 212

La noche se posó sobre la pantanosa Ruta 212. La ruta parecía desierta y solitaria, todos los entrenadores recurrentes se habían marchado, dejando paso libre a la gran multitud de pokémon nocturnos que campaban a sus anchas.

Sin embargo, había alguien que no tenía la posibilidad de dormir aquella noche. Como parte de su entrenamiento, una asustadiza Rose caminaba de manera cautelosa por la ruta, con un pequeño Shroomish parado en su hombro.

La chica, dudosa, tenía la tarea de entrenar a su recién capturado pokémon aquella enigmática noche. Tarea dada por su maestro, Wake. Luego de tardar bastantes días encontrando a ese pokémon en el Gran Pantano, Wake le ordenó a Rose entrenar a ese pokémon en la noche, y solo podía llevarle a él a su entrenamiento.

Luego de caminar un poco, un pequeño Wooper salvaje le cortó el paso a Rose. Aunque se asustó ligeramente, la chica no tardó nada en lanzar al combate a su pokémon.

—¡Shroo, usa Bomba Germen! —ordenó.

De inmediato, el pokémon saltó del hombro de su entrenadora y se abalanzó hacia Wooper, lanzándose feroces semillas que lograron noquearlo de un solo golpe. A pesar de ser un contrincante sencillo, la holder se asustó bastante de ser tomada por sorpresa.

—Debo estar más atenta —dijo, suspirando levemente.

La chica trató de concentrarse un poco, pero su cuerpo comenzó a temblar ligeramente al escuchar a otro pokémon acercándose a ella. Asustada, la chica atacó sin pensar.

—¡Bomba Germen!

El pokémon atacó al pokémon que se encontraba atrás de la entrenadora, el cual era un simple Kricketune que pasaba tranquilamente. Al sentir el ataque, el pokémon rápidamente se puso en posición de ataque y respondió con Cuchillada. Fue ahí donde empezó el combate.

Mientras Rose combatía, a la lejanía se encontraba Wake, el cual se escondía entre unas rocas para poder ver el entrenamiento de su alumna y verificando que cumpliera con las reglas que le había establecido. Junto a él, su Floatzel cuidaba de los demás pokémon de la entrenadora.

Luego de mirar como Rose lograba derrotar a su oponente, Wake pudo ver como su hija llegaba repentinamente al lugar.

—Hija, no esperaba verte tan tarde por aquí —dijo Wake, sorprendido.

—Yo ya pase por esto, padre, solo tenía curiosidad de cómo lo estaba haciendo —la chica se ajustó un poco su chamarra morada.

—Bueno, está haciéndolo bastante bien para ser su primera vez —confesó, con una sonrisa—. Ya lleva cuatro combates, debería poder completar otros cuatro.

—¿Solo le pediste ocho combates? Vaya, a Harold y a mí nos dejabas pelear contra quince como mínimo —recriminó de manera burlona, cruzándose de brazos—. Te estas volviendo blando.

—No es eso, yo sabía que ustedes podían con el reto, y no me equivoque —el hombre miró a su hija con una sonrisa—. Y mírense ahora, ambos tienen un poder equiparable al de un líder de gimnasio.

—Yo más que mi hermano —riendo de manera orgullosa—. Por cierto, aún no ha hablado con nadie, ¿cierto?

—Desde que salió del hospital, quiere hacer su viaje en solitario, y creo que es una excelente idea —cruzándose de brazos—. Esperemos que tú madre no se preocupe demasiado.

—Lo hará, no tienes que dudarlo —asintiendo.

Hazel miró un extraño brillo en los ojos de su padre, un brillo que no había visto en mucho tiempo. No estaba seguro si aquello se debía a Rose o a Harold, pero sin duda le ponía feliz volver a ver ese brillo una vez más.

Rose continuó con su entrenamiento, la chica estaba completamente decidida a perder su miedo. Y aunque estaba asustada de la noche, su determinación era lo suficientemente grande como para continuar la prueba de Wake.

No importaba el costo, Rose estaba decidida a ser valiente.

[…]

4 de Junio, Ciudad Jubileo.

A pesar que la lluvia incitaba a cualquier persona a dormir, Cynthia se mantenía despierta en una sala anexa a la habitación donde se encontraban Moon y compañía. Aquella habitación contaba con una pequeña sección donde la campeona podía sentarse, ver la televisión y tomar un café para mantenerse despierta. Toda esta sección se mantenía aislada de la otra habitación mediante un muro de cristal que impedía que el ruido de la habitación irrumpiera en la sala.

Esa madrugada le tocaba montar guardia luego de que Pearl lo hiciera el día anterior. La mujer no podía negar que aquello le estaba cansando, cosa que se reflejaba en sus ojeras. Sin embargo, ella sabía que aquello era necesario si quería mantener a los demás a salvo.

Además, aprovechaba el tiempo para seguir con su investigación, la cual parecía traer bastantes buenos resultados. En la pequeña mesa que estaba frente a ella se encontraban bastantes libros que narraban viejas historias de los antiguos reyes de Sinnoh. Sin embargo, también había algunos otros libros, casi diarios, que narraban la historia de los Berlitz en Sinnoh.

Platinum le había dado permiso a la campeona para investigar lo que deseara y se llevara los libros que deseara. Después de todo, aquella extraña situación lo ameritaba.

Cynthia descubrió cosas muy interesantes sobre la familia de Platinum. La familia de la heredera parecía provenir de una región lejana donde formaron una increíble fortuna y después migraron a Sinnoh, convirtiéndose rápidamente en las familias más importantes de la región.

Curiosamente, todos los antepasados de Platinum se dedicaron expresamente a la investigación, cosa que Cynthia encontró irónico considerando el trabajo actual de la heredera. La mujer recordaba vagamente que Rowan le había contado que, seguramente, Platinum lo remplazaría. Sin embargo, fue Moon la que terminó obteniendo el puesto.

Con el enorme televisor de la habitación encendido, pero con el volumen bajo, la mujer tomó un poco de su café y siguió leyendo el diario más viejo que encontró, buscando minuciosamente algo que relacionase la historia de los Berlitz con la de los reyes de Sinnoh. Sin embargo, la muerte del último rey y la fecha en la que fue creado ese diario estaban treinta años alejados. No parecía haber ninguna correlación.

Sin embargo, la mujer no se rendiría tan fácilmente. Debía encontrar aquella pieza que unía el pasado de los Berlitz con el de los reyes de Sinnoh. Lo único que deseaba era que Troupy no le hubiese mentido, pero eso no debía tener sentido.

Dando vuelta de manera delicada a la hoja, Cynthia siguió inmersa en su lectura, no percatándose de la débil voz que le llamaba. No fue hasta que Yanmega movió agitadamente sus alas que la campeona movió rápidamente la cabeza.

—¡Titan! —un pequeño gritó salió de sus labios al ver al chico con los ojos abiertos, acariciando a su pokémon.

La mujer rápidamente se levantó, dejó el libro en la mesa y corrió hasta donde se encontraba el chico, el cual se veía profundamente mareado y débil.

—¿Qué… ocurrió? —preguntó de manera débil.

Apretando rápidamente el botón para llamar a la enfermera, Cynthia rápidamente ayudó al chico para que pudiese recargarse en su almohada. La campeona pudo sentir como las extremidades del chico apenas y se mantenían firmes.

—Por Arceus, que alivió que hayas despertado —dijo Cynthia, sonriendo—. ¿Cómo te sientes?

—Ma-mareado, y débil… —dijo Titan, dificultándose el hablar.

Rápidamente una enfermera y un doctor entraron al lugar, directos a examinar a Titan. Ello obligó a Cynthia a irse del lugar, directo a otra sala de espera para esperar lo que los doctores le dijeran algo acerca de la condición del chico.

La campeona no podía ocultar su sonrisa, finalmente uno de ellos había alcanzado a despertar. La mujer suspiró, aliviada. Níquel y Titan ya habían despertado, todo parecía estar saliendo genial.

Todo parecía estar saliendo bien, demasiado bien. Antes de que pudiese ir con Diamond y Platinum para contarles lo sucedido, una fuerte explosión pudo ser escuchada por fuera del hospital, asustando a todo el mundo.

Lo que le siguió fue un repentino apagón, apagón que encendió casi de inmediato los generadores de emergencia del hospital. Cuando volvió la luz, Cynthia corrió lo más rápido que pudo hacia la ventana más cercana, encontrándose una gran cantidad de humo saliendo de la planta de energía cercana al hospital.

Su primer pensamiento fue que la agencia estaba usando una estrategia desesperada para matar a Moon y compañía, pero algo le decía que aquello debía ser demasiado arriesgado para ellos. Fue en ese momento que comprendió quienes debían ser los que estaban detrás de esto.

—¡Señorita Cynthia! —gritó Diamond, corriendo hacia la campeona.

Al voltear, Cynthia se encontró con Diamond y Platinum, los cuales habían corrido lo más rápido posible para reunirse con la campeona.

—¿Qué fue eso? —preguntó Platinum.

—Alguien hizo explotar la planta de energía —respondió Cynthia.

—¿Usted cree que se trate de…?

—No lo creo, se debe tratar del Team Right —aseguró, tomando la pokébola de su Garchomp—. Necesito que alguno de ustedes se quede a cuidar a los demás.

—Yo puedo quedarme —propuso Platinum, angustiada—. Ustedes vayan a ver qué sucede.

Aceptando, Diamond y Cynthia rápidamente se dirigieron a la salida, mientras que Platinum se acercó a la habitación de los heridos, encontrándose a Titan siendo atendido por los doctores.

Una vez abajo, Diamond y Cynthia intentaron salir rápidamente del hospital, pero se detuvieron al ver a un empleado de la planta de energía, completamente manchado de sangre, pidiendo ayuda para ir a por sus compañeros.

Desde luego, muchos enfermeros comenzaron a ir por su equipamiento para ir a ayudar a los heridos. Pero, antes de que la mayoría pudiese salir del hospital, el sonido de un objeto metálico entrando a la sala hizo que todo el mundo se detuviera en seco.

—¡Al suelo! —gritó una persona.

Luego de unos segundos después del grito, una pequeña granada detonó, justo en la entrada del hospital. La explosión logró pulverizar la puerta de cristal, lanzando cientos de vidrios que dañaron a todos los presentes, incluidos Cynthia y Diamond.

Mientras el humo comenzaba a esparcirse, Diamond alcanzó a escuchar el retumbar de varias personas entrando al lugar. El inconfundible sonido de la cota de malla chocando entre ella fue reconocido por todos, incluso por la misma Cynthia.

Al disiparse el humo, todos pudieron ver como ocho reclutas vestidos con ropas medievales y armaduras entraron al hospital, cada hombre portaba una daga de hierro y explosivos, además de estar acompañados de varios pokémon tipo roca.

De inmediato, los guardias del hospital sacaron a sus pokémon, pero estos fueron rápidamente vencidos por una horripilante brisa helada que entraba desde afuera. Brisa que comenzaba a congelar el lugar.

Fue entonces que apareció la responsable de todo. Todos pudieron ver a una mujer vestida con una extraña túnica azul oscuro y una corona en su cabeza. Su cara estaba cubierta por una extraña mascara oscura la cual solo contaba con dos aberturas para los ojos. La mujer entró junto a su poderoso Mamoswine, el autor de todo aquel frio.

Mirando a todo el mundo, la mujer emitió una risa seca y entonces exclamó.

—¡Los liberare de la carga de la modernidad!


¿Ya jugaron Pokémon Sword o Shield?

¿Que opinan de los juegos?

¿Habra referencias a Galar en esta historia?

Por cierto...

Padoru Padoru!