Hola, queridos lectores UvU.
Luego de un pequeño (largo) hiatus, finalmente les traigo aquí un nuevo capitulo.
Una disculpa por haberlos dejado esperando tanto tiempo, necesitaba descansar y relajar mi mente, pero he vuelto con todo.
Debo avisar que el horario se vera modificado a lo largo del siguiente mes, pero pueden esperar dos capitulos para el siguiente mes.
Bueno, los dejó con el capitulo.
Enjoy :D
Entrada 16: Controlar el miedo
5 de Junio, Ciudad Jubileo
Platinum se detuvo en seco al escuchar las palabras de su primo. Con rapidez se giró y miró directamente a los ojos de Cooper. El hombre tenía una pequeña sonrisa sínica que dejaba ver algunos de sus dientes, sus ojos entrecerrados miraban de manera directa a Platinum.
La piel de la mujer se puso ligeramente pálida, a la par que sus piernas comenzaron a temblar ligeramente.
—¿E-el contrato? —tartamudeo, ligeramente asustada.
—Así es, ¿acaso lo olvidaste? —con aquella sonrisa sínica, el hombre se acercó a Platinum—. Supongo que tu experimento ya estará en la labor de conseguir el medallón, ¿verdad?
La respiración de Platinum se volvió más profunda conforme tenía a su primo aún más cerca. Aunque su temblor disminuyó, su tono de piel se mantuvo por unos instantes. Relajando sus hombros, la mujer se cruzó de hombros.
—¿Cuál es tu necesidad de hacer esto, Cooper? —preguntó, ligeramente molesta.
—Cumplir con el honor de nuestra familia, Platinum —el hombre se puso al lado de Platinum y colocó su mano sobre su hombro—. Tú mancillaste nuestro honor al casarte con aquel sujeto, y lo terminaste de ensuciar al aceptar a esa "niña" —haciendo un énfasis de asco al decir esa palabra— en nuestra familia.
Platinum frunció el ceño, y miró con rabia al hombre que parecía estar gozando aquella situación. La mujer apretó su puño, con rabia, acto que fue percibido por Cooper al instante. El hombre simplemente lanzó una risa seca.
—Oh, ¿enserio quieres crear una escena aquí? ¿No te bastó con habernos expuesto? —quitando su mano del hombro de su prima— Ese caso mediático, por Arceus, eres bastante estúpida como para dejar que te descubrieran y para dejar que esa mocosa hiciera esa escena.
—No es de tu incumbencia —respondió, con enojo.
—Por supuesto que lo es, ensuciaste nuestro apellido aún más —el hombre miró directamente a la mujer—. Eres una maldita desgracia para esta familia, Platinum.
El ceño fruncido desapareció, lo que dejó fue una expresión completamente en blanco. Platinum se quedó mirando la puerta del hotel, completamente perdida. Sus músculos se paralizaron, y su boca se abrió ligeramente.
La mujer sintió algo extraño gestándose dentro de ella, algo que le hizo derramar una pequeña lagrima por su ojo derecho. Al verlo, el hombre simplemente se puso la mano en la cara y negó con la cabeza.
—Eres patética, no mereces el apellido que portas —el hombre comenzó a alejarse de la mujer—. Has algo bien en tu patética vida y limpia el terrible desorden que se formó fuera de mi mansión, sirve para algo, al menos.
Sin decir una sola palabra, el hombre simplemente se retiró del hotel, dejando a Platinum ahí, en silenció. La mujer se quedó contemplado un punto fijo en la pared del hotel, sin mover un solo musculo.
No fue hasta que la mano de la recepcionista la movió ligeramente hasta que la mujer volvió en sí. Sin decir una sola palabra, la mujer caminó tranquilamente hasta el ascensor y lo tomó.
Al llegar a su habitación, Platinum alcanzó a caminar un poco hasta terminar cayendo en su cama. Unos sollozos ahogados fueron detenidos por una almohada que comenzó a humedecerse poco a poco, sollozos que lentamente se apagaron mientras las lágrimas finalmente cesaron.
[…]
La cantidad de cafeína en el cuerpo de Cynthia era bastante elevada, sin embargo, la mujer aún se mantenía despierta. La mujer se lavaba la cara constantemente en el baño del hospital, intentando mantenerse despierta hasta que pudiese hablar con Titan.
Mientras hacía esto, Lionel decidió quedarse junto a la campeona en la pequeña sala donde anteriormente Cynthia investigaba. Luego de la quinta vez de que la mujer se lavara la cara, la campeona volvió a sentarse en el sillón y tomó una taza de café.
—Señorita Cynthia —dijo Lionel, cruzándose de hombros—, ya es la octava taza que ha tomado desde que llegamos.
—¿Enserio? Ni siquiera las he contado —la campeona fingió sorpresa mientras volvía a beber.
—Debería reconsiderar irse a dormir, he visto los estragos de mantenerse tanto tiempo despierto y no es para nada placentero —confesó el hombre, desviando su mirada hacia el pequeño anillo que portaba en su mano derecha.
—No te preocupes por mí, he estado despierta por mucho más tiempo que este —bostezando—. Necesito saber lo que le paso a este niño, además de esperar a que mi contacto me hable.
—¿Se refiere al tipo de la policía internacional? —preguntó Lionel, volviendo a ver a la campeona.
—Sí, no debería tardar demasiado en llamarme —la mujer miró su pokéreloj, encontrándolo sin notificaciones.
Luego de llegar a la pequeña sala de espera especializada, Cynthia decidió enviarle un mensaje a un agente de la policía internacional, mensaje el cual aún estaba esperando que fuera respondido.
Lionel entonces se recargó en el sillón, se cruzó de brazos y miró al techo, fijando su vista en la pequeña lámpara que los iluminaba. Lanzando un suspiro, el hombre finalmente devolvió la mirada hacia el chico que descansaba en la cama.
—Así que, ese chico de ahí es un pokédex holder, ¿verdad? —preguntó Lionel, arqueando la ceja.
—¿Eh? Si —Cynthia decidió dejar su pokéreloj tranquilo—. Se llama Titan.
—Titan, interesante nombre —frotándose la barbilla—. Aún sigo sin comprender porque los eligen a tan corta edad.
Cynthia levantó la ceja, sorprendida por el comentario. De inmediato le dirigió una mirada curiosa al hombre.
—La profesora Sonia hace lo mismo también, ¿no? —preguntó la campeona.
—Sí, pero aun así no lo alcanzo a comprender —el hombre le levantó—. Son demasiado pequeños para tener una responsabilidad tan grande, más en momentos de crisis.
—No creo que sea buena idea subestimar a los entrenadores jóvenes.
—No es que lo haga, pero velo como se encuentra ahora —el hombre apuntó hacia Titan—. Ciertamente el dejarlos a cargo de tareas tan peligrosas se me hace algo irresponsable, después de todo ya sabemos lo que pasó con los de Johto.
Cynthia se sorprendió un poco de la palabras de Lionel, aquel extraño tono de seriedad y preocupación realmente no era propio en él. Por un momento la mujer volteó a ver la cama donde descansaba Crystal y Gold, aquello le provocó un pequeño dolor en el pecho.
—Todos sabemos lo horrible que fue su desaparición —confesó Cynthia, poniéndose la mano en el pecho—. Sin embargo, su ayuda ha sido crucial en algunos puntos.
—A un costo muy alto —respondió sin dilación—. Los entrenadores primerizos deberían enfocarse en entrenar a sus pokémon, en disfrutar al máximo su viaje, no deberían verse involucrados en estos dolorosos acontecimientos.
—Supongo que algunas veces no elegimos nuestro camino —confesó, levantándose y acercándose a Lionel—. ¿Acaso tú te imaginarias que llegarías hasta ese punto?
Lionel se sorprendió al escuchar aquella pregunta, cerró los ojos y suspiró.
—Puede que no, pero al menos recibí el entrenamiento adecuado para hacerle frente —el hombre sonrió—. Tal vez eso necesiten, un entrenamiento, ¿no le parece?
Cynthia se puso la mano en la barbilla y comenzó a pensar un poco en aquella idea. Analizándolo un poco no le parecía descabellada la idea de una escuela especial para aquellos aspirantes a Pokédex Holders.
—Supongo, tal vez debería proponérselo a la profesora Moon, cuando despierte —Cynthia suspiró, volviendo a su sillón para poder descansar—. Por cierto, aún no me has comentado a que debemos tu oportuna visita a Sinnoh.
Mientras Cynthia se sentaba, Lionel lanzó una gran sonrisa llena de determinación. Cruzó los brazos con fuerza y miró a la campeona con mucha alegría.
—He estado viajando de región en región, probando los diferentes centros de batallas —la voz del hombre era bastante energética—. Como líder de la Torre de Batalla, buscó experimentar los diferentes tipos de combates para llevar ideas nuevas a Galar.
Cynthia no pudo evitar sonreír ante la gran sonrisa y determinación que Lionel expresaba, ese hombre siempre se mantenía optimista al hablar de combates pokémon.
—Oh, entonces piensas visitar el Frente de Batalla, ¿cierto? —preguntó, intrigada.
—En efecto, luego de probar el de Hoenn, me interesa saber cómo es el de Sinnoh —sonriendo alegremente—. Afortunadamente faltan algunos días para que abran las instalaciones.
Cynthia simplemente asintió y volvió a tomar un poco de su café. No podía negar que el ver a Lionel tan entusiasmado le levantó el ánimo bastante, el hombre desprendía un aura que le hacía recordar sus viejos tiempos como joven entrenadora que buscaba pelear mucho.
Mientras miraba fijamente su café después de revolverlo, un pequeño sonido los alertó. Mirando a la sala, pudieron ver como Titan estaba sentado en su cama, llamándole.
Al verlo, Cynthia inmediatamente entró a ver Titan, mientras que Lionel decidió volver a sentarse. La campeona se encontró con un Titan bastante mejor de lo que lo había encontrado cuando se despertó.
El chico estaba recargándose en su almohada, acariciando la cabeza de su Yanmega el cual se había subido a la cama. Al ver a la campeona acercándose, el chico no pudo evitar sonreír ligeramente.
—¿Cómo te sientes, Titan? —preguntó Cynthia, acercándose al chico.
—B-bien gracias, solo un poco mareado y con algo de dolor de cabeza —dijo, sujetándose la cabeza, para luego ver la cama de Moon—. ¡¿Cómo sigue la profesora?!
—Tranquilo, están estables, deberían despertar pronto —respondió calmadamente.
Titan se quedó en silenció por un momento, apretando la sabana con fuerza mientras veía el monitor cardiaco de la profesora. El chico frunció el ceño, y volteó a ver a su Yanmega, el cual parecía estar tranquilamente dormido.
—Fue mi culpa… —dijo en voz baja— Si yo hubiese sacado a mi Yanmega tal vez…
Antes de decir nada, Cynthia puso su mano sobre el hombro del chico, intentarlo calmarlo. Aquello hizo desvanecer el ceño fruncido de Titan.
—No creo que debas culparte por lo que pasó —confesó la mujer, sentándose a un lado del chico—. A decir verdad, sería bueno que nos contaras que fue lo que ocurrió.
Titan miró directamente a los ojos enrojecidos y con bolsas de la mujer, los cuales le miraban cansadamente. Suspirando, el chico intentó recordar lo que había ocurrido.
—Bueno, no lo recuerdo del todo bien, pero…
[,,,]
Vencimos a unos reclutas del Team Age y nos introdujimos a la Torre Perdida. Investigamos lo mejor que pudimos el primer piso hasta que un Zangoose nos enseñó un pasadizo secreto por una cripta.
Cuando bajamos, lo único que encontramos fue un gran mausoleo con tres grandes tumbas y un montón de una extraña sustancia oscura a los alrededores, bastante viscosa.
No recuerdo bien, pero Gold y Crystal comenzaron a discutir cuando alguien les lanzó esa extraña sustancia directamente a su cincho y después los envolvió en esa misma sustancia.
Cuando me gire para quien había hecho eso, vi un Spiritomb frente a nosotros lanzándonos esa sustancia a mis pokébolas y a las de la profesora. De inmediato intente hacer algo, pero la profesora me abrazó y entonces ambos fuimos capturados en aquella sustancia oscura.
Recuerdo que Zangoose recogió algo del suelo y lo ocultó mientras el extraño pokémon empezó a hablar. Dijo algo como "Aún necesito más poder, necesito acabar con él, tráeme más si quieres a tus amigos con vida".
Fue entonces que sentí múltiples piquetes en mi cuerpo, pero la profesora me abrazó con más fuerza y ahí fue donde perdí el conocimiento".
[,,,]
—Luego de eso desperté justo aquí, sin entender absolutamente nada —el chico miró directamente a la profesora—. Solo sé que la profesora Moon…
Un gran sentimiento de enojó se hizo presente mientras Titan volvía a apretar con fuerza las sabanas mientras veía a Moon. Las lágrimas lentamente comenzaron a brotar.
—Ella intentó proteger, fue su primer instinto —confesó Cynthia, en silencio.
—Lo sé, y ahora ella está así —las lágrimas de Titan comenzaron a mojar las sabana—. Si hubiese sacado a Yanmega antes, si tan solo hubiese sido más rápido, yo.
—No podías hacer nada, Titan, ni siquiera yo hubiese podido reaccionar tan rápido —confesó Cynthia—. Además, ambos están bien, y Moon se recuperara.
Las lágrimas lentamente dejaron de salir mientras el rostro de Titan se recomponía. Sin embargo, ese sentimiento de culpa seguía dentro de él.
—Lo importante ahora es que se mejoren ambos —confesó, bostezando—. Además, el problema de Spiritomb fue detenido.
Aquello sorprendió bastante a Titan, el cual se giró rápidamente a ver a la mujer.
—¿Usted lo derrotó? —preguntó.
—No, fueron dos entrenadores, Níquel Berlitz y Harold Kamen, el hijo de la líder Fantina —Cynthia sonrió, tomando el hombro del chico.
—¿Cómo pudieron hacerlo? —preguntó, asombrado.
Cynthia estaba dispuesta a contarle la historia, pero un ligero golpeteó de la habitación de espera le hizo voltear, encontrándose a Lionel sosteniendo su pokéreloj.
—Es una historia un tanto larga que te contare en otra ocasión, por el momento necesitare que descanses un poco más —la mujer se paró—. No te preocupes, todo estará bien.
Aunque sorprendido, Titan aceptó la invitación de Cynthia, después de todo aún se sentía bastante cansado y tenía ganas de dormir un poco más.
—Usted debería hacer lo mismo, se ve demasiado cansada —dijo Titan mientras veía a Cynthia alejarse hacia la sala de espera.
—Eso hare, no te preocupes —sonriendo, la mujer finalmente entró a la habitación.
Al estar del otro lado, Lionel inmediatamente le dio su pokéreloj. Al ver el número donde le llamaban, la campeona sonrió triunfalmente. Con calma la mujer aceptó la llamada y acercó el aparato a su boca.
—Buenos días, Agente Handsome, un gusto volver a hablar con usted.
[…]
5 de Junio, Ciudad Pradera
Luego de despertarse, Rose se encontró en una casa completamente vacía. No encontró a ninguna persona en ningún rincón de la habitación; ni Greda, ni Fantina ni Wake, absolutamente nadie alrededor.
Mientras buscaba en la cocina, la chica escuchó un ruido proveniente de sus tripas, a la par que un extraño sentimiento de vació en el estómago. Sujetándose la barriga, Rose miró con esmeró las frutas que había ahí. Sin embargo, la chica era incapaz de tomarlas.
Tomando sus cosas, la chica salió de la casa lista para salir a comprar algo, pero inmediatamente al salir se encontró con la familia de Wake, bajando de un Drifblim. A los tres se les veían los ojos bastante cansados y el cabello despeinado.
—¡Maestro Wake! —dijo Rose, mirando al líder de gimnasio—. ¿Dónde estaban? Parece que no han dormido nada.
—Eso es porque, efectivamente, no hemos dormido —dijo Greda, malhumorada.
—Ocurrió algo en Ciudad Corazón —confesó Wake.
—¡¿Algo malo?! —gritó, asustada.
—Sera mejor que lo hablemos adentro —dijo mientras bajaba del pokémon.
Rose tembló ligeramente y aceptó con la cabeza, entrando a la casa. Mientras entraba, Fantina corrió directamente a su habitación, mientras que Greda decidió servirse un cereal, ofreciéndole un poco a Rose. Wake por su parte se preparó un café.
Cuando el enervante olor del café recién hecho inundó la habitación, Wake finalmente se sentó junto a Rose, y decidió explicarle lo sucedido.
Al recibir aquella información, Rose no pudo evitar taparse la boca y ponerse pálida. Las pupilas de la chica se contrajeron mientras escucha el relato de las bombas en Ciudad Corazon, Canal y Jubileo.
—Parece que fue un ataque estratégico —dijo Greda, tomando su cereal—. El sujeto que nos atacó a mamá y a mi hablaba sobre colapsarla civilización y cosas así.
—¡¿Ustedes pelearon contra uno de los comandantes?! —gritó Rose, sorprendida.
Aquel gritó provocó un gesto de molestia en Greda, la cual tiró su cuchara en su plato de cereal y alzó los hombros, mientras que Wake no pareció inmutarse por el repentino grito.
—Algunas veces no sé cómo te soportan —murmuró en voz baja—. Así es, pareciera como si su objetivo fuera atacar a mi madre…
—Atacar a la figura del recinto —interrumpió Wake, bebiendo una vez más su café—. Temo que esto volverá a repetirse una vez más.
—¿De verdad lo crees, padre? —preguntó su hija.
—El equipo galaxia hizo muchas cosas más, no podemos confiarnos esta vez.
Mientras vaciaba un poco de su café en su boca, el hombre no pudo evitar mirar fijamente el techo, recordando los eventos del pasado. El hombre estaba completamente seguro de que el Team Right atacaría una vez más, sentía que debía estar preparado.
Bajando la mirada, el hombre vio el rostro fruncido de su hija y la forma tan fuerte con la que tomaba la cuchara para comer cereal. El hombre podía oler las ganas que tenía su hija de atacar al Team Right, una característica que le hizo recordar inevitablemente a su hijo.
Por otro lado, vio a una Rose encogida de hombros, con la mirada completamente perdida en una de sus pokébolas. La chica aún temblaba un poco y su pierna derecha no paraba de moverse. Aunque Rose había hecho bastantes avances, Wake estaba seguro de que su nueva pupila aún no estaba lista para enfrentar este problema.
—Yo… —la tímida voz de Rose llamó la atención de los presentes— yo quiero ayudar, quiero pelear.
—Es muy noble de tu parte, pero aún tenemos que seguir con tu entrenamiento —aseguró Wake, bajando su taza de café—. Necesitaras aprender a controlar tus miedos.
—Ciertamente, una Pokédex Holder no puede dejarse llevar su por emociones —dijo Greda, con cierto desagrado.
—Tal vez tú puedas ayudar esta vez, Greda —dijo Wake, alzando una ceja.
Greda no pudo evitar sorprenderse mientras tenía un poco de cereal dentro de la boca. Luego de terminar de ingerir su porción, la chica habló.
—¿Yo? —preguntó.
—Claro, después de todo tu ya tienes experiencia en el tema —el hombre terminó su café—. ¿Qué te parece?
—Bueno, yo tengo muchas cosas que hacer —la chica comenzó a revisar su pokéreloj—. Seguramente me llamen de mi trabajó.
—Oh, vamos, estoy seguro que te gustara —el hombre jaló con un poco de fuerza el cuello de su hija—. Además, si me ayudas, te prometo que te dejare pelear la siguiente batalla de gimnasio.
—Esa recompensa solo sirve con "junior", además siempre peleamos en pareja —Greda puso sus manos sobre los fuertes brazos de su padre e intentó liberarse.
—Oh cierto, lo había olvidado, ustedes dos son tan parecidos —Wake rio un poco y liberó finalmente a su hija—. Bueno, si nos ayudas esta vez, tendrás un permiso libre de reglas.
Luego de liberarse, Greda recuperó el aliento y descansó un poco. Finalmente la chica aceptó, después de todo, aquella recompensa era demasiado jugosa para dejarla ir.
Wake entonces sonrió, se levantó de la mesa, caminó hacia la estufa y pensó en la actividad que les pondría.
—Bueno, la misión que tendrán será… —el hombre se giró rápidamente para verlas— Deberán ir a la ruta 212, en la noche y capturar un Lotad.
Ambas chicas quedaron sorprendidas al escuchar aquello, quedando ambas de piedra. Mientras Rose comenzó a temblar ligeramente, Greda sintió un ligero escalofrió que recorrió su espalda.
—¿La ruta 212? —preguntó Greda, con un tono sorprendido.
—¿L-la misma ruta donde yo…? —Rose comenzó a tartamudear.
—Es correcto, será su misión capturar un Lotad —el hombre comenzó a preparar otro cereal—. Las reglas son las mismas que en los anteriores entrenamientos, salvo que pueden usar dos pokémon esta vez.
—Pe-pero —Greda se levantó de su asiento—. No sabemos si la gente del Team Right pueda seguir por ahí, es peligroso.
—La policía está en la zona, dudo que eso pase —el hombre terminó de servir su cereal—. Además, pensé que querías acabar con ellos, ¿no?
—No lo digo por mí, lo digo por ella —Greda apuntó a Rose.
—Es-está bien —respondió Rose.
Greda miró sorprendida como Rose aceptaba con la cabeza, sujetando con fuerza la pokébola de su Buneary. Ante aquello, Wake sonrió alegremente.
—Bueno, asuntó arreglado —Wake tomó su cereal—. Por el momento, Greda, deberías ir a dormir, mientras que tú, Rose, puedes ir a entrenar a tus pokémon para esta noche, tienes el resto de la tarde libre.
—De acuerdo, gracias, maestro Wake —dijo Rose, levantándose y tomando sus cosas.
Mientras Rose se retiraba, Greda se quedó mirando a su padre con una mirada inquisidora, mientras este la ignoraba y lentamente subía las escaleras hacia su habitación.
—Planeas algo, ¿verdad? —preguntó Greda, desde debajo de las escaleras.
—Planeó darle esto a tu madre e irme a dormir, deberías hacer lo mismo —dijo el hombre.
Wake finalmente se retiró, dejando a Greda algo molesta, suspirando y mirando hacia la ventana de la cocina.
—Un permiso sin reglas es un permiso sin reglas.
[…]
Ciudad Jubileo, 4 de Junio
Una suave y cálida brisa entró por la ventana de la habitación de Níquel. La chica se encontraba acostada en la cama, sujetando, con su brazo sano, la pequeña incubadora donde se encontraba en huevo que le había dado.
Cuando se despertó, de inmediato la chica pidió ver a sus pokémon y al huevo. Aunque su equipó aún estaba en el centro pokémon y por seguridad no pudo recuperar a sus pokémon, el huevo pudo mantenerlo debido a las restricciones de transferencia.
Mientras Níquel apreciaba con delicadeza el huevo, el sonido de una puerta abriéndose le hizo voltear de inmediato, encontrándose con Diamond, el cual sujetaba una bandeja con tres pokébolas.
—Volví, aquí están tus pokémon —sonrió Diamond, entrando a la sala.
Níquel no pudo evitar sonreír ligeramente al ver a sus pokémon. Con delicadeza, la entrenadora se sentó en su cama y tomó a sus pokémon.
—Gracias, Diamond —dijo Níquel, tomando las pokébolas.
De inmediato Níquel sacó a sus pokémon. Al salir, Shuppet fue el primero que se abalanzó contra ella, provocando que la chica casi cayera ante la embestida del pokémon. Níquel no dijo nada, simplemente acarició la cabeza de su pokémon, el cual parecía estar llorando.
—Tranquilo, ya estoy aquí, Shuppet —Níquel mantuvo su sonrisa.
Rotom y Frillish le siguieron, el primero se acercó lentamente y se posó al lado derecho, erizando un poco los pelos de la chica, mientras que Frillish mantuvo una distancia más alejada, poniendo solamente su tentáculo en el brazo de Níquel.
—A ustedes también los extrañe —Níquel volteó a ver a Rotom, el cual se mantenía con una gran sonrisa—. Gracias por cuidarlos, Diamond.
—No te preocupes, en el Centro Pokémon los cuidan muy bien —Diamond sonrió y procedió a sentarse.
Sentándose en la pequeña silla cercana a la cama de su hija adoptiva, Diamond observó cómo Níquel acariciaba a sus pokémon, los cuales parecían corresponderle el cariño. El hombre desvió la mirada y observó como Zangoose aún seguía en la habitación, mirando fijamente a Níquel.
—Oye, ese Zangoose parece haberte agarrado cariño —dijo Diamond, mirando al pokémon.
Níquel volteó junto a todos sus pokémon, acción que provocó un ligero sonrojo por parte de Zangoose, haciendo que este volteara a otro lado, avergonzado.
—Oye, al final logramos vencer a esa cosa —confesó Níquel, tranquilamente—. ¿Por qué no vuelves al bosque?
Zangoose no dijo nada, simplemente se bajó se levantó y se acercó lentamente hacia Níquel. Poniéndose en cuatro patas, el pokémon comenzó a restregarse en la pierna derecha de Níquel, sorprendiéndola.
—Esto… este pokémon tiene complejo de Persian —dijo Níquel, sorprendida y algo avergonzada.
—Parece ser su forma de demostrarte cariño —admitió Diamond—. ¿Por qué no lo capturas?
Níquel volteó a ver a su padre y rápidamente devolvió la mirada al pokémon, el cual le miraba directamente a los ojos. Zangoose tenía una mirada seria, pero determinada. La holder se llevó la mano a la barbilla y pensó.
—Bueno, demostraste ser bastante fuerte, así que puedo hacerlo —Níquel acarició la cabeza del pokémon—. Sin embargo, no tengo pokébolas, ¿tú tienes, Diamond?
—No, pero puedo ir a comprar una —el hombre se levantó y caminó rápidamente hacia la puerta—. No tardó nada.
Diamond salió rápidamente de la habitación, con un nuevo encargó para su hija adoptiva, para su fortuna el hombre había alcanzado a dormir un poco, cinco horas, pero era algo.
Níquel se quedó acariciando a Zangoose, el cual parecía estar disfrutando el cariño de su futura nueva entrenadora. Mientras lo hacía, la chica volteó de ver de reojo a sus pokémon, los cuales parecían bastante felices de tener un nuevo amigo.
—Bueno, parece que serás mi primer pokémon que no es tipo fantasma —admitió—. Al menos no eres tipo… veneno.
Una pequeño escalofrió recorrió su cuerpo, a la par que la chica se tomó de su codo enyesado, en señal de desagradó. Una extraña sensación apareció en los brazos de la chica al mencionar dicho tipo, provocando que la chica intentara quitarse una sustancia invisible de sus brazos.
Mientras lo hacía, la puerta se abrió una vez más. Níquel arqueó la ceja, incrédula de que Diamond hubiese llegado tan rápido. Sin embargo, no era Diamond el que entraba por aquella puerta, era una mujer.
—¿Platinum? —Níquel se sorprendió ligeramente.
—Níquel —la mujer se acercó a la chica—. ¿Cómo has seguido?
—Un poco mejor, gracias —Níquel asintió levemente—. Pensé que estarías durmiendo.
—He dormido lo suficiente —la mujer se acercó y le entregó una bolsa de plástico que cargaba—. Toma, te traje esto.
Níquel se sorprendió bastante al recibir la pequeña bolsa blanca de plástico. Con calma, la chica dejó la bolsa sobre la cama e investigó el contenido de la bolsa, encontrando un pequeño postre; una rebanada de pastel de vainilla.
—Wow, se ve delicioso —la chica metió la mano, pero se detuvo antes de tomarlo—. Bueno, supongo que puedo hacer una excepción esta vez.
Sin perder tiempo, Níquel continuó el proceso de extracción, sacando la pequeña rebanada y el cubierto que venía con él. Era un pequeño pastel con betún de vainilla y una gran fresa arriba.
La chica se acercó a la pequeña mesa de noche que tenía, puso el pastel sobre ella y tomó un poco. El sabor de la vainilla fresca le encantó.
—Este pastel esta delicioso —Níquel sonrió genuinamente—. Muchas gracias, Platinum.
—No hay de que, sabía que te gustaría —Platinum sonrió, mientras lentamente se acercaba a Níquel.
El pastel mantuvo a Níquel concentrada en él, apreciando cada mordida de él. Sin embargo, cuando Platinum puso su mano sobre su hombro, la chica se detuvo en secó.
Aquella acción provocó un recuerdo en Níquel, el recuerdo que la había llevado al hospital el primer lugar. Bajando la mirada, la chica dejó el cubierto de plástico sobre la mesa.
—Platinum, necesito preguntarte algo —Níquel volteó a ver a Platinum.
—¿Qué ocurre? —al ver el rostro serio de su hija adoptiva, la mujer suspiró, derrotada.
—Lo que ocurrió con ese candidato, las acusaciones… —tragando saliva—. ¿Es verdad?
Platinum se quedó en silenció, su rostro se volvió sombrío mientras fijaba su mirada en el suelo. Al verla, Níquel sintió un terrible escalofrió recorriendo su espalda, alzando la mirada, la chica sabía que algo iba a salir mal, y aquello le aterraba.
Platinum tomó algo de aire y miró a Níquel a los ojos, con completa seriedad.
—Es una verdad a medias —confesó—. Yo solo —la mujer volteó la mirada, con vergüenza—, yo solo quería ayudar a Moon.
Níquel se quedó completamente en silencio, sus músculos se paralizaron y sus cuerdas vocales se atrofiaron, impidiéndole decir palabra alguna. Sin embargo, un pequeño ardor comenzó a nacer en su pecho.
Peleando, la chica alcanzó a decir algo débilmente.
—¿P-por qué? —preguntó con dificultad.
—Moon y yo… somos como hermanas —las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos—. Solo quería protegerla… protegerla de…
Antes de poder decir algo más, Níquel comenzó a sentir una gran presión en su pecho que le hizo sentir que le faltaba el aire. Recuperando el control de su brazo, Níquel se aferró al hombro de Platinum para intentar volver a respirar. A su vez, un profundo sentimiento de culpa comenzó a nacer dentro de ella.
—¡¿Qué tienes?! —gritó Platinum, asustada.
—Es-estoy bien —dijo, mientras intentaba respirar profundamente y su corazón comenzaba a agitarse.
Al instante su medidor cardiaco comenzó a latir más fuerte, cosa que alertó a sus pokémon, acercándose a ella. A su vez, el extraño sentimiento de culpa que había dentro de ella cambio a uno de gran preocupación. De inmediato, Platinum se levantó y corrió hacia la puerta.
—¡Alto! —gritó Níquel, deteniendo a Platinum en el acto de abrir la puerta.
Platinum se paró en seco, bastante sorprendida al escuchar el grito de su hija adoptiva. Sin embargo, al detenerse, Níquel sintió como su corazón comenzaba a desacelerar, la presión en su pecho disminuía y aquel sentimiento desaparecía.
—Solo, déjame sola, estaré bien —dijo Níquel, recuperándose.
—Pero…
—¡Déjame sola! —gritó con enojo.
Aquello solo dejó a Platinum de piedra, sosteniendo con fuerza la chapa de la puerta y con los ojos completamente abiertos. Al ver la expresión de Platinum, Níquel intentó calmarse.
—Por favor, déjame sola —dijo, en voz baja—. Hablaremos luego.
—De acuerdo —respondió Platinum, tragando saliva.
Sin decir una sola palabra más, Platinum salió lentamente de la habitación, dejando a Níquel sola. Al salir, Níquel sintió como su cuerpo volvía a normalizarse; la respiración se controló y la presión en el pecho se desvaneció.
Cayendo al suelo, Níquel comenzó a respirar profundamente. Cuando la preocupación se fue, un sentimiento de rabia y de coraje se apoderó de ella. Una gran ira nació dentro de ella pasaba su mano violentamente por su pelo.
Shuppet intentó acercarse para ayudarla, pero Níquel lo ignoró por completó, ocultando su mirada entre sus piernas. Las lágrimas de enojo comenzaron a caer de su cara hacia su bata, empapándola.
—Mi abuela tenía razón —dijo Níquel, con enojo—. No puedes meter las manos en el fuego por nadie…
Las lágrimas comenzaban a salir de manera lenta, lagrimas llenas de rabia. Traición, la chica se sentía traicionada, sentía que su confianza había sido defraudada por aquella mujer que estaba del otro lado de la habitación.
En una silla de espera, completamente sola, Platinum comenzó a sollozar levemente, tapando su rostro con sus dos manos. Fue entonces que Diamond la encontró hecha un mar de lágrimas.
De inmediato el hombre se apresuró a verla.
—Platinum, ¿qué ocurre? —preguntó Diamond, preocupado.
—Yo… yo soy la peor persona del mundo, Diamond —dijo, tratando de limpiar sus lágrimas.
—Oh no, por Arceus, no digas eso —el hombre de inmediato abrazó a su esposa, tratando de calmarle.
Platinum comenzó a llorar en el hombro de su esposo con una gran pena. Desde hacía mucho tiempo, Platinum y Níquel no había peleado, pero esta vez agarró por sorpresa a la mujer.
—Níquel… yo no debí…
—No podemos cambiar el pasado, amor —confesó Diamond, acariciando la espalda de su esposa—. No eres una mala persona, solo debes darle tiempo…
—No, Diamond, no lo entiendes —la mujer se apartó un poco—. Ella confiaba en mí, finalmente había logrado entablar una buena relación con ella y ahora.
Aquella mirada tan frágil sirvió para demostrarle a Diamond lo desesperada que estaba Platinum. Diamond no pudo evitar sentir que el corazón se le encogiera al verla en aquel estado.
—Solo debes darle tiempo, Platinum —confesó, con calma—. Níquel es muy necia, pero seguramente ella podrá entender la situación.
—¿Y si no lo hace? —preguntó, con los ojos cristalinos—. ¿Y si todos este tiempo en él trabaje para ser la mejor madre se desperdició?
—Un mal episodio no quita el trabajo que has hecho —Diamond miró con serenidad a su esposa—. Confía en mí, Platinum, Níquel no te dejara de querer por esto, te lo asegura.
Platinum soló se quedó quieta, mirando a los ojos de su esposo directamente. De pronto, la mujer se lanzó a sus brazos, momento en el cual él la abrazó fuertemente. Lentamente, el hombre sintió como su esposa se iba calmando poco a poco.
—Déjame ir con hablar con ella, ¿de acuerdo?
Platinum asintió y Diamond se levantó lentamente y se aproximó a la puerta de la niña. Tocando la puerta, no obtuvo respuesta, pero de todas formas entró para ver a su hija adoptiva en el suelo, triste.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Diamond.
—Se supone que no debías entrar… —dijo Níquel, en silenció.
—Perdón, pero tenía que hablar contigo —confesó Diamond, acercándose—. ¿Puedo?
Níquel volteó a verlo, sus ojos reflejaban un gran odio en ellos, un odio repleto de lágrimas de tristeza. La chica hizo un gestó con la cabeza, aceptando a Diamond. De inmediato, el hombre se sentó en el piso, a su lado.
—No vas a convencerme de que la perdone —dijo Níquel, seriamente.
—No he venido a eso, Níquel —confesó Diamond, mirando al techo—. Esa será elección tuya.
La chica se sorprendió bastante al escuchar aquello. Arqueando una ceja, la chica miró a su padre adoptivo.
—¿Hablas enserio? —preguntó, sorprendida.
—Las personas somos raras, cometemos muchos errores, cuando intentamos ayudar a otros, algunas veces terminamos dañando a quienes menos nos esperamos —confesó, mirando la pokébola que le iba a dar—. Supongo que es tu elección si realmente puedes perdonar ese error…
—Mi abuela me dijo que nunca metiera las manos en el fuego por nadie —interrumpió Níquel, enojada—. Rompí esa regla solo para nada, confié en Platinum y al final me traicionó, no solo a mí, también a ti, ¿Cómo es que no estas molesto? Aparte de ser extremadamente bueno, hasta para lo malo.
—Supongo que ese es mi defecto —confesó, rascándose la cien—. Platinum cometió un error, así como yo lo he llegado hacer, incluso tú —Diamond miró directamente a Níquel—. Sin embargo, la amo lo suficiente como para saber perdonarle ese error.
Níquel solo observó el rostro llenó de calma de Diamond, después se giró y volvió a ocultar su cabeza en sus piernas. Al ver esto, Diamond suspiró.
—Sin embargo, tú no eres yo, y estará en ti si el cariño que le tengas es lo suficientemente fuerte para perdonarla —el hombre le dio la pokébola a la niña—. Pero, me gustaría ayudarte a calmar aquellas emociones que te hacen actuar tan repentinamente.
Níquel miró confundida a su padre adoptivo, ladeando un poco la cabeza.
—¿A qué te refieres con eso? —preguntó.
—Últimamente has dejado que tus emociones te dominen, las buenas y las malas —el hombre puso una voz calmada, pero determinada—. Quiero ayudarte a que controles esos impulsos, si me dejas.
La chica miró al suelo, pensando en aquella oferta. La rabia de su cuerpo comenzaba lentamente a amainar mientras analizaba la ayuda de Diamond. Sin duda, un hombre como él podría ayudarle, inclusive con sus extraños ataques.
Con timidez, la chica aceptó, moviendo su cabeza ligeramente de arriba abajo. Con una sonrisa en el rostro, Diamond le entregó la pokébola a Níquel, sonriéndole.
—Supongo que este puede ser el ritual de iniciación —dijo, sonriente.
Aquello sacó una pequeña sonrisa por parte de la chica. Zangoose entonces se acercó a su futura entrenadora, arrimando su cuerpo a las piernas de su entrenadora como si de un gato se tratase.
Níquel puso la pokébola frente al pokémon y esta lo metió dentro. Luego de unos cuantos giros, la pokébola se selló, capturando a Zangoose. Níquel miró al pokémon y una sonrisa salió de sus labios.
—Bueno, bienvenido al equipo, Goose —dijo Níquel, levantándose—. Bueno, ¿Cómo empezamos?
[…]
Ruta 212, 4 de Junio
Luego de pasar toda una tarde entrenando, Rose llegó al punto de reunión; el gran letrero luminoso que separaba la ruta 212 y la ruta 213. Junto a su Shroomish y su Kirlia, la holder se recargó en uno de los soportes del espectacular y esperó a su compañera.
Mientras esperaba, la chica pudo apreciar como las estrellas del cielo reclamaban su lugar en el firmamento, mientras que la mayoría de pokémon comenzaba a huir a sus madrigueras.
Aquello le provocó un ligero escalofrió, a la par que un ligero temblor que le hizo agarrar sus hombros. Antes de que su piel empezara a enchinarse, su Kirlia le tocó la pierna.
Al verla, el pokémon simplemente sonrió, tratando de animar a su entrenadora. Aquello logró que su respiración se calmara un poco.
—Gracias, Kir —Rose sonrió ligeramente y se agachó—. Haremos nuestro mejor esfuerzo, ¿de acuerdo?
Kir soltó un pequeño gritó de alegría, al igual que Shroomish, ambos pokémon estaban listos para empezar la misión. Al verlos tan animados, Rose se sintió un poco más confiada.
—Bueno, solo es un entrenamiento más —dijo, suspirando—. ¿Qué tan difícil puede ser?
—Más de lo que imaginas —dijo una voz femenina.
Al escuchar aquella voz, la piel de Rose se puso pálida y dio un salto al frente. Al girar, pudo ver a Greda vistiendo una chaqueta negra y con un Starmie a su lado. Al ver a Rose, Greda no pudo evitar suspirar y negar con la cabeza.
—¿Enserio te asustaste por eso? —preguntó, con un tono de decepción.
—L-lo siento, no esperaba que llegaras por ese lado —confesó Rose, poniéndose firme—. ¿Empezamos?
Greda asintió con la mirada y ambas chicas comenzaron a adentrarse en la ruta, buscando aquel pokémon que el líder les había pedido. Mientras Rose se centraba en ver a los alrededores de las charcas, Greda miraba la hierba alta.
—Los Lotad son raros de encontrar a estas horas —dijo Greda, metiendo sus manos en su chaqueta.
—Supongo que el maestro Wake solo quiere que duremos mucho aquí —dijo Rose, nerviosamente.
—El estilo de papá, aunque bastante más calmado —riendo levemente.
Rose arqueó una ceja, sorprendida al escuchar la declaración de su compañera.
—¿De verdad? —preguntó, sorprendida.
—Yo y Harold tuvimos que enfrentarnos a un Gyarados cuando apenas teníamos nuestros primeros pokémon —la chica no pudo evitar reír un poco—. Fue difícil, pero vaya que nos ayudó bastante para hacernos más fuertes.
Rose quedó bastante impactada escuchando aquella historia. Aquello le hizo recordar sus entrenamientos con su padre y su madre.
—Mis padres también me entrenaron desde pequeña —confesó Rose, recordando—. Sin embargo, no fue tan drástico.
—¿Hmm? Por eso sabes hacer eso de las estrategias con números, ¿no? —preguntó, interesada.
—¿Cómo sabes eso? —Rose se sorprendió de aquello.
—Papá y mamá me lo dijeron —la chica alzó los hombros—. No los culpes, seguramente nos enfrentemos y necesitaba conocer un poco de tus habilidades, no quiero terminar haciendo un berrinche como mi hermano.
—Oh cierto, Harold —la chica se puso un dedo en la barbilla—. La última vez que supe de él fue en el incidente de la Torre Perdida.
—Sí, él fue a entrenar en solitario a algún lugar, enserio se quedó picado con la paliza que le dieron —riendo burlonamente—. Procurare que eso no pase conmigo… ¡Starmie, Psíquico!
Aquel gritó asustó a Rose, haciéndole saltar hacia atrás. Cuando giró la mirada hacia el pokémon, pudo ver como este atacaba a un Croagunk que había aparecido en su camino.
Sin embargo, el pokémon salvaje quedó fuera de combate al recibir el impacto del Psíquico. Cuando terminó, Rose y sus pokémon estaban igual de impactados.
—Lo más importante es siempre estar alerta a tus alrededores —dijo la chica, mirando a Rose—. Nunca bajes la guardia, ¿entendido?
—S-si —dijo Rose, tímidamente.
La forma tan seria en la que hablaba y la dureza de su rostro intimidó a Rose, la cual no se espera ese cambio tan repentino de su compañera. Recuperando la compostura, ambas continuaron su camino.
Viendo la tremenda destreza y habilidad de su compañera, Rose decidió no quedarse atrás. Poniendo atención a su alrededor, la chica se concentró lo suficiente para esperar al próximo enemigo.
No tuvo que esperar mucho, pues un Kricketune apareció para dar batalla. Rose de inmediato envió a su Kirlia para combatir, ganando su combate luego de aplicar una de sus estrategias.
Al verla pelear, Greda se sorprendió bastante de ver la gran coordinación de sus pokémon, cosa que le hizo reír un poco.
— Wow, eso fue impresionante —admitió.
—Gr-gracias —agradeció Rose, ligeramente sonrojada.
—¿Tu padre te enseñó a mantener esa coordinación? —preguntó, intrigada.
—Un poco, con ayuda de mi madre —la chica sonrió alegremente, mientras Shroomish subía a sus brazos—. Es solo cuestión de repetición y ordenes claras.
—Ya veo —la chica se rascó la barbilla—. Supongo que fue por eso que te eligieron como Pokédex Holder.
—Bueno, a decir verdad no estoy segura —Rose rió levemente.
Aquello desconcertó a Greda, la cual paró su caminar de inmediato.
—Espera, ¿por qué la profesora Moon te eligió? —preguntó, curiosa.
Rose se quedó pensando un momento, mirando a la luna directamente. Sujetando su codo, la chica se dio cuenta de algo que aquello nunca lo había reflexionado en desde que tiene su pokédex.
—No lo sé, simplemente mi padre me envió cuando empecé mi viaje con la profesora y ella me la dio, aún no sé por qué me eligió.
Aquello dejó de piedra a Greda, la chica miró con incredulidad a Rose mientras una vena se saltaba en su frente.
—¿Me estás diciendo que la profesora te dio la pokédex simplemente por qué si? —preguntó, enojada.
—Bu-bueno, supongo que…
—Una simple niña miedosa consiguió el título de pokédex holder sin siquiera recibir una prueba —la chica hizo su mano un puño, con fuerza.
Al ver la reacción de la chica, Rose se alejó un poco de la enojada Greda. La chica comenzó a temblar mientras que Greda empuñaba sus puños, con furia.
—Yo tuve que hacer muchas cosas, tuve que… —ante la impotencia, la chica se mordió la lengua— y tú simplemente te la dieron y listo.
—Yo…
—¡Cállate! —gritó, con furia.
Rose se asustó bastante al escuchar aquel grito, un grito que inevitablemente le recordó un acontecimiento anterior. Mientras intentaba recomponerse, Greda simplemente se sostuvo la cabeza y comenzó a reír de manera extraña.
Rose mantuvo su distancia mientras Greda reía de una forma que le daba bastante miedo. Luego de un rato, Greda pasó sus manos por su rostro y comenzó a caminar.
—Si es así como lo desea la profesora, que un grupo de pusilánimes resguarde la región, que así sea —la chica siguió caminando.
Cuando Greda adelantó a Rose, esta intentó decir algo, pero la chica rápidamente volteó y la miró de manera amenazante.
—No pienso ayudarte en lo más mínimo —la chica se acercó a su Starmie—. Demostrare ser más apta que una estúpida holder miedosa e inútil.
Agarrándose a su pokémon, la chica salió impulsada gracias a una poderosa Hidrobomba, dejando sola a Rose. La chica intentó gritarle para que no se fuera, pero la chica fue más rápida.
Aquellas palabras parecieron bajarle bastante el ánimo, con la mirada cabizbaja, la niña se arrodilló en el suelo, y las lágrimas sutilmente comenzaron a caer a la tierra.
Sus pokémon se acercaron a ella, intentando consolarla. Sin embargo, cuando Kirlia esperaba que la niña volviera a caer en lágrimas, el pokémon sintió una sensación diferente.
Las lágrimas se detuvieron, su palma se convirtió en un puño y lentamente la chica se levantó, limpiándose las lágrimas.
—No, no esta vez —admitió Rose, determinada—. No soy una holder inútil, lo demostrare.
La determinación en sus ojos hizo que Kirlia sonriera bastante, confiando en su entrenadora. A la par, Shroomish saltaba al hombro de su entrenadora, listo para el combate.
—Vamos, chicos, tenemos un pokémon que capturar.
Con esa determinación, la chica comenzó a correr hacia la hierba alta, lista para encontrar al pokémon que su maestro le había pedido. Rose estaba dispuesta a demostrarle a Greda que se equivocaba.
Enfrentándose con todos los pokémon que se encontraba en el camino, Rose se abrió paso rápidamente entre la ruta, escuchando a lo lejos como Greda también combatía. Aunque se sentía ligeramente intimidada, la chica no estaba dispuesta a quedarse atrás.
Caminó y caminó hasta llegar a una pequeña charca en medio del frondoso bosque. Sin quererlo, la chica había llegado algo lejos. El ambiente solitario del bosque, y el sonido de algo saliendo del agua le hizo dar un pequeño saltó. Sin embargo, el miedo se fue al ver que había salido.
—Te tengo —dijo Rose, alegre—. ¡Shroo, Bomba Germen! —ordenó.
De inmediato su pokémon saltó y lanzó su ataque contra el Lotad que había salido a respirar. De inmediato, el pokémon se sumergió en el pequeño cuerpo de agua. Cuando el ataque terminó, Lotad salió huyendo rápidamente.
—¡Oye, vuelve aquí! —gritó Rose.
Para su sorpresa, el pokémon resultó ser bastante rápido, provocando que Rose comenzara a perseguirlo, metiéndose más al profundo bosque. Evitando la mayoría de combates, la chica siguió sin descanso a su presa.
Cuando menos se dio cuenta, la chica había salido del bosque, encontrándose en un pequeño valle solitario. Lotad siguió siendo perseguido, pero antes de poder ser alcanzado por Rose, un potente rayo plateado le hizo frenar en seco.
La chica se asustó bastante, cayendo al suelo y volteando hacia la dirección donde había impactado el rayo. Rose pudo ver que el causante del rayo era un antiguo conocido.
—¿Meltan? —se preguntó al ver al pokémon sobre una mesa metálica—. Eso significa…
Lentamente, Rose comenzó a ver a sus alrededores; el largo claro con el pasto bastante quemado, algunos palos de hierro con extrañas cintas amarillas pegados a ellos, un rastro circular en el piso y algunas vallas a los alrededores.
Al verlo, la chica no pudo evitar temblar bastante y ponerse bastante pálida. Aquella zona logró paralizar por un momento a Rose, recordándole lo que había acontecido hacia algunos días.
Sin embargo, otro Foco Resplandor llegó directamente hacia ella, pero Kirlia logró reaccionar rápido, redirigiendo el ataque de Meltan hacia otro lado. Rose volteó a ver a su pokémon, el cual le mostro un rostro determinado. Tragando saliva, la niña dio un fuerte pisotón.
—Mel-meltan, espera, no somos enemigos —dijo Rose, aun temblando.
El pokémon simplemente respondió con un Rayo, un ataque que afortunadamente Rose pudo evitar al lanzarse al suelo, fuera de su trayectoria. En el suelo, la chica miró directamente a su Kirlia.
Aquella expresión de determinación en el rostro de Kirlia le hizo sentirse diferente. Aunque el miedo seguía consumiéndola, sentía una pequeña llama en su interior. Algo que le hacía querer levantarse. Fue entonces que la chica, lentamente, se levantó.
"No está mal tener miedo, lo importante es no dejarte dominar por él"
Esas palabras resonaron en su mente, palabras dichas por su mentor. Cuando se levantó, la chica finalmente pudo devolverle la mirada determinada a su pokémon.
—Kir, usa la estrategia 18 —gritó.
Kirlia se lanzó hacia al pokémon y comenzó a rodear creando múltiples copias de sí mismo usando Doble Equipo. Meltan generó una gran cúpula de energía eléctrica, Descarga, pero los múltiples clones lograron alegarse lo suficiente.
—¡Ahora! —gritó Rose.
Kirlia entonces usó Hipnosis. Todas las copias del pokémon comenzaron a crear ondas hipnóticas hacia el pokémon, provocando que este cayera dormido al suelo.
Al caer, Kirlia usó Psicorrayo, golpeando el cuerpo de Meltan y lanzándolo hasta un árbol. Aprovechando, Kirlia volvió a usar el ataque, dañando una vez más al pokémon.
Sin embargo, Meltan logró despertar al segundo ataque y disparó un poderoso Foco Resplandor hacia todas direcciones, eliminando a todas las copias y dejando a Kirlia fuera de combate de un solo golpe.
—¡Kir! —gritó Rose, acercándose a su pokémon.
Meltan intentó atacarle antes de acercarse, pero Shroomish logró detener su avance usando Bomba Germen. Al llegar, Rose metió a su pokémon dentro de su pokébola.
—Peleas muy bien, Kir —Rose sonrió, mirando la pokébola de su pokémon—. Gracias.
De inmediato. Shroomish se colocó en posición de combate. Rose se sintió bastante relajada al ver a su compañero listo para pelear, sentía su cuerpo bastante ligero y su corazón tranquilo.
—Shroo, será hora de poner a prueba nuestro entrenamiento —dijo, confiada—. ¡Estrategia 41!
Shroomish se lanzó hacia su oponente con un fuerte cabezazo que apenas logró dañar a Meltan. Sin embargo, antes de poder atacar, el pokémon planta soltó sus Drenadoras en el enemigo.
Meltan respondió con Rayo, pero Shroomish soportó bastante bien el golpe del pokémon, por lo que este utilizó Bomba Germen. Las grandes semillas golpearon a Meltan, dejándolo más herido, además, las Drenadoras comenzaron a hacer su efecto.
—¡Continua con Golpe Cabeza! —gritó Rose.
El pokémon siguió la orden, golpeando a Meltan una vez más y haciéndole retroceder. Finalmente, Rose pudo percatarse de que a Meltan le quedaba poco para finalmente caer derrotado.
Fue entonces que recordó la indicación que le había dado la pokédex, capturarlo. La chica revisó su mochila y se encontró con una sola Poké Ball disponible. Rose tomó el objetó y lo miró por unos momentos, indecisa.
Apretándola con fuerza, la chica simplemente suspiró, derrotada y apenada. Cuando Shroomish dio el último golpe, dejando a Meltan muy débil, le ordenó alejarse.
—Lo siento —dijo.
La chica lanzó la pokébola, golpeando la cabeza del pokémon y obligándole a entrar. La pokébola cayó y comenzó lentamente a girar bajó la atenta mirada de Rose y Shroomish. Dando tres vueltas, la pokébola finalmente se cerró.
Rose entonces tomó la pokébola y la miró; Meltan se veía bastante malhumorado. La holder suspiró, su mirada se notaba triste mientras sacaba a Kirlia de su pokébola y la curaba.
—El maestro Wake estará decepcionado —dijo, dándole una Superpoción a su Kirlia—. Pero no tenía elección, además…
—¡Sabia que no lo lograrías! —dijo una voz femenina.
Cuando Rose volteó, pudo ver a Greda caminando junto a su Starmie. La chica caminó con una sonrisa burlona hacia la chica. Alzando la mano, la chica le mostró el Lotad capturado.
—Lo siento, tenía que capturar a este Meltan —confesó, rascándose el codo.
—Ya, papá se enojara cuando sepa que no pudiste… ¡Capturaste un Meltan! —gritó, sorprendida.
Aquello volvió a asustar un poco a Rose. La chica simplemente se limitó a afirmarlo con la cabeza.
—Eso significa que —la chica miró alrededor del área—. Puede que los del Team Age estén cerca —cruzándose de brazos—. Bueno, al menos yo puedo hacerles frente, no una miedosa pokédex holder…
—No estés tan segura de eso.
Ambas chicas voltearon a ver hacia donde provenía aquella voz masculina, encontrándose Wake. Vistiendo una chamarra azul, el hombre se acercó a las sorprendidas entrenadoras.
—Je, debí suponer que estarías viendo —confesó Greda, molesta.
—Estuve observándolas, pero cuando hiciste ese berrinche me concentre en vigilar a Rose —el hombre se paró frente a ellas—. Greda, ya hemos hablado de ese tema.
—Y nunca llegamos a nada, papá —la chica se molestó—. Yo debí haber sido seleccionada, yo debí conseguir esa pokédex, no está mocosa miedosa.
—Esa obsesión por la pokédex es la que te impide ver más allá —Wake se acercó a su hija—. ¿Acaso no te has vuelto lo suficientemente fuerte sin ella?
—No me importa la fuerza —respondió—. Solo quiero usarla para poder ayudar a mi región.
—No sabía que solo los Pokédex Holders pueden defender su región —Wake miró de manera seria a su hija.
Greda miró a su padre, la chica tenía el ceño fruncido y las lágrimas parecían querer brotar lentamente. Sin embargo, Wake se mantenía inmutable ante aquella escena.
—Tú y tu hermano tienen el mismo ego —negando con la cabeza—. Mientras no puedas darte cuenta de ello, jamás podrás saber por qué te rechazaron.
Greda se quedó mirando a Wake con rabia, las lágrimas comenzaron a brotar con fuerza mientras la chica pisoteaba el piso con fuerza y volvía puños sus manos. Volteando a ver a Rose, la chica volvió a intimidarla.
—¡Esa pokédex debió ser mía! —gritó.
Antes de cualquier replica, Greda tomó a su Starmie y salió del lugar con su Hidrobomba. Wake le gritó para que volviera, pero la chica simplemente siguió su camino, alejándose por el horizonte.
Rose se sentía bastante mal, bajando los hombros y mirando al suelo, apenada.
—Lo siento, maestro Wake —dijo Rose, con vergüenza—. Yo no quise…
—No tienes que disculparte, Rose —admitió el hombre—. Greda y Harold tienen un temperamento especial, por eso ambos actúan así —el hombre sacó a su Pelipper—. Debó ir a buscarla, lo mejor será que vuelvas a mi casa.
—Pero, maestro —la chica se acercó al líder—. La misión…
—Oh, eso —el hombre sonrió levemente—. Bueno, supongo que un Meltan cuenta mejor que un Lotad —dijo mientras su Pelipper tomaba a Rose por los hombros—. Ve a descansar, mañana tendremos el cumpleaños de tu padre.
La chica se sorprendió al escuchar aquello, sin embargo, al ver la sonrisa de su maestro, ella sonrió también. Metiendo a sus pokémon en sus pokébolas, la holder partió junto a su al pokémon hacia el hogar de Wake.
Wake por su parte simplemente suspiró, mirando la mesa de metal donde estaba Meltan. Sacando a su Gyarados, el hombre comenzó a caminar hacia el bosque.
—Al menos su Starmie dejó el rastro —dijo el hombre, siguiendo el pequeño rastro de agua—. A veces me preguntó si lo que hice fue lo mejor.
Bueno, ha estado movido el año, ¿no?
Bueno, las cosas parecen ponerse feas en el mundo, así que solo les recomiendo quedarse en casita UvU, pueden aprovechar el tiempo escribiendo, dibujando, leyendo historias de un sujeto random *guiñoguiño* o jugando videojuegos (¿Han jugado MK11? es un juegazo). Lo importante es quedarse en casa, no lo olviden uvu.
¿Rose se quedara con Meltan?
¿Níquel aprenderá a controlar sus emociones?
¿Greda y Harold son mas parecidos de lo que creen?
¿Alguien quiere unas retas de MK11 en Switch? (Spawn Main FTW)
¿Ya le dieron like a mi pagina de Facebook :0? (Qué se llama igual que mi usuario de aquí)
Descubranlo en el siguiente episodio.
Nos vemos, y cuidense mucho uvu.
