Hola queridos lectores, ¿Qué tal los trata la cuarentena? xD
Espero que se la esten pasando lo mejor que puedan en estos dias. De mi parte, bueno, lo aprovecho a full para ponerme al corriente con muchos proyectos, como este xD.
Sin mas, espero que disfruten el capitulo.
Enjoy :D
Entrada 17: Meta Impuesta
5 de Junio, Ruta 212
Suaves sollozos pudieron ser escuchados en medio del tranquilo bosque. La luna iluminaba tenuemente a una joven entrenadora, llorando en posición fetal en la cima de un árbol.
Sin nadie más que ella, la chica lloraba, hundiendo su cara en sus piernas. El suave viento del este y el sonido de los Kricketune no parecían afectar en nada el profundo estado de tristeza de Greda.
De pronto, la chica pudo escuchar el sonido de un Gyarados abriéndose camino entre el bosque. Identificando el sonido, la chica se levantó rápidamente y tomó la pokébola de su Starmie. Sin embargo, un gritó la detuvo.
—¡Greda, detente un segundo! —gritó su padre.
La chica se detuvo y miró a su padre por un segundo, frunciendo el ceño de inmediato.
—¡No me sigas, papá, quiero estar sola! —gritó de vuelta, con rabia.
—Lo siento, no puedo dejar que dos de mis hijos estén solos por ahí —Wake se subió a su Gyarados para alcanzar a ver a su hija.
La niña se encontraba con el peló despeinado y con una mirada completamente frustrada, lagrimas manchando su cara y su chaqueta. Al verla, Wake no pudo evitar sentir como se le comprimía el corazón.
—Estaremos bien, nos entrenaste bien —dijo, sacando a su Starmie.
El pokémon se puso frente a Wake. Sin embargo, al ver a Wake, Starmie inclinó un poco la punta de su cabeza. El líder se cruzó se brazos.
—Lo sé, son lo suficientemente fuertes para cuidarse por sí mismos —admitió el hombre—. Solo quiero hablar contigo.
—¿De qué quieres hablar? ¿Otro sermón de cómo puedo ayudar a la gente sin tener una pokédex? Esas palabras no significan nada…
—Así lo creo, así lo creo —Wake suspiró y miró a su hija directamente a los ojos—. Greda, ser un pokédex holder no te da aquella gloria que anhelas.
A escuchar aquellas palabras, la chica se quedó en silenció y miró al suelo, completamente en silenció y con los ojos completamente abiertos. Luego de unos instantes, miró a su padre con coraje.
—¡No es gloria lo que anhelo! —gritó.
—¿No lo es? —preguntó, arqueando la ceja—. Admiras a los pokédex holders porque reciben mucho reconocimiento, más que otras personas que también ayudan a la región —el hombre puso sus manos en los bolsillos de su suéter—. Tú lo que quieres es ese reconocimiento.
Greda se quedó en silenció una vez más, apretando su puño y sintiendo como la tristeza volvía a golpearla.
—¡Yo lo merecía! —gritó, enojada— ¡Yo pase la prueba de la profesora, yo debí haber portado ese manto…!
—¿Para que la gente elogiara tus logros? ¿Para recibir la atención de los medios y de los demás? —preguntó—. Realmente ayudar a la gente estaba en un segundo plano, lo que querías es ver tu cara en la televisión y ser elogiada en todos lados, ¿no es así? Como cuando los veías cuando eras pequeña.
Las lágrimas se frenaron en secó, enviando la mente de Greda a los recuerdos de su pasado, recuerdos de una pequeña niña viendo la televisión y mirando en internet. Aquello provocó que Greda se tomara de los hombros y mirara a otro lado.
—Yo quiero…
—Lo importante, algunas veces, es ser reconocidos por las personas correctas, Greda —dijo Wake, bajando la mirada—. Puedes quedarte aquí y lamentarte por no recibir todo el reconocimiento que crees mereces, o puedes ir a casa y recordar al niño de la ruta 214, la decisión es tuya.
—¿Cómo es que…? —preguntó, completamente sorprendida.
La chica se quedó perpleja al escuchar aquellas palabras de su padre, abriendo ligeramente la boca en señal de asombro. Wake simplemente bajó de su Gyarados y comenzó a caminar, ignorando las preguntas de su hija.
Mientras silbaba una canción, el líder de gimnasio comenzó a cuestionarse si aquello era lo mejor. Suspirando ligeramente, el hombre cerró los ojos y esperó haber tomado la mejor elección. No fue hasta que el sonido de un poderoso Hidrobomba golpeó sus tímpanos cuando sonrió, confiado.
[…]
6 de Junio, Pueblo Sosiego.
—La noticia sacudió a la región entera, no dejó indiferente a ninguno de nosotros —la voz de Yake sonaba por el televisor—. Ciudad Canal, Jubileo y Corazon fueron atacadas vilmente por el Team Right, ataques que nadie pudo prever.
En los televisores de toda la región de Sinnoh se pudo ver el mensaje del candidato, el primero de los demás mensajes que se les permitió decir en televisión abierta.
—De nueva cuenta, parece ser que una nueva crisis se avecina a nuestra región —dijo el hombre, con seriedad—. Y si queremos salir de esta crisis, debemos unirnos más que nunca, pelear bajó una única bandera —admitió, acomodándose la corbata—. Es por ello que nosotros dimos el primer paso, los compañeros candidatos hemos decidido, de manera inmediata, entregar el sesenta por ciento del financiamiento de nuestros partidos para la reconstrucción de todas aquellas zonas afectadas por este deleznable ataque.
—Por ello les pido, a todos los habitantes de la región, a unirnos más que nunca, y al gobierno, que por primera vez haga algo al respecto y no se quede de brazos cruzados, como cuando atacó el Equipo Galaxia —el hombre comenzó a exaltarse—. Sinnoh debe permanecer junta, ninguna fuerza podrá detenernos. Compatriotas, les pido su ayuda, Sinnoh nos necesita. Sin partido, sin ideología, debemos estar juntos.
—Me despido de la cámaras con un último mensaje —Yake se puso firme—. La región sobrevivirá, cueste lo que cueste, siempre seremos un pueblo unido. Un abrazo a todos.
El discurso finalmente terminó, dejando pasó a unos aplausos de los miembros de la conferencia por donde Yake transmitía en vivo. Mientras en la televisión de una elegante oficina se mostraba como otro candidato comenzaba a dar otro discurso, el agente Hemertly leía con detenimiento el libro que la líder del team Right había dejado.
—Basura electoral —dijo el hombre, distrayéndose un poco—. Ni siquiera les dejaran renunciar a ese dinero.
Mientras hojeaba el libro, una mujer entró en su oficina. Al verla, el hombre rápidamente dejó el libro en la mesa.
—Directora, que bueno que llega —dijo el hombre levantándose.
—No sabía que se pudiera leer y ver la televisión al mismo tiempo —confesó la mujer, con molestia.
—Algunas personas se concentran de diferentes formas —dijo, mientras se acercaba a su estante con licores—. ¿Gusta un whisky?
—No, y si quiere mantener su trabajo, usted tampoco —la mujer regañó al hombre—. Ahora dígame que es lo que pudo averiguar.
Bufando, el hombre dejo su bebida en el estante y volvió a su silla.
—Un simple manifiesto anarquista, nada más —confesó, sentándose—. El trabajo de vivir sin tecnología como un hippie, cosas sin sentido.
—¿Algo relevante que nos pueda llevar a ella?
—En lo absoluto, solo habla de cómo "cambiar el mundo" —haciendo énfasis en las comillas—. No hay nada que nos indique como llegar a ella.
—Bueno, esperó que hayas hecho una copia, porque tendremos que entregar el libro —confesó, cerrando los ojos.
Aquello provocó que Hemertly casi se cayera se su asiento. Recuperando el control de su silla, el hombre se levantó de golpe, manteniendo sus manos en su escritorio en señal de sorpresa.
—¿Qué está diciendo? Si se lo entrega a la prensa perderemos nuestra última oportunidad de conseguir la información de Serbal —dijo, preocupado.
—Lamentó decirle que ese plan ya no estará en marcha —la mujer le entregó una carta—. Nos quitaron el caso, el libro se va en unas horas.
Extrañado, el hombre tomó la carta de su jefa y lentamente la abrió, leyendo en la parte de arriba de la carta el titular "Policía Internacional".
Conforme el hombre leía la carta, su seño se frunció enormemente, sus manos sujetaron con más fuerza la carta mientras una vena saltaba en su frente y sus brazos comenzaban a temblar.
—Ese maldito hijo de… —el hombre se detuvo—. ¿No se supone que tenemos apoyó del gobierno? ¿Cómo permitió que esto sucediera?
—Están demasiado presionados, no querían tener ahora a la interpol detrás de ellos —la mujer suspiró, alejándose de la habitación—. Quiero una copia en mi oficina, investigue todo lo que pueda antes de que Handsome venga por él.
La mujer se retiró del lugar, dejando a Hemertly completamente enojado. Lanzándose con rabia la carta al suelo, él se sentó y pasó sus manos por su cabello, mirando al techo.
—Debí suponer que haría eso —dijo, mirando al techo—. Al diablo, necesito un trago.
El hombre se levantó, fue hasta su estantería y se sirvió una copa de whisky para poder bajar su estrés. Mientras el amargó liquido quemaba su garganta, un sonido proveniente de su mesa lo alertó.
Un mensaje se abrió al presionar el icono de mensaje de su mesa electrónica. El mensaje es cuestión venía desde Ciudad Canal, de uno de los investigadores de la agencia.
Aunque el hombre estaba a punto de cerrar el mensaje, una imagen al fondo de este le llamó la atención. Bajando, se encontró la imagen de una extraña pared antigua, con una curiosa espada incrustada en ella.
Al verla, el hombre escupió el whisky que tenía en la boca. Su rabia pasó a felicidad en un momento. Con una sonrisa de oreja a oreja, el hombre comenzó a tomar sus cosas para salir de su oficina.
—Algo bueno entre todo lo malo —dijo mientras se retiraba, con extraño entusiasmo.
[…]
6 de Junio, Ciudad Jubileo
La cálida luz de la mañana iluminó la pokédex de Titan. El chico se encontraba en su cama, mirando los datos de los pokémon registrados. A su lado estaba su Yanmega, durmiendo plácidamente.
Mientras revisaba cada una de las especies que había capturado, el chico se detuvo un momento al ver la entrada de Spiritomb. El ver aquella silueta le hizo sentir un gran escalofrió en los brazos.
De pronto miró hacia la profesora, la cual seguía en cama, dormida. Bajó los hombros y un pequeño sentimiento de culpa comenzó a nacer en su pecho, haciéndole derramar una lagrima. Limpiándose los ojos, el chico volvió a ver a su pokédex.
—Debe haber algo que nos lleve a ti —dijo en silencio, suspirando—. Deberé hablar con esa tal Níquel, y con Harold, necesitó saber más detalles de ese pokémon.
Mientras continuaba mirando su pokédex, el ruido de una puerta abriéndose lo distrajo. Mirando hacia la puerta se encontró con una enfermera con una charola.
—Buenos días, joven Titan —la mujer se acercó y dejó la charola en forma de mesa sobre la cama de Titan—. Necesita comer un poco.
—Muchas gracias, enfermera —Titan agradeció y dejó su pokédex aún lado—. Disculpe, tengo una pregunta, ¿sabe cuánto tiempo más durara la profesora en ese estado?
La mujer bajó los hombros ligeramente y dejó caer su cara. Con algo de tristeza, la mujer habló.
—Bueno, no estamos del todo seguros —admitió, apenada—. La doctora pronostica que en al menos una semana podría despertar.
—Oh, entiendo… —aquella respuesta no pareció alegrarle tanto—. Y ¿en cuánto tiempo yo podría estar de alta?
—No deberá esperar mucho, en un par de días podría salir, aunque con algunas restricciones —admitió, sujetándose las manos—. No se preocupe por eso, entre más descanse, más pronto podrá salir de aquí.
—Entiendo —el chico suspiró, derrotado—. Una última cosa, ¿sabe dónde está el control del televisor?
La mujer miró hacia los lados, buscando el aparato que Titan buscaba. Fijando su mirada en una pequeña mesa, la mujer se acercó y abrió un cajón de aquella mesa blanca, encontrando un control y unos audífonos.
—Tome, use los audífonos para escuchar la televisión, no podemos molestar a los demás —dijo la mujer, entregándole los aparatos—. Me retiró, joven, por favor no escuche muy alto la televisión.
—No lo hare, muchas gracias —el chico agradeció con una sonrisa.
La enfermera simplemente devolvió la sonrisa y se fue del lugar, dejando a Titan solo.
Moviéndose un poco, el chico pudo apreciar mejor la comida que le habían traído; arroz blanco, caldo de Torchic, un trozo de pan, un vaso con jugo de naranja y una gelatina de limón. Al ver la comida, el chico no pudo evitar hacer una mueca mientras tomaba la cuchara del arroz.
—Bueno, es lo que hay —admitió, derrotado.
Mientras comenzaba a comer un arroz insípido, el chico se colocó los auriculares y encendió la televisión. Al principio el fuerte sonido de este le hizo engarrotar los hombros, pero conforme bajó el sonido pudo adecuarse a él. Con calma, el chico sintonizó el canal de noticias.
La primera noticia que salió del programa fue la que él esperaba escuchar, los ataques de Team Right. Aunque ya le habían dicho sobre ellos, quería saber más información.
Yanmega sintió el olor de la comida y se acercó ligeramente, buscando no tirar la charola de su entrenador. Al ver a su pokémon, el chico no pudo evitar darle una pierna de su caldo.
—No has comido mucho, amigo —dijo, dándole la comida al pokémon.
Aunque la primera mordida no pareció gustarle al pokémon, este lentamente comenzó a comer toda la pierna hasta no dejar nada. Titan no pudo evitar reír un poco, risa que se fue desvaneciendo conforme el noticiero desarrollaba más sobre el ataque.
—Una vez más, la historia quiere volver a repetirse —dijo Titan, mirando el televisor—. Si tan solo el Equipo Galaxia fuera…
El chico se detuvo en seco, mirando fijamente la pantalla. Yanmega se quedó confuso al ver a su entrenador completamente quieto. El pokémon giró hacia donde Titan veía, encontrándose el televisor con una conductora mostrando imágenes de tres extraños pokémon.
—No sabes si existe alguna relación entre el ataque de este grupo criminal y la misteriosa aparición de las tres aves legendarias —dijo la presentadora—. Lo único que se sabe es que los poderosos pokémon aparecieron en el bosque de la ruta 212, policías informan que pudieron haber sido traídas gracias a alguna especie de portal, pero se niegan a dar más detalles al respecto —la mujer se tomó se las manos y las puso en su escritorio—. Estos pokémon parecen empezar a causar destrozos, y nadie está haciendo algo al respecto.
Titan se quedó boquiabierto y con los ojos pelones al escuchar aquella información. De inmediato, el chico miró a su Yanmega, el cual no entendía la situación
—Las aves legendarias, portales —Titan se quedó con la mirada fija en su pokémon—. Los pokémon que hemos encontrado hasta la fecha han sido especies endémicas de otras regiones, nunca pokémon legendarios.
El chico seguía pensando, mientras Yanmega simplemente giraba la cabeza y fingía entender.
—Si vieron por un portal, la única forma de abrir una tan especifico seria… —haciendo una pequeña pausa— Él me comentó que aquello era posible, pero no sería capaz de volver a idear otro plan así, ¿verdad? —dejando su pokédex de lado—. Papá y mamá se lo impedirían, ¿verdad?
Yanmega entendió de inmediato a quién se refería. Sin embargo, conociendo a su antigua entrenadora, el pokémon negó con la cabeza, haciendo que la cara se Titan se volviera de genuina decepción.
—No, ellos aceptarían cualquier orden —admitió, mirando a otro lado—. No puedo dejar que suceda, debo impedirlo —el chico movió la bandeja a un lado—. Debo hablar con ellos.
Yanmega se alarmó al ver a su entrenador intentando pararse. Quitándose el suero del brazo, el chico se levantó rápidamente.
De pronto la cabeza del chico comenzó a dolerle fuertemente, sus piernas temblaron y su visión se volvió borrosa. Mientras se sujetaba la cabeza, el chico comenzó a sentir que todo le daba vueltas, balanceándose y sujetándose de la cama para no caerse. Sentía como si alguien le apretara el cerebro, se lo exprimiera.
Yanmega hizo un ruido de preocupación, alzando la cola y acercándose a su entrenador. Sin embargo, el chico alzó su palma para que su pokémon se calmara. Lentamente, el dolor comenzó a disminuir y su cuerpo lentamente comenzó a recuperar el equilibrio.
—Estoy bien, estoy bien —dijo, sujetándose a su cama—. Si puedo, si puedo.
Lentamente, Titan se soltó de la cama y comenzó a caminar. Sus músculos ligeramente entumidos comenzaron a normalizarse mientras la sangre volvía a esas partes. Luego de unos minutos acostumbrándose, el chico se sintió ligeramente bien, aunque aún se sentía algo sensible.
—Solo iremos a hablar, ¿de acuerdo? —dijo Titan a su pokémon—. Necesito que me hagas ese favor, volveremos en cuanto podamos.
Yanmega se veía indeciso, no deseaba ver a su entrenador en ese estado y pensaba que salir era una mala idea. Sin embargo, el chico se acercó a su pokémon, arrodillándose lentamente frente a él.
—Confía en mí, estaré bien —dijo—. Solo quiero hablar con ellos, saber si mis sospechas son reales, volveremos.
El pokémon movió su cabeza, no estando muy convencido, sin embargo, el pokémon terminó aceptando con la cabeza.
Sonriendo ligeramente, Titan se acercó a la ventana de la habitación y la abrió por completo. Entonces su pokémon lo tomó por los hombros y lo elevó, volando hacia el sur con su entrenador en ropa de hospital.
Aunque la luz solar y el viento golpeando su cara le molestaron bastante, el chico se quedó concentrado en su objetivo, debía hablar con aquel hombre que idolatraban sus padres; Cyrus.
[…]
6 de Junio, Ciudad Jubileo
—Y entonces, ¿no pediremos pizza? —preguntó Níquel, arqueando la ceja.
—Lamentablemente no, las enfermeras me dijeron que no es posible —confesó Diamond, cerrando la puerta de la habitación.
Diamond había llegado a su cita diaria con su hija adoptiva. Níquel se encontraba sentada en su cama, recargando su espalda contra la almohada. Níquel se disgustó bastante al escuchar aquello, guardando rápidamente su dinero en su mochila.
—La comida del hospital sabe horrible —dijo Níquel, dejando su mochila en el suelo.
—Oh, créeme que lo se —Diamond se sentó en la cama—. Luego de que lo que pasó con el Equipo Galaxia, me internaron por el ataque de Giratina, tuve que sobrevivir a horribles caldos de Torchic y arroz crudo por bastante tiempo.
—Cierto, Giratina —la niña se tocó la barbilla y miró al techo—. Pocas veces mencionas esa experiencia.
—Bueno, no es algo que salga al tema muy a menudo —Diamond se rascó la cabeza—. Sin embargo, supongo que puede servir para seguir ayudándote con tu problema.
Al escuchar eso, Níquel simplemente suspiró y miró a Diamond, determinada.
—Níquel, para ejemplificar lo que quiero enseñar, piensa en un helado.
—Otra analogía con comida —Níquel rio un poco.
—No hay mejor forma de hacerlo —confesó—. Si estuvieras en medio de un día soleado y muy cálido, y tuvieras un helado, ¿Cuál sería tu primera reacción?
—Pues, comerlo rápido para que no se derrita —respondió con sinceridad.
—Bueno, podrías comerlo rápido, pero seguramente podrías terminar con el cerebro congelado —Diamond movió las manos y subió los hombros—. ¿Sabes qué otra cosa podrías hacer? Podrías simplemente buscar un lugar con una buena sombra o más fresco.
Al escuchar aquello. Níquel entrecerró ligeramente los ojos, mirando con incredulidad a su padre adoptivo.
—No cuenta si no me explicas el contexto —admitió, ligeramente molesta—. Además, que haces si estas en un lugar donde no hay un sitio fresco.
—Siempre hay un lugar más fresco —Diamond sonrió, confiado.
—¿Y si estas en medio del desierto? —preguntó, arqueando la ceja.
Aquella pregunta dejó a Diamond algo incrédulo, rascándose la cien.
—¿Por qué tendrías un helado en medio del desierto? —Diamond suspiró— El punto no es que te lo tomes literal, es una metáfora.
—Bueno, ya —la chica no pudo evitar bufar, ligeramente molesta—. Continua.
—Al punto que quiero llegar es que las emociones y los instintos están relacionados —haciendo una pequeña pausa, el chico miró al techo—. Si no sabes controlar bien una emoción, entonces tus instintos toman el control
Níquel se quedó pensativa un momento, tratando de procesar esa idea. Mirando al suelo, la chica intentó encontrar sentido a lo que decía su padre adoptivo.
—¿Podrías darme un ejemplo? —preguntó la holder.
—¿Recuerdas la vez del aniversario de Platinum y yo? Cuando Cooper apareció y te explicó lo de la tradición —Diamond miró con curiosidad a la chica.
Níquel de inmediato afirmó con la cabeza, recordando aquella anécdota en su mente.
—Tu primera emoción fue decepción, por creer que nosotros te estábamos usando —Diamond se cruzó de brazos—. La emoción fue lo suficientemente fuerte para dar pasó a tu instinto, huir.
—Pero, ¿qué otra reacción esperabas? —increpó Níquel, confundida.
—Ninguna, a decir verdad, sin embargo —Diamond puso una cara seria—. Si pudieses controlar esa emoción, posiblemente no hubieses tenido necesidad de simplemente huir.
Níquel se quedó en silenció, fijando su mirada en el piso. La chica comenzó a recordar aquel extraño sentimiento que sintió cuando ocurrió lo de Cooper, la profunda tristeza y enojo que le obligó a huir del lugar, una sensación bastante similar a lo que había ocurrido con Platinum.
—Entonces, ¿lo que tú dices es que debo suprimir la emoción? —preguntó,
—No, es imposible hacerlo, lo que tienes que hacer es controlarla —Diamond acercó su mano a su hija—. Si controlas la emoción, y no ella a ti, los instintos nunca llegaran.
Níquel movió la cabeza hacia un lado, sin entender muy bien.
—¿Y cómo logras eso? —preguntó— Dame un ejemplo de cuando lo aplicaste.
—Bueno, hay algunas ocasiones —Diamond rio levemente—. Cuando Platinum, Pearl y yo nos encontramos al jefe del Equipo Galaxia en Pueblo Caelestis, cuando salió de las ruinas, los tres experimentamos gran temor al tener un enemigo tan poderoso frente a nosotros, sin embargo —el hombre alzó la vista hacia el techo—. Yo no deje que esa emoción me controlara para salir huyendo, la controle y eso me permitió darme cuenta de que no podíamos dejarle, me permitió analizar mejor la situación y darme cuenta de cómo debía intervenir.
—Lo entiendo —dijo Níquel, poniendo su mano en su barbilla.
—Por ejemplo, si tu hubieras controlado la preocupación cuando Zangoose te dio el poké-reloj de Moon, pudieras darte cuenta que la mejor opción era ir por ayuda antes.
—Pero, no tenía tiempo, llegue en el momento justo cuando ese Spiritomb peleaba con el hijo de Fantina —replicó Níquel, molesta.
—¿Acaso el poké-reloj no tenía batería suficiente? —preguntó de vuelta.
Aquello dejo en silenció a Níquel, recordando que aquel artefacto tenía la suficiente energía para realizar una llamada.
—Pero no te preocupes, realmente te dejaste llevar por tu instinto de ayudar —Diamond sonrió levemente—. Simplemente, si controlas tus emociones fuertes, puedes llegar a tomar decisiones que llegan a ser más lógicas.
—Lo dices como si fuera algo sencillo.
—Lo sé, suena más fácil decirlo que hacerlo —el hombre se levantó—. Es un proceso largo y complejo, ni siquiera estoy seguro que puedas lograrlo.
Aquello alzó una ceja en el rostro de la chica.
—¿Eso es un reto? —preguntó, desafiante.
—No, no lo tomes así —el hombre alzó las palmas y las movió—. Realmente es algo que será muy difícil que domines.
—Eso sigue sonando como un reto —Níquel pareció animarse un poco—. Mejor dime, ¿Cómo le haces tú para lograr controlar tus emociones?
Diamond rio levemente, para después simplemente suspirar, cerrar los ojos y sentarse una vez más junto a su hija. Lentamente, el hombre comenzó a respirar profundamente. Al ver esto, Níquel volvió a mover la cabeza, confusa.
—¿Diamond? —preguntó.
—Y básicamente así es —el chico súbitamente abrió los ojos y miró calmadamente a su hija.
Níquel hizo la cabeza para atrás y una gota de sudor recorrió lentamente su rostro. Haciendo una mueca, la chica habló.
—¿Simplemente respirar? —Níquel no parecía estar del todo convencida.
—Básicamente, debes tomar unos segundos para respirar tranquilamente, vaciar tu mente —Diamond parecía estar bastante calmado—. No estoy seguro de que mecanismo ocurre en tu estómago, pero te relaja bastante.
—Pero, es algo tardado, además, en una situación que amerita una respuesta rápida, eso es inútil —alzando su mano.
—Es un comienzo, como te dije este proceso es muy largo —el hombre tomó su codo—. Si logras controlar ese primer impulso, podrás pensar mejor, y eso te entrenara para cuando tengas que tomar decisiones rápidas.
La holder simplemente asintió, pero lentamente desvió su mirada hacia la ventana, con una mirada que mostraba poco convencimiento. Diamond entonces suspiró y volvió a pensar.
—El punto es liberar la tensión, realmente funciona —el hombre volteó a ver a su hija—. Solo inténtalo la próxima ocasión que sientas esa explosión de emociones, ¿de acuerdo?
La chica miró el rostro calmado y lleno de esperanza de su padre adoptivo. No estaba segura si aquello lograría funcionar, pero la expresión de Diamond le hizo sentir que tal vez aquello ayudaría.
—De acuerdo, lo intentare —aceptó, con una pequeña sonrisa—. Sin embargo, sigo sin entender la metáfora del helado.
Aunque aquello dejo en silenció a Diamond por un segundo, la risa de su hija le hizo reír a él también. El hombre se sentía realmente feliz de ayudar a Níquel.
[…]
6 de Junio, Ruta 221
Los músculos de Titan comenzaron a resentirse ligeramente mientras el chico volaba hacia la ruta 221. Aunque no caminaba, un pequeño dolor se hizo presente en la parte inferior izquierda de su espalda, un dolor que parecía incrementarse si el chico movía un poco su cuerpo hacia la izquierda.
Aunque le dolía, el holder se mantuvo pensando en sus padres, deseando que sus sospechas fueran falsas. Sabía que ellos serían capaces de volver a destruir la región si Cyrus se los pidiera, pero estaba seguro de que Cyrus no volvería a cometer aquellos actos del pasado.
Cuando Titan alcanzó a divisar su objetivo, un extraño escalofrió recorrió su cuerpo. Sus ojos se abrieron como platos mientras un sudor frio recorría su cara. De inmediato, el chico aterrizó en un gigantesco cráter.
Aunque el dolor de su costado le impidió enderezarse al tocar el suelo, el chico lentamente se recuperó de la dolorosa parálisis. Mirando todos los escombros, Titan comenzó a caminar lentamente por sobre ellos, apreciando cada minúsculo detalle.
—No puede ser —dijo en voz baja, mientras alcanzaba a divisar toda la destrucción—. ¿Qué fue lo que ocurrió aquí?
El chico simplemente caminó sin rumbo por entre los escombros, procesando que había pasado ahí. El débil viento de sur movía su bata, haciendo que este casi cayera debido al movimiento de su ropa. Cayendo arrodillado, el chico sintió una vez más aquel profundó dolor punzante que le impedía moverse, a la vez que ahogaba un gritó. Yanmega se acercó, ayudando a su entrenador.
—Es-esto significa que… —recuperándose una vez más, el chico se sujetó de su pokémon— o destruyeron la guarida para no dejar rastro, o alguien más los atacó.
—Parece ser que la segunda —dijo una voz detrás de él.
Aquello alertó a Titan. El chico se giró lentamente, encontrándose a una Gothitelle junto a un extraño chico de ropas azules rasgadas, un brazo metálico y un parche en su ojo izquierdo.
—¿Quién eres tú? —preguntó Titan, erguido y soltando lentamente a su pokémon.
—Tranquilo, hijo de la obsesión, yo no soy tu enemigo —Troupy comenzó a acercarse—. Yo solo soy el arlequín de esta gran historia, Troupy.
Titan arqueó la ceja al escuchar aquel nombre, no podía dejar de sentir desconfianza sobre aquel extraño entrenador. Sin embargo, al escuchar el adjetivo de "arlequín", Titan inmediatamente lo relacionó.
—¿Acaso tienes que ver con el Team Age? —preguntó, concentrado—. ¿Tú destruiste este lugar?
—No, estoy más relacionado con la reina que con el rey —el chico se detuvo a unos metros de Titan—. Y no soy yo el que destruyó el santuario, fue el rey el que lo hizo.
—¿El rey? Acaso el ya…
—¿Ha vuelto? Desde luego —Troupy rió levemente—. Sin embargo, es un rey sin reino, al menos hasta que la luz lo decida.
Titan se sintió bastante confundido y aterrado. Sin embargo, no alcanzaba a comprender como es que aquel extraño chico sabía aquello, si acaso es que no mentía.
—¿Cómo sabes que esto es un santuario? —preguntó, indagando.
—Hay algunas cosas de las que estoy condenado a conocer —el chico miró a su pokémon—. Sin embargo, eso no impide que me pueda divertir con ello —riendo de una forma muy extraña.
Titan no se encontraba demasiado convencido de aquello. El holder se mantenía listo para atacar en cualquier instante. Sin embargo, no negaba que la idea de que alguien más destruyera la base le agradaba más.
Al ver la desconfianza del chico, Troupy metió su mano metálica en su bolsillo. Titan se puso más tensó, a la par que Gothitelle miraba de manera amenazante al holder. Luego de unos segundos, Troupy sacó una caja.
—Esto te pertenece —dijo Troupy, lanzando la caja.
Titan se sorprendió bastante, y aunque intentó agarrar la caja, el dolor le impidió ponerse en la posición adecuada para tomarla. Sin embargo, la caja fue rodeada por un campo psíquico y después elevada a las manos de Titan.
—Una mala elección salir sin sanar las heridas —Troupy le pidió a su pokémon que desapareciera sus poderes.
Titan entonces pudo ver la caja, una extraña caja gris, ligeramente oxidada, la cual tenía el logo de una gran "R". Abriéndola lentamente, el chico se encontró en su interior una nota, una pequeña piedra redonda amarilla y una piedra más grande con todos los colores del arcoíris.
—¿Una piedra activadora? —se preguntó, mirando a Troupy—. ¿Cómo es que tú tienes esta…?
—La nota responde a tus preguntas —interrumpió.
Aún sorprendido, el chico tomó la pequeña nota y comenzó a leerla lentamente. Mientras la leía, el chico se sorprendió bastante, quedándose lentamente en silenció hasta leer la última parte de la nota.
—¿Has entendido que es lo que debes hacer? —preguntó Troupy.
Titan se quedó de piedra, sujetando la nota. Lentamente, el chico volvió a dirigirle la mirada a Troupy.
—¿Acaso tu trabajas con él? —preguntó—. ¿Cyrus sigue vivo?
—Su muerte o su vida es irrelevante, a este punto —Troupy se cruzó de brazos—. Sin embargo, si deseas saber más, deberás ir al último bastión del falso profeta.
—Ciudad Rocavelo… —dijo Titan, en voz baja—. ¿Cómo es que puedo confiar en esto?
—Puedes no hacerlo, puedes dejar a la suerte la luz de esta región —admitió, tomando el hombro de su pokémon—. Sin embargo, si quieres detener a la oscuridad, deberás hacer eso —el chico le hizo un gestó a su pokémon—. La decisión es tuya.
Troupy entonces desapareció, dejando a Titan completamente solo y sosteniendo en silencio su nota. No sabía qué hacer, no sabía en que debía creer. Aquello era tan confuso.
Sin embargo, mirando una vez más la nota, el chico se dio cuenta que aquello podría ser muy real, que aquello podría ser un verdadero plan. Además, no tenía nada que perder.
Con la ayuda de su Yanmega, Titan comenzó su viaje a Ciudad Rocavelo, directo a buscar a la persona que decía la carta que encontrara; Júpiter.
[…]
6 de Junio, Ciudad Rocavelo
El suave viento del sur movía ligeramente el corto cabello de Rose. La chica se encontraba sobre el poderoso Drifblim de Fantina, el cual también llevaba a Wake y a la misma Fantina.
Los tres se dirigían a una pequeña casa a las afueras de la ciudad, la casa de Maylene. Vistiendo de manera formal, el grupo se dirigía a celebrar el cumpleaños de Pearl. El pokémon rápidamente encontró su destino; aterrizando sobre el gran patio del hogar donde los esperaba Maylene.
Cuando Rose bajó, pudo oler a la distancia el estofado y el arroz recién hechos, además de sentir el cálido viento que golpeaba su espalda, recordándole que estaba en casa. Bajando del pokémon, lo primero que hizo fue correr hacia su madre, la cual vestía unos pantalones azules y una camiseta de botones rosada.
—¡Mamá! —gritó Rose de alegría.
—¡Hija! —Maylene también gritó de alegría.
Rose de inmediato abrazó fuertemente a su madre, esta respondió al abrazo levantándola y girando, con una gran sonrisa en el rostro. Luego de eso, la mujer finalmente dejó a su hija en el suelo.
—¿Cómo te ha ido en tu entrenamiento? —preguntó, alegre.
—Genial, el maestro Wake me ha enseñado muchas cosas —Rose sonrió alegremente también.
—Y las que faltan, Rose —dijo Wake, acercándose a Maylene—. ¿Cómo estas, Maylene?
—Un gusto, Maylene —dijo Fantina, un poco más de caída.
—Bien, maestro —la mujer hizo una pequeña reverencia—. Fantina, el placer es mío —Maylene sonrió ligeramente—. Escuche lo que pasó, lamento lo ocurrido.
—No te preocupes, afortunadamente no hubo ninguna baja —Fantina trató de sonreír.
—¿Cómo será la reconstrucción? —preguntó Maylene, curiosa.
—El gobierno se encargara, con algunos donativos privados —la mujer se rascó el codo—. No habrá concursos por un largo rato de todas formas.
—Mejor a que no vuelva a ver —dijo Wake, tratando de subir el ánimo de su esposa—. El nuevo recinto será mucho mejor que el anterior.
—Sí, esa es la idea —Fantina pareció sentirse un poco mejor—. ¿Y dónde está Pearl?
—Debe salir en cualquier momento —la mujer les indicó hacia atrás de ella—. ¿Por qué no toman asiento?
Detrás de Maylene había varias mesas con algunos invitados sentados en ellas, entre ellos varios líderes de gimnasio y la misma Cynthia, la cual miraba con atención su pokéreloj. De inmediato, los líderes de gimnasio se sentaron junto a sus compañeros; Roark y Gardenia.
Antes de que Rose se sentara, Maylene le indicó que fuera a la mesa de la campeona. La chica no entendió el porqué su madre quería que fuera, pero al ver la mesa entendió.
Junto a la campeona se encontraba Caitlin, y junto a ella se encontraba una pequeña niña de pelo rubio, la cual al verla saltó de alegría.
—¡Rose! —gritó la niña, saltando del regazó de su madre.
—¡Catherine! —gritó de vuelta Rose, caminando hacia ella.
Catherine corrió y abrazó con fuerza a Rose, la cual correspondió al abrazo, agachándose un poco.
—¿Cómo has estado? —preguntó Rose, alegremente.
—Bien, te extrañe mucho —dijo la niña, con alegría—. Mamá me dijo que ya empezaste tu viaje pokémon.
—Si —aceptó Rose, mirando a Caitlin—. Señora Caitlin, señor Darach, señorita Cynthia, un gusto —saludó Rose, sonriendo.
—Hola, Rose, ¿Cómo te ha ido? —preguntó Caitlin, sonriendo.
—Bien, gracias —sonriendo—. ¿Cómo estuvo su viaje?
—Bastante bien, aunque con algunas complicaciones —riendo levemente mientras se acomodaba su gran cabello.
—¿Cómo está resultando tu viaje? —preguntó Darach, interesado.
—Bueno, ahorita me la pasó entrenando con el maestro Wake —Rose se rascó un poco la cabeza—. Pero por lo demás no va mal.
—Me alegro por eso —admitió Darach, con una sonrisa.
—¿Eso significa que tienes pokémon como papá y mamá? —preguntó Catherine, alegre.
—Sip, tengo algunos —confesó Rose.
—¿Puedo ver los pokémon de Rose, mamá? —preguntó la niña a su madre.
—Sí, pero tengan cuidado —aceptó Caitlin, mirando a Rose.
—Si —la holder comenzó a caminar hacia otro lado—. Sígueme.
Ambas comenzaron a correr hacia el límite del patio de Maylene para que Rose pudiese mostrarle sus pokémon a la niña. Mientras ambas corrían, Caitlin no pudo evitar sonreír bastante mientras Maylene se sentaba en su mesa.
—Catherine extrañaba bastante a Rose en Unova —admitió Caitlin, tomando un vaso de plástico de la mesa y bebiendo su contenido.
—Al final ambas si se hicieron amigas —Cynthia sonrió levemente—. ¿Y dónde está Pearl a todo esto, Maylene?
—Se termina de arreglar en su cuarto —admitió Maylene, suspirando—. Ese hombre le robó parte de la flojera a Diamond.
—Diamond y Platinum eran muy unidos a él, ¿no vendrán? —preguntó Caitlin, arqueando una ceja.
—No pudieron, Diamond cuida de esa niña y Platinum está teniendo problemas en su casa —Maylene se cruzó de brazos.
Al escuchar aquello, Cynthia no pudo evitar sorprenderse y mirar a Maylene, dudosa.
—Parece que aún no perdonas a Níquel, ¿verdad? —preguntó Cynthia, arqueando la ceja.
—No, no hay justificación de como la trató —dijo Maylene enojada.
—¿Ocurrió algo entre ellas? —preguntó Darach, sorprendido.
—Una pequeña discusión —respondió Cynthia—. Al final Níquel se disculpó y se lleva mucho mejor con ella, incluso ganaron juntas a Fantina y a Harold.
—Eso no significa nada —Maylene estaba bastante enojada—. Solo espera a que venga a retarme y…
Antes de que pudiera decir algo más, un ruido proveniente de la casa de Maylene llamó la atención de todos. Era Pearl, el cual había terminado de cambiarse y estaba listo para saludar a todo el mundo.
La primera en saludarlo fue Rose, la cual rápidamente saltó y abrazó con fuerza a su padre, el hombre no pudo evitar sonreír alegremente y abrazar de vuelta a su hija.
—¡Feliz cumpleaños, papá! —dijo Rose, dándole un fuerte beso en la mejilla.
—Muchas gracias, amor —dijo Pearl, acariciando el pelo de su hija—. Gracias por venir.
Luego de soltar a su hija, lo que le siguió fue un fuerte agarre de Wake, el cual le agarró desprevenido, había perdido la costumbre de los fuertes abrazos de su maestro. Luego de eso, Pearl fue con los demás invitados para saludarles y recibir sus correspondientes felicitaciones.
Después de saludar a todos, el hombre se sentó junto a su esposa, esperando a que la comida terminara de estar lista para que todos pudieran comer finalmente.
—¿No vendrán los chicos del alto mando? —preguntó Pearl a la campeona.
—Desafortunadamente no, están investigando algunas pistas que los podrían llevar a las aves —confesó Cynthia.
—¿Finalmente las encontraron? —Maylene se sorprendió bastante.
—Eso parece, pero no está confirmado —Cynthia miró de reojo a Darach—. ¿Y qué pasó con Argenta, Dahlia y Thorton?
—Bueno, ellos —Darach se puso bastante nerviosos—. Dijeron no podrían asistir, estaban algo ocupados.
—¿Ocupados cuando el frente de batalla está cerrado? Claro —bufó Maylene, molesta—. Ni siquiera sé por qué los invitaste, Pearl.
—Tal vez si se les cruzó algo —dijo Pearl, nerviosamente—. Pero bueno, al menos me alegró que ustedes pudieran venir.
Aunque Darach y Caitlin sonriendo, un pequeño silenció se hizo presente en el ambiente, al igual que una gran tensión. Cynthia solo se limitó a observar como Darach parecía estar algo apenado y Maylene bastante enojada. Era obvio que debía haber problemas con los ases del frente y Pearl.
Mientras el grupo esperaba que la comida terminara, un extraño ruido se hizo presente. Del cielo aterrizó un hombre vestido en traje rojo montado en el lomo de un Charizard. Aquel hombre, de pelo morado, no pudo evitar atraer todas las miradas.
—¿Señor Lionel? —preguntó Pearl, incrédulo.
—Buenas tardes, señor Pearl —el hombre se acercó al rubio y le extendió la mano—. Lamento la tardanza, me perdí bastante por estos lugares —admitió con una pequeña risa—. Feliz cumpleaños.
Extrañado por la inusual visita, Pearl saludó con fuerza al excampeón de Galar con bastante sorpresa. Mirando de reojo, su esposó simplemente sonrió de manera picara y alzó los hombros en complicidad.
Ahora sí, con todos los invitados, Maylene, con la ayuda de Rose, procedió a servirles a todos la comida que Maylene había preparado para tan preciado día; estofado de Miltank con arroz y bayas al vapor, la comida favorita del rubio.
Todo el mundo comenzó a comer de tan deliciosa comida, la cual estaba bastante deliciosa para el paladar del rubio. El arroz se encontraba bastante suave, el estofado estaba perfectamente preparado y las bayas se deshacían en tu boca liberando todo su sabor.
Luego de terminar de comer, Maylene desapareció por un minuto para aparecer con un gigantesco pastel de dos pisos hecho de chocolate y moka. Aquello dejó bastante impresionados a todos, inclusive al mismo Pearl.
Todo el mundo se reunió para finalmente cantarle "Cumpleaños Feliz" a Pearl y que este soplara las velas. Luego de una tradicional mordida al pastel (la cual Maylene aprovechó para empujar la cabeza de Pearl), todo el mundo comenzó a recibir su rebanada.
El pastel era bastante dulce, pero sin llegar a ser empalagoso, algo bastante disfrutable. Mientras los demás disfrutaban en sus mesas, Rose y Catherine comían su pastel junto a los pokémon de la holder.
—Tu Kirlia come mucho —dijo Catherine, riendo.
—Sí, es bastante comelón —admitió Rose con una sonrisa.
Kirlia simplemente hizo un gestó y continuo comiendo su porción de pastel, causando una pequeña risa entre los pokémon de la holder. De pronto, ambas vieron como la hierba empezaba a moverse de forma extraña.
Rápidamente, los pokémon de Rose se pusieron en posición de ataque, esperando ver que saldría. Su sorpresa fue ver que salieron cinco extrañas criaturas esféricas amarillas, una detrás de otra en fila.
Aquello sorprendió bastante a Rose, la cual no dudó en sacar su pokédex y analizar al pokémon que estaba frente a ella.
"Falinks, El Pokémon Formación.
Este pokémon no es nativo de la región Sinnoh, se recomienda su captura".
Rose se sorprendió bastante al ver la descripción de tan extraño pokémon, sin embargo, su sorpresa fue mayor al ver que solo se trataban de cinco individuos, cuando debían ser seis.
Aunque alertas, los pokémon de Rose parecieron bajar la guardia cuando los Falinks simplemente se quedaron mirando a Rose, sin moverse en ningún momento.
Sintiéndose intimidada, la holder intentó ir con su padre, pero un repentino sonido en su mochila llamó su atención. La chica revisó su mochila sacó la incubadora que conservaba dentro al huevo que Gold le había dado, encontrándose con el huevo llenó de grietas. Asustada, la chica se levantó y corrió hacia donde estaba la mesa de su padre.
—¡Papá! —gritó Rose.
—¿Qué sucede? —preguntó Pearl.
El hombre se asustó ligeramente al ver la cara de su hija, pero su expresión cambio ligeramente al ver el huevo. Cuando Rose puso el huevo en la mesa, Pearl no pudo evitar sonreír ligeramente.
—No te preocupes, pequeña, eso significa que le huevo está a punto de eclosionar —admitió, sonriendo.
—¿Entonces no lo rompí? —preguntó, asustada.
—En lo absoluto, eso significa que ya está por nacer el nuevo pokémon —Pearl se cruzó de brazos—. ¿Gold no te dijo que clase de pokémon podría contener?
—¡Catherine! —gritó Caitlin, asustada.
Aquel gritó asustó a todos, volteando al instante a donde se encontraba la niña. Sin embargo, lejos de estar en peligro, la pequeña niña se divertía con la extraña caminata que el Falinks hacia a su alrededor.
—¿Un Falinks? —preguntó Maylene, sorprendida, mientras Caitlin y Darach iban con su hija y la alzaban en brazos.
—No del todo, solo son cinco —indicó Lionel—. Falta el líder.
—Bueno, parece que el líder está a punto de nacer.
De pronto, el huevo dentro de la incubadora comenzó a brillar fuertemente, cegando a la mayoría de personas que estaba ahí con aquella luz. Luego de unos segundos, el sonido de una compuerta abriéndose se hizo presente mientras el brillo disminuía.
Cuando Rose pudo ver una vez más, se encontró con otro de esas pequeñas criaturas saliendo de la incubadora. El pokémon de inmediato vio a la holder y saltó hacia sus brazos, siendo atrapada por esta.
—Así que si era un Falinks —dijo Maylene, sorprendida—. Debieron sentir que uno de los suyos estaba por nacer.
—El líder, aparentemente —dijo Lionel, mirando como los otros cinco se formaban y se dirigían hacia Rose.
Los pokémon se alinearon junto a Rose, mirándola fijamente. Aunque Rose se sintió un poco intimidada, de inmediato la chica sintió como su pokémon recién nacido saltó de sus brazos y se acopló a sus compañeros.
Aunque temeroso, el pokémon se formó al frente de los pokémon, completando la formación y moviendo sus pies de un lado a otro de forma sincronizada.
—Se ven chistosos —dijo Catherine, con una pequeña sonrisa.
Rose rió un poco, para después sentir la mano de su padre tocando su hombro. Volteándolo a ver, el hombre le mostró una Nivel Ball.
—Bueno, es hora de que formalices tu captura —dijo Pearl, quien había sacado la pokébola de un compartimento de la incubadora.
Rose simplemente asintió, determinada. Tomando la Nivel Ball, la holder se agachó y se puso frente a Falinks, provocando que todos entraran. Luego de tres giros, la captura se completó.
—Bienvenido al equipo, Fali —dijo Rose, viendo la Nivel Ball.
De inmediato sus demás pokémon se acercaron para conocer al nuevo integrante. Al sacarlo de nuevo, Buneary y Kirlia parecieron los más contentos de ver al nuevo integrante, mientras que Shroomish y Frillish se mantenían más alejados.
—Lo que es raro es que haya Falinks en Sinnoh —dijo Lionel, tocándose la barbilla.
—Bueno, últimamente han estado apareciendo varios pokémon extranjeros en Sinnoh —confesó Cynthia—. El encargado de atraparlos es…
Cynthia no pudo terminar de hablar. El poderoso ruido de una explosión se hizo presente, asustando a todos. Todos se taparon los oídos al instante, para después alzar la vista cuando el sonido terminó.
Catherine no pudo evitar llorar de miedo, provocando que su cabello comenzara a levitar, junto a algunos platos que estaban cerca de ella. De inmediato, Caitlin y Darach intentaron calmarla.
Mientras eso pasaba, todos giraron su vista hacia el noreste, encontrándose una gran nube de polvo empezando a elevarse.
—¡No otra vez! —gritó Fantina, asustada.
—¿Dónde podrá haber sido? —preguntó Wake, consternado.
—¿Podría ser el antiguo edificio del Equipo Galaxia? —preguntó Maylene, mirando a Cynthia.
—Tal vez, o tal vez sea otro ataque del Team Age —Cynthia pareció asustarse al barajar esa posibilidad—. Debemos ir a investigar —la campeona se dirigió a los demás líderes—. Sera mejor que vuelvan lo más pronto posible a sus ciudades, puede que haya otros ataques
Los demás líderes asintieron y se prepararon para volver a sus ciudades correspondientes. Mientras tanto, Cynthia junto a Pearl, Maylene, Lionel y Rose decidieron ir a ver qué había ocurrido. Solo Darach y Caitlin se quedarían en la casa del rubio, calmando a su pequeña.
Con ayuda de los pokémon de Cynthia y Lionel, aquel pequeño grupo empezó el viaje hacia el origen de la explosión, deseando que aquello no se tratase de otro ataque por parte de aquel grupo una vez más.
[…]
6 de Junio, Ciudad Rocavelo
Yanmega no tardó mucho en llevar a su entrenador a lo que alguna vez fue el cuartel de operaciones principal del Equipo Galaxia. El edificio yacía abandonado desde hace mucho tiempo.
Ignorando la gran muralla que impedía el pasó a cualquier persona al edificio, Titan y Yanmega aterrizaron en la parte trasera del desgastado edificio. Antes de entrar, el holder no pudo evitar apreciar como la pintura comenzaba a caerse de las paredes, los focos estaban reventados y la mayoría de ventanas abiertas, incluso los enormes picos de metal de la estructura estaban oxidados.
Abriendo con fuerza la oxidada puerta trasera, Titan se encontró con un gigantesco pasillo completamente oscuro, repleto de telarañas y con algunos pokémon insecto huyendo de la repentina presencia de luz. Con su Yanmega vigilando a los pokémon, el chico lentamente comenzó a caminar, cuidando sus pasos para no sentir el intenso dolor en sus músculos.
Mientras andaba, varios Spinarak y algunos Ariados intentaron atacarle, pero Yanmega los debilitó con facilidad con Tajo Aéreo. Aquellos pokémon lentamente fueron dejándole pasó al chico luego de ser superados por su pokémon.
Luego de caminar sobre aquel sucio y oscuro pasillo, Titan alcanzó a distinguir una luz al final de otro pasillo, aquello le hizo hacerse para atrás un momento, tensándose.
"No debería haber energía" pensó mientras se acercaba sigilosamente hacia la débil luz emitida por un pequeño foco que parecía estar a punto de fundirse. Cuando llegó, el chico pudo apreciar las enormes escaleras que llevaban a un gigantesco escenario.
Con la ayuda de su Yanmega, el chico pudo subir a la pequeña área destinada para el orador. En la enorme habitación resaltaban algunas banderas rotas del Equipo Galaxia, las cuales servían de habitad para varios Ariados y otros pokémon insecto. El suelo estaba inundado, siendo habitad para algunos Shellos y Wooper.
—Este lugar ha estado solo por año —dijo Titan, sujetándose de un desgastado atril.
Mientras se mantenía observando el pequeño habitad, su Yanmega gruñó fuertemente y alzó a Titan rápidamente, haciendo que este esquivara un gran cumulo de rocas que se dirigían a atacarlo.
Enfocándose, Titan pudo ver a una extraña mujer vestida con una gran túnica negra, y a su lado un poderoso Tangrowth listo para pelear. Aunque no pudo distinguirla bien, un rápido flash de un foco reveló el rostro del atacante.
—¡Júpiter! —gritó Titan.
—¡Lárgate de aquí! —gritó la mujer.
De inmediato, Tangrowth volvió a atacar con otro Poder Pasado, pero Yanmega logró esquivar el ataque una vez más.
—¡Soy yo, Titan! —gritó—. Yanmega, a la luz.
Yanmega entonces se movió hacia la luz de uno de los pocos focos que había, revelando la identidad del holder. De inmediato, Júpiter paró su ataque y se acercó a Titan.
—Ya veo, eres tú —dijo, molesta—. ¿Qué demonios haces aquí? No deberías estar debajo de las faldas de Moon.
Aquello provocó una molestia en Titan, el cual frunció levemente el ceño. Bajando lentamente, el chico no pudo evitar sentir una vez más ese profundo dolor en el musculo, cosa que pareció alertar a Júpiter.
—¿Por qué estas vestido con ropa de hospital? —preguntó.
—Tuve un accidente, igual que ustedes —dijo, recuperándose lentamente—. ¿Qué fue lo que pasó en el refugio?
—Vaya, desde cuando te importa lo que nos pase —dijo en tono despectivo.
—Nunca deje de hacerlo, Júpiter, tu sabes porque salí de ahí —dijo, enojado—. Solo quiero respuestas —haciendo un pequeño movimiento con sus manos, Yanmega le dio a su entrenador la caja que tanto estaba guardando—. Un chico extraño me dio esto, será mejor que la leas.
Con enojo, Júpiter se acercó al chico y tomó la carta con coraje. Leyéndola, su rostro cambio repentinamente, expresando gran sorpresa. Titan no pudo evitar sentirse confundido al ver a Júpiter tan impactada.
—¿Quién dices que te lo dio? —preguntó
—Un tal Troupy, dijo que era la última voluntad de Cyrus —exclamó, confuso—. ¿Entiendes a qué se refiere con lo último?
—"El retorno" —dijo Júpiter en voz baja, mirando la nada—. Eso significa que Cyrus está… Oh por Arceus.
Aquello hizo que Júpiter comenzara a llorar fuertemente, hincándose y con su Tangrowth intentando ayudarle. Titan no pudo evitar sentirse mal, apartando un poco la mirada. Parecía que al final su sospecha era cierta. Luego de algunos segundos, los llantos pararon.
—Realmente esperó que estés listo… —dijo Júpiter, con tono frio.
—¿A qué te refieres? —Titan se sorprendió bastante del repentino cambio de actitud.
Júpiter no dijo nada más, simplemente se levantó y le hizo una señal a Titan para que la siguiera. Con lentitud y cuidado, el holder y su pokémon siguieron a la excomandante por un enorme pasillo oscuro.
El ambiente se ponía tensó a cada rato, el silencio abrumador hacía temblar a Titan a cada pasó, provocando ligeros dolores en su musculo entumido. Sin embargo, cuando llegaron al final de aquel oscuro pasillo, Júpiter volvió a hablar.
—Algo nos atacó por sorpresa —dijo Júpiter, bajando unas escaleras—. Un montón de soldados en armadura lograron someter a tus padres, y después a nosotros.
—¿El Team Age? O ¿El Team Right? —preguntó Titan.
—El Team Age, seguramente —la mujer caminaba con cuidado por las oxidadas escaleras—. Cyrus se las vio cara a cara con el líder —poniendo una cara de desagrado—. Una extraña criatura en traje cuyo rostro era una calavera con partes de musculo azul, esa cosa quería la cadena roja, y toda la investigación sobre esta.
Aquello hizo que Titan recordara toda la investigación que había hecho previamente.
—¿Un androide? —preguntó.
—No lo creo, parecía más un ser de vuelto a la vida —expresó Júpiter
—Un rey —Titan chasqueó los dedos—. Eso fue lo que revivieron en la Torre Perdida.
Júpiter no pudo evitar voltear a ver a Titan, confundida. Al ver el rostro de la administradora, el holder le explicó lo que llevaba su investigación, aquello impresionó bastante a la excomandante.
—Parece ser que estar detrás de Moon tuvo sus ventajas —expresó Júpiter, con una pequeña risa—. Cyrus terminó dándole la cadena roja, permitiéndonos escapar, luego de eso escuchamos la gran explosión… Supongo que él…
Aquellas palabras parecían romperla poco a poco, deteniéndose un momento al final de las escaleras. Luego de tragar saliva, la mujer alcanzó a ver una gran puerta, completamente iluminada, al fondo de la enorme habitación en la que estaban.
—¿Qué les pasó a mis padres? —preguntó Titan, preocupado.
—Huyeron a la ruta 226, buscando un artefacto de Pluto —dijo, mientras seguía caminando—. Yo me refugie aquí para proteger la última información relevante de la cadena roja, he derrotado a varios miembros del Team Age, pero me temó que pronto llegue una gran invasión masiva —admitió la mujer, con pesar—. Sin embargo, creo que ya valió la pena.
—¿Por qué?
Júpiter no dijo nada, dejando a Titan completamente intrigado. Cuando finalmente ambos llegaron a la gigantesca puerta blanca, repleta de led verdes, Júpiter ordenó a su Tangrowth abrir las puertas con sus enredaderas.
—Tienes una gran misión, niño —admitió Júpiter, con una sonrisa—. Siempre quisiste que el Equipo Galaxia fuera bueno, ¿no?
Titan simplemente asintió, confundido. De pronto, Tangrowth finalmente rompió la puerta, revelando un cuarto bastante iluminado.
Entrando lentamente, Titan se encontró con una habitación blanca con una gran computadora en el fondo. En medio de la habitación se encontraban tres pilares que tenían en su cima una cúpula de cristal protegiendo un extraño portafolio, una cadena roja y un extraño aparato rectangular con una gran pantalla.
Titan no pudo evitar sorprenderse al ver aquellos artefactos, en especial aquella cadena roja, acercándose lentamente, el chico pudo observar a detalle tan extraño objeto.
—¿No se supone que Cyrus tenía solo una cadena? —preguntó, confundido.
—Con la investigación salieron varias, cuatro para ser específicos —admitió, retirando las cúpulas de los pilares—. Ahora todo esto te pertenece —Júpiter tomó el maletín y el extraño aparato.
—¿Qué? —Titan se sorprendió.
—Gran líder Titan —Júpiter se arrodilló, ofreciéndole los artefactos a Titan.
Titan se quedó inmóvil ante aquel nombramiento. Con la boca abierta, el chico sintió cómo Júpiter dejada aquel artefacto y aquel portafolio en sus manos. Lentamente, el chico recuperó el habla.
—¿Qué demonios dices? —preguntó, aún en shock.
—Aunque tú lo no creas, Cyrus te apreciaba bastante, apreciando tu ideal, es por ello que decidió heredarte el mando el Equipo Galaxia —Júpiter se acercó a la computadora—. No debías recibir este don tan pronto, pero su repentina muerte adelantó todo.
Titan seguía sin procesar exactamente qué estaba pasando, simplemente miraba con confusión el extraño aparato y el portafolio. Rápidamente, el chico agitó su cabeza y elaboró.
—¿Qué se supone que deba hacer con esto? ¿Enfrentar al Team Age? —preguntó, confuso.
—Has lo que tú desees, refúndalo y has lo que quieras con ese poder que se te ha sido heredado —dijo Júpiter, tecleando algo en la enorme computadora—. En el portafolio encontraras lo que necesitas saber, solo todo.
—Pero… ¿Cómo demonios piensas que yo puedo hacer eso? —Titan comenzó a desesperarse.
—Yo tampoco lo sé, ni Cyrus lo sabría, debías recibir esto en al menos siete años —Júpiter terminó de teclear—. Lidia con ello, hónralo, crea un nuevo Equipo Galaxia como tú lo desees, está en tus manos.
Sin poder decir nada más, la pantalla del ordenador se volvió roja, dejando ver una cuenta atrás de cinco minutos antes de una auto-destrucción. Antes de que Titan pudiese decir algo, Júpiter desapareció gracias a la ayuda de su Sableye, viajando a la dimensión fantasma.
Con aquella cuenta regresiva, Titan sujetó los tres artefactos que había y le pidió a su Yanmega que lo sacara de ahí lo más pronto posible. Su pokémon lo hizo, sin embargo, el peso que llevaba el muchacho y lo estrecho del camino hicieron que Yanmega se volviera muy lento.
Con el gran golpe de adrenalina en su cuerpo, Titan y Yanmega lograron divisar una pequeña ventana por la cual podrían pasar. Pasando por ella, ambos lograron alejarse lo suficiente hasta que finalmente la explosión ocurrió.
Aunque se desestabilizó, Yanmega pudo mantener a su entrenador en el aire, mientras una gran nube en forma de hongo comenzaba a elevarse sobre lo que alguna vez el cuartel general del Equipo Galaxia.
Con el último bastión fuera, el viejo Equipo Galaxia ahora era historia, dejando sobre los hombros de Titan la responsabilidad de fundar uno nuevo. Con terror, Titan miró de reojo el maletín que sostenía, aceptando con un suspiró lo que tenía que hacer. Lentamente, el chico y su pokémon se adentraron en la ruta 215.
¿Por qué Diamond usa la comida para todo?
¿Qué fue lo que llamó la atención de Hemertly?
¿Hay escena mas rara de cumpleaños escrita?
¿Ya siguen la pagina de facebook? Se suben dibujitos de estos personajes UvU (La pagina se llama "Trainer Manuel Baez")
Respuestas que se solucionaran el siguiente capitulo xD
