¿Capítulos Mensuales? (?)
Nah, disculpen la demora, tuve algunos problemas con la "bendita" escuela online xd.
Pero bueno, espero que disfruten de este capítulo.
Enjoy :D
Entrada 18: Vs Articuno, Zapdos y Moltres
6 de Junio, Ciudad Rocavelo
El grupo de Cynthia tardó algunos minutos en llegar hasta el origen de la explosión. Sin embargo, desde antes de llegar, todos se dieron cuenta donde había ocurrido la explosión.
La gran nube de polvo que siguió a la explosión se había disipado, cubriendo a una buena parte de los alrededores de la antigua guarida del Equipo Galaxia con una fina capa de polvo.
Los escombros parecían incendiarse poco a poco mientras algunos pokémon comenzaban a salir lentamente de entre los escombros. Los gritos de varios de los pokémon atrapados se hicieron presentes de inmediato.
Los pobladores llegaron al instante, al igual que los bomberos y la policía del lugar. Acordonando el área, los bomberos comenzaron con la labor de apagar el poco fuego que había y a intentar rescatar a algunos de los pokémon que ahí había.
De inmediato, Cynthia llegó al área acordonada, hablando con el primer oficial que se encontró.
—¿Qué fue lo que ocurrió? —preguntó la campeona, asustada.
—Un derrumbe, aparentemente —confesó el oficial, guardando su intercomunicador—. Estamos intentando rescatar a los pokémon que puedan estar entre los escombros.
—¿Podemos ayudar? —preguntó Pearl.
—Sí, pero de manera coordinada —el hombre comenzó a caminar—. Síganme.
Todos fueron con el oficial a cargo, el cual los guio hasta una zona donde parecía haber mayor acumulación de escombros. Cuando les dijeron que podían ayudar, de inmediato todos sacaron a sus pokémon para ayudarles a retirar los escombros.
—Tengo una idea —dijo Rose, mientras sacaba a su Kirlia—. Kir, ¿puedes encontrar a los pokémon con tus ondas psíquicas?
El pokémon asintió y comenzó a lanzar ondas psíquicas por debajo de la tierra, las cuales inevitablemente rebotaban con los otros seres vivos que había por debajo de los escombros. Localizándolos, Kirlia empezó a levantar rocas por donde estaban los pokémon atrapados, mostrándoles el camino a los demás.
Los demás pokémon hicieron lo suyo, quitando escombros y sacando a todos los pokémon que podían encontrar gracias a la ayuda de Kirlia. Sin embargo, el pokémon rápidamente se cansó y dejó de señalar los lugares, pero entonces el Medicham de Maylene lo sustituyó.
Uno a uno, los pokémon fueron saliendo de entre los escombros, agradecidos por todos los que ahí se encontraban ayudando a su rescate. No solo rescatistas, muchos otros ciudadanos y sus pokémon se unieron a la lucha para salvar la vida de los pokémon.
Luego de que el Garchomp de Cynthia sacara a dos pequeños Shellos de entre los escombros, el pokémon miró a su entrenadora, confundido. Luego de dejar una roca, Cynthia se confundió al ver a su pokémon, volteando por instinto hacia atrás de ella.
—Cynthia, supuse que estaría aquí —dijo un hombre vestido con un sacó café.
La campeona pudo reconocer de inmediato aquel hombre, a la que no pudo identificar fue a la extraña chica de traje azul y mascara que estaba al lado de Handsome.
—Inspector Handsome —Cynthia se acercó, limpiándose las manos—. No sabía que estuviera por aquí.
—La justicia siempre está preparada —admitió Handsome, volteando a ver a su acompañante—. Agente AquaCute, ¿podría ayudar a los rescatistas?
La chica asintió y dio un gran salto que dejó sorprendida a Cynthia. Cayendo sobre una gran pila de escombros, la agente comenzó a sacar grandes rocas en búsqueda de pokémon atrapados.
—No sabía que ya había súper agentes —admitió Cynthia, sorprendida.
—Es solo una versión mejorada de un viejo traje, hasta el momento solo la agente AquaCute es la única capacitada para portarlo.
—Ya veo, es un traje muy interesante —Cynthia se giró para ver como la agente escarbaba entre los escombros mucho más rápido que su Garchomp—. Supongo que ustedes tampoco saben que fue lo que ocurrió aquí, ¿verdad?
—Lamentablemente no, estábamos en Pueblo Sosiego y en cuanto nos informaron de la situación venimos a ayudar —Handsome miró hacia todos lados—. ¿Podría acompañarme?
Cynthia asintió con la cabeza y siguió al agente hasta un lugar un poco más solitario. Entonces Handsome sacó de su saco una pequeña libreta que la campeona reconoció al instante.
—Debo decirle que me alegra que me haya llamado, justamente hoy conseguimos el manifiesto de la líder del Team Right —Handsome miró el libro.
Cynthia no pudo evitar suspirar aliviada. La mujer tenía mucha más confianza en la policía internacional que en la agencia de seguridad donde trabajaba Hemertly. Luego de ver el libro en las manos de Handsome, la mujer sintió como se había quitado un gran peso de encima.
—Agradezco que usted tenga esta información —sonriendo—. ¿Ha tenido la oportunidad de leerlo?
—Aún no, pero alcance a leer la carta —el hombre suspiró—. Gaudimia, la líder, amenaza que si no publicamos este manifiesto llevara acabó otros actos terroristas.
Cynthia sintió como se le helaba la sangre y se le ponía la piel de gallina al escuchar aquella declaración.
—Por Arceus, ¿acaso lo que ocurrió fue un…?
—No estamos seguros, pero de todas formas estamos contra reloj —admitió Handsome, volviendo a meter el libro en su saco—. Me gustaría reunirme con usted en un lugar más privado luego de esto, necesitamos deliberar que hacer con esto.
Cynthia asintió, decidida a participar en lo que Handsome le pedía. Con eso dicho, ambos comenzaron a caminar de vuelta hacia el derrumbe hasta que una repentina llamada se hizo presente en el poké-reloj de Cynthia.
Mirando la pantalla del aparato, la mujer se encontró con una llamada grupal de sus compañeros de la Elite Four; Candice, Volkner y Flint. De inmediato, Cynthia contestó la llamada.
—Chicos, ¿ocurrió algo? —preguntó Cynthia, preocupada.
—Bastantes cosas —dijo Volkner con voz calmada.
—Señorita Cynthia, encontramos a las aves —dijo Candice, animada, mientras el sonido de una ventisca empezaba a sonar con fuerza.
—Al parecer cada uno encontró a una de ellas —agregó Flint.
Al escuchar aquello, Cynthia no pudo evitar sorprenderse, moviendo su espalda hacia atrás.
—¿En dónde se encuentran? —la campeona estaba asombrada.
—Yo estoy en el Monte Corona, por la salida a la Ruta 216 —dijo Candice.
—Y yo en la Ruta 228, cerca de la entrada a la ruta 226 —respondió Flint.
—Isla Hierro —contestó Volkner, tranquiló—. ¿Cómo debemos proseguir?
Cynthia se quedó pensando por unos instantes que debían hacer. Enfrentarse a un pokémon legendario era demasiado arriesgado, aunque no dudaba de la fuerza de sus compañeros, no quería correr riesgos.
—Esos pokémon han causado varios problemas —dijo Cynthia, suspirando—. Intenten debilitarlos, les enviare un poco de ayuda para que puedan capturarlos, debemos llevarlos con la Profesora Moon.
—Cuando despierte —agregó Volkner, fríamente—. Esperaremos su ayuda entonces, Volkner fuera.
El entrenador de tipo eléctrico fue el primero en irse, provocando una pequeña risa por parte de Flint y un sonido decepcionado por parte de la entrenadora de hielo.
—Volkner nunca cambiara —dijo Candice, decepcionada.
—Ni siquiera el matrimonio lo cambiara, Candice —bromeó Flint—. Estaremos esperando, Cynthia.
—Tengan cuidado, no se arriesguen —finalizó Cynthia.
Ambos se despidieron de la campeona y terminaron la llamada. Cynthia suspiró y corrió hacia donde se encontraban los demás, quienes habían tomado un pequeño descanso.
Formando un pequeño círculo, Cynthia llegó y de inmediato todos se levantaron al ver su rostro con preocupación.
—¿Pasó algo? —preguntó Lionel.
—Volkner, Candice y Flint encontraron a las aves legendarias —dijo Cynthia, provocando que todos se alarmaran.
—¿Dónde las encontraron? —preguntó Wake.
—Isla Hierro, la ruta 228 y el Monte Corona —dijo.
Al escuchar aquello, Pearl abrió más los ojos y separó los brazos, sorprendido.
—Cynthia, ¿La ruta 228 cerca de la ruta 226 y la salida del Monte Corona hacia la ruta 216? —preguntó Pearl, sorprendido.
—Sí, ¿cómo es que lo sabes?
De inmediato, el hombre buscó entre sus ropas, tomó su pokéreloj y comenzó a buscar entre los archivos de su aparato hasta encontrar una imagen de un mapa.
—Las coordenadas de mi estudio son demasiado cerca de los lugares que dijiste —aseguró Pearl, mostrándole el pokéreloj.
La campeona vio la imagen en el aparato y comprobó que lo que decía Pearl era verdad.
—Entonces las aves no están ahí por casualidad —dijo Cynthia, sujetando su barbilla—. Necesito que alguien vaya a ayudarles, no sabemos qué cosas puedan encontrarse ahí.
Al buscar candidatos, Rose quiso proponerse como voluntaria, pero Wake rápidamente se lo impidió mirándola directamente con una mirada seria que hizo que la chica rápidamente declinara.
—Yo puedo ir con al Monte Corona, queda bastante cerca y Chatot podrá llevarme sin pro…
Pearl fue interrumpido por la repentina llegada de AquaCute, asustando un poco al holder.
—Yo deseó participar —agregó la agente—. Estuve ahí cuando fueron liberadas y debó completar mi misión —la agente se acercó a Handsome e hizo una pequeña reverencia—. Por favor, déjeme ayudar, inspector.
—Una situación así de extrema requiere ayuda extraordinaria —Handsome sujetaba su barbilla—. Adelante, su misión será ayudar en Isla Hierro, después de eso iremos al centro de operaciones.
La agente agradeció su nueva misión con otra reverencia.
—Bueno, yo iré a ayudar a Flint en la ruta 226 —la mujer rápidamente sacó a su Togekiss—. Tengan mucho cuidado, esos pokémon son muy peligrosos, en cuanto los capturemos les informaremos de lo sucedido.
Aceptando el plan, todos empezaron su viaje. Pearl se despidió de su familia y rápidamente salió volando junto a su Chatot, mientras que Cynthia hizo lo propio y salió junto a su Togekiss a gran velocidad.
Mientras ambos se marchaban y AquaCute preparaba algunas cosas junto a Handsome, Rose no pudo evitar hablar con su maestro.
—Maestro Wake, ¿por qué no me dejó ayudarlos? —preguntó Rose, algo decaída.
—Tú entrenamiento aún no termina del todo, Rose —dijo Wake—. Aun no estas lista para enfrentar estos riegos.
Rose bajó la cabeza y comenzó a preguntar si aquello que su maestro decía era verdad. Ella se sentía lista para ayudar, pero si su maestro le decía que no, debía tener razón. Después de todo, no deseaba que volviera a ocurrir lo que pasó aquella noche.
—Sera mejor que acates las ordenes de tu maestro, niña —dijo la agente, configurando su comunicador—. La última vez empeoraste la operación.
Al escuchar aquellas palabras, Rose no pudo evitar llevarse las manos al pecho al recordar aquella anécdota. De inmediato, Maylene se acercó enojada a hablar con la agente, pero Wake se interpuso.
—Disculpe, agente, pero no estaba enterado que la policía internacional llevara de forma irresponsable a civiles a misiones peligrosas —dijo Wake, mirando seriamente a los dos pequeños círculos rojos de la máscara de la agente.
—La niña me pidió ayuda con su mochila —la voz de AquaCute se notaba ligeramente enojada—. Además, es una pokédex holder, no se supone que ellos sean cobardes.
—¡Oye, cuida tu lenguaje con mi hija tu…! —Maylene gritó y se acercó, pero rápidamente fue detenida por Fantina.
—No dejan de ser niños, agente —dijo Lionel, acercándose—. Fue muy irresponsable de su parte.
—Deberían elegir mejor a sus protectores —AquaCute dirigió la mirada hacia Rose.
—No había mejor elección —dijo Wake, con frialdad.
AquaCute se quedó en silenció, mirando fijamente a Rose. Lentamente, Rose bajó la mirada y pudo ver como los brazos de la agente temblaban ligeramente y sus puños apretaban con fuerza.
—Agente, será mejor que empiece con su misión —interrumpió Handsome, dándole una pokébola.
AquaCute se giró, tomó la pokébola y la lanzó, liberando a un poderoso Staraptor. Rápidamente, la agente se despidió de Handsome y saltó al ave para volar hacia la Isla Hierro.
—Me disculpó por lo que dijo, la agente AquaCute tiene un temperamento bastante fuerte —dijo Handsome, suspirando.
—Pues debería disciplinarla más —admitió Maylene, molesta.
—No creo que sea la disciplina, tal vez su agente necesite descansar —dijo Wake, mirando a Handsome directamente a los ojos.
—Es una opción que no descartó del todo —Handsome miró retadoramente a Wake y sonrió levemente—. Con su permiso.
Retirándose, Wake finalmente deshizo su cara y se acercó a Rose, la cual aún mantenía sus manos en su pecho.
—Recuerda Rose, no debes dejar que estos comentarios te abrumen —dijo Wake, acercándose a la chica—. Deberemos seguir con tu entrenamiento.
Aunque la chica quiso llorar, rápidamente se limpió una pequeña lágrima que sobresalía y asintió con la cabeza, determinada. Al ver aquello, Maylene no pudo evitar sonreír un poco.
Lionel no pudo evitar negar con la cabeza y girarse para volver a ayudar a sus pokémon, para que después de un rato todos volvieran a ayudar.
[…]
Ruta 215, 6 de Junio
Luego de volar un poco por el bosque, Titan decidió bajar hasta un gran árbol. Con mucha dificultad, el chico logró sentarse bajó el frondoso árbol. Su corazón latía agitadamente y su dolor de espalda comenzaba a disminuir poco a poco mientras acomodaba su espalda en el tronco.
Con el sonido de algunos pokémon voladores y las hojas cayendo en su rostro, Titan cerró los ojos y comenzó a pensar con claridad. Aquellas últimas palabras de Júpiter no parecían conectar dentro de su mente.
"¿Cómo es que todo esto pasó tan rápido? ¿Yo, el nuevo líder del Equipo Galaxia?" se preguntaba así mismo mientras miraba el cielo.
Mientras su Yanmega se recostaba a su lado, el chico tomó el maletín que le había dado Júpiter y lo puso en sus piernas. Aunque el maletín emitía un profundo olor a humedad, este estaba impecable, provocando extrañeza en el joven holder. Con las manos temblando, Titan lo abrió.
Lo que se encontró en la parte posterior fue una gran pantalla junto a un pequeño teclado numérico, un botón negro de encendido, una pequeña bocina y un lector de huellas digitales. En la parte inferior estaba oculta tras una extraña tabla negra. De inmediato, Titan tocó el botón de encendido.
Rápidamente la pantalla se iluminó, mostrando el logó del Equipo Galaxia. A su vez, una voz femenina pudo escucharse.
—Bienvenido a la Iniciativa Beyond, por favor, utilice el lector de huellas digitales para comprobar tu identidad —dijo la voz de una mujer que Titan inmediatamente reconoció.
—Mamá —dijo Titan en silenció, mientras acercaba el pulgar.
Al poner el pulgar, la pantalla se puso en rojo por unos segundos hasta volver al logo anterior luego de reproducir un pequeño sonido de alarma. De pronto, la tabla que cubría el resto del maletín se abrió, dejando ver su contenido. Dentro se hallaba un extraño traje con el logo del Equipo Galaxia, un aparato circular en forma de antena, tres extraños viales llenos con de un líquido amarillo, rosa y azul, y una Masterball.
La cabeza de Titan se hizo hacia atrás al ver tan extravagantes objetos, en especial aquella extraña Masterball, la cual nunca había visto en su vida. Mientras acercaba su mano para tocar la pokébola, un video empezó a reproducirte.
—Hola, Titan —el hombre del video era Cyrus—. Si estas escuchando esta transmisión entonces significa que estoy muerto y que alguno de tus padres o Júpiter te han dado este maletín junto algunas otras cosas.
Titan se sorprendió de ver a Cyrus en aquel video.
—Cuando yo cree el Equipo Galaxia, lo hice con la intensión de que sirviera a mis fines de crear un universo completamente nuevo, sin embargo, mi misión fue detenida y mis motivaciones cambiaron, deshaciendo a la organización —Cyrus cerró los ojos un momento—. Sin embargo, desde que me hiciste consiente de tu objetivo de cambiar el Equipo Galaxia, me hiciste darme cuenta de que tú debías ser mi digno sucesor, en este maletín encontraras las herramientas necesarias para llevar a cabo la Iniciativa Beyond.
Titan arqueó la ceja, mirando una vez más el contenido del maletín. Tomando la Masterball que había, el video continúo.
—Lo primero que encontraras es una Masterball, una pokébola especial que jamás falla, sin importar la especie, con ella podrás capturar al pokémon que desees capturar con la Cadena Roja que te he dejado —tosiendo—. Algunas investigaciones sugieren que puedes invocar a otros pokémon legendarios con las cadenas, pero aún no descubrimos cómo. Puedes investigarlo, y si llegas a tener problemas, los viales tenemos muestras de Uxie, Azelf y Mesprit, con esas muestras podrás crear nuevas cadenas.
—Así que mis sospechas eran reales —dijo Titan en voz baja—. Seguías investigando sobre la cadena roja.
Al ver las viales, Titan no pudo evitar sentir repulsión. Estaba consciente de lo que tuvo que pasar para que Cyrus las consiguiera, de los crímenes cometidos contra aquellos pokémon legendarios.
—También hay una pequeña antena, la cual se usa como complementó con el aparato que debieron haberte dado —de inmediato, Titan giró la mirada para ver el aparato que sujetaba su Yanmega—. El aparato es un localizador a tiempo real de todos los miembros del Equipo Galaxia, cuando ellos trabajaban para mi les implantamos unos chips de control mental, actualmente esos chips están apagados, pero si usas la antena, estos podrán obedecerte sin oponerse.
Aquello dejó en silenció a Titan, haciendo que la piel se le enchinara y se volviera completamente blanca, sus pupilas se contrajeron ligeramente mientras su boca se abría.
—Tú… tú te atreviste —dijo, con voz completa de incomprensión.
—Por último, un traje que puede ayudarte a reafirmar tu autoridad como líder, hicimos un cálculo para saber tu talla cuando seas mayor, además de que contiene algunos accesorios para que coloques la Piedra Activadora que algún colaborador mío debió haberte dado —el hombre hizo una pequeña pausa mientras la cámara hacia un acercamiento—. Titan, eres el futuro del Equipo Galaxia, es una herencia a la que no podrás escapar, en tus manos esta guiar a la organización como tú lo deseas, solo espero que seas lo suficientemente fuerte para aceptar el reto —la cámara volvió a su posición—. Usa al Equipo Galaxia para que sirva a tus fines.
De pronto, el video finalizó, dejando a Titan completamente helado. El chico tenía la mirada perdida en aquella extraña pantalla que solo reflejaba el logo del Equipo Galaxia. Su Yanmega se acercó, preocupado, tratando de ver que le pasaba al chico.
—Yo quería hacerlo, yo quería reformar al equipo, pero… —Titan tomó el dispositivo y lo miró— No sé si deba revivir, ¿Por qué demonios implantaste control cerebral en tantas personas?
Estaba enojado, apretando con fuerza aquel extraño rastreador que Júpiter le había dado. Aquello le parecía simplemente atroz, el solo imaginarlo le hizo soltar el rastreador.
Su respiración se agitaba mientras en su mente se cuestionaba que debía hacer, como debía reaccionar al respectó. Tomando el enorme traje para verlo, Titan no pudo evitar sentir repudió al verlo.
—No puedo creer que este sea… —su voz parecía quebrarse— La herencia maldita, un maldito sociópata que fue capaz de hacer atrocidades para su propio benefició —dijo, recordando un poco su infancia—. ¿Acaso fue por ello que mamá y papá te idolatraban? Fuiste tú el que los volvió fanáticos.
Su ceño se frunció, cerrando el maletín de golpe y levantándose torpemente. Aunque el dolor incapacitante persistía, el chico logró levantarse. Miró a su pokémon, el cual lo miraba ligeramente preocupado.
De pronto miró hacia el este, contemplando al Monte Corona a lo lejos. Aunque los arboles lo tapaban ligeramente, Titan era capaz de ver la cima de la enorme montaña. Por su mente pasaron ciertas memorias, memorias que hicieron que moviera ligeramente la mirada hacia su costado.
—Yo… ¿yo debo hacerlo? —se preguntó a sí mismo, apretando el puño.
Volvió a ver el Monte Corona, recordando aquellas pláticas con sus padres, como lograron hacer tanto daño en aquel entonces. Su mirada se giró al maletín, recordando aquellos viales que contenía las muestras de los pokémon legendarios.
Bajó los hombros, apretó los puños y movió su cabeza hacia un lado, frustrado. Dio una fuerte patada al suelo, provocando que el dolor volviera. Quedándose quieto en aquella posición para no caer, Titan suspiró.
—Spiritomb nos venció fácilmente aquella vez, si quiero lograr esto, debó volverme más fuerte —se reincorporó cuando el dolor se fue—. Si hay un buen lugar para volvernos fuertes es el Monte Corona, la profesora Moon dijo que ahí hay pokémon muy fuertes y…
Titan se quedó en silenció al recordar a la profesora Moon, había olvidado por completó su labor con su mentora. Giró una vez más para ver el portafolio, perdiendo su vista en el traje.
—Haremos una parada en el hospital, recogeré las cosas de mi habitación y le dejare una nota a la profesora —suspiró, triste—. Luego de eso iremos por los demás, ¿de acuerdo?
Yanmega no pareció convencido, el pokémon estaba preocupado por la situación de su entrenador, no quería dejarle ir. Sin embargo, Titan sonrió levemente y se acercó.
—Estaré bien, este dolor se ira cuando haga más actividad física, créeme —Titan acarició la cabeza de su pokémon—. ¿Cuento contigo?
Sin estar del todo seguro, Yanmega asintió ligeramente con la cabeza.
—En ese caso, no perdamos tiempo —Yanmega entonces tomó el maletín y se lo dio—. Nos llevaremos todo, estas cosas serán peligrosas bajó las manos equivocadas.
Con ayuda de Yanmega, Titan guardó todos los aparatos en el maletín y entonces emprendieron el viaje hasta el hospital de Ciudad Jubileo. Ese día empezaba una nueva misión para el joven holder.
[…]
Ruta 228, 6 de Julio
Cynthia pudo sentir el gran calor de la Ruta 228 al entrar en ella. De inmediato pensó en quitarse su abrigó, pero antes de poder hacer algo apareció un gran destelló que la cegó a ella y a su pokémon.
—¡Cuidado! —gritó, cubriéndose los ojos.
Togekiss también se vio cegado y bajó de emergencia hacia al suelo. Al tocar el suelo, ambos pudieron sentir como la enorme tormenta de arena se desvanecía y el calor aumentaba de manera considerable.
Cuando Cynthia descubrió sus ojos, se encontró con una gran parte de la arena del lugar convertida en vidrio. Todo el camino parecía estar formado por enormes cristales reflejantes.
Con su cuerpo empapado en sudor, Cynthia no tuvo más opción que quitarse su largo abrigo, tirándolo al suelo. De inmediato metió a su Togekiss y sacó a su Garchomp.
—Creo que eres el único capaz de soportar este calor —dijo Cynthia con la cara roja.
Garchomp rugió, preocupado, pero su entrenadora le soltó una mirada determinada. Subiéndose a él, ambos volaron un poco hasta encontrarse lo que estaban buscando.
Moltres, el poderoso pokémon tipo fuego, se encontraba volando por sobre unos gigantescos cristales que sobresalían de un pequeño valle. El pokémon no paraba de utilizar su Lanzallamas contra aquel lugar.
Girándose un poco pudo encontrar a Flint, el cual se acercó a ella junto a su Magmortar. Al verlos, Cynthia bajó de su pokémon.
—Cynthia, espero que pueda soportar este calor —dijo Fausto con una pequeña sonrisa.
—No tanto como tú, pero me las arreglare —sonrió, para después ver al pokémon—. ¿Cuánto tiempo lleva haciendo eso?
—Desde que lo encontré, todo el rato —Flint metió sus manos a su bolsillo—. ¿Entonces pelearemos contra él?
—Correcto —Cynthia metió en su pokébola a Garchomp y sacó a Milotic—. No te molestara un poco de lluvia, ¿verdad?
—Magmortar y yo hemos aprendido a soportar el agua, no se preocupe por nosotros —Flint sonrió y miró a su pokémon, el cual lo miró determinado.
—En ese caso, ¡Milotic, usa Danza Lluvia! —ordenó la campeona.
El pokémon aceptó y comenzó a hacer una pequeña danza sobre sí misma, generando nubes de tormenta que comenzaron a disipar el enorme calor. Al ver su clima alterado, Moltres de inmediato volteó a ver a los responsables mientras la lluvia cubría sus alas.
—¡Nuestro turno, Magmortar, usa Rayo! —gritó Flint.
El pokémon fuego aceptó y cargó de su cañón el ataque eléctrico que logró dar en el blanco, hiriendo un poco al pokémon legendario. Moltres contraatacó provocando un enorme remolino de viento contra Magmortar.
Los poderosos vientos atraparon a Magmortar, lanzando hacia un pequeño montículo de lodo.
—Vendaval —Cynthia miró a Flint—. Moltres debe haber combatido bajó lluvia antes.
—Ni que lo digas, esto será una buena pelea —Flint sonrió, mientras su Magmortar se liberaba del lodo—. ¡Magmortar, usa Psíquico!
—¡Milotic, Hidrobomba! —ordenó Cynthia.
Magmortar liberó ondas psíquicas que golpearon la cabeza de Moltres, haciéndolo desvariar en el cielo y volviéndolo blanco fácil para el Hidrobomba de Milotic, lanzándole contra el enorme cristal que había creado y rompiéndolo.
Los afilados y pequeños vidrios cortaron sus alas, provocando que las llamas del pokémon se avivaran más a pesar de la lluvia. Luego de volver a alzarse, Moltres cargó otro Vendaval, esta vez contra Milotic.
Los enormes vientos huracanados envolvieron a Milotic, alzando del piso y lanzándolo hacia una pequeña charca llena de lodo. Cuando el ataque acabó, Cynthia vio como la cabeza de su pokémon comenzaba a dar vueltas.
—La confundió —dijo Cynthia, mientras tomaba buscaba algo dentro de los bolsillos—. Flint, puedes…
Antes de poder decir algo más, un inmenso calor volvió a hacerse presente. Al voltear, vieron como Moltres cargaba una gigantesca bola de fuego desde su pico.
Moltres lanzó aquella poderosa bola de fuego hacia Milotic, provocando un daño directo. Aquella esfera ígnea era tan caliente que evaporó por completo la charca donde se encontraba Milotic, además de hacer serios daños al pokémon.
—¡Milotic! —gritó Cynthia.
La campeona fue a ver a su pokémon, la cual estaba bastante herida, pero aún estaba dispuesta a pelear. Cynthia sonrió y le dio a su pokémon una Baya Caquic para curarle la confusión. Cuando Cynthia volteó, pudo ver que Moltres había perdido todas sus llamas.
—Llama Final, un movimiento que no se ve todos los días —admitió Flint, preparándose—. Moltres perdió el tipo fuego, ya no es vulnerable al tipo agua.
—Así que esa era su estrategia —Cynthia se acercó a su compañero—. Sin embargo, sigue siendo vulnerable al tipo eléctrico, debemos aprovechar la oportunidad.
—Debemos darnos prisa, la lluvia no tardara en desaparecer —admitió Flint al ver como la lluvia se convertía en llovizna.
—Si Moltres perdió su tipo fuego, es vulnerable al tipo Hielo —la mujer puso su dedo en su barbilla—. Si atacamos con Rayo Hielo y Rayo, podríamos vencerlo de un golpe.
—Si encontramos la oportunidad —Flint vio como Moltres parecía estar a punto de cargar otro ataque—. ¡Magmortar, Rayo!
—¡Milotic, Rayo Hielo! —ordenó Cynthia.
Ambos ataques salieron disparados, obligando a Moltres a moverse de un lado a otro para intentar esquivar dichos ataques. Mientras el pokémon esquivaba, Cynthia pudo observar como las pequeñas gotas de lluvias se convertían en cristales de hielo, lo cual le dio una idea.
—¡Milotic, apunta tu ataque a las nubes! —gritó.
Su pokémon la obedeció y atacó a las nubes de lluvia. De pronto, las gotas de lluvia se convirtieron en puntiagudas agujas de hielo que comenzaron a herir a Moltres, desestabilizándolo.
—¡Ahora! —gritó Cynthia.
Finalmente ambos ataques pudieron sincronizarse, golpeando con ferocidad a Moltres. El ataque fue crítico, lanzando una vez más a Moltres al enorme cristal que había creado, rompiéndolo por completo.
Cuando el ataque cesó, el ave se encontraba en el fondo de una gran zanja, no podía mover sus alas las cuales estaban llenas de cortadas provocados por los vidrios que rompió por su cuerpo.
De inmediato, Flint corrió y lanzó una UltraBall. El pokémon entró dentro del dispositivo y, con tres vueltas, finalmente el pokémon fue capturado.
Mientras las nubes de lluvia se retiraban y daban paso una vez más al incansable sol, Flint y Cynthia bajaron con cuidado a la zanja donde se encontraba la pokébola de Moltres.
—¿Crees que este bien? —preguntó Flint, tomando la UltraBall.
—Es un pokémon legendario, no me preocuparía por ello —admitió Cynthia.
Flint miró a su UltraBall y pudo ver como las llamas de Moltres volvían a encenderse, aunque aún se veía al pokémon bastante débil.
—Bueno, esto me convierte en el segundo entrenador que capturó a una ave legendaria —Flint sonrió y guardó al pokémon en su cinturón—. Bueno, será mejor ir con los demás.
Cynthia ignoró por completó a su compañero. Su atención se centró en la pared de aquella zanja. Flint la miró con extrañeza, para después voltear a ver a donde Cynthia miraba y encontrarse con lo que dejó a la campeona tan sorprendida.
En la pared había lo que parecía ser un gran umbral de una puerta. Sin embargo, donde debía haber una puerta se encontraba un gran muro hecho de roca, muro el cual tenía un patrón de siete círculos en forma de "H".
—Al final Pearl tenía razón —admitió Cynthia, mirando el mural—. Esperaremos a que los demás terminen su misión, creo que ya sabemos para qué querían liberar a las aves en Sinnoh.
[…]
Isla Hierro, 6 de Julio
La agente AquaCute no tardó en encontrar el lugar donde se encontraba Zapdos. Desde el océano pudo ver una gigantesca nube de tormenta sobre la isla. Al acercarse pudo ver como algunos rayos parecían salir de una de las entradas.
AquaCute entró y encontró lo que buscaba. Zapdos, el pokémon legendario, volaba al interior de inmensa caverna, lanzando contantes rayos a una gran acumulación de rocas en el fondo de la cueva.
La chica sacó a su Swampert para empezar a combatir, pero fue interrumpida por dos hombres que aparecieron justo detrás de ella.
—¿Tú eres la ayuda que mandó Cynthia? —preguntó Volkner, el cual estaba junto a su Electrivire.
—Agente AquaCute, fui enviada por Handsome —dijo la agente, con algo de enojo—. Este asunto también es mío.
—Oh, tú debes ser la que estuvo junto a la hija de Maylene aquella vez —dijo un hombre de gran barba y cabello cano—. Bueno, pareces lo suficientemente fuerte para ayudarnos.
—Aquella vez cargaba con peso muerto —dijo, de manera prepotente—. Espero que ustedes hagan honor a sus títulos de Alto Mando y Líder de Gimnasio.
—Ex-líder, por favor —Byron rió ligeramente, sacando a su Steelix.
—Bueno, empecemos con esto —la voz de Volkner era bastante calmada—. Electrivire, Puño Trueno.
—¡Swampert, Avalancha! —gritó AquaCute.
—¡Steelix, Roca Afilada! —ordenó Byron.
Los pokémon obedecieron y atacaron rápidamente al ave. Electrivire logró acertar con éxito su ataque, llamando la atención de Zapdos. El ataque de Steelix fue fácilmente esquivado, pero este no pudo escapar al ataque de Swampert, dejándole levemente herido.
—Los tres tenemos pokémon tipo tierra, no será demasiado complicado —dijo Byron, sentándose en una roca—. ¡Steelix, usa Maldición!
—No es sabio confiarse —dijo Volkner, cruzándose de brazos—. ¡Electrivire, Meditación!
—No lo hago —Byron sonrió—. Niña, ¿podrías cubrirnos?
—No me des órdenes —respondió AquaCute, enojada—. ¡Swampert, Puño Hielo!
Ambos pokémon accedieron a sus órdenes. Una gran aura oscura rodeó a Steelix, potenciando su poder ofensivo y defensivo, pero disminuyendo su velocidad, a la par que Electrivire cerraba sus ojos y un aura azul le rodeaba, aumentando su ataque.
Zapdos intentó atacar, abalanzándose contra los pokémon usando Pico Taladro, pero Swampert logró interceptarlo en el aire y estampándolo contra la pared de la caverna con su Puño Hielo.
—Le recomiendo que tenga cuidado, agente —dijo Volkner, sentándose igualmente—. Ese Zapdos seguramente tiene la habilidad "Electricidad Estática", mantén alejado a tu pokémon de su plumaje.
—Eso ya lo sé, idiota —respondió AquaCute, aún más enojada—. No soy una novata en esto.
—En ese caso, supongo que tendrás un buen plan para lidiar con esta amenaza, ¿no es así? —Byron miró intrigado a la chica.
AquaCute no dijo nada, se quedó callada mirando al exlíder de gimnasio. Sin embargo, antes de decir algo, Zapdos emitió un fuerte ruido y sus alas comenzaron a emanar un gran calor.
—Esperaba eso —admitió Byron—. ¡Steelix, usa Excavar!
—¡Electrivire, Protección! —gritó Volkner.
—Swampert, Avalancha —ordenó AquaCute.
Lentamente, Steelix cavó un agujero en la tierra para protegerse, mientras que Electrivire creaba una esfera de energía con la cual protegerse. Swampert intentó atacar, pero las piedras que lanzó fueron esquivadas por Zapdos.
Cuando AquaCute sintió el aumento de la temperatura, Zapdos emitió una poderosa Onda Ígnea en toda la cueva. De inmediato, AquaCute saltó enfrente de Volkner y Byron y creó una pequeña cúpula de energía para protegerse del ataque.
—Gracias, chica —agradeció Byron, con una sonrisa.
—¿Cómo es que no se cubrieron? —preguntó AquaCute, asustada—. De no haber sido por mí…
—Byron y yo tenemos experiencia lidiando con el fuego, de alguna manera u otra —dijo Volkner, levantándose y llevando sus manos a sus bolsillos—. Tenemos lo suficiente acorralado como para que intente escapar, debemos atacar ya.
—Un ataque combinado podría servir —admitió Byron, levantándose igualmente—. Chica, ¿podrías hacerle un daño suficientemente fuerte para que Volkner y yo logremos derribarle?
—Tengo mucha más que eso —respondió, enseñándole su muñeca.
De su muñeca se abrió un pequeño compartimento que dejaba ver una piedra activadora, aquello sorprendió bastante a los dos hombres que estaban ahí.
—Que nuestros corazones se sincronicen, Swampert —dos rayos salieron de la piedra activadora de AquaCute y se conectaron con la piedra que llevaba Swampert en el cuello—. ¡Mega-evolución!
Una gigantesca aura del color del arcoíris rodeó a Swampert, al desaparecer, Swampert adoptó su forma mega evolucionada, con mucha más musculatura.
—Bueno, eso sí es inesperado —Volkner sonrió levemente, cerrando los ojos—. Si atacamos ambos con Puño Hielo, podríamos dejarlo vulnerable para un Roca Afilada de Steelix.
AquaCute se quedó mirando a Volkner un momento, pensando en aquella idea. Algo dentro de ella le molestaba, el no ser ella la que diera el golpe de gracia. Sin embargo, el escuchar el gritó de Zapdos le hizo tomar una decisión.
—De acuerdo —dijo, mirando a su pokémon—. ¿Listo?
—Si —Volkner levantó un brazo al frente—. ¡Electrivire, Puño Hielo!
—¡Swampert, Puño Hielo! —ordenó AquaCute.
Ambos pokémon saltaron al escuchar a sus entrenadores, con sus puños envueltos en hielo. Zapdos logró esquivar el ataque de Electrivire, pero la enorme potencia del ataque de Swampert cayó en su ala izquierda.
Aquel golpe desestabilizado a Zapdos, haciéndole bajar bastante al suelo y con su ala congelada. Estando más bajo, Electrivire pudo reanudar su ataque, golpeando el ala izquierda del pokémon. Ambos ataques lograron que Zapdos finalmente cayera al suelo, bastante herido.
—¡Steelix, usa Roca Afilada, ahora! —gritó Byron.
De inmediato, Steelix finalmente salió de la tierra y se rodeó se puntiagudas piedras las cuales lanzó inmediatamente contra el pokémon legendario.
—Necesitaremos más fuerza —Volkner miró AquaCute—. Lanza lo mejor que tengas.
—¡Swampert, usa Avalancha! —gritó AquaCute
El segundo ataque se ejecutó, sepultando a Zapdos entre grandes rocas. Cuando los ataques pararon, Electrivire miró a su entrenador, el cual también le miró y asintió lentamente.
Electrivire se acercó a donde se encontraba Zapdos, el cual parecía estar completamente debilitado. Al llegar, el pokémon pudo ver como algunos rayos comenzaban a salir del cuerpo de pokémon. Al instante, Electrivire utilizó Puño Hielo contra él, debilitándole finalmente.
—Bueno, lo hemos logrado —Volkner sacó una UltraBall.
—¿Piensas capturarlo? —preguntó Byron, confuso.
—Cynthia no los pidió —respondió, lanzando la pokébola.
La pokébola fue lanzada hasta donde se encontraba el cuerpo de Zapdos. Dio tres vueltas y listo, el pokémon legendario fue capturado. Volkner caminó de inmediato hacia donde se encontraba su pokémon y su nueva captura.
—Bueno, no estuvo del todo mal —Volkner suspiró luego de meter a Electrivire en su pokébola—. Fue ligeramente más divertido que una batalla de la liga.
—Al menos ahora podre seguir con la minería un poco más —admitió Byron, metiendo a su Steelix—. ¿Tú que harás chica…?
Ambos voltearon a donde debía estar la chica, pero esta ya no se encontraba ahí, había desaparecido por completo. Aquello hizo suspirar a Byron.
—Bueno, supongo que deberíamos seguir su ejemplo —Volkner intentó darse la vuelta, pero la mano de Byron lo detuvo.
—Tal vez deberías de ver esto —Byron apuntó a la pared de la caverna.
Volkner volteó a ver dónde Byron le apuntaba y se desconcertó. En el fondo de la caverna había lo que parecía ser una gran puerta sellada por una gigantesca roca. En el centro de aquella roca había siete puntos rojos en forma de hexágono.
[…]
Monte Corona, 6 de Julio
El frio intensó comenzó a sentirse fuertemente conforme Pearl sobrevolaba la cordillera de la montaña. Acercándose a su destino, el hombre pudo ver la enorme ventisca que se asomaba por las cercanías de la Ruta 216, por lo que decidió bajar por un pequeño camino y meter a su Chatot en su pokébola.
—Bueno, necesitare de tu ayuda, Chimlord —Pearl lanzó la pokébola de su compañero.
De inmediato salió su Infernape, el cual logró que el frio disminuyera un poco, a la vez que Pearl convertía su camisa a rayas en una sudadera. Bien abrigado, el hombre empezó a correr hacia el centro de aquella enorme nube de nieve.
Usando un poderoso Lanzallamas, Pearl se abrió pasó entre la enorme acumulación de nieve hasta encontrarse con un gigantesco pedazo de hielo cubriendo la entrada al Monte Corona.
Sobre ese gran pedazo de hielo se encontraba Articuno. El pokémon legendario no para de usar Rayo Hielo sobre aquel enorme cristal, volviéndolo aún más grande.
—Te encontré —dijo Pearl, para después girar a todos lados—. ¿Dónde está el compañero de…?
—¡Sorpresa! —gritó Candice.
Pearl se asustó bastante, soltando un pequeño gritó y saltando hacia adelante. Candice entonces comenzó a reír ligeramente, tapándose la boca con su mano.
—¡Candice! —Pearl se enojó ligeramente por el gritó—. ¿Tú eres la que encontró a Articuno?
—Así es, fue algo difícil encontrarlo, pero al final terminó aquí —dijo, para después dirigirle una mirada picara—. Así que tú serás mi compañero, ¿verdad?
—Sí, eso parece —Pearl suspiró, sonrojándose levemente—. Si Maylene se entera de esto me mata.
—Oh vamos, Maylene no puede ser tan celosa después de tanto tiempo —Candice rio levemente.
Aunque Pearl se sentía ligeramente incomodo, el rugido de Articuno le hizo volver a centrarse en el combate.
—Bueno, lo mejor será empezar la batalla —Pearl mandó a su Infernape—. ¿Lista?
—Candice siempre esta lista —la mujer sonrió, determinada—. ¡Abomasnow, usa Ventisca!
—¡Chimlord, Lanzallamas! —ordenó Pearl.
Ambos pokémon saltaron y ejecutaron sus poderosos ataques que lograron acertar en el blanco, lanzado a Articuno hasta impactarse en el enorme bloque de hielo. El ave se levantó y se abalanzó hacia los pokémon, lista para atacar.
La poderosa criatura invocó una gran tormenta de nieve que golpeó con fuerza a ambos pokémon. Pearl tuvo que protegerse la cara de la nieve, pero Candice se mantuvo inmutable ante el ataque de Articuno.
Luego de eso, el cuerpo de Articuno pareció desvanecerse lentamente, aún era visible, pero había que forzar la vista para poder verlo volar.
—¿Manto Níveo? —preguntó Pearl a su compañera.
—Aprovecha la nevada para desvanecerse, buena jugada —Candice sonrió, determinada—. Sera difícil acertar, espero que tengas un movimiento con buena precisión.
—Tenemos algo de eso —dijo Pearl, acomodándose la bufanda—. ¡Chimlord, Golpe Aéreo!
—¡Abomasnow, continua con Ventisca después de Infernape! —gritó Candice.
Chimlord logró avisar a su adversario en el cielo. El pokémon dio un gran salto hasta donde se encontraba Articuno y acertó un fuerte golpe en aquella criatura legendaria.
Articuno intentó atacar con sus alas al pokémon tipo fuego, pero entonces una gran tormenta de hielo lo golpeó y lo lanzó hacia la montaña, impactando contra la roca.
Aunque comenzaba a cansarse, Articuno se levantó sin problemas. De inmediato el pokémon hizo aparecer a su lado algunas rocas envueltas en un aura morada y las lanzó contra Abomasnow.
—¡Cúbrete! —gritó Candice.
El pokémon se cubrió del golpe con sus brazos, resultando ligeramente herido. Pearl entonces pudo apreciar como una especie de aura apareció y desapareció en Articuno.
—Ha aumentado sus estadísticas —Pearl se hizo aún lado— ¡Cuidado!
Articuno descendió y atacó con una Ventica aún más fuerte hacia los pokémon. Chimlord comenzaba a cansarse un poco, mientras que Abomasnow parecía caer un poco al suelo, más agotado.
—¡Abomasnow, te encuentras bien! —preguntó la entrenadora.
El pokémon volteó a ver a su entrenadora y la miró de manera determinada, levantándose. Candice sonrió de vuelta y miró a Pearl, el cual tenía la mano en su barbilla.
—Uy, Pearl pensador —dijo, graciosa.
—No es momento para esto, Candice —Pearl se enojó levemente—. ¿Tu Abomasnow sabe Hierba Lazo?
—Es uno de sus movimientos, ¿por qué? —preguntó, curiosa.
Antes de poder responder, Articuno volvió a atacar contra el pokémon con un Rayo Hielo. Antes de que el ataque impacta, Pearl le ordenó a su Infernape recibir el ataque de Articuno, debilitándolo un poco.
Candice pareció preocupada y confusa, miró a Pearl intentando encontrar una explicación. Al voltear vio al hombre con la espalda ligeramente encorvada, los puños apretados y una mirada fija y determinada en el combate. Aquello le hizo sonreír y de volver la mirada a su pokémon.
—¿Mar Llamas? —preguntó, confiada.
—Oh, eso significa que vez mis combates —Pearl se alejó un poco más.
—No me los perdería para nada —Candice se alejó igual—. ¡Adelante!.
—¡Chimlord, Envite Ígneo! —ordenó Pearl.
El pokémon se rodeó de poderosas llamas y se lanzó de manera rápida y agresiva contra Articuno. Sin embargo, este movimiento no logró dar en el blanco, volviendo a Infernape un blanco fácil para un Tajo Aéreo.
La ráfaga de aire dejó a Chimlord bastante mal herido, pero la llama de su cabeza comenzó a arder con mayor intensidad.
—¡Abomasnow usa Ventisca! —gritó Candice.
Otra poderosa ventisca atacó a Articuno, lanzándola una vez más contra la roca y dándole tiempo a Chimlord para volver con su entrenador.
—Bien hecho, solo necesitas un impulso más —Pearl le sonrió a su pokémon—. Carga tus llamas y espera mi señal.
Infernape accedió y se rodeó una vez de llamas, un aura que lentamente comenzaba a crecer. Mientras Infernape cargaba su ataque, Candice vio como Articuno volvía a reincorporarse.
—¡Abomasnow, necesito que prepares un buen Hierba Lazo! —ordenó la entrenadora.
Unas poderosas enredaderas salieron de su espalda y se incrustaron en el suelo, esperando el preciso momento en que Articuno se acercara lo suficiente. Para su fortuna, Articuno volvió a acercarse para atacar con Rayo Hielo.
—¡Ahora! —gritó Candice.
Dos poderosas enredaderas salieron del suelo e intentaron tomar al pokémon, pero Articuno logró escapar del agarre y atacar con su Rayo Hielo a Abomasnow.
El pokémon no pudo evitar agacharse, frunciendo el ceño y devolviendo las lianas a su cuerpo. Aquello preocupó bastante a Candice.
—¡Abomasnow, ¿estás bien?! —preguntó.
Aún herido, el pokémon lentamente volvió a levantarse, lanzando una vez más sus enredaderas al suelo. Candice sonrió determinaba y volvió a fijar su vista e Articuno, el cual volvía a acercarse.
—Espera —Candice miró atentamente a Articuno—. Espera… ¡Ahora!
Justo cuando Articuno volvió a lanzar su Rayo de Hielo, Abomasnow atacó al pokémon, envolviendo al pokémon con sus enredaderas y lanzándolo contra el suelo.
—¡Chimlord, Envite Ígneo! —gritó Pearl.
El ataque de Articuno había dado en el blanco, pero antes de ser liberado de las enredaderas, Infernape lo interceptó envuelto en una gigantesca bola de fuego.
Una pequeña explosión se hizo presente, tan fuerte que la nieve de alrededor se convirtió en agua en un instante. Cuando el humo se disipó, Abomasnow e Infernape habían caído.
Articuno aún estaba en pie, sujetándose por sus alas mientras miraba con enojo a los entrenadores que le había atacado. Intentó alzarse, pero algunas llamas se alzaron en su cuerpo, debilitando.
Candice sacó del suéter que colgaba de su cintura una UltraBall y la lanzó hacia el pokémon legendario. Al estar dentro, la pokébola comenzó lentamente a girar de un lado a otro. Luego de tres vueltas, la UltraBall se cerró, capturando al pokémon.
—¡SI! —gritó Candice.
La entrenadora se acercó, encontrándose con la pokébola de su nueva captura. Articuno, el pokémon legendario, había sido capturado. De pronto, la ventisca comenzó a disiparse, dejando ver una vez más la luz del sol.
—Buen trabajo, Candice —dijo Pearl, mientras curaba a su pokémon.
—¿De qué hablas? Fue nuestro trabajo —Candice sonrió, acercándose a su compañero—. No cabe duda de que hacemos un excelente dúo, ¿no es así?—guiñándole el ojo.
Pearl respondió con una sonrisa nerviosa y un ligero sonrojo, terminando de curar a su pokémon. Luego de eso, el hombre volteó a ver el enorme bloque de hielo que Articuno había dejado.
Acercándose un poco junto a su pokémon, el hombre puso su mano cerca del enorme bloque de hielo, intentando ver a través del gigantesco bloque. Mientras sentía como su mano se irritaba por el toque con el hielo, Pearl alcanzó a ver hasta el fondo unos extraños símbolos.
—¿Qué es lo que ves? —preguntó Candice, acercándose.
—Hay algo al fondo del bloque —el hombre se alejó—. Chimlord, ¿podrías derretir el hielo hasta el fondo?
Infernape aceptó la orden y utilizó Lanzallamas para intentar derretir el hielo. Lentamente, un pequeño hueco se empezó a formar desde donde las llamas golpeaban.
Luego de unos minutos, Infernape paró su ataque en secó, cayendo al suelo bastante cansado. Pearl de inmediato se acercó a su compañero y le dio unas bayas.
—Ha sido suficiente, gracias —el hombre sonrió, dándole las vayas—. Ahora veamos.
El ataque no logró derretir todo el bloque de hierro, pero creo un buen boquete por el cual era más fácil ver lo que había al fondo. Metiendo su cabeza y parte de su cuerpo por el borde, Pearl finalmente vio lo que había en el fondo.
Un gran muro de piedra con un extraño marco y siete puntos amarillos en forma de cruz. Al verlo, los ojos de Pearl se abrieron de par en par.
—Entonces era cierto —dijo, saliendo del hueco—. Maldición, papá tenía razón.
—¿A qué te refieres? —Candice se encontraba bastante confundida.
—Desde que mi padre fue a Unova, me puse a investigar acerca del mito de Regigigas —explicó mientras miraba algo en su pokéreloj—. El predijo que la gente de Sinnoh no solo había dejado a Regigigas, sino que también habían dejado a… —su explicación fue interrumpida por una llamada, que rápidamente contestó—. ¿Cynthia?
—Pearl, ¿cómo les fue? —preguntó Cynthia, preocupada.
—Bien, Candice pudo encargarse de Articuno —dijo, mientras Candice le daba una sonrisa pícara—. ¿Y ustedes?
—También, Flint pudo capturar a Moltres —admitió Cynthia, para luego ponerse seria—. Encontré algo que confirma tu investigación.
—Yo igual —Pearl se puso igual de serio—. Solo faltaría la confirmación de Volkner.
—En cuanto me responda te volveré a llamar, creo que tenemos una pista sobre el Team Age.
Pearl aceptó y la llamada finalizó. Suspirando, el hombre volvió ver la mirada de confusión de Candice.
—Entonces, ¿Cuál es tu investigación? —preguntó una vez más.
—Regirock, Regice y Registeel, la llamada de Cynthia confirma sus ubicaciones —Pearl se llevó la mano a la barbilla, preocupado—. Algo me dice que ellos están en búsqueda de los regis.
[…]
6 de Junio, Ciudad Jubileo
El sonido de una ventana siendo abierta irrumpió en la habitación donde Moon, Gold y Crystal se recuperaban. De esta entró Titan, quien ya parecía irse acostumbrando al dolor en su espalda.
Con cautela, el chico miró en ambas direcciones, no encontrándose a nadie cerca. Suspiró aliviado y se acercó a la mesa de su cama, donde se encontraba una pequeña mochila azul donde llevaba sus cosas. Agradeció que le hubieran dado luego de despertar del coma.
Poniendo la mochila en la cama, Titan empezó a buscar algo con lo cual poder escribir. Entre las numerosas bayas y el único cambio de ropa limpia que tenía, el chico finalmente encontró una pequeña libreta y un lápiz.
Rápidamente, el chico se sentó en la cama y escribió una pequeña carta, explicándole lo mejor posible a su mentora el motivo de su repentina desaparición.
Luego de unos minutos, Titan arrancó la hoja, guardó la libreta en su mochila y se acercó a la cama de Moon.
Sin embargo, antes de dejarla la nota, no pudo evitar verla detenidamente. Vio como Moon yacía acostada, con un tubo suministrándole suero mientras una pantalla registraba su pulso cardiaco.
Verla ahí, acostada y con los ojos completamente cerrados le hizo sentir un profundo dolor en el pecho, sintiendo como su corazón se encogía mientras lentamente se limpiada unas tímidas lagrimas que se asomaban a través de su ojo derecho.
Apretando su puño, el chico finalmente dejó la nota en la pequeña mesa de Moon, poniéndola abajó del pequeño florero.
—Yo, lo siento —dijo, en voz baja.
Luego de esas palabras, Titan se dio media vuelta y le pidió a su Yanmega que lo sacara de ahí. El pokémon lo obedeció tomando por los hombros y empezando a volar hacia el único lugar donde podría tener un buen entrenamiento.
Mientras terminaba de limpiarse sus últimas lágrimas, el Monte Corona le esperaba a lo lejos.
No son las mejores peleas, pero se intenta U.U
Por cierto, ya empezare a publicar los 15 de cada mes sin falta, o al menos eso intentare xD.
¿Sera que el Team Age va tras los Regis?
¿Como sera el entrenamiento de Titan?
¿Ya siguen la pagina de Facebook? (cuyo hombre es igual al de la cuenta y donde subimos dibujitos y memes uwu)
Y mas importante...
¿Donde esta Níquel?
