Hola queridos lectores, aquí les traigo otro capitulo de este fic UwU.

Lo se, debí haber publicado el 21, pero el universo es confuso aveces (?)

Enjoy :D


Entrada 22: Vs Dracovish.

15 de Junio, Ciudad Jubileo

Luego de tomar su medicamento y desayunar, Moon pasó a trabajar un poco en su cama. Cynthia, después de mucho discutir, le llevó la laptop de su laboratorio.

Los dolores de cabeza eran algo fuertes, pero Moon no quería pasar un día más sin saber dónde estaba Titan. Había creado un programa rastreador de las pokédex, para saber en todo momento donde se encontraban. No quería que cayeran en malas manos.

Cuando la pantalla del programa lo localizó, sus ojos se abrieron por completo. No solo había encontrado a Titan. Rose y Níquel se encontraban con él, en el Monte Corona.

Un suspiró de alivió salió de sus labios mientras sus hombros se relajaban y sus manos pasaban por su cara. Saber que Titan se encontraba con esas dos chicas le hizo sentirse mucho mejor. Aunque el detalle de estar en el Monte Corona aún le asustaba un poco.

—¿Realmente piensas entrenar ahí? —se preguntó a sí misma.

El Monte Corona era conocido por tener pokémon muy fuertes contra los cuales era muy buena idea entrenar, sin embargo, la cueva en sí era muy peligrosa y un entrenador poco avispado podría perderse.

También estaba el asunto de la cueva de los regis en las cercanías del lugar. El imaginar lo que podía pasar si el Team Age lo encontraba hizo que se le helara la sangre.

Para su mala fortuna no podía comunicarse con él desde su laptop. Solo le quedaba confiar en que él, Níquel y Rose pudieran arreglárselas solas. Sin embargo, algo dentro de ella le decía que debía ir para protegerlo. Lentamente puso sus manos en su pecho.

Sus pensamientos se disiparon cuando escuchó unas sandalias dentro de la habitación. Al girar la cabeza pudo ver a una mujer con cabello desarreglado, camiseta blanca algo manchada y un gran abrigó negro que la cubría un poco.

—¿Platinum? —Moon estaba sorprendida y confusa.

Sin decir una sola palabra más, Platinum corrió y se abalanzó contra ella en un fuerte abrazó que confundió a Moon. Aunque confusa por el extraño aspecto, Moon no pudo evitar llorar cuando la Berlitz comenzó a llorar en su hombro.

—M-me alegra que estés mejor —admitió Platinum, abrazándola con fuerza.

—Platinum… —Moon también la abrazó con fuerza.

Fuera del extraño look de la Berlitz, Moon estaba feliz de finalmente verla. A decir verdad la extrañó un poco. Apenas tenían contacto, pero de todas formas se querían demasiado.

Platinum se despegó lentamente de Moon. La profesora pudo ver más de cerca la cara más acabada de la mujer, sus ojos rojos, sus ojeras. La Berlitz apenas había tenido tiempo para lavarse los dientes.

—¿Có-cómo sigues? —preguntó Platinum, tratando de limpiar sus lágrimas.

—Los doctores dicen que me estoy recuperando, pero… —Moon también se limpió las lágrimas—. ¿Qué es lo que te pasó? Supe que te pusiste mal, pero no imaginaba que tanto.

Los hombros de la Berlitz se encogieron mientras su mirada se desviaba hacia otro lado, intentando no mirar directamente a la profesora. Moon no pudo evitar mirar con confusión y preocupación a la mujer.

Luego de unos minutos de silencio incomodo, Platinum asintió y empuñó sus manos.

—Debo contarte algo antes de eso —admitió, suspirando y mirando hacia un punto fijo en el vacío—. Me acusaron de sobornar jueces.

Los ojos de Moon se abrieron por completo y su boca se abrió ligeramente, un extraño sentimiento de miedo apareció lentamente dentro de ella.

—¿Qui-quien fue? —preguntó, preocupada.

—Ese maldito de Yake, el candidato —Platinum suspiró.

El miedo rápidamente se convirtió en odió, provocando que frunciera el ceño y apretara con fuerza sus sabanas.

—Eso es difamación —dijo, con enojo—. Debes denunciarlo y…

—No puedo —respondió en seco, sintiendo un nudo en la garganta.

Moon volvió a mirar con confusión a Platinum, ¿por qué demonios no podría denunciar a ese bastardo? Era obvio que aquello solo era una vil difamación.

—¿Qué te lo impide?

—Yo… —las lágrimas lentamente comenzaron a brotar, una vez más— Sé que para ti es importante la investigación de Rowan, él no quería que la tenga el gobierno, así que yo... —tragando saliva— Soborne a varios jueces federales para que no pudiera decomisar tu trabajo.

Moon no pudo responder, sus pupilas se contrajeron mientras sus hombros lentamente bajaban y su boca se abría un poco. No podía creer lo que estaba escuchando, no podía contemplar la idea de que Platinum, la que era casi su hermana, hubiese hecho eso.

—¿E-eso es cierto? —preguntó Moon, incrédula.

—Si —admitió de forma fría y seria—. Es por eso que el gobierno no ha podido tomar esas investigaciones.

—Pe-pero, eso significa que todas las veces que he creído que los tenia controlados era…

—Mentira —interrumpió—. Es el gobierno, sabía que no existía manera en que no fallaran a favor de la agencia de seguridad, tenía que asegurarme.

Platinum se levantó y se caminó hacia una ventana, no podía mirar a Moon. La profesora por su parte seguía intentando procesar lo que estaba pasando. De alguna manera eso respondía por qué ganaba todos los juicios contra el agente Hemertly.

En esos momentos recordó la carta que Rowan le había enviado a Alola, una carta donde el moribundo profesor le pedía que tomara su cargo y cuidara su investigación.

—Platinum, yo…

—Desde entonces he pasado por una mala racha, hay manifestaciones y vandalismo fuera de mi casa, la gente me mira con odio, Níquel me odia, me despidieron del trabajo y Diamond… —la mujer hizo una pequeña pausa, intentado no derramar más lágrimas.

El escuchar aquella voz quebrándose hizo que el corazón de Moon se encogiera. En un momento maldijo a Rowan, maldijo esa maldita investigación, maldijo a todo lo que podía maldecir.

Platinum siempre se había mostrado como una mujer de hierro, ella y su familia eran una especie de modelo a seguir para ella. Verla de ese modo hacia que algo dentro ardiera de odio.

—Sufriste por tanto por esa investigación, ¿por qué? —preguntó.

—Por qué eres como mi hermana —Platinum volteó a verla—. Quería ayudarte, protegerte. Rowan también me dijo que esa investigación era importante, que debía quedarse protegida.

—Esa maldita investigación nos está costando tanto —gruñó—. Ya estoy harta de eso, Rowan me dejó a cargó de algo tan importante y ni siquiera me dijo porque debía ser yo…

—Rowan confiaba en ti —admitió la heredera.

—Solo trabaje con él tres meses antes del accidente de Piplup —dijo con gran enojo.

Antes de que Platinum pudiese responder, Diamond decidió entrar a la habitación. Su temple era más calmado, sosteniendo una taza de café caliente. Platinum no pudo evitar encogerse de hombros mientras Diamond se acercaba.

—Lamento pasar de repente —admitió Diamond, con pena—. Supongo que Platinum ya te contó.

Moon asintió con enojo, lo cual hizo que el rostro de Diamond se descompusiera un poco. La pareja entonces decidió sentar en el sillón mientras Moon meditaba un poco sobre todo esto. La profesora estaba muy molesta por todo esto.

—Te lo agradezco, Platinum —Moon rompió el silencio—. Pero esto llegó demasiado lejos, en cuanto pueda salir de aquí le daré la investigación a Hemertly y acabare con esto.

Diamond y Platinum subieron la mirada con sorpresa y preocupación, más por la cara completamente seria que tenía Moon en ese momento.

—Esa no es la solución, Moon —exclamó Diamond.

—Esa ha sido la solución desde el principio, Diamond —explicó Moon—. No me gusta la idea del todo, pero será lo mejor.

—Pero Moon, Rowan mismo me dijo que debíamos cuidar esa investigación y…

—¿Debemos protegerla a costa de nosotros? —preguntó Moon, alzando la voz con enojo—. Deje mi vida en Alola para venir aquí, abandone al único hombre que he amado para proteger una investigación y ser la profesora de la región, ¿y todo para qué? Para ver a mi hermana y su familia destrozada, esa cosa ha causado más problemas de los que causaría en manos de esos sujetos —el ceño de Moon se frunció con furia—. No vale la pena, no vale la maldita pena.

Moon no pudo evitar sentir que decir aquello era algo satisfactorio. No es que odiara ser profesora, pero aquella apuesta le había costado más de lo que hubiese querido. Deseaba ayudar, pero el costo le estaba resultando demasiado alto.

—Moon, si tu no fueras profesora, Titan nunca te hubiera conocido —dijo Diamond.

Su rabia se esfumó mientras miraba con sorpresa a Diamond, Platinum igualmente miró a Diamond, confundida. Luego de meditarlo un poco, Moon tragó saliva.

—Además, entregarles la investigación no solo no solucionaría nuestros problemas, crearía nuevos —Diamond cerró los ojos y respiró—. Debemos buscar una mejor forma de gestionar esto.

Moon estaba sorprendida del cambio de actitud de Diamond. Actuaba de una manera mucho más seria de lo que ella conocía. También admitía que tenía razón. No pudo evitar pensar que hubiese pasado si no conocía a Titan.

—Tienes razón, pero no se me ocurre otra idea —admitió Moon, suspirando.

—Una vez que te manchas de corrupción no te la puedes quitar —continuó Platinum, desanimada.

Aquello era cierto, no había forma humana en la que la imagen de Platinum mejoraría lo suficiente. Sin embargo, si podía mitigarse un poco aquel daño. Por lo que los tres comenzaron a pensar.

Moon solo tenía idea de mandar todo por la borda, y Platinum apenas podía concentrarse para pensar. Diamond era el único capaz de encontrar una idea en aquella habitación.

Las palabras de su madre sonaron en su mente. Debían enfrentar ese problema, hacerse cargo, pero ¿cómo? Girando su cabeza hacia todos lados, el hombre buscó algo que le podría dar alguna idea.

Solo estaba una sala de hospital, sus seres queridos, algunos muebles y una televisión. Una televisión que solo había servido como medio para propagar una mentira a medias. ¿Cómo demonios la gente pudo caer tan fácil en la búsqueda de un enemigo? ¿Acaso eran tan manipulables?

—Platinum —habló Diamond, suspirando—. Tengo una idea, pero necesitare que seas lo suficientemente fuerte para aceptarla.

Platinum miró con extrañeza a Diamond, al igual que Moon.

—¿Qué tienes planeado? —preguntó.

—Yake dijo medias verdades, le dio a la gente un enemigo —tragando saliva—. Si quieres enfrentar esto, debes declarar las cosas que son mentira.

—Pero, no puedo, si hago eso dejare en evidencia que lo del soborno por Moon es cierto y…

El rostro de Diamond era completamente serio, con una mirada que hizo que Platinum se asustara un poco. Moon también pudo ver la cara de Diamond y de inmediato alzo la ceja.

—¿Estas proponiendo que Platinum se entregue? —preguntó Moon, enojada.

Diamond miró a Moon y asintió, provocando que esta se cruzara de brazos. Mientras tanto, Platinum no pudo evitar bajar los hombros y mirar a otro lado.

—Aceptando, podrá librarse de los demás cargos, Yake quedara como un mentiroso —aceptó—. Debo aceptar que lo más inteligente ahora es perder.

—Estas olvidando que perder implica que Platinum vaya a prisión.

—Estoy consciente de ello —Diamond miró a Platinum, tomando su mano—. Soy el primero que sufriría con ello, pero honestamente no veo otra alternativa.

Platinum no podía mirar a Diamond directamente, su mente seguía procesando lo que estaba pasando. Tenía miedo, no quería terminar en prisión. Sabía que era la opción más lógica, pero el miedo seguía ahí, aun cuando su esposo sujetaba sus manos.

—La primera Berlitz en prisión… —admitió, con vergüenza— No lo sé, tengo miedo.

—No pienso obligarte hacerlo, amor —dijo Diamond.

Aquello poco ayudaba, Platinum no quería hacerlo. Moon por su lado no pudo evitar sentirse en una especie de encrucijada. Sabía que debía hacerse lo correcto, pero se trataba de Platinum.

—Necesito tiempo para pensarlo —Platinum suspiró—. Pero, aunque lo hiciera, ¿cómo solucionaría eso la opinión pública? ¿Y la investigación de Rowan?

Diamond suspiró y acarició el hombro de su esposa.

—Dos pueden jugar el mismo juego, amor —dijo, mientras besaba la cabeza de su esposa.

[…]

18 de Junio, Cuidad Jubileo

—Y esto ha sido todo de nuestra parte, se despide Jessica Verignis deseándole que tenga usted una excelente mañana, y recuerde que si tiene información que pueda facilitar la captura de los prófugos del Team Right, favor de reportarlos con las autoridades —dijo una mujer pelirroja y de tez morena clara—. ¡Gracias por escucharnos!

—¡Uno, dos, tres, y corte! —gritó un camarógrafo.

Y la transmisión del noticiero de la mañana había terminado, y la reportera Jessica finalmente podía descansar después de una mañana agotadora. Levantándose del enorme set, la mujer caminó rápidamente hacia el catering del estudio, su estomagó le pedía algo de comer.

Tomando un plato, la mujer tomó algunas galletas con pescado y un pan dulce. Salvo la comida que podía ensuciar su traje plateado, cualquier cosa le parecía apetecible.

Luego de escoger su comida, la mujer decidió sentar en una de las sillas plegables para relajarse un poco.

—Esto está muy bueno —dijo después de probar una galleta con atún.

Mientras la mujer comía, una llamada entró repentinamente en su teléfono. Bufando de manera molesta, la mujer dejó su plato en una mesa y miró su teléfono, encontrándose una extraña llamada desconocida.

—Jessica Verignis al habla, ¿con quién habló? —preguntó, recibiendo una respuesta que le hizo abrir los ojos de par en par—. ¡Platinum Berlitz!

Aquel gritó logró llamar la atención de varios camarógrafos y trabajadores que estaban en el set, incluido su propio jefe. De inmediato todos se acercaron a Jessica, mientras está hablando con sorpresa por el teléfono.

—Cl-claro que puedo entrevistarla —admitió Jessica, colocándose el teléfono en su hombro derecho y buscando su agenda—. Podría entrevistarla mañana mismo.

"¿Una entrevista a Platinum Berlitz?" murmurando los trabajadores mientras Jessica seguía al teléfono, no podían negar que aquello era una noticia excelente, seguramente aumentaría el rating.

—¿Entrevista en vivo? Bueno, no estoy segura si pueda… —Jessica miró de inmediato a su jefe, el cual asintió con la cabeza— Si, si puedo hacerlo.

El jefe del canal no podía desperdiciar esa oportunidad de tener una exclusiva como esa, por lo que accedió a cumplir esa petición.

—De acuerdo, puede venir al estudio mañana, gracias por la oportunidad señora Berlitz —se despidió Jessica—. Estaremos en contacto.

Al momento de colgar, la mayoría de personas se emocionaron y dieron un pequeño gritó de emoción, habían conseguido tener una exclusiva que seguramente les ayudaría a sus bolsillos.

Jessica seguían sin creer tener tanta suerte. La misma Platinum Berlitz la había llamado personalmente para pedirle una entrevista, esto ayudaría indudablemente a su carrera. Mientras aún sujetaba su teléfono e intentaba comprender que había pasado, su jefe se acercó a ella.

—¿Cómo conseguiste que llamara? —preguntó el directo, un hombre algo alto y de pelo cano.

—No estoy segura, señor —admitió Jessica, aún atónita—. Fue demasiado esporádico.

El hombre simplemente sonrió y cerró los ojos, suspirando. Jessica pudo salir de su transe y verlo a los ojos.

—Bueno, será mejor que se prepare, señorita Jessica —el hombre se alejó un poco—. Termine su comida y vaya a mi oficina para coordinar todo.

Jessica aceptó, mirando a su jefe alejándose por el set. Su corazón aún latía con fuerza, seguía sin creer lo que había pasado. Una sonrisa se dibujó en su rostro, una sonrisa que creía perdida desde hacía mucho tiempo. Finalmente una buena noticia en la vida de la joven reportera.

[…]

18 de Junio, Ruta 222

El sonido del agua golpeando las rocas logró despertar a Titan. El chico se encontraba dentro de su pequeña casa de campaña. Luego de un gran bostezo y de limpiarse los ojos, Titan se levantó y tomó su ropa.

Con sus pantalones negros y su camisa azul, el holder salió de su pequeña morada. Al salir lo primero que se topó fueron las casas de campaña, vacías, de sus compañeras, una fogata recién apagada y una mesa blanca sobre la cual reposaba un pequeño sartén con un plato.

Los holders habían decidido acampar en la pequeña franja que dividía el bosque de la playa de la ruta 222. Un excelente lugar para enfrentar a pokémon acuáticos y del bosque.

Luego de caminar hacia la mesa comunal, un suave arroma a huevos revueltos llegó a su nariz, haciendo que su estómago rugiera un poco. Antes de llegar al sartén se encontró una pequeña nota de papel. Con curiosidad la tomó y la leyó.

"Buenos días, Titan.

Níquel y yo despertamos temprano y nos fuimos a entrenar al mar, te dejamos esta comida que hicimos.

-Rose"

El chico no pudo evitar sonreír alegremente al leer la carta, más aún cuando vio el huevo servido en el sartén, el cual aún se mantenía un poco caliente, señal de que se habían ido hace poco.

Sentándose a comer, el chico pudo ver a Rose y Níquel a lo lejos, peleando en la orilla del mar contra un Tentacruel y un Octillery. Debían estar listas para su batalla contra Wake.

Titan no pudo evitar sentir una sensación extraña mientras desayunaba y las miraba pelear. Ambas le caían muy bien, Rose resultó ser una chica bastante linda y agradable, mientras que Níquel con su actitud más "ruda" resultaba como una amiga bastante buena.

El entrenamiento con ellas también había resultado ser muy bueno. Rose resultó ser muy fuerte, logrando tener combates muy reñidos contra él. Sin duda la hija de Pearl logró ayudarlo mucho con su entrenamiento.

Después de terminar de comer y lavar su plato y el sartén, Rose y Níquel volvieron al campamento. Ambas chicas tenían su ropa mojada y su cabello despeinado, pero parecían bastante felices. Al verlas, Titan sonrió.

—¿Cómo les fue? —preguntó Titan.

—Excelente, Níquel y yo logramos desarrollar una buena estrategia —confesó Rose, alegremente.

—Aunque terminamos con la ropa mojada —admitió amargamente Níquel.

—Ya veo —Titan rio levemente—. Por cierto, gracias por los huevos, estuvieron deliciosos.

—No fue nada —respondió Rose, con una sonrisa—. Afortunadamente Níquel no se los comió todos.

—Por qué no me dejaste —dijo, fingiendo enojarse—. Bueno, cambiémonos y vayamos a Ciudad Pradera de una vez.

—Sobre eso —Titan dejó el sartén sobre una mesa—. ¿Puedo acompañarlas a ver su combate?

—¿Hmm? —Níquel se sorprendió—. Pensé que querías seguir solo con él entrenamiento.

—Esa era la idea, pero me gustaría ver que tan lejos han llegado, si no les molesta.

—No será molestia —admitió Rose—. ¿Verdad, Níquel?

—Meh, si tú quieres —Níquel subió los hombros.

Titan sonrió y asintió con la cabeza, honestamente tenía ganas de ver como Rose y Níquel se enfrentaban a Wake. Además, ir a Ciudad Pradera le daría la oportunidad de intentar reclutar gente.

Mientras Rose y Níquel se cambiaban de ropa, Titan comenzó a guardar todo el campamento y sus cosas, metiendo su kit de acampar en la maquina teletransportadora que lo dejaba en un almacén.

Cuando guardó todo en la máquina y lo esencial en su mochila, Titan se sentó sobre un tronco cortado, esperando a sus compañeras. Mirando a Rose preparando sus cosas, el chico recordó que no le había propuesto lo de unirse a él.

Rose había demostrado ser bastante fuerte, incluso más que Níquel. Tenerla a ella de su lado sería una muy buena idea. Luego de mirar un poco su hebilla, buscando valor, se levantó, pero una mano en su hombro lo detuvo.

—Yo no haría eso si fuera tú —dijo Níquel.

Titan volteó a ver a Níquel, quien sujetaba su hombro y lo miraba de manera seria. El chico se desconcertó un poco.

—Piensas reclutarla, ¿no? —preguntó Níquel.

—Sí, Rose es bastante fuerte —admitió el chico.

—Rose no solo es fuerte, es más correcta de lo que podías esperar —Níquel suspiró—. Escucha, aunque yo no crea que tener tres organizaciones sea una buena idea, no pienso evitar que lo hagas, sin embargo, Rose si podría evitar que lo hagas.

—Ya te lo dije, el Neo Equipo Galaxia no será una organización con fines malvados, solo para derrotar al Team Right y Age.

—¿Neo? —Níquel arqueó la ceja—. Buena elección de nombre, por qué el Neo Equipo Plasma y el Neo Equipo Rocket era organizaciones súper benéficas.

Titan no pudo evitar arrugar el rostro al pensar en ello, necesitaba escoger otro nombre.

—El punto es que no quiero usarlo para él mal —replicó—. Tal vez ella quiera unirse.

—No creo que sea buena idea, pero allá tú —admitió, soltándolo—. Pero si terminas en prisión, yo no pienso detenerla.

—¿Y si se lo dices tú?

—Ha, ya quisieras —riendo de manera sarcástica—. Renuncia a ello, o inténtalo con alguien más, ya verás que bien sale eso.

Níquel tenía razón en algo, intentar reclutarla a la gente no sería nada sencillo. Sabia el daño que el Equipo Galaxia había provocado, sabía cuanta gente había resultado lastimada, pero de todas formas tenía que hacerlo. Era un cargo al cual no podía renunciar.

El chico recordó el dispositivo de control mental que le había dado Jupiter, pero rápidamente negó con la cabeza. No quería ser como Cyrus, si quería tener aliados, estos debían aceptar solos.

Quería intentar reclutar a Rose, una chica tan fuerte como ella podría ser una pieza clave. Debía intentarlo de todos modos.

Ante los ojos de molestia de Níquel, Titan se levantó y caminó hacia Rose, la cual terminaba de empacar sus cosas.

—Rose.

—¿Oh? ¿Qué ocurre, Titan? —Rose se sorprendió un poco.

—Eres una chica muy fuerte, me lo has demostrado en los entrenamientos —habló, con un poco de nerviosismo—. Escucha, estoy formando un grupo de entrenadores para hacerle frente al Team Right y el Team Age, y me gustaría que te unieras.

Rose se quedó un poco confundida, levantando la mirada y poniéndose un dedo en la barbilla. Níquel por su parte puso sus manos en su cintura y negó con la cabeza.

—¿Con grupo te refieres a crear algo parecido a esas organizaciones? ¿O como los pokédex holders?

—Bueno —Titan suspiró y negó con la cabeza—. Más como lo primero.

Al escuchar, Rose se alejó un poco y miró a Titan con un poco de miedo, miedo que provocó nerviosismo.

—¡Entonces si es cierto lo que dijo Níquel! —gritó—. Eres parte del Equipo Galaxia.

—¡Se supone que era un secreto! —gritó Níquel, enojada

—Espera, ¿le dijiste de eso?

—Oh vamos, cualquier tonto que vea tu hebilla lo sabría —cruzándose de brazos.

Titan se molestó con la chica, pero rápidamente volteó a ver a la miedosa Rose.

—Bueno, supongo que debó admitirlo —suspiró—. Soy hijo de Saturn y Mars, los antiguos administradores.

—¿Saturn? El mismo contra el que peleó mi padre —reclamó.

—Si —dijo, seriamente—. He estado arreglando los errores de mis padres, y es por ello que quiero refundar el Equipo Galaxia, uno que vele por la seguridad de Sinnoh —el chico miró directamente a los ojos de Rose—. Por eso te pido que tú ayuda.

Titan se inclinó, esperando una respuesta de la callada y asustada Rose. Níquel susurró un pequeño "te extrañare" con voz sarcástica, mientras que Rose se quedó quieta, en silenció, mirando a Titan. Lentamente sus manos se retrajeron hacia su pecho.

—¿Y ese es realmente tú objetivo? ¿No piensas destruir el universo otra vez? —preguntó, tímidamente.

—No, no soy Cyrus —admitió, levantándose—. No quiero fieles sirvientes a mi persona, quiero un grupo que esté dispuesto a ayudar a la región.

—Mientras no te corrompas —dijo cínicamente Níquel.

Rose se quedó pensando unos segundos más, hasta que finalmente pudo hablar otra vez.

—Tengo que pensarlo, Titan —admitió Rose—. Como holder me agradas, y saber que eres ayudante de la profesora Moon me da confianza, pero necesitó tiempo para pensarlo.

Aquella respuesta no solo sorprendió a Titan, Níquel también se vio sorprendida de que Rose se lo pensara. Titan no pudo evitar sonreír un poco mientras se levantaba, sin duda esto era un avance.

—Está bien, piénsalo —dijo Titan, sonriéndole.

—Además, somos los nuevos Pokédex Holders, protegeremos la región de todas formas, ¿no es así? —preguntó.

Titan de inmediato asintió con la cabeza, pero Níquel no expresó palabra alguna. Al sentir las miradas de sus compañeros, la chica bufó molesta.

—Yo solo acepte la pokédex para volverme más fuerte, nunca acepte esa responsabilidad —dijo, orgullosa.

—¿Y si el Team Age o Right se interponen en tu camino? —preguntó Titan.

—Los derrotare, por mis propios medios, no por ser una holder —la chica giró—. Sera mejor irnos, se hace tarde.

Aunque Rose suspiró ligeramente decepcionada, en el fondo sabía que eso pasaría. Titan por su parte aceptó la mentalidad de Níquel, en cierto sentido le recordaba los deseos más profundos de su profesora.

Terminando de recoger todas sus cosas, los tres chicos pusieron marcha al gimnasio de Wake, donde les esperaba la batalla contra el inclemente dúo del agua.

[…]

18 de Junio, Pueblo Pradera

Luego de caminar por algunas horas, finalmente los holders llegaron a la entrada del gimnasio de Ciudad Pradera. Cuando Rose vió el enorme edificio, no pudo evitar sentir una extraña sensación en su estómago, estaba a punto de afrontar su último reto de su entrenamiento.

—Bueno, es ahora o nunca —dijo Níquel, suspirando—. ¿Estas preparada?

—Un poco, siento algo de nerviosismo —admitió Rose, frotándose el estómago.

—Solo no vayas a vomitar —Níquel arqueó una ceja—. Bueno, tercera medalla, ahí vamos…

—Olvidaba como te llena el espíritu ver a jóvenes promesas —dijo una voz por detrás de ellos.

Al voltear, los tres chicos se toparon con Lionel, el cual estaba junto a su Charizard. Níquel y Titan no pudieron evitar sorprenderse de ver a aquel excampeón, mientras que Rose sintió como su nerviosismo se alejaba.

—¿Usted es el campeón de Galar? —preguntó Níquel, algo asombrada—. ¿Qué hace aquí, en Sinnoh?

—Excampeón en realidad —admitió, rascándose la nuca—. Tú debes ser Níquel, ¿no es así? —Níquel de inmediato asintió—. Bueno, Rose me llamó y me dijo que tenías algo con lo cual podría ayudarte.

—¿Algo con lo cual…? —Níquel se preguntó a sí misma, hasta encontrar la respuesta y fruncir al seño—. ¡Rose, le dijiste de la Estrella Deseo!

—Wow, espera, ¿Tienes una Estrella Deseo? —Lionel se sorprendió bastante, moviendo su rostro ligeramente hacia atrás.

Rose no pudo evitar rascarse la nuca y reír con nerviosismo. Luego de eso, Lionel rió un poco y se cruzó de brazos.

—Oh ya entiendo, quieres que te ayude a fabricar una Maximuñequera.

—¡No! —gritó Níquel, enojada—. ¡Ya te dije que no quiero más cosas gratis!

—Pe-pero Níquel, la Estrella Deseo en bruto no te servirá de nada —dijo Rose.

—No me importa, no quiero que me sigan regalando cosas, quiero conseguirlo por mis propios medios —arremetió Níquel.

—Técnicamente él no te están regalando nada, tú ya tienes la Estrella Deseo —agregó.

—S-sí, pero —Níquel se puso nerviosa—, el proceso sigue siendo un regalo, y no lo quiero.

Lionel no pudo evitar ver la situación con un poco de humor. No conocía mucho a la chica, pero esa actitud de no querer cosas gratis le hizo recordar a alguien. La idea de que hubiera Estrellas Deseo en Sinnoh también le sorprendía, tenía interés en que su esposa analizara ese objeto.

—Níquel tiene razón, elaborar una Maximuñequera es algo muy costoso —dijo Lionel, sujetándose la barbilla—. Así que te ofrezco un trato mejor.

Níquel peló los ojos y miró a Lionel de forma curiosa.

—¿Cuál es tu trató? —preguntó.

—Veo que pelearan contra el líder Wake, así que te propongo que si logran derrotarlo, creare tu Maximuñequera.

Níquel se quedó pensando por un momento. Sentía que Lionel estaba intentando de jugar con ella, no quería tener más favores. Sin embargo, aquello no parecía ser tanto un favor.

—Níquel, tú quieres volverte fuerte, ¿no? —preguntó Titan—. El poder Dinamixar a tus pokémon te dará un gran poder.

—De acuerdo —aceptó, suspirando—. Usted gana, señor Lionel —dijo, extendiendo su mano sana.

Lionel sonrió ligeramente y aceptó la mano de la chica. Rose y Titan no pudieron evitar verse a los ojos y sonreír de manera nerviosa.

Con eso dicho, los cuatros finalmente se adentraron al gimnasio, el cual estaba sorprendentemente solo. La sala de recepción estaba completamente vacía, con los asientos disponibles y la puerta para los espectadores abierta.

—Esto es extraño, ¿estás seguro de que Wake está aquí? —preguntó Níquel a Rose.

—Eso se supone —dijo Rose, sacando su tarjeta de entrenador.

—Bueno, nosotros las veremos en las gradas —dijo Lionel—. Buena suerte chicas, den lo mejor de ustedes.

—Suerte a ambas, demuestren lo bien que entrenamos —se despidió Titan.

—Gracias —respondieron ambas al unísono.

Con eso dicho, ambos entrenadores fueron entraron por la puerta que los llevaría a las gradas. Para su sorpresa, el pasillo igualmente estaba oscuro, iluminado tenuemente por unas flechas hechas de focos led que apuntaban el camino.

Caminando con cuidado, ambos se encontraron finalmente con las gradas, las cuales estaban de igual forma iluminadas con led. Aunque Titan pudo encontrar un asiente cómodo, la débil iluminación le hizo ver como Lionel comenzaba a caminar lejos de donde estaba.

—Señor Lionel —dijo Titan en voz alta—. Es por aquí.

—Oh, perdón no te había visto —admitió el hombre, guiándose por las tenues luces hasta donde estaba sentado Titan—. ¿Este gimnasio es de tipo Agua o Fantasma?

—Tipo agua, supongo que debe ser parte del entrenamiento para Rose —respondió.

—Oh si, el entrenamiento para superar el miedo —Lionel recordó la primera vez que vió a la chica.

Un golpe de dos puertas abriéndose se escuchó de repente. Níquel y Rose le hicieron frente a una enorme oscuridad. La única luz que había en el lugar era la de unos led acordonando el perímetro de la arena, una arena bastante grande.

—¿Por qué demonios esta tan oscuro? —preguntó Níquel.

—No lo sé, aún me asusta un poco —admitió Rose, sujetándose los hombros.

Mientras se acercaban a la arena, ambas pudieron escuchar el retumbar de unos pasos detrás de ellas, unos pasos fuertes. Al voltear, asustadas, una luz alcanzó a alumbrar la mandíbula de un enorme pescado azul.

Ambas gritaron al unísono y se alejaron rápidamente, dejando que la luz iluminara el extraño cuerpo cortado de la criatura.

—¡¿Qué demonios es eso?! —gritó Níquel, asustada.

—¡No lo sé! —gritó de vuelta Rose.

De inmediato ambas tomaron su pokédex e intentaron reconocer al pokémon, pero la poca luz que había les hizo imposible reconocerlo.

El extraño pokémon comenzó a caminar con sus pequeñas piernas hacia el otro lado. Mientras eso pasaba, ambas pudieron escuchar el ruido de un botón presionándose. Del centro de la arena emergió una cúpula roja que se expandió por todo el recinto, iluminándolo tenuemente. Incluso la mochila de Níquel comenzó a brillar.

—¡Níquel, tu mochila brilla! —gritó Rose.

Níquel quiso sacar lo que brillaba, pero el ruido de una compuerta abriéndose les hizo voltear hacia arriba. El techo se abrió ligeramente, dejando pasó a un poderoso rugido que casi las deja sordas.

Cuando el ruido paró, ambas pudieron ver, con completó asombró, como al lado del extraño pokémon había un gigantesco Gyarados envuelto en un aura roja.

—¿Eso es un Gyarados Dynamax? —preguntó Rose.

—Así es —dijo una voz del otro lado—. Retadoras Rose y Níquel, saquen a sus pokémon y empecemos el combate.

Níquel y Rose pudieron ver del otro lado a Wake y a Greda, los cuales estaban listos para el combate. Aunque ese enorme Gyarados y el extraño pokémon asustaban bastante, ambas chicas estaban lista para enfrentarse a ellos.

—A-así que de eso se trataba el reto —dijo Rose, nerviosa—. ¡Ve, Bunny!

—Eso parece —tomando la pokébola de su Shuppet— ¡Adelante, Shuppet!

Ambos pokémon se materializaron en el campo de batalla. Sin embargo, al ver a sus oponentes, ambos retrocedieron un poco ante la atenta mirada del gigantesco Gyarados, bajando un poco su ataque.

—Bueno, tiene Intimidación, eso ya es algo de información —dijo Níquel, apretando el puño—. Hagamos la estrategia de Infortunio.

—De acuerdo —Rose miró a Níquel con determinación—. ¡Buneary, Doble Equipo!

—¡Shuppet, Fuego Fatuo contra Gyarados! —gritó Níquel.

—Las cosas no serán así de sencillas —dijo Wake, cruzándose de brazos—. ¡Gyarados, Maxiciclón contra Buneary!

El gigantesco pokémon rugió, creando desde su hocico un poderoso tornado que lanzó contra Buneary. Antes de que pudiese ejecutar su movimiento, el pokémon de Rose fue lanzando violentamente contra la pared del gimnasio.

—¡Bunny! —gritó Rose, asustada.

La holder sentía una gran corriente de aire que la empujaba, agitando tanto su cabello como el de Níquel. Cuando el ataque cesó, Buneary cayó al suelo, debilitada por completo.

Rose de inmediato corrió a auxiliar a su pokémon, mientras que Níquel se quedó anonada con lo que acababa de ocurrir, el pokémon de su compañera había sido debilitado de un solo golpe.

—¿Ese es el poder del Dynamax? —se preguntó, demasiado sorprendida.

Mirando al gigantesco Gyarados, Níquel fue testigo de cómo una pequeña aura roja apareció y desapareció alrededor de Gyarados, volviéndolo más rápido. La chica rápidamente dio un paso hacia atrás.

—¡¿También aumentan tus características?! —preguntó Níquel, algo asustada.

—No solo las del usuario —dijo Greda—. ¡Dracovish, Branquibocado contra Shuppet!

—¡Shuppet! —gritó Níquel.

Su gritó pudo advertirle a su pokémon. Cuando Shuppet menos se dio cuenta, Dracovish se acercó a él a gran velocidad y, con su cabeza rodeada de una bola de agua, lo golpeó hasta mandarlo al piso.

El golpe fue contundente, dejando a Shuppet fuera de combate de un solo golpe. Dracovish volvió rápidamente a su lado de la arena mientras Níquel aún intentaba procesar como habían caído tan rápido sus pokémon.

—Por cierto, tú debes ser Níquel, ¿no? —preguntó Greda, arqueando la ceja—. No soy tan voluble como mi hermano, será un placer derrotarte a ti y a tu amiga, dos holders en un solo combate.

—Greda, guardemos nuestros comentarios hasta el final —regañó Wake, con seriedad—. Adelante, sacad a los siguientes pokémon de su equipo, que el combate aún continua.

Mientras Níquel seguía procesando lo que pasaba, Rose llegó por detrás de ella, llamando su atención.

—¿Cómo demonios acabaremos con esa cosa? —preguntó Níquel, asustada y apuntando a Gyarados.

—No lo sé, nunca había visto una batalla con Dynamax —admitió Rose—. Sin embargo, creo que podemos neutralizar a Dracovish con un despiste.

Níquel de inmediato movió la cabeza hacia un lado, para después ver al poderoso pokémon dragón de Greda.

—¿Crees que Kirlia lo soporte? —preguntó Níquel, preocupada.

—Tenemos que intentarlo —Rose suspiró y tomó la pokébola de su pokémon—. ¡Adelante, Kir!

—¡Es tu turno, Tom!

Ambos pokémon aparecieron en el campo de batalla, y aunque esta vez no fueron intimidados, el ver a sus rivales si provocó que ambos se asustaran un poco.

—¡Kir! —gritó Rose, llamando la atención de su pokémon— Yo sé que puedes, confió en ti.

Kirlia volteó a ver a su entrenadora y sonrió, confiado, los ánimos de la holder le hicieron sentirse seguro.

—Veamos si esa determinación es suficiente —dijo Wake—. ¡Gyarados, Maxiciclón contra Kirlia!

Kirlia se preparó contra el poderoso ataque, cubriéndose con sus brazos y poniendo mucha fuerza en sus piernas. Cuando los grandes vientos lo golpearon, el pokémon intentó resistir lo mejor que pudo, pero su cuerpo terminó cediendo ante el ataque, impactando contra la pared.

—¡Vamos, Kir, puedes resistirlo! —gritó Rose.

Luego de que el golpe terminara, Kirlia cayó al suelo con el cuerpo llenó de polvo y varias heridas. Para sorpresa de todos, el pokémon logró levantarse con bastante dificultad y una respiración agitada.

—¡Bien hecho! —gritó Rose, sonriendo.

—Bueno, es mi turno —Greda alzó la mano—. ¡Dracovish, Branquibocado contra Rotom!

El enorme pokémon dragón, luego de aumentar su velocidad una vez más, se abalanzó con gran velocidad hacia Rotom. Níquel se quedó mirando detenidamente la situación mientras que Rotom veía con miedo como el pokémon dragón se dirigía hacia él.

Tomando otra de sus pokébolas, Níquel sacó a Frillish y metió a Rotom, antes de que el pokémon terminara de ejecutar su ataque. Al contacto, la mandíbula de Dracovish se paró en seco al tocar el cuerpo del pokémon acuático.

—¡Dracovish, cuidado! —gritó Greda.

—¡Rose!

—¡Kir, Onda Trueno!

Antes de que Dracovish pudiese moverse, Kirlia emitió ondas eléctricas que lo envolvieron y lo paralizaron, ralentizando su movimiento. Lentamente el pokémon volvió a su lado del campo mientras Kirlia y Rose volvía a donde estaba Níquel.

—Ya veo, fue muy osado de tu parte intercambiar a último momento —admitió Wake.

—No esperaba que me atacara con un movimiento volador a mi pokémon eléctrico —confesó Níquel—. Frillish es nuestro as bajo la manga —la holder sonrió, confiada.

—Espero que les ayude, por qué Kirlia no parece soportar mucho más —Wake miró al pokémon de su pupila—. Greda, ¿Estas lista?

—Sí, la parálisis no será un inconveniente —admitió—. Adelante.

—¡Gyarados, usa Maxiciclón contra Frillish! —gritó Wake.

Por tercera vez el movimiento volador de Gyarados fue ejecutado. Frillish sintió los poderosos vientos golpeándole por todas partes. Sin embargo, esta vez el pokémon no fue lanzado por los aires, aunque terminó bastante herido.

—Entrenar tu defensa fue buena idea —admitió Níquel, con una sonrisa—. ¡Usa Mismo Destino!

Los ojos de Frillish se iluminaron y mientras dos esferas de energía comenzaron a volar sobre él. El pokémon pretendía llevarse a quien lo debilitara.

—¡Dracovish usa Branquibocado contra Kirlia! —gritó Greda.

El enorme pokémon dragón se abalanzó contra Kirlia e intentó golpearlo. Rose miró con detenimiento los movimientos de Dracovish y de inmediato cambió a su Kirlia por su Frillish.

—¡Cámbialo por Colmillo Psíquico! —gritó Greda.

Cuando Frillish apareció, el agua de la mandíbula de Dracovish desapareció y sus dientes de vieron envueltos de una aura rosa al momento de tomar a Frillish y lanzarlo por los aires. Al caer, el pokémon fantasma se vió bastante herido.

—La misma estrategia no funcionar dos veces —advirtió Greda.

Wake no pudo evitar sonreír un poco, el hombre se sentía bastante orgulloso cuando peleaba con su hija, más cuando esta demostraba haber aprendido bien de su entrenamiento.

También sentía curiosidad por Rose, la chica parecía algo preocupada por lo que había ocurrido. En el fondo esperaba que tuviera una estrategia clara para el combate.

De pronto, Gyarados comenzó a volverse más pequeño, hasta recuperar su tamaño normal. Aquello contrarió a Níquel y Rose, las cuales miraron con extrañeza el hecho.

—¿Qué le ocurrió a su pokémon, maestro? —preguntó Rose— No ha terminado el combate.

—El efecto Dynamax solo dura tres turnos, luego de eso el portador vuelve al estado normal —admitió Wake.

Níquel y Rose suspiraron, aliviadas, estaban aterradas de pensar que tendría que acabar con ese Gyarados de alguna forma u otra. Ahora solo tenían que encargarse de un Gyarados con una velocidad absurda.

—A pesar de todo, no han logrado provocarnos ninguna daño, solo han huido y aplicado problemas de estado —dijo Greda, cruzándose de brazos.

—No todo se basa en ataques directos —dijo Níquel, molesta—. ¡Rose, usemos la estrategia NR3!

Rose miró con determinación a su compañera, lista para ejecutar una de sus míticas estrategias. Wake no pudo evitar sonreír de forma divertida al escuchar aquello, mientras que Greda miró con malicia a las chicas.

—Estrategias programas, ya me contó mi madre sobre ello —riendo confiadamente—. Cuando quieras, padre.

—¡Gyarados, usa Latigazo contra el Frillish de Rose! —gritó Wake.

El pokémon rugió y su cola se ilumino de un color verde intensó. Con gran velocidad el pokémon se acercó a Frill y se preparó para atacar. Rose se quedó completamente quieta, mirando con sumó detenimiento la cola de Gyarados.

—¡Ahora! —gritó.

Frillish pudo esquivar el ataque tipo planta de Gyarados. La cola del pokémon golpeó con fuerza el suelo, agrietándolo ligeramente y dejándolo expuesto ante los ataques de su rival.

De inmediato se generaron pequeñas llamas morada alrededor del cuerpo de Frillish, dichas llamas impactaron contra el cuerpo de Gyarados, provocándole una fuerte quemadura en la parte baja de su quijada.

—¡Dracovish, usa Triturar! —gritó Greda.

Antes de reaccionar, Dracovish corrió hasta Frillish y lo atacó ferozmente atrapándolo en su boca para después escupirlo con rabia. El pokémon de Rose se pudo levantar, pero con bastante esfuerzo, su cuerpo estaba muy lastimado.

Mientras eso ocurría, el Frillish de Níquel creaba una Bola Sombra que impactó directamente contra Dracovish, provocando que este retrocediera un poco al sentir el impactó del golpe en la cabeza.

Aunque la estrategia había sido exitosa, Níquel no pudo evitar morderse el labio, enojada. Ese pokémon dragón era mucho más resistente de lo que pensó. Debían pensar en algo mejor si querían derrotarle.

—¿Eso fue todo? —preguntó Greda, arqueando la ceja— Un poco de daño residual, no es nada.

—No nos subestimes, niña —dijo Níquel, acercándose a Rose.

—Cómo sea, derrotarlas será muy satisfactorio —admitió—. ¿Tu Gyarados puede seguir peleando?

—Con menos poder, pero deberemos tener cuidado —Wake cerró los ojos—. Sus estrategias son muy creativas, han sacado el máximo provecho de sus recursos, pero eso no significa que nosotros no haremos lo mismo —Wake separó sus brazos—. ¡Adelante, Gyarados, Mordisco contra el Frillish Hembra!

La gigantesca serpiente marina se arrastró con gran velocidad contra Llish y lo tomó con fuerzas entre sus mandíbulas. Estando entre sus fauces, el débil Frillish fue arrogado contra el suelo, debilitándose por completo.

—Sabía qué harías eso —admitió Níquel, confiada—. ¡Ahora Rose!

—¡Frill, usa Infortunio! —gritó Rose.

A la par que los ojos de Frillish se iluminaban, dos auras oscuras rodearon a Gyarados y lo dañaron, provocando que este rugiera adolorido mientras su herida de quemadura brillada con un tono oscuro. Un golpe directo.

—¡Eso no seguirá, Dracovish usa Triturar! —gritó Greda.

Dracovish intentó atacar, pero su cuerpo se detuvo en secó mientras algunos rayos salían de su cuerpo y lo dejaban inmóvil. Greda pateó el suelo, molesta de que la parálisis le hubiese jugado en contra, justo ahora.

—Ingenioso —admitió Wake, riendo ligeramente—. Sin embargo, se les acaban las opciones.

—No del todo, maestro —dijo Rose.

—¡Adelante, Tom! —gritó Níquel, sacando a su pokémon.

El pokémon eléctrico se materializó al lado de Frillish. El ver a Gyarados de su tamaño normal le hizo soltar un pequeño respiro de alivio. Sin embargo, Gyarados aún tenía suficiente energía para seguir peleando, ni hablar de Dracovish.

Greda miró a su padre, el cual parecía apreciar con detenimiento al pokémon eléctrico de su contrincante. Luego de pensarlo mucho, el hombre suspiró y miró a su hija.

—¿Podrás controlarlo? —preguntó.

—¿A qué te refieres? —preguntó Greda, arqueando la ceja.

—Solo respóndeme, ¿puedo dejarlo en tus manos? —preguntó.

Greda estaba confundida. Movió la cara y miró de nueva cuenta a sus adversarias. No estaba segura, pero la forma en lo que lo decía le hizo sentir que iba a realizar una estrategia muy arriesgada. Una sonrisa divertida salió de sus labios.

—Por supuesto —admitió, orgullosa.

—Tengo mi fe en ti —Wake bajó los hombros y cerró los ojos—. ¡Gyarados, Cascada contra Rotom!

El agua comenzó a envolver el cuerpo de Gyarados mientras este arremetía peligrosamente contra Rotom. De un momento a otro Gyarados golpeó con fuerza a Rotom desde abajo, lanzándolo contra el techo del gimnasio.

Antes de decir algo, Níquel miró a Rose, la cual le dio una mirada de aprobación. Mientras Frill se protegía con los brazos, Níquel ordenó.

—¡Descarga!

Estando en el aire, Rotom generó un gigantesco domo de energía que cubrió toda la arena de combate. Wake observó con seriedad como su Gyarados era electrocutado hasta ser debilitado, mientras que Níquel y Rose se cubrían los ojos por la repentina iluminación de Rotom.

Dracovish también se vió afectado, pero el golpe no pareció afectarle demasiado. Caso contrario con Frillish, el cual cayó al suelo, debilitado, cuando el ataque cesó.

—¡Ahora, Dracovish, Triturar! —gritó Greda.

Mientras Rotom volvió a la tierra, Dracovish se abalanzó contra él y lo tomó entre sus fauces en plena caída. Zarandeándolo de un lado a otro, el poderoso pokémon dragón lo lanzó hacia Níquel. Rotom no había sobrevivido al brutal ataque.

—¡Tom! —gritó Níquel, acercándose a su pokémon.

Greda no pudo evitar sentir un pequeño sentimiento de satisfacción en su pecho, sonriendo alegremente. Ver a Níquel, una pokédex holder, derrotada, le hizo esbozar una sonrisa bastante orgullosa.

Sin embargo, aún había otro obstáculo a vencer. Mientras Níquel y Wake devolvían a sus pokémon, Rose sacaba a su ultimo pokémon, Kirlia. El Kir de Rose se veía demasiado cansado, temblando y con muchas heridas, debía caer de un solo golpe.

—Confío en ti, hija —admitió Wake, alejándose de la arena de combate.

—No te defraudare, padre —respondió Greda.

Mientras Wake dejaba a su hija sola, Níquel se acercaba a su compañera.

—Rose, te lo dejo todo en tus manos —dijo Níquel, metiendo a su Rotom.

—S-sí —respondió, nerviosamente.

Níquel no podía culparla de sentirse nerviosa, el combate se había convertido en un uno contra uno, enfrentándose a la hermana de "Junior" y su poderoso Dracovish. Sin embargo, confiaba bastante en ella.

—De acuerdo, Rose —habló Greda—. Terminemos esta danza.

—Así será —respondió Rose—. ¡Kir, estrategia 26!

Concentrándose, Kirlia comenzó a crear copias de sí misma y rodearon por completó a Dracovish. El pokémon dragón se vió al centro de un circulo hecho por sus enemigos.

—¡Dracovish, usa Branquibocado en trescientos sesenta grados! —ordenó Greda.

El agua cubrió la cabeza de Dracovish mientras este atacaba a uno de los clones de Kirlia y comenzaba a girar sobre sí mismo, eliminando a los clones de Kirlia en el proceso, uno por uno.

Sin embargo, cuando había dado una vuelta de ciento ochenta grados, la Kirlia original saltó hacia él. Arriba del cuello del pokémon, Kirlia le dio un pequeño beso y saltó lejos del pokémon.

De la zona donde Kirlia besó a Dracovish emergieron varias bolas de energía que fueron hacia él. Kirlia recuperó un poco de vitalidad mientras que Dracovish inclinó la cabeza y comenzó a respirar de manera agitada, cansado.

La sonrisa y satisfacción de Greda se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos. Ahora la chica sentía miedo, miedo de ser derrotada cuando le quedaba tan poco. Comenzó a sentir desesperación, desesperación de ver a Kirlia tan débil pero que no podía caer. Solo necesitaba un golpe, uno solo.

—Solo un golpe… —susurró, en silenció—. ¡Dracovish, solo necesitamos un golpe, usa Triturar!

Poniendo sus últimas esperanzas en aquel movimiento, Greda observó como Dracovish corrió hacia Kirlia e intentó tomarlo con la mandíbula. Podía sentir en sus labios las dulces mieles de la victoria cuando su rival se quedara sin puntos de salud y ella ganara finalmente el combate.

La mandíbula de Dracovish se abrió, mostrándole a Kirlia una enorme hilera de dientes que se acercaban sin piedad hacia él. Kirlia no pudo evitar cerrar los ojos mientras esperaba el brutal ataque. Sin embargo, lo único que pudo percibir fueron algunos rayos.

Al abrir los ojos, Dracovish estaba frente a ella, inmóvil, con un montón de rayos saliendo de su cuerpo y entumiendo sus músculos.

—¡No! —gritó Greda, desesperada.

Sin perder la oportunidad, Kirlia volvió a besar a Dracovish, esta vez saltando y besándole en la cabeza. Luego de recuperarse un poco, los músculos del dragón se recuperaron permitiéndole cerrar la mandíbula y caer al suelo, derrotado.

Aunque Níquel esperaba que Rose gritara de alegría, en su lugar la holder suspiró aliviada y se dejó caer al suelo, exhausta. La pelirosa sentía su corazón latiendo rápidamente y su respiración agitada. En lugar de ver a su pokémon, Kirlia fue a verla a ella..

—Lo hiciste —dijo Níquel, con una sonrisa.

—Termine el entrenamiento —respondió Rose, agitada—. Lo hicimos Níquel, lo hicimos.

Su compañera sonrió, ofreciéndole la mano para poder levantarse mientras su Kirlia las miraba con alegría.

Quien no estaba alegre era Greda, quien igualmente se dejó caer arrodillándose en el suelo, mientras sus manos se juntaban entre sus piernas. La chica miraba con incredulidad a su pokémon debilitado.

Al voltear a ver a Níquel y Rose, la chica no pudo evitar sentir un gran enojo. Sentía rabia, sentía verdadero enojo por haber perdido contra aquellas pokédex holder. Había perdido muchas veces en su vida, pero esta le dolía bastante, le dolía en el ego.

Mientras apretaba sus puños con furia, Wake se acercó a ella y puso su mano en su hombro, intentado consolarle.

—Peleaste muy bien —dijo Wake con serenidad.

—Y aun así no fue suficiente —admitió, con enojo—. Lamentó defraudarte.

—¿Defraudarme? Yo no me refería al combate —Wake sacó una pequeña caja azul con dos medallas—. Yo me refería a esto.

Greda tomó la pequeña caja y miró las medallas. El solo pensar en rebajarse a dárselas le hacía sentirse humillada, no quería hacerlo. Sin embargo, ver la expresión de tranquilidad en su padre le hizo sentirse comprometida.

No quería hacerlo, tenía más ganas de irse a respirar un poco de aire y no pensar en que acababa de perder contra unas pokédex holders. Pero la expresión de su padre le hizo sentir aquella pequeña obligación.

Con lentitud la chica se levantó y se acercó a sus rivales, las cuales conversaban hasta verla a ella con las medallas.

—Ní-Níquel y Rose, por haber vencido el gimnasio de Ciudad Pradera, se han ganado la Medalla Ciénega —dijo Greda, a regañadientes.

Níquel y Rose miraron las medallas con gran emoción, había pasado mucho tiempo desde que habían ganado una. Con emoción ambas chicas tomaron sus medallas.

—Gra-gracias, Greda —dijo Rose con nerviosismo, tomando su medalla y poniéndola en su medallero.

—Gracias —Níquel tomó la medalla y la puso en su bufanda—. Parece que eres mucho menos arrogante que tú hermano.

—No me tientes, holder —respondió con molestia.

Antes de decir algo más, Wake apareció aún lado de ella, con una gran sonrisa. Al ver la sonrisa de su padre, Greda no pudo evitar sentirse un poco mejor.

—Ha sido una excelente batalla, no esperaba menos de ustedes —admitió Wake, mirando a Níquel—. Níquel, ¿cierto? Tienes bastante potencial para las estrategias predictivas.

—Gracias, líder Wake —agradeció asintiendo.

—Y Rose, viniste a mí siendo una chica asustadiza, y creo que estos entrenamientos te han enseñado a cómo reaccionar antes situaciones de miedo. Te he enseñado todo lo que se, y al haber superado esta prueba, has finalizado con tu entrenamiento.

—Gracias, maestro Wake —Rose chocó sus manos y se inclinó—. Gracias por todo lo que me ha enseñado.

Wake rió alegremente, siempre era un placer ver a un pupilo terminar su entrenamiento. Luego de que Rose se enderezara, Wake sacó de su pantalón otra pequeña caja cristalina.

—Aunque tus tareas han terminado, aún tienes dos nuevos retos —admitió Wake—. El primero es dominar el poder de tu Meltan, y el segundo —el hombre le dio a Rose una caja— es dominar esto.

Rose tomó la caja con curiosidad y vió atravesó de la tapa de cristal. Dentro de ella, sobre un pañuelo azul, se encontraba una piedra con los colores del arcoíris y una figura de ADN, y una piedra de color café y amarilla.

Con las manos temblando, Rose tomó la piedra del ADN y la alzó, provocando un gesto de sorpresa tanto en los dos entrenadores como en Lionel y Titan quienes se acercaban a ellos.

—¿Acaso esto es…?

—Una piedra activadora —terminó la frase Titan.

De inmediato se acercaron ambos holders a ver lo que Rose había recibido. Lionel no pudo evitar unirse a ellos, mirando con curiosidad aquellos objetos.

—Si logras dominar la fuerza de Meltan, seguramente lograras dominar la mega-evolución de tu Buneary cuando evolucione —dijo Wake.

—¡Wow! —gritó Rose, asustando a los presentes— ¡Muchas gracias, maestro!

—Solo recuerda utilizar ese poder responsablemente —dijo, con una pequeña risa nerviosa.

Greda no pudo evitar cruzarse de brazos y arquear una ceja. Ya sabía cómo era su padre con sus pupilos, pero ver cómo le regalaba un objeto tan poderoso a una holder le hacía saltar una vena.

Sus ojos rodaron hasta toparse con Titan, al cual desconoció por completo. Sin embargo, cuando miró la hebilla de su pantalón, no pudo evitar entre cerrar los ojos.

—Por cierto —Wake abrió los ojos—. Señor Lionel, no esperaba encontrarlo en este gimnasio.

—Oh, lamento no haberle saludado —dijo Lionel, rascándose la nuca—. La verdad es que Rose me llamó.

Wake no pudo evitar mover su cabeza hacia otro lado y mirar a la chica con una ceja arqueada, no esperaba que la chica quisiera tener tan extravagante público.

—No era tanto por mí, era por Níquel y… ¡Níquel, ganaste!

Aquel gritó volvió a asustar a todos, además de provocar un poco de enojo por parte de Níquel, quien de inmediato se lo recriminó. Sin embargo ella tenía razón, había perdido la apuesta.

—Has visto el potencial de las forma Dynamax por cuenta propia, ¿acaso eso no te convenció? —preguntó Lionel.

—Un poco —admitió amargamente—. De acuerdo, lo hare —la chica sacó de su mochila la estrella deseo—. ¿Podría convertir mi estrella deseo en una Maximuñequera?

Aquello hizo que Lionel sonriera y tomara la estrella deseo de Níquel. No podía evitar emocionarse por introducir a un nuevo entrenador al fenómeno Dynamax, aun cuando estaba en otra región.

—Se la enviare a mi amor lo antes posible, ella podrá crearla en máximo un día, véanme mañana en la tarde en este gimnasio —admitió Lionel—. Disculpe, señor Wake, ¿no podría ayudarme a encontrar un centro pokémon? No creo poder encontrarlos sin perderme. Con trabajos pude llegar a esta ciudad.

—No se preocupe, le ayudare a encontrarlo —respondió con una pequeña risa divertida.

—Bueno, creo que nosotros nos iremos —dijo Rose, guardando su piedra activadora—. Muchas gracias por todo, una vez más.

—Sí, vayamos a comer algo, me muero de hambre —agregó Níquel.

—Descansen, se lo han ganado —admitió Wake—. Sigan entrenando y dando lo mejor de ustedes.

—Sí —respondieron Níquel y Rose al unísono.

Con eso dicho, los tres holder se despidieron y comenzaron a caminar hacia la salida del gimnasio. Luego de curar a sus pokémon irían al restaurante más cercano, sin duda Níquel y Rose merecían tener un festín digno de tan extenuante combate.


Ha pasado casi un año desde la ultima batalla de gimnasio, me di cuenta de eso muy tarde, honestamente xD.

Pero hey, fue por una buena causa, y no se preocupen, se vienen cosas mucho mejores :D

Sin nada mas que decir...

¿Rose podrá controlar la Mega-Evolución?

¿Níquel controlara el efecto Dynamax?

¿Titan podrá reclutar gente?

¿Que clase de entrevista tendra Platinum?

Todo esto y mas en los siguientes capitulos uwu

Gracias por leer.