Hola, queridos lectores, aquí esta el ultimo capitulo del #AgostoRetador
Les aviso que las cosas que estas por venir serán muy épicas xD, así que espero les gusten.
Enjoy :D
Entrada 23: Preludio
18 de Junio, Torre Perdida
El pacifico bosque había perdido todo su silencio gracias a los trabajadores que reconstruían la Torre Perdida. Sin embargo, esta mañana, los trabajadores no se encontraban trabajando. En su lugar había varios miembros de la policía internacional cercando el área.
Dentro del primer piso se encontraba Handsome junto algunos hombres, esperando que los Machamp de la organización terminasen de limpiar la bajada que llevaba al lugar donde antes Níquel y Harold habían peleado.
En otra mesa, algunos agentes analizaban una placa de hierro oxidada, el cual tenía la inscripción "L..i. B.i,z". Los hombres intentaban descifrar que era lo que ocultaba aquella placa.
Mientras esperaban, el sonido de un pokémon aterrizando llamó la atención de Handsome. El hombre rápidamente volteó hacia el exterior y vio a Cynthia, la cual era increpada por los agentes. Rápidamente se acercó.
—Déjenla pasar, ella también es parte de la investigación —dijo el hombre, provocando que los agentes asintieran y se alejaran.
—Inspector Handsome, lamento la demora —confesó la mujer ligeramente apenada.
—No se preocupe, apenas estamos terminando de quitar el escombro —admitió el hombre—. ¿Podría acompañarme?
Cynthia asintió con la mirada. La campeona intentó meter a su Garchomp, pero Handsome le recomendó tenerlo fuera, era mejor estar prevenidos.
—Hemos investigado en la alcaldía de Pueblo Sosiego y no tienen ningún registro de a quien pertenezca esta tumba —admitió Handsome.
—¿Han operado esta torre por tantos años y nunca se molestaron en ver de quien pertenecía esta tumba? —preguntó Cynthia, confundida.
—Según el alcalde tienen poco interés en ella, y no se paga por enterrar aquí —respondió, tocándose la barbilla—. Sin embargo, encontramos esta placa, ya la estamos analizando.
Handsome apuntó a donde sus compañeros analizaban dicho objeto. Cynthia se acercó para ver la placa un poco más de cerca, con mucha curiosidad.
—Disculpen, ¿puedo verla? —preguntó Cynthia.
Los agentes asintieron, dándole unos guantes de látex para que pudiera tomarla. Era un cuadro de hierro oxidado y bastante torcido. Uno de los lados estaba un poco más conservado y tenía la inscripción del nombre de una mujer, pero del otro lado tenía la inscripción "L..i. B.i,z".
Devolviendo la placa, Cynthia intentó pensar en algún nombre o palabras que encajaran, pero ninguna se le venía a la mente. Las posibilidades eran demasiado grandes para conocerlo.
Mientras pensaba, el Machamp que ayudaba a retirar piedras hizo un gesto, avisando que había encontrado finalmente la catacumba. Los agentes se apresuraron y acercaron una extraña antena por la entrada. Aquella antena emitió un pulso que rápidamente volvió al punto donde fue emitido, proporcionando una imagen de la cámara.
La cámara se veía ligeramente más angosta y mucho más pequeña, apenas dos personas podrían entrar. Había bastantes escombros igualmente y tres lapidas; una ligeramente enterrada, otra rota y otra de la cual sobresalía una extraña energía.
—¿Qué es eso? —preguntó Handsome, mirando la extraña energía.
—Creo que es lo que es —dijo Cynthia—. El Spiritomb que atacó a la profesora sigue ahí.
Handsome miró a Cynthia, preocupado. Los pokémon fantasmas normalmente no permanecían en el mismo punto, menos después de una pelea que casi los mataba.
El inspector se puso a pensar en el cómo actuar en esta situación. Sabían la peligrosidad de ese pokémon y debían estar preparados, no debían correr riesgos. Miró a sus hombres, intentado buscar a los más aptos.
—Supongo que es para esto que me pidió que sacara a mi Garchomp —dijo la campeona.
—Es peligroso entrar en ese lugar ahora —dijo Handsome—. Debemos entrar preparados.
—Estoy de acuerdo con ello, pero si los testimonios son correctos, ese pokémon sabe el lenguaje humano.
—No será tan fácil como un interrogatorio normal —suspiró—. Qué mal que la agente AquaCute está descansando —el hombre respiró profundamente—. Necesitó que estén alertas, la máxima prioridad es entrar y salir con vida.
Los agentes obedecieron y rápidamente sacaron a varios pokémon de tipo roca y tierra que estarían listos en caso de que hubiese un derrumbe, aunque aquello poco preocupaba realmente.
Luego de eso, el hombre se instaló unos audífonos con micrófono y una linterna. Los protocolos no le permitirían que Cynthia entrara, pero el hombre sabía que no había otra persona que pudiese manejar menor la situación de Spiritomb, después de todo ella ya tenía uno. De inmediato le entregó a la campeona unos audífonos y una linterna.
—Bueno, creo que llegó la hora —Handsome tomó una pokébola y la lanzó, sacando a su Toxicroak—. ¿Esta lista?
La campeona asintió, por lo que ambos se pusieron en marcha y se adentraron por el hueco que Machamp había hecho. Las antiguas escaleras habían desaparecido, por lo que ambos tuvieron que caminar con cuidado por las rocas que ahora cumplían dicha función. Lo único bueno era que el hueco era lo suficientemente grande como para que Toxicroak y Garchomp entraran sin problemas.
Una vez llegaron a la entrada de la cámara, Cynthia y Handsome se pegaron a la pared e iluminaron lentamente el lugar, buscando indicios de donde podría estar Spiritomb.
Aunque la mayor parte de la cámara estaba aplastada por rocas, la sección principal había permanecido descubierta gracias a una gigantesca roca que había quedado incrustada en el techo y soportó todo el peso. Esta vez no había de aquella sustancia negra que ya antes le habían comentado a Cynthia, solo había polvo.
Luego de mirar con las linternas, la campeona finalmente se pudo encontrar algo. De la tumba central emanaba una extraña aura morada en forma de círculo, en completa calma. Cynthia de inmediato miró a Handsome al encontrarse con el pokémon.
—Está débil —admitió Cynthia, susurrando—. Debe estar regenerándose de la pelea.
—¿Después de tanto tiempo? —preguntó Handsome, sorprendido.
—"Eso pasa cuando te atacan una chica demonio y su tonto amiguito" —dijo una voz por dentro de la catacumba.
Ambos adultos reaccionaron enviando a sus pokémon por delante, los cuales estaban listos para atacar. La energía de Spiritomb pronto se reunificó, pero al pokémon no pareció importarle sus rivales.
—"Ahorren fuerzas, no pienso luchar" —admitió el pokémon.
Handsome y Cynthia se miraron así mismos, con sospecha. No podían confiar tan a la ligera del pokémon. No debía bajar la guardia. Lentamente ambos entraron y se acercaron al pokémon.
—¿La lucha con Níquel y Harold te debilitó tanto? —preguntó Cynthia, arqueando la ceja.
—"Perdí toda mi energía y no he podido alimentarme, podría comérmelos a ustedes, pero no tengo la fuerza para hacerlos" —admitió, el gas de su cuerpo comenzaba a girar de forma más lenta—. "Vienen a matarme, ¿no es así? Si lo hacen esperó que esta vez sea para siempre".
Ambos adultos se miraron, contrariados.
—No eres de esta época, ¿verdad? —preguntó Handsome.
—¿Acaso fuiste resucitado por el Team Age? —preguntó Cynthia.
—"Oh, así que ellos ya se hicieron conocer" —riendo sádicamente—. "Esos bastardos me mantienen confinado en este lugar"
Eso interesó bastante a Cynthia. Sentía que estaba un pasó más cerca para averiguar qué es lo que se traía entre manos aquel equipo.
—Es por eso que sigues aquí —dijo Handsome—. ¿Cómo es que ellos te mantienen aquí? ¿Cómo te trajeron a la vida?
—"Esas son muchas preguntas, guardia." "Si quiere mi colaboración, tendrá que liberarme de esta prisión, destruyendo mi tumba".
Cynthia miró a Handsome. Era una estúpida idea dejar libre a ese pokémon, sin embargo necesitaban esa información de una buena vez.
El inspector se quedó pensando por un momento, hasta encontrar una buena estrategia la cual comunicó a Cynthia con la mirada. La campeona confiaba bastante en el hombre, por lo que no dudo en darle el visto bueno afirmando con la cabeza.
—¿Qué necesitas para ser liberado? —preguntó Handsome.
—"Oh, tú debes ser un general o algo así" —alagó el pokémon—. "En mi tumba hay cuatro sellos, destrúyelos y obtendrás tu recompensa".
—Hmm, tengo una mejor idea —Handsome se acercó con su Toxicroak—. No confió en un pokémon siniestro, así que solo te hare cuatro preguntas y por cada respuesta romperé un sello, ¿te parece un buen trato?
—"Parece que los negociadores de este tiempo son mejores que los del mío" —admitió, riendo— "Adelante, dudo que usted quiera poner en juego su honor, mucho menos enfrente de tan bella mujer".
Cynthia no pudo evitar sentir asco al escuchar aquellas palabras seductoras del pokémon, haciendo que su piel se enchinara.
—Empecemos con los primero —Handsome se acercó a la esquina de la cripta, encontrándose un extraño circulo con símbolos Unown morados—. ¿Cómo te resucitaron?
—"Ese recuerdo es muy vago, tal vez necesite algo de inspiración" —dijo, girándose hacía donde Handsome.
Ya sentía que estaba siendo demasiado fácil, si quería conseguir información debía seguir un poco las reglas de Spiritomb. Indicándole a su pokémon destruir el sello, Toxicroak rompió esa parte de la cripta con un Tajo Cruzado, provocando que del sello rotó emergiera un pequeño humo.
—"De eso estaba hablando" —admitió Spiritomb—. "Recuerdo emerger de mi tumba y ver a un extraño sujeto en túnica café abriendo el sarcófago de allá e introduciendo algo en el pecho de aquel infeliz".
Al escuchar aquello, Cynthia se acercó al sarcófago de la derecha e intentó buscar algo que le diera la referencia de a quién podría pertenecer, pero no se encontró nada.
—"No te molestes, el Team Age se llevó todo, nunca podrás averiguar quién fue el bastardo que despertaron" —dijo el pokémon.
—Por eso te tenemos a ti —admitió Handsome—. ¿A quién revivieron?
—"Eso te costara otro sello, pero permitirme darte la respuesta primero, para ser justos. El que yacía en esa tumba era Jario Kathar, hermano del rey Vasil IV" —respondió.
Handsome miró rápidamente a Cynthia, la cual no pudo evitar abrir los ojos de manera completamente sorprendida. Ese apellido, "Kathar", era bien conocido por ambos. Sin embargo, ese nombre no lo recordaban en lo absoluto.
Mientras Toxicroak rompía un segundo sello. Cynthia intentaba recordar si en sus libros de historia se mencionaba que aquel rey tenía algún hermano. Aunque no lo recordó, sabia donde exactamente buscar.
Solo le quedaban dos preguntas, y debían tener sumo cuidado con decirlas. Después de todo solo tenían una oportunidad. Ya sabían el que y el quien, pero no el cómo.
—¿Cómo es que los resucitaron? —preguntó Cynthia.
—"Te diré, si ustedes cooperan una vez más" —dijo el pokémon.
—Así no era el trato —dijo Handsome—. Primero respuestas, luego sellos.
—"Vamos, general, dejare que la última pregunta este bajo tus reglas".
Aunque no del todo confiado en la idea, Cynthia le pidió que lo hiciera. De todas formas tendrían que hacerlo de una forma u otra. Luego de que Toxicroak rompiera el tercer sello, Spiritomb habló.
—"Cuando el sujeto de la túnica se fue, el esqueleto de Jairo se levantó, sus hueso eran completamente rojos y algunos pedazos de carne comenzaba a generarse lentamente, y en su pecho tenía un orbe de los colores del arcoíris" — respondió.
La segunda revelación confirmó lo que Cynthia esperaba, dejándola atónita. Después de todo el Corazon del Mañana no solo si estaba en Sinnoh, si no que sus propiedades eran completamente reales.
Aquella relevación dejó a Cynthia bastante sorprendida. Sin embargo, intentó mantenerse precavida. No podía confiar en todo del pokémon, pero los detalles le perturbaban un poco.
Rápidamente notó la mirada seria de Handsome, solo les quedaba una pregunta y debía aprovecharla. Cynthia se quedó pensando en que le podría ser de ayuda. Pensándolo un poco encontró algo contradictorio qué el resucitado fuera el hermano de un rey y no el rey en sí mismo.
Sin embargo, la mujer recordó lo que había investigado por tanto tiempo, el rey olvidado de la región. Tal vez aquel Jairo era el rey perdido, pero no podía estar segura. La mujer rápidamente pensó en la pregunta indicada hasta que chasqueó los dedos.
—He investigado sobre un rey olvidado en Sinnoh, el cual fue eliminado de la historia, y sé que tiene que ver con ese tal Jairo —Cynthia se acercó al pokémon—. Dime dónde puedo encontrar toda la información necesaria sobre ese rey olvidado.
—"Vaya, parece que alguien si sabe sacarle provecho a sus preguntas" —afirmó—. "Los archivos ocultos de los Kathar, debajo de la biblioteca principal de su castillo. Ahí están los únicos vestigios de ese reino olvidado."
Cynthia se sorprendió acerca de ello, no recordaba que existiera una biblioteca oculta en aquel lugar. Sin embargo, ahora tenía las pistas suficientes para descubrir quién estaba detrás de ese rey.
—"Bueno, les dije todo lo que querían saber, ahora libérenme" —reclamó.
—Y te lo agradecemos —dijo la campeona—. Inspector Handsome, ¿podría proceder?
Handsome asintió y le hizo una seña a Toxicroak. El pokémon lucha asintió y su puño se iluminó de color morado. Mientras Spiritomb esperaba ver su último sello roto, Toxicroak lo golpeó fuertemente con un Puya Nociva, mandándolo al fondo de la pared.
—"¿Q-que creen que hacen? —preguntó Spiritomb con rabia.
—La Interpol no hace negocios con pokémon asesinos —dijo Handsome.
—"¿Acaso tu honor no vale nada?"
—Hay cosas más importantes que eso —replicó— Nos vemos.
Spiritomb intentó atacarlos, pero no tenía la suficiente fuerza para atacar, además de que pelear contra un Garchomp y un Toxicroak bien entrenados no era buena idea.
Mientras el pokémon maldecía, Cynthia y Handsome salieron de la cámara hacia la superficie. Habían grabado todo y ya sabían cómo proceder.
—¿Cree que la líder Fantina pueda reponer los sellos? —preguntó Handsome.
—Por supuesto que podrá —admitió—. Puedo llamarla si gusta.
—¿No piensa ir con los Kathar ahora? —preguntó Handsome.
—Ellos no están ahora, iré mañana, además necesitaran ayuda si Spiritomb se descontrola —dijo.
Handsome sonrió ante la ayuda y se fue con sus compañeros para analizar todo lo que había pasado. Cynthia por su parte llamó a Fantina para pedirle su ayuda con Spiritomb. No podía negar que le debía cierta gratitud al pokémon, gracias a él se dio cuenta que el eslabón que le faltaba no estaba en la casa de los Berlitz, si no en el castillo de Caitlin, Caitlin Kathar.
[…]
18 de Junio, Ciudad Pradera
Luego de vencer a Wake, los holders buscaron un buen lugar para poder comer algo. Luego de mucho pensarlo Rose decidió llevarlos a un pequeño local donde ella comía luego de sus entrenamientos con su maestro.
Era un pequeño local que estaba en la zona sur de la ciudad, no muy lejos del mar. Una fonda atendida por una pareja y sus hijos y cuyo interior resultaba ser bastante juvenil con cuadros y música de la cultura pop.
Tenían la opción de comer dentro o fuera, y los tres chicos decidieron comer fuera, sentándose en una pequeña mesa de madera con un gran paraguas que les proveía de buena sombra.
Al son de música suave, Rose pidió un buen espagueti a la boloñesa, Níquel una hamburguesa con papas y Titan unos paninis. Cuando los platos llegaron, el trio comenzó a comer.
—Bueno, la hamburguesa no está nada mal —admitió Níquel, luego de darle un mordisco.
—Prefiero la hamburguesa con queso, no me gusta comer tanta carne —dijo Rose, enrollando sus espaguetis—. ¿Y qué tal tus paninis?
—Están deliciosos —dijo Titan, limpiándose con una servilleta.
Rose sonrió al ver a sus compañeros disfrutar su comida, honestamente tenía algo de miedo que no les gustara tanto como a ella. Ese restaurante se había convertido en su lugar favorito para comer.
El trio siguió comiendo con tranquilidad hasta que una mesera les trajo sus bebidas; una limonada para Níquel, un té helado para Rose y una agua de naranja para Titan. Al tener sus bebidas, Rose de inmediato subió su copa.
—Propongo un brindis, por nuestro gran combate.
—"Su combate", yo no participe —admitió Titan, bajándose de hombros.
—Pero nos ayudaste a entrenar, así que cuenta —respondió Rose con una sonrisa.
—Bueno, hagámoslo rápido antes de que sigas llamando la atención —respondió Níquel sarcasticamente.
Los tres vasos de los chicos chocaron entre ellos, celebrando la victoria de gimnasio. Luego de beber su bebida, Rose volteó a ver a Níquel, la cual parecía un poco pensativa luego de media bebida y tres tercios de hamburguesa.
—Oye, Níquel ¿Cuál es el siguiente gimnasio que piensas combatir? —preguntó Rose, bebiendo un poco de su té.
—¿Hmm? Supongo que el de tu madre, es el más cercano —dijo, tomando una papa y comiéndola—. ¿Y tú?
—Creo que iré a retar a la líder Gardenia —respondió, un poco nerviosa—. ¿Por qué no, en lugar de enfrentar a mi madre, me acompañas a derrotar a Gardenia y luego tú enfrentas a Roark?
Níquel de inmediato arqueó la ceja y miró a Rose con mirada sospechosa recargándose en el respaldo de su asiento.
—El gimnasio de Roark está más lejos que el de Maylene, es mejor ir primero a Rocavelo, de ahí vamos a Vetusto y después a Pirita, simple —propuso.
—Bu-bueno, eso es cierto, pero puede que mi mamá no este de todas formas, está muy ocupada con lo de mi papá y eso… —respondió nerviosamente, para después centrarse en tomar por su bebida.
—¿Acaso no quieres que rete a tu madre? —preguntó Níquel, ligeramente molesta—. ¿Piensas que por ser tu madre me dará una paliza?
—No-no, no quise decir eso, es solo que…
—Níquel, si sabes que cada gimnasio tiene un reto especifico, ¿verdad? —Titan interrumpió al ver a Rose sudando.
—Supongo que he notado un patrón, Gardenia y sus dos pokémon, Wake y Fantina con combates dobles —la chica se sorprendió ligeramente de que Titan le contestara—. Pero, ¿y eso que tiene que ver? ¿Creen que no puedo vencer el reto de Maylene?
Titan suspiró y miró a Rose quien se notaba más preocupada y algo triste. Níquel por su parte frunció el ceño y alegó, con molestia, alguna respuesta de ambos. Titan iba a hablar, pero Rose rápidamente le puso la mano en el pecho, ella debía decirlo.
—El reto de mamá es tener una pelea física con ella —respondió, con nerviosismo—. Una lucha libre contra ella mientras sus pokémon combaten.
La molestia de Níquel se desvaneció lentamente, dejando pasó a una expresión pensativa y confusa.
—Ya entiendo —dijo—. ¿Creen que no puedo vencerla en una pelea con el brazo roto?
—¿Enserio lo preguntas? —preguntó Titan, arqueando la ceja—. La señora Maylene es una maestra en el Taekuondo.
—Titan tiene razón, en tu estado terminarías peor de lo que estas —agregó Rose.
—Oh, esperen, ¿eso sonó como un reto? —una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro.
Rose no pudo evitar negar con la cabeza rápidamente. No es que dudara de su capacidad, es solo que su madre era mucho mejor y seguramente terminaría mucho peor.
—Níquel, no estás en condiciones, Maylene podría terminar rompiéndote el brazo y tardarías más en recuperarse —insistió Titan, intentando razonar.
—Deja de decir que no puedo hacer, si puedo hacer —reclamó, con coraje—. Peleaba con hasta tres niños mayores que yo cuando era niña.
—Pero eran niños, no una peleadora profesional…
—Níquel —interrumpió Rose, con un poco de seriedad—. Recuerda tu entrenamiento de Diamond.
Al escuchar aquello, Níquel cerró ligeramente los ojos e inclinó la cabeza, confusa.
—¿Eso qué tiene que ver con esto? —preguntó.
—Diamond te dijo que debías pensar las cosas antes de actuar.
—Oh vamos, ni siquiera es un plan a futuro.
—Mi maestro dice que siempre es un buen momento para ponerte a prueba —mirándola directamente a los ojos—. ¿Podrías intentarlo?
Níquel parecía molesta, pero no puedo negar que Rose tenía algo de razón. Acomodándose en su asiento, la chica comenzó a respirar lentamente, contando hasta diez, mientras que Rose la miraba con una pequeña sonrisa y Titan con algo de curiosidad.
Sintiendo como el oxígeno llenaba sus pulmones y su pulso se regularizaba, Níquel pensó en que debería hacer. No quería ser vista como alguien inútil o que huía ante los retos, quería derrotar a Maylene, aún con sus limitaciones.
Sin embargo, las razones de Rose y Titan eran ciertas. Maylene si era fuerte, una patada podría atrasar la recuperación de su brazo un mes o más. No tenía sentido retarla solo para terminar con otro obstáculo en su meta.
Luego de terminar de meditar sus ojos lentamente se abrieron, mostrándole en primera instancia a una sonriente Rose y aún Titan algo confuso.
—Supongo que tienes razón —admitió, suspirando—. Diablos, lo que recomienda Diamond realmente funciona.
—Después de todo tu pa… Diamond es el experto en las emociones —dijo Rose, corrigiendo rápidamente—. En ese casó ¿iremos entonces a Ciudad Vetusto?
—Bueno, no queda de otra —admitió amargamente.
Con eso dicho, ambas chicas aceptaron el plan y siguieron comiendo tranquilamente. Sin embargo, Titan aún se sentía un poco confuso. Comiendo su último Panini, el chico se preguntó qué es lo que debía hacer ahora.
Ya había adquirido bastante fuerza, pero necesitaba una forma de convencer, necesitaba formar su equipo. Además, apenas tenía una vaga idea de cómo hacerlo, ni hablar de que hacer después.
Con la mirada perdida en uno de los cuadros del restaurante, Titan se dio cuenta de que no tenía un plan concreto. Luego de unos segundos mirando la nada, Níquel le chasqueó los dedos, devolviéndolo a la realidad.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Níquel.
—¿Eh? Ah sí, bien, disculpen —respondió rápidamente, limpiándose la boca.
—Bueno.
—Titan, ¿qué piensas hacer ahora? —preguntó Rose, curiosa.
—Yo, bueno, no estoy seguro —admitió—. Debó seguir con mi plan de reclutar gente, de alguna manera.
Níquel suspiró amargamente, arqueando una ceja y bajando los hombros.
—¿Sigues con esa loca empresa tuya? Ya olvídala, no podrá pasar.
—Níquel tiene razón, el equipo galaxia hizo demasiado daño a la gente, no creo que ellos quieran volver —Rose estaba poco optimista sobre esa idea.
—Lo sé, pero debó mostrarles que esta vez será diferente —Titan comió la última parte de su Panini—. Pero ni siquiera podría mostrarles que este nuevo equipo galaxia es buena si no tengo ni miembros.
—Oh, ya sea por donde va esto —Níquel apuntó a Titan con un tenedor—. Ni se te ocurra manipularnos para que seamos tus primeros miembros.
—No, claro que no —respondió, negando con la cabeza—. Solo digo la verdad, además ya sé que ustedes no colaborarían.
Rose no pudo evitar sentirse un poco culpable, aunque las palabras de no querer chantajearlas parecían sinceras, la pelirosa no dejaba de pensar que podría ayudarlo. Sin embargo, no podía sacarse de la idea de que sería parte del Equipo Galaxia, y esa idea simplemente le repelía. Aun no se sentía lista para confiar por completo en él.
—Tal vez no podamos ayudarte ahora, tal vez necesites ganarte nuestra confianza —Níquel y Titan de inmediato voltearon a ver a Rose—. ¿Te gustaría viajar con nosotros?
—Hey, ¿desde cuándo puedes hacer esas cosas sin consultarme antes? —preguntó Níquel, molesta.
—Oh, lo siento —respondió, apenada—. ¿Por qué no invitamos a Titan a viajar con nosotras? No por un tema de holders, solo para saber si eres de confianza.
—Realmente piensas unirte a él, ¿no? —Níquel arqueó la ceja.
—¿No te gustaría ayudar a la región? —preguntó Rose.
—Y dale con lo mismo, ya les dije que tener tres organizaciones no es buena idea —respondió amargamente—. Además, solo quiero hacerme fuerte.
—Si viaja con nosotros, podríamos entrenar los tres, ser más fuertes como equipo —Rose sonrió ligeramente—. No tenemos por qué pelear solos.
La pelinegra suspiró y miró al cielo, buscando una respuesta. Por alguna razón, esa última frase le hizo pensar bastante. Pensó en retrospectiva, analizando como se la había pasado estos últimos días. Odiaba sentirlo, pero una pequeña sonrisa sínica de dibujó en su rostro.
—No sé desde cuando eres poeta —admitió amargamente—. De acuerdo, podemos intentarlo, pero no te aseguró nada de mi parte.
Rose sonrió, aliviada de haberla convencido. Su mirada rodo a Titan, el cual tenía la mirada baja. Sin embargo, el chico lentamente subió la mirada y sonrió.
—Se los agradezco —sonriendo alegremente—. Viajaremos juntos entonces.
—Bueno, entonces estamos juntos en esto, mañana después de ver a Lionel iremos a… —mientras hablaba, Rose pudo notar un resplandor en la espalda de Níquel— ¡Níquel, tu mochila brilla!
Níquel se asustó bastante al escuchar el gritó de Rose. Rápidamente se giró y abrió su mochila, sacando de su interior la incubadora del huevo que Crystal le había dado. El interior de la incubadora desprendió un brillo cegador que hizo que varios clientes se taparon los ojos.
Luego del brillo, la compuerta de la incubadora se abrió, dejando escapar mucha niebla. Moviendo su brazo sano de un lado a otro para disipar la niebla, Níquel finalmente pudo ver que pokémon había nacido.
Una pequeña criatura verde, con una cabeza en forma de boomerang con las puntas rojas y cuerpo de gusano era la que residía en el huevo. Tímidamente abrió los ojos y primero que vió fue a Níquel.
Emitiendo un gritó fantasmagórico, el pequeño pokémon se lanzó contra el pecho de Níquel, acción que provocó que la entrenadora se sonrojara bastante. Rápidamente lo abrazó con un solo brazo de manera maternal.
—Aww, qué tierno —dijo Rose con ternura—. Piensa que eres su madre.
—En efecto, un Dreepy es un pokémon bastante raro —Titan de inmediato sacó su pokédex—. Habrá que registrarlo.
—Tienes razón —Rose sacó su pokédex de igual forma.
—Esperen —dijo Níquel, con molestia—. No abrumen tanto al pequeño, podría asustarse.
—Solo es un pequeño escaneó —Titan apuntó su pokédex.
Al ver al entrenador, Dreepy emitió un chillido de miedo y rápidamente se refugió detrás de su entrenadora. Aquello hizo que Níquel se enojara.
—Te dije que no lo hicieras, idiota —respondió, con enojo.
Titan se asustó un poco de la actitud de Níquel, mientras que Rose se sorprendió bastante de la manera tan sobreprotectora con la cual su compañera cuidaba a ese pokémon.
Mientras Dreepy se ocultaba, el pokémon volteó y se encontró con un montón de personas detrás de él mirándolo fijamente. El pokémon se devolvió hacia el frente, momento en el cual Níquel volteó y vió a toda la gente.
Aquellas personas buscaban acercarse a acariciar y tomarle una foto a su recién nacido pokémon. Al ver el miedo de su pokémon, una vena se saltó en su frente. Agitando el puño, la chica gritó.
—¡Ya déjenlo en paz, imbéciles! —Níquel se giró.
Con la expresión asombrada de los clientes, Níquel tomó la Luna Ball que estaba sobre la incubadora y capturó a Dreepy. Con el pokémon en su mano, y los murmullos de la gente llamándola mal educada, la chica guardó sus cosas y dejó algo de dinero en la mesa.
—Me largó de esta caverna de gente estúpida, los veré luego —dijo con rabia, alejándose del lugar.
Y así lo hizo, la chica se retiró del lugar, provocando que las miradas cayeran directamente en sus amigos. Rose aún seguía sorprendida de la actitud tan extraña de su compañera, pero no podía culparla del todo. Ya pronto la encontrarían una vez más.
[…]
19 de Junio, Ciudad Jubileo
"Transferencia en proceso: 179 de 213". Eso fue lo que la computadora del laboratorio de Moon mostraba mientras las hojas de investigación de Rowan eran enviadas directamente al laboratorio de Crystal, atendido por Emerald.
Silver se había ofrecido a realizar dicha tarea. De acuerdo al plan de Moon, los documentos serían enviados por una línea de comunicación segura. Era bastante más lenta que un teletransporte ordinario, pero enviarlas por ahí, con todos los agentes de seguridad monitoreándolos, sería poco seguro.
Mientras la lenta máquina, parecida a una impresora, enviaba los documentos, Silver había decidido limpiar un poco el laboratorio por convicción propia. No le gustaba ver esa capa de polvo por todos lados y varios documentos desordenados.
El holder estaba en llamada con Emerald, pero él estaba ocupado organizando los documentos de Rowan para después guardarlos en una caja fuerte. Mientras el rubio organizaba, Silver terminaba de barrer la última capa de polvo del piso.
—No esperaba que hubiese tanto polvo —aceptó, suspirando.
El pelirrojo tiró la basura en una bolsa negra de basura donde había almacenado otra basura que había encontrado. La bolsa ni siquiera se alcanzó a llenar, solo había polvo dentro de ella.
Dejando los utensilios de limpieza en un cuarto, el holder se sentó en el asiento que estaba frente la máquina de transferencia. Suspiró aliviado y estiró los brazos.
—¿Mucho que limpiar? —preguntó Emerald, acomodando los documentos.
—No, solo polvo —confesó, poniendo sus brazos en los respaldos de la silla.
—Por cierto, ¿Cuál es el plan de Platinum exactamente? —preguntó Emerald, curioso.
—Platinum piensa declarar en conferencia nacional —respondió—. Piensa que eso limpiara su imagen.
—¿Enserio aceptó ir a prisión? —preguntó, arqueando la ceja.
—Sí, no vieron otra solución —Silver dirigió una mirada hacia los papeles, ya solo faltaban 13—. ¿Qué tan están los demás?
—Bien, haciendo lo usual —admitió, para después bajar la mirada—. ¿Y Crystal y Gold?
—Aún no despiertan —respondió de manera seria, suspirando—. Según los doctores deberían despertar en esta semana, pero no hay nada seguro.
Emerald no pudo evitar responder con un gesto triste. Silver sabia el apreció que le tenía a esos chicos, en especial el respeto por Crystal. Él mismo se sentía mal al saber que sus amigos no despertaban.
No podía evitar pensar que tal vez se complicaría la cosa. Si bien Titan y Moon ya habían despertado, el ver que sus amigos no mostraban ninguna señal de mejora le hacía tener un mal presentimiento.
En medios de sus pensamientos, la máquina de transferencia emitió un pitido, la transferencia había sido exitosa.
—¿Se envió completa? —preguntó Silver.
—Sip, por completo —Emerald tomó el puñado de hojas y las metió en una bolsa protectora—. Entonces, ¿Cuál es la siguiente parte del plan?
—Platinum hablando, no debería tardar mucho en empezar —Silver se levantó de su asiento y apagó la máquina—. Gracias por la ayuda, Emerald. Te mantendré informado de lo demás.
—No hay problema —se despidió el rubio—. Mándales saludos a todos.
Silver asintió y finalmente la llamada terminó. Silver tomó su pequeña mochila de cuero y caminó hacia el apagador de las luces del laboratorio. Cuando apagó todo, el sonido de su Poké-Gear comenzó a sonar. De inmediato abrió el aparato y contesto la llamada.
—¿Hola? —preguntó.
La voz del otro lado del parlante empezó a hablar. En un tono agitado y sorprendido, la voz comenzó a hablar de algo que provocó que los ojos de Silver se abrieran por completó mientras su boca se abría.
—¡Voy en camino! —respondió con preocupación.
Colgando la llamada, el chico corrió fuera del laboratorio. Cerró el laboratorio con llave y sacó a su Honchkrow para que lo llevara de inmediato al hospital de Ciudad Jubileo lo más rápido que pudiera.
Luego de veinte minutos de vuelo, Silver finalmente llegó al hospital. Rápidamente devolvió a su pokémon a su pokébola y se apresuró a subir a la habitación de Moon.
Luego de que los guardias lo dejaran entrar, Silver entró de manera desesperada. Rápidamente se dirigió hacia Gold, el cual seguía en su cama.
—¿Volvió a dormir? —preguntó Silver, asustado.
—No, lo sedaron —admitió Moon, sentada en su cama.
—¿Por qué? —el hombre no entendió que había pasado.
—Gold despertó gritando, estaba demasiado alterado —respondió Moon, levantándose.
Silver no podía evitar sorprenderse por aquello. Honestamente pensaba que despertaría como Moon lo había hecho. Moon se acercó a Silver con una mirada seria, sujetando su estante de suero.
—Silver, sé que esto es muy importante para ti, pero, necesitare que estemos alerta a algo más grande.
—¿A qué te refieres? —preguntó Silver, arqueando la ceja.
—Cuando Gold despertó, gritó algo acerca de un niño que le advertía de algo, de un evento que pasara hoy —admitió Moon—. Debó llamar a Cynthia y a los líderes de gimnasio.
—¿Crees que tuvo una premonición? Es absurdo, estaba en coma, pudo haber sido un simple sueño.
—Puede ser, sin embargo —Moon miró con preocupación al holder—. Yo también lo soñé.
[…]
19 de Junio, Ciudad Pradera
Níquel no durmió con Titan y Rose, en su lugar se dio la tarea de acampar a las afueras de la ciudad, cuidando de su pequeño Dreepy, al cual decidió llamarlo Epy.
Se mantuvo en contacto por medio de su pokéreloj con sus compañeros, explicándoles que necesitaba un tiempo a solas con su nuevo pokémon. El pequeño Dreepy resultó ser un pokémon bastante miedoso.
Luego de cuidar de él, Níquel intentó que se familiarizara con sus pokémon. Tom y Llish resultaron ser pokémon demasiado aterradores para él. Shuppet era amigable, pero el que se llevó las palmas era Zangoose. El pequeño dragón se encariño rápidamente con el pokémon normal, un cariño que era correspondido.
Esa misma tarde Níquel decidió ayudarle un poco. Mientras caminaba hacia sus compañeros, Zangoose la seguía de cerca, con el pequeño Dreepy encima del él, ocultándose en su pelo. El pequeño dragón miraba con miedo a todos lados.
Luego de caminar un poco, la chica finalmente se encontró con los demás a las afueras del centro pokémon. Ambos chicos saludaron a Níquel, sosteniendo una bebidas.
—Buenos días, Níquel —saludó Titan, amablemente.
—Buenos días, ¿Cómo sigue Dreepy? —preguntó Rose, curiosa.
—Buenos días a ambos —saludó cortésmente—. Bueno, resultó ser un poco tímido y asustadizo, pero no importa.
—Entiendo —Titan miró como Dreepy se asomaba tímidamente desde la cabeza de Zangoose—. ¿Crees que nos tenga miedo?
—Probablemente, será mejor que no se acerquen mucho —admitió—. Hay que darle su espacio.
Ambos holders asintieron con la cabeza. La escena de ayer les había demostrado que Níquel reaccionaria de forma muy agresiva.
—Parece que solo le agrada Goose —Rose miró con ternura al pokémon.
—Se llevan bastante bien, y a Goose le agrada, así que servirá tenerlos juntos —Níquel volteó a ver a su pokémon y no pudo evitar sonreír ligeramente.
—Sonreíste —dijo burlonamente Rose.
En lugar de un reclamo, Níquel simplemente rio ligeramente y negó con la cabeza. Enserio estaba muy animada con su pokémon.
—Bueno, será mejor que vayamos al gimnasio, Lionel nos espera —propuso Titan.
Los holders asintieron y comenzaron a caminar hacia el gimnasio. Luego de dar unos pasos, los tres lograron escuchar un extraño sonido por detrás de ellos, seguido del golpeteo de unos zapatos cayendo al suelo.
—Saludos, nuevos guardianes —saludó Troupy junto a su Gothitelle.
Los tres se asustaron al escuchar aquel saludo. Dreepy gritó con miedo y se ocultó rápidamente detrás de Zangoose, provocando el enojo del pokémon y de Níquel.
—¡Deja de aparecer así, idiota! —reclamó Níquel, con enojo.
—Oh, lamento si mi aparición asustó al pequeño fantasma —dijo Troupy, mientras que Gothitelle miraba con enojo a Níquel.
—¿Qué haces aquí, Troupy? —preguntó Rose, confundida.
—¿Ustedes lo conocen? —preguntó de vuelta Titan.
—Ya nos lo hemos encontrado antes —respondió Níquel—. Vienes a generar más crisis o a hablar con esa molesta jerga tuya.
—Ya te lo he dicho, allanadora, eso está fuera de mi control —admitió—. Me he enterado que el día de hoy empieza tu entrenamiento para dominar aquello que esta fuera de la región, y me gustaría acompañarlos.
—¿Cómo demonios sabes eso? ¿Nos están espiando? —Níquel seguía enojada.
—Hay cosas de las que simplemente no puedo evitar enterarme —una pequeña risa salió de sus labios—. Les aseguro a ustedes tres que esta será la última vez que nuestros caminos se crucen de manera tranquila.
Níquel y Rose se miraron entre ellas, luego de un rato ambos asintieron y devolvieron la mirada hacia él.
—Lo siento, pero no confiamos en ti —respondió Níquel, relajando los músculos.
—Creo que no lo has entendido, tú no eres la protagonista de este pequeño arco —su brazo mecánico se alzó, apuntando a Titan—. Eres tú el que quieres que vaya, ¿no es así? restaurador.
Níquel y Rose miraron con confusión a Titan. El holder miró a otro lado y suspiró profundamente para después devolverles la mirada.
—Sí quiero, tengo algunas preguntas que hacer.
—Es demasiado peligroso, la primera vez que lo vi me atacó.
—Estaremos junto a Lionel y Wake, podremos controlarlo —respondió Titan.
—No deben temer, la estrella no está en la posición exacta para iniciar un conflicto —Troupy se acercó al grupo—. ¿Me permitirían acompañarlos?
Las chicas no estaban seguras de ello, pero la mirada de confianza de Titan les hizo terminar cediendo a la petición. Después de todo habían podido derrotar a un Mega-Salamance juntos, por supuesto que podrían vencer a un extraño niño con prótesis metálicas.
Aceptando, Troupy agradeció con una pequeña reverencia hacia los tres. Seguido de eso miró a su Gothitelle y le hizo un gesto. El pokémon de inmediato creó una cupular alrededor de ellos y los teletransportó directamente al gimnasio, justo frente a Lionel y Wake.
Ambos entrenadores se alejaron con sorpresa al verlos aparecer de manera tan repentina, asustándose.
—Cielos, chicos, no aparezcan tan de repente —admitió Lionel, rascándose la cabeza.
—¡Troupy! —gritó Níquel, enojada— ¿Quién te dio permiso de teletransportanos?
—No es buena idea demorarse en estos momentos —dijo el chico, acercándose a los adultos.
Wake y Lionel no evitaron sentir un poco de confusión al ver a Troupy. El ver a un chico tan extraño aparecer tan de repente no era algo común necesariamente. Estando frente a ellos, el chico alzó su brazo metálico.
—Protector de Galar y Maestro de héroes, me complace conocerlos. Una disculpa si mi apariencia les incomodo, el traje se supone que debería mitigarlo.
—No te preocupes, aunque creo que el traje no lo soluciona del todo —dijo Lionel, dándole la mano—. Y si por protector te refieres a campeón, la verdad es que deje de serlo.
—Pasó la protección en manos más aptas, eso esperó —admitió, para después tomar la mano de Wake.
—Así que, ¿eres un amigo de Rose y Níquel? —preguntó el líder de tipo agua.
—Lamento informarle que no, solo un aliado temporal —admitió, alejándose de ellos con lentitud—. He venido a ver como se forja una nueva guerrera.
Ambos hombres se vieron con confusión al escuchar aquello. Níquel se inmediato hizo un gesto y se acercó a los hombres.
—Este chico es Troupy, y habla de forma demasiado extraña —admitió Níquel—. Nos lo hemos encontrado en un par de ocasiones, siempre sabe que es lo que vamos a hacer.
Lionel miró de reojo al chico y luego volteó a ver a su Gothitelle. El pokémon estaba demasiado cerca de él, casi tomándolo de la mano. Al entenderlo Lionel suspiró y sonrió levemente.
—Supongo que sabes lo del Dynamax, y ¿qué pasara después? —preguntó.
—Bueno, el estadio está cerrado y ningún retador llegara pronto, tal vez enseñarle a Níquel como usar la energía extranjera sea una buena idea, eso es lo que esperaba escuchar, ¿no?
Aquello no hizo más que comprobar su teoría. El hombre rio levemente ante la mirada sorprendida de Wake. Lionel terminó su risa y se volteó a ver al líder de gimnasio.
—¿Qué dice usted, líder Wake? —preguntó.
—Bueno, si la predicción del chico es cierta, no tengo problema con ello —respondió, dándose la vuelta—. Los esperare adentro, encenderá la caja.
Níquel miró con confusión como el hombre se retiraba del gimnasio. De pronto Lionel se acercó a Níquel y puso un maletín blanco frente a ella. Apretando un botón, el maletín comenzó a abrirse.
—Bueno, lo prometido es deuda —dijo Lionel—. Aquí tienes, tu pulsera Dynamax, esperó te guste el diseño.
El portafolio dejó ver una muñequera de color negro con los bordes de color azul y rojo. En el centro de esta había un rombo que tenía una pequeña "X" en medio. Al verla, Níquel no pudo evitar abrir los ojos por completó.
Titan y Rose se acercaron de inmediato a ver el artefacto, el cual relucía bastante. Lentamente Níquel tomó la pulsera, la cual era bastante liviana.
—¿No se supone que son blancas? —preguntó Rose, confundida.
—Fue idea de mi esposa, quiso hacerla algo especial para una entrenadora de tipo fantasma —admitió Lionel, cerrando el portafolio—. ¿Por qué no te la pruebas?
Una ligera molestia surgió dentro de ella al sentir ese trato especial, sin embargo aquella muñequera era demasiado bonita, hacía mucho que no agradecía y maldecía ese tipo de detalles.
La muñequera era bastante suave al tacto, por lo que Níquel pudo colocarse de inmediato. El accesorio se acomodó fácilmente en su muñeca. De inmediato Zangoose y Dreepy miraron a su entrenadora, inspirados.
—Wow, se te ve increíble —admitió Rose.
—Gra-gracias —respondió Níquel, algo apenada.
—Y parece que a tus pokémon les llama la atención.
Mirando hacia la izquierda se encontró a su Zangoose y Dreepy mirando con especial admiración su brazalete, incluso un ligero brillo salía de sus ojos. Níquel no pudo evitar sonreír y acercárselos.
—Veo que tienes un Dreepy —Lionel se acercó por detrás.
Al escuchar la voz del campeón, Dreepy volvió a esconderse detrás de Zangoose, con miedo. Níquel de inmediato volteó a ver a Lionel con molestia.
—Le agradezco el favor que me hizo, pero le agradecería más que no se acerque tanto a mi Epy —dijo Níquel.
—Oh, ya veo, sobreprotectora con tu pokémon —Lionel rió levemente—. No te preocupes, tengo algo de experiencia con los Dreepy.
Tomando una de sus pokébolas, Lionel liberó a su Dragapult. El pokémon dragón rugió de forma bastante fantasmagórica, asustando un poco a Titan y Rose.
Tanto entrenador como pokémon se quedaron sorprendidos al ver ese pokémon. Los ojos de Dreepy brillaron llenos de admiración, al igual que los de Níquel, aunque esta última sintió un poco más de emoción.
—Es hermoso —dijo Níquel, embobada con el pokémon.
—Entrenar un Dreepy es una labor muy dura, al principió son demasiado tímidos, pero si logras fortalecerlo y que encuentre otro de su especie, podrá hacerlo evolucionar hasta que sea un poderoso Dragapult.
Mientras Níquel asentía, Dreepy decidió separarse de Zangoose y acercarse a Dragapult. El pokémon del campeón reacción de forma bastante amable ante el recién nacido, al igual que los otros dos Dreepy que descansaban en su cabeza.
—Tal vez sea buena usar a Dragapult para inspirar a Epy, y enseñarte cómo usar el efecto Dynamax, ¿qué dices?
—¿Dragapult Dynamax? Por supuesto que quiero ver eso —dijo emocionada.
Rose miró como Níquel incluso dio un pequeño saltito al escuchar la oferta de Lionel. Podría jurar que era la primera vez que la veía verdaderamente emocionada por algo.
Con eso dicho, el grupo finalmente entró al gimnasio de Wake, donde el líder de gimnasio ya tenía listo el campo de batalla para introducir a Níquel al mundo del Dynamax.
Mientras Wake, Lionel y Níquel fueron al escenario, Rose, Titan y Troupy fueron a las gradas para apreciar el espectáculo. La pelirosa estaba muy interesaba en seguir viendo esa faceta de Níquel emocionada, mientras que Titan no paraba de mirar a Troupy de reojo.
—¿Tienes dudas sobre mí, restaurador? —preguntó Troupy.
—¿Cómo sabias que aparecería en la casa destruida? ¿Quién te dio la caja con la mega piedra?
Al escuchar aquello, Troupy solo alcanzó a reír levemente. Sus manos sujetaron con fuerza su asiento y movió sus pies de un lado a otro como si fuera un niño. Titan intentó recriminarle, pero Gothitelle le lanzó una mirada asesina, provocando que el chico retrocediera.
—Bueno, creo que Wake les mostró un poco del efecto Dynamax —dijo Lionel—. Lo teórico es simple, tu pokémon crea una proyección suya más grande, solo dura tres turnos y todos los movimientos del pokémon se vuelven movimientos Dynamax que son más fuertes.
—¿El crecimiento en tamaño es una proyección? Se veía muy real —dijo Níquel.
—El truco esta en las partículas Dynamax —admitió Lionel, riendo—. Si la pokédex que tienes es igual a las que tienen en Galar, entonces podrás encontrar fácilmente todos los movimientos Dynamax, y sus efectos.
Níquel se sorprendió bastante. De inmediato sacó de su mochila su pokédex y comprobó de inmediato que lo que Lionel decía era muy cierto. La pokédex de Moon tenía un área dedicada a los pokémon Dynamax y Gigamax.
En las gradas, mientras Níquel le preguntaba a Lionel que era el fenómeno Gigamax, Troupy detuvo el movimiento de sus pies en seco.
—Se en que partes aparecer, y a que personas recurrir, eso es todo —admitió, llamando la atención de Titan.
—Tardaste mucho tiempo para una respuesta así.
—Tardó lo que necesito tardar, créeme —dijo, con una sonrisa torcida—. El falso mesías actuó como debía actuar, y dejo toda su confianza en el restaurador.
—¿Entonces si lo conocías desde antes?
—Eso no es relevante ahora, el falso mesías ha caído de todas formas, pero su legado seguirá igual, te guste o no.
—¿A qué te refieres con eso? —preguntó, preocupado.
Troupy volvió a ignorarlo y a comportarse como un niño. Aunque esta vez Titan si estaba enojado, sintió una aura psíquica rodeándolo. Gothitelle actuaba como una buena guardaespaldas.
—No importa que no tengas pokémon que tengan el factor Gigamax, con el Dynamax basta y sobra —admitió Lionel—. ¿Alguna otra pregunta?
—No, entendí lo que necesitaba, ¿podemos pasar a lo práctico? —dijo con los ojos iluminados.
Lionel asintió y de inmediato metió a su Dragapult a su pokébola. Dreepy y Zangoose se acercaron un poco más para ver el efecto.
—Una vez que estas en un nodo energético natural o artificial, lo que necesitas es devolver el pokémon a su pokébola —con la pokébola en su mano, Lionel le mostró la pequeña pantalla de su pulsera—. Si el icono de pokébola esta iluminando, lo único que necesitas es presionarlo.
Al tocar el icono, la muñequera comenzó a emitir varias esferas de energía que llegaron a la pokébola que sostenía Lionel. Cuando la pulsera dejó de emitir esferas, la pantalla se selló y la pokébola comenzó a crecer rápidamente con un aura roja.
—Y ahora…
Sosteniendo la pokébola con una sola mano, Lionel la lanzó hacia arriba del campo. En el aire la pokébola se abrió y liberó a Dragapult, el cual comenzó a volverse más grande hasta casi tocar el techo del estadio.
Dragapult rugió con fuerza, emitiendo pequeñas ondas rojas que golpearon levemente a los presentes. Dreepy y Níquel miraron con asombro al poderoso pokémon dragón.
—El legado permanecerá en las mentes de quienes lo vivieron, la historia no se repite, pero a veces rima.
—Yo no seré como Cyrus —replicó, enojado—. Yo no usare al Equipo Galaxia para destruir el mundo.
—Tú no eres parte de esto, las acciones del pasado que se repiten en el presente, las recuerdas.
Aquellas últimas palabras confundieron al chico. Titan de inmediato se llevó la mano a la barbilla e intentó pensar a que se refería el chico. Rose por su parte, aunque parecía atenta al escenario, escuchaba atentamente a los dos chicos.
—Lo intentare —dijo Níquel, mostrando la pokébola de su Shuppet.
—Adelante —respondió Lionel, con una sonrisa.
Níquel caminó hacia el otro lado de la arena, seguida de cerca por Zangoose y Dreepy. Una vez que estuvo lo suficientemente lejos, la chica comenzó.
Tocó la pantalla de su muñequera y de inmediato las esferas de energía emergieron hacia la pokébola. De un momento a otro la pokébola se volvió enorme, aunque no tan pesada como ella esperaba.
Haciendo usó de su brazo sano, Níquel lanzó la pokébola lo mejor que pudo. Solo pudo lanzarla unos cuantos metros, pero fue suficiente altura para que Shuppet finalmente saliera, envuelto en la energía Dynamax. Lentamente el pokémon creció hasta la altura de cinco metros.
—Wow —dijo Níquel sorprendida.
Shuppet también estaba sorprendido, era una experiencia completamente nueva. Sin embargo, el pokémon no podía balancearse del todo bien, cayendo al suelo en repetidas ocasiones.
—Adecuarse a este estado puede ser difícil, pero pronto lo dominaras —Lionel rió levemente, para después cerrar los ojos y cerrar su puño—. Es hora de que Shuppet intente usar un movimiento Dynamax, adelante, Dragapult podrá soportarlo.
Níquel asintió con la mirada, determinada, esperaba ver el poder de su pokémon en acción. Mirando los movimientos que el pokémon tenía en su pokédex, decidió que sería buena idea ver como sería el movimiento de tipo fantasma.
—¡Shuppet, Usa Maxiespectro! —ordenó Níquel.
Luego de encontrar una forma de equilibrarse, los ojos de Shuppet se iluminaron y alrededor de él se crearon algunos utensilios de cocina; tazas, jarrones, teteras, sillas. Sin embargo, la mayoría de los objetos desaparecieron a la par que unos de los ojos de Shuppet se cerraba.
Con la mayoría de objetos desaparecidos, Shuppet atacó con los que le quedaban. Los objetos fantasmagóricos volaron hacia Dragapult e impactaron contra él, provocando que un pequeño y corto rayo oscuro saliera por debajo de Dragapult, para después invocar un aura azul. A pesar de lo espectacular que fue, Dragapult apenas y sintió algo con aquel ataque.
—Maxiespectro, reduce la defensa del oponente —dijo Lionel, cruzándose de brazos—. Es cuestión de practica para que tus pokémon manejen con perfección los movimientos Dynamax, son ataques muy fuertes, por lo que te recomiendo entrenar más arduamente a tus pokémon —Níquel respondió afirmativamente, asintiendo con la cabeza—. Intenta usar otros movimientos, Dragapult puede soportarlo sin problemas.
Níquel asintió, ordenándole a Shuppet usar Maxisombra, el movimiento de tipo Siniestro. El pokémon creó dos grandes enredaderas que golpearon a Dragapult, causándole esta vez un poco de daño al pokémon.
—Troupy… —Titan habló, con una mirada de miedo— ¿Te refieres a lo que paso en los lagos?
Aunque Rose disfrutaba el espectáculo Dynamax, la chica rápidamente volteó a ver a Troupy de manera bastante preocupada.
—Los dioses del espíritu, otra vez entran en juego —respondió con una sonrisa torcida—. ¿Sera acaso qué el final rime una vez más?
Titan se desesperó, empezó a sudar frio. De inmediato tomó a Troupy por su camisa y lo acercó a él de manera agresiva. Gothitelle intentó atacarle, pero Troupy le hizo una señal para que se detuviera.
—¿Cómo sabes eso? ¿Para quién trabajas, el Team Right o el Age? —preguntó, mirando fijamente al ojo negro de Troupy.
—No es tiempo para eso, ¿no te parece? En este momento puedes averiguar eso, o usar tu única oportunidad para evitarlo, tú decides.
—Titan, Troupy quiere decir…
—Lo detendré —afirmó, con enojo.
—Qué así sea —chasqueando los dedos.
Con ese chasqueo, los ojos de Gothitelle comenzaron a brillar con un intenso color rosado. De pronto Titan, Níquel, Rose, Wake, Lionel se vieron envueltos en una aura rosada y repentinamente desaparecieron, al igual que Shuppet y Dragapult.
Tras su partida, la mayoría de sus pokébolas de los holders cayeron al suelo. Zangoose y Dreepy miraron a todos lados, confundidos con lo que había pasado, mientras que Troupy se levantaba de su asiento y Gothitelle descansaba.
—El último rayo de luz antes de que caiga la oscuridad —dijo Troupy, acercándose a su pokémon—. Descansa, querida, que no puedo esperar ver la absoluta locura que está a punto de suceder, no me la puedo perder.
Y bueno, con esto concluimos #AgostoRetador :D
Honestamente salió mejor de lo que esperaba, y fue un buen adelanto para lo que tenia planeado. Si bien no creo terminar la historia este año, estoy seguro que para el 2021 si se podra xD.
Y bueno, solo avisar que volveran los capitulos quincenales, debo dejar de ser un escritor flojo xD.
Y sin mas que decir...
¿Cual es la relación de la familia de Caitlin con el rey perdido?
¿Níquel podra entrenar bien a Dreepy y dominar el Dynamax?
¿A donde fueron teletransportados?
y...
¿Qué pasara con Platinum?
