Y no estaba muerto, estaba salvando la f*ck*ng carrera entera.
Y bueno, hola a todos xD, disculpen la ausencia, aquí les traigo un nuevo capitulo.
Espero les agrade.
Enjoy :D
Entrada 25: Vs Uxie, Azelf y Mesprit, Parte I
[¿?]
"Esta línea temporal ha resultado curiosa, difiere mucho de la línea temporal original, lo cual me beneficia de sobre manera, de otro modo el "sujeto 1" hubiese muerto hacía mucho tiempo.
Para poder modificarla he tenido que hablar con alguien, un ser abandonado al cual le he abierto de los ojos de su patética existencia. Tal vez lo he llevado al borde de la locura, pero su ayuda ha sido fundamental para que esta línea temporal se mantenga a flote.
Lo único que necesito, por el momento, es dejar que los acontecimientos ocurran sin interferencias, ese niño se encargara de todo. Pronto conseguire romper esa barrera, ese código, estoy seguro que deseas verlo tú también, ¿no?"
[¿?]
19 de Junio, Ciudad Jubileo
Una tenue luz blanca, reflejada gracias a un espejo, golpeó el rostro de Platinum. Le mujer se lavaba fuertemente la cara con el agua del lavado. Se encontraba en un baño, ligeramente grande, y algo sucio.
Luego de terminar de lavarse, la mujer se secó con una toalla y miró su reflejo en el espejo. Apreció por un momento su ropa y su cabello, llevaba puesta una blusa negra de la cual se alcanzaba a sobresalir una camisa roja por debajo, su cabello estaba recogido, justo como se lo peinaba cuando era niña, con los mismos pasadores amarillos.
Lentamente se pasó su mano derecha por el rostro y pudo apreciar su anillo de diamante, justo al lado de su anillo de bodas. Acercó su otra mano y miró detenidamente su mano su otro anillo con una perla incrustada. Al mirarlos, recordó aquellas palabras que se había dicho hace mucho tiempo.
—Lo último en fineza, y lo último en dureza —dando un pequeño suspiró, la mujer volvió a mirarse en el espejo—. ¿Acaso seguiré siendo digna de dichos adjetivos?
Estaba nerviosa, no era para menos, estaba a punto de hacer algo que cambiaría su vida para siempre, más que el casarse con Diamond o adoptar a Níquel. Se llevó las manos al pecho, tenía miedo, mucho miedo.
—Padre, en estos momentos me vendría genial tu consejo —dijo, mientras unas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos.
Limpiándose las lágrimas, un recuerdo volvió a su mente. Unas palabras que parecían olvidadas pero que ahora retumbaban con fuerza en su mente. Mirando una vez más sus anillos, Platinum sonrió con determinación y apretó los puños.
—Ten la fineza de aceptar tus errores, y la dureza de enfrentar las consecuencias, esa siempre fue la lección que ellos quisieron enseñarme —dijo, con un poco más de confianza—. Lo hare, por ustedes.
Aunque sentía una presión en el pecho, la mujer se sentía mucho más determinada para dar aquel gran paso. Lavándose la cara una vez más, la mujer finalmente salió de aquel baño. A la salida se encontró con su esposo, recargado en la pared y con la mirada seria. Al verla salir rápidamente se acercó a ella.
—¿Todo está bien? —preguntó Diamond, arqueando la ceja.
—Todo bien, estoy lista —dijo, suspirando—. ¿Tú estás listo?
—Sí, todo bien —riendo de manera seca y seria.
Platinum de inmediato entrecerró los ojos, acercándose rápidamente a su marido.
—Has estado actuando raro últimamente —cuestionó.
—No, enserio todo está bien —esbozando una tímida sonrisa—. Solo estoy un poco nervioso.
Estos últimos días Diamond había estado actuando de aquella manera tan extraña. Platinum lo notaba, como si se esforzara en ocultar algo, no sabía explicar exactamente el que, pero había algo que le olía mal respecto a su actitud. Antes de poder decirle algo más, un hombre con una gorra blanca se acercó a ellos.
—Disculpen, el programa está a punto de comenzar, por favor síganme.
Intercambiando miradas, ambos esposos siguieron al hombre. Platinum seguía sintiendo esa extraña presión en el pecho, por lo que comenzó a respirar hondo y recordarse constantemente aquellas palabras de sus padres, debía aferrarse a algo para tener fuerzas.
Finalmente llegaron al ser de grabación especial. En el catering ya los espera Jessica, la cual comía un poco antes de empezar el programa. La pareja se acercó al ver a la reportera.
—Señores Berlitz, un verdadero honor conocerlos —dijo Jessica, levantándose y ofreciéndoles la mano—. Mi nombre es Jessica Verignis, pero creo que ustedes ya me conocen.
—Un gusto, señorita Jessica —saludó respetuosamente Platinum.
Al darle la mano, Platinum sintió como esta empezaba lentamente a temblar, por lo que rápidamente dejó el agarre de la reportera y la escondió, cosa que dejó confusa a la mujer.
—Una disculpa, los nervios —se disculpó.
—No se preocupe, la mayoría de personas les pasa la primera vez —respondió con una sonrisa—. Señor Diamond, un gusto conocerlo.
—El gusto es mío —respondió Diamond con una pequeña sonrisa.
—Les agradezco mucho que me hayan dado esta oportunidad, no saben cuánto —admitió la reportera, dándole un último sorbo a su café—. Quien sea que les haya pasado mi contacto, realmente es una persona muy visionaria.
—Bueno, era un viejo amigo que tenía contactos —admitió Platinum, para luego mirar seriamente a la mujer—. Yo también debo agradecerle que hayan aceptado a una entrevista en vivo.
—No tiene que agradecer, es lo menos que podíamos hacer ante tal evento —la mujer se llevó una mano al pecho—. Le aseguró que somos totalmente neutrales ante su situación, no nos gusta vender sensacionalismo, solo noticias, así que no habrá sorpresas.
—Se lo agradecemos.
Vaya que lo hacían. Platinum había seleccionado ese noticiero exactamente por eso, por lo imparcial que era. Era bien conocido que aquella cadena no era tan proclive a las noticas tendenciosas, eran tan rigurosos y profesionales como los periodistas más famosos de la región Hoenn.
Luego de las presentaciones, Jessica llevó a Platinum al set para que se pusiera cómoda en lo que afinaban los últimos detalles. Se sentó en un sillón rojo y observó como Diamond se iba hasta el fondo del set, observándola tranquilamente.
Luego de que terminaran de maquillar un poco a Jessica y de que les instalaran los micrófonos a ambas, las luces comenzaron a encenderse y los camarógrafos tomaron sus puestos, era hora de empezar.
—Tres, dos, uno, en vivo —dijo uno de los camarógrafos.
—Hola, muy buenos días, les saluda Jessica Verignis y les doy la más cordial bienvenida al noticiero del medio día —Jessica sonreía y miraba atentamente la gran cámara central del estudio—. El día de hoy traemos una entrevista en exclusiva con de las mujeres más importantes de la región, me refiero a la Pokédex Holder y empresaria Platinum Berlitz —Jessica volteó a verla—. ¿Qué tal Platinum?, ¿Cómo estás?
Aunque no las vieran, saber que estaba siendo vista por miles de personas por toda la región le hizo sentirse profundamente nerviosa, la presión en el pecho comenzaba lentamente a incrementarse. Sin embargo, cerrando rápidamente los ojos y dando un pequeño suspiró, Platinum logró controlarlo.
—Buenos días, Jessica, estoy muy bien gracias, y sobre todo gracias por aceptar esta entrevista —respondió con una pequeña sonrisa.
—Es todo un placer para nosotros abrir cámaras y micrófonos —admitió Jessica, para luego sacar de entre su vestido una pequeña libreta—. Bueno, ¿quieres comenzar con la entrevista primero o quieres dar tu declaración después?
—Creo que prefiero hablar primero, si no te molesta, creo que resolverá muchas de tus preguntas —pidió Platinum con total cortesía.
—Adelante entonces —respondió Jessica.
De inmediato la gran cámara central apuntó directamente hacia Platinum. La presión comenzó a aumentar enormemente, pero Platinum seguía aferrada a aquellas palabras.
—Bueno, como la mayoría de ustedes saben, recientemente el candidato del Partido Nueva Mañana, Yake, me acusó públicamente de diversos actos de corrupción por parte de mi empresa —expresó Platinum con firmeza—. Debido a ello se han desencadenado una seria de acciones por parte de la gente que ha afectado tanto a mi vida laboral, como la de mi familia, es por eso que hoy quiero contarles la verdad completa, la otra versión de la historia.
Todo el auditorio se quedó en completó silenció, todas las miradas estaban puestas en Platinum. Sin embargo, ya no había forma en que Platinum bajara su guardia y su determinación.
—En vida, el profesor Rowan se dedicó a la investigación de las diferentes formas de energía que hay por el mundo, aquellas que afectan a los pokémon como la evolución o la mega-evolución. En sus últimos años se dedicó a documentar todos sus hallazgos y le pidió a su sucesora, la actual profesora Moon, que cuidara de esa investigación. Sabía que, en manos equivocadas, esa información podría crear algo de lo cual podríamos arrepentirnos. Fue entonces que el Centro de Inteligencia y Seguridad de la Región de Sinnoh empezó a acosar y buscar por todos los medios posibles conseguir aquella investigación, supongo para crear alguna especie de armas.
Mientras hablaba, notó como Diamond recibía una llamada y se alejaba del set.
—Fue entonces que llevaron eso a tribunales, Moon era primeriza y no sabía cómo actuar ante aquella agencia, y al ser ambas guardianas de aquella investigación, yo… —un pequeño nudo en su garganta se formó—. Tuve que sobornar a un juez para que no pudieran conseguirla.
Todo el público se sorprendió bastante, incluso la misma Jessica tuvo que disimular un poco para que no se viera su notoria cara de sorpresa ante aquella declaración.
—Estoy consciente de que cometí un delito, y estoy dispuesta a ir hoy mismo a entregarme, pues ese es el único delito que he cometido, todos los demás delitos que se me imputan son falsos, y es algo que estoy dispuesta a comprobar hoy mismo —mirando seriamente a la cámara—. Quiero agradecer al profesor Green Oak por aceptar guardar la investigación del profesor en la región de Johto, sé que esa investigación estará a salvo ahí, ya que este gobierno ha demostrado su verdadera cara intentando robar de las formas más bajas esa investigación. Así que, esa es toda la verdad.
El auditorio se quedó en silenció, toda la gente se quedó mirando de manera completamente sorprendida y nerviosa a la holder. Uno de los directores tuvo que hacer un movimiento con sus manos para llamar la atención de los camarógrafos, los cuales apuntaron directamente hacia Jessica. La reportera estaba bastante sorprendida, por lo que agitó ligeramente su cabeza y volteó a ver a la cámara.
—Vaya, esa si es una muy fuerte declaración —admitió la reportera—. Señorita Berlitz, ¿está consciente de lo que esto representa?
—Sí, estoy lista para afrontar la responsabilidad de mis actos —admitió Platinum, con voz calmada—.Yake jamás levantó la denuncia, por lo que yo misma iré a presentar mi declaración.
—Se necesita mucho valor para hacerlo, si me permite opinar —dijo la mujer—. Entonces todo esto se debió para proteger esa investigación, ¿Qué clase de investigación es para querer protegerla de esa manera?
—No puedo revelar esa información al público, lo siento —admitió, negando con la cabeza—. Lo que la gente debe saber que el profesor Rowan, que en paz descanse, quiso que esa labor de investigación se mantuviera a salvó, no sabemos que podría hacer con ella el gobierno, pero están demasiado interesados.
—Entiendo, debe ser algo muy importante —la presentadora acomodó sus papeles y miró a la mujer—. ¿Le importaría si le hago unas preguntas antes de…?
Antes de terminar su pregunta, Jessica alcanzó a escuchar algo por su auricular. Mientras la apretaba su dispositivo contra su oreja, Platinum observó cómo la gente detrás del estudio comenzaba a movilizarse rápidamente, tomando mucho equipo y salían corriendo de la habitación.
Platinum buscó a Diamond entre la multitud, pero no encontró ni un solo rastro de él. Un pequeño escalofrió recorrió su cuerpo, mientras que una gran presión se hacía presente dentro de su pecho.
—Atención a toda la ciudadanía, nos llega información de último momento —el rostro de Jessica se llenó de mucha preocupación—. Las jefaturas de Pueblo Hojaverde, Ciudad Puntaneva y Ciudad Pradal nos informan de explosiones y terremotos en los alrededores de los Lagos Veraz, Agudeza y Valor, se le pide a la población que se mantenga alejada de esas zonas.
Los ojos de Platinum se abrieron completamente al escuchar aquello. No pudo evitar sentir un sentimiento de miedo, un miedo que había experimentado hacia tanto tiempo. Ahora tenía sentido la ausencia de su esposo; él había sido informado antes. No sabía quién o qué podría estar atacando los lagos, pero no podía ser nada bueno.
—No, no otra vez —Platinum se levantó rápidamente se su asiento—. Lo lamentó, señorita, pero debó ir a ayudar, debemos postergar esto para otra ocasión.
—P-pero, señorita Berlitz, estamos en medio de una…
—Ya he vivido esto hace mucho tiempo, créame que no puede salir nada bueno de esto —dijo, con determinación—. Con su permiso.
Platinum se apresuró a salir corriendo del auditorio, dejando bastante sorprendidos a los camarógrafos que la siguieron hasta la salida del set. Ya afuera del recinto, la mujer buscó por todos lados su auto y no lo encontró.
—Maldita sea, Diamond —maldijo, sacando una pokébola—. ¡Rapidash!
De la pokébola salió el pokémon de tipo fuego, relinchando llenó de energía. Sin perder tiempo Platinum lo montó, cuidándose de sus llamas, y el pokémon corrió a gran velocidad hacia el lago Veraz. La repentina noticia le había hecho olvidarse de su situación, ahora lo más importante era ayudar, no debía volver a ocurrir que lo que había pasado hace diecisiete años.
[…]
19 de Junio, Lago Veraz
La suave brisa del fin de la primavera golpeaba con suavidad los arboles del Lago Veraz. Mientras el sol iluminaba con fuerza y en el cielo apenas había nubes, un extraño ruido estruendoso se hizo presente.
Por un instante el cielo se oscureció en un tono rojo violeta, apareciendo la enorme silueta de un Dragapult Dinamax. El pokémon se movió bruscamente hacia todos lados, comprendiendo que había pasado.
Otra persona que apareció al lado del pokémon fue Lionel, el cual cayó rápidamente al suelo. Luego de un quejido, el hombre se sobó la cabeza y se levantó con lentitud.
—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó rascándose la nuca y viendo de frente a Dragapult—. ¿Acaso fuimos teletransportados?
Sin una fuente de energía, Dragapult no pudo mantener su forma Dinamax, por lo que este volvió rápidamente a la normalidad y el cielo volvió a su tono normal. El pokémon pareció marearse bastante, chocando contra algunos árboles hasta que su entrenador lo sujetara.
—Tranquilo, Dragapult, tranquilo —dijo Lionel, sujetándolo de los hombros—. El haber perdido la fuente de energía debió marearte.
Luego de sentirse bastante mareado, el pokémon agitó rápidamente su cabeza y logró controlarse un poco, rugiendo alegremente para su entrenador. Lionel le dirigió una gran sonrisa y acarició su cabeza.
—Bueno, parece que nos mandaron lejos del gimnasio, ¿alguna idea de donde podríamos estar? —preguntó, recibiendo una negativa por parte de su pokémon—. Buena la mía, si no encontramos a alguien estaremos perdidos en este bosque para siempre, será mejor hacer reconocimiento aéreo.
Subiéndose a su pokémon, Dragapult y Lionel se alzaron para entender donde podrían estar.
—Veamos, eso de allá debe ser el Monte Corona —apuntando hacia una cordillera hacia el este—, ¿o estaba del otro lado? ¿Dónde está el norte?
Dragapult no pudo evitar suspirar, la mala orientación de su entrenador realmente era algo difícil de asimilar.
—Bueno, si ese es el Monte Corona, entonces estamos del otro lado, y por allá debería —mirando hacia atrás, Lionel pudo encontrarse con un gran rio—. Aja, por allá debería estar el rio que esta atrás de Ciudad Canal, entonces.
Mirando más cerca se pudo encontrar con un gran lago en el cual había una pequeña isla en medió de esta.
—Ese debe ser uno de esos lagos donde habitan los pokémon legendarios, y mira, justo ahí hay personas —apuntando hacia una pequeña caravana que estaba a las orillas del lago—. Vamos a pedirles ayuda.
Dragapult aceptó y se acercó volando hacia la orilla del lago. La idea de Lionel era acercarse a ese grupo de personas y pedirles indicaciones de como volver a Ciudad Pradal.
Sin embargo, en pleno vuelo, Lionel notó como había muchas extrañas maquinas, computadoras y algunos extraños generadores. No solo eso, pudo alcanzar a apreciar como parecía que todas las personas tenían el mismo pelo azul.
—Ese corte me parece familiar… —admitió, rascándose la barbilla—. ¿Acaso serán…?
Antes de terminar su oración, el cielo volvió a oscurecerse de repente y comenzó a llover. Dragapult paró en seco al ver la repentina lluvia, momento en el cual un fuerte estruendo se escuchó por debajo de ellos.
Un poderoso rayo emergió por debajo de ellos y los golpeó de manera directa. Dragapult rugió de dolor, agitándose y lanzando a Lionel al vació. Lionel apenas pudo gritar, pues sus músculos se paralizaron y le impidieron hacer cualquier acción mientras se precipitaba hacia el suelo.
Para su fortuna, de su cinturón salió Charizard. El pokémon de tipo fuego logró agarrar a su entrenador y bajarlo de manera segura hasta el suelo. El pokémon descendió a unos pocos metros de donde se encontraba el lago y dejo a Lionel en el suelo. Mientras el hombre recuperaba la movilidad y se levantaba, pudo escuchar como varias personas se acercaban a él, corriendo.
—Parece ser que si son ellos —levantandose—. Tendremos que pelear.
Mientras se levantaba escuchó el sonido de algo grande azotando el suelo. Al voltear se pudo encontrar en el suelo a su Dragapult, completamente debilitado. Justo al lado había un Electrivire que miraba siniestramente a Lionel y a su Charizard.
—Lo lamento, era un blanco demasiado sencillo —dijo de manera sarcástica una voz por detrás del Electrivire—. Creo que era tuyo.
Lionel se molestó bastante al ver a su pokémon así de herido. Y aunque aturdido, pudo ver con claridad a la mujer que estaba frente a él. Una mujer de pelo y ojos rojos, piel clara, facciones delgadas y un vestido entallado de colores blanco y negro con una G en la parte del pecho.
—¡Equipo Galaxia! —gritó, enojado.
—Oh, parece que el ex-campeón de Galar nos conoce, que emoción —dijo Mars, riendo—. Venga, muéstrame de lo que eres capaz.
[…]
19 de Junio, Bahía Gresca
El sonido de las sandalias de cuero recorría la elegante habitación de Caitlin. La mujer se encontraba sentada en una bella silla dorada, leyendo un libro, mientras que su pequeña hija corría de un lado a otro junto a su Reuniclus.
Con un ojo a su lectura y otro a su hija, Caitlin pudo escuchar como alguien tocaba la bella puerta de abedul de su habitación.
—Adelante —exclamó.
—Su majestad —un mayordomo abrió la puerta e hizo una pequeña reverencia—. La señorita Cynthia la busca, está esperándola en la sala de invitados.
—¿Cynthia? No esperaba verla hoy —admitió, sorprendida—. Muchas gracias por el aviso, iré en un momento.
El mayordomo asintió y se retiró lentamente de la sala, dejando a Caitlin bastante confusa. Sin embargo, no podía dejar a Cynthia esperando. Dejando a su Gothitelle y a Reuniclus a cargo de su hija, la mujer fue rápidamente hacia donde se encontraba Cynthia.
Luego de caminar un rato por el enorme castillo que era su hogar, Caitlin finalmente se encontró a Cynthia. La campeona se encontraba mirando su pokéreloj, sentada en un elegante sillón rojo. Cuando Caitlin se acercó, Cynthia se levantó.
—Cynthia, buenas tardes —saludo Caitlin, aun sorprendida.
—Buenas tardes, Caitlin, perdón por venir tan de repente —admitió la campeona, con una pequeña sonrisa—. ¿Cómo han estado?
—Bien, Darach esta con los demás ases y Catherine está en mi habitación jugando con mis pokémon —sonriendo y sentándose en el sillón—. ¿Y cómo ha estado usted?
—Un poco atareada, pero nada que deba sorprenderte —admitió la mujer, suspirando—. Bueno, lamento que sea tan directa, pero necesito preguntarte algo.
—¿Qué pasa? —preguntó, asustada.
—Caitlin, ayer estuve con Handsome investigando en la Torre Perdida, hace tiempo atacaron al hijo de Fantina y a la hija de Platinum, los atacó un Spiritomb —Cynthia se puso seria—. Lo encontramos debilitado y logramos averiguar que alguien usó el Corazon del Mañana para resucitar a alguien.
—¿El Corazon del Mañana? ¿No se supone que solo era un mito? —Caitlin estaba preocupada.
—Pensábamos lo mismo, pero no es así —admitió, bajando los hombros—. Resucitaron a un hombre, alguien llamado Jairo, Jairo Kathar.
Caitlin no pudo evitar abrir los ojos de par en par al escuchar aquello. La historias que le contaba Cynthia parecía ser una broma, pero el rostro de la campeona le indicaba que aquello no era una broma, era muy real.
—Yo… yo no recuerdo a nadie con ese nombre —confesó, aún sorprendida.
—Lo suponía —admitió amargamente—. Sin embargo, ese pokémon me contó que podríamos encontrar algo de información en sus archivos, archivos ocultos, y te quería preguntar si aquello que me dijo es correcto, ¿tienen archivos ocultos?
Las sorpresas cada vez eran más grandes, tanto que Caitlin se tuvo que agarrar de la silla donde estaba sentada. Su mente comenzó a intentar recordar algo como eso, pero no podía recordar mucho. Se sentía tonta al no conocer lo suficientemente su propio hogar.
—Lo siento, Cynthia, no recuerdo nada así como un lugar oculto, lo único que hay es la biblioteca, pero nada más —admitió, apenada.
—Lo entiendo —una pequeña desilusión apareció en el rostro de la campeona—. Se me estaba haciendo demasiado raro que fuera tan sencillo.
—Aunque, tal vez —la mujer se llevó los dedos a la barbilla—. Espéreme un momento, tal vez Darach sepa algo.
Cynthia asintió y Caitlin rápidamente se levantó. La mujer caminó hacia un pequeño teléfono que había en la enorme sala y tecleó un número, esperando que su esposo contestara. Darach de inmediato contestó y Caitlin le pidió que viniera lo más pronto posible.
Mientras Darach llegaba, Caitlin intentó buscar entre sus memorias algún lugar donde podría estar aquella habitación que Cynthia mencionaba. No recordaba en su totalidad todas las habitaciones y lugares del enorme castillo, pero estaba segura de que recordaría encontrar un lugar bien protegido. De igual forma, sus padres jamás le habían mencionado la existencia de un lugar así.
Lo que más le causaba conflicto era el nombre de aquella persona resucitada; Jairo. Era hermano de Vasil, un antepasado que si recordaba, pero jamás había escuchado que tuviese un hermano llamado Jairo. Caitlin estaba demasiado confundida.
Luego de unos minutos, Darach acudió rápidamente al encuentro, un poco agitado y algo desarreglado. Junta a él había llegado Pearl, el cual cargaba consigo algunas carpetas y miraba con insistencia su pokéreloj, intentando sintonizar algo.
—Buenas tardes, señora Cynthia —saludo amablemente Darach—. Lamento la demora, vine lo más rápido que pude.
—No te preocupes, agradezco que hayas venido —respondió Cynthia, con una pequeña sonrisa.
—Lamento venir de improvisó, pero en cuanto Darach dijo que estabas aquí tuve que venir de inmediato para mostrarle algo importante —dijo Pearl, golpeando su pokéreloj—. Por cierto, ¿alguien sabe a qué hora es la entrevista de Platinum?
—¿Platinum tiene una entrevista? —preguntó Caitlin, confundida.
—Se supone que será en unos veinte minutos —admitió Cynthia, viendo su pokéreloj—. Platinum dará un discurso sobre lo que fue acusada, aunque no me explicaron muy bien que es lo que hará —la campeona volteó a ver a Caitlin.
Caitlin se sorprendió bastante. No era fanática de ver la televisión y jamás se enteró de la situación que Platinum tenía con Yake. Sin embargo, le pareció extraño que Pearl no recordara la fecha de algo tan importante. El rubio podría ser muy impulsivo y energético, igual que Maylene, pero siempre recordaba los eventos importantes al dedillo.
—Espero se encuentre bien —Caitlin se rascó el hombro, para después voltear a ver a Darach—. Bueno, Darach, Cynthia quiere ir a un lugar dentro del castillo donde se encuentran los secretos de mi familia, y no estoy segura si ese lugar exista.
—¿Archivos secretos? —preguntó, recibiendo una respuesta afirmativa por parte de su esposa—. Bueno.
Darach se llevó la mano a la barbilla e intentó recordar algún lugar que tuviese algo que ver. Luego de unos instantes, su manó se separó de su barbilla y pudo recordar que algo que se le pareciese. Sin embargo, la expresión de su rostro se volvió bastante seria.
El hombre miró hacia todos lados y, al asegurarse que no había nadie, les pidió que los siguieran. El grupo caminó entre los elegantes pasillos del castillo hasta llegar al gran jardín a espaldas del recinto.
—¿Esta en el jardín? Pero si recorrí el jardín como un millón de veces con mi madre cuando era pequeña —expresó Caitlin, confundida.
—No se encuentra en el jardín, si no cerca de él —admitió Darach—. En ese habitación.
Darach apuntó hacia el suroeste, en dirección hacia una pequeña construcción cubierta por varias enredaderas. Caitlin no pudo evitar sorprenderse de sobre manera, juraría no haber visto esa habitación antes.
Mientras caminaban, la mujer comenzó a cuestionarse el por qué su esposo sabia más que ella sobre su propio castillo. Si, él había servido a sus padres por muchísimo tiempo, pero ella era su hija. De inmediato Caitlin avanzó un poco más para estar a la par de Darach.
—¿Cómo es que sabes de la ubicación de este lugar? —preguntó, confundida.
—Tu padre me lo mostró hace mucho tiempo, luego de que te mudaras a Unova para ser parte del Alto Mando —admitió Darach, con una cara seria—. Me dijo que era un lugar al cual no debería revelar su ubicación, pero tal parece que las circunstancias ameritan que sea descubierta.
—Sin embargo, ¿por qué nunca me dijiste de la existencia de este lugar? —preguntó con un tono ligeramente enojado.
—Lo lamento, no pude encontrar el momento indicado para decírtelo —admitió, cerrando los ojos.
Esa respuesta no pareció convencerla lo suficiente. Sin embargo ahora le molestaba más que sus padres no le hubiesen revelado dicha información, ni siquiera cuando ellos fallecieron. ¿Por qué querían mantener en secreto aquella habitación?
Mientras las dudas le hacían hundirse cada vez más y más en sus pensamientos, el grupo finalmente llegó a la pequeña construcción; una gran cuadro tapizado por completo por varias lianas y enredaderas.
Darach acercó su mano a la estructura, sintiendo los contornos de los ladrillos mojados de la construcción que se mantenían de manera invisible por aquellas enredaderas. Luego de toquetear la pared, las yemas de sus dedos pudieron sentir una pequeña abertura en la pared, abertura por la cual metió la mano y logró dar con un pequeño botón.
Al darle al botón, pudieron escuchar un pequeño ruido de despresurización por detrás de la construcción. Darach dirigió el grupo hacia un pequeño estrecho al lado izquierdo de la construcción y pudieron encontrar una pequeña abertura.
La abertura daba a unas escaleras metálicas que llevaban hasta un pasillo blanco, las paredes estaban decoradas con grandes azulejos blancos y varias luces que iluminaban adecuadamente el pasillo.
—Así que lo que contó ese Spiritomb era real —dijo Cynthia, sorprendida.
—¿Spiritomb? —preguntó Darach, confuso.
—Cynthia tuvo una experiencia con un Spiritomb que parece haber vivido hace muchos años, y sabia sobre esta cámara —respondió Caitlin, cruzándose de hombros—. Parece que un pokémon antiguo sabía más de mi familia que yo.
Darach suspiró, apenado, podía sentir el enojó que su esposa tenia. Además se sentía bastante culpable por no haberle revelado dicha ubicación.
—Por seguridad, solo Caitlin y yo podemos entrar —admitió Darach, con seriedad—. Sin embargo, ¿busca algo en concretó que le pueda ayudar a descifrar algún misterio?
—Supuse que dirías eso —admitió Cynthia, suspirando—. Necesito investigar todo lo que se pueda sobre un hombre, Jairo Kathar, hermano de Vasil Cuarto.
Darach se sorprendió bastante al escuchar aquel nombre desconocido. Mirando de reojo a su esposa pudo notar como ella tampoco conocía quien había sido aquella persona.
—Lo entiendo, en un momento traeremos lo que necesita —dijo Darach, invitando a su esposa a acompañarlo.
Ambos comenzaron a bajar por las escaleras, mientras Cynthia y Pearl se pusieron a esperar.
—Wow, los Kathar nunca dejaran de sorprenderme —admitió Pearl, rascándose la nuca—. Me preguntó si mi padre habrá sabido de esto.
—Bueno, teniendo en cuenta que Caitlin tampoco lo sabía, lo dudo —admitió Cynthia, mirando su pokéreloj—. Parece que la hora del programa de Platinum va a empezar.
—Sí, ¿quiere verlo conmigo? —preguntó Pearl.
Recibiendo una respuesta afirmativa, ambos se pusieron a ver el programa de televisión donde Platinum aparecería, el cual había iniciado justo en ese momento.
Mientras ellos miraban el programa, Caitlin y Darach descendieron hasta la sala principal. Se encontraban en una pequeña habitación blanca la cual tenía una computadora vieja junto a una gran puerta de metal cerrada herméticamente. Darach de inmediato se acercó a la computadora, la encendió y deslizó una tarjeta que tenía.
—¿Tú lo sabes? —preguntó Caitlin, recargándose en una pared.
—¿Qué cosa? —preguntó Darach de vuelta, volteándola a ver.
—¿Sabes por qué mamá y papá nunca me dijeron de la existencia de esta cámara? —preguntó, arqueando la ceja.
Darach se quedó en silenció, pensando. Inmediatamente alejó su mirada del rango de visión del rostro inquisitorio de Caitlin. Caitlin enserio estaba molesta por esta situación, molesta del por qué se le ocultó algo tan importante como archivos del pasado de su familia.
—Había algunas cosas que no deberías saber, Caitlin —dijo Darach, con seriedad.
—¿Qué clase de cosas? Darach, conozco la historia de mi propia familia, no hay nada que se me pueda escapar.
—No toda la historia, no algunos detalles —admitió—. Tus padres solo querían mantenerte alejada de cosas que… podrías lamentar.
—¿Lamentar? Enserio es tan malo —preguntó, molesta y confusa—. ¿Qué clase de atrocidades podrían haber cometido para que no me dijeran?
Darach se mantenía con un rostro serio, sin emociones, evitando la mirada de su esposa. Caitlin se sentía bastante más molesta, y no solo eso, tenía unas ganas increíbles de saber que era lo que ocultaba aquella puerta que estaba detrás de ella. Lentamente se acercó a la computadora donde se encontraba su esposo, pero Darach se interpuso, provocando más molestia en su esposa.
—Ya estoy aquí, me has revelado esta ubicación, ¿Cuál es el punto de detenerse ahora? —preguntó.
—No creo que sea el momento oportuno, no hoy —admitió Darach, decidiendo mirarla a los ojos.
—Si hoy no lo es, nunca lo será —cerrando sus puños, unas pequeñas puntas de su cabello comenzaron a alzarse levemente—. Solo quiero saber que era aquello que tanto buscaban ocultar.
Darach seguía renuente a revelar aquello, provocando que su esposa se molestara aún más. Los ojos de Caitlin se clavaron a los de Darach, mientras las puntas de su cabello comenzaban a bailar de un lado a otro, cosa que puso nervioso al hombre.
Centrándose en sus ojos, Caitlin pudo ver su reflejó en los lentes de su esposo. Pudo ver como las puntas de su cabello comenzaba a bailar de manera más descontrolada. Aquello le hizo darse cuenta de que tenía que calmarse un poco, comenzando a respirar lentamente, llenando sus pulmones de aire y provocando que Darach se sintiera un poco más tranquilo. Cuando su cerebro se nutrió de oxígeno, pudo pensar en otra cosa.
—Darach, solo respóndeme algo —con una mirada un poco más serena—. ¿Realmente se te olvido decirme la ubicación de este lugar? ¿O fue una orden de mis padres?
Darach se sorprendió bastante por aquella pregunta. Cerrando los ojos y suspirando profundamente, este contestó.
—Tus padres, fue algo que me pidieron —admitió—. Lamento habértelo ocultado, sé que no debí hacerlo. Y estoy consciente de que mereces saber la verdad, pero me gustaría que fuera en otro momento, cuando se haya calmado un poco el ambiente.
Caitlin seguía ligeramente molesta, sin embargo, había alcanzado el suficiente control como para intentar ceder. Si, quería saber la verdad ahora mismo, pero no valía la pena pelear por algo que sus padres habían ocasionado. No podía culpar a Darach, aunque fuera su esposo sabía lo importante que sus padres eran para él.
—De acuerdo —Caitlin aceptó, de manera derrotada—. Te agradezco que hayas sido honestó conmigo.
—Y yo lamentó habértelo ocultado —Darach se acercó y abrazó a su esposa.
El pequeño abrazó de la pareja fue interrumpido por el fuerte sonido de alguien bajando. Darach de inmediato ocultó su tarjeta y apagó la computadora, siguiendo el protocolo. Los que llegaron al lugar eran Cynthia y Pearl.
—¡Darach, Caitlin, necesitamos que nos presten a su Alakazam y Gallade, por favor! —gritó Cynthia, angustiada.
—¿Qué es lo que pasó? —preguntó Darach, asustado.
—¡Están atacando los lagos, otra vez! —gritó Pearl, con una expresión de terror en su rostro.
[…]
19 de Junio, Lago Agudeza
Wake pasó de ver la increíble pelea entre Dragapult y Shuppet Dinamax a ver un enorme bosque nevado. El hombre apareció repentinamente en el bosque, resbalándose inmediatamente y cayendo al suelo sentado.
—¿Qué pasó? —se preguntó a sí mismo, mientras mirada a sus alrededores.
Era la primera vez que experimentaba la teletransportación. Por un momento pensó que aquello podría ser un sueño, pero rápidamente lo descartó al pellizcarse el brazo.
—Bueno, parece que ese niño hizo de las suyas —admitió, suspirando—. Ahora veamos, ¿Dónde podre estar?
El hombre miró a sus alrededores, entre los arboles del sur pudo ver al Monte Corona a la lejanía, lo cual le dio una pista de donde debía estar. Miró su muñeca y no pudo encontrar su pokéreloj, lo único que llevaba consigo era su cinturón de pokébolas.
—Bueno, debo estar cerca del Lago Agudeza —rascándose la barbilla—. Me preguntó para que me habrá traído ese niño a…
Antes de terminar su oración, Wake pudo apreciar como una gran columna de humo se alzaba hacia el este. Pensando un poco, el hombre teorizó que el humo provenía del Lago.
—Eso no puede ser bueno —admitió, sacando a su Pelipper.
El pokémon volador salió de su pokébola y de inmediato aceptó a llevar a su entrenador hacia el lago, sería mucho más rápido ir de esta forma que simplemente llegar caminando. Además, Wake sentía que algo realmente grave podría estar ocurriendo.
Ya arriba de su pokémon, Pelipper se elevó y Wake pudo confirmar su teoría; el humo provenía del Lago Agudeza. Mientras se acercaban a gran velocidad, Wake alcanzó a ver varias personas reunidas frente a una extraña plataforma, la cual comenzaba a lanzar rayos.
Aunque pensó en llegar ahí en primer lugar, sus ojos giraron hacia el lugar donde provenía una extraña pelea. A las orillas del lago alcanzó a apreciar una mujer con ropa negra y pelo morado, peleando contra una chica de pelo castaño y un chico de pelo morado. Al verlo, inmediatamente lo reconoció.
—¡Harold! —gritó Wake, acercándose rápidamente.
Su Pelipper se acercó lo suficiente como para que Wake finalmente pudiese entrar al campo de batalla, llamando la atención de los entrenadores, en especial de su hijo.
—¿Papá? —Harold se vió bastante sorprendido al ver a su padre, al igual que su Sableye.
—¡¿El líder Wake?! —Cryoneth se encontraba igual de sorprendida.
—Lamento interrumpir, pero alguien necesita ponerle fin a este alboroto —admitió el hombre, sacando de inmediato a su Gyarados—. Parece que necesitaras un poco de ayuda, hijo.
—¡Perfecto, esto igualara las cosas! —gritó Cryoneth, entusiasmada.
—No es como si lo necesitáramos, pero no me negare a un poco de ayuda en esta situación —admitió Harold, volteando a ver a su adversario.
Si, ese debía ser su muchacho. Sonriendo, el hombre pudo ver mejor a su enemigo. Se trataba de un rostro conocido que portaba el uniforme del Equipo Galaxia y un parche en el ojo. Al verla no pudo evitar sorprenderse.
—¿El Equipo Galaxia? No se habían disuelto —preguntó Wake, sorprendido.
—Oh, el líder Wake, tal como lo había dicho el niño —Jupiter sonrió de manera maliciosa—. El Equipo Galaxia se volvió a levantar, y ni ustedes ni nadie podrá detenernos.
—Deberías reconsiderar tus palabras, te enfrentaras al dúo padre-hijo más fuerte de todos —dijo Cryoneth de manera confiada.
—¿Debería estar asustada? En el pasado pude deshacerme de una pokédex holder y dos líderes, esto será pan comido —Jupiter sonrió, lanzándole a su Tangrowth una Baya Hibis—. ¡Tangrowth usa Don Natural y Gastrodon usa Rayo Hielo!
El pokémon de tipo planta recibió la baya y lanzó un poderoso rayo contra Sableye, mientras que Gastrodon atacó de manera directa a Gyarados.
—¡Sableye, usa Excavar! —gritó Harold.
—¡Gyarados, Pulso Dragón!
El pokémon del líder atacó a su adversario con un poderoso rayo morado que nulificó el ataque de su Gastrodon, mientras que Sableye logró escapar a tiempo del ataque al esconderse bajo la arena. Harold de inmediato se acercó a su padre, al igual que Cryoneth.
—Padre, necesitamos distraerla mientras Cryoneth detiene la apertura del portal.
—¿Portal? ¿Qué es lo que piensan traer? —preguntó Wake, asustado.
—No lo sabemos, pero no podemos permitirlo.
—De acuerdo —Wake asintió con confianza—. Bueno chica, confiamos en ti.
—Sí, atacare de inmediato —Cryoneth sonrió con gran determinación—. Snorunt, Sneasel, síganme.
—¡Gyarados, Colmillo Hielo! —gritó Wake.
Gyarados se acercó con rapidez a Gastrodon y lo mordió con su boca rodeada de hielo. El pokémon de tipo tierra gritó de dolor mientras era zangoloteado por su adversario. Tangrowth intentó ayudar, pero Sableye logró golpearla con Excavar.
—¡Sableye, Pulso Umbrío! —gritó Harold.
Estando a pocos centímetros del pokémon, Sableye atacó con un poderoso rayo oscuro que apartó de manera temporal a Tangrowth, dándole vía libre a Gyarados para arrogar a Gastrodon fuertemente contra el suelo.
Mientras Jupiter se concentraba, Cryoneth logró acercarse al grupo de reclutas que estaban alrededor de la máquina. La cadena comenzaba a emitir un intenso brillo mientras los generadores de Meltan producían cada vez más energía.
—¡Snorunt y Sneasel, usen Rayo Hielo contra los engranes! —gritó Cryoneth.
Los pokémon de tipo hielo saltaron y prepararon sus ataques directamente contra la plataforma. Sin embargo, los reclutas no parecieron inmutarse en lo más mínimo. Cuando se ejecutaron los ataques, los rayos impactaron contra el aire y rebotaron.
—¿Qué es eso? —preguntó Cryoneth, sorprendida.
—¿Enserio creíste que sería tan fácil? —Jupiter rio ligeramente—. ¡Sableye, ahora!
De inmediato Sableye salió del suelo y golpeó a Snorunt con Golpe Fantasma, mandándolo lejos. Sneasel intentó atacar con Garra Umbría, pero Sableye logró esquivar el golpe y lo atacó usando Demolición.
El impactó del ataque logró lanzar a Sneasel hacia Cryoneth, provocando que ambas cayeran al suelo.
—¡Cryoneth! —gritó Harold, preocupado— Levántate rápido.
—¡S-si! —Cryoneth respiraba profundamente.
—No te recomiendo que lo hagas, chiquilla, la diversión está a punto de comenzar —Jupiter volteó hacia atrás.
La enorme cadena comenzaba a girar con mayor intensidad, los rayos comenzaba a salir de ella y las cadenas lentamente dejaron de emitir su brillo. Era hora de que empezara.
—¡Tangrowth, enrédalos! —gritó
El pokémon genero bastantes enredaderas de su cuerpo y atrapó a Sableye, Gyarados y Snorunt y los agrupó en un solo lugar.
—¡No permitiremos que traigan a nadie! —gritó Harold, enojado—. ¡Sableye, usa Excavar!
Sableye intentó romper las lianas con sus garras, pero Tangrowth los apretó aún más fuerte para que no pudieran moverse. Jupiter no puedo evitar reír de manera maliciosa, metiendo a su Sableye a su pokébola.
—Bueno, esto los detendrá lo suficiente —la mujer lanzó otra pokébola—. ¡Bronzong, Explosión!
—¡Agáchense! —gritó Wake.
Inmediatamente después de que Bronzong apareció, una potente luz emergió de él. Wake tomó a su hijo y lo arrojó al suelo junto a él para cubrirse del ataque, mientras que Cryoneth hacía lo mismo, aunque estaba más cerca de Bronzong.
Estando en el suelo, Wake pudo ver un gran destelló de luz incandescente, lo ultimó que pudo ver antes de cerrar los ojos por el brillo fue el cuerpo de Cryoneth siendo lanzado violentamente. La onda expansiva había logrado moverlos un poco, mucho menos de lo que hizo con Cryoneth. Después de eso pudo escuchar un sonido muy agudo que casi le revienta los tímpanos.
El sonido de la explosión lentamente se desvaneció, convirtiéndose en un chirrido que opacaba a los demás ruidos del exterior. Wake sintió como su hijo se apartaba de sus brazos para correr de manera torpe hacia donde estaba Cryoneth.
Sintiéndose bastante mareado y aturdido, Wake lentamente se levantó y volteó hacia el lado donde había ocurrido la explosión. No había nada más que polvo, ni siquiera podía distinguir donde se encontraban sus pokémon. Lo único que pudo distinguir fue una extraña sombra, una sombra en la forma de un extraño caballo y un repentino sentimiento de frio intensó.
[…]
19 de Junio, Lago Valor
El cielo del Lago Valor se oscureció de repente, mientras que en el horizonte la figura de un Shuppet gigante se hacía presente. Bajó sus pies se encontraban Níquel, Rose y Titan, los cuales habían aparecido en un pequeño claro.
—¡Ahh! —gritó Rose, al caer directamente en el suelo juntó a Titan.
Níquel se quedó en shock por unos momentos, mirando a su pokémon agitándose de manera mareada y volviendo a su estado natural. Al volver a su estado normal, Níquel agitó su cabeza, volviendo en sí.
—Hey, ¿qué ocurrió? —preguntó Níquel, confusa.
—Parece que Troupy volvió a teletransportanos —dijo Rose, levantándose.
Níquel de inmediato se acercó a Shuppet, el cual no pudo evitar caer en sus manos. Mientras su pokémon se recuperaba, Níquel miró a todos lados y comenzó a alarmarse.
—¡Epy y Goose! —gritó Níquel, enojada— Ese estúpido de Troupy debió haberlos dejado en el gimnasio, junto a mis demás pokémon, debemos volver…
—No hay tiempo para eso —interrumpió Titan, con seriedad—. Troupy dijo que atacarían los lagos, y creo que nos tragó aún lugar cercano.
—Sí, estuve escuchando esa conversación, debemos ir —Rose alzó el puño.
—Hey, ¿acaso están locos? —dijo Níquel, alzando la ceja—. Puede que lo que diga sea verdad, pero ¿enserio piensan enfrentar a una potencial banda criminal solos?
—Por Arceus, Níquel, no tenemos tiempo para esto ahora —dijo Rose, acercándose a su compañera—. Somos holders.
—Somos niños, Rose —Níquel se molestó y miró a Rose de manera enojada—. Deja de creer que él título de holder te da más poder, es mejor pedirle ayuda a alguien más capaz, ¿O acaso olvidaste como terminaste la última vez?
Rose no pudo evitar que su cara se descompusiera un poco al recordar aquella noche. Recordando todo lo que había pasado y como había terminado. Sin embargo, la chica no estaba dispuesta a que aquello se repitiera. Por lo que miró de manera retadora a su amiga.
—¿Y tú olvidaste lo que te pasó en la Torre Perdida? —preguntó, molesta—. Salvaste a la profesora, tú y Harold solos.
—Sí, recuerdo haberme quedado en coma por eso —replicó, aún más enojada—. Aprendí mi lección, como lo dijo Diamond, debemos pedir ayuda antes.
—¿Acaso no te has dado cuenta que no tienes tu pokéreloj? —preguntó Titan.
Níquel movió su cabeza ligeramente hacia atrás y miró su brazo, dándose cuenta que lo que decía Titan era cierto. Luego de una mirada rápida se dio cuenta de que ningún de sus compañeros lo tenía consigo.
Ante esa situación, la chica comenzó a sentir como le faltaba el aire y había una gran presión en su pecho. Se sentía muy irritada, quería salir corriendo de ese lugar, no sabía qué hacer con exactitud. Apretando sus puños, Níquel cerró los ojos y gritó.
—¡No podremos! —gritó, enojada—. ¡No debemos actuar por impulsos, debemos pensar con calma!
—¿Crees que tenemos momento para eso? Es ahora o nunca —Titan se acercó a Níquel—. No tenemos formas de comunicarnos con los demás, si nos retiramos podría ser demasiado tarde.
Níquel sintió un dolor punzante en su cabeza, por lo que la sujetó e intentó respirar de manera profunda. Lentamente comenzó a sentir un sentimiento de rabia bastante intensó dentro de su ser, un sentimiento que le quemaba por dentro y que no parecía tener un origen claro.
—Déjenme… —la chica tenía problemas para hablar—. ¡Déjenme tranquila!
Shuppet de inmediato se aceró a su entrenadora, preocupado e intentando calmarla. Al ver ese acto, Rose pareció recordar lo que había ocurrido en la pelea contra Fantina.
—Titan, ve al lago, yo te alcanzare —dijo Rose, intentando calmarse—. Necesitas darle su espació a Níquel.
—¡¿Qué no lo entiendes? Necesitamos ir todos! —gritó Titan.
—Titan, enserio necesitas dejarla sola —Rose miró a Titan con un rostro serio.
Titan no pudo evitar morderse los dientes con enojo. Sin decir una sola palabra más, el chico salió corriendo del lugar, intentando buscar la ubicación del lago. Cuando se fue, Rose volteó a ver a Níquel, la cual comenzaba lentamente a dejar de respirar de manera profunda.
—¿Te sientes mejor? —preguntó Rose.
—Te dije que te fueras, Rose, ¿acaso no…?
—Ta pasó lo mismo que cuando peleamos contra Harold, ¿no? —preguntó Rose, acercándose.
Aquello hizo que el sentimiento de furia que tenía dentro de ella se esfumara. Lentamente volteó a ver a Rose, la cual tenía un rostro bastante más calmado y tranquilo. Níquel volvió a mirar al suelo y lentamente se levantó.
—Sí, una gran presión en el pecho —dijo mirando a su amiga—. No creo que sea una buena idea ir, debemos ir por refuerzos.
—No creo que haya forma de hacerlo, debemos hacerlos nosotros.
—Rose, entiende que…
—Sí, lo sé, pero no es la actitud de un héroe correr y vivir un día más.
—No somos héroes… —suspiró con molestia.
—Níquel, es mi región, y hare lo que pueda por protegerla, y aunque no haya nadie yo lo intentare —Rose sonrió ligeramente—. Es lo que tus pa… lo que Diamond y Platinum harían, también mis padres.
Níquel se rascó el codo y miró hacia otro lado, intentando pensar fríamente. Hizo unas pequeñas respiraciones e intentó pensar que sería lo mejor. Sabía que no habría posibilidad de que salieran ilesos, pero no tenía forma de comunicarse con alguien más. Parecía que la acción más lógica era aquella que Diamond quiso que no hiciera en el pasado.
—De acuerdo, vamos —Níquel asintió con la cabeza—. Pero si las cosas se ponen duras, huiremos.
Rose sonrió y asintió de manera determinada, haciendo que ambas comenzaran a correr hacia donde se había ido Titan. Rose conocía muy bien la zona, por lo que no fue difícil para ella encontrar el Lago Valor.
Acercándose sigilosamente entre los arboles pudieron ver un grupo de camionetas y a Titan cerca de ellas, ocultó en un árbol. Rápidamente las chicas se escabulleron hacia donde estaba Titan, el cual parecía observar de manera completamente atónita lo que ocurrió.
—Titan, hemos llegado, ¿qué es lo que viste…?
La pregunta de Níquel fue contestada al voltear a ver. En la orilla del lago se encontraban varias personas sentadas con varias computadoras, y en frente de todos había una gran rueda con una extraña cadena roja. Sin embargo, lo que más llamó la atención de la chica fue que todas las personas que estaban ahí llevaban puesto el uniforme del Equipo Galaxia.
—¿El Equipo Galaxia? ¿Qué no se supone que…? —Níquel se sorprendió, para de inmediato fruncir el ceño— ¿Qué demonios es lo que planeas?
Níquel tomó por la camisa a Titan y lo jaló hacia ella. Titan miró con miedo el rostro furioso de Níquel, la cual parecía echar fuego por los ojos.
—Todo esto fue una trampa, ¿no es así? —preguntó Níquel, enojada.
—Yo… —Titan tartamudeaba.
—Eso explica por qué nos querías reclutar, nos trajiste a la boca del lobo —el Shuppet de la niña comenzó a cargar una Bola Sombra—. Pero no piense que será tan fácil capturarnos…
—No, Titan no es —Rose interrumpió—. Esa máquina, esos generadores, son los mismos que los de aquella noche —Rose se levantó—. Y no pienso dejar que eso vuelva a suceder.
Rose de inmediato sacó a su Buneary. La chica sabía perfectamente que es lo que ocurriría si dejaba que aquellos hombres continuaran con aquello. Lo había vivido una vez, era un extraño deja vu que no estaba dispuesta a dejar pasar, no esta vez.
—¡Bunny, usa Rapidez contra…!
—¡Cuidado, Rose! —gritó Titan.
Antes de terminar su orden, Rose pudo sentir un fuerte dolor en su estómago, un dolor punzante que le hizo salir disparada directamente hacia un árbol. El golpe contra el tronco fue brutal, haciéndole escupir un poco de sangre y sentir como su estómago y su espalda comenzaban a arder.
—¡Rose! —gritó Níquel, corriendo en su auxilio.
Rose se sujetaba el estomagó con fuerza, intentando calmar el intensó ardor que tenía en el vientre. Al acercase, Níquel pudo darse cuenta de que el golpe había perforado su camisa y le había dejado el estómago con un extraño color morado.
—¿Puedes hablar? —preguntó Níquel, asustada.
—D-duele mucho, Níquel, duele mucho —las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Rose—. P-por favor, ayúdame, esto quema mucho, Níquel —suplicando.
—Tran-tranquila, debe haber una baya o algo por aquí —Níquel empezó a mirar por todos lados, mientras sentía un gran sentimiento de pánico y miedo intenso que le hacía respirar fuertemente.
Mientras Níquel ayudaba, Titan se quedó mirando al causante de aquel ataque. Sus manos comenzaron a temblar mientras sus pupilas se contraían al ver a un Toxicroak con la mano rodeada de un aura morada.
—No, no puedes ser el mismo, no puede…
—Sí puede, hijo mío —dijo una voz por detrás de él.
Titan de inmediato se dio la vuelta, encontrándose detrás de él a un hombre de piel blanca, pelo y ojos azules y con un traje del Equipo Galaxia. Al verlo, el hombre sonrió de manera maliciosa y se cruzó de brazos.
—Es un placer verte de nuevo, hijo —dijo el hombre—. Te he estado buscando por mucho tiempo.
Y pos, hola, ¿qué tal ha estado? xD.
Bueno, si, lo se, hubo un gran hiatus, me disculpó por esto u.u, estuve salvando la carrera xD.
Veran, no es buena idea dejar tu proyecto profesional hasta el final xD, estuve demasiado estresado xD. Pero bueno, la universidad terminó y entonces podre seguir actualizando. Tengo muchas ganas, así que este mes esperen otro capitulo y un pequeño especial navideño uwu.
Por cierto, ¿vieron la nueva portada? Si quieren verla con mejor calidad vayan a mi pagina de Facebook, ahí publicó muchos dibujos (hice un Inktubre de Níquel, en lo que mejoro mis artes del dibujo xD). Y sin más por el momento.
¿Qué pasara ahora que Platinum dejó la entrevista a la mitad?
¿Qué planearan ahora los antiguos administradores del Equipo Galaxia?
¿Que clase de pokémon invocó Jupiter?
Todo esto y más en el siguiente capitulo, el ultimo del año uwu
Y gracias a todos los que siguen esta historia uwu.
