Volvemos con los capítulos divididos xD
Hola, queridos lectores, luego de mucho tiempo es traigo un nuevo capítulo, esta vez dividido como el capítulo 5 xd
Espero que lo disfruten, acabo de entrar al mundo laboral... otra vez, pero no quiero que esta vida me consuman de lo que realmente me hace feliz uwu.

Sin más, disfruten de este cortó episodio uwu.


Entrada 31-R.- VS Cradily

27 de Junio, Ciudad Vetusta

Luego del arduo entrenamiento con Níquel, Rose decidió separarse una vez más para enfrentar el gimnasio de Gardenia mientras su amiga enfrentaría el gimnasio de Roark. Todo esto a petición de la propia Níquel en un afán de optimizar el tiempo que tenían.

Rose se fue en la noche por el camino largo hacía Ciudad Vetusto, no quería cruzarse ni por error por la ruta donde Troupy vivía. Luego de acampar en el Bosque Vetusto y comer un poco, ella se sentía con la energía suficiente como para enfrentar a la líder de gimnasio.

Sin embargo, mientras avanzaba por las calles de la ciudad, Rose se cuestionaba sobre lo que estaba por venir en los próximos días. No había tenido tiempo de avisar a la profesora Moon sobre el pasadizo de la casa de Troupy, si es que todavía existía.

Era algo importante, algo que debió haberle dicho en cuanto despertó pero olvidó por completo en aquel momento. A decir verdad lo único que recordaba al despertar era el despertar junto a Titán, una visión que le hizo sonrojarse de inmediato. El sonrojo no duró mucho, pues la holder había llegado al gimnasio.

Luego de registrarse en la máquina y seleccionar los tres pokémon que utilizaría para el combate, el sistema le advirtió que ya había un combate en progreso, dándole la opción de observarlos desde las gradas mientras esperaba su turno. De inmediato la entrenadora entró por la puerta especial que la llevaría a las gradas.

Luego de caminar por un enorme pasillo y maravillarse por la enorme vegetación del recinto, la holder se encontró con alguien completamente inesperado sentado en las gradas.

—¡Harold! —gritó Rose, sorprendida.

Harold reconoció esa voz al instante, provocando una ligera molestia por parte del entrenador que de inmediato fue detectada por Rose, encogiéndose de hombros. Luego de un momento Harold suspiró y volteó la mirada.

—Eras Rose, ¿no? —preguntó de manera seria.

—S-sí, esa misma —riendo nerviosamente—. ¿Puedo sentarme?

Harold movió la cabeza hacia las gradas, notando como todas se encontraban completamente vacías. Rose se sintió bastante apenada e intentó buscar otro asiento, pero el chico le dijo que podía sentarse junto a él si aquel era su deseó, cosa que la desconcertó un poco.

—No esperaba verte por aquí —dijo Harold, mirando directamente al combate que se desarrollaba.

—Vine a retar el gimnasio, pero parece que tendré que esperar un poco —admitió, rascándose la nuca—. ¿Y tú que haces por aquí?

—Vine a ver a alguien pelear —dijo con una pequeña sonrisa—. Parece que su combate terminara pronto.

Rose volteó y se encontró directamente con el combate entre Cryoneth y Gardenia. La entrenadora de Puntaneva utilizaba a su Snorunt frente al Turwig de Gardenia, aquellos eran sus últimos pokémon.

El combate lucía muy favorable para el pokémon de tipo hielo. Turwig tenía muchas heridas y su hoja se encontraba congelada por completo. Por su lado, Snorunt mantenía un buen estado físico sin apenas rasguños.

—Estoy impresionada, Cryoneth, nunca había visto una entrenadora novata con tanta destreza al luchar —admitió Gardenia con una sonrisa determinada.

—Muchas gracias, señorita Gardenia —Cryoneth sonrió y dio un pequeño salto—. Todo se lo debó a mi maestro.

Cryoneth apuntó directamente a Harold, provocando un pequeño sonrojo por parte del mismo. Sin embargo, la cara de la chica hizo una mueca al darse cuenta de la presencia de Rose.

—Bueno, será mejor que terminemos con esto —Gardenia cerró los ojos y atacó—. ¡Turwig, Látigo Cepa!

—¡Snorunt, usa Protección! —gritó Cryoneth.

Dos ramas salieron del cuerpo de Turwig, directas a golpear a Snorunt. Sin embargo, el pokémon creó una barrera de energía con la cual pudo defenderse, dejando a Turwig indefenso ante el siguiente ataque. Snorunt atacó con Hidropulso, encerrando a su rival en una gran bola de agua.

—¡Turwig, sal de ahí! —gritó Gardenia.

—¡Snorunt, Rayo de Hielo!

De la boca de Snorunt salió un Rayo Hielo que fue capaz de congelar por completo la esfera de agua. La gran esfera de hielo cayó al suelo, con Turwig dentro de ella. No tomó mucho tiempo para que Snorunt liberara a su rival con un fuerte Golpe Cabeza. Al romperse aquella prisión helada, Turwig salió disparado contra la pared y terminó siendo debilitado por completo, dándole la victoria a la chica.

—¡Bien hecho! —gritó Rose emocionada, mientras Harold aplaudía.

Cryoneth no le importó recibir un elogió de una desconocida, la chica dio un gran salto de victoria mientras su pokémon se acercaba a ella y saltaba a sus brazos. Había sido un gran combate, el segundo en la carrera de Cryoneth como entrenadora.

—Como representante del gimnasio de Vetusta, te hago entrega de la medalla bosque —dijo Gardenia, entregándole la medalla—. Felicitaciones, ha sido un excelente combate.

—Muchísimas gracias —Cryoneth saltó de emoción y le mostró su medalla a Harold—. Mira, ya tengo dos.

—Bien hecho, Cryo.

Al voltear, la líder de gimnasio reconoció de inmediato a Rose. Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro mientras se acercaba a ella.

—Rose, hola, un gusto verte —Gardenia se acercó al borde de las gradas—. ¿Vas a enfrentar el gimnasio?

—Sí, espero ser la siguiente —respondió con determinación.

—Bueno, dame unos veinte minutos y estaré lista —dijo, alejándose de las gradas—. Sera un placer combatir contra ti.

Mientras Gardenia se retiraba, el nombre de la chica resonó dentro de la cabeza de Cryoneth por un rato, ese nombre le recordaba a algo. Al entenderlo, Cryoneth saltó de inmediato hasta las gradas, asustando un poco a Rose.

—¿Tú eres Rose? La hija de Pearl y Maylene —dijo, emocionada.

—Sí, esa misma —Rose se sintió un poco confundida.

—Genial, esto es asombroso —Cryoneth miró a Harold—. Ahora no tendremos que buscarla.

Harold suspiró y afirmó con la cabeza, mientras que Rose se sintió aún más confundida al respeto. No tardó mucho en entender a que se referían cuando Harold fue directo al punto.

—Veras, Cryoneth quiere aprender un poco de aquella habilidad tuya —dijo, sacando un libro de su mochila—. La fusión de mentes.

Rose entendió de inmediato a que se referían cuando Harold le entregó el viejo libro de entrenamientos.

—Ah, ya lo entendí —dijo, sonriendo—. ¿Realmente quieres aprender esa táctica?

—Sí, se supone que es la forma de combate más poderosa que existe, y el papá de Harold dice que tú la dominas.

—¿El maestro Wake dijo eso? —preguntó, provocando que una vena saltara en el rostro de Harold—. Bueno, mi técnica de combate el algo parecido, pero está muy lejos de serlo.

—Lo suponía —admitió Harold, cruzándose de brazos.

—¿Entonces tú no dominas esa habilidad?

—Es una aproximación, la mitad del camino —dijo, mirando al techo—. Para lograrlo necesitas una gran capacidad de concentración con todo tu equipo para que ellos se muevan por sí solos. Lo que yo hago es una forma incompleta, solo les hago memorizar estrategias determinadas.

Cryoneth se decepcionó un poco al escuchar aquello, esperaba que Rose pudiese enseñarle como desarrollar esa habilidad, pero la chica solo había obtenido una versión incompleta de la misma.

Aunque Harold quiso retirarse del lugar al darse cuenta que Rose no podía ayudarlos, Cryoneth decidió quedarse, pidiéndole un favor a la holder.

—¿Podría ver tú combate? —preguntó— Sé que no has desarrollado esa habilidad, pero una versión inferior tal vez podría ayudarme.

Rose sonrió y aceptó de inmediato, después de todo le gustaba ayudar a los entrenadores a mejorar como ella lo hacía. En lo que los tres esperaban la hora del reto, Rose decidió ayudar un poco a Cryo explicándole los fundamentos básicos de su entrenamientos. La chica de Puntaneva no podría encontrarse más feliz de aprender aquella técnica que se asemejaba mucho a la habilidad que tanto anhelaba.

[…]

Luego de vencer los diferentes "puzles" del gimnasio, Rose logró poner un pie en la arena de combate. Antes de mediar palabra con la líder, la chica se tronó los hombros y el cuello, dio un fuerte respiro para calmar su cuerpo y miró directo a la líder de gimnasio.

—Es un honor tener un combate contra ti, Rose —dijo Gardenia, estirando los brazos—. ¿Deseas pelear con un multiplicador?

Rose se tomó el tiempo de ver su Megapulsera y meditar al respecto. No había pasado mucho desde que su maestro le había dado aquel artefacto, así que no contaba con demasiada experiencia. Sus ojos se giraron de inmediato hacía Harold y Cryoneth, cómo buscando recordar algo que su maestro le había contado.

Luego de meditarlo, Rose sonrió y volvió a ver a la líder.

—No, sería algo imprudente usarlo ahora —admitió, volteando la pulsera para que su piedra activadora no se pudiera ver.

—Sera un combate clásico entonces —Gardenia sonrió y tomó una pokébola—. ¡La líder del gimnasio de Ciudad Vetusta acepta tu desafió! ¡Adelante, Jumpluff!

—¡Ve, Kir! —ordenó Rose.

Las pokébolas fueron lanzadas y los pokémon salieron de inmediato al combate. Kirlia no dudo en estirarse y mirar de manera desafiante al alegre Jumpluff que agitaba sus alas de algodón.

—¡Kir, usa la estrategia 18! —gritó Rose.

—¡Jumpluff, Día Soleado!

Ambos pokémon ejecutaron sus ataques. Kirlia creó dos enormes esferas de energía que desaparecieron al instante, mientras que Jumpluff comenzó a agitarse de manera festiva, moviéndose de un lugar a otro. De pronto el techo del gimnasio se abrió, dejando entrar una gran cantidad de luz que dejó encandilados a los presentes.

Luego de recuperar la visión, Rose observó como un aura roja rodeaba por completo el cuerpo de Jumpluff, provocando que sus lentos jugueteos se hicieran mucho más rápido.

—Clorofila —dijo Rose en voz baja, mientras tomaba una pokébola.

—Nada le ganara en velocidad —Gardenia sonrió un poco—. ¡Usa Toxico!

Una gran bola de veneno se formó cerca de Jumpluff y salió disparada de manera directa al cuerpo de Kirlia. Sin embargo, antes de que el ataque le diera, Kirlia desapareció del combate y en su lugar apareció Breelom.

El pokémon planta se vio empapado por una gran carga de veneno que lo envenenó de inmediato. Sin embargo, en lugar de herirlo, un aura morada le rodeó por completo.

—Eres bastante lista, Rose —dijo Gardenia, sorprendida—. No esperaba que tuviera Antídoto.

—Supongo que Brel y yo tenemos suerte —dijo, sonriendo—. Volvamos a lo nuestro. ¡Brel, Estrategia 48!

—¡Jumpluff, Acróbata!

La velocidad era un factor clave en este combate. Antes de poder reaccionar, Jumpluff se movió más rápido que el viento y golpeó de manera directa a Breloom, en el estómago. El pokémon de Rose, obligado a retroceder un poco, alzó los brazos y lanzó varias rocas al objetivo de manera exitosa, provocando que el gran aura de Jumpluff disminuyera de manera considerable.

—Aunque bajes mi velocidad, no evitaras que en los siguientes turnos acabe contigo —dijo Gardenia, cruzándose de brazos—. ¡Jumpluff, Acróbata!

A pesar de la advertencia de la líder, Rose se mantuvo confiada en su estrategia, cruzándose de brazos y mirando directamente a su pokémon. En esos momentos, en las gradas, Cryoneth se mantuvo al borde del asiento, analizando como era que Breloom parecía actuar por voluntad propia.

La ligera disminución de velocidad por parte de Jumpluff fue clave para que Breloom pudiese esconderse tras un sustituto, el cual recibió todo el daño del ataque y se deshizo al instante.

Sin embargo, aquel ataque era clave para la chica de cabello rosa. Se fijó detalladamente en el cuerpo de su adversario al momento de golpear el sustituto de su pokémon. Fue ahí que Rose pudo ver una roca con cristales rojos en una de las ramas de su rival.

—¡Brel, cambia a la estrategia 45! —ordenó Rose.

Gardenia se confundió un poco al sentir el cambió tan repentino de estrategia de su adversaria. Aunque, a decir verdad, le molestaba más de lo que la confundía. No era sencillo acostumbrarse a este estilo de pelea.

—¡En ese caso, Jumpluff, usa Rayo Solar!

Antes de que el pokémon consiguiera cargar su ataque, Breloom embistió a Jumpluff a una increíble velocidad y lo golpeó directamente en la cara, el pokémon apenas pudo percatarse del movimiento cuando el puño de su rival a estaba en su cara.

El ataque no logró causarle demasiados daños, por lo que pudo finalmente cargar su enorme bola de energía y lanzar un potente rayo contra Breloom. Aunque no debilitó al pokémon, logró dejarlo bastante mal herido.

—¡No soportaras un golpe más! —dijo Gardenia— ¡Acróbata una vez más!

—¡Ahora! —gritó Rose.

Dos portales se abrieron a los costados de Jumpluff, de aquellas aberturas emergieron dos esferas de energía que golpearon de manera directa a Jumpluff, causándose un gran daño seguido de una pequeña explosión.

Mientras el polvo se disipaba, cuatro gigantes rocas salieron de entre la nube de polvo y golpearon a Jumpluff, rompiéndose en el acto. Aquel ataque fue lo suficientemente fuerte para dejar a Jumpluff debilitado por completo.

—¡Bien hecho, Brel! —gritó Rose alegre.

Aunque algo fastidiada, Gardenia suspiró y rió ligeramente, no podía negar que la culpa era suya al olvidar por completó el ataque de Kirlia. Sin embargo, no estaba dispuesta a rendirse.

—Fue muy astuto, lo admito, es difícil acostumbrarse a tu forma de combatir —admitió la líder, metiendo a su pokémon a su pokébola.

—Gracias, señorita Gardenia —Rose sonrió e hizo una reverencia—. ¿Continuamos con el combate?

Sonriendo, Gardenia lanzó su siguiente pokémon. Un gigantesco Tropius hizo acto de presencia en el combate, desplegando sus enormes y bellas alas.

Rose sabía que Breelom tenía pocas opciones contra él pokémon, sin embargo, antes de descansar, daría un último golpe. El Ultrapuño, lejos de ser fútil, guardaba en él la esperanza de aligerarle el combate a Kirlia, la cual entró luego de un avasallador Tajo Aéreo.

—¡Kir, estrategia 18! —gritó Rose.

—¡Tropius, Viento Aciago!

Las pupilas de Rose se contrajeron al escuchar aquellas palabras. Las alas de Tropius comenzaron a generar tormentosos vientos oscuros que golpearon con fuerza a Kirlia, dejándola un poco débil. Gardenia no pudo evitar sonreír con confianza al ver el rostro de su rival, la mujer guardaba más trucos de los que Rose esperaba.

Kirlia continuó con su secuencia de ataques. Un aura azul le rodeó y empezó a duplicarse, rodeando a Tropius. El pokémon planta solo se elevó y comenzó a atacar con Golpe Aéreo, destruyendo todos los señuelos y derribando a Kirlia.

—He investigado tus combates en otros gimnasios, Rose —admitió Gardenia, cruzándose de brazos—. Tengo una respuesta para cada ataque que tengas.

Rose volvió puños sus manos al escuchar aquello. Siendo hija de una líder de gimnasio conocía mejor que nadie que los líderes se comunicaban entre ellos cuando un entrenador comenzaba a avanzar en los combates contra ellos. Sí Níquel estuviera ahí, seguramente la regañaría por no tener eso en cuenta.

Con el sol aún en el campo, Rose meditaba en alguna otra estrategia que le ayudara a vencer. Kirlia se encontraba algo herida y en cualquier momento caería después de dos golpes más. Acabar de manera rápida con Tropius era lo que necesitaba para vencer.

—¡Kir, estrategia 12!

Confundida, Kirlia volvió a dividirse usando Doble Equipo. Gardenia solo rio y ordenó a su Tropius volver a atacar. Sin embargo, mientras el pokémon planta golpeaba las ilusiones, las dos esferas de energía del Premonición aparecieron y atacaron directamente en su lomo.

—¡Ahora! —gritó Rose.

Las copias que quedaron de Kirlia atacaron al unísono con Bola Sombra. Ataques de bajó calibre, pero la cantidad necesaria para dejar a Tropius muy dañado, repleto de heridas.

Era demasiado pronto para celebrar, pues de inmediato el pokémon arrancó la Baya Zidra que tenía en el cuello y comenzó a devorarla, recuperando salud. Lo que dejó sorprendida a Rose fue como, después de comer la baya, esta se regenero en el cuello del rival.

—Cosecha bajó el sol es muy útil —admitió Gardenia—. Espero no haberte sorprendido.

Aunque la boca de Rose se mantuvo abierta unos segundos, la chica cerró los ojos un momento y después esbozó una sonrisa determinada, confundiendo a la líder de gimnasio.

—¡Kirlia, estrategia 19!

Kirlia soló asintió y se lanzó frente a Tropius. Las manos de Kirlia se vieron en vueltas en una luz blanca y de un momento a otro hicieron aparecer la Baya Zidra de Tropius. El pokémon rugió de sorpresa al ver su objeto robado, mientras que Kirlia comenzó a comer el alimento.

Gardenia frunció el ceño al ver su estrategia arruinada y procedió a ordenarle a Tropius atacar con Viento Aciago. Kirlia se defendió usando Doble Equipo una vez más, despistando a su adversario. Mientras el ataque de Tropius cesaba, Kirlia comenzó a crear múltiples esferas de energía que desaparecieron al instante.

—¡Golpe Aéreo! —gritó Gardenia.

Envueltas en un aura blanca, las alas de Tropius acabaron con todas las ilusiones de Kirlia, golpeándola en el proceso y mandándola contra los límites de la arena. Luego de levantarse, el pokémon de Rose volvió a utilizar Doble Equipo, dividiéndose aún más.

—Deja de hacer eso —dijo Gardenia, enojada—. ¡Golpe Aéreo otra vez!

Una vez más el ataque destruyó la mayoría de ilusiones. Pero, cuando el ala de Tropius golpeó el cuerpo de Kirlia, Rose gritó.

—¡Sube arriba de él!

Aún en el ala, Kirlia se apoyó en ella y saltó directamente al lomo del pokémon. Tropius intentó girar de manera brusca para quitarse de encima a su rival, mientras que este cargó una Bola Sombra. Fue cuando las esferas del Premonición aparecieron que Kirlia saltó y lanzó su ataque contra su rival.

El golpe fue directo, las múltiples colisiones generaron una cortina de polvo que comenzó a expandirse por la arena, obligando a Rose y Gardenia a cubrirse con el brazo. Cuando el polvo de disipó se pudo ver el cuerpo de Tropius tirado en el piso, repletó de heridas.

—¡Bien hecho, Kir! —gritó Rose con gran alegría.

Kirlia saltó de emoción al ver a su rival debilitado. Sin embargo, Tropius comenzó a mover lentamente sus alas una vez más, envolviéndolas en un aura blanca.

—¡Golpe Aéreo!

Sin darle tiempo a moverse, el maltrecho Tropius se alzó y golpeó con fuerza a Kirlia, lanzándola contra la pared, debilitándola de un golpe.

—Nunca des un combate por ganado, Rose —dijo Gardenia, acercándose a su pokémon—. Aunque tu ataque si me tomó por sorpresa.

Rose suspiró con algo de decepción, realmente no esperaba que Kirlia fuera debilitada tan rápido. Sin perder tiempo corrió a ver a su pokémon, el cual se encontraba bastante débil y triste.

—No te preocupes, amigo, hiciste un excelente trabajo —dijo con una pequeña sonrisa—. Descansa.

Último round, 1vs2, ese no era precisamente el escenario que la chica esperaba. La cara llena de confianza y alegría de la entrenadora se volvió más seria, algo que incluso la líder de gimnasio notó de inmediato.

—Que no decaiga el ánimo, Rose —dijo con una sonrisa—. Aún puedes ganar.

—Eso es lo que espero —dijo, meditando un poco—. ¡Lopu, es hora!

El primer pokémon de Rose hizo acto de presencia, agitando sus largas orejas. Aunque Lopunny se encontraba animada, el ver el rostro serio de su entrenadora le hizo preocuparse por un momento.

—Recuerda que el pokémon puede sentir las emociones de su entrenador, Rose —Gardenia alzó la mano—. ¡Tropius, Hoja Aguda!

—¡Ataque Rápido!

Con un rápido movimiento, Lopunny golpeó con fuerza el pecho de Tropius, debilitándole al instante. El ver al pokémon debilitado hizo que Rose recuperara una vez más su confianza, sonriendo y suspirando de alivió.

—Bueno, creo que ya sé por qué tu alegría se fue —admitió Gardenia, devolviendo a su pokémon a su pokébola—. Sin embargo, espero que mantengas esa sonrisa para el resto del combate.

—Yo también lo esperó, señorita Gardenia —admitió Rose, con algo de cansancio.

—En ese caso, ¡Adelante, Cradily!

Con un rugido, el poderoso pokémon prehistórico se hizo presente. Rose suspiró al ver al pokémon y tronó los huesos de su cuello, como si buscara dentro de su mente una manera de derrotar al pokémon de roca.

Luego de meditarlo, la chica asintió con la cabeza y devolvió la mirada a su rival. Estaba lista para continuar si combate.

—¡Lopu, estrategia 9!

Lopunny dio un fuerte gritó y se lanzó contra Cradily, usando Puño Mareo. Para desgracia de la holder, el ataque no provocó un daño significativo a su adversario.

—¡Reserva!

La cabeza de Cradily comenzó a inflarse lentamente, emitiendo una luz verde. Luego de unos segundos, el cuerpo de Cradily se volvió ligeramente más grande.

—Aún no es el momento, continua atacando —dijo Rose.

Lopunny volvió a atacar contra Cradily, consiguiendo un resultado peor al anterior. Al ver el intentó de dañar a su pokémon, Gardenia rio levemente.

—Se lo que haces, lo mismo que hizo esa mocosa de Níquel —un ligero tono de molestia salió de sus labios—. Pero para cuando confundas a Cradily, él se recuperara con todo. ¡Usa Arraigo!

Del cuerpo de Cradily emergieron enormes enredaderas que se enterraron en el terreno de combate, absorbiendo los nutrientes del suelo y recuperando la poca salud que Lopunny le había quitado.

La reacción de Rose ante esto tomó desprevenida a Gardenia, pues la holder sonrió y dio un pequeña salto.

—¡Ahora!

Lopunny comenzó a crear una esfera blanca de energía y la lanzó contra Cradily. El ataque no daño a Cradily, simplemente lo envolvió en una extraña aura que Gardenia no pudo identificar de inmediato, quedándose fijamente mirando a su pokémon.

Sin embargo, luego de ordenarlo un movimiento, Cradily se quedó inmóvil mientras las enredaderas que salían de su cuerpo se movían ligeramente, sin éxito alguno. Fue ese el momento que Gardenia entendió.

—Otra vez —la líder parecía muy impresionada por el repentino ataque—. ¿Le enseñaste ese movimiento últimamente?

—Exacto —admitió Rose, con una sonrisa determinada—. Recomendación de una amiga. ¡Ahora ataca, Lopu!

Sin poder moverse, Cradily sufrió de llenó el impacto de Lopunny. El ataque dejó algunos moretones en el cuerpo de Cradily, pero no fue lo suficientemente significativo. Sin embargo, luego del ataque, el pokémon prehistórico recuperó algo de energía gracias a las enredaderas que sobresalían de su cuerpo.

Aquello se volvió una pelea de desgaste. Gardenia no podía hacer demasiado con su pokémon encadenado a ese movimiento, debía esperar a que los 3 turnos de Otra Vez se acabaran para poder asestar otro movimiento. En ese tiempo libre, Lopunny logró acertar otros dos ataques de Puño Drenaje, causándole un daño considerable a pesar de la recuperación del arraigo.

Sin embargo, para sorpresa de Gardenia, el último ataque de Rose no fue Puño Drenaje. Lopunny asestó un Puño Mareo contra el pokémon de Gardenia, el cual apenas y causó daños. Luego de ese ataque, el aura de Cradily desapareció.

—¡Reserva! —gritó Gardenia—. Sí vas a usar tu movimiento, será mejor que me beneficie.

Cradily ejecutó su movimiento, volviéndose mucho más grande. Sin embargo, aquello no descompuso la cara de Rose en lo absoluto. Era como si ella esperara aquella reacción de la líder.

—Continua, Lopu —dijo Rose.

Lopunny continuó con su ataque de Puño Mareo, el cual volvió a ser fútil ante la defensa mejorada de su oponente. Lograr confundir al rival era la idea, una idea que Gardenia entendió a la perfección. Para su fortuna, aquel movimiento no resultaba ser fructífero.

Sin embargo, la estrategia de Rose la ponía en más aprietos que podía ver a primera vista. La velocidad y el nuevo movimiento de Lopunny le impedían a la líder aprovechar todo el potencial de su estrategia, pues en cuanto usara Drenadoras, Lopunny la encadenaría y la dejaría a su merced. Podría atacar, pero abusar de la suerte de Puño Mareo no era nada bueno.

—¡Gigadrenado! —gritó la líder.

Luego de asestar su ataque, Lopunny vió su energía vital drenada por el pokémon de la líder, dañándolo considerablemente. Lopunny insistió una vez más de atacar, de manera infructuosa. El rostro de la holder comenzó a mostrar preocupación al ver que su estrategia no daba ningún resultado.

El punto de no retornó llegó cuando Cradily volvió a atacar a Lopunny con su Gigadrenado. Esta vez el golpe causó mucho más daño y recuperando enormemente a Cradily. El cuerpo de Rose comenzó a temblar al sentir que, tal vez, aquella estrategia estaba destinada al fracaso.

—No estoy llegando a nada —dijo, ligeramente asustada.

—Eso sucede cuando dependes de la suerte —dijo Gardenia, cruzada de brazos—. No es muy conveniente dejar la oportunidad de ganar a la suerte.

Con su pokémon lastimado y Cradily recuperándose progresivamente, las opciones de Rose se reducían demasiado. No estaba segura si un ataque de su rival debilitaría a su pokémon de un solo golpe. Además, si el siguiente movimiento no confundía a Cradily, no habría forma de ganar este combate.

Mientras Gardenia esperaba, Rose intentaba concentrarse sobre su siguiente movimiento. Tomándose unos segundos, Rose cerró los ojos y pensó en sus padres. ¿Qué es lo que haría un líder de gimnasio o un as del frente en esta ocasión?

Había diversidad de opiniones en su cabeza. Su padre era más de seguir el plan, confiar en el proceso y en tus propias ideas, si llegaba a fallar entonces deberías hacer otro plan. Por otro lado, su madre era más improvisada, sí el plan no salía como esperabas debías empezar a improvisar. Improvisar o crear un plan nuevo, esas eran las cosas que sus padres harían en esa situación.

Sin embargo, había una tercera opinión que no había considerado, su abuelo. Él confiaba más en los pokémon que en sí mismo.

—"Un buen entrenador confía más en sus pokémon que en sí mismo" —pensó Rose, abriendo los ojos y viendo a su Lopunny—. ¿Lopunny? ¿Crees que puedas hacerlo?

El silencio se rompió y el pokémon devolvió la mirada a su entrenadora. Aunque ella parecía un poco asustada, sonrió y alzó los puños con vigor, demostrando que confiaba en el siguiente movimiento a utilizar. El brillo en los ojos de Lopunny era el motor que ella necesitaba para acertar su siguiente movimiento.

—De acuerdo, confió en ti —admitió Rose, sonriendo—. ¡Ve!

Lopunny gritó con energía y saltó al combate. Su puño derecho fue envuelto en un aura roja con la cual golpeó con fuerza la cabeza de Cradily usando Puño Drenaje.

Los segundos de silenció dieron pasó a una pequeña conmoción. El sonido de una roca partiéndose se hizo presente, siguiéndole de grandes esferas de energía brotando de Cradily y entrando al cuerpo de Lopunny.

—¡Critico! —gritó Rose, emocionada.

—Maldita sea —refunfuñó Gardenia—. ¡Gigadrenado!

Algo adolorido, Cradily procedió a realizar su ataque. Sin embargo, este apenas había logró recuperar al dañado Cradily. El ataque había resultado en un Cradily bastante dañado.

Las tornas habían cambiado, era ahora Gardenia la que debía pensar bien en cómo recuperar el control del combate. Aun con su Gigadrenado y Arraigo, el pokémon caería de dos Puño Drenaje. Sin embargo, si lograba usar Drenadoras, tal vez lograría vencer.

—Esto lo decide todo. ¡Cradily, usa Drenadoras! —gritó Gardenia.

—¡Trata de esquivarlo!

Generando varias semillas, Cradily las lanzó contra Lopunny. Sin embargo, el pokémon conejo hizo gala de su gran velocidad para escapar de los proyectiles del pokémon prehistórico. Una a una las semillas cayeron al suelo, hasta que todas cayeron. El movimiento falló. Lopunny no desaprovecho la oportunidad, haciendo uso de un Puño Drenaje para mermar las fuerzas de Cradily. El resultado ya estaba dado.

Gardenia intentó ordenarle rápidamente a su pokémon atacar, pero Lopunny encadenó a Cradily una vez más en su movimiento, para después golpearlo con Puño Drenaje. Un solo Puño Drenaje fue más que suficiente para, finalmente, debilitar al pokémon. Rose había ganado.

—¡Sí! —gritó Rose, alegre.

Lopunny saltó de alegría, para después caer sentada al suelo, estaba realmente agotada. De inmediato Rose corrió para ayudar a su compañera y darle una baya para recuperarse.

Gardenia cerró los ojos y suspiró de manera amarga, devolviendo a su pokémon a su pokébola. No estaba feliz por haber perdido, estaba más bien frustrada de haber perdido las riendas del combate sin darse cuenta. Sin embargo, mientras caminaba hacía Rose, pudo observar algo.

La holder abrazó con fuerza a su pokémon, agradeciéndole el resultado del combate. Lopunny respondió de vuelta con mucha alegría, para después pararse y dar pequeños saltos de alegría. Aquella escena hizo que Gardenia sintiera un poco de calor en su pecho, una sensación reconfortante que le recordaba a tiempos pasados. Aunque el peso de la derrota se mantenía, el calor en su pecho le hizo alzar una sonrisa.

—Eres realmente fuerte, eso lo admito —dijo Gardenia, mostrándole la mano—. ¡Pokedex Holder Rose, como muestra de tu valor te hago entrega de la medalla Bosque!

Con una gran sonrisa en el rostro, Rose tomó la medalla y la observó por unos instantes.

—¡Muchas gracias, señorita Gardenia! —haciéndole una pequeña reverencia—. Esta victoria es de ustedes, chicos —hablándole a sus pokémon.

—¡Wow, eso fue increíble! —gritó Cryoneth, entrando a la arena de combate.

Mientras Rose guardaba la medalla en su medallero, Cryoneth y Harold se hicieron presentes. Cryo mantenía una sonrisa de admiración por la pokedex holder, mientras que Harold solo lanzaba una pequeña sonrisa discreta.

—No estuvo nada mal —dijo Harold con un tono ligeramente apagado, como si se estuviera forzando a admitir aquello.

—Gracias chicos —Rose sonrió, sorprendida ligeramente por el cambio de Harold—. Cryo, ¿lograste aprender algo?

—Bueno, Harold me dijo que es algo más de memorización, ¿no? —preguntó Cryo, recibiendo una confirmación de la holder—. Bueno, es ligeramente parecido a la fusión de mentes, pero no me molestaría en aprender tu técnica.

—¿Estás buscando aprender esa habilidad? —preguntó Gardenia, alzando una ceja—. No es algo muy complicado.

—Lo sé, pero quiero volverme muy buena en el combate, por eso quiero aprender —dijo con gran determinación—. Rose, ¿podrías enseñarme?

Al escuchar aquellas palabras, Rose se rascó la cien y sudo ligeramente, era la primera vez que alguien le pedía que le enseñara algo. A la par, Harold pareció enojarse un poco y desviar la mirada, celoso.

—Bueno, tengo que reunirme con Níquel, así que si me acompañan podría enseñarte un poco —admitió Rose.

—¡¿Níquel?! —gritó Cryoneth, abriendo los ojos de par en par—. ¡¿Níquel Daipura?!

Rose se asustó un poco al escuchar el gritó, pensando que tal vez ese era el sentimiento de Níquel cuando ella le gritaba.

—Sí, ¿la conoces?

—Ella… —al intentar recordar, la mente de Cryo se quedó ligeramente trabada, cómo si le costara hablar y decir lo que pensaba— Ella era mi mejor amiga cuando éramos niñas.

¿Níquel tenía una mejor amiga? Eso fue lo que se preguntaron los presentes. Fue entonces que Rose recordó un poco del pasado de su amiga, tal vez ella y Cryoneth fueron amigas antes del fallecimiento de sus padres. El solo pensar la sonrisa que Níquel pondría al ver a su mejor amiga le hizo ponerse muy contenta.

—Entonces será bueno un reencuentro —admitió Rose, animada—. Entrenaremos y mañana veremos a Níquel.

Aunque Cryoneth no pareció demasiado entusiasmada a la primera, conforme dejaba sus pensamientos sonrió y aceptó la propuesta de Rose. Había pasado demasiado tiempo desde que había visto a su mejor amiga, ni siquiera estaba segura de que pudiese recordarla. Realmente esperaba que sí.

Harold pareció notar la actitud de Cryoneth al respecto, una respuesta optimista retardada no era propio de su amiga. Había algo raro, algo que averiguaría en cuanto salieran del gimnasio. Sin embargo, antes de despedirse de Gardenia y salir del gimnasio, Harold recordó algo que debía preguntarle a Rose.

—Por cierto, Rose, ¿No intentaste usar la fusión de mentes esa vez?

—Bueno, para ser honestos no —dijo, rascándose la cien—. La señorita Gardenia me tenía en un aprieto, solo me quedaba confiar en mi Lopunny.

—Y fue una excelente decisión —admitió la líder, sonriendo y recordando otros tiempos—. De todas formas, te recomiendo no confiar demasiado en las estrategias de suerte, pueden salir mal.

—Lo sé, pero era mi mejor carta —reconoció Rose, metiendo a su Lopunny a su pokébola—. No tenía movimientos de aumento de estadísticas como Danza Espada, de daño pasivo como Toxico.

—Al menos fue confiar en algo con probabilidad, una vez un retador intentó vencerme con Fisura y Frio Polar —riendo ligeramente.

Frio Polar. Frio Polar. Esas dos palabras llegaron de lleno en la cabeza de Cryoneth, golpeando pequeñas partes de su mente. Mientras los demás reían, Cryo sintió un fuerte dolor de cabeza, su piel reflejó pavor puro y una pequeña presión apretó su pecho. No sabía que estaba pasando, no entendía como aquellas palabras parecían dañarla tanto, como si estuvieran escarbando en su cerebro.

Harold lo notó de inmediato y le preguntó si estaba bien, pero Cryo no contestó, la voz de su amigo se veía opacada por el nombre de aquel ataque. La voz que pronunciaba aquel nombre no era la de Gardenia, ni la de Cryo. Parecía una voz más aguda y baja, casi como un susurro que lentamente se apagaba.

Cuando la voz se fue y el dolor comenzó a disminuir, Cryo vió a los presentes un poco asustados, preocupados por el trance que tenía la chica. Ella levantó lentamente las manos y les aseguró que todo estaba bien, solo necesitaba un poco de descanso.

El grupo se fue, dejando a una Cryo bastante pensativa. Frio Polar, ¿por qué aquel ataque tuvo aquella extraña respuesta en su mente? Y sobre todo… ¿Por qué parecía escuchar el sonido de la nieve caer?