Noviembre
La mirada que le dirigía lo ponía enteramente nervioso, ya estaba amaneciendo, Jellal había ido junto a los de su gremio porque algunas acciones poco usuales se habían llevado a cabo esa noche del baile, acciones con un responsable que hubiera sido fácil de capturar si alguien no hubiera estado distraído en algo que no debería de estar haciendo, Hisui se había retirado totalmente avergonzada después de tan bochornosa escena que había protagonizado junto al nervioso rubio quien por cierto desearía poder haber ido con el peli azul o la princesa a cualquier otro lado en vez de estar soportando la mirada amenazante que le daba Erza.
– Te voy a dar cinco minutos para que me cuentes todo – Emitió la peli escarlata con total severidad y los brazos cruzados viéndolo fijamente
Laxus suspiró con algo de cansancio, pero aceptó que era lo mejor por hacer, decir la verdad – Estaba en el gran salón junto a la princesa, vigilaba a todos los presentes, hasta que vi una figura que se me hizo muy familiar, pensé que estaba alucinando hasta que me di cuenta de que era Mira, llevaba una máscara que le cubría el rostro, pero su aroma era inconfundible, no tenía ningún sentido que ella esté aquí, cuando se dio cuenta de que mi mirada estaba en ella se fue del gran salón, le dije a la princesa que no se mueva, que me espere, especifiqué que esto no era parte del plan y me fui rápido, la seguí a través de todos los corredores, llegué a mi habitación, la vi saltar por la ventana y antes de que pudiera hacer algo desapareció, con señas le indiqué a… – Frunció el ceño intentando recordar su nombre – Cobra
– Erik – Corrigió ella
– Erik, que había visto a alguien sospechoso, imagino que ahora estarán hablando con Jellal al respecto, después iba a ir hacia el jardín para buscarla, pero llegó la princesa, me preguntó cuál había sido el motivo para que me vaya del salón tan repentinamente, le expliqué algo rápido para poder irme, y después…
– Recuerdo esa parte perfectamente – Decía llevando los ojos hacia arriba
– ¡Ella me besó! – Aclaró rápido con desesperación
Erza lo vio fijamente – Te creo – Soltó en un suspiro – Pero yo no sé si Mira lo hará o cómo reaccionará al saberlo
El rubio se tensó de inmediato sabiendo que debía de contarle lo sucedido a su… a Mira…
– Entonces tu no crees que a quien vi anoche sea Mira – Alzó la mirada hacia ella analizando lo que acababa de decir
– No, no lo creo – Negó pensativa – ¿Por qué vendría para después de llamar tu atención huir de ti? – Mordía la uña de su pulgar – Mira no haría algo como eso
– Pero olía a ella – Intentaba aclarar sus pensamientos
– Tal vez lo pensaste o sentiste de algún modo su perfume porque la extrañas o no sé, a parte de que habían cientos de diferentes olores, así que no pienso que sea ella – Aclaró
– ¿Entonces no crees que sea alguien sospechoso? – Inquirió
– Claro que sí, y debemos encontrarla cuanto antes, no es normal que haya llamado tu atención y que conozca tan bien el castillo, resaltando que supo exactamente dónde está tu habitación – Contestó añadiendo pistas
– ¿No deberíamos buscar a Mira, o vigilarla en lo que averiguamos quién es? – Decía con algo de desespero
– Deberíamos – Asintió – Ahora iré con el gremio para mandar a Sorano y Meredy a que la vigilen
– Gracias – Emitió con alivio
– Ni me agradezcas ahora – Negó – Que después de la conversación que tendrás con Mira no querrás ni verme
– Es decir que si yo no le digo… – Soltaba en un suspiro
– Yo lo haré – Completó la frase que solo lo hizo sentir peor por como la albina se tome lo sucedido
Después de tan incómoda conversación, ella se retiró de la habitación de Laxus, caminó por el pasillo pensativamente, la situación se tornaba cada vez más extraña, no había ningún sentido a lo que sucedía, intentaba analizar poco a poco las situaciones transcurridas esa noche, aunque la verdad, lo único que venía a su mente era ese casi beso, interrumpido para ir a presenciar el de alguien más, sentía que sus mejías ardían con la tan sola idea de recordar el aliento de Jellal tan cerca a su rostro, no sabía ahora cómo el reaccionaría, si se alejaría o hablarían de eso, tenía los pensamientos totalmente sumergidos en ese momento que no se dio cuenta de quién venía en dirección contraria hasta que se topó corporalmente con esa persona.
– Su majestad, disculpe – Decía la peli escarlata volviendo a la realidad dándose cuenta de lo que había pasado
– No importa – Negó levemente también prestando atención al presente, pues la distracción también había invadido su cabeza
– ¿Venía a ver a Laxus? – Cuestionó con algo de frialdad, pues aunque ella sea la princesa, Mirajane era su amiga y estaba completamente segura de que Hisui sabía de ella
– Vengo justamente a explicarme – Contestó viendo a Erza a los ojos
– ¿Explicarse? – Frunció el ceño cruzándose de brazos
– Ese beso no fue algo que planificase ustedes vieran... – Decía
– Claramente no – Emitió con sarcasmo
– Ni tampoco sabía que pasaría – Se cruzó de brazos viendo hacia otro lado con la vergüenza que aún le quedaba por el momento
– Su majestad – La peli escarlata alzó las manos negando levemente – Usted no tiene porque darme explicaciones y prefiero no saber, así que mejor yo…
– No entiendes – Negó la peli verde interrumpiendo lo que Erza decía – Me consternó que Laxus no volviera al salón, así que lo seguí sabiendo que ustedes vendrían detrás de mí, porque pensé que él estaría en problemas, cuando llegué y él volteó hacia mí, vi la silueta de una mujer saliendo de la pared falsa al lado de la ventana, y no tengo duda alguna de que esa mujer era Mirajane Strauss, vi que tenía la intención de saltar, ella tuvo el tiempo de verme a los ojos, así que pensé que no se iría si yo hacía algo rápido, y usted sabe que los celos siempre son un recurso fácil así que besé a Laxus por ese motivo, claro que de todas formas, ella saltó por la ventana – Explicó rápido
La peli escarlata en vez de sentir que le habían aclarado algo se sentía más enredada – ¿Qué es una pared falsa? – Preguntó lo primero que no tenía sentido en su mente
– Al lado de las ventanas del castillo existen paredes huecas, solo los miembros de la realeza sabemos de ellas, sirven para cualquier emergencia, si alguien quiere hacernos daño debo ir a cualquier habitación del palacio y esconderme ahí dan la ilusión de que saltaras por la ventana
– Por eso Erik no la vio – Pensó en voz alta – ¿Y está segura de que cuando la vio en serio saltó y no se volvió a esconder?
– Es magia de un solo uso, si la hubiera querido volver a hacer tendría que reprogramarla y eso solo lo puedo hacer yo, así que estoy segura de que sí se fue, pero… – Tomó aire viendo a Erza – Usted también está segura de que no era Mirajane a quien vi ¿Verdad? – Emitió con algo de temor
– Sí majestad – Asintió con severidad – Estoy completamente segura de que no es ella
Mientras tanto Jellal escuchaba el relato de Erik acerca de lo que aconteció, los demás buscaban a la sospechosa, ya estaba amaneciendo, no entendía porque Erza se demoraba tanto, la verdad con la situación empezó a preocuparse.
– Richard y Meredy buscaron alrededor del palacio, Sawyer y Sorano en los lugares cercanos, pero nadie encontró ni un rastro de la chica – Emitió con enojo
– ¿Y Macbeth? – Cuestionó
– Fue a los jardines y no halló nada tampoco – Explicó
– Demonios – Negó intentando pensar cómo proceder
– ¿La princesa?
– Le dije que vaya con Laxus para que la resguarde mientras averiguamos que está pasando
– ¿Qué hacemos ahora? – Preguntó intentando razonar
– No sé – Se despeinó un poco sintiéndose estresado con rapidez, mientras seguía
– Creo que alguien sí sabe – Señaló con la mirada en dirección a una de las entradas del castillo, venía Erza casi que corriendo y con algo de agitación
Jellal volteó y aceleró su paso hacia ella, se alegró de que esté con bien, Erik los siguió interesado por lo que la peli escarlata iba a decir.
– Sé cómo hallar a la culpable – Determinó viéndolos a ambos
Horas después de reunirse y hablar entre todos, los planes habían cambiado ligeramente, pues para la idea que tenía Erza, necesitaba a Meredy en el lugar, así que a quienes enviaron a vigilar a Mira fueron Richard y Sawyer, después de darles las instrucciones exactas de cómo llegar, los que se quedaron habían reunido todos los teléfonos que hallaron alrededor del castillo, los llevaron todos a la carpa infinita, solo Erik y Jellal entendían el plan de Erza, los demás estaban algo confundidos.
– Todos pónganse detrás de un teléfono – Solo habían reunido cuatro de los aparatos requeridos – Aquí hay una lista con diferentes números – Erik pasó a repartirles los papeles, y la peli escarlata se acercó a Sorano colocándole una especie de brazalete
– ¿Qué es esto, hadita? – Cuestionó con curiosidad, la verdad su sarcasmo estaba tan dormido como ella y todos a su alrededor quisieran
– Es una lacrima de cambio de voz – Contestó Erza alzando la mirada
– ¿Y por la voz de quien...? – La albina se sorprendió de cómo se escuchaba – Sueno como… ay no… – Se tapó la boca sintiéndose algo extraña – ¡Haz que pare! – Tomó a la peli escarlata por los hombros
Erza rio levemente viendo a Sorano – Tranquila, déjame explicarles – Se soltó viendo la cara de pánico que tenía la albina – Después de lo que me dijo la princesa acerca de la pared falsa y que solo sus familiares saben de esto, llegue a la conclusión de que debíamos de contactar a todos y saber exactamente su ubicación, claro que solo funcionaría si ella hacía las llamadas, y no podía marcar a tantos números, así que los dividieron haciendo diferentes listas y la princesa nos dio este artefacto que lo usan en la realeza para cuando no tiene el tiempo de hacer llamadas urgentes, creí que con el enlace de Meredy podría hacer que funcione para todos, bueno para los cuatro
– Entonces hiciste que me quede en vez de ir a una misión de vigilancia porque me querías cambiar la voz y para… – Decía Sorano
– Porque aunque te cambie la voz, no hace que cambie la manera de hablar, Erik lo probó mientras hacíamos las listas, no resultó bien – Decía la peli escarlata riendo levemente por haber escuchado las sandeces del castaño salir con la dulce voz de Hisui
– Así que necesitábamos a las personas con mejor habla para esta parte de la misión – Agregó Jellal desde atrás
– Así que empecemos – Emitió Erza sentándose al lado de Midnight
– Tienes razón, estos toscos no podrían hablar como una princesa jamás – Emitió el pelinegro en un bostezo, aunque la verdad esa tarea en específico lo animó
La peli escarlata rio levemente y volteó la mirada a Meredy que se había quedado algo pensativa, la peli rosa al sentir que la veían dijo – Creo que podría funcionar, déjame intentar – Volteó a su derecha viendo el brazalete en la muñeca de Sorano, hizo su hechizo de enlace para los cuatro que estaban en la mesa, rápidamente unos círculos de magia rosa aparecían en sus muñecas – Ya está – Se sorprendió de escuchar otra voz salir de ella – Y funcionó al parecer
– Genial – Contestó la peli escarlata con la voz cambiada también – Empecemos entonces – Tomó el teléfono marcando al primer número de su lista
El peli azul se quedó hipnotizado viendo a Erza que hablaba con entusiasmo, claro que prefería millones de veces escuchar su voz, pero verla también era un gusto, no podía olvidar lo que había pasado en la noche, bueno casi había pasado, no podía creer que estaba apunto de hacer algo que no le estaba para nada permitido por sí mismo claro.
No sabía cómo proceder, al parecer la misión aún no había terminado, pues no habían resuelto nada, habían algunos detalles que le parecían curiosos de su estadía en el palacio, claro que primero debían descartar a través de las llamadas y luego saltaría a las conclusiones que tenía, aunque lo que más se encontraba presente en su mente era el haber tenido tan cerca su boca, tenía una mezcla de emociones, no sabía qué hacer al respecto, pero lo que sí sabía era que debían hablar acerca de lo que casi pasó.
Habían estado horas detrás del teléfono, agradeció en gran manera que la princesa les haya llevado comida durante el día, también dijo que le hubiera encantado que se quedaran todos en palacio en agradecimiento a toda su ayuda, pero aún quedaban algunos nobles de la fiesta que no se habían ido así que no podían ingresar, claro que para Erza y Jellal la orden había sido totalmente la contraria, aún debían aparentar estar juntos.
Ya era de noche, habían hablado con tantas personas que sentía extrañeza al escuchar su voz normal, tenía tanto cansancio, quería solo recostarse a dormir, pues habían pasado la noche en vela, aunque la verdad no estaba segura de si dormiría, pues aún no habían hecho nada más que descartar sospechosos, sin ninguno a quien culpar, la princesa aún estaba en peligro.
– ¿Me permites el brazalete? – Preguntó el peli azul que caminaba al lado suyo en dirección a su habitación
Erza se sorprendió levemente asintiendo y pasándole el objeto, había olvidado por completo que estaba a su lado, Jellal tenía en manos el objeto mientras lo veía de manera analítica, la peli escarlata no entendía que hacía él exactamente, pero le daba curiosidad su expresión, la verdad, su rostro de concentración era demasiado atractivo, mordió su labio inferior detallando sus facciones, no podía negar que era un hombre demasiado apuesto, el casi beso no tardó en aparecer en su memoria, no la ponía nada feliz que se haya interrumpido, aunque tal vez era lo mejor para él, y ella quería eso.
En la habitación se acomodaron para dormir, aunque el peli azul no sabía si era correcto acomodarse en la cama, sabía que la peli escarlata se enojaría si él no tenía un buen descanso después de haber estado la última noche en vela.
– Estoy muerta – Emitió Erza con notorio cansancio, suspiró acomodándose en la cama – Aunque la verdad no tenemos nada aún – Se puso de lado apoyando sus manos en la cama y se quedó viendo los anillos que adornaban el anular de su mano izquierda
Jellal dejó el brazalete en la mesa de noche – El saber quien no es responsable es un avance, Erza – Intentó hacérselo notar para que no se sienta mal
– No sabes cuanto muero por atrapar al culpable – Hizo puño su mano – Desde el momento en el que se hizo pasar por Mira, esto se hizo personal – Frunció el ceño
– Estamos más cerca de lo que crees… – Soltó misteriosamente viendo la expresión de la peli escarlata
– Tú sabes algo que yo no – Se arrodilló rápido en la cama
– ¿Yo? – Decía haciéndose al desentendido sintiendo la mirada de ella
– Dime – Emitió con seriedad acercándose hacia él
– No sé nada que tú no sepas – Se encogió de hombros mintiendo
– Eres demasiado malo mintiendo – Entrecerró los ojos inclinándose hacia él
– Yo… yo… – Balbuceaba nerviosamente sintiendo a la peli escarlata cerca suyo – No sé nada – Negó enrojeciendo por la cercanía
– Dime – Insistió nuevamente hincando levemente su dedo índice en el pecho del peli azul
– En serio qué… – Retrocedió algo intimidado cayendo hacia atrás junto a la peli escarlata que por estar algo recargada en él cayó encima suyo
Jellal se sentía avergonzado por tener exactamente los pechos de Erza en el rostro, la peli escarlata enrojeció por la torpe acción de ambos de intentar separarse.
– Lamento interrumpir – Escucharon una tercera voz en la habitación, ambos con rapidez se levantaron del piso y vieron hacia la ventana, dónde estaba esa silueta que les estaba hablando – Debí de haber tocado, obviamente que siendo su última noche iban a aprovechar… – La albina de largos cabellos rio levemente ante su insinuación
– ¡No es lo que piensas! – Exclamaron en coro
– Nosotros no…
– Cómo sea – Sorano interrumpió a la peli escarlata y vio a ambos – No pude haber tocado la puerta porque no estoy invitada a palacio así como ustedes, me disculpo nuevamente por interrumpirlos – Rio de nuevo disfrutando sus rostros sonrojados al máximo – Ahora en serio – Se cruzó de brazos – Tienen que acompañarme a la carpa en este instante
Ambos sentían que caminaban dormidos, estaban en serio exhaustos, no podían creer que a nada de poder al fin dormir vengan por ellos, sentían que no podían ni siquiera tener los ojos abiertos, pero debían de ir, aún no habían resuelto el misterio.
Al llegar a la carpa infinita el sueño se les desvaneció con rapidez, pues no se esperaban ver a quién había llegado.
– ¿Mira? – La peli escarlata entrecerró los ojos creyendo que estaba soñando
– ¿Me quieres explicar porque mandaste a esos dos a espiarme? – Decía la albina con los brazos cruzados
– Vigilar – Aclaró Erik con el ceño fruncido, aunque la mirada que le dirigió Mirajane lo puso nervioso – A eso fuimos – Soltó como si le tuviera miedo
Y la verdad después de la paliza que les dio al darse cuenta de que la seguían, creo que cualquiera reaccionaría así, es más Sawyer no se atrevía ni a verla.
– Erza – Insistió viendo a su amiga
– ¿Nadie te ha dicho nada? – Decía algo dudosa de si contarle todo, pues Laxus no estaba presente
– No – Inclinó su cabeza al lado con algo de impaciencia
– Alguien podría llamar a…
– Sí, ya está viniendo – Emitió Macbeth en un bostezo, pues a parte de que normalmente tenía sueño, después de tantas noches en vela ya no se sentía bien tampoco
Sería una larga noche…
Día 2
Llegaron con la princesa y el rey esa misma mañana, se habían quedado en vela toda la noche, habían dormido muy pocas horas, se quedaron hasta tarde en la carpa infinita, aunque la mayor parte de ese tiempo Erza se quedó esperando que Jellal y Mira terminen de conversar, no sabía cómo, pero hubo un momento en el que la albina había dicho algo que al peli azul le pareció tan impresionante que abrió los ojos sorprendido, la peli escarlata no sabía ni qué había sido, solo supo el momento en el que ellos decidieron continuar con su conversación a solas, mientras Erza esperaba con Laxus viendo fijamente la puerta, no quería admitirlo, pero la fastidiaba un poco y más aún porque Jellal al salir se lo vio tan resuelto y no le compartió nada a ella.
– Buenos días – El primero en saludar fue el rey, los presentes se inclinaron ante él saludándolo con la misma cortesía
Prosiguieron a responderle el saludo a Hisui y empezaron con la reunión de esa mañana.
– Disculpe su majestad – Emitió el peli azul después de un rato – Podría llamar a su sirvienta, con la que hablé el otro día ¿La recuerda? – Cuestionó sabiendo que la princesa lo había visto hablar con la muchacha que limpiaba las habitaciones
– Seguro – Asintió la peli verde algo confusa – Llama a Pearl, por favor – Le ordenó a una de las sirvientas que la acompañaban, le parecía extraño el pedido de Jellal, pero le haría caso, pues percibía que había algo que ella misma no había notado, veía a los cuatro presentes expectante a lo que pueda pasar
– ¿Es buena idea hacer esto ahora? – Preguntó Mirajane por lo bajo a Jellal
– Creo que no tenemos de otra – Le contestó en un susurro encogiéndose de hombros aunque se veía seguro ante lo que hacía
Laxus y Erza se sentían levemente ignorados, no entendían que se traían y porque no les decían lo que pasaba, o lo que creían que pasaba, sin más llegó la chica, la peli escarlata no tardó en reconocerla, todavía recordaba haberla visto en la puerta de su habitación.
– Me llamaba su majestad – Decía la pelinegra chica inclinándose ante Hisui
– Sí – Asintió ella – Jellal-san requería de tu presencia – Pearl se tensó al oír esas palabras – Prosiga – Vio al peli azul
– Usted nos dijo que solo sus familiares sabían acerca de la pared falsa… – Empezó diciendo
– Exactamente – Asintió la princesa
– Nos tomamos el tiempo de hacer llamada tras llamada para saber sobre alguno de sus familiares y resultó que todos nos contestaron, eso quiere decir que los sospechosos se nos acabaron – Se encogió de hombros como si no tuviera importancia – Sin embargo ayer noté algo peculiar en el brazalete que nos dio, tiene grabado el escudo de su familia, algo que ni siquiera está alrededor del castillo, me atrevo a deducir que es algo netamente de su familia
– No entiendo a lo que quiere llegar – Emitió el anciano rey frunciendo el ceño, la verdad que Laxus y Erza estaban igual
– Tiene que ver con que hace días, la mucama dejó por accidente uno de sus aretes en mi habitación, joya que cuenta con el mismo escudo grabado – Aclaró finalmente
– Lo que nos lleva a que o ella es la culpable o una sospechosa a descartar – Agregó Mirajane viendo a la chica – Claro que yo me decanto por la primera opción puesto que recuerdo haberla visto hace días en el restaurante en el que yo trabajo – Le sonrió al peli azul, quien le dio el tiempo necesario para reconocer a la chica
– Eso es imposible… – Negó Hisui no creyendo lo que escuchaba – Pearl, ella es… – Intentó enfocarse en sus palabras – Efectivamente es una prima, lastimosamente quedó desheredada después de que sus padres hicieran unos malos movimientos financieros con el reino, nosotros la acogimos aquí, ella trabaja en nombre de sus padres, para pagar la deuda con Fiore – Vio a la pelinegra – A parte que no tiene poder alguno – Intentaba convencerse más a ella que al resto
– Magia de transferencia – Contestó ágilmente la peli escarlata analizando todo lo dicho.
Después de su pelea con Hagetaka y su magia que manipulaba sentimientos, decidió estar más preparada, así que aprovechó el tiempo libre para estudiar y conocer más sobre la magia perdida, como también los diferentes tipos que podría encontrarse.
Pearl alzó la vista a Erza con seriedad – Es una clase de magia que hace que el usuario no tenga la necesidad de llevársela consigo, la puede poner en un objeto o en alguien más, se puede sellar para que no se pueda percibir, pero es más como un aditamento – Intentó explicarse mejor – Porque la magia principal puede ser otra como de transformación, por ejemplo – La peli escarlata sintió como parecía todo tan lógico en ese momento
– Solo por una estúpida joya, no van a decir que intenté asesinar a la princesa – Pearl alzó la voz cruzándose de brazos – No tienen ninguna prueba de lo que me acusan, no pueden demostrar nada de lo que dicen a excepción de mi parentesco con la princesa, soy simplemente otra sospechosa más, pero no pueden… – Intentaba defenderse
– Eres una sospechosa que tiene un motivo – Habló con seriedad el rubio interrumpiendo a la pelinegra – Algo que no habíamos encontrado hasta ahora
– No irá a creerles ¿Verdad? – Se acercó a Hisui – Ellos solo se han estado aprovechando de su nobleza, majestad, no tienen fundamento alguno
– ¿Dónde estabas la noche del baile? – Preguntó la princesa con severidad
– Yo no, yo no recuerdo – Contestó evasiva
– ¿Y cuando me atacaron? ¿Dónde estabas? – Continuaba la peli verde con enojo, no tenía duda de que era ella
– Yo… yo… – Intentaba buscar alguna excusa
– ¡Guardias! – Exclamó el rey, la puerta se abrió rápidamente dejando entrar a los soldados del reino – ¡Arréstenla! – Sentenció señalando a la sirvienta
Todos estaban expectantes, aunque veían la mirada de ella que intentaba escapar, la vieron arrancarse el collar y luego un humo blanquecino nubló la vista de todos en el pequeño salón haciéndolos toser.
Jellal intentó espabilar el humo con una mano, mientras intentaba llamar a la peli escarlata, la había perdido de vista, y estaba junto a él.
– Erza – Intentó decir, después de unos segundos en el que humo se había disipado casi que al completo, se sorprendió de lo que veía
La peli escarlata tenía de la muñeca a alguien, cuando fijó su vista en esa persona, resultó ser ella misma, el peli azul pensó que la vista le fallaba, se acercó más a ver si era cierto.
– No escaparás de esto – Emitió la Erza que tenía sostenía a la otra por la muñeca – Arréstenla ahora
– Eres tú la que irá a la cárcel, ella es Pearl – Señaló intentando soltarse
– Nadie se mueve de aquí – Ordenó Laxus llamando la atención de las dos mujeres que empezaban a pelear tirando de la otra – Resguarden a la princesa, nosotros nos encargamos de esto
– Mandaré las esposas que suprimen la magia con alguien – Asintió Hisui retirándose del lugar con los guardias y su padre
Mirajane, Laxus y Jellal las veían a ambas pensando cómo descubrir cual era cual, algunos se les habían ocurrido una que otra idea, pero no las veían viables, finalmente la albina se acercó a ambas y las vio fijamente.
– ¿Cuáles son los libros que Erza le pide a Levy prestados? – Preguntó con los ojos entrecerrados
– Eróticos – Contestaron ambas al unísono viendo hacia otro lado avergonzadas
– Esto no funciona – Negó Mira acercándose al par de hombres que estaban expectantes
– ¿No la puedes reconocer por el olor o algo así? – Cuestionó el peli azul algo desesperado al rubio
– No – Contestó Laxus – Ella se transforma incluyendo hasta el olor de las personas, por eso no pude reconocer a Mira la noche del baile – Negó levemente evitando la mirada de la albina, pues le habían contado los hechos, pero ellos dos no habían tenido el tiempo de hablar a solas
– ¿También los recuerdos? – Jellal frunció el ceño fastidiado – ¿Cómo ella iba a saber la clase de libros que lee Erza?
– Porque seguro ella trajo alguno al palacio – Mirajane se encogió de hombros – ¿Dónde lo tienes oculto, Erza? – Volteó hacia las dos peli escarlatas
– Debajo de la cama – Volvieron a contestar simultáneamente
– Pearl limpia las habitaciones, es obvio que supo eso también – Suspiró la albina intentando pensar
Erza se sentía demasiado mal no sabiendo cómo hacer para que sus amigos la reconozcan, claro que tampoco quería desesperarse, pues la haría lucir como si no fuera ella.
– Que tal si la reconocemos por el nivel de poder mágico – Continuaba diciendo Jellal mientras intercalaba la mirada entre ellas
– Tienen el mismo – Suspiró Laxus habiendo intentado eso hace un largo tiempo
– Solo queda preguntar algo que solo lo sepa Erza – Decía la albina llevándose la mano a la barbilla pensativamente
A Jellal se le ocurrían muchas cosas que solo sabría la peli escarlata, claro que eso involucraba exponerse también a sí mismo, pero obviamente no le importaría usarlo como último recurso.
La puerta sonó, Laxus se aproximó a abrir, eran las esposas que la princesa les había dicho les traerían, el rubio las recibió, cerró la puerta y volvió con ellas.
– Esto lo hace más fácil – Decía sosteniendo las pesadas cadenas – Solo debemos de ponérselas a una de las dos, después sabremos quien es Erza y quien no – Hablaba con simplicidad
– Si se las llegamos a poner a Erza la debilitaría por completo, estaría días indefensa y parecería enferma – Negó Jellal – Las cadenas de algún modo a parte de retenerte la magia, también te mantienen vivo, el cambio abrupto de no tener poderes en lo absoluto a que te los devuelvan es terrible, no quisiera que tenga que pasar por eso – Se dirigía a Laxus, pero las tres mujeres en el cuarto se dieron cuenta del verdadero interés y preocupación en la peli escarlata
– Entonces seguimos igual – Laxus se encogió de hombros
A la albina se le ocurrió algo rápido, se volteó hacia ambas mujeres y a pesar de que su amiga la quiera matar por decir algo así, sentía que era necesario, a parte que se estaba dilatando demasiado el tiempo.
– Erza – Las dos alzaron la mirada hacia Mirajane – ¿Sabes que Jellal te ama?
Una de ellas se sonrojó y la otra respondió – Eso es obvio
– Ella es Erza – Tomó la muñeca de su sonrojada amiga antes de que a Pearl se le ocurra otro truco de repente
– ¿Estás segura? – Cuestionó el rubio no muy confiado de la manera de Mirajane en averiguar cual era
– Totalmente – Asintió apartando a Erza – Ponle las esposas
Pearl se sentía descubierta, intentó pensar algo para poder escapar, pero no pudo reaccionar más rápido que Laxus quien ya había puesto los fríos metales en sus muñecas, ante los ojos de todos volvió a su cuerpo normal, Mirajane tenía razón después de todo.
– La llevaré con los guardias – Decía el rubio tomándola del brazo y llevándose a la culpable
– Yo... yo lo acompañaré – Boqueó Jellal levemente yendo detrás de Laxus, la verdad también se había sonrojado ante lo que había dicho la albina
Mira los vio alejarse y después volteó con su amiga, que no hizo mucho para que descubrieran quién era ella, supo que era para no verse desesperada y como culpable, no habían podido estar a solas tampoco desde que llegó.
– Asunto solucionado, entonces… – La albina se encogió de hombros por fin soltando a su amiga de la muñeca
– Que bueno que estabas aquí para terminar de resolverlo – Soltó cruzándose de brazos no queriendo hacer notar el pequeño enojo que tenía
– ¿De qué hablas? – Preguntó confundida
– Que gracias a ti Jellal pudo resolver el misterio – Se encogió de hombros queriendo irse del lugar
– Espera… Erza… – La tomó con cuidado del hombro – ¿Estás celosa? – Soltó con una pequeña risa
– ¡Claro que no! – Exclamó volteándose con las mejillas completamente rojas
– Claro que sí… – Decía con voz cantarina – Estás celoooosa…
La peli escarlata rodó los ojos a un lado y decidió voltear de nuevo a la entrada.
– En serio estás celosa – Emitió con un poco más de seriedad Mirajane anteponiéndose a su amiga para que no salga del lugar
– Ya te dije que no – Le volteó el rostro
– ¿Te molesta que haya conversado con Jellal acerca del caso y lo haya resuelto con él? – Cuestionó con la mirada fija en ella
– Y que no nos hayan dicho nada a Laxus y a mí después – Decidió confesar
– Yo tenía la intención de decirte – La albina se encogió de hombros – Pero Jellal prefirió que te lo ocultemos, porque si estábamos en lo incorrecto no quería que la princesa pierda la confianza en ti – Explicó con simplicidad, tomó aire para decir lo siguiente – Jellal te estaba protegiendo – Sonrió de lado al ver otra vez ese sonrojo en sus mejillas
– ¿En serio? – Dijo no porque creyera imposible que él tenga un gesto así, si no porque se agregaba otro acto del peli azul hacia ella, de protegerla, por más que no tenía qué
– Jellal te ama – Hablaba sobre lo poco que los había visto – Y cada pequeño acto, lo hace pensando en si podría afectarte, no debes de enojarte con él por algo como esto, o si no te quedarás sola Erza Scarlet – Soltó lo último bromista
– De verdad que te extrañé – Ignoró su insinuación y se abrazó a la albina
– Yo igual – Suspiró con una sonrisa correspondiendo el abrazo
– ¿Hablarás con Laxus? – Cuestionó después de un rato apartándose de Mira
– Si el gusta, sí – Se encogió de hombros – Aunque por la manera en la que se desapareció todo este tiempo y por todo lo que me enteré ayer, quisiera hacerme de rogar un poco más – Rio levemente
– Te apuesto que después de esto tendrán una charla larga y tendida, y si te haces del rogar, él estará tras tuyo hasta que lo escuches, te lo aseguro – Asintió con sinceridad
– Ojalá – Soltó en un suspiro – Pero bueno… vayamos con la princesa y los chicos – Empezó a caminar hacia el pasillo – Aunque me da lástima que tengas que devolver esos anillos – Torció el gesto – En serio te quedan muy bien – Sonrió de lado mientras Erza se sonrojaba y veía sus anillos también – Tal vez la princesa te deje quedártelos como recompensa – Emitió emocionada
– Ni aunque lo haga, los aceptaría – Negó deshaciéndose de la idea – Estas son joyas de la corona, a parte que no las usaría, es un anillo de compromiso y otro de casada y yo no estoy ni lo uno ni lo otro – Decía con algo de tristeza en la voz
– No es cómo que te falte mucho para que lo estés – La golpeó juguetonamente con el hombro
– Dices cada cosa Mira… – Rodó los ojos a un lado con una pequeña risa
Entre más risas e insinuaciones por el estilo llegaron ambas al gran salón en el que solo se encontraba la princesa junto a Jellal y Laxus; entraron y se pararon al lado de los magos que estaban con ellas, notaron la mirada de Hisui dirigida a todos, se la veía más tranquila, en la reunión de hace un rato se notaba algo agobiada, pero ahora había vuelto a su usual serenidad.
– Les tengo que agradecer por haber capturado a la culpable, aunque la verdad me sigue pareciendo increíble que haya sido alguien de mi entera confianza, Pearl ya está en prisión después de todo – Decía con lástima – Pero hablemos de la recompensa… – Negó ligeramente volviendo la atención a los que estaban presentes – Cuando sea la reina de Fiore prometo redimir a todos los miembros de Crime Sorciere, lastimosamente mi padre no puede hacer esto por varios consensos que tiene con el consejo mágico, pero yo juro que lo haré – Emitió con seriedad – Mientras tanto les daré tres millones de jewels
– ¡¿Qué?! – Exclamaron sorprendidos
– Su majestad, eso es demasiado – Negó Erza agitando levemente las manos
– Es lo justo – Asintió la princesa – Ya verán como se lo dividen entre todos – Se encogió de hombros – Espero que lo usen sabiamente mientras tengan que seguir andando en las sombras – Sonrió un poco – Eso me lleva a su siguiente recompensa – Les daré un viaje con todos los gastos pagos un mes a una de las islas del reino, tenemos de las mejores cadenas hoteleras en el continente, así que espero les guste y acepten todo lo que les estoy dando, pues es más que merecido – Agachó levemente la cabeza con agradecimiento
Todos estaban en serio anonadados, no se esperaban tal recompensa después de esta misión en específico.
Erza solo volteó a ver a Jellal, en serio esperaba que la princesa ocupe prontamente el trono para que el peli azul tenga su libertad, sería un paso tremendo en su redención.
Día 5
Se encontraban en el barco que los llevaría a la isla que les había prometido la princesa, después de que les dio las recompensas, Mira se negó al completo a recibir siquiera un jewel de lo que habían ganado, Laxus después de arreglar sus diferencias se fue con ella, no queriendo ir al viaje con todos, pues prefería pasar esos días con la albina antes de volver a Blue Pegasus; iba a extrañar al rubio, era agradable tener a alguien de Fairy Tail junto a ella, aunque esa era la realidad ahora, debía de afrontar que cada quien había construído su propia vida, se recargó levemente en la barra de metal que servía de barandilla para delimitar el espacio de la cubierta, hace rato que solo veía mar, su mente vagaba en sus propios recuerdos, la brisa marina se sentía tan bien, era algo que jamás cambiaría, llevaba un vestido veraniego algo suelto, no sentía ganas de vacacionar, pero vio a los de Crime Sorciere tan animados que no podía negarse, había estado las tres primeras horas del viaje conversando con Sorano y Meredy, quienes le preguntaban tantas cosas acerca de su vida ese último mes, la verdad no era fan de hablar sobre sí misma, sin embargo les dio el gusto un buen tiempo hasta que simplemente se apartó de todos a ver el paisaje, no sabía cómo reaccionar ante la situación, después del baile no habían parado de actuar en favor a la misión ni un minuto, y ese otro casi beso rondaba su mente, no quería que algo así los aleje de nuevo, no ahora que habían tenido un gran avance juntos, pero lo dejaría pasar mientras tanto.
– ¡Ya se ve la isla desde aquí! – Exclamó la peli rosa acercándose a ella, la tomó por sorpresa
– El hotel es gigante – Habló Sorano fingiendo cero emoción alguna
– Al fin nos tratan como nos merecemos – Agregó Erik cruzándose de brazos
Al arribar se veía toda la zona hotelera, se acercó una carroza hacia ellos, subieron sin más aprovechando que el equipaje lo llevaba Erza en el pequeño bolso en el que se había transformado la carpa infinita, al llegar al hotel, les pusieron unos collares de bienvenida con las flores del lugar junto a un trago para cada uno, los llevaron hacia las suites principales, unas cabañas que eran a donde exclusivamente la realeza iba a vacacionar, y el primer problema se presentó después de que les dieron las tarjetas para acceder a las habitaciones, ya que justamente solo habían cinco.
– No se preocupen por nosotras, iremos a la que está más próxima al hotel – Emitió Sorano tomando a Meredy de los hombros y quitándole una de las tarjetas de la mano a Jellal para después dirigirse a una de las gigantescas habitaciones – Nos encontramos en la playa en unos minutos – Se despidió entrando
– Entonces quedan cuatro… – Emitió Jellal pensando como dividirse
– Mi amigo Richard es demasiado grande, así que necesita una para él solo – Emitió Erick quitándole una tarjeta y dándosela al peli naranja, que iba a negarse a no compartir hasta que entendió lo que hacía
Así que por los designios del amor, debía quedarse en una cabaña solo, claro que no le disgustaba en lo absoluto.
– Y ni crean que yo compartiré habitación con estos toscos – Habló Macbeth agitando su cabello y quitándole rápidamente otra tarjeta al peli azul
– Entonces queda una solo para nosotros – Habló Sawyer arrebatándole una de las dos tarjetas sobrantes – Al fin y al cabo que seguro ustedes quieren su propia privacidad y no es la primera vez que duermen en una misma cama – Emitió restándole importancia
– Nos vemos en la playa, necesito refrescarme de tan exhausto viaje – Se despidió el peli negro con decidia yendo a su cabaña personal
Jellal y Erza los vieron irse a todos y se quedaron algo estáticos decidiendo que decir y que hacer, aunque la verdad no les incomodaba compartir habitación, es más se habían acostumbrado tanto a eso, que la última noche que pasaron en sus propias habitaciones en la carpa infinita antes de embarcar, fueron eternas para cada uno, de cierta forma se extrañaban, por más que estaban en la habitación contigua.
Entraron a la cabaña encogiéndose de hombros después de la acción de todos sus compañeros, se sintió demasiado fresco estando dentro, se acomodaron como mejor pudieron, la cama era igual de grande que en el palacio así que no les importó volver a la rutina de antes, al menos al momento de dormir, pues eran vacaciones.
– ¿Crees que podrás vacacionar? – Soltó la peli escarlata para interrumpir el silencio
– ¿Dices que no sé relajarme? – Alzó una ceja falsamente ofendido
– Digo que tu mente todo el tiempo está pensando en misiones y en ocultarte, y no creo que hayas tomado un descanso de eso desde hace mucho – Se encogió de hombros
– El mal jamás descansa, así que yo menos – Decía con simplicidad – Pero ahora siento que si no aceptaba esto, se amotinarían ante mí, incluso Meredy se pondría de su lado – Rio levemente
– Y yo estaría totalmente con ellos – Asintió con seriedad
– Erza Scarlet… quien te viera… – Alzó la mirada de la poca ropa que estaba doblando para acomodarla en los cajones del lado de su cama – Juntarte con criminales en serio que te está afectando – Negó de manera reprobatoria en son de broma
– Lo haría porque necesitas unas vacaciones – Se encogió de hombros respondiendo lo que pensaba, vio en dirección a una de las ventanas y divisó a Sorano y Meredy que ya estaban corriendo hacia el mar, sus ojos se le iluminaron grandemente – Voy a ponerme mi traje de baño rápido, aprovecha en también ponerte el tuyo – Sonrió encerrándose en el baño
La peli escarlata sabía que podía cambiarse con su re-equip, pero quería olvidarse de la magia, aunque ella no la haya usado en su última misión, le encantaba poder experimentar la vida de vacaciones, pues aunque su lado responsable también la jalaba a negarse a la isla y más bien buscar una misión, tenía también muy presente que al menos quienes estaban alrededor suyo se merecían vacaciones.
Se vio en el espejo cuando ya se había puesto su traje de baño, pues Meredy y Sorano la habían llevado a comprar unos antes del viaje, era color rosa con un lazo algo grande en medio de los pechos, no habría sido jamás su primera opción, pero le insistieron tanto en comprarlo, que lo hizo, volteó para verse por detrás, la verdad siempre se sentía cómoda con su cuerpo, pero tenía en mente que Jellal no la veía en bikini desde los grandes juegos mágicos, enrojeció de pronto recordando como la parte de arriba de su traje de baño se había deshecho casi que al completo y ella solo veía como solución pegarse más al pecho de Jellal en aquel parque acuático, decidió deshacerse de esas imágenes en su cabeza y empezó a abrir la puerta despacio.
– ¿Estás vestido? – Preguntó saliendo lentamente
– Sí – Asintió Jellal que veía por la ventana como Sawyer y Erik tenían en la espalda a Sorano y Meredy, respectivamente, no quería admitir que no le agradaba ver a la pelirosa en esa clase de confianzas con ellos, aún la veía como una niña y aunque no lo fuera más, Ultear se la había dejado casi que como su hermana pequeña, así que debía cuidarla – ¿Vamos? – Volteó de repente hacia la peli escarlata – Wow – Fue lo único que alcanzó a decir después de verla, sabía que la mujer que tenía al frente era perfecta, casi que una diosa, pero el verla tan de cerca con un traje de baño, lucía increíblemente adorable, el rosa le sentaba tan bien
– Jellal – Emitió con algo de nerviosismo por la mirada que le dirigía
– ¿Vamos? – Repitió negando levemente yendo hacia la puerta de la habitación, extrañamente se sentía más acalorado que cuando llegó "Ojalá el mar esté helado" Pensó.
– Sí – Sonrió ella al como le cedía el paso primero para después seguirla, lo veía de reojo detallando su muy bien tonificado abdomen, el peli azul era muy atractivo
Caminaron por la arena sintiéndola a una temperatura no tan caliente, se acercaban cada vez más al mar, Sawyer y Erik habían tirado al agua a Macbeth que no quería hacer más que simplemente broncearse, y todos reían a su alrededor.
– Al fin se nos unen – Escucharon la voz de Meredy que les sonreía
– Ven a nadar con nosotras hadita – La llamó Sorano que se adentraba más y más al mar, la peli rosa también la animaba con una mano a seguirlas
– ¡Ya voy! – Exclamó Erza con una gran sonrisa caminando hacia el mar, empezó a adentrarse poco a poco, hasta que ya no alcanzaba con los pies y empezó a nadar
Jellal se quedó embelesado viendo a la peli escarlata mujer adentrarse al agua, no creía que alguien podía tener tanta sensualidad innata, pues sabía que ella no hacía nada para provocar, simplemente era así.
– Sí que es una belleza – Emitió Erik mientras asentía
El peli azul frunció el ceño no contestando a eso, simplemente volteó a ver a Sawyer que se había sumado sin comentario alguno a ver a Erza meterse al mar, ninguno de los dos se dio cuenta de la mirada que les dirigía Jellal, hasta que lo voltearon a ver, y solo eso les bastó para saber que no tenían permitido ni siquiera ver a la peli escarlata, decidieron aceptar la muda advertencia, seguidamente el peli azul se volteó y se fue caminando en dirección al hotel.
– ¿A dónde vas? – Preguntó Erik extrañado
– A la tienda de regalos – Alcanzó a decir Jellal entre dientes mientras seguía caminando
Después de zambullirse y estar en el límite máximo un buen rato, decidieron volver a la orilla para tomar un poco de sol, al nadar en dirección a la arena, le pareció extraño no ver al peli azul, creyó que había vuelto a la habitación, claro que su sonrisa volvió a aparecer de repente cuando lo veía a lo lejos acercarse con algo entre manos.
– Vamos a asolearnos, y créeme que a ti te hace falta, estás pálida, hadita – Emitió Sorano jalando del brazo a la peli escarlata yendo a una de las sillas para broncearse
Erza rio levemente siguiendo a la albina, no creía que necesitaba algo de color, pero tampoco quería negarse a una de las atenciones que le daba Sorano, la peli escarlata se recostó en la silla, tomó unos lentes de sol y simplemente se relajó, extrañamente sintió una sombra, abrió los ojos y le sonrió al peli azul que se había antepuesto a ella.
– Ten – Emitió Jellal pasándole lo que había ido a comprar a la tienda de regalos, era lo primero en lo que gastaba la recompensa que les había dado la princesa
– ¿Qué es esto? – Frunció el ceño la peli escarlata con algo de confusión mientras recibía lo que parecía ser una tela rosa
– Es ropa para nadar – Se encogió de hombros – Es para que no te quemes – Se apresuró a decir sintiendo sus mejillas arder por su acto
– Gra-gracias – Sonrió nerviosa, estirando la tela y poniéndosela encima del bikini – Me queda perfecto – Se acomodó lo que parecía un vestido, solo que le quedaba algo suelto – Pero no debías – Negó sintiendo que sus mejillas se tornaban de color carmín
– Lo necesitarás estos días de vacaciones – Dijo lo primero que pensó – A parte que has hecho mucho por nosotros, tómalo como una manera de agradecértelo – Sonrió con algo más de calma, aunque no podía dirigirle la mirada
– Está bien, muchas gracias por la ropa para nadar – Aceptó finalmente Erza
Jellal sonrió tímidamente y después se fue con los demás al mar. Una peli rosa y un peli negro habían visto esa interacción desde lejos mientras volvían con unas bebidas, intentaron reír lo más bajo posible por lo nerviosos que se los veía a ambos.
– Están en serio enamorados – Emitió Macbeth asintiendo mientras le daba un trago a su bebida
– Ni que lo digas… – Suspiró Meredy creyendo que a pesar de que claramente todos habían complotado para que hayan avances, ellos simplemente seguían en la fase ñoña y tímida de enamoramiento – Son tan lentos… – Se quejó – Habrá que llevar las cosas a otro nivel – Entrecerró los ojos con una sonrisa ladeada
– Cuéntame más – El peli negro sonrió del mismo modo y escuchó con atención el plan de la peli rosa
Erza no entendía porque Jellal le había comprado la ropa de nadar, era extraño, aunque no podía negar que le había agradado el gesto, él siempre era considerado, seguro era eso, una consideración más del peli azul.
– Lo tienes como encantado – Rio levemente la albina quitando de sus pensamientos a la peli escarlata
– ¿Qué? – No entendía a lo que ella se refería
– Jellal no quiere ni que la luz del sol toque tu piel – Rio levemente – Mucho menos le causó gracia cuando los ojos de otras personas fueron a parar en tu cuerpo – Se encogió de hombros diciendo lo obvio – Tienes tu encanto, hadita – Aceptó en un suspiro agotado lo último
– No, yo no… – Negó con algo de nerviosismo
– No me puedes negar lo que estoy viendo – Sorano se encogió de hombros restándole importancia
Erza no creía ni por un segundo lo que decía la albina, solo pensaba que el peli azul era así de atento, no necesariamente con ella si no con todos. Decidió cerrar los ojos para seguir recibiendo los rayos del sol.
Al rato empezó un juego de voleyball en la playa, por un lado estaban Erik, Sawyer, Meredy y Jellal, mientras al otro restaban, Richard, Erza, Sorano y Macbeth; claro que estos dos últimos jugaban con una desgana total.
– ¡Mía! – Exclamó la peli escarlata saltando por la pelota, le dio con la palma de la mano, pero antes de que caiga, el peli azul puso ambas manos al otro lado de la ned haciendo que rebote un poco, Meredy la pasó al otro lado
– Auch – Emitió Macbeth con desidia mientras dejaba que la pelota rebote en su antebrazo, aunque no estaba animoso de jugar, tampoco quería perder
Richard y Erza no se fijaron en más que la pelota, así que ambos al ir a golpearla chocaron con fuerza, claro que el peli anaranjado ni se inmutó por el impacto, mientras la peli escarlata cayó a un lado de cancha, junto a unas plantas.
– ¡Erza! – Exclamó Jellal olvidándose de la pelota que justo anotó un punto para el equipo rival
– ¿Estás bien, hadita? – A la peli escarlata le sorprendió escuchar a Sorano que se acercaba a ella con algo de preocupación en la voz
– ¡Lo siento mucho, Erza-san! – Exclamó Richard acercándose a dónde estaban todos
La peli escarlata se sentó en la arena, sacudiéndose un poco – No te preocupes, Richard – Le restó importancia – Estoy bien – Le sonrió a todos que se acercaron a ella y lucían preocupados – Solo que… – Volteó tras ella metiendo la mano entre el follaje – Me golpee con algo – Frunció el ceño buscando y después encontró una especie de esfera que sacó – ¿Qué es esto? – Ladeó la cabeza viendo el objeto
– Permíteme – Erik le estiró la mano para tomar la esfera y examinarla
– Levántate, pastelito – Sawyer le ofreció la mano para que se incorpore, Erza la tomó y algo apoyada en él se terminó de sacudir la arena
– Gracias – Contestó la peli escarlata, le daba gracia ese nuevo apodo, pues desde que se reveló que era una adicta a los pasteles de fresa, Erik y Sawyer se la pasaban llamándola así; se acercó al peli marrón para saber más del objeto con el que se había topado en su caída
– Es basura – Erik se encogió de hombros respondiendo la muda pregunta de todos – Son esas lacrimas de comunicación de contrabando
– Creí que ya se habían erradicado al completo – Decía Erza analíticamente cruzada de brazos
– No puedes erradicar el contrabando solo obligarlos a ser más discretos, es una trampa cazabobos que los contrabandistas siguen vendiendo, es normal encontrar de estas en lugares de exportación, lo cual tiene sentido puesto que el puerto está cerca… – Agregó Sawyer – Lo realmente malo de estas lacrimas es que al dejar de funcionar explotan, podrías estar en medio de una llamada y sucede, podrías ni siquiera haberla prendido, pero explota de igual forma, lo rescatable es que como son de contrabando no hay manera de que el consejo mágico las rastree, las usan los criminales claramente
– Eso quiere decir que…
– Hay o hubieron criminales por aquí – Terminó Erik por la peli escarlata
– Puede ser alguien que no tenga el suficiente dinero para comprar una lacrima regular, no necesariamente algún malvado – Habló Meredy cruzándose de brazos no creyendo que sus vacaciones posiblemente se echen a perder
– ¿En tu gremio tienen lacrimas de comunicación a su disposición para cualquier emergencia, hadita? – Decía Sorano lo obvio para esclarecer el pensamiento de la peli rosa
– Sí – Asintió Erza
– Y con una sola misión por más bajo que cobren igualmente recaudan lo suficiente para comprar una ¿Verdad? – Continuó la albina
– Verdad – Aceptó la peli escarlata
– Conclusión, quien dejó esto – Señaló la esfera que sostenía Erik – De un gremio legal no es – Finalizó Sorano encogiéndose de hombros
– Para mí que alguien que vino a vacacionar simplemente la dejó tirada ahí – Bostezó Macbeth – Si fuera algo como lo que se plantean no habría mucho sentido porque es la isla predilecta para la realeza cuando se aburren del palacio en Fiore ¿Quien sería tan idiota para meterse en algo ilegal en un lugar que está totalmente resguardado y de fácil captura?
– Tal vez alguien que no fue lo suficientemente idiota como para que la realeza descubra sus mañas – Emitió Jellal que había estado callado en toda la conversación – Si lo pensamos bien un hotel como fachada le viene perfecto a un contrabandista, siempre llegan diferentes aditamentos para el hotel, no sería difícil meter otras cosas para que lleguen también – Analizó
– Debemos ir a ese puerto a ver si hay algo extraño – Asintió Erza
– Estoy de acuerdo con ustedes y en esto de estar de parte de los chicos buenos, pero… son vacaciones – Emitió Sawyer quejándose un poco de estar metidos en otra misión
– Dijimos que aprovecharíamos este tiempo para entrenar, así que míralo de ese modo – Habló la peli escarlata encogiéndose de hombros – Total que nadie nos mueve de aquí un mes, así que... ¿Se animan ir hoy a la noche al puerto? – Preguntó alzando las cejas sugestivamente viendo a todos
– Lo que nos haces hacer, pastelito – Suspiró Erik asintiendo
– Tendremos que ir – Habló Meredy rindiéndose a lo que decían los demás
– Se extraña la acción con criminales de verdad – Apoyó Sawyer
– Debemos detener el mal – Asintió Richard
– Supongo que si tomo una siesta en la tarde estaré listo para el espionaje – Decía Macbeth con un bostezo
– Esta noche vamos al puerto, hadita – Determinó Sorano
– Mientras tanto… – Emitió Meredy – ¡Yo llego primero al buffet! – Exclamó corriendo en dirección al hotel
– ¡No, si corro yo! – Gritó Sawyer sumándose a la competencia
– ¡Espérenme! – Decía Macbeth caminando rápido – ¡Yo no corro! – Se quejó yendo
Erza y Jellal que eran los únicos que quedaban atrás se rieron levemente al verlos a todos, claro que al peli azul no le causó tanta gracia cuando Erik tomó a Meredy de la cintura para cargarla un poco y ponerla detrás así sobrepasándola.
– Eres un celoso… – Emitió la peli escarlata en negación viendo hacia dónde se dirigía la mirada de Jellal
– ¿Qué? – La vio negando levemente – ¿Yo? No – Se puso nervioso viéndola con los brazos cruzados recordando la ropa para nadar que le había comprado – ¿Por qué lo dices...? – Intentaba hacerse al desentendido
– Por Meredy – Se encogió de hombros diciendo lo obvio para ella – Entiendo que ella es como tu hermanita, pero no es razón para que veas a Erik o Sawyer de esa manera
– Ahhh… – Entendió a lo que se refería – No, yo no…
– No lo niegues – Rio levemente dándole levemente con el puño en el hombro – Es lindo que te preocupes por ella – Sonrió sincera – La conoces desde que era pequeña, es normal que ahora que ha crecido te concierna lo que le suceda, pero también debes de dejarla ser… ella no ve a ninguno de esos dos como más amigos – Decía para que Jellal no se preocupe
– Eso no significa que ellos no la vean de otra forma – Frunció el ceño
– Antes eran malas personas, pero ahora han cambiado un montón – Asintió la peli escarlata notando el enorme cambio – Y te aseguro que ellos la ven del mismo modo que ven a Sorano – Se encogió de hombros expresando lo obvio – Así que no debes de preocuparte, hermano celoso – Puso su dedo en el entrecejo de Jellal para que deje de tener el ceño fruncido
– Te creeré – Sonrió por su accionar – Gracias por decirme esto
– No es nada – Negó bajando la mano
– Siempre tienes las palabras correctas, Erza – Emitió convencido
– Solo digo con palabras lo que en acciones es demasiado obvio – Se encogió de hombros
Jellal rio levemente – ¿Me dices que no soy capaz de ver lo obvio?
– Muchas veces así lo creo… – Suspiró bajando la mirada a sus labios, pero la volvió a subir a los ojos de él rápidamente
El peli azul notó la intención de ella, también que había quedado la situación pendiente del baile, aunque no sentía que era apropiado, de todas formas tomó un mechón de su cabello escarlata, se inclinó y con cuidado le dejó un beso en la porción de cabello que tenía sujeta.
– ¿Te parece si vamos a almorzar? – Cuestionó con la voz más ronca de lo normal
– Sí, vamos – Contestó Erza casi que en automático, estaba tan tensa porque no sabía lo que Jellal exactamente iba a hacer, aunque el resultado la fascinó totalmente – ¿Una carrera? – Sus ojos se iluminaron plenamente, no quería que Jellal se sienta incómodo, era un gran avance el que había tenido con esa simple acción
– ¿Me estás retando? – Alzó una ceja juguetón mientras inconscientemente acariciaba el mechón de cabello que aún tenía en la mano
– Sí – Asintió con suficiencia
– Veamos si puedes – Emitió de igual modo soltando su cabello para estirarse un poco
– ¡Ya! – Exclamó Erza empezando a correr lo más rápido que podía
– ¡Eso es trampa! – Se quejó corriendo detrás de ella
Desde el buffet los seis que ya estaban acomodados en una mesa con vista al mar negaban sintiéndose estafados por la escena tan simplona que habían presenciado, esperaban por más mínimo que fuera un beso rápido, pero nada...
– Ya volteen a ver hacia aquí que están viniendo – Advirtió Sawyer
– Nah – Negó Sorano – Están tan metidos en su mundo que ni siquiera nos prestan atención – Se recargó en una mano algo aburrida – Son tan…
– Lentos – Repitieron todos a coro
Las risas no tardaron en llegar por tal coordinación, Jellal y Erza se sumaron al almuerzo también, estaba siendo un buen día después de todo.
Día 12
La misión de espionaje que se habían propuesto había sido un total fracaso, no había nada sospechoso en ninguna de las embarcaciones, ni horas extrañas de llegada como pensaban que podría ser la madrugada, simplemente los barcos normales, con equipaje normal y turistas normales.
Mientras para algunos era una decepción para otros un gran alivio, concluyeron en que simplemente alguien habría dejado la lacrima que encontraron tirada en la playa, luego de deshacerse de ella pasaron a relajarse totalmente, una peli rosa sentía ya se había cumplido el plazo para poner en marcha su plan.
Por otro lado Jellal aun no se convencía de que no había nada extraño, así que había hecho una vigilancia personal cada madrugada, se aseguraba de que Erza esté lo suficientemente dormida como para poder irse, había descubierto algo que se le hacía peculiar, no era lo suficientemente raro como para poder intervenir, pero igualmente no tenía sentido alguno, claro que tampoco sabía cómo funcionaba un hotel para poder decir que era completamente extraño, pero era algo que recorría su mente, lo que había descubierto nuestro peli azul investigador trataba de dos embarcaciones diferentes, ambas llegaban cada tres días a la isla, una a las seis de la mañana, la otra a las siete, la primera traía cajas empaquetadas con diferentes colores, verde, rojo y amarillo; la segunda solo traía cajas verdes y rojas, un día fingió que corría por deporte, saludó a los trabajadores que bajaban las cajas y preguntó que eran, le dijeron con total simpleza que eran implementos para el hotel, Jellal asintió con una sonrisa y continuó con su camino, había visto al encargado del hotel asomarse algunos días y otras no, necesitaba más tiempo para planear la logística de qué hacer con lo poco o nada que sabía.
– ¡Hey! – El ceño fruncido por la concentración del peli azul era notable – ¡Jellal! – Al escuchar su propio nombre salió de sus pensamientos viendo a la persona que lo llamaba
– ¿Sí? – Emitió no entendiendo porque Erik se aproximaba a él como si estuviera molesto
– Te estamos llamando desde hace rato – Agregó Sawyer caminando hacia él
– Las chicas se quieren ir de fiesta hoy… – Empezó diciendo el peli marrón cruzándose de brazos
– Invitaron a Macbeth, pero no a nosotros – Emitió el rubio
Jellal suspiró intentando no reír, a veces sentía que estaba de niñero en vez de vacacionando, lo peor es que al parecer de sus funciones era hacer justicia para que las niñas "jueguen" con los niños.
– ¿Cuál es el problema? – Cuestionó sin entenderlo realmente
– Meredy y Macbeth están planeando irse de fiesta y no nos están invitando – Aclaró Erik de nuevo moviendo los brazos
– Saben como son Sorano, Meredy y Macbeth, déjenlos tener su fiesta en paz – Jellal se encogió de hombros
– Erza también está yendo – Emitió Sawyer lo obvio
– Ella no es de ir a fiestas que no sean de su gremio – Negó el peli azul incrédulo
– Eso mismo dijo Erza cuando la invitaron, pero ya la convencieron de ir – Habló Sawyer viendo como Jellal dirigía su mirada a la peli escarlata
– Ahora sí me das la razón de que debemos ir – Reiteró el peli marrón
El peli azul apretó la mandíbula, sentía que ya se había pasado demasiado regalándole esa ropa de nadar, y ahora ir a invadir la fiesta que se proponían, no le veía un porque, pues sabía que ellas y Macbeth eran perfectamente capaces de cuidarse por sí mismos, pero aún así había algo del plan que no le terminaba de gustar.
– Puedo dar uno o dos argumentos a su favor, pero no significa que me vayan a hacer caso – Emitió Jellal fingiendo desinterés
– Eso nos basta – Sawyer volteó en dirección al buffet al que se dirigían las chicas para sentarse a discutir sobre este asunto de la fiesta en la mesa
Jellal no muy convencido de lo que hacían los siguió en dirección a dónde las chicas y Macbeth hablaban realmente animados acerca de lo que pasaría esa noche, él se sentó al lado de la peli escarlata que le sonrió ni bien entró, empezó a comer con calma escuchando lo que todos decían, aunque se negaba a participar después de los ruegos que escuchaba de sus compañeros de gremio.
– ¡Déeeeeejeeeeeeeennos iiiiiiiir! – Emitió Sawyer alargando las vocales
– Les prometemos que iremos solo para cuidarlas – Agregó Erik intentando no verse igual de desesperado que el rubio
– En primer lugar obviamente que nos podemos cuidar solas – Sorano contestó cruzándose de brazos – En segundo ustedes, solo quieren ir a ligotearse a otras chicas y que no nos estemos rodeando de hombres, no los conoceré – Entrecerró los ojos – Siempre es así con ustedes, comen y no dejan comer – Les volteó la cara
– Así que no, no van – Negó Macbeth agitando su cabello mientras negaba con la cabeza
– ¡¿Y porque tú sí vas?! – Reclamó Sawyer, quien se estaba comportando como un niño al que le niegan su dulce
– Nosotros ya tenemos nuestros planes – Meredy rodeó por los hombros al pelinegro, y este alzó las cejas sugestivamente mientras sonreía en burla
– Por cierto, Jellal – Tomó la palabra de nuevo Sorano – No te preocupes por Erza esta noche, que después de ir a una de las mejores discotecas de la isla se quedará conmigo y Meredy en nuestra habitación – Sonrió con suficiencia
La peli rosa sonrió del mismo modo notando como a Jellal le agradaba cada vez menos su plan, y esa parte no era la excepción, ella estaba emocionada internamente porque todo iba justo como lo había pensado.
– Mmm, pues yo, yo creo que… – Intentaba decir el peli azul – Yo no creo que sea buena idea porque las cosas de Erza están en nuestra habitación, y sería algo incómodo para ustedes, digo… – Hablaba atropelladamente intentando tener lógica en sus palabras
Macbeth le estiró la mano a Meredy por debajo de la mesa para que ella golpeara su palma con la suya, pues el pez ya había mordido el anzuelo.
– No es ninguna molestia, de verdad – Negó la peli rosa restándole importancia con la mano – Hay suficiente espacio para todas – Agregó cortando lo que quería decir Erza
La peli escarlata estaba algo animada por irse de fiesta, pues hace tiempo que no tomaba algo con unos amigos como acostumbraban en Fairy Tail, pero a la vez en serio le provocaba dormir como lo estaba haciendo todos esos días, despertar y verlo al lado de ella era lo que más le encantaba, habían días en los que al abrir los ojos tenía el rostro de él en dirección al suyo, aprovechaba para apartarle el cabello con cuidado, sonreía cuando fruncía el ceño al apartar su mano, se podía quedar horas viéndolo, claro que esa no era una excusa para negarse a dormir con sus amigas, pues no era algo que quiera ir diciendo por ahí.
– Buenas tardes – Agregó una extraña voz que los tomó a todos por sorpresa – En serio espero que estén disfrutando de su estadía – Continuaba diciendo el hombre de traje que desentonaba totalmente con la playa – Recuerden que pueden pedir y avisarme cualquier cosa, los invitados de la realeza siempre son bienvenidos a mi oficina – Emitió con amabilidad
– Gracias, señor Oji – Emitió Jellal entredientes, aunque intentaba notarse amable – Siempre lo tenemos en cuenta – Sonrió falsamente
– Espero así sea – Continuaba el hombre de corbata – Sigan disfrutando su comida, permiso – Se alejó con una suave reverencia del grupo
– Cuando nos vayamos de aquí necesitaré que retiren quirúrgicamente a ese hombre de mi trasero – Soltó Erik con ninguna educación mientras comía, aunque pareciera como si la presencia del señor hubiera arruinado al completo su almuerzo
– Solo está siendo amable – Decía Meredy negando mientras sonreía
– El señor Oji es muy cortés – Agregó Erza en el mismo tono que la peli rosa
– No quiero decir algo que no esté relacionado con el amor, pero… – Emitió Richard por primera vez en todo el almuerzo – Ese hombre no me agrada para nada
– Seguro sabe quiénes éramos y… por eso es que viene a vigilarnos todo el tiempo – Decía Jellal con algo de recelo, pues todavía tenía muy presente que era un criminal, aunque tenga el próximo perdón de la futura reina de Fiore, no cambiaba su pasado
– No digas esas cosas – Negó la peli escarlata posando su mano en el hombro de él – Es solo un señor muy atento – Se encogió de hombros restándole importancia, pues sabía lo que el peli azul pensaba en ese instante
– Es cierto – Continuó diciendo Meredy – La otra vez que las tres estábamos tomando sol se nos acercó, nos ofreció bebidas y mandó a unos muchachos del staff a que acomoden las sombrillas para no quemarnos – Asintió con una sonrisa – Además es en serio guapísimo – Mordió su labio inferior convencida de lo que decía
– Es un sueño… – Secundó Sorano – Además de todo un caballero, muy atento y cordial, en especial con Erza – Emitió la albina sin pensar lo que decía – Creo que la hadita debería aprovecharse y salir con él, no le quita los ojos siempre que pregunta por nuestro bienestar, total que está soltera y seguramente lo último que le falta al señor Oji debe ser dinero… – Sonrió de lado viendo a la peli escarlata que se puso algo incómoda por su comentario
– ¿Y viste cómo la veía hoy? – Resaltó Meredy notando la reacción de Jellal – Escuché que solo sale a los clubes cada dos semanas, y ese día es justo hoy – Chilló con emoción
– Mis fuentes jamás me fallan, cariño – Negó Macbeth con la misma emoción que ella, la verdad no habían escuchado ningún rumor como tal, pero les servía absolutamente todo para su plan
– ¿Por eso esperaron hasta hoy para salir? – Preguntó Sorano con total interés
– Exactamente – Asintió la peli rosa – Y es por eso que solo vamos a ir nosotras y Macbeth – Resaltó – Porque aunque los ojos del señor Oji solo estén puestos en Erza, al menos tendremos el placer de verlo – Suspiró dramáticamente dejándose caer
– No tenía idea… – Soltó la peli escarlata en un susurro
– No creo que sea soltero – Negó Erik no creyendo que se estaba metiendo a una conversación de chicas, pero veía que Jellal quería saber lo que opinaba Erza y aunque esas mujeres hayan enloquecido por él, el peli marrón estaba del lado de su líder – Si no, no le diríamos señor Oji
– Ese solo es un formalismo – Sorano le restó importancia a lo que decía con la mano – No se ve ni siquiera de treinta años… perfecto para la hadita – La albina no entendía a donde iba el entusiasmo de Meredy por emparejar a la peli escarlata y al gerente del hotel, pero seguro había algo detrás que no le estaban diciendo, igualmente le gustaba molestar a Erza así que les siguió el juego
– A pastelito no le interesan los hombres tan refinados – Negó Sawyer como si conociera a la peli escarlata de toda la vida, pues su posición era la misma que de Erik en esa mesa
– Yo creo que la señorita Erza – Richard sorpresivamente para todos tomó la palabra – Es de tipos más rudos, pero a la vez nobles de corazón – En muy pocas palabras describió perfectamente a Jellal
Mientras todo esto se decía en la mesa la peli escarlata sentía las mejillas completamente rojas, no podía creer que todo el mundo se había metido a opinar de su vida amorosa, alzó un poco la mirada para ver al peli azul de reojo, él se veía igual de conflictuado que ella, aunque Erza no lo notó, pensó que le daba igual la conversación.
– Erza no tiene un tipo, la hadita no va a meterse con el señor Oji por dinero y a pastelito tal vez le gusten un poco los hombres refinados, pero a la vez considera claramente que deben ser de un buen corazón – Emitió la peli escarlata silenciando a todos en la mesa, no podía creer que había empezado a hablar en tercera persona, se le hacía realmente extraño, pero la llamaban de tantas formas y hablaban tanto de ella que no se sentía ella – Ahora Erza quiere terminar la agradable comida que nos es servida, mientras conversa de algo que no sea acerca de lo que pasará o no en la noche
Todos no hicieron más que hacerle caso, incluso Jellal que estaba ido en sus pensamientos por todo lo que escuchaba, claro que sonrió inmediatamente al escuchar su voz, aunque la pregunta acerca de lo que pasaría esta noche lo tenía en serio intrigado...
Día 13
Había corrido y corrido, cuando el frío de la playa en la oscuridad se había hecho demasiado presente volvió a su habitación, vio en dirección a la cama, estaba triste de no verla recostada ahí como las otras veces en las que volvía del puerto y aún estaba durmiendo, a veces se quedaba viendo su apacible rostro y le apartaba el cabello con cuidado, evitando acariciarla aunque las manos le quemaban por hacerlo.
Creía que faltaba poco para que amaneciese, estaba deseoso de verla, no se reconocía a sí mismo, es decir siempre quería verla, pero no a la altura de la impaciencia que tenía ahora, se quitó la sudada camiseta y solo con el short que llevaba para correr empezó a ejercitarse para matar el tiempo, pero todo cambió cuando la lacrima-teléfono de la habitación sonó ese momento.
Jellal con extrañeza se acercó al aparato y lo descolgó – ¿Hola? – Emitió extrañado
– Gracias a Dios que contestas… – Escuchó la voz de Meredy al otro lado de la línea – A Erza no le cayó bien el alcohol al parecer… – Decía la peli rosa con nervios desde la cabina de teléfonos en la playa
– ¿De qué hablas? – Preguntó realmente preocupado
– Estábamos tranquilamente tomando unas botellas de sake, pero ella solo pedía más y más, de pronto aparecieron Erik y Sawyer, se enojó porque ellos se supone no vendrían, entonces los sacó del lugar a patadas a la playa y ahora estamos aquí y entre todos intentamos calmarla, pero ella en serio es demasiado fuerte – Explicó rápido algo alarmada
– ¿En qué parte están? – Emitió queriendo salir lo más rápido de la habitación
– Estamos más o menos por donde solemos tomar el sol, Erza dijo que llevaría a golpes a Erik y Sawyer a su habitación, así que lo está cumpliendo, ven rápido – Habló un poco desesperada
– Voy – Determinó colgando la llamada
Meredy suspiró colgando el teléfono y volviendo con todos, el plan se le había salido totalmente de las manos, caminó en dirección a Sorano que intentaba calmar a la peli escarlata, pero parecía que no pasaría, le daba tanta vergüenza el show que estaban haciendo, así que se alegraba en gran parte de que nadie estaba ahí más que ellos.
– ¡Van a tragar arena de lo mucho que van a rodar hasta sus habitaciones! – Gritó Erza a los dos pobres chicos que estaban en el suelo
– ¡Hai! – Emitió Erik pensando que el proponerle a Sawyer seguirlas no había sido una buena idea
– Erza… no importa en serio, podíamos compartir la mesa – Sorano le restó importancia tomándola de un brazo
– ¡La van a pagar! – La peli escarlata no escuchaba lo que la albina le decía
– ¡¿Ya llamaste a Jellal?! – Preguntó el rubio que estaba cubierto de arena a la peli rosa que se acercaba a ellos
– Sí – Asintió caminando hacia Sorano para intentar frenar un poco a Erza
Meredy sintió un jalón en el brazo y volteó sorprendida – ¿Qué le diste? – Preguntó Macbeth quien también estaba preocupado, nunca había visto a nadie así
– Te juro que solo le di sake, no pensé que el alcohol la ponía así de violenta – Vio de reojo la situación para nada controlada por Sorano
– El punto era uno o dos tragos para que se suelte y por fin pueda lanzarse a los brazos de Jellal, no que casi mate a dos personas – Gritó en un susurro
– ¡Ya sé! – Exclamó algo alto – Era mío el plan – Se cruzó de brazos
El silencio repentino que ya no era llenado por los gritos de sufrimiento de sus compañeros de repente detuvo su pequeña pelea, voltearon a ver que había sucedido.
El peli azul tenía una mano en la cabeza de Erza mientras le sonreía con cariño, la peli escarlata estaba completamente sonrojada jugando nerviosamente con sus manos, Meredy y Macbeth celebraron internamente por lo que veían, no era como lo habían planeado y menos lo que esperaban, pero al menos era algo.
– ¿Te divertiste? – Emitió el peli azul viéndola a los ojos
– Sí – Alcanzó a decir mientras no cabía en la vergüenza que sentía
– ¿Vamos a descansar? – Cuestionó del mismo modo tranquilo y relajado
– Cl-claro, gracias – Contestó nerviosa, empezando a caminar en dirección a la habitación con él
Todos los que se quedaron en la playa estaban sorprendidos, Jellal simplemente llegó y fue la paz absoluta, no entendían que había pasado, Sawyer y Erik solo tenían algo presente, con Erza al menos era bueno no estar cuando había alcohol de por medio.
Las horas pasaron, la madrugada se volvió día, el día se volvió tarde y recién a esa hora, más por el hambre que otra cosa, una peli escarlata despertó, tenía un gran malestar, la cabeza le daba vueltas, llevó una de sus manos a sus ojos restregándose un poco, se movió ligeramente, cuando de pronto se dio cuenta de algo, no estaba en la posición en la que solía despertar…
La respiración se le cortó al ver a Jellal debajo de ella, sus mejillas rápidamente se tiñeron de color carmín, no recordaba ni siquiera como había vuelto a la habitación, lo que sí es que él estaba sin camiseta, intentó no moverse bruscamente para no despertarlo, se había quedado dormida encima de su pecho, no sabía ni cómo, pero lo había hecho.
Tomó aire con calma y se fue a su extremo de la cama, tenía demasiadas ganas de tomar una ducha, así que con cuidado se levantó, caminó suavemente sintiendo el frío piso. Aunque al parecer no fue lo suficientemente sigilosa.
– ¿Erza? – Preguntó el peli azul recostándose un poco en sus codos
– Hola – Emitió la peli escarlata apenada – Yo iba… a tomar una ducha – Rio tontamente caminando al baño
– ¿Te sientes bien? – Preguntó preocupado
– Sí, claro ¿Por qué no lo estaría? – Continuaba diciendo ella con algo de nervios
– Anoche las chicas me llamaron para recogerte de su fiesta – Resumió muy cortamente
– Oh.. ah ...yo… – Intentaba decir algo relacionado, pero no tenía muchos recuerdos en la mente – Estoy bien – Negó restándole importancia – Voy a la ducha – Sonrió levemente entrando, cerró la puerta, pero frunció el ceño volviendo a salir – Gracias por ayudarme anoche, fue muy lindo de tu parte – Emitió con timidez
– Somos compañeros de gremio temporales, es lo menos que puedo hacer – Se encogió de hombros
Ella sonrió un poco y volvió a meterse a la ducha, mientras tanto Jellal tomó una almohada al lado de él y enterró su rostro en ella.
"¿Compañeros de gremio temporales? ¿Es en serio que dije eso?" Se quejó en sus pensamientos. Al casi llegar a la habitación a Erza se le cerraban los ojos, y medio arrastraba los pies, así que la tomó en brazos, cuando entraron a la habitación, por más que la acostó en su lado de la cama, ella lo buscó con las manos mientras estaba medio dormida, no quería despertarla, por lo que se dejó ser el peluche de la peli escarlata, sonrió acariciando esas hebras de cabello que tanto le encantaban y así se había quedado dormido.
Día 18
Las cosas entre Jellal y Erza desde ese día del fallido plan de la peli rosa iban bien, como siempre la verdad, aunque era un gran avance que no se dejen intimidar en su día a día por haber pasado una noche abrazados, pues después de acercamientos así solían distanciarse un poco.
Una de las anteriores noches de hecho Jellal le contó acerca de la investigación que estaba realizando en el muelle, a Erza ciertamente le parecía sospechoso y no creyó que pasaría mucho si descubren que ciertamente en las embarcaciones venían implementos del hotel, ella no sabía nada del tema, pero no creyó que haría daño averiguar, claro que debían de armar un plan y consultarlo con todo el gremio.
De hecho esa era su intención para el almuerzo de ese día, pues el desayuno se volvía algo pesado para los que no querían despertar, pero después de estar la mañana en la playa entrenando se sentían más motivados para el almuerzo, sobre todo con un mejor humor.
El almuerzo ya estaba algo avanzado habían bromas como de costumbre, todos estaban conversando sobre mil temas diferentes, Jellal y Erza no sabían cómo introducir la pseudo misión que tenían en mente, así que solo se daban miradas el uno al otro, miradas nada discretas.
– ¿No crees? – Decía Meredy viendo al peli azul que obviamente no le estaba prestando atención – ¿Jellal? – Lo llamó
– ¿Ah? Sí – Intentó aparentar que si escuchaba – ¿Qué?
– Desde que llegaron están en serio muy distraídos ustedes dos – Emitió la peli rosa cruzándose de brazos viendo a Erza y a quien la ignoró
– Hay algo que nos intentan decir desde hace rato… – Agregó Sorano sonriendo de lado – Pero no entiendo porque simplemente no lo hacen
– Tal vez porque una noticia así no se dice sin más – Se emocionó Meredy
– ¿Una noticia así? – Preguntó Erza sin entender
– Ya sabes… una noticia de índole no amical sino más romántica – Sonrió la peli rosa picando con un dedo la cintura de la peli escarlata
– No, no, no es eso – Se apuró a negar Erza sonrojándose ligeramente – Jellal ha continuado con la investigaciones de las lacrimas defectuosas en el muelle y es algo que la verdad creo que merece la pena que nos pongamos en acción
– Jellal es algo paranoico, pastelito – Erik negó no queriendo realmente hacer algo más que vacacionar – No le hagas caso
– Puedo ser un poco paranoico, pero déjame primero explicarte y que después te diga Erza lo que nos hizo a los dos querer seguir con esto – Emitió con seriedad, porque si algo así estaba pasando en un hotel que era exclusivamente para la realeza, la corona quedaría muy mal ante el pueblo
– Dinos – Asintió Sawyer en un suspiro cansado
– He estado yendo al muelle estos días, descubrí que llegan embarcaciones cada tres días con implementos para el hotel, lo que es extraño es que a las seis de la mañana llega una embarcación con cajas empaquetadas con unas cintas de colores rojo, verde y amarillo, otra embarcación que llega a las siete de la mañana que solo traen cajas verdes y rojas, y el señor Oji viene por el puerto unos días y otros no – Explicó el peli azul muy concentrado
– Jellal, no sabes nada de hoteles como para pensar que algo así es sospechoso – Negó Meredy intentando persuadirlo acerca de desistir sobre su idea
– No, pero cuando fuimos a entrenar para grandes juego mágicos – Erza tomó la palabra – Nos quedamos en uno de los hoteles más grandes de Fiore, algo como este, supe también que era un lugar a donde la realeza iba a vacacionar, el maestro nos consiguió ese contacto, el punto es que un día estaban desembarcando cajas con implementos para el hotel, Natsu y Gray se ofrecieron a ayudar, yo recuerdo haber visto que las cajas eran de diferentes tamaños, lo cual es más lógico pues cien jabones de hotel entran en una caja más pequeña que cien rollos de papel higiénico por ejemplo, y no creo que en este hotel la organización sea diferente o que se necesiten tantos implementos como para que lleguen cada tres días – Decía analíticamente
– Tienes dos puntos, pastelito – Aceptó Sawyer – Pero no creo que debamos de juzgar como manejan esas cuestiones el hotel
– Revisar no haría daño – La peli escarlata se apuró a decir – Es un plan simple, la madrugada de mañana que llega la embarcación, solo revisamos los tres tipos de cajas y listo – Intentaba sonar persuasiva
– ¿Quieres que robemos? – Emitió Erik con falsa indignación y escándalo
– Solo estamos investigando, si no hay nada raro las devolvemos y ya está – Erza se encogió de hombros
– La primera embarcación se demora siquiera una hora y media en que la desmonten, solo sacamos las tres cajas y si no hay nada sospechoso no notarán cuando las devolvamos – Jellal se encogió de hombros
– Y según ustedes simplemente llegamos, tomamos las cajas ¿Y nadie lo notará? – Cuestionó Sorano cruzada de brazos
– Llegamos, seguimos a unos empleados, tomamos las cajas de ellos y Erza que tendrá la carpa infinita lista nos esperará para meterlas, en ese mismo momento la desarmará para poder revisar todo con más calma en una de las habitaciones – Explicó el plan que había trazado con la peli escarlata en la noche
– Ya probamos que no le sucede nada a las personas que están en el bolso en el que se transforma la carpa – Emitió Erza intentando convencer a los demás
– Se siente como un pequeño temblor mientras se transporta el bolso, así que mejor que Erik no entre porque ya saben que se marea – Agregó el peli azul
– ¿Y cómo obtendríamos las cajas de los empleados, Jellal-san? – Preguntó Richard convencido de estar en la misión
– Es donde entras tú – Contestó el peli azul – Tú nos avisarás cuando los empleados estén a medio camino llevando las cajas, y con Liquid ground los distraes, mientras guías a los demás seguirte para que tomen las cajas que queremos ver
– Me parece correcto – Asintió el peli naranja
– ¿Cuáles serían nuestras posiciones entonces? – Cuestionó Meredy animándose a la misión
– Erza estará lista con la carpa cerca del camino que guía al almacén, con Richard y con su Eye magic no será problema alcanzarla si toman las cajas algo tarde, Sorano, Meredy, Macbeth y Sawyer estarán junto a él, Erik se ayudará de su audición para saber cuando Erza esté lista para ir a una de las habitaciones, me avisará a mí y los tres caminaremos con calma para revisar las cajas – Contestó Jellal – Entonces ¿Qué dicen?
– Creo que aceptamos – Emitió el peli negro con un bostezo después de intercambiar miradas con todos
– Bien, entonces nos encontramos a las cinco de la mañana cerca del puerto – Habló Erza convencida
Día 19
Caminaban hacia donde habían acordado el día anterior, había sido otro amanecer precioso al lado de ella, deseaba despertar antes de ella simplemente para poder verla dormir, era su placer demasiado culposo, lo mejor de su mañana era ver como la peli escarlata se estiraba intentando desperezarse, con el cabello desordenado, las expresiones que hacía, era un deleite para su vista.
Después de esa caminata, en la que percibieron el lugar estaba totalmente desolado, se quedaron a esperar a sus compañeros, sabían que eran algo tardones así que se quedaron en la playa cerca a su objetivo.
– El amanecer en la playa es precioso ¿No? – Sonrió la peli escarlata divisando los primeros rayos del sol aparecer
– Es preciosa – Emitió Jellal que solo la podía ver a ella – La vista – Habló rápidamente por como volteó a verlo curiosa
– Tienes razón – Asintió volviendo su visión al frente – Me encantaría a veces que la vida fuera igual de simple como lo es estos días
– Si fuera así, no apreciarías lo bueno de vivir – Agregó el peli azul – Los momentos malos nos hacen apreciar más los buenos
– Tienes tanta razón – Volteó a verlo a los ojos – Los buenos momentos son contados, pero en serio que muy disfrutables, en especial con buena compañía – Sonrió – Sigo profundamente agradecida contigo por dejarme estar en Crime Sorciere mientras tanto.. – Suspiró
– No tienes nada que agradecer, nos has dado tantas cosas, puedo decir que alegraste el gremio, que me hiciste convivir más con ellos, aunque insisto en que si te incomoda que te llamen de distintas maneras puedo decirles – Rio levemente
– No – Negó inclinando la cabeza a un lado – Es la manera de demostrar que me aprecian, o al menos eso quiero creer – Rieron conjuntamente – Créeme que me han llamado de peores formas como para que pastelito y hadita me ofendan – Se encogió de hombros restándole importancia
– Como digas, Titania – Soltó bromista
– Tengo tantos nombres… – Rodó los ojos a un lado – Como si fuera tan difícil decir Erza Scarlet – Puso las manos tras ella, estaban tan cerca que sentía la necesidad de arrebatarle la tela que cubría su boca, la cual se ponía para justamente vigilar, lo que haría para la misión de ese día
– Me gusta tu nombre – Sonrió con sinceridad – Erza… – Lo pronunció – Suena muy bien – Asintió convencido
La peli escarlata mordió su labio inferior pensando que diría algo de su apellido, pero no, se quedaron en silencio, viéndose profundamente, claro que unos pasos interrumpieron su mágico momento.
– Escondámonos – Habló Erza con rapidez corriendo hacia atrás de una palmera de tronco grueso, jaló a Jellal al frente a ella
Vio de reojo como unos empleados del hotel llegaban para la desembarcación de ese día, cuando los vio alejarse en dirección al muelle soltó la respiración sintiéndose más tranquila, volteó hacia adelante y notó el rostro del peli azul cerca al de ella, la verdad detrás de esa palmera; y la pared de delimitación con la playa y el complejo hotelero no había mucho espacio.
– Se te… – Intentaba hablar, pero no podía ni respirar bien – Se te desacomodó – Subió una mano para tomando el pañuelo verde que le cubría la nariz y la boca, claro que su mano no hacía lo que su cerebro le decía pues terminó bajándolo por completo
Jellal estaba tieso, sentía el aliento de la peli escarlata cuando hablaba, creía que estaban tan cerca que ella escuchaba como su corazón empezó a latir con rapidez, tenía aire contenido que no quería dejar salir, sus ojos rápidamente fueron a los labios de ella cuando empezó a hablar, claro que ella se había encargado de deshacer la única barrera física para hacer lo que deseaban desde hace tanto.
– Erza… – Dejó salir en un suspiro que parecía una súplica a su cerebro porque reaccione y se aleje de ella, pero no podía
La peli escarlata notó como él acortaba la distancia poco a poco, ella no quiso decir ni hacer nada más que dejarse llevar por lo que tanto había esperado que pasara.
Y al fin después de tanta espera, tantas interrupciones y tanta culpa inmerecida, ambos por fin se daban ese beso que era más que necesitado, un beso merecido, un beso en el que por fin se expresaban con esa acción que cruzaba la línea de la amistad que todo estaba más que bien entre ellos.
La mano de Erza subió acariciando la mejilla tatuada de él, sintió las manos del peli azul en su cintura, la acariciaba con mucha suavidad con tanto cuidado y cariño, que no creía que estaba pasando, Jellal siempre era demasiado protector con ella, hasta quería protegerla de sí mismo.
Los labios de la peli escarlata eran algo torpes, sumado a los nervios que tenía por estar cometiendo tal acción, no sentía que hacía un gran trabajo, la boca del peli azul en la suya era más que magistral para ella, pues aunque él tampoco tenía experiencia, Erza sentía la suavidad de sus labios que solo buscaban el contacto que ella le permitía.
Antes de profundizar se alejaron buscando aire, respiraban erráticamente, después de la mezcla de sensaciones y emociones que habían experimentado por vez primera, la mano de ella había bajado a uno de sus hombros mientras las de él se quedaron estáticas en su cintura.
– Ya-ya llegaron los demás – Habló Jellal escuchando las voces de los de su gremio aproximarse
– Debemos ir – Soltó bajo
– Ajá – Asintió no queriendo moverse de ahí, aunque sabía que si los encontraban así harían un escándalo al respecto – Vamos
– Espera – Emitió Erza subiéndole el pañuelo y devolviéndoselo con delicadeza a su lugar
Jellal se perdió ante la acción y los ojos color chocolate que le transmitían tanto, después de que él se permitió también acomodar un poco el cabello de la peli escarlata salieron de ese rincón el cual era el más inesperado para haber dado su primer beso.
Al encontrarse con los demás procedieron con el plan que como siempre iba según a lo que Jellal les había indicado, enfrentarse a personas sin magia no requería demasiado, Erza desde su posición esperó a que entren a la carpa infinita con las cajas que fueron captadas por ellos, con la ayuda de Erik deshizo todo para que pueda transportarlo en el bolso, también le dio la orden de ir caminando hacia su habitación y que con Jellal le daban el alcance.
Erza asintió y empezó a caminar por la playa, recién empezó a asimilar lo que había pasado antes de encaminarse a la misión, sus mejillas se pusieron rojas al nada más recordarlo, se habían dado un beso, al fin después de tanto tiempo, había pasado, recordaba imaginar como sería ese momento, claro que no se acercaba ni un poco a lo que había experimentado, se sentía una tonta llevándose la mano a los labios y solo recordando el momento mientras caminaba, estaba feliz, le encantaba que quien haya tenido esa iniciativa haya sido él, aunque la verdad esperaba que Jellal no se sienta culpable por un gesto así.
– Aquí estamos – Emitió Erik dándole el alcance a la peli escarlata junto a Jellal
– He intentando caminar lento para que no se mareen o algo en la carpa infinita – Agregó Erza
– Es lo mejor, no sabemos el efecto que puede causar el transportarlos con rapidez – Habló el peli azul poniéndose a la izquierda de la peli escarlata
Erza se puso algo nerviosa al instante, pero lo disimuló lo mejor que pudo, continuando el paso hasta su habitación, al llegar entraron los tres y se dispusieron a armar la carpa dentro para meterse ellos y saber por fin que había en esas cajas.
– ¿Están todos bien? – Habló la peli escarlata quien entró primera
– Sí, era como estar en un carruaje – Meredy se encogió de hombros
– Macbeth descubrió que no podía tomar agua mientras estábamos en movimiento, pero de ahí en fuera todo bien, hadita – Emitió Sorano con una leve risa viendo al peli negro que estaba empapado
– Cómo sea – Decía Macbeth tomando una toalla para secarse – Veamos de una vez que hay en las dichosas cajas y más vale que sea algo bueno – Se acercó a los tres objetos que estaban posicionados en una línea enfrente del sofá de la sala
Jellal se aproximó con uno de los cuchillos de la cocina, se sentó frente a una de las cajas, esta tenía la cinta de color verde, cortó los extremos y procedió a abrirla, su sorpresa fue grande cuando solo encontraron jabones y las botellas pequeñas de diferentes productos que ofrecen en un resort.
– Genial, al menos tendremos lo suficiente para llevarnos cuando nos vayamos de la isla – Soltó Macbeth cruzado de brazos
– Demonios – El peli azul se enojó consigo mismo, aunque aun quedaban dos cajas, la siguiente que era de cinta roja la agitó antes de abrirla, pero no sonó como si trajera lo mismo de la caja anterior, sin más empezó a abrirla
– Ojalá sea papel higiénico, siempre hace falta aquí – Decía Sawyer de manera bromista
Jellal no hizo caso a los comentarios y se dio con algo que no esperaba para nada, sonrió con satisfacción viéndolos a todos, no era lo que había pensado encontraría, pero claro que mostraba algo completamente sospechoso, todos se quedaron con la boca abierta, no creían lo que veían sus ojos.
– No puede ser… – Negó Erik acercándose a la caja empezando a sacar el contenido
– Esto es imposible – Sorano se sentó en el piso al lado de él sacando lo que estaba dentro de la caja
– Deben de ser siquiera diez millones de jewels – Meredy se sentó al lado de ellos contando los fajos de billetes que estaban dentro de la caja
– Son diecinueve millones doscientos mil jewels para ser exactos – Dijo Macbeth encogiéndose de hombros, la mirada de todos paró en él – ¿Qué? No es como que nunca haya metido o transportado una caja de ese tamaño con dinero dentro – Se encogió de hombros acercándose con los demás a ver todo el dinero que había
– Falta abrir una caja – Agregó la peli escarlata que estaba con los brazos cruzados, le alegraba internamente haber confiado en Jellal y en que había algo sospechoso
– Tienes razón – Se inclinó por la última caja de cinta amarilla – Recuerden que todo ese dinero es sucio y no podemos ni debemos quedárnoslo – Decía mientras usaba el cuchillo para abrir la caja restante
– Sí sí, ya sabemos… – Emitieron todos los que habían perdido el interés en la otra caja
Jellal rodó los ojos algo divertido, pues aunque sabía que no tomarían nada siempre estaba la parte de la diversión al tener tanto dinero ilegal junto.
– Al parecer eres medio psíquico – Escuchó a la peli escarlata que era la única que estaba viendo lo que había dentro de esa última caja
– Gracias – Rio levemente – Que bueno que encontramos lo que estábamos buscando… – Alzó la voz a ver si lo volteaban a ver – Las lacrimas están aquí, por cierto
– Que bien – Dijo Sorano que contaba los fajos, pues le había apostado a Macbeth que estaba erróneo
– ¿Qué hacemos entonces? – Preguntó la peli escarlata queriendo acercar la mano a una de las lacrimas que se parecían justo a la que encontraron en la playa cuando recién llegaron
– No las toques – Se apuró Jellal a detenerla tomándola de la muñeca con cuidado – Sabes que están defectuosas, es riesgoso – Alzó la mirada hacia el rostro de ella
– Tienes razón – Asintió Erza alejando la mano acariciando la de Jellal en el acto – ¿Cual es el siguiente paso?
– Contar el dinero, algo en lo que estamos yendo muy bien… – Les dirigió la mirada al resto del gremio – Y mandar a nuestros dos espías a que averigüen quién extraña estas cajas, después procederemos a ir por una confesión
– Sawyer, Erik, ya escucharon – Emitió Macbeth señalando la salida sin quitar la vista de lo que contaba, claro que le iba a demostrar a Sorano que él estaba en lo correcto con respecto a la cantidad
– Bien – Habló el peli marrón con algo de fastidio levantándose del piso – Recuerden que le aposté a Macbeth – Clarificó
– Y yo a Sorano – Agregó Sawyer levantándose junto a Erik – Nos avisan
– Vayan a desayunar antes, no se darán cuenta que faltan hasta que desembarquen el siguiente navío, tienen hasta las ocho y media para empezar a espiar – Dijo Erza
– Gracias por la consideración, pastelito – Sonrió el rubio saliendo de la carpa infinita – Nos vemos
– Adiós – Se despidió el peli marrón siguiendo a Sawyer
– Cuídense – Emitió Jellal antes de que se vayan
Después de contar el dinero y que tanto Sorano como Sawyer hayan perdido la apuesta, procedieron a almorzar como siempre, sus amigos ya se habían ido a espiar así que el grupo estuvo incompleto, el día transcurrió normal, se reunieron a la cena todos para saber que habían descubierto, lastimosamente no había nada nuevo, pues el inventario de la mercancía de ese día lo hacían al siguiente, lo único que escucharon fueron a los empleados que habían perdido las cajas que tomaron en la tormenta de arena, ambos llegaron a un acuerdo de no decir nada, eso les dio una pista de que al menos los cargadores no sabían lo que se transportaba.
Después de tan escasas noticias se fueron todos a sus respectivas habitaciones para dormir, Erik y Sawyer harían de espías nuevamente para saber lo que sucedería.
Se encontraban cansados, pues a la vez que estaban fingiendo unas vacaciones normales, estaban atentos para poder atacar por si cualquier cosa sucedía, estar alertas todo el día era agotador, pero al fin habían llegado a su habitación, la peli escarlata entró después del peli azul, él la observaba expectante, Erza no sabía que hacer o decir, pero se sentía extrañamente nerviosa.
– Que mal que los chicos no pudieron descubrir nada ¿No? – Emitió la peli escarlata acercándose a la cama sacando de debajo de la almohada su pijama, la cual solo era una camiseta de tiras melón y un short del mismo color
– Ajá – Asintió estirándose un poco para relajarse – Ya veremos mañana, mientras tanto debemos descansar
Erza al menos supo que no estaba extraño con ella, todo el día la trato como siempre, y ahora que estaban solos no la evitaba, le alegraba que que así sea.
– Jellal – Se acercó con más seguridad hacia él – Sobre lo que pasó en la mañana…
– Yo en serio lo siento Erza – Se apresuró a decir sonrojándose al instante – No quería incomodarte, lo lamento, no quise que tú…
La peli escarlata le puso su dedo índice en los labios – Me gustó – Sonrió levemente, la habitación se quedó en silencio, ella bajó la mano y con nervios preguntó – ¿Y-y a ti?
– Totalmente – Contestó rápido sin dudarlo
– ¿Mucho? – Alzó la mirada a los ojos de él
– Mucho – Asintió teniendo el impulso de acariciar su mejilla
– ¿Tanto como para repetirlo? – Mordió su labio inferior con un brillo especial en los ojos
– Sabes lo que significa para mí recibir un beso tuyo, pero no me parece que…
– ¿En serio vas a seguir creyendo desmerecer algo por la culpa? – Le rogaba con los ojos que no fuera así
– Déjame terminar – Sonrió levemente mientras seguía acariciando su mejilla – No me parece que debas pedirlo, solo hacerlo – Rio ante su sonrojo – Aún tengo culpa, aunque tenga el perdón de la futura reina asegurado no quita los males que causé, sin embargo quiero creer que puedo llegar a merecerte, quiero seguir en el camino de la luz contigo, porque tu eres mi luz – Dicho esto cerró los ojos empezando a besarla con cuidado sintiendo las manos de ellas que se apoyaron en su pecho, la mano con la que él no la acariciaba se posó en su espalda en las puntas de ese precioso cabello escarlata
Erza no creía lo que escuchaba, se sentía tan conmovida por las palabras que le había dirigido, no creía lo que estaba pasando, era todo tan surreal, sentía que podía estar así para toda la vida, sus delicadas manos se deslizaron hacia el cuello de él atrayéndolo más hacia sí misma, asomó su lengua tímidamente lamiendo el labio inferior del peli azul pidiendo un permiso para acceder, él abrió ligeramente la boca sintiendo la cálida lengua de la peli escarlata que buscaba la suya, empezaron a deslizarse lentamente jugando con la otra, hasta que por fin Jellal pudo explorar la boca de Erza sentía tanta atracción hacia ese simple acto que no le molestó cuando el aire los obligó a separarse.
La vio alejarse con las mejillas rojas y algo jadeante, con ternura le acomodó el fleco, hacia un lado mientras también seguro respiraba erráticamente.
– Ya debemos descansar… – Susurró viendo directamente a los ojos a la peli escarlata
– Tienes razón – Asintió dando un paso hacia atrás para separarse al completo – Iré al baño a cambiarme – Fue por su pijama y se encerró donde dijo
Intentaba respirar profundamente y pensar con claridad, ese beso la había dejado en un muy caluroso estado, intentaba prepararse para tratar de dormir, porque sabía que se acurrucarían juntos, él seguramente acariciaría su cabello y tal vez vendrían más besos, con solo pensarlo sus mejillas se volvían más rojas.
Al salir del baño, en el que según ella se había demorado más tiempo de lo normal, lo vio recostado, mordió su labio inferior decidiéndose por si hacer lo que tenía en mente, sin más se deslizó entre las sábanas y se pegó al cuerpo de él, las manos de Jellal rápidamente se abrazaron a ella y sorpresivamente le dejó un beso en la frente, de esa forma hablaron sobre su día hasta quedarse profundamente dormidos, a pesar de la autoimpuesta misión, ellos se sentían completamente de vacaciones, en un mundo irreal donde todo era perfecto.
¿Seguiría todo así cuando aterricen a la realidad?
Día 25
Estaba atento a que cualquier cosa suceda, sabía que Erza podía conseguir la confesión sin mucho o nada de esfuerzo, igualmente prefirió esperarla enfrente de esas puertas grandes en las que detrás se encontraba la oficina principal de la zona ejecutiva del hotel, estaba relajado no pensando que pudiera haber algún inconveniente, solo se limitaría a esperar.
La espera se volvió intranquila cuando empezó a escuchar mucho ruido dentro, pensó en intervenir varias veces, vio el picaporte de la puerta pensando seriamente en entrar, la verdad no sabía que sucedía, de pronto escuchó un grito demasiado agudo, así que alarmado entró.
– ¡¿Erza?! ¡¿Qué pa… – Se quedó mudo viendo como la peli escarlata tenía al señor Oji en el piso y ella tenía los brazos cruzados, estaba usando su armadura Heart Kreuz y recién al entrar se dio cuenta que esos gritos provenían de a quien Erza le pisoteaba su carísimo traje de miles de jewels
– Je-Jellal – Habló la peli escarlata al darse cuenta que el peli azul había entrado a dónde ella estaba, viendo la sorpresa en su rostro por como trataba al hombre que tenía arrinconado entre un lado del escritorio y el piso – Conseguí la confesión – Soltó rápido intentando ver hacia un lado mientras con magia se quitaba el armadura volviendo a su traje de baño sumado a la ropa para nadar que le encantaba usar, más últimamente…
– ¿Qué sucedió? – Preguntó Jellal mientras escuchaba la débil voz del señor Oji desde el piso que repetía la frase "No me lastimes"
Erza pensó unos segundos como iniciar el relato de lo sucedido, pues simplemente los días anteriores habían esperado a que finalmente el gerente del hotel la invite a conversar o algo del estilo a solas, claro que hubo mucha intervención de Meredy y Sorano, al fin ese día sucedió, la invitó a dar un "tour" por las instalaciones del hotel, días previos gracias a Erik y Sawyer que eran los espías oficiales del gremio, supieron que el señor Oji estaba en serio enojado por la pérdida de esas cajas, escucharon una conversación con otro hombre que llegó directo a su oficina en la que discutían al respecto, tenían teorías de que los empleados se habían hecho con el dinero y la mercancía o que tal vez se infiltraron entre los empleados para conseguir pruebas, lo cierto es que no sabían, el gerente intentaba convencerlo de que no había pasado nada al respecto, que seguro solo estarían perdidas en el hotel, así fue cómo él se convirtió de sospechoso a culpable, fue fácil esperar a ese día que la invitó al dichoso tour, pestañear una o dos veces como Meredy y Sorano le indicaron, y después de ponerlo algo nervioso obtuvo lo que quería, Erza le contó cómo al llegar cayó en la playa golpeándose con esas lacrimas de contrabando, él se disculpó por lo acontecido y después de más preguntas de ella intrigada acerca de las personas que las transportaban y como de "admirada" estaría por gente tan peligrosa, él confesó que la movida era suya, dándose tanta importancia por ser un criminal, le contó paso a paso desde donde las traía, cómo las vendía, cuanto se ganaba, y cuando la peli escarlata dejó de fingir admiración, supo que lo peor que había hecho era confesarse a esa mujer.
– Entramos aquí y confesó todo – Se limitó a responder – Comuniquemonos con la princesa Hisui – Soltó rápido buscando papel en el lugar para poder escribir una carta
– Creo que ya sé cómo… – Se acercó al escritorio y vio un teléfono muy parecido a los que habían en palacio, intentó pensar qué marcar hasta que vio un pequeño directorio al lado, solo habían códigos de letras, así que decidió intentar marcar uno por uno, cuando aproximó su mano a para tomar el auricular este sonó, el frunció el ceño pero contestó de igual forma – Buenas tardes – Emitió simple
– ¿Jellal-san? – Escuchó del otro lado de la línea la persona a la que justo quería llamar – Justo llamaba para poder saber de ustedes, pero… ¿Qué hace usted en el teléfono principal del hotel?
– Princesa… – Guió su vista al señor Oji que ahora rogaba porque no dijera nada – Le tengo malas noticias
– ¿Están bien? – Se apresuró a decir preocupada
– Sí, todos nos entramos perfectamente, el problema aquí es el señor Oji…
Jellal narró desde sus sospechas, hasta la confesión recién captada por Erza, la princesa no podía creer, el señor Oji llevaba años trabajando ahí, y obviamente años haciendo cosas ilegales por lo bajo, tuvieron al ahora ex gerente del hotel rehén en su propia oficina, hasta que ese día avanzada la noche llegó la princesa junto a caballeros reales que confiscaron el contrabando del hotel, los miembros de Crime Sorciere y Erza devolvieron lo que ellos habían tomado para realizar su investigación, aunque algunos de ellos se rehusaban, pues podían tomarlo como recompensa, pues ya sabían lo generosa que era la princesa cuando le favorecían a ella.
El día se tornó en uno demasiado largo, vieron como al señor Oji se lo llevaban esposado, con todas las pruebas para procesarlo, la princesa antes de volver a Crocus, claramente les dio otra jugosa recompensa, un poco menos elevada que la que recibieron en palacio, pero era demasiado dinero igual, agradeció su colaboración como siempre y les deseó unas felices vacaciones, o al menos lo que quedaba de ellas, todos esperaban en serio no volver a tener que resolver otro crimen al menos hasta que estén de vuelta cómo nómadas.
Día 30
Los días posteriores al crimen fueron normales, Erza y Jellal preferían mantener lo suyo en privado, así que aún habían constantes burlas y uno que otro intento para que estén juntos, si tan solo supieran que más juntos no podían encontrarse…
Lo que vivían ellos era demasiado puro, seguían con besos tímidos y largas horas de conversaciones mientras se abrazaban, estaban felices, el el peli azul no sabía después de cuanto tiempo por fin se encontraba feliz, la culpa parecía no acechar en él, y cuando a veces aparecía, la peli escarlata se encargaba de eliminarla por completo, ya sea con palabras y gestos dulces o algún que otro regaño que Jellal se merecía al completo por pensarse indigno de ella, algunos días caminaban en la playa esperando el amanecer, o el anochecer, mientras que en el día con los demás intentaban actuar como normalmente lo harían, no habían acordado para nada tener esa clase de trato, pero ambos entendían que al menos al principio querían conservarlo solo para ellos.
Claro que era demasiado fácil no sospechar acerca de lo que tenían, pues las miradas de bobos que se dirigían no era algo que no lo hacían antes o el preocuparse el uno por el otro, era algo tan clásico de ellos que no señalaba nada, las miradas cómplices menos, porque de algún modo siempre era así…
Todo iba tan bien hasta ese día… empecemos con la mañana, ella abrió los ojos, se extrañó de inmediato por estar sola en la cama, pues ya se había acostumbrado ver al peli azul dormido o que él la despierte con suaves caricias, se levantó y lo llamó una vez, no había respuesta alguna, entró a hacer su rutina normal, después de una ducha, peinarse, lavarse los dientes y ponerse un bikini decidió tomar un vestido ligero que tenía negándose a usar la tan acostumbrada ropa de baño que el peli azul mandaba a lavar regularmente, esa sería su pequeña señal para demostrarle que estaba ligeramente molesta, sus mejillas se tornaron rojas imaginando como se lo compensaría en la noche, negó levemente y se acercó a la ventana, sacó la cabeza y vio como Erik, Sawyer, Sorano y Meredy recién salían de sus habitaciones, frunció el ceño entendiendo cada vez menos, salió junto a todos y se encaminaron al desayuno.
– ¿Han visto a Jellal? – Preguntó la peli escarlata ni bien se acercó a ellos
– Eso deberíamos preguntártelo a ti ¿No crees, hadita? – Emitió la albina de largo cabello cruzándose de brazos
– Hablo en serio – El rostro de Erza demostró una leve preocupación
– Seguro ya se fue a desayunar – Emitió el peli marrón restándole importancia – Macbeth y Richard se encuentran ahí
– A menos que se encuentre detrás de otro misterio – Agregó el rubio tomando a la peli escarlata por los hombros – No tienes que preocuparte, pastelito – Negó levemente acercándose más al buffet
– Tienes razón – Erza intentó hacer caso a lo que les decían, tal vez sí se estaba preocupando por nada o el despertar y no verlo la había alterado un poco
Su ansia había crecido al llegar a la mesa de siempre y no verlo sentado junto a los demás, en la mesa tan solo por la expresión de la peli escarlata intentaron calmarla restándole importancia, después de unos cuantos minutos el peli azul se apareció, notó el alivió en el rostro de Erza, quien fue a la primera que buscó con los ojos al llegar.
– Perdón por la tardanza – Los vio a todos que ni bien llegó le lanzaban preguntas – Me fui a correr y no creí que ya era tan tarde – Decía sentándose en esa silla que nunca nadie ocupaba, en vez de al lado de la peli escarlata como se le había hecho costumbre
A Erza la desanimó en gran manera esa actitud, así que decidió hacer lo mismo de siempre, no quería prestarle atención a Jellal al menos hasta que se le pase lo que sea que le suceda.
Tanto la mañana como la tarde fueron igual que en el desayuno, el peli azul estaba alejado de todos, casi no hablaba, no quería entrar al mar, solo estuvo recostado tomando sol, no sabían que le sucedía, Meredy se acercó hacia él para preguntarle, pero solo le respondió con evasivas y monosílabos, lo único que supieron todos a raíz de eso es que no estaba de humor, pero nadie entendía el porqué.
En la noche después de la cena cuando todos se encaminaron hacia sus habitaciones para disfrutar los últimos cinco días que les restaban, al fin Erza tenía la oportunidad para hablar con él, aunque con la actitud que se cargaba ese día no le daban ganas de hablar al respecto, se quedó cruzada de brazos caminando al lado de él viendo como su paso era ligero a comparación de los demás que ya se despedían entrando a sus cabañas, la peli escarlata subió la vista hacia la luna, recordaba que le habían dicho que se veía más grande desde esta ubicación exacta, no lo creía hasta que lo presenció por primera vez.
– Ten – Escuchó la voz de Jellal y seguido a eso sintió en sus hombros un abrigo ligero de él – Siempre olvidas traer algo para cubrirte – Le sonrió levemente – Y en vez de ir más rápido me esperas mientras con las manos te cubres los hombros
– Gr-gracias – Contestó sonrojada envolviéndose mejor en ese abrigo, respirando profundamente para sentir el aroma impregnado del peli azul en el
Continuaron en silencio dirigiéndose hacia su habitación, entraron como siempre y se dispusieron a hacer su acostumbrada rutina nocturna, ella depositó el abrigo suavemente en el perchero de la entrada y fue por el pijama que estaba debajo de su almohada, después de ambos cepillar sus dientes, Erza cepillar su cabello mientras le daba oportunidad a Jellal de hablar, se dispusieron a dormir, sin dirigirse ni una sola palabra desde que entraron, la peli escarlata no entendía el motivo.
– Has estado extraño todo el día – Por fin dijo ella encarándolo en la cama que compartían
– Lo sé – Admitió para más sorpresa de ella, él suspiró mientras se acomodaba de lado para estar cara a cara con Erza
– No estuviste aquí en la mañana – Intentó que no suene como un reclamo, pero igualmente lo hacía
– Lo siento – Torció la boca diciéndolo con total sinceridad
– ¿Me vas a decir porque? – Preguntó después de respirar profundamente
– Estuve pensando – Contestó él sintiendo como su mano se guiaba sola al hombro descubierto de ella para dejarle una suave caricia, claro que su cerebro la detuvo, no quería tomarse esa libertad, menos en un momento como este
– ¿En que? – Cuestionó curiosa, la mirada que le transmitía él era parecida a la de cuando se sentía culpable por estar juntos, solo que ahora la sentía ligeramente diferente
– En que esto no es correcto, yo…
– No – Lo interrumpió tomándolo de las mejillas – Debes de dejar de pensar en lo mismo, te estás volviendo tan repetitivo que en serio te causa…
– Erza – Rio levemente deteniendo las palabras de ella, tomándola por las muñecas y acariciándolas con cuidado – No me refería a esa culpa – Negó volteando un poco la cabeza dejándole un beso en una de sus palmas – Déjame hablar ¿De acuerdo? – Ella asintió, no podía creer que las pequeñas acciones que tenía el hombre puedan llegarla a hipnotizar a tal grado – Me siento culpable de besarte, abrazarte, dormir juntos, sentir todo lo que tengo en el corazón por ti… sin tener un título como tal – Se sonrojó al decir por fin lo que había pensado todo el día – Es tal vez tonto, pero no mereces a alguien que esté contigo todo el tiempo sin un nombre de por medio… – Las mejillas de la peli escarlata no demoraron en tomar color también, no creía lo que estaba escuchando y menos a lo que él se refería – Quiero decir…
– Sí – Soltó su obvia respuesta con rapidez
– Ni sabes que es lo que te voy a preguntar… – Rio levemente sintiendo como sus frentes se juntaban poco a poco
– Igualmente es un sí – Erza se encogió de hombros – Sé la persona que eres, te conozco Jellal – Sonrió ante la cercanía – Eres justamente la persona que pensaría todo un día sobre algo tan simple, porque me cuidas, lo has hecho desde siempre, así que sí – Explicó con simpleza acariciando las mejillas de él
– ¿Segura que quieres tener de pareja a un criminal? – Alzó la mirada para verla directo a los ojos
– Si el criminal se está rendimiendo y es la persona que más atesoro con mi corazón, pues sí, estoy completamente segura – Respondió sin pensárselo mucho
– Te amo, Erza Scarlet – Sonrió inevitablemente llevando una de sus manos a apartarle el cabello que le cubría un ojo
– Yo… – La peli escarlata intentaba hablar pero sentía como la voz se le cortaba y las lágrimas amenazaban por salir – También te amo – Fue lo que alcanzó a decir para después acercarse más a él y empezar a besarlo
Jellal con sus dedos limpió las lágrimas que resbalaban de sus mejillas mientras respondía con tanto amor a los labios de Erza que se movían rítmicamente junto a los suyos, ese beso era diferente a todos los que habían compartido en anterioridad, sentían tantas emociones y a pesar de que el peli azul tuvo mil ideas para proponerle una relación a la peli escarlata ninguna se asimilaba al momento que acababan de tener, a lo especial y significativo que era ese lugar para ellos.
Pronto la lengua de Jellal salió lamiendo ligeramente los labios de su preciosa Erza, quien abrió la boca gustosa recibiendo la lengua cálida del peli azul, sintió como exploraba el interior de su boca mientras su propia lengua jugaba con la de él, las manos de ambos se encontraban en el mismo lugar en el que las habían dejado, pronto el aire tuvo que hacerse presente separándolos de tan cálido beso.
La peli escarlata respiraba agitada intentando recuperar el aire, igualmente el peli azul, claro que la sonrisa que se compartían era tan cómplice, de felicidad, de amor, tan ellos mismos, continuaron su noche como cualquier otra, y Jellal se prometió a sí mismo que en tanto pueda no volvería a dejarla despertar sola, menos conversar consigo mismo tanto tiempo en un extremo en que la preocuparía.
Serían felices mientras el tiempo se los permita...
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Hola! Cómo están? Yo muy feliz de al fin actualizar este fic que tiene como dos meses y algo con el mismo cap, en serio espero que les haya encantado el cap.
Al fin tuvimos beso Jerza! Si se dan cuenta el beso empieza como en la portada de este fic y justamente por eso elegí esta portada! Espero que les haya gustado el último día que es cuando Jellal se confiesa a Erza, no sin hacerla sufrir antes como el mártir que es :v
Aún falta mucho para terminar esta historia y solo les quiero seguir recordando que se sale muuuucho del canon de esta pareja, como lo dice también en el summary, pronto se vienen otro tipo de escenas de las que estoy muy ansiosa de escribir también 7u7
Amo este fic, porque cada vez me sorprende más, es decir que tengo la historia trazada en la cabeza, pero a la vez que se va concretando se hace más real por así decirlo :3
La causa de porque el que Jellal le pida una relación a Erza es súper importante, por lo que averigüé, es dado a que en Japón la manera en la que ellos se llevaban en los últimos días de este fic, es estrictamente de pareja, o sea que para llegar a esa confianza necesariamente debían de tener una relación de por medio, lo que sí es que obviamente a Jellal le conflictuó mucho esto por su problema de mártir, pero ya ven…
Por cierto, la relación de Meredy y Jellal siempre la reflejo de hermanos, así que debía de agregarle un poco de celos de hermano mayor, no creen? Más que todo porque Jellal la conoce desde que era una niña, entonces imagino que verla crecer en cierta forma será duro para él. Y es justamente por esto que detesto que Meredy no aparezca en 100 YQ hasta ahora u-u
Me encantó escribir la parte en la que Erza se descontrola con el alcohol, pero Jellal la va a restactar 7u7, porque como sabemos y esto sí es canon, solo él la puede calmar cuando se pone violenta por tomar mucho XD
Por cierto, díganme si les gustaron los villanos de la historia, porque en serio planee las situaciones, pero no siento que sea buena escribiendo esas partes específicas que son necesarias :v. Sepan que aún quedan cinco días del siguiente mes en el hotel, así que… alguna idea de lo que quisieran que suceda en la playa antes de la siguiente misión?
Bye…
Psdt: Recuerden que tengo otros fics que también estoy actualizando muy seguido como lo son La directora de cine y La boda, este último es un short-fic, así que por favor vayan a leerlos y comentarlos obviamente :3
Aclaraciones:
La pared falsa: Como lo explicó Hisui en el fic es un tipo de magia que se usa en el palacio real para que justamente los miembros de la corona puedan escapar de algún modo ante cualquier "enemigo" o tumulto en el palacio, en sí te ocultas en la pared al lado de la ventana, pero para la persona que te ve, pareciera que saltas hacia afuera, y ¿Cómo sucede esto? Pues, magia XD
Lacrima-teléfono o simplemente teléfono: En la última temporada de FT, vimos que Warren inventó los celulares por así decirlo, entonces en mis suposiciones es que los teléfonos fijos ya existían, solo que no eran para todas las personas, si no para las que necesitan la red en sí, como del palacio al hotel o hacia las viviendas de los allegados. Espero que me entiendan.
Brazaletes de cambio de voz: Son unas joyas reales con una lacrima que hace que contenga una simulación de la voz de cualquier persona que se programe para que el usuario pueda transmitirla, algo que no existe en el canon.
Pearl: Básicamente al ser familiar de Hisui y al este nombre significar Jade en español, solo busqué otro tipo de "joya" para su nombre, al final me decidí por Pearl en inglés, puesto que en japonés, suena parecido al español
El trabajo de Mirajane: Como supimos después del año en el que se desmanteló FT, Mira junto a su hermana estuvo trabajando de mesera, no dice donde, ni si era una posada o un restaurant, así que le puse este último en el fic
Magia de transferencia: Es una clase de magia perdida que hace que el
usuario no tenga la necesidad de llevársela consigo, la puede poner
en un objeto o en alguien más, se puede sellar para que no se pueda
percibir, pero es más como un aditamento, pues la magia principal
es otra. Esto no existe en el canon, así que es de mi invención
El tipo de transformación de Pearl: Como vimos en el fic, Laxus no pudo distinguir el olor de Mirajane en el baile, ni el de Erza cuando Pearl se transformó en ella, pues es una magia demasiado avanzada, que se puede llegar a desarrollar en la misma transformación. (No es del canon)
El poder mágico de Pearl y Erza es el mismo puesto que no tiene nada que ver el tipo de habilidad con la cantidad de magia que posean, es decir la magia perdida que posee Pearl, es peculiar por así decirlo, pero no significa que sea más poderosa que Erza por eso, así que puse que la cantidad se percibía igual
Cadenas que cancelan la magia: Recordemos que cuando capturaron a Jellal, lo metieron a una celda en la que se encontraba atado con estas cadenas que suprimían su magia, lo que escribí en el fic es otra suposición mía, puesto que se deduce que la magia es la energía vital de un mago (esto sí es canon) y que según yo si se le quita esto con las cadenas, este objeto fungirá como un reemplazo para que no mueran los magos a los que se las ponen; entonces al quitarte las cadenas y devolverle una gran cantidad de magia (Cómo sería en el caso de Jellal o Erza) creo que debe de causar algún tipo de daño, en este caso lo que explicó Jellal en el fic
Oji: Literalmente significa otro hombre adulto XD. Lo siento no soy creativa con los nombres
Lacrimas de contrabando: son lacrimas de comunicación que ya conocemos de FT, solo que son más baratas de hacer y están defectuosas
El lugar en el que se quedaron a entrenar para los GJM, nunca nos explican si era un hotel o solo la playa y se quedaban en cualquier lugar,
así que lo que explica Erza al respecto de que era otro hotel usado por la realeza lo agregué yo.
Los poderes de Richard: Primero tenemos el Liquid Ground, la forma exclusiva de Magia de Tierra de Richard que le permite ablandar o licuar el suelo, manipulándolo posteriormente a su voluntad; su principal forma de ofensiva consiste en girar grandes porciones de tierra debajo del líquido objetivo, elevándolas posteriormente en "olas" para envolver y estrellar a los enemigos, con el suelo actuando de alguna manera como arenas movedizas; después está Eye Magic, específicamente Heaven's eye la cual le permite ver a largas distancias e incluso a través de objetos sólidos. Esto claramente es canon.
La cantidad de jewels encontrados en la caja son exactamente la cantidad que nos dice Macbeth, diecinueve millones doscientos mil jewels, el único tipo de billete mostrado en el anime es el de mil jewels, así que habían exactamente 192 fajos de 100 000 jewels. Y la verdad esto tiene sentido pues nunca vemos a los personajes manipular monedas o decir cantidades que no sean alrededor de los miles…
Agradecimientos:
Pilikali
Mary
