Halloween.

Sabía que algo estaba mal con ese Harry, ¡lo sabía! Se apresuró a regresar a la sala de slytherin luego de zafarse del gryffindor, y es todo esto era tan extraño. Y el que Harry sonará tan casual con respecto a volver al pasado era incluso aún más extraño.

No escuchó nada de lo que quiso decirle Harry, sólo tomó la mano de Blaise y los arrastró a ambos hacia las mazmorras, y luego se encerró en su propia habitación bajo un hechizo silenciador para luego maldedir cada cosa que se le cruzaba a la vista, y explotar algunas otras.

Con su mente en un remolino de pensamientos que lo hacían enojar y estresar más de lo que era necesario, destruyó la mitad de su habitación.

Por que no se supone que debía ser así, no se suponía que él estuviera allí. Ni Potter, ni él debían estar allí, en ese mismo tiempo con esos recuerdos y sabiendo las cosas que sabían.

Potter debía estar en aquella línea de tiempo, donde la guerra ya había llegado a su fin, donde él estuviera muerto. Pero ahora Harry también estaba atrapado en ese tiempo con él, en una guerra que se acerca cada día más, con la muerte respirandole en la nuca.

Harry no merece volver a pasar por todo ese sufrimiento, eso sólo hará que su espíritu se vaya rompiendo cada día más, y si él no lo evitaba... está vez Harry podía romperse en miles de pedazos y ya no podría unirse, jamás podría recuperarse del daño.

Eran apenas las tres de la mañana cuando su cuerpo chocó contra la pared con fuerza por un hechizo que el mismo lanzó, sólo debido a su dificultad por respirar pudo calmarse. Se deslizó hasta el suelo y lloró. Por primera vez desde que regresó al pasado lloró.

La desesperación, el dolor y el estrés se hicieron presente haciendo que su propio cuerpo y mente quedará tan agotada que le fuera imposible seguir destruyendo su habitación.

Con la cara oculta entre sus rodillas, movió la varita sin levantar la vista, reparando y ordenando toda su habitación. Cuando la última lámpara se acomodó en la mesita, sólo allí pudo calmarse, pero aún así no se levantó del suelo.

Ahora que Harry también había regresado en el tiempo sólo pudo imaginar que quien los envió al pasado quería que cambiarán algunas cosas, sin embargo él no sabía qué, por qué o para qué.

Y aunque los enviará a ambos para cambiar algo, ya habían cosas que él prometió no volver a hacer, entre ellas involucrarse con el elegido, o destacar demasiado.

No podía arruinar la línea del tiempo, no debía cambiar algunas cosas, por que sabía que una sola acción podía cambiar todo el rumbo de la historia, podía hacer que más personas murieran si es que evitaba alguna muerte o la ocasionaba.

Toques en la puerta lo hicieron por fin levantarse del suelo y acercarse a la puerta, pero no espero que del otro lado estuviera Theo, luciendo tan impecable y fino como en sus lejanos recuerdos, con un libro bajo el brazo y la mirada sin expresiones.

ᅳ Parkinson me dijo que te despertará para ir al comedor.

Sólo entonces notó que se había pasado otra noche sin dormir. Su cuerpo aún temblaba de frío sin embargo no le prestó atención a su falta de temperatura, sino que su atención fue al rostro del castaño. Miró fijamente los ojos verdes del otro niño y recordó al Theo de su tiempo, agotado y lastimado, sin prestar real atención a la conversación que le estaba diciendo el castaño, tomó su rostro entre sus manos y sintió su piel cálida.

Está vivo.

El Theo de su tiempo ya estaba muerto, con su carne pudriéndose lentamente bajo tierra en el cementerio familiar Nott. El Theo de su tiempo había sufrido una muerte dolorosa y trágica a manos de su tía Bella, poco después de que Potter luego de años de tortura por parte de su padre y otros mortifágos, dejando a su pareja, la única persona que intentó apartarlo de la guerra, en una caída depresiva llena del dolor de su pérdida.

Su Theo estaba muerto, y su versión joven ahora estaba allí, mirándolo soprendido y confuso, pero sin duda vivo.

ᅳ lo siento.

Dejó caer sus manos y volvió a su habitación, no sin antes decirle que bastaría en veinte minutos. Se desistió y se sumergió en la ducha, el agua fría ayudó a despertarlo sin embargo, sus dientes castañeaban.

Salió de la ducha poco después y se colocó su uniforme y fue directo al gran comedor, sus amigos ya estaban allí, y también Theo, mirándolo extraño, e siento entre el hueco de Blaise y Crabbe y se sirvió una taza de té de jengibre.

ᅳ¿tienes frío? ᅳ la pregunta salió de los labios de Pansy al verlo con una bufanda, sin embargo Theo se le quedó mirando.

ᅳ siempre tengo frío, Pans.

El desayuno pasó tranquilo, o eso le hubiese encantado pero sabía que las cosas nunca pasaban como él quería, por que ese día recuerda, Harry recibiría su primera escoba.

No mucho después, el correo llegó, y mientras las lechuzas volaban por el Gran Comedor, como de costumbre, la atención de todos se fijó de inmediato en un paquete largo y delgado, que llevaban seis lechuzas blancas. Todos estaban curiosos por aquel extraño paquete, menos él que ya sabía que era y a quién pertenecía, así que no se sorprendió mucho cuando las lechuzas bajaron y dejaron el paquete frente a Potter, tirando al suelo su desayuno. Se estaban alejando, cuando otra lechuza dejó caer una carta sobre el paquete, y luego empezó el bullicio en las cuatro mesas.

Y aunque todos hablaban de aquel paquete, él sólo sintió una oleada de más frío, subió su mirada hacia la mesa de los maestros y se encontró con la mirada de su padrino, asi que decidió ir más tarde a la oficina del profesor.

Observó como Harry y Ronald salían al pasillo para ver la escoba y decidió está vez no interferiría, por lo que acabó su desayuno tranquilo.


Sin molestar a Potter o a otros gryffindors, y huyendo de Harry, el día pasó rápidamente.

Sabía que Potter aún estaba buscándolo pero él no sabía cómo reaccionar ahora que sabía que ese Harry era el de su tiempo, el que sí lo conocía y con el cual peleo seis años de su vida. Sinceramente tener una conversación con el moreno sonaba agotador en todos los sentidos, sin embargo había veces que él mismo quería acercarse y preguntarle que estaban haciendo allí y por qué, preguntarle por qué lo molestaba tanto y por qué no lo ignoraba.

Sin embargo, tuvo miedo.

No sabía si quería saber o no, sin embargo todos sus pensamientos callaron cuando llegó frente a la puerta de la oficina de Snape. Tocó tres veces la puerta antes de que la cara enojada del pocionista lo recibiera.

ᅳ Eres tú.

ᅳ¿puedo pasar, profesor?

ᅳ adelante.

Cuando la puerta se cerró tras su espalda el profesor lo miró fijamente ante de comenzar diagnosticarlo con hechizos verbales, sólo cuando terminó se pudo sentar en el sofá negro del pocionista, y casi de inmediato una taza de té apareció en sus manos.

ᅳgracias.

Pero no hubo respuestas. El profesor lo miraba atento, sin embargo no decía nada, intentando leer su mente, supuso. Se quedaron un largo rato así, en un incómodo silencio hasta que su taza de té se relleno por tercera vez.

ᅳ¿cómo te has estado sintiendo?

ᅳ he tenido mejores días.

Que gran mentira.

Volver al pasado lo había hecho bastante mentiroso. Principalmente por que había estado ocultando tantas cosas, entre ellas varios de los síntomas que había estado teniendo, entre ellos su falta de apetito y sus náuseas, ademas de que últimamente sentía que ya ni siquiera podía dormir, pues su horario de sueño había cambiado totalmente y sólo podía aguantar dos horas dormido.

Lo que le hizo recordar claramente que durante su sexto año, su horario de sueño y su apetito habían sido parecidos al de hora, había bajado alrededor de seis kilos y aunque en aquel tiempo podía beber pociones de dormir sin sueño, ahora eso le era imposible.

Pero algo que aún lo sorprendía hoy en día, tal vez era que su nivel de magia era exactamente igual que el de sus 18 años, no le molestaba de hecho. Era preferible mantener la magia avanzada y en práctica, pues no sabía que peligros había más adelante y a los problemas que se enfrentaría en los próximos años.

La repentina sensación de su cena subiendo por su garganta lo sacó de sus pensamientos, asi que cuando una cubeta apareció delante suyo, no dudó ni un segundo antes de vaciar el estómago allí.

ᅳ has estado empeorando. ᅳdijo en una afirmación, in embargo Draco no contesto, e incluso aunque quisiera, no lo haría.

Severus tampoco dijo nada, simplemente desapareció la cubeta con su vomito y apareció una taza de té de menta en sus manos. La habitación ahora olía a menta y lirios, un olor bastante familiar y nostálgico que hizo que sus ojos cansados se cerrarán y disfrutará un momento en silencio.

ᅳsabes que tengo que informarle de esto a tus padres y al director, pero si me dices que es lo que te está ocasionando estos terribles síntomas podré ayudarte creando una cura ᅳ la fría y cansada voz de Severus lo dejó pensando.

Últimamente su mente viajaba mucho.

ᅳ no le digas a mis padres, estaré bien. Es sólo...ᅳ "consecuencias de haber sufrido una maldición letal por un año" pensó para sus adentros pero decidió no decir esoᅳ estrés.

Pero Severus sabía que no era sólo eso, sin embargo tampoco podía indagar demasiado en el asunto. No cuando sabía que por presionar al niño sólo conseguiría que este no sólo no dijera nada, sino que también podía ocacionar que Draco tomará distancia de él, evitandolo, lo que sólo ocasionaria que su estado empeorará.

Por que aunque Draco había evitado que otros maestros -entre ellos él mismo- descubrieran sus extraños hábitos, él sí había notado la falta de apetito y las pocas comidas que consumía su ahijado. Había notado por los pasillos del colegio, en los aulas o en el gran comedor cómo este siempre temblaba, como sus labios se teñían de un color azul pálido y como sus dedos permanecían rojos.

Su baja temperatura estaba empezando a preocuparle.

ᅳdime si me necesitas para algo, sabes eres mi responsabilidad en este castillo.

Los ojos grises se indicaron en él, antes de que una diminuta sonrisa apareciera en los labios del niño: ᅳ Gracias, Severus.

Aún así... ᅳdijo Draco para sus adentros ᅳ es por que tengo que salvarte que no puedo permitir que sepas demasiado.


En la mañana de Halloween se despertaron con el aroma de calabaza asada flotando por todos los pasillos. Claro que todos se olvidaron del olor cuando el profesor Flitwick anunció en su clase de Encantamientos que pensaba que ya estaban listos para empezar a hacer volar objetos, algo que todos se morían por hacer; excepto él y tal vez también Harry.

El profesor Flitwick puso a la clase por parejas para que practicaran. La pareja de Draco fue Theo, como lo había sido antes, Blaise hacía pareja con Vincent y Greg con Millicient, mientras que Pansy estaba con Daphne, cada quien tenía su pareja con alguien de su casa.

Todos estaban emocionados por la clase sin embargo él estaba aburrido observado la clase en silencio.

—Y ahora no se olviden de ese bonito movimiento de muñeca que hemos estado practicando —dijo con voz aguda el profesor— agitar y golpear; recuerden, agitar y golpear. Y pronunciar las palabras mágicas correctamente es muy importante también, no os olvidéis nunca del mago Baruffio, que dijo «ese» en lugar de «efe» y se encontró tirado en el suelo con un búfalo en el pecho.

Era demasiado fácil.

Apenas Draco agitó la varita y golpeó la pluma, está se elevó.

Todos en la clase, incluidos el futuro trío dorado voltearon a verlo, Harry con una sonrisa sacarrona, Granger con una llena de celos, Theo a su lado le dio dos palmadas en la espalda y siguió intentando.

ᅳ¡bien hecho, Draco Malfoy! Cinco puntos para slytherin por lograr hacerlo al primer intento ᅳgritó entusiasmado el profesor Flitwick.

Harry agitó la varita también y elevó la pluma con facilidad, siendo alabado por el maestro y ganando cinco puntos para su casa, sin embargo nadie más volvió a conseguirlo.

—Lo estás diciendo mal ᅳ Draco oyó que Hermione decía al otro lado del salón—. Es Win-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.

—Dilo, tú, entonces, si eres tan inteligente —escuchó que le contestó Weasley.

Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las palabras mágicas. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro por encima de sus cabezas.

—¡oh, bien hecho señorita Granger! ᅳla felicitó el profesor, y siguió supervisando a los demás alumnos.

Al finalizar la clase, Blaise lo tomó del brazo y empezó a comentarle y alabar su habilidad con la magia, Vincent y Greg más atrás, reían de algo que les decía Millicient quien, como recordaba, solía entender mejor a esos dos chicos. Y mientras su grupo caminaba tranquilamente, la voz de Weasley llegó a sus oídos.

—No es raro que nadie la aguante. Es una pesadilla, te lo digo en serio ᅳvolteó encontrándose al pelirrojo junto a Potter, quien aunque notó su mirada no dijo nada.

Poco después Granger chocó contra Harry.

ᅳque tonto es ese niño ᅳdijo de repente Pansy, apareciendo a su lado ᅳ la sabelotodo obviamente lo escuchó, ahora seguramente se irá al baño a llorar.

Draco no le presto atención a eso, pues sabía que es exactamente lo que pasaría, tenía mucha detrás preocupaciones ¿no era hoy el día cuando un troll se infiltraria al castillo?

Justo como había pasado en la primera línea del tiempo, Granger no volvió a aparecer en ninguna de las clases de la mañana y tampoco en la tarde, pero Draco decidió que ese no era su problema, era el de Potter. Sin embargo esa noche, un mal presentimiento lo llevo a no ir al gran comedor.

Vago por los pasillos lejos de los fantasmas, caminando con sigilo y alerta, los cuadros también se encontraban vacíos por lo que no se preocupó mucho por esconderse, sin embargo recuerda que el troll había aparecido cerca de las mazmorras.

ᅳ Dumbledore y su falta de seguridad ᅳ susurró con pesadez, aveces creía que todas aquellas veces que hubo accidentes fueron por culpa del director, podrá ser un mago poderoso y todo lo demás, sin embargo su indulgencia e ingenuidad era un gran problema a la seguridad de los alumnos jóvenes.

Mientras caminaba, un aroma horrible y desagradable llegó a su nariz ᅳel troll ᅳ susurró y camino más rápido antes de meterse en una habitación, que pronto se dió cuenta, era el baño de niñas.

Escuchó sollozos desde uno de los cubículos y se acercó, era bastante fácil adivinar quien se encontraba allí: ᅳ Granger.

La muchacha castaña tenía los ojos hinchados y rojos, lo vió confundida y cuando iba a hablar para reclamarle, la calló diciéndole en voz baja: ᅳacaba de entrar un troll al castillo y se está acercando hacía aquí, tienes que escapar rápido.

Ella se levantó con miedo en los ojos e iba a preguntarle, pero la puerta se abrió y lo vieron, y no solo eso, también sintieron ese desagradable aroma que era una mezcla entre calcetines sucios y baño sucio.

Era una visión desagradable. Más de tres metros y medio de alto y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una pequeña cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes. Llevaba un gran bastón de madera que arrastraba por el suelo, porque sus brazos eran muy largos.

El troll los vio apenas entró, su bastón se elevó rápidamente y comenzó a romper lo que estaba en su camino, y entonces Hermione gritó. Un grito agudo y aterrorizado.

ᅳ calmate, Granger ᅳalzó su varita y lanzó un escudo protector al rededor de la chica, pronto escuchó abrirse la puerta pero el estaba más concentrado en aquella bestia deforme.

Pero justo cuando iba a inmovilizar a la criatura, el gritó de Potter lo descolocó: —¡Distráelo! — y luego tiró un grifo con toda su fuerza contra la pared.

El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos detectaron a Harry. Vaciló y luego se abalanzó sobre él, levantando su bastón.

—¡Eh, cerebro de guisante! —gritó Ron desde el otro extremo, tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr, y el sólo quería detener tanto ruido.

Alzó una vez mas su varita y la agitó: ᅳ¡inmobilus! ᅳel troll quedó inmóvil mientras ambos chicos, se acercaban a la chica ᅳ¡imminuere!

El troll comenzó a reducirse hasta quedar del tamaño del un muñeco de diez centímetros, recuperando así, su movilidadad, y algo estúpido intentó golpearlo con su mazo, sin embargo luego de aparecer un frasco, lo encerró allí y cerró la tapa, haciendo que el frasco se empañara por la falta de aire de la criatura allí, antes de que se desmayara.

Cuando levantó la vista, observó como el baño estaba hecho un completo desastre, se volteó a ver a los otros tres niños con el ceño fruncido y los miró con desaprobación.

ᅳ¿que carajos, Potter?

Harry se puso de pie y se sacudió el polvo de la ropa ᅳ¿lo siento?

Eso no sonó a una disculpa, Harry tenía una sonrisa bastante estúpida, como si se estuviese burlando o mejor dicho, como si hubiese esperado que él hiciera eso: ᅳencargate de esto.

Le dio el frasco al moreno y dándose vuelta, salió de allí, habían hecho bastante ruido como para que algún maestro viniera a revisar dentro de poco, y él no querría estar cuando el profesor Snape lo viera.

Hermione fue la que habló primero, antes de que cruzará la puerta — Gracias, Malfoy.

Pero él no volteó, salió de allí a pasos apresurados, no tenía que acercase a ellos, era una muy mala idea. Caminó tomando los atajos que conocía hacía las mazmorras, sus amigos probablemente le preguntarán por que no estaba en su habitación, o no había ido al comedor, pero no se preocupó por eso, ahora sólo quería un baño y acostarse en la cama.


Claro que tampoco contó con que nunca sus planes funcionaban.

Por que en serio, ¿desde cuándo sus planes sí funcionaban? Podía hacer una larga lista de cosas que planeó y sus resultados finales, y las consecuencias de esos resultados. Recuerda que tuvo cientos de problemas con sus planes, por algo ahora se encontraba está allí, aunque aún no entendía por qué

La mirada de Harry estaba a sólo unos centímetros de distancia de su rostro, su pequeña mano -a comparación al del futuro- cubría aún su boca, mirándolo con miles de emociones reflejados en sus ojos, entre ellas desesperación y ansiedad.

ᅳno grites, no pelees, sólo escucha ᅳsólo cuando asintió con la cabeza en modo de afirmación el gryffindor se alejó a tres pasos de él ᅳ sí, soy el Harry que conoces, no sé cómo o el por qué viajamos ambos al pasado, un día sólo desperté en mi cuerpo y estaba encerrado en la alacena donde pase la mitad de mi infancia, te reconocí en la tienda de túnicas, y quería acercarme a ti debido a esta anomalía, pero me has estado ignorando desde aquella noche.

ᅳ¿es que no lo entiendes, Potter?

ᅳ¿qué tengo que entender? Estamos atrapados en nuestro cuerpos de 11 años, reviviendo toda la historia, lo que significa que estoy a un paso cerca de Voldemort, otra vez.

Draco intentó no mirarlo con tristeza, por que sabía muy bien que tan mal estaba el futuro de Harry, habían cosas que siempre había querido evitar de su vida pero sabía que gran parte de su historia se había forjado por la catástrofe.

ᅳyo tampoco sé que estoy haciendo aquí.

Harry lo observó detenidamente, antes de acercase un paso a él, sin embargo él no pudo evitar retroceder: ᅳ¿por qué me has estado siguiendo, Potter? ¿qué es lo que realmente quieres de mi? Si lo recuerdo bien, habías sido tú el primero que había dicho que no me quería cerca

ᅳesto no es juego, Malfoy.

ᅳy yo no estoy jugando, Potter ᅳ frunció el ceño mientras lo miraba con enojo contenidoᅳ¿cómo crees que tengo tiempo para jugar? Sólo estoy cumpliendo con mi objetivo, que es salvar a mis padres y a Severus, no se quien me mandó aquí, pero en nuestra línea del tiempo mi reloj ya había parado. No se supone que tenga que estar aquí, sin embargo aquí me tienes.

Del pasillo empezaron a escucharse pasos, ambos miraron la puerta cerrada y suspiraron con alivió.

ᅳyo... te quería decir gracias... por salvar a Hermione digo, y también por lo del cancerbero aquella noche, yo... no sabía eso la primera vez, e incluso lograste hacer menos desastre con el tema del troll en los baños, nosotros no lo habríamos como tú.

Draco observó la mirada de Harry, estaba siendo honesto, y le dio ternura, por que tendrán once años, pero su mente y su corazón aún tenían dieciocho y aún estaba enamorado de ese estúpido cuatro ojos, cuando iba a alcanzar su rostro para acariciarlo -una acción bastante peligrosa para su corazón- un pensamiento llegó a su mente:ᅳ espera, dejaste a esos dos chicos ¿solos?

ᅳestán en la sala común, en la fiesta de Halloween.

ᅳtienes que irte, Potter.

ᅳMalfoy, yo quería pedirte que re unas a nosotros, mira podría funcionar a largo plazo, podríamos crear una tregua que podría beneficiar tanto a los slytherins como a los gryffindors y-

ᅳyo tengo una meta, Potter ᅳ lo interrumpió, con una voz neutra, sin emociones ᅳY en ninguna de ellas apareces. Sólo quiero salvar a mi familia y a mis amigos, no importa si tengo meter mis manos al fuego por ellos, no importa si llego a morir en el intento, o si mi cuerpo queda deforme, si ahora estoy aceptando volver a revivir los próximos años es simplemente para mantenerlos a salvo a ellos, no cambiaré la línea del tiempo hasta que sea necesario interferir, así que sólo te pediré que no interfieras en mi camino.

ᅳtenemos la misma meta.

ᅳyo no soy tu amigo, Potter. No hubiese funcionado en nuestra línea del tiempo y no creo tampoco que funcione en esta, mantente alejado y haz como si no me conocieras, y no cambies las cosas que ocurrirán, recuerda que si cambias una sola cosa, puede haber miles de cambios y finales alternativos de cosas que podrían llevarnos a la catástrofe.

No le dio tiempo al moreno de contestar, sólo se dio la vuelta y salió de allí, rumbo a las mazmorras.

No podía permitirse relacionar con el moreno, ambos pertenecían a bandos diferentes, había mucho en juego y él no querría arriesgar lo poco que conocía del futuro, la poca ventaja que tenía por sus estúpido y no correspondidos sentimientos.

Cuando llegó a la sala común de slytherin todos ya estaban marchándose rumbo a sus dormitorios, y nadie se dio cuenta de su presencia. Las luces se apagaron poco después, él en cambio ya no subió a su habitación, sólo se quedó sentado en el sofá pegado al ventanal que daba vista a lago oscuro, viendo las miles de criaturas nadar por ahí.

El frío le calaba la piel, sin embargo eso no le importó demasiado, pues aunque su vista estaba en aquel ventanal, y el lago se veía incluso más bello debajo de la superficie que desde afuera, en la intemperie, su mente estaba en aquel pasillo, sintiendo frío como en aquel entonces y con cuerpo pesado del cansancio.

Unos ojos furiosos lo veían, con el puño apretado y una mirada fría. Una mirada destellante de furia, fría y lejana, una voz seca y familiar ᅳsi antes te dejé hablar, ahora te lo digo fuerte y claro; te odio. No me importa si lo que quieres es burlarte de mí o esperas que yo sienta lo mismo, pero eso no sucederá. Yo jamás podré repararme y no necesito tu ayuda.

Palabras tan crudas que se repetían día y noche en la nube de sus pensamientosᅳ yo... ᅳ había intentó decir en aquel entonces, sin embargo Harry lo empujó, levemente pero aún así dolió.

ᅳno me interesa nada de lo que quieras decir, por este año, y por los últimos siete años ya haz dicho más que suficiente ¿quieres que te agradezca? Pues no sucederá. Jamás estaré agradecido contigo y creo firmemente que sin ti en mi vida, todo hubiese sido más fácil. Lo único que has sido para mí desde el día que te conocí, es ser una piedra más en mi zapato ᅳdijo esto, lo empujó una vez más, pero aun asi Draco no se defendió ᅳY si esperas algo de mi, pues puedes irte a la mierda, por que jamás le daré algo a alguien como tú.

Los ojos de Draco brillaron, pero aun asi no dijo nada, por que sabía que si decía algo, rompería en llanto.

ᅳyo jamás voy a amarte.

Apretó sus brazos al rededor de sus rodillas y siguió mirando el lago, una lágrima se deslizaba por su mejilla que no notó.

ᅳ estoy intentando dejarte ir, Harry... ᅳsusurró con gran dolor ᅳme estoy rindiendo...