Tregua.
Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado, por supuesto que eso no era el caso. Aunque sí, algunas criaturas del lago empezaban a evitar pasar cerca de la superficie o donde se encontraba el acantilado.
Cada mañana, el parque aparecía cubierto de escarcha. Sabia que pronto iba a comenzar la temporada de quidditch, si mal no recordaba el sábado, Harry jugaría su primer partido: Gryffindor contra Slytherin.
Draco sabía que no debía preocuparse, pues sabía claramente cual sería el resultado del partido, después de todo Harry había nacido para ese puesto. Los días pasaban lentamente para él, que aún mantenían una muy baja temperatura y la máxima distancia de las otras casas y los demás profesores.
Severus le había mandado un collar que tenía un hechizo calefactor, lo cual agradeció internamente, aunque él no podía evitar sacarselo de vez en cuando, y no por que no le gustara, era mas bien por que el calor le recordaba a muchas cosas, entre ellas las llamas, a la piel quemada, al dolor y ardor en su cuerpo, al fuego maldito de la sala de requisitos.
Aunque el frío tampoco era bueno. Soñaba menos cuando hacía frío, sentía su cuerpo congelarse poco a poco, como si estuviese atrapado bajo capas de nieve, impidiendole moverse
ahogadose y congelandose. Le era tan difícil acostumbrarse a todo de nuevo. Se sentía como un intruso en su propia vida, sentía que no merecía cada palabra o cada acción que hacían por él. Como esa mañana, cuando su padre le envió una capa de invierno, con hechizos de calefacción y con olor a menta suave, no supo como reaccionar ante eso y se quedó mirando el regalo por un largo rato.
Por alguna razón su padrino había estado de muy mal humor esos días, los estudiantes de slytherin evitaban lo mas posible aparecer frente al maestro de pociones para no sufrir las consecuencias, pues un Severus enojado, era un Severus repartiendo castigos a quien se le cruzará en el camino. Razón por la cual los alumnos evitaban permanecer en la sala común por mucho tiempo, y también era suficiente razón para no aparecer cerca de su padrino algunos días.
Aunque había otro asunto que lo mantenía ocupado -aparte de Potter, por supuesto- y ese era el profesor Quirrell.
Sentía cierta magia oscura a su alrededor. Como si cargase a la mascota del Lord en la cabeza o algo por el estilo, y no por nada lo decía, había convivido con ambos un largo tiempo y ya su magia se había acostumbrado a la extraña sensación de oscuridad en la magia, sabía que no debía ser posible, pero recuerda claramente que había visto a una criatura en el bosque prohibido ese año cometiendo uno de los actos más aberrantes e imperdonable de las criaturas: beber sangre de unicornio.
No era sorpresa para nadie que el puesto de defensa contra las artes oscuras siempre fuera la culpable de atraer a maestros con segundas intenciones, profesores incompetentes o resentidos, este probablemente era de la segunda categoría, un mago resentido buscando alguna cosa dentro del castillo.
Su mirada estaba pérdida en el libro de quidditch en sus manos, y aunque leía una y otra vez la misma línea su mente estaba en otra cosa, llevaba casi media hora en la misma línea con los pensamientos en un remolino, ni siquiera podía poner en fila sus pensamientos por que tampoco había una línea allí.
Su mente viajaba de Harry hacía el partido de quidditch, de Severus y la evidente herida en su pierna, en Quirrell y la extraña aura de magia oscura a su alrededor, en el constante frío que tenía en las manos, en sus padres que se mantenían demasiado cerca como si en cualquier momento fuera a desaprecer y en sus amigos, que parecían aceptar su lado frío y cerrado, dándole su tiempo y espacio.
Su mente abandonó las líneas y miró con detalle a su alrededor, la biblioteca era el único lugar en hogwarts que se encontraba casi desierta, había uno que otro alumno estudiando en alguna mesa y Madam Pince los mantenía vigilados desde la distancia, sin embargo todo el lugar se encontraba en un silencio sepulcral.
ᅳMalfoy ᅳsu apellido sonó en un susurro, miró con curiosidad a la chica que lo llamo, no se sorprendió al ver un cabello espeso y castaño ᅳ sé que no nos presentamos adecuadamente.
ᅳHermione Granger, lo sé.
La castaña lo miró un tanto extraño, sin embargo sólo sonrió: ᅳgracias por lo que aquella noche. Por salvarnos del troll, Harry me dijo... bueno, él me dijo que sin ti puede que las cosas fueran más complicadas y... que gracias a tu escudo pude salir sin ningún rasguño.
ᅳ no hay problema, pero ya no lo menciones.
Su vista volvió al libro que no estás leyendo pero aún quería aparentar que sí, sin embargo la presencia de la gryffindor aún estaba a su lado. No quería voltearse y tener una conversación con la chica por que no, no eran amigos y no planeaba tampoco serlo. ¡Era Granger! No podía tener una charla amistosa con uno de los miembros del trío dorado, en especial con esta chica que si no mal recuerda, lo había amenazado unas cuantas veces y lo había golpeado una vez.
ᅳ Harry está en el equipo de quidditch, y está algo nervioso por su partido mañana, se que ustedes son amigos...
ᅳno soy su amigo ᅳla miro seriamente, como si lo que hubiese dicho fuera aún insulto o una mentira atroz ᅳél estará bien.
El libro floto hasta regresar a su lugar original y con una inclinación leve de cabeza se marchó de allí, lejos de la chica, se despidió de Madam Pince y camino por los largo pasillos, encontrándose en el camino al profesor Quirrell, lo reconoció a dos metros de distancia, la magia oscura a su alrededor era realmente fuerte el día de hoy.
ᅳ buenos días, profesor ᅳlo saludó, sin embargo al no recibir alguna respuesta se volteó sólo para encontrar la mirada incomoda y asustada del profesor.
Definitivamente algo estaba mal con ese profesor.
La mañana siguiente amaneció fría. El Gran Comedor estaba inundado por el delicioso aroma de las salchichas fritas y las alegres charlas de todos, que esperaban un buen enfrentamiento en el partido de quidditch.
Él en cambio no tenía muchas ganas de ir, claro que de igual manera lo iban a arrastrar allí, pero si pudiera evitar no asistir, podría serle útil.
A las once de la mañana, todo el colegio parecía estar reunido alrededor del campo de quidditch. Muchos alumnos tenían prismáticos. Los asientos podían elevarse pero, incluso así, a veces era difícil ver lo que estaba sucediendo.
Draco fue arrastrado por Crabbe y Goyle -amantes del quidditch- hacia el campo muy en su contra, claro que aunque intentó escapar fue apresado y obligado a salir de su capullo y era por esa razón que ahora estaba enredado en una bufanda mirando una pancarta que decía «Potter; presidente» en las gradas de gryffindor. No recordaba haber visto una pancarta así en su línea temporal, así que se preguntó si ese era un nuevo acontecimiento.
Cuando Potter pisó el terreno de juego entre vítores y aplausos de parte de su casa, todos quedaron sorprendidos al ver a uno de primer año entre los jugadores pero nadie indago mucho en el tema, pues el partido estaba apunto de comenzar.
La profesora Hooch hacía de árbitro. Estaba en el centro del campo, esperando a los dos equipos, con su escoba en la mano: —Bien, quiero un partido limpio y sin problemas, por parte de todos —dijo cuando estuvieron reunidos a su alrededor mirando específicamente al capitán de slytherin, Marcus Flint
Aun por el rabillo del ojo, vio el cartel brillando sobre la muchedumbre: «Potter; presidente» y realmente quería ignorar eso, pero cuando su vista se desvió hacía el campo notó la mirada de Harry sobre él, y una sonrisa engreída y -muy en contra suyo- se le aceleró el corazón.
—Montad en vuestras escobas, por favor. ᅳ escucho decir a la señora Hooch antes de dar un largo pitido con su silbato de plata. Quince escobas se elevaron, alto, muy alto en el aire. Y estaban muy lejos.
—Y la quaffle es atrapada de inmediato por Angelina Johnson de
Gryffindor... Qué excelente cazadora es esta joven y, a propósito, también es muy guapa...
—¡JORDAN!
—Lo siento, profesora.
El comentarista era un gryffindor por lo que no era sorpresa que su atención estuviera sólo en los jugadores de su casa, quien era vigilado por la profesora McGonagall, para que no dijera malas palabras o comentarios con doble sentido.
—Y realmente golpea bien, un buen pase a Alicia Spinnet, el gran
descubrimiento de Oliver Wood, ya que el año pasado estaba en reserva... Otra vez Johnson y.. No, Slytherin ha cogido la quaffle, el capitán de Slytherin, Marcus Flint se apodera de la quaffle y allá va... Flint vuela como un águila... está a punto de... no, lo detiene una excelente jugada del guardián Wood de Gryffindor y Gryffindor tiene la quaffle... Aquí está la cazadora Katie Bell de Gryffindor; buen vuelo rodeando a Flint, vuelve a elevarse del terreno de juego
y.. ¡Aaayyyy!, eso ha tenido que dolerle, un golpe de bludger en la nuca... La quaffle en poder de Slytherin... Adrian Pucey cogiendo velocidad hacia los postes de gol, pero lo bloquea otra bludger, enviada por Fred o George Weasley, no sé cuál de los dos... bonita jugada del golpeador de Gryffindor, y Johnson otra vez en posesión de la quaffle, el campo libre y allá va, realmente vuela, evita una bludger, los postes de gol están ahí... vamos, ahora Angelina... el guardián Bletchley se lanza... no llega... ¡GOL DE GRYFFINDOR!
Los gritos de los de Gryffindor llenaron el aire frío, junto con los silbidos y quejidos de Slytherin, sin lado de su oído.
ᅳ siento que el comentarista es demasiado gryffindor para comentar este partido ᅳescucho que le dijo Blaise.
ᅳ deberían hacer que una casa diferente haga los comentarios ᅳ escuchó a Pansy decirle.
Sin embargo la vista de Draco estaba en el moreno, que se mantenía volando sobre el juego, escuchaba el ruido como si fuese algo lejano, las palabras del comentarista, los gritos y protestas de los demás alumnos de slytherin y los abucheos y gritos de euforia por parte de los leones y las demás casas.
En un segundo Harry se lanzó hacia abajo, detrás del destello dorado. El buscador de Slytherin, Terence Higgs, también la había visto. Nariz con nariz, se lanzaron hacia la snitch...
Pero sin duda Potter era más veloz que Higgs. Aún en la distancia, él podía ver la pequeña pelota, agitando sus alas, volando hacia delante.
Pero la indignación aprecio en todo el campo cuando Marcus Flint le cerró el paso a Harry, para desviarle la dirección de la escoba, y éste se aferraba para no caer.
—¡Falta! —gritaron los Gryffindors.
La señora Hooch le gritó enfadada a Flint, y luego ordenó tiro libre para Gryffindor; en el poste de gol. Pero con toda la confusión, la snitch dorada, había vuelto a desaparecer para los jugadores.
Excpeto para él, que perseguía con la vista la pequeña snitch volaba, todo quedó silencio para él por largos minutos, antes de que perdiera de vista la pelota dorada.
Fijó su vista de nuevo en Harry, viendo como su escoba daba una súbita y aterradora sacudida. Durante un segundo pensó que iba a caer. Harry sr aferró con fuerza a su escoba con ambas manos y con las rodillas. Draco se preguntó si eso había pasado la primera vez.
La escoba de Harry iba en zigzag por el aire y, de vez en cuando, daba violentas sacudidas que casi lo hacían caer. Nadie parecía haberse dado cuenta de la conducta extraña de la escoba de Harry que lo llevaba cada vez más alto, lejos del juego, sacudiéndose y retorciéndose.
—No sé qué está haciendo Potter —murmuró Blaise de repente en su oído ᅳ parece que si escoba está siendo controlado a algo así.
De pronto, la gente comenzó a señalar hacia Harry por encima de las gradas. Su escoba había comenzado a dar vueltas y él apenas podía sujetarse. Entonces la multitud jadeó cuando la escoba de Harry dio un salto feroz y Harry quedó colgando, sujeto sólo con una mano.
Entonces Draco decidió mirar hacia las tribunas de los maestros, viendo la mirada maníaca del profesor Quirell y como su boca se movía rápidamente, murmurando hechizos supuso. Snape estaba a un lado, murmurando tambien, sin embargo parecía que ambos no podían competir, y esa era la razón del por que la escoba hacia movimientos confusos y erróneos.
Soltando un suspiró de cansancio murmuró mirando hacia los dos maestrosᅳ "la escoba libre será del control de ambos magos, la escoba se mantendrá firme y controlada a manos de su dueño y la magia que antes controlaba ya no podrá tocarla una vez murmurado este hechizo, el fuego ardera en la varita del mago oscuro y el juego continuará"
Terminado de decir aquel hechizo, Harry recuperó el control de la escoba y pudo volver a subirse de nuevo, sin embargo notó que hubo un alboroto en las tribunas debido a algún fuego, sin embargo para él fue suficiente. Aunque realmente no quería ver como Harry ganaba no pudo evitar seguir mirando el juego.
Harry volaba a toda velocidad hacia el terreno de juego cuando vieron que se llevaba la mano a la boca, como si se hubiese tragado un insecto, tosió y algo dorado cayó en su mano.—¡Tengo la snitch! —gritó, agitándola sobre su cabeza; el partido terminó en una confusión total.
Era de esperarse.
Aprovechando la indignación por parte de slytherin, el bullicio y gritó de los gryffindor, y los aplausos y gritos de Hufflepuff y Ravenclaw, se escabullo hacia el castillo. Se sentía bastante agotado mentalmente como para estar alrededor de tanta gente, había olvidado también que Flint era un dolor de cabeza, y que tal vez era mejo no presentarse a las pruebas de quidditch el próximo año.
Fue un tarde bastante tranquila luego del partido, con él metido entre sus libros de clases y sus amigos a su alrededor. Pansy intentando hacer sus deberes de historia de la magia, Blaise recostado en el hombro de Theo que había decidido estudiar con él y fue interceptado como una almohada, mientras el moreno leía la revista de corazón de bruja que le habia sacado de la cartera a Daphne, y Greg y Vincent que comían galletas de chocolate tranquilamente sin recordar que tenían deberes pendientes y la falta de Millicient recostado a su lado durmiendo.
La sala común estaba casi vacía, pues los de quinto, sexto y séptimo había decidido hacer una reunión en las habitaciones de arriba y los de tercero habían desaparecido rumbo hacia la biblioteca, había unos pocos slytherins de primer año o segundo, aunque eso era algo que no había cambiado con el paso de los años. No muchas serpientes conversaba entre ellos, y tal parecía que su grupo era el único que se consideraba amigos.
ᅳDraco ᅳ la voz de Blaise rompió el silencio, su mirada estaba en él aunque su cabeza aún descansaba en el hombro del castaño ᅳ¿recuerdas a ese perro de tres cabezas en el tercer piso?
ᅳ sí, lo recuerdo.
ᅳ¿hay un perro de tres cabezas en el tercer piso? ᅳpreguntó Pansy dejando de lado su tarea y prestando atención a la conversación.
ᅳ¿fueron al tercer piso? ᅳ preguntó a su vez Theo observando a Blaise, sin embargo ambas preguntas fueron ignoradas cuando Blaise se levantó, mirandolo con una extraña sonrisa.
ᅳ ¿recuerdas que dijiste que había una trampilla debajo de sus grandes patas?
ᅳve al punto, Zabini.
ᅳ¿qué crees que esta protegiendo?
ᅳ¿por que la pregunta? ᅳ miró confundido a su amigo, preguntándose también él que era lo que estaba protegiendo aquella bestia.
ᅳ solo me dio curiosidad.
Y aunque no lo admitiria en voz alta, a él también le entró curiosidad.
La falta de sueño volvió a atacarlo a las tres de la madrugada, por los que estuvo tres horas más viendo el techo de su habitación esperando que llegará la mañana, sentía frío en todo el cuerpo y calambres en la pierna, sin embargo no quería levantarse. O por lo menos no aún.
Se acercaba Navidad y sabía que debía regresar a la mansión. Sin embargo se sentía un intruso, se preguntaba que había había pasado con su conciencia de 11 años, o si estaría muerta o en alguna otra línea de tiempo, por que pese a haber aceptado pasar los próximos años, sin se preguntaba el por que estaba ahí, en ese línea de tiempo, con esa edad y ese cuerpo ¿cuando murió se teletransportó de inmediato a ese cuerpo o estuvo muerto algunos años antes de que lo enviarán de vuelta al pasado? ¿o el por que estaba Potter en el pasado? ¿había muerto también? Pero ¿cómo y por qué lo encontraba justo en esa línea de tiempo?
Todo era tan confuso que incluso su mente se ahora a de pensar en preguntas que aún no tenían respuestas. Y luego volvía a pensar en la Navidad. En la mansión. En su madre.
Se sentía raro volver a festejar algo como la Navidad, siendo que dejó de hacerlo durante su quinto año, recordaba la mansión más fría y lúgubre. Ya no había árboles o decoraciones navideñas, todo se había vuelto frío y gris, como si cada año hubiesen estado muriendo poco a poco.
Su mente lo llevo al campo de quidditch en una madrugada fría, sus cuerpo congelandose y su manos temblorosas tocando la flauta -su tesoro más preciado- mientras veía a Harry reír y jugar con las hadas de luz.
ᅳ sabía que vendrías.
ᅳ¿y si no lo hacia?
ᅳ te hubiese esperado hasta que regreses ᅳsusurró, siguiendo la conversación de sus recuerdos ᅳincluso en los últimos minutos de vida que me quedaban, te esperé.
La habitación quedó en silencio otra vez, esperando que fueran las seis para subir a la biblioteca, dejando aquellos recuerdos tapados con una cortina de negación, por que no quería recordar que Harry nunca iba a amarlo... no quería recordar cuanto Harry le odiaba.
Apenas el reloj marcó las seis, abandonó la cama de un salto y salió de su habitación ya vestido rumbo a la biblioteca.
No había otro lugar en el que quisiera estar, por eso no fue sorpresa ver la cara de incredulidad en el rostro de Madam Pince cuando llegó. Después de un cortes saludo, se sentó en la mesa más alejada de la entrada y levito el libro que quería leer, centrándose en su lectura.
Las horas pasaron sin que él se diera cuenta, sin embargo estaba muy sumergido leyendo el volumen tres de tres mil ingredientes de pociones contra venenos y quemaduras, o eso cuando sintió la presencia de alguien más sentándose a su lado.
ᅳ Potter ᅳ dijo sin levantar la vista de su libro, escuchando un bufido de risa a su lado.
ᅳ perspicaz.
Ambos se quedaron en silencio mientras él terminaba de leer la página 344 de hongos y flores silvestres, pero aún así siguieron en silencio luego de que el libro se cerrará.
ᅳ¿cómo supiste que era yo? ᅳpreguntó luego de un rato mientras miraba los ojos verdes a través del cristal de las gafas.
ᅳ te reconocería donde fuera.
ᅳagradecería que no me mintieras, Potter.
Harry sonrió de manera misteriosa, sin embargo no contestó a la pregunta, Draco pensó que había algo raro en ese Harry, sentía su nivel de magia alterada y algo fría, sin embargo ocultó aquel sentimiento pensando que era sólo una cosa sin importancia.
ᅳ¿desde hace cuanto estas aquí? ᅳcambio la pregunta, sentía que este Harry no estaba sorprendido por estar en el pasado tal vez por que ya lo había asimilado, si ese era el caso, Harry sería la víctima directa de su agresor, aquella persona que los envió a ambos al pasado.
Hubo una pausa extensa llena de silencio antes de que Potter hablará nuevamente.: ᅳregrese en el tiempo hace dos años.
¡eso era mucho tiempo!
ᅳ¿no intentaste volver?
ᅳ solo tenía nueve años, tenía hambre, frío, mi nivel de magia era bastante bajo incluso para hacer un accio sin varita...
Draco lo miró fijamente, aguantando las ganas de abrazarlo y consolarlo como la última vez, había asumido bien al haber pensado que Harry había sufrido viviendo con los muggles, recordaba una lejana conversación con Luna sobre ese tema, y se había sentido asqueado consigo por las peleas pasadas.
Nunca pudo pedirle disculpas por todas aquellas veces que insulto a su familia muerta, a su madre, o a sus amigos, por esa razón también se había dejado en claro que Harry ina a amarlo y tampoco él merecía ser correspondido.
Sin embargo ahora, aunque la culpa estaba ahí, no podía retroceder a la decisión que había tomado, tomó aire en un intento de darse animo entonces, con la mirada directa y sería habló.
ᅳaceptaré esa tregua, pero ᅳdijo interrumpiendo cualquier cosa que iba a decir el moreno ᅳno somos amigos. Mi meta y tu meta no son la misma, vamos por caminos separados, aún así, tenemos unos años más antes de la catástrofe. Te ayudaré a reducir los daños futuros, pero te pediré que no cambies algunos hechos. El tiempo es delicado e inestable, incluso para la magia, hacer algún movimiento erróneo causará que perdamos el hilo del tiempo y eso puede traer consecuencias. Si quieres salvar a alguien, recuerda la regla principal. No podemos caminar a oscuras, cualquier acontecimiento puede llegar a ocasionar que el futuro no sea como el que nosotros vivimos.
ᅳestá bien.
ᅳ mientras tanto yo no interferire en tu camino, aunque me gustaría hacer una lista de anotaciones de las cosas que tu viviste los próximos años, para llevar no hacer un movimiento en falso.
Harry sólo asintió, poco después draco decidió marcharse. Habían cosas que aún eran misteriosas, más preguntas se juntaban con el paso de los días, pero si quería salvar a su familia y al mismo Harry necesitaba la ayuda y el conocimiento del mismo Harry Potter.
