Malas treguas.

Había dicho que eso no sucedería. Que no se involucraria con las actividades Gryffindorescas de Potter y que por esta línea del tiempo, no se arrastraria por atención, y por ninguna otra razón, arriesgaria su vida por algo tan banal como para satisfacer su curiosidad y ego. Entonces ¿cómo es que terminó rodeado de gryffindors, en el bosque prohibido nuevamente?

Ah, si... Potter.

Para explicarlo debía hacer una narrativa retrospectiva. Luego de haber escuchado a Weasley hablar sobre dragones en la biblioteca, Blaise se había emocionado, diciendo que quería ver un dragón, y le hubiese encantado decirle que aguantará hasta su cuarto año, pero el chico estaba que daba brinquitos, así que no fue sorpresa que esa misma noche lo arrastra a la cabaña del semigigante para ver a la "fascinante criatura" por supuesto todo fue peor, por que ningún slytherin simpáticas con aquel gigante.

Draco no recordaba la fecha exacta de cuando lo habían atrapado espiando al trío de gryffindors antes de que lo castigaran, pero sabía que había sido una noche, por lo que había decidió permanecer en su sala común aislado de la cena, no quería verse involucrado -otra vez- con dragones, fuego, gryffindors o bosques prohibidos. Sin embargo era bastante fácil de suponer que sus planes siempre terminaban en total fracaso.

Dias antes de la tragedia, Blaise le había comentado a Draco que si había un dragón en la cabaña, y Theo -su dulce y racional Theo- lo había regañado por espiar lejos del castillo tan tarde, sin embargo mientras más intentaba evitar relacionarse con el dichoso animal, Blaise seguía hablando de lo mismo, una y otra vez, a cada segundo, estaba apunto de lanzarle un hechizo de burbuja silenciosa pero se contuvo sólo por consideración.

Ahora se arrepentía de no haberlo hecho.

Fue un sábado a la medianoche que Blaise lo sacó de la cama a rastras, y llevó a la torre más alta, él estaba agotado, llevaba una semana entera durmiendo sólo 3 horas y ya su cuerpo se sentía pesado, como si cargase el mismo 200 libros de tres mil páginas.

Pero recién cuando llegaron a la torre y escuchó el sonido de voces, recordó ¡el maldito dragón! Volteó enojado hacia su amigo, pero este sólo veía con emoción al animal enjaulado, quería golpearlo o tal vez empujarlo sin embargo la mirada de Potter y tres personas más le impidieron cometer un homicidio.

ᅳ¡Draco! ᅳ sonrió Harry al verlo, sin embargo él no dijo nada por un largo rato.

ᅳ¡te lo dije Draco, era un dragón! ᅳ Blaise emocionado se acercó a las otra perosnas allí, dejándolo de lado, y presentándose a ellos.

ᅳno iba a venir, me arrastró fuera de la cama.

ᅳlinda excusa, la usaré más tarde ᅳse burló Harry dándole un empujoncito con su hombro, y se acercó a los otros.

Los chicos que llevarían al dragón se mostraron muy amables, le enseñaron a Potter, a Granger y a Blaise los arneses que habían preparado para poder suspender al dragón entre ellos. Todos ayudaron a colocar a aninal para que estuviera muy seguro, y luego los tres estrecharon las manos de los homvres y les dieron las gracias.

Y ahí se iba el dragón.

ᅳ¿qué hacen aquí? ᅳpreguntó Granger, mirándolos con sospecha.

ᅳquería ver al dragón.

Los cuatro se quedaron en silencio un largo rato, antes de bajar por la escalera de caracol, como en esa línea de tiempo no había llamado a Mcgonagall, ella no los esperaba al final de las escaleras... Sin embargo no era la profesora quien se encontraba al pie de la escalera sino Filch.

—¿es enserio?—escuchó susurrar a Harry— otra vez tenemos problemas.

ᅳquiero golpearlos a los dos.

Y ese fue el resumen del por que ahora estaba ahí, con Blaise, Potter, Granger y el semigigante y su perro en la entrada del bosque prohibido.

El guardabosques, los condujo hasta el límite del bosque. Levantando su farol, señaló hacia un estrecho sendero de tierra, que desaparecía entre los espesos árboles negros. Una suave brisa les levantó el cabello, mientras miraban en dirección al bosque.

—Miren, allí —dijo Hagrid—¿Ven eso que brilla en la tierra? ¿Eso plateado? Es sangre de unicornio. Hay por aquí un unicornio que ha sido malherido por alguien. Es la segunda vez en una semana. Encontré uno muerto el último miércoles. Vamos a tratar de encontrar a ese pobrecito herido. Tal vez tengamos que evitar que siga sufriendo.

—¿Y qué sucede si el que hirió al unicornio nos encuentra a nosotros primero? —dijo Draco, mirando a Harry, quien lo miro burlón.

—No hay ningún ser en el bosque que los pueda herir si están conmigo o con Fang —dijo Hagrid— solo sigan el sendero. Ahora vamos a dividirnos en dos equipos y seguiremos la huella en distintas direcciones. Hay sangre por todo el lugar, debieron herirlo ayer por la noche, por lo menos.

—¡Yo quiero ir con Fang! —dijeron rápidamente Draco y Blaise, mirando al perro.

—Muy bien, pero les informo de que es un cobarde —dijo el semigigante ᅳ Entonces yo, Harry y Hermione iremos por un lado y Malfoy, Zabini y Fang, por el otro. Si alguno encuentra al unicornio, debe enviar chispas verdes, ¿de acuerdo? Y si alguno tiene problemas, las chispas serán rojas y nos reuniremos todos... así que tened cuidado...y en marcha.

El bosque estaba oscuro y silencioso. Después de andar un poco, vieron que el sendero se bifurcaba. Harry, Hermione y Hagrid fueron hacia la izquierda y los dos slytherin fueron hacia la derecha.

Anduvieron en silencio, con la vista clavada en el suelo. Balise sostenia el farol que iluminaba el camino. De vez en cuando, un rayo de luna a través de las ramas iluminaba una mancha de sangre azul plateada entre las hojas caídas.

ᅳlo siento. ᅳ dijo Blaise, rompiendo el silencio. Ambos continuaban caminando, escuchando las crujientes hojas al caminar.

ᅳ¿por que?

ᅳterminamos aquí por que yo te arrastre a ver al dragón.

ᅳno importa. Sé que siempre te emocionas demasiado.

ᅳno quería meterte en problemas. Hemos sido amigos desde pequeños, sin embargo... siento que te has distanciado de nosotros mucho... no nos contaste sobre tu falta de temperatura... O esas extrañas cicatrices que tienes el pecho.

El paso de ambos se detuvo abruptamente, Draco volteó su mirada hacia su amigo, y vio en ellos miedo, como si no lo que dijo no tuviera que haberlo dicho. Todavía había manchas de sangre de unicornio en el serpenteante sendero, la luz iluminaba ambos rostros.

ᅳ¿quién...?

ᅳ Snape. Él no sabía que nosotros no sabíamos, le preguntamos por que siempre estabas temblando o por que tu apetito había decaído, él también está preocupado.

Draco pensó que eso tenía sentido. Peor aún así... las cicatrices en su pecho eran algo que había deseado haber mantenido en secreto de sus amigos. Especialmente de ellos.

ᅳno importa si no nos lo dices ahora, cuando estés listo está bien, puedes decirnoslo, fingiremos sorpresa para que se vea más creíble ᅳdijo Blaise sonriendole tranquilizador y el rió bajito, comprendiendo que no importaba preocuparse, se dijo así mismo que está vez no fallaría.

Caminaron un largo rato más, siguiendo el rastro de sangre, preguntándose si el unicornio tenía un mar de sangre o algo, ya que parecía que su sangre estaba por todo el bosque, pero ambos se ocultaron detrás de un árbol caído cuando sintieron que alguien los vigilaba.

Se escuchaba como si alguien se estuviese deslizando sobre las hojas secas. Poco después, ya ninguno de los dos escuchó nada, sin embargo accidentalmente la varita de Blaise arrojó chispas rojas.

ᅳrayos.

Pasaron varios minutos antes de que el gigante apareciera, sin embargo no estaba para nada contento con ellos. Sólo los arrastró a ambos hacia donde él sabía, estaban los otros dos.

Poco después de reunirse todos de vuelta, ambos chicos de slytherin se habían dado cuenta de que el perro no había ido con ellos todo este tiempo.

ᅳ¿el bosque nos enloqueció? ᅳle preguntó Draco a su amigo, y este sólo asintió, ambos rieron en voz baja.

—Vamos a necesitar mucha suerte para encontrar algo, después del alboroto que hicieron. ᅳ dijo furioso, sin embargo ambos se contuvieron a decir algo, como que él fue el más ruidoso, pues cuando había llegado con ellos los había regañado en voz alta, pero sólo lo miraron inocentes. ᅳ Bueno, ahora voy a cambiar los grupos... Zabini, tú te quedas conmigo y Hermione, dos serpientes no pueden estar juntas sin hacer un alboroto. Harry, tú vas con Fang y Malfoy. Lo siento—escuchó que le dijo en susurro bastante alto dirigiéndose a Harry.

Y ahí están ellos devuelta, después de ocho años, con la misma edad y la misma apariencia en el mismo año, como la primera vez, internandose al corazón del bosque. Debía ser una broma muy cruel del destino.

ᅳestamos destinados a cruzarnos siempre ᅳse burló Potter empujandolo con el hombro.

ᅳdiría que se siente nostálgico, pero ahora eres más insoportable.

Anduvieron cerca de media hora, internándose cada vez más profundo, hasta que el sendero se volvió casi imposible de seguir, porque los árboles eran muy gruesos.

Había manchas en las raíces de los árboles, como si la pobre criatura se hubiera arrastrado en su dolor. Draco pudo ver un claro, más adelante, a través de las enmarañadas ramas de un viejo roble.

—Mira... —murmuró, levantando un brazo para detener a Harry, quien cargaba el farol. Algo de un blanco brillante relucía en la tierra. Se acercaron más. Y sí, era el unicornio y estaba muerto.

La imagen era tan hermosa y tan triste a la vez. Sus largas patas delgadas estaban dobladas en ángulos extraños por su caída y su melena color blanco perla se desparramaba sobre las hojas oscuras.

Potter había dado un paso hacia el unicornio, cuando un sonido de algo que se deslizaba, los hizo congelarse en donde estaban. Un arbusto que estaba en el borde del claro se agitó. Entonces, de entre las sombras, una figura encapuchada se acercó gateando, como una bestia al acecho. Los tres, incluyendo al perro, permanecieron paralizados. La figura encapuchada llegó hasta el

unicornio, bajó la cabeza sobre la herida del animal y comenzó a beber su sangre.

Pero al contrario de la primera vez, él no gritó ¿cómo hacerlo? La figura encapuchada levantó la cabeza y miró directamente a Harry. La sangre del unicornio le chorreaba por el pecho. Se puso de pie y se acercó rápidamente hacia ellos.

ᅳPotter... ᅳgritó sin embargo, Harry se sostenía la cicatriz, como si esta le estuviera lastimando, alzó la varita sin dudarlo apuntando a la criatura y susurro ᅳ expelliarmus!

Aquella criatura salió volando unos metros de distancia, asi que aprovachando el espacio, tomo la mano de Harry y se colocó por delante de él, dándole la cara a la criatura a modo de defensa.

La criatura lo observó detenidamente, nervioso, sin acercarse, antes de que se escucharán cascos galopando, y luego, algo saltó limpiamente y atacó a la figura.

Harry cayó de rodillas detrás suyo, agarrándose la cabeza. Draco se agachó y con sus manos apretó fuertemente la cabeza del moreno, haciendo que este lo mirara con los ojos reteniendo lágrimas: ᅳcalmate.

Harry lo miro fijamente a los ojos los siguientes minutos antes de que se calmara, no se separó de Draco ni por un segundo, sin cuando ya su tez había dejado de ser tan pálida, y la había color en sus mejillas.

ᅳGracias ᅳsusurro bajo.

Solo despues de unos minutos sintieron la presencia de alguien detrás suyo, alzaron la vista y vieron a un Centauro, parecía más joven que los demás Centauros con los que había hablado en el pasado, tenía cabello rubio muy claro, cuerpo pardo y cola blanca. No, a este jamás lo había visto, este no era un seguidor de Voldemort.

—¿Estás bien? —dijo el centauro, preguntándole a Harry.

—Sí... gracias... Draco me ayudó.

El centauro no contestó. Tenía ojos asombrosamente azules, como pálidos zafiros. Observó a Harry con cuidado, fijando la mirada en la cicatriz que se veía amoratada en la frente de Harry.

—Tú eres el chico Potter —dijo después—. Es mejor que regreses con Hagrid. El bosque no es seguro en esta época en especial para ti. ¿Puedes cabalgar? Así será más rápido... Mi nombre es Firenze —añadió, pero Draco alzó la mano y lo detuvo.

ᅳyo lo ayudaré, un ser como tú no debe inclinarse ante alguien como nosotros, ocasionará problemas innecesarios.

Antes de incluso caminar, del otro lado del claro llegó un súbito ruido de cascos al galope. Dos centauros más aparecieron velozmente entre los árboles, resoplando y con los flancos sudados.

—¡Firenze! —rugió uno de ellos—¿Qué estás haciendo?

—¿Te das cuenta de quién es? —dijo Firenze—es el chico Potter. Mientras más rápido se vaya del bosque, mejor.

—¿Qué le has estado diciendo a estos niños? —gruñó uno de ellos—recuerda, Firenze, juramos no oponernos a los cielos. ¿No has leído en el movimiento de los planetas lo que sucederá?

El otro dio una patada en el suelo con nerviosismo.

—Estoy seguro de que Firenze pensó que estaba obrando lo mejor posible —dijo, con voz sombría.

—¡Lo mejor posible! ¿Qué tiene eso que ver con nosotros? ¡Los centauros debemos ocuparnos de lo que está vaticinado! ¡No es asunto nuestro el andar como burros buscando humanos extraviados en nuestro bosque!

Draco no entendía lo que pasaba, aún así se mantuvo en silencio. Sé agachó y espero que Harry se subiera a su espalda, cosa que hizo sin chistar, la pelea entre los tres Centauros seguía sin embargo sólo uno de ellos notó sus movimientos, el Centauro que estaba demasiado nervioso.

ᅳ tú... ᅳle habló ᅳ¿que eres...?

Él miro confundido, Harry se aferraba a su cuello, su cabello cubría sus ojos, no entendía a que se refería.

ᅳno deberías estar aquí ᅳsu voz salió temblorosa, su mirada mostraba una emoción que no supo descifrar, Draco sólo lo miró un rato, antes de encogerse de hombros.

ᅳlo sé.

Los otros dos Centauros lo miraron, antes de apartarse de su camino y dejarle el sendero libre. Él no comprendió bien por que lo habían mirado así, o a que se refería aquel Centauro con respecto al "aquí " se preguntaba si se refería a geográficamente, o espiritualmente, de cualquier manera, la respuesta siempre sería la misma.

Mientras avanzaban, Harry sujetandose de su cuello, y él caminando lentamente, Harry decidió romper el silencio.

ᅳ ¿sabes qué era esa cosa que quiso atacarnos?

Draco no contestó. Formulando mil y una teorías, llegamdo siempre al mismo resultado. Siguieron andando entre los árboles y en silencio, durante tanto tiempo que Harry creyó que Draco no le contestaria.

—Harry, ¿por qué haces preguntas de las cuales sabes la respuesta?

ᅳpor que quiero que tu respondas.

—sólo alguien que no tenga nada que perder y todo para ganar, puede arriesgarse a beber sangre de unicornio. La sangre de unicornio te mantiene con vida, incluso si estás al borde de la muerte, pero a un precio terrible. Si uno mata algo puro e indefenso para salvarse a sí mismo, conseguirá media vida, una vida maldita, desde el momento en que la sangre toque sus labios.

ᅳ¿es por eso que no bebiste sangre de unicornio cuando estábamos en octavo?

La pregunta lo tomo por sorpresa, pero no lo molesto.

ᅳmi vida ya estaba maldita sin beber sangre de unicornio, ¿por qué arriesgaria la muerte de una criatura si eso no iba a detener mi muerte? Mi maldición fue... un castigo por mis malas decisiones, y mi muerte... ya lo esperaba desde antes.

Harry se quedó en silencio, Draco era muy sincero al contestar sus preguntas, se preguntó por que creía que merecía ser castigado cuando lo único que había hecho, fue tomar el único camino abierto para él.

ᅳVoldemort está tras la piedra.

ᅳlo supuse.

ᅳ eres difícil de sorprender.

ᅳvenimos del futuro, Harry. Prácticamente nos contaron todo el final de nuestra historia en hogwarts, era imposible no saber que los últimos años estudiando, también tuviste que aguantar a un loco sin nariz intentando matarte.

ᅳes agotador, no diré que no.

Ambos rieron suavemente y Draco siguió avanzando, el viento acariciaba sus cabellos, y sus mejillas permanecían rojas por el frío, Harry recosto su cabeza en la espalda de Draco y permaneció tranquilo, sintiendo la frialdad de la espalda de su compañero y oliendo la dulce fragancia de la menta fresca.

Pronto se encontraron con el resto del grupo, Hermione corría hacia ellos por el sendero, para ver a Harry, quien seguía recostado en la espalda de Draco sosteniendo firmemente.

—¡Harry! Harry, ¿estás bien? ᅳhola sonaba agitada, por correr todo el camino hasta ellos, el semigante la seguía de cerca.

—Estoy bien —dijo Harry, mientras ponía sus pies nuevamente en el suelo— Draco me ayudó, el unicornio está muerto, Hagrid, está en ese claro de atrás.

—¡Draco! ᅳ Blaise corrió hacia el rubio y se lanzo, abrazandolo con fuerza ᅳmaldita sea, Malfoy, ¿sabes lo que me hará toda la sala común si tienes un sólo rasguño? ¡mi madre quedará sin heredero!

ᅳesta bien, Blaise. Ibas a morir de una forma u otra.

Ambos slytherin siguieron bromeando mientras regresaban al castillo, siendo observado curiosamente por los otros tres, Draco hablaba más suave y libremente con su mejor amigo, y Harry pensó que ese sí era el verdadero Draco, y no le importaría ser su amigo.


En los próximos años, y desde que era un niño, Draco nunca pudo recordar cómo se las había arreglado para hacer sus exámenes, sabía que era muy inteligente, pues su propio padre y madre habían sido sus tutores personales, y había tenido otros tutores profesionales, era necesario para él, que era el único heredero del apellido Malfoy ser el mejor e cada cosa en la que participaba, por lo que fue grande el castigo cuando trajo un segundo lugar luego de su primer año. Había tenido que renunciar a muchas activades luego de eso, entre ellos sus clases de música y arte. También había tenido que estudiar día y noche tratando de tener sus exámenes con la máxima puntuación, y como castigo por no poder traer el primer lugar, tuvo que entrar al equipo de quidditch.

No es que diga que odie el Quidditch, pero si obligas a alguien a jugar un deporte que no quiere desde pequeño, es bastante obvio que lo odiaria mientras pasarán los años. Le gustaba el Quidditch, pero sólo para divertirse con sus amigos, las competencias y arduos entrenamientos le habían sacado la emoción de jugar, la constante presión que sentía era tan agobiante que siempre buscaba dejar el equipo o lesionarse para no jugar.

Y era por esa misma razón, que día a día hasta cuando el insomnio atacaba, si en esta línea de tiempo podía cambiar algunas cosas, varias de ellas serían principalmente el no dejar su clases de música. Amaba la música, aprendía rápidamente a tocar melodías hermosas en el violín, en el piano, en la guitarra y en la flauta, no estaba listo para renunciar a su sueño, el único deseo que no ha cambiado desde su verdadera línea del tiempo.

Quería ser libre, por lo menos de las constantes presiones.

Hacía mucho calor en los salones grandes donde se examinaban por escrito. Les habían entregado plumas nuevas, especiales, que habían sido hechizadas con un encantamiento antitrampa, aunque el necesitaba hacerlo, pues las respuestas eran algo que vivían en su cabeza.

También tenían exámenes prácticos. El profesor Flitwick los llamó uno a uno al aula, para ver si podían hacer que una piña bailara claqué encima del escritorio, cosa bastente sencilla. La profesora McGonagall los observó mientras convertían un ratón en una caja de rapé. Ganaban puntos las cajas más bonitas.

La clase de Snape fue la más fácil de todas. Fue el primero en entrar y el primero en salir. Aún cuando sus recuerdos fueran contaminados, las pociones era algo que siempre iba a amar, por que le recordaba a su padrino, aún cuando no pudiera consumir más pociones, hacerlas le daba un sentimiento de tranquilidad.

El examen de Historia de la Magia fue uno también de los primeros que terminó, eran preguntas fáciles por lo que apenas terminó abandonó la clase y se fue al comedor con el permiso del profesor Binns. Luego de terminar los exámenes estarían libres durante toda una semana, antes de recibir los resultados de los exámenes.

La tarde estuvo bastante apretada para Draco, la razón era fácil, todos querían tocarlo o abrazarlo, pues su cuerpo mantenía muy baja temperatura haciendo que el calor rebotara de su cuerpo, y con el calor que hacia, todos querían pegarse a él. Pansy en específico, pues odiaba más que nada sudar.

El mañana pasó lentamente, tuvo que huir de sus amigos luego de que lo aprisionaran, así que mientras caminaba tranquilamente por el vestíbulo, con su libro de hechizos y encantamientos de la orden, no espero para nada encontrarse con tres leones nerviosos, bueno, dos.

Harry apenas lo vio, se le acercó. Lucía cansado, como si no hubiese podido dormir esos días, los otros dos seguían a Harry tomando su distancia de él.

ᅳ¿Qué hacen por acá?

ᅳque te importa ᅳcontesto Weasley, ese año no habían tenido tantos encuentros, y cuando solían tenerlo, usualmente se ignoraban, aún no entendía por que su mala cara cuando lo veía, tal vez por su apellido.

ᅳvamos a ver a Dumbledore.

ᅳde acuerdo, buena suerte ᅳ dijo e iba a seguir su camino, pero de inmediato sintió que algo lo detenía, no tuvo que voltearse para saber quien era ᅳ¿qué?

Sin embargo cualquier palabra que quiso decir fueron severamente interrumpidas por la profesora McGonqgall.

—¿Qué están haciendo los cuatro aquí dentro?

—Queremos ver al profesor Dumbledore —dijo la castaña con valentía.

—¿Ver al profesor Dumbledore? —repitió la profesora, como si pensara que era algo inverosímil—. ¿Por qué?

—Es algo secreto —dijo está vez Weasley, pero de inmediato deseó no haberlo hecho, porque la profesora McGonagall se enfadó.

—El profesor Dumbledore se fue hace diez minutos —dijo con frialdad—Recibió una lechuza urgente del ministro de Magia y salió volando para Londres de inmediato.

—¿Se fue? —preguntó está vez Granger con aire desesperado— ¿Ahora?

—El profesor Dumbledore es un gran mago, señorita Granger, y tiene muchos compromisos.

—Pero esto es importante.

—¿Algo que tú tienes que decir es más importante que el ministro de Magia, Granger?

—Mire —dijo Harry entrando por primera vez en la conversación—, profesora, se trata de la Piedra Filosofal...

Fue evidente que la profesora McGonagall no esperaba aquello. Los libros que llevaba antes en sus brazos se deslizaron al suelo y no se molestó en recogerlos.

—¿Cómo es que sabes...? —farfulló.

—Profesora, creo... sé... que Sna... que alguien va a tratar de robar la Piedra. Tenemos que hablar con el profesor Dumbledore ᅳdijo Weasley de nuevo, tomando el mando a la larga charla que tendrían con la maestra ¿esto había ocurrido la primera vez? Quién sabe, pues el único con estos recuerdos parecía saber como iba está escena y parecía bastante lejano a los otros.

—El profesor Dumbledore regresará mañana —dijo finalmente la profesora— No sé cómo habrán descubierto lo de la Piedra, pero quedense tranquilos. Nadie puede robarla, está demasiado bien protegida.

—Pero profesora...

—chicos, sé de lo que estoy hablando —dijo en tono cortante. Se inclinó y recogió sus libros—. Les sugiero que salgan y disfruten del sol.

Pero no lo hicieron, y además lo arrastraron a sus planes.

—Será esta noche —dijo Harry una vez que se aseguraron de que la

profesora McGonagall no podía oírlos— quien sea que busca la piedra, pasará por la trampilla esta noche. Ya ha descubierto todo lo que necesitaba saber y ahora ha conseguido quitar de en medio a Dumbledore. Él envió esa nota, seguro que el ministro de Magia tendrá una verdadera sorpresa cuando aparezca Dumbledore.

—Pero ¿qué podemos...?

Hermione tosió. Harry y Ron se volvieron. Snape estaba allí.

—Buenas tardes —dijo amablemente. Lo miraron sin decir nada—No deberían estar dentro en un día así —dijo con una rara sonrisa torcida ᅳ Malfoy, usted tiene una reunión conmigo, espero verlo rápidamente en mi oficina.

ᅳsi, profesor.

—y ustedes, deben ser más cuidadosos —dijo Snape—si los andando por aquí, pueden pensar que van a hacer alguna cosa mala. Y Gryffindor no puede perder más puntos, ¿no es cierto?

Los tres se ruborizaron. Se dieron media vuelta para irse, pero Snape los llamó.

—Ten cuidado, Potter, otra noche de vagabundeos y yo personalmente me encargaré de que te expulsen. Que pases un buen día.

Los tres se alejaron, sin embargo él se quedó al lado del profesor que lo miró esperando algún tipo de respuesta.

ᅳes extraño que intentes expulsar a Potter siendo que lo sobre proteges.

ᅳes más divertido así ᅳ fue la única respuesta que recibió del profesor antes de que ambos comenzarán a caminar rumbo hacia la sala de profesores. Sólo estaban el profesor Flitwick y ellos dos. Severus lo invito a tomar una taza de té mientras hablaban sobre porque llevaba una capa de invierno en pleno calor.

ᅳfrío.

Severus no dijo nada, esa era su manera de hablar. Estaba analizando su situación, era extraño hasta para el profesor de posiones como su ahijado sufría de temperaturas bajas aún en el calor del verano, e incluso los amuletos o hechizos de calefacción no le servían por mucho tiempo, y aunque la forma más sencilla de aminorar el frío fuera con posiones, Draco no podía consumir siquiera una gota. También su insomnio y su problemas con la falta de apetito ya era muy alarmante, Narcisa estaba demasiado preocupado por su hijo, que parecía tener graves problemas mágicos internos que tal vez, en caso de que sea verdad, pudieran empeorar los próximos años.

Además de ese problema, Severus y Lucius estaban bastantes preocupados también con la maldición "sectumsempra", una maldición que no debía conocerla un niño de 11 años, que apenas ingresaba al mundo de las prácticas. Apenas había logrado salvarlo de tales cortes, si ese día no hubiese ido a la mansión no quiere imaginarse como hubiesen hecho el matrimonio Malfoy para superar la muerte de su único heredero.

Las cicatrices que le quedaron en el pecho aún no se curaban del todo, sus marcas rosaseas y el hinchazón aún era imposible de tratar, aveces en la oscuridad de su mente, Severus se preguntaba por que lo había hecho. Sabía que el único que podía contestar esa pregunta era Draco, y también sabía que jamás esa pregunta sería contestada.

Lo bueno es que Draco tenía amigos leales y una casa leal, que se preocupaba por su seguridad y bienestar, pese a la muy mala reputación de la casa de slytherin, sus alumnos sólo se mostraban crueles con otras casas, pues entre ellos, incluso con rivalidad y desacuerdos, ellos se protegían mutuamente.

ᅳ Narcisa está preocupada.

Draco tomo un sorbo de té: ᅳno necesita preocuparse.

Severus sólo pensaría cuando ese niño que había crecido molestando a los pavos reales, metiendo barro en su oficina y derramando tinta en sus pergaminos había madurado tanto. Sentía que hablaba con un hombre de 20 años, responsable pero descuidado consigo.


Draco miro fijamente a los tres gryffindors, los analizó de pies a cabeza y sostuvo su mirada en sus rostros, luego se señaló a si mismo, y dijo con la voz calmada y distante: ᅳ¿qué estoy haciendo aquí?

Los otros dos gryffindors miraron a Harry.

ᅳno tenemos tiempo para hacer volver a Malfoy, vamonos antes de que Snape tome la piedra y ᅳ empezó a decir Weasley pero su discurso apresurado se detuvo cuando vio que Draco ya estaba caminado por lejos de ellosᅳ¡hey! ¿adónde vas?

ᅳse que les gusta jugar a ser héroes y salvar el día, pero no está en mis planes futuros seguirlos a ustedes, ni siquiera somos cercanos para ir tras un maníaco loco, que Potter y yo tengamos una tregua no significa que seré su perrito faldero. Gracias.

Ronald estaba rojo de la ira, estaba seguro que iba a gritarle pero Harry se adelantó y lo agarró del brazo.

ᅳ necesito que vengas conmigo, contigo allí, no habrá problemas, como sabes somo gryffindors, imprudentes al peligro, ¿por favor? ᅳa Draco le hubiese gustado ser más fuerte a los ojos de cachorro de Harry, pero todos saben que una vez que ves esos hermosos ojos esmeraldas, uno no puede decir que no.

ᅳ tres ranas de chocolate, y 5 plumas de azúcar.

ᅳhecho.

Y esa fue la versión corta y más humillante de Draco Malfoy siguiendo a tres estúpidos leones a lo que él llamaba "la primera misión suicida del ejército Potter" la puerta ya estaba entreabierta, por lo que no fue necesario forzar la cerradura con un hechizo. Apenas entraron y la suave melodía de un arpa tocando se escuchó. Draco no temió por la criatura frente a sus ojos, sólo observó como la melodía parecían estar llegando a su fin. Harry a su lado, sacó una flauta y la comenzó a tocar, haciendo que una melodía nostálgica de escuchara en el aire, sin embargo no reconoció la canción.

—Sigue tocando —advirtió Weasley a Harry, mientras se arrastraba hasta la trampilla —Creo que podemos abrir la trampilla —dijo después, espiando por encima del lomo del perro—. ¿Quieres ir delante, Hermione?

—¡No, no quiero!

—Muy bien. —Ron apretó los dientes y anduvo con cuidado sobre las patas del perro. Se inclinó y tiró de la argolla de la trampilla, que se levantó y abrió.

—¿Qué puedes ver? —preguntó Hermione con ansiedad.

—Nada... sólo oscuridad... no hay forma de bajar, hay que dejarse caer.

Draco que estaba a un lado de Harry, levantó la mano y se acercó: ᅳ iré primero, si no les importa.

Weasley lo miró soprendido, sin embargo se apartó un poco, dándole espacio para que se pudiera acercar. Draco camino hasta quedar frente a la trampilla y sin pensarlo dos veces saltó, sin embargo antes de siquiera aterrizar, tomo su varita y se lanzó un hechizo que lo hizo flotar hasta un piso sólido. Estaba todo a oscuras sin embargo sintió el olor tan familiar de aquella planta.

—¡Todo está bien! —gritó al cuadradito de luz del tamaño de un sello—. ¡Fue un buen aterrizaje, pueden saltar!

Harry fue el primero en saltar, luego Ron lo siguió, ambos aterrizaron en la planta que él había evitado.

—¿Qué es esta cosa? —preguntó Weasley, sin ver donde estaba él.

—No sé, alguna clase de planta. Supongo que está aquí para detener la caída. ¡Vamos, Hermione! ᅳgritó Harry, pronto la música lejana se detuvo. Se oyó un fuerte ladrido, pero Granger ya había saltado. Cayó al otro lado de Harry.

ᅳ¡Malfoy! ¿dónde estas?

ᅳ suelo.

ᅳ¿suelo?

ᅳyo flote hasta el suelo, pensé que ustedes harían lo mismo, sin embargo cayeron justo en la trampa de la profesora Sprout.

—¿por qué no lo dijiste antes?

ᅳpensé que ya sabía que debían flotar, y no solo dejarse caer, ¿qué hubiese pasado si esto fueran espinas de metal? Quedarían atravesados antes de incluso llegar a la segunda puerta.

ᅳ¡tu maldita serpiente, traidora y presumida! ᅳWeasley empezó a forcejear con la planta enredandose más con ella, la planta se extendía como una serpiente sujetandolos de los tobillos, enredandolos.

Sostuvo su varita fuerte, y con un leve tirón, el cuerpo de Hermione quedó libre, justo a su lado.

ᅳGracias.

Draco asintió con la cabeza, mirando como los chicos luchaban para quitarse la planta de encima, pero mientras más luchaban, la planta los envolvía con más rapidez.

—¡Dejen de moverse! —les ordenó Hermione—Sé lo que es esto. ¡Es Lazo del Diablo!

—Oh, me alegro mucho de saber cómo se llama, es de gran ayuda —gruñó Ron, tratando de evitar que la planta trepara por su cuello.

—¡Calla, estoy tratando de recordar cómo matarla! —dijo Hermione.

ᅳfuego ᅳcontesto haciendo que ella lo mirara sorprendía por su rápida respuesta. ᅳ a la planta lazo del Diablo le gusta la oscuridad y la humedad, el fuego te será de ayuda.

ᅳGracias, Malfoy.

ᅳpueden darse las gracias más tarde, ¡enciendan fuego! ᅳ los regaño Weasley.

—Sí... por supuesto... ¡pero no tengo madera! —gimió Hermione,

retorciéndose las manos.

—¿TE HAS VUELTO LOCA? —preguntó Ron—. ¿ERES UNA BRUJA O NO?

—¡Oh, de acuerdo! —dijo Hermione. Agitó su varita, murmuró algo y envió a la planta unas llamas azules como las que había utilizado con Snape. En segundos, los dos muchachos sintieron que se aflojaban las ligaduras, mientrasla planta se retiraba a causa de la luz y el calor. Retorciéndose y alejándose, se desprendió de sus cuerpos y pudieron moverse.

—Gracias, chicos—dijo Harry, mientras se acercaba a la pared, secándose el sudor de la cara.

—Sí —dijo Ronᅳ y yo me alegro de que Harry no pierda la cabeza en las crisis. Porque eso de "no tengo madera"... francamente... y Malfoy yo...

ᅳsigamos. ᅳ lo interrumpió.

—Por aquí —dijo Harry, señalando un pasadizo de piedra que era el único camino. Lo único que podían oír, además de sus pasos, era el goteo del agua enlas paredes.

—¿Oyes algo? —susurró Ron.

Harry escuchó. Un leve tintineo y un crujido, que parecían proceder de delante.

—¿Crees que será un fantasma?

—No lo sé... a mí me parecen alas. ᅳcontesto Harry, mirando al frente.

Llegaron hasta el final del pasillo y vieron ante ellos una habitación brillantemente iluminada, con el techo curvándose sobre ellos. Estaba llena de pajaritos brillantes que volaban por toda la habitación. En el lado opuesto, había una pesada puerta de madera.

—¿Crees que nos atacarán si cruzamos la habitación? —preguntó Ron.

—Es probable —contestó Harry—. No parecen muy malos, pero supongo que si se tiran todos juntos... Bueno, no hay nada que hacer... voy a correr.

Respiró profundamente, se cubrió la cara con los brazos y cruzó corriendo la habitación. Sin embargo no sucedió nada. Pronto los otros tres lo siguieron, e intentaron abrir la puerta. Tiraron y empujaron, pero la puerta permanecía sólida, y quieta.

—¿Y ahora qué hacemos? —preguntó Ron.

—Esos pájaros... no pueden estar sólo por decoración —dijo Hermione.

Observaron—¡No son pájaros! —dijo de pronto Granger nuevamente—. ¡Son llaves! Llaves aladas, fíjense bien. Entonces eso debe significar... —Miró alrededor de la habitación, mientras los otros observaban la bandada de llaves—. Sí... miren ahí ¡Escobas! ¡Tenemos que conseguir la llave de la puerta!

—¡Pero hay cientos de llaves!

Ron examinó la cerradura de la puerta.

—Tenemos que buscar una llave grande, antigua, de plata, probablemente, como la manija.

Cada uno de los gryffindors cogió una escoba y de una patada estuvieron en el aire, remontándose entre la nube de llaves. Trataban de atraparlas, pero las llaves hechizadas se movían tan rápidamente que era casi imposible sujetarlas.

Draco que estaba al lado de la puerta los miro un rato antes de aburrirse y mirar la cerradura. ᅳ ¿me dejarías pasar?

Jamás espero que sólo por pedir permiso la puerta se abriera, dejándolo pasar tranquilamente, los otros chicos al ver que Malfoy había abierto la puerta, bajaron rápidamente y soltaron las escobas en el suelo, antes de entrar por la puerta que estaba apunto de cerrarse, los tres cruzaron rápidamente después de Draco. Una vez del otro lado, los tres leones se voltearon a mirarlo con extrañas expresiones.

ᅳ¿cómo lo hiciste? ᅳ preguntó la castaña.

ᅳ¿no lo sé? ᅳestaría o no mintiendo si dijera que eso fue extraño hasta para él, pero en su mansión habían habitaciones donde debías permiso a la puerta para pasar, supuso que sólo debía intentar esa manera, pero nunca espero que eso sucediera.

ᅳbueno, no importa ᅳdijo Harry palmeando su hombro, cuando los cuatro pusieron atención a la siguiente habitación, está estaba oscura, no pudieron ver absolutamente nada hasta que estuvieron dentro de la luz, y pronto todo el lugar se alumbró, dejando ver un enorme tablero de ajedrez.

—¿y ahora qué hacemos? —susurró Granger, mirando las enormes piezas.

—Está claro, ¿no? —dijo Ron—tenemos que jugar para cruzar la

habitación.

Detrás de las piezas blancas pudieron ver otra puerta.

—¿Cómo? —dijo Hermione con nerviosismo.

—Creo —contestó Ron— que vamos a tener que ser piezas.

Solo había tres lugares vacíos, para tres gryffindors, Draco decidió sólo mirar, preguntándose por que razón todos los juegos estaban diseñados para pasar tan fácilmente, y por que siempre tres. Tres escobas, tres espacios vacíos en el tablero, parecía que estaban esperando que esos tres niños bajarán ahí.

¿por esto les habían regalo puntos al final de su primer año? Wow, que amable es Dumbledore, mandar a sus alumnos de primero a resolver una misión con poco experiencia que pudo haber terminado muy mal ¿que hubiese pasado si los tres se hubiesen muerto en el primer año, sólo por que los adultos ignoraron a sus estudiantes? Y luego regalarles puntos por una casi muerte.

—¡NO! —los gritos de Potter y Granger lo sacaron de sus pensamientos. Sólo ahí, pudo ver por que tanto escándalo, los miro con detenimiento.

—¡Esto es ajedrez! —dijo enfadado Ron—. ¡Hay que hacer algunos

sacrificios! Yo daré un paso adelante y ella me cogerá... Eso te dejará libre para hacer jaque mate al rey, Harry.

—Pero...

—¿Quieres detener a Snape o no?

—Ron...

—¡Si no se dan prisa va a conseguir la Piedra! ¿Listo? —preguntó Ron, con el rostro pálido pero decidido—. Allá voy, y no se queden una vez que ganemos.

Se movió hacia delante y la reina blanca saltó. Golpeó a Ron con fuerza en la cabeza con su brazo de piedra y el chico se derrumbó en el suelo. Hermione gritó, pero se quedó en su casillero. La reina blanca arrastró a Ron a un lado. Parecía desmayado.

Harry se movió tres casilleros a la izquierda. El rey blanco

se quitó la corona y la arrojó a los pies de Harry. Habían ganado. Las piezas saludaron y se fueron, dejando libre la puerta.

Ahora, Draco decidió intervenir, se acercó a pasos lentos hacia el pelirrojo y con la varita, lo sacó de su aturdimiento, era un hechizo simple pero efectivo, eso lo despertó de la inconsciencia haciendo que este despertara y lo mirara.

ᅳ¿tú..?

ᅳ ya se fueron a la siguiente habitación, tu deberías irte y llamar a un maestro.

Weasley lo miro mudo, sin creerse que él lo había ayudado, siendo sincero a su yo de 11 años, si le hubiese molestado esa acción, sin embargo ninguno de los dos dijo nada. Draco lo ayudó a levantarse y pese a la poco confianza que aún se tenían, aceptó su ayuda.

ᅳyo... Gracias.

ᅳno hay que mencionarlo.

Ambos sonrieron en un acuerdo.


Antes de darse cuenta, justo cuando ambos cruzaron la puerta, Draco supo que no estaba donde tenía que estar. A su lado no había nadie. Weasley no estaba ni frente, ni atrás ni a su costado, en cambio estaba en un habitación que no recordaba jamás haber pisado.

No sólo él estaba allí, también estaba dos personas más. Harry y el profesor Quirrell.

ᅳ¿llegó tarde?

ᅳ¿señor Malfoy? / ¿Draco? ᅳpreguntaron desconcertados los dos en la habitación mirandolo.

ᅳ¿llegue tarde para la larga explicación del villano? ¿o muy temprano? ᅳpreguntó una vez más, caminando hacia Harry.

ᅳde hecho todavía está en esa parte ᅳ le contestó Harry una vez que él se paró a su lado.

ᅳoh ᅳ dijo desinterasado, mirando hacia el maestro ᅳ¿prosiga?

Con sólo decir eso, Quirrell se enojó, chasqueó los dedos y unas sogas cayeron del aire y se enroscaron en sus cuerpos, atrapandolos a ambos en una incomoda posición y sujetándolo con fuerza.

—los niños son demasiado molestos. En especial tú, Potter. Deslizándote por el colegio, como en Halloween, porque me descubriste cuando iba a ver qué era lo que vigilaba la Piedra.

—¿Usted fue el que dejó entrar al trol?

—Claro. Yo tengo un don especial con esos monstruos. ¿No viste lo que le hice al que estaba en la otra habitación? Desgraciadamente, cuando todos andaban corriendo por ahí para buscarte, Snape, que ya sospechaba de mí, fue directamente al tercer piso para ganarme de mano, y no sólo hizo que mi monstruo no pudiera matarte, sino que ese perro de tres cabezas no mordió la pierna de Snape de la manera en que debería haberlo hecho... ᅳHizo una pausa—Ahora, espera tranquilo, Potter. Necesito examinar este interesante espejo.

De pronto, ambos observaron lo que estaba detrás de Quirrell. Era el espejo de Oesed.

—Este espejo es la llave para poder encontrar la Piedra —murmuró Quirrell, dando golpecitos alrededor del marco—. Era de esperar que Dumbledore hiciera algo así... pero él está en Londres... Cuando pueda volver, yo ya estaré muy lejos.

La varita de Draco se movió en un movimiento rápido, y se deshizo de las cuerdas que atrapaban su cuerpo, se levantó del suelo al mismo tiempo que Harry lo hacía.

—hace unos días yo lo oí a usted, llorando... Pensé que Snape lo estaba amenazando...ᅳdijo Harry, alzando su varita contra Quirrell, sin embargo este estaba mas concentrado en el espejo.

Un espasmo de miedo cruzó el rostro de Quirrell.

—Algunas veces —dijo— me resulta difícil seguir las instrucciones de mi maestro... Él es un gran mago y yo soy débil...

—¿Quiere decir que él estaba en el aula con usted? —preguntó Harry

—Él está conmigo dondequiera que vaya —dijo con calma Quirrellᅳ Lo conocí cuando viajaba por el mundo. Yo era un joven tonto, lleno de ridículas ideas sobre el mal y el bien. Lord Voldemort me demostró lo equivocado que estaba. No hay ni mal ni bien, sólo hay poder y personas demasiado débiles para buscarlo... Desde entonces le he servido fielmente, aunque muchas veces le he fallado. Tuvo que ser muy severo conmigo. —Quirrell se estremeció súbitamente—. No perdona fácilmente los errores. Cuando fracasé en robar esa Piedra de Gringotts, se disgustó mucho. Me castigó... decidió que tenía que vigilarme muy de cerca...

La voz de Quirrell. Draco miro el espejo está vez a la distancia, y luego le susurro algo en el oído a Harry.

Quirrell maldijo entre dientes.

—No comprendo... ¿La Piedra está dentro del espejo? ¿Tengo que romperlo?¿Qué es lo hace este espejo? ¿Cómo funciona? ¡Ayúdame, Maestro!

Y para el horror de ambos jóvenes, una voz le respondió, una voz que parecía salir del mismo Quirrell.

—Utiliza al muchacho... Utiliza al muchacho...

Quirrell se volvió hacia Harry.—oh, asi que ya se habian liberado, bueno sólo necesito a Potter... ven aquí. Ven aquí —repitió Quirrell— Mira en el espejo y dime lo que ves.

Harry se aproximó hasta el profesor, él en cambio se puso alerta.

Harry respiró el extraño olor que parecía salir del turbante de Quirrell. Cerró los ojos, se detuvo frente al espejo y los

volvió a abrir. No se vio reflejado a él, sino a Draco. Su reflejo le sonrió, puso la mano en el bolsillo y sacó una piedra de color sangre. Le guiñó un ojo y volvió a guardar la Piedra en su bolsillo, Draco al otro lado de la habitación, sonrió. Habían conseguido la piedra.

—¿Bien? —dijo Quirrell con impaciencia—. ¿Qué es lo que ves?

—Me veo con Dumbledore, estrechándonos las manos —inventó—. Yo...he ganado la copa de la casa para Gryffindor.

Quirrell maldijo otra vez.

—Quítate de ahí —dijo.

Harry iba a retroceder, pero como justo como la primera vez, una voz aguda habló.

—Él miente... él miente...

—¡Potter, vuelve aquí! —gritó Quirrell—. ¡Dime la verdad! ¿Qué es lo que has visto?

La voz aguda se oyó otra vez.

—Déjame hablar con él... cara a cara...

—¡Maestro, no está lo bastante fuerte todavía!

—Tengo fuerza suficiente... para esto.

Harry miraba petrificado a Quirrell, que empezaba a desenvolver su turbante. El turbante cayó y el profesor se dio la vuelta lentamente, y donde tendría que haber estado la nuca de Quirrell, había un rostro, un asqueroso rostro. Era de color blanco tiza, con brillantes ojos rojos y ranuras en vez de fosas nasales, como las serpientes.

—Harry Potter... —susurró —¿Ves en lo que me he convertido? —dijo la cara—. No más que en sombra y quimera... Tengo forma sólo cuando puedo compartir el cuerpo de otro... Pero siempre ha habido seres deseosos de dejarme entrar en sus corazones y en sus mentes... La sangre de unicornio me ha dado fuerza en estas semanas pasadas... tú viste al leal Quirrell bebiéndola para mí en el bosque... y una vez que tenga el Elixir de la Vida seré capaz de crear un cuerpo para mí... Ahora... ¿por qué no me entregas la piedra?

ᅳ que asco.

Harry mudo y pálido, junto a la nuca con cara voltearon a verlo.

ᅳes muy asqueroso, lo siento. Tenía que decirlo.

Harry sólo un resoplido, conteniendo la risa.

—Qué conmovedor —dijo—siempre consideré la valentía...me gusta cuando todos fingen valentía.

Harry aprovechó y se movió hacia la puerta en llamas, pero Voldemort gritó: ¡ATRÁPALO! y, al momento siguiente, la mano de Quirrell eataba sujetando la muñeca de Harry, pero de inmediato lo soltó.

Miró hacia dónde estaba Quirrell y lo vio doblado de dolor, mirándose los dedos, que se ampollaban ante sus ojos.

—¡ATRÁPALO! ¡Atrápalo! —rugía otra vez Voldemort, y Quirrell arremetió contra Harry, haciéndolo caer al suelo y apretándole el cuello con las dos manos sin embargo, pudo ver a Quirrell chillando desesperado.

—Maestro, no puedo sujetarlo... ¡Mis manos... mis manos!

Entonces Draco decidió intervenir, moviendo la varita envió las cuerdas que antes lo ataron hacia el profesor y lo ató, entonces la soga comenzó a brillar, quemado a Quirrell haciendo que retorciera por las quemaduras de su cuerpo, Harry se acercó a pasos lentos y torpes hacia él y se desplomó a su lado, usando el mismo truco que el troll, hizo de Quirrell un pequeño hombrecito y lo encerró en un frasco que apareció, sólo entonces, con su capa, lo envolvió cubriendo el contenido del frasco para que el moreno ya no lo viera.

Volteó su mirada encontrando a Harry inconsciente.

ᅳbueno, gané la apuesta.


Draco bajó solo a la fiesta de fin de curso, sabiendo de antemano que esos decorados con los colores de Slytherin, verde y plata, no estarían allí por mucho tiempo. Sus amigos estaban hablando de tantas cosas, sin embargo él bebía tranquilamente su taza de té, ya era la cuarta. Sus pensamientos estaban en el libro que tenía enfrente suyo, sobre criaturas mágicas y animales fantásticos.

—¡Otro año se va! —dijo alegremente Dumbledore sacándole de su tramce—. Y voy a fastidiaros con la charla de un viejo, antes de que puedan empezar con los deliciosos manjares. ¡Qué año hemos tenido! Esperamos que vuestras cabezas estén un poquito más llenas que cuando llegaron... Ahora tienen todo el verano para dejarlas bonitas y vacías antes de que comience el próximo año ᅳ ese comentario no pareció hacerles gracias a los maestros ᅳ Bien, tengo entendido que hay que entregar la copa de la casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Gryffindor, con trescientos doce puntos; en tercer lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw tiene cuatrocientos veintiséis, y Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.

Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de Slytherin. Sin embargo Draco volvió su vista a su libro, ya sabía lo qu iba a pasar, decepcionante.

—Sí, sí, bien hecho, Slytherin —dijo Dumbledore—. Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.

Y ahí estaba.

—Así que —dijo Dumbledore— tengo algunos puntos de última hora para agregar. Dejenme ver. Sí... Primero, para el señor Ronald Weasley... por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.

Se hizo el silencio otra vez.

—Segundo... a la señorita Hermione Granger... por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.

Otra ola de aplausos, y muchas inclinaciones de indignación se escucharon en su casa.

—Tercero... al señor Harry Potter... —continuó Dumbledore. La sala estaba mortalmente silenciosa—... por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos.

El estrépito fue total. Los que pudieron sumar, además de gritar y aplaudir, se dieron cuenta de que Gryffindor tenía los mismos puntos que Slytherin, cuatrocientos setenta y dos.

ᅳ y no olvidemos que Potter fue al baño hoy, 100 puntos para gryffindor ᅳle susurro Blaise en su oído y él se tuvo que tapar la boca para evitar reírse fuerte.

Dumbledore levantó el brazo. La sala fue recuperando la calma.

—Hay muchos tipos de valentía —dijo sonriendo Dumbledore—. Hay que tener un gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premio con diez puntos al señor Neville Longbottom.

—Lo que significa —gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin—, que hay que hacer un cambio en la decoración.

Pero antes de que Dumbledore hablará, Severus y Minerva, junto al profesor Flitwick y Madam Pince se levantaron de sus asientos, los jefes de las casa detuvieron que el director cambiará las decoraciones.

ᅳsin embargo ᅳ dijo el profesor de posiones ᅳno hay que olvidar como es que llegaron esos alumnos al final de la prueba. Draco Malfoy ᅳtodos en el comedor quedaron en silencio, incluso él, que tuvo que pararse en su lugar ᅳpor haber derrotado a un troll y salvar a tus tres compañeros se te atorga 60 puntos.

ᅳ por haber sido cortés, mostrando gran sabiduría y una mente clara y fría ante los problemas se te otorgará 60 puntos más ᅳ dijo está vez la profesora Minerva.

ᅳy por haber logrado cuidar y proteger a tus compañeros, manteniendo la igualdad y generosidad, se te otorgará 50 puntos más, lo que significa... ᅳcontinuó el profesor Flitwick ᅳademás se te otorgará 20 puntos por haber confiado en un adulto y haber mantenido la seguridad y el bienestar de tus compañeros ante los problemas.

ᅳlo que significa que la Copa de casa queda al nombre de la casa slytherin manteniendo su séptimo año consecutivo.

Los aplausos que siguieron lo ensordecieron un poco, sabía que recibiría muchos halagos por haber mantenido los puntos y la racha de buena suerte de casa cuando llegarán a las mazmorras, por el momento disfrutaría lo que quedaba de la cena. Estaba agradecido de esta vez, ganar la Copa de casa. Un pequeño logro.

Con la Copa en su casa, los días decidieron pasar, trayendo consigo los resultados de los exámenes. Para su sorpresa, quedó en primer lugar siendo nombrado el mejor del año, sonrió enormemente ese día, ¡lo había logrado! Ahora llevaría tres cosas a su hogar con gran orgullo, su primer lugar, la Copa de casas, y su excelente buen humor, no tendría que renunciar a sus clases de música.

Más pronto de lo previsto, los armarios comenzaron a vaciarse, los equipajes estuvieron llenos y ya era momento de irse para luego volver y comenzar un nuevo año. El guardabosques estaba allí para llevarlos en los botes para cruzar el lago, algo que realmente no extraño.

Subieron al expreso de Hogwarts, charlando y riendo, mientras el paisaje campestre se volvía más verde y menos agreste. Comieron las grageas de todos los sabores, pasaron a toda velocidad por las

ciudades de los muggles, se quitaron la ropa incomoda y se pusieron camisas, ya era hora de bajar en el andén nueve y tres cuartos de la estación King Cross.

Pero antes de irse, una mano lo detuvo, agarrandolo firmemente de la muñeca: ᅳno deberías tomarte libertades tomándome.

ᅳson 3 ranas de chocolate y tres plumas de azúcar.

ᅳ cumpliste.

ᅳno lo olvidaría, gracias... la primera vez fue un poco...

ᅳno lo mencionemos ᅳde repente recordó algo, así que metió en su bolsillo y sacó una varita, extendiéndosela a Potter ᅳse que la pasas mal por tus parientes muggles, está es una varita sin registro. Puedes hacer tu estadía allí más pasable, aparecer comida o mantas, ya sabes... esas cosas.

Harry lo miro por largos minutos, antes de agarrar la varita, Draco se sintió inmensamente aliviado de que la aceptará, pero antes fe siquiera escuchar un agradecimiento más por parte de Harry, sus amigos vinieron a buscarlo, lo que fue una señal para marcharse.

ᅳhasta el próximo año, Potter.

Fin de la primera parte.