De regreso.
No todo fue lo que en sus recuerdos.
Luego de haber terminado su primer año, sus padres lo habían llevado a a uno de los países más soleados, recuerda haberse divertido, haber comprado un montón de regalos y pasarla muy bien, sin embargo, revivir aquel recuerdo en carne propia sólo hizo que él mismo quisiera encerrarse en el sótano de Malfoy Manor para nunca salir. El calor no le afectaba en lo absoluto, su temperatura se mantenía baja desde hace bastante tiempo, el sol o el lugar más caliente no podían calentarlo. Mientras todos vestían ropa liviana y comoda, él vestía camperas grandes y abrigadas que le cubrían de la cabeza hasta la punta de los dedos.
De todos los medimagos que lo revisaron en los diferentes paises que visitó durante las vaciones, ninguno pudieron encontrar absolutamente nada extraño en su magia que hacía que su temperatura bajará así, tan drásticamente. De hecho, era una muy extraña anomalía, que no tenía cura o diagnóstico. Las posiones aún eran difíciles de digerir, lo único que cambio fueron sus ciclos de sueño, ahora dormía con más frecuencia, tenía mucho somnolencia, lo cual también era un problema en para su salud, por que solía saltearse las comidas, cosa que a sus padres preocupaba.
Fue un 31 de agosto cuando despertó muy temprano en la madrugada, recordó unos ojos verdes que de inmediato supo, eran de Harry, era su cumpleaños. Esperaba que la varita que le obsequio le hubiese servido, que hubiese podido aparecer comida y mantas para pasar las noches. Aún no entendía muy bien la situación en la que se encontraba Harry, sin embargo sabía que los moratones en sus brazos no eran por caídas, y que estuviera demasiado flaco no era por genética. Ojalá hubiese podido ayudarlo más, sin embargo él también era un niño, físicamente por supuesto, no había muchas cosas que pudiera hacer, y más sabiendo que los adultos ignoraban los problemas importantes, haciendo la varita gorda cuando un niño necesitaba protección.
Sólo esperaba que Harry estuviera bien, aún mantenía el deseo de querer quitarle la mitad de las cargas que cargaba para que así, al finalizar la guerra, pudiera sentirse sin preocupaciones y sin remordimientos.
Sin embargo, pensar en Harry a lo largo de la semana sólo le hizo pensar cada vez más en la guerra, en la muerte, en las pérdidas, y en los mortifágos. También pensaba en los maestros y en el Ministerio, en la corrupción que había allí durante esos tiempos y en como miles de injusticias se cometieron, aveces solía preguntarse que había pasado después de su muerte, él no estaba bien informado, pero sabía que mientras él estaba en Hogwarts, aún había juicios desde muy temprano, hasta ya muy tarde. Esperaba que el ministro fuera competente, pero no podía pedir mucho de ellos.
Con personas al mando como esas, era imposible contar, y más cuando una guerra se aproximaba. Se preguntaba cuántos aliados necesitaba para mantener a sus amigos a salvo está vez, se preguntó si podía utilizar el bosque de Illvernon como un territorio de escape. Si, necesitaba pensar a futuro y adelantarse.
La verdadera guerra fría comenzaría justo el día del mundial de Quidditch, cuando la marca tenebrosa cubriera el cielo, el año del retorno del Lord. A partir de ese año, habría una pesada atmósfera que haría que las facciones políticas se pusieran demasiado tensas, la escuela demasiado estúpida y el Ministerio mucho más incompetente.
No podía confiar en quienes jugarían a la bruja ciega, debía encontrar la manera de adquirir un territorio desde la oscuridad y crear una puerta transportadora, como la que había arreglado durante su sexto año, para así poder evacuar a los alumnos de manera rápida, sencilla y evitar así, la masacre que sabía que habría si se volvía a permitir la entrada de los mortifágos.
El primer paso, era conseguir un territorio que ningún sangre pura o nadie en el Ministerio pudiera conocer o tuviera acceso. Ahora el bosque Illvernon no lucía tan atractivo a sus ojos, aún tenía tiempo para encontrar un lugar y llevar allí un translador, pero antes de ese problema, había una cosa de la cual debía preocuparse ese año, la cámara de los secretos.
Si mal no recordaba, había escuchado a su padre hablar de ello en el pasado, había intentado averiguar que era lo que ocultaba y lo único que pudo conseguir fue saber que era lo que vivía allí, recuerda que le había mandado a Granger una nota con la página de un libro que el había arrancado para hacerle saber que era la criatura que vivía en lo más bajo del castillo... sin embargo seguramente no habían necesitado su ayuda para completar ese enigma.
Antes de darse cuenta, la noche ya había acabado y el sol ya se había filtrado por la ventana.
Agotado, se levantó de la cama y fue directo al baño, mientras se quitaba la ropa de cama, se dio cuenta que los huesos de sus costillas resaltaban demasiado, eso tal vez se debía a su poca alimentación, Severus aún le administraba ingredientes crudos para que masticara para así abrirle el aptetito y evitar que se enfermara. Severus se mantuvo buscando algún método o hechizo que pudiera utilizar para subir su temperatura, sin avances en su búsqueda.
Era una molestia su baja temperatura, pero a él ya no le molestaba tanto. Odiaba el calor, había sufrido meses por quemaduras en toda su piel, ardores tan intensos como si le hubiese derramado lava por encima de su piel, el frío por lo menos le recordaba al invierno, al lago frío, y a la tranquilidad en su tacto.
Poco importaba que sus dedos se entumecieran y que sus huesos dolíeran, que sus manos y piernas temblaran y los escalofríos constantes. Estaba bien para él.
Solo cuando estuvo lo bastante despierto, salió del baño ya preparado y bajo al comedor. Aunque su padre aún no se lo decía, sabía que irían al callejón Knocktum, solo esperaba que está vez no hubiera reclamos, había traído a casa el primer puesto y la Copa de casas, eso fue suficiente para su padre para no cancelar sus clases de música, lo cual fue una gran oportunidad para él de aprender a tocar el bombo que usaban los de la escuela de Dumstrang, se había hecho amigo de algunos de allí, sin embargo su contacto terminó poco después de su quinto año.
El comedor lucía brillante, las cortinas estaban atadas, dejando entrar la luz, la mesa tenía un largo mantel blanco con bordes plateados y el bordado de flores que a su madre le gustaba, el desayuno ya estaba servido, su madre bebía tranquilamente su té y su padre leía el periódico, le gustaría que está fuera la imagen que siempre se quedará grabada allí, pero para él esa imagen ya estaba manchada. No podía ver ese comedor, o esa mesa sin recordar aquellos tiempos.
Sacudió la cabeza intentando espantar aquellos recuerdos que aún lo atormentaban, y se sentó al lado de su madre, los panqueques ya estaban bañados en almíbar y también habían fresas con chocolate, sabía que sus padres hacían hasta lo imposible para que comiera, como preparar un desayuno lleno de azúcar, sin embargo su apetito todavía era escaso, aún así siempre intentaba comer todo lo que le ofrecían para no preocuparlos.
Lo mismo hacían Pansy y Blaise cada que iba a su mansión, intentaban darle de comer cada media hora, diferentes platillos, entre dulce y salado, y Theo , que ya estaba integrado en el grupo, le daba diversos tipos de té medicinales que lo ayudaban a mejorar su alimentación y temperatura, no podía decir Greg y Vincent no lo hicieran también, pero al contrario de los otros tres, ellos dos no le obligaban a comer. Le ofrecían, y si no quería no insistían. Era agradable ver a ambos ser ellos mismos, aún lo consideraban su líder, cosa que no le molestaba, quería protegerlos a ambos, después de todo ambos siempre habían confiado ciegamente en él.
ᅳDraco.
Su nombre lo sacó de sus pensamientos, detuvo el tenedor que iba directo a su boca y miro a su padre.
ᅳ¿si?
ᅳ cómo sabrás, Severus todavía no encuentra una solución a tu problema de temperatura, sé que querías participar en el equipo de quidditch este año, pero mi recomendación es que no lo hicieras, el viento, la altura, no queremos que eso afecte tu condición.
ᅳpero si quieres... ᅳdijo esta vez su madre ᅳpodrías presentarte de igual modo, no queremos prohibirte entrar, si es lo que deseas.
ᅳgracias. Lo tendré en cuenta.
Ciertamente se alegraba de esa gran solución, si no entraba al equipo de quidditch tenía más tiempo, sin los constantes entrenamientos y los múltiples partidos, o partidos de práctica podía fácilmente empezar a trabajar a futuro, también debía estudiar más, no quería descuidar sus estudios sólo porque ya sabía todas las respuestas de los trabajos futuros, no debía bajar la guardia.
Poco de después del desayuno, él y su padre ya estaban listos para ir al callejón diagon, su madre decidió no acompañarlos está vez por que estaba indispuesta, así que sujeto la mano de su padre y ambos se aparecieron en el callejón Knocktum.
Un callejón peligroso para las personas que no lo conocían, pero para él, que siempre acompañaba a su padre a ese lugar, y que incluso en el futuro tuvo que ir varias veces por su propia decisión, no le parecía nada aterrador. Era un callejón ideal para cualquier slytherin, había dicho Luna una vez.
Luna...
La extrañaba. Seguramente este año sería calificada a Ravenclaw, antes no le había prestado atención, se preguntaba como lucía a sus once años. La Pansy del futuro quedaría flechada por ella de inmediato.
Ambos ya se habían separado cuando entraron a la tienda de Borgin y Durkes, caminó detrás de su padre y no observó absolutamente nada como la primera vez, mantuvo sus manos en sus bolsillos, aún cuando tenía guantes, sus dedos estaban entumecidos.
ᅳno toques nada, Draco.
ᅳde acuerdo.
ᅳ¡Señor Malfoy, qué placer verle de nuevo! —respondió el señor Borgin con una voz pegajosa ᅳ¡Qué honor! Y ha venido también el señor Malfoy hijo. Encantado. ¿En qué puedo servirles? Precisamente hoy puedo enseñarles, y a un precio muy razonable...
—Hoy no vengo a comprar, señor Borgin, sino a vender —dijo su padre, sin embargo el desconecto su mente por que estaba mirando aquel armario oscuro.
—¿A vender?
—Usted habrá oído, por supuesto, que el ministro está preparando más redadas —empezó diciendo su padre, sacando un pergamino del bolsillo interior de su chaqueta y desenrollándolo para que el señor Borgin lo leyera— tengo en casa algunos... artículos que podrían ponerme en un aprieto, si el Ministerio fuera a llamar a...
El señor Borgin se caló unas gafas y examinó la lista.
—Pero me imagino que el Ministerio no se atreverá a molestarle, señor.
—Aún no me han visitado. El apellido Malfoy todavía inspira un poco de respeto, pero el Ministerio cada vez se entromete más. Incluso corren rumores sobre una nueva Ley de defensa de los muggles...
ᅳoh, si...
Mientras su padre terminaba de hablar con el señor Borgin, él miraba el armario, necesitaba saber cuál era su función y como podía copiarla en una puerta diferente, había estudiado aquel armario por meses, sabía un poco de la magia que tenía y como repararla, sin embargo nunca supo como cambiar de lugar o pasar au magia a otro objeto.
ᅳ vamos Draco.
Él sólo siguió a su padre.
Salieron del callejón Knocktum para irse a Flourish y Blotts, sabía que se encontrarían con los Weasley y Potter, pero eso realmente no le interesaba en absoluto, o eso quería hacerse creer, ahora lo único que necesitaba era leer. Llevaba semana leyendo los mismos libros de la biblioteca de Malfoy Manor, había leído todos los libros, incluyendo los de magia oscura sólo para notar que su contenido era mediocre. Por eso ahora buscaba entretenerse con algo.
Cuando llegó a Flourish y Blotts había mucha gente toda apretujada en la puerta, recordaba claramente que ese día Gilderoy Lockheart estaba teniendo una firma de autógrafos, lo que también le recordó que sería su profesor de defensa, lo cual también le hizo pensar en el club de duelo y en Severus lanzandolo a metros de distancia con un expelliarmus, un buen recuerdo definitivamente.
Ambos entraron a la tienda, y evitaron colarse entre los fans locos de Gilderoy, su padre se quedó en el primer piso buscando supuso, un libro. Él en cambio se recosto en el sofá del segundo piso mientras leía runas antiguas volumen XV. Se había acostumbrado tanto a leer runas que se preguntó si en vez de poner un objeto transportador, podía dibujar runas que los transportara, aunque era más difícil su trabajo. Su mente se hallaba buscando mil y una maneras de avanzar y adelantar un poco sus planes de a futuro, que se había olvidado completamente la llegado de Potter al lugar, o eso hasta que el ruido de la muchedumbre lo sacó de sus pensamientos.
Bajo las escaleras con dos libros, el de runas antiguas volumen y un libro que había encontrado para Blaise, Pansy no leía libros a no ser que fuera necesario, Greg y Vincent odiaban más que nada la lectura, más cuando el libro tenía más de 20 páginas, y Theo siempre había sido un erudito, no había libro que no hubiese leído antes, no por nada era el tercer puesto.
Mientras bajaba, pudo reconocer a Potter fácilmente entre la multitud, era bastante fácil encontrarlo, ya que siempre estaba rodeado de personas, como en ese momento con el tan llamativo profesor Lockheart.
—Señoras y caballeros —dijo en voz alta, pidiendo silencio con un gesto de mano ᅳ¡Éste es un gran momento! ¡El momento ideal para que les anuncie algo que he mantenido hasta ahora en secreto! Cuando el joven Harry entró hoy en Flourish y Blotts, sólo pensaba comprar mi autobiografía, que estaré muy contento de regalarle —La multitud aplaudió de nuevo
— él no sabía —continuó Lockhart, zarandeando a Harry de tal forma que las gafas resbalaron hasta la punta de la nariz— que en breve iba a recibir de mí mucho más que mi libro El encantador. Harry y sus compañeros de colegio contarán con mi presencia. ¡Sí, señoras y caballeros, tengo el gran placer y el orgullo de anunciarles que este mes de septiembre seré el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en el Colegio Hogwarts de Magia!
Más de uno pensó lo horrible que era esa noticia.
Sin embargo la multitud aplaudió y vitoreó al mago, mientras Harry se abría camino tambaleándose un poco bajo el peso de los libros que le habían obsequiado, pensó en lo adorable y débil que se veía en ese momento.
—¿molesto no es así, Potter? —preguntó sin querer, casi se arrepintió de hacerlo por que cuando Harry volteó a verlo tenía una gigante sonrisa.
ᅳya lo sabes, es agotador ᅳdijo Harry siguiendole el juego, pero antes de responderle, la Weasley menor replicó.
—¡Déjale en paz, él no lo ha buscado!
Al contrario de la primera vez, Draco no le dio una segunda mirada a la niña. Bajo lo quedaban de escalones y se paró frente a Potter.
ᅳes importante que está vez llegues temprano ᅳ le dijo, y Harry entendió de inmediato lo que quiso decir, pero considerando su mala suerte, tal vez le toque una vez más ir por el mismo camino y incluir varios choques adicionales.
—¡oh eres tú! —le sonrió Ronald mirandolo, habían pasado a una extraña tregua desde aquella vez que los ayudó, y aunque aún se sentían incómodos cuando estaban solos, era diferente cuando estaban con Harry, sin embargo ambos se trataban cordialmente.
ᅳhey, tu también.
ᅳHola, Malfoy.
ᅳGranger.
Lo mismo pasaba con Granger, ella sentía que estaba en deuda con Draco, no sólo por que le había ayudado con el troll, si no también en las pruebas para recuperar la piedra el año anterior, ella sentía cierta admiración por él, que amaba estudiar tanto como ella y sentía el fuego de la competividad contra él, estaba ansiosa de ganarle ese año y sacarle del primer puesto.
ᅳ¿qué libro llevas?
Draco miro el libro que estaba mirando Granger y se dio cuenta que era el libro que le había comprado a Blaise "Dragones y mariposas, razones por la cual las brujas no la crían"
ᅳBlaise me ha hablado todo el verano sobre como quiere estudiar para cuidar dragones, pero es realmente malo con animales así que lo asustaré un poco para que abandone ese sueño y se dedique a otra cosa que no tenga que ver con animales, niños o cualquier otra criatura que requiera demasiada atención.
Su voz firme y sería hizo a Granger reír.
Harry observaba la interacción de Draco y sus amigos, y se alegró por aquel gran paso, sin embargo Draco pronto volvió a distanciarse de la conversación cuando vio a su padre, aprovechando que sus amigos estaban entretenidos, Harry se acercó a Draco tomándolo del brazo.
ᅳno interfieras con tu padre y el diario que le dará a Ginny.
Regresar a Hogwarts se sentía como siempre, agotador.
Estaba sentado en un compartimento del tren rodeado de sus amigos y el gato de Millicient, quien estaba recostado encima de la maleta de Theo en el maletero de arriba. Theo estaba leyendo un libro mientras Blaise recostaba su cabeza en su hombro, Greg y Vincent estaban comiendo y Pansy, peinaba su cabello, mientras él miraba la ventana.
ᅳte envidio ᅳ le dijo ᅳtu cabello es lindo, brillante y suave sin ningún tratamiento, yo en cambio debo ponerme seis lociones antes y después de bañarme.
ᅳ¿qué te puedo decir? Soy perfecto. ᅳsu comentario le hizo ganar un pellizco en su hombro y un par de risas, que fueron interrumpidos por la puerta del compartimento que fue abierta de golpe dejando ver la cara redonda y enojada de su compañera de casa: ᅳ¿han visto a mi gato?
Su pregunta fue contestada apenas elevó la vista y vio a su gato ronroneando encima de la maleta, miro con el ceño fruncido a Draco.
ᅳdeja de robar el cariño de mi gato, Malfoy.
Antes de siquiera pensar en que contestarle, Millicient ya se había marchado. En el pasado había tenido el mismo problema, inevitablemente ese gato se le pegaba demasiado, ocurrió por cuatro seguidos antes de que el gato de Millicient muriera, ella no pudo evitar llorar, y fue bastante difícil para Vincent consolarla, por supuesto el recibió doblemente el llanto, pues mientra Millicient lloraba por su gato, Dapnhe lloraba por su amiga.
El viaje en tren era tranquilo, apenas partió de la estación, Draco supo que Harry no había subido, se preguntaba por que siempre le pasaban tantas catástrofes a Harry, supuso que su suerte era realmente nula, casi quiso acariciarle la cabeza y darle ánimos como a un cachorrito, sin embargo apartó ese pensamiento y lo encerró en lo más fondo de su cabeza.
Una vez más la puerta del compartimento fue abierta de golpe, pero esta vez un cabello espeso y castaño se hizo presente.
ᅳ¿Granger?
ᅳoh, Malfoy, estaba buscando a Harry.
La gryffindor parecía pérdida, nerviosa y preocupada, no recordaba esa parte en su línea de tiempo, tal vez la razón era por que ella jamás se le habría ocurrido a acercarsele.
ᅳno está aquí ᅳgruño Pansy mientras aún peinaba su cabello.
ᅳno te preocupes, Granger ellos llegarán a Hogwarts por un medio de transporte diferente.
No sólo Granger, sino también sus amigos lo miraron extraño, Theo con una ceja levantada y Pansy con su mirada de confusión.
ᅳ¿quieres sentarte con nosotros mientras te calmas? ᅳ su pregunta sorprendió a todos, incluso a si mismo. Sin embargo nadie se molestó o puso una negación para que la chica se sentará con ellos. Sólo las primeras horas fueron incómodas, pero pronto Theo y Granger empezaron a hablar de estudios y Blaise comenzó a jugar con Vincent y Greg. Pansy se quedó dormida a su lado y pasaron un muy tranquilo viaje.
Al llegar a los territorios de hogwarts, la evidente falta de Harry Potter hizo a todos preguntarse donde estaba o si vendría, sin embargo él no le tomo mucha importancia, sabía que Harry ocasionaria un gran alboroto por llegar al castillo en un auto volador, y seria castigado pero no expulsado.
Sus amigos y él fueron a sentarse en su mesas con el resto de sus casa, que lo recibieron con buenas palabras y gestos amistosos, Granger había hecho exactamente lo mismo, sentada a un lado de Longbotton en la mesa de gryffindor. Lucía incómoda, tal vez por que no estaba rodeada de su grupo, pero él no se preocupaba por ella. Sabía que no faltaba mucho tiempo antes de que las chicas de su casa se le acercarán, siempre era así.
La ceremonia de selección se llevó a cabo y su atención estuvo atenta al llamado del apellido Lovegood, cuando la vio con su cabello rubio brillante, una sonrisa apareció en su rostro por un segundo, donde sólo una persona lo notó. El profesor Snape no estaba en su asiento con los demás maestros, y era obvio la razón.
Aveces se preguntaba si Severus algún día olvidaría a su viejo amor, un hombre que intento matarlo... un hombre que lo dejo con el corazon destruido, un hombre que jamas pudo superar. Esa era la razón por la cual Severus protegía a Harry desde la oscuridad, por que aquel hombre amaba a Harry.
ᅳ Fue hace mucho tiempo ᅳrecordó de pronto ᅳ me enamoré al igual que tú, de un gryffindor... un hombre que me traiciono y que jamás pudo llegar a aceptarme en su corazón...
Y fue por él que moriste.
Ya cuando su mente se despejó, la cena ya había llegado a su fin.
Los ingresantes de primer año observaban todo con atención y maravilla, un mundo que siempre quisieron conocer, un mundo que aún les era desconocido y emocionante. No recordaba por que nunca se había sentido así la primera vez.
Llegar a la sala común después de las vacaciones le dio a su nueva habitación un aire más nostálgico. Su padrino había decidido que ya no compartiría habitación con los demás chicos de su año, ya que su ahora habitación mantenía altos grados de temperatura que haría sudar a cualquiera si entrarán, aunque para él eso no importaba pues el frío seguia siendo lo único que sentía.
Blaise que había intentado quedarse con él durante la noche, salió después de diez minutos sudando y con sed, no sabía cuántos grados tenía la habitación por que él no lo sentía, sin embargo fue bastante gracioso ver que ahora su habitación sería una gran fuente de entrenamiento para los de segundo año.
Ya cuando todos habían ido a sus habitaciones a dormir, la sala estaba vacía y no había ruido en los pasillos, Draco que no podía dormir, se puso a estudiar. Sacó todos sus libros de herbologia, posiones, runas básicas, defensa y transformaciones e historia de la magia y lo leyó hasta la última página, practicando los hechizos para mejorar su postura y también su rendimiento.
No quería perder su puesto, por que eso significaría renunciar a otras áreas, y por el momento él no quería eso.
Y ahora que había renunciado al quidditch, tenía más tiempo para planear sus porximos movimientos y practicar su magia, no podía cambiar algunas cosas, pero podía salvar a las personas correctas antes de que la guerra estallara, y debía encontrar el modo de proteger a los slytherin de unirse a los mortifágos, varios de ellos no quisieron formar parte, pero fueron obligados.
Ahora cuando las aguas aún estaban tranquilas, era su deber actuar.
La luz de la vela se agitó, antes de que se calmara, la habitación estaba en silencio, sin embargo la magia que había allí no sólo era la suya.
ᅳ¿Potter?
Preguntó, antes de que ojos verdes y cabellos desordenados apareciera frente a sus ojos, ahí estaba Harry, con una sonrisa culpable y sudando.
ᅳhey, Malfoy.
Cerró su libro y dejo la pluma en el tintero antes de voltearse a mirar a Harry detalladamente, su cara no lucía hundida, su tez no era pálida, Harry estaba bien.
ᅳno quiero saber como es que sabes la contraseña de mi casa, y tampoco quiero saber como es que sabes donde está mi habitación, así que ¿qué haces aquí?
Harry se sentó en el borde su cama sin cuidado alguno, y lo siguió mirando a los ojos, el silencio en la habitación era demasiado incómodo como para aguantar esa mirada penetrante, sin embargo luego de un rato Harry miro fastidiado la habitación y se sacó la capa.
ᅳmaldita sea, Malfoy ¿por qué hace tanto calor aquí?
Draco quiso reír por eso.
ᅳMerlín, y tú estas ahí enredado en una frazada gruesa, una campera, un gorro y tres par de medias ᅳ Harry seguía maldiciendo por el calor mientras con su varita conjuraba un ventisca para que lo refrescara pero seguía enfurruñado por el calor ᅳno se como puedes vivir en esta habitación.
Draco realmente quería reír, pero se contuvo. No debía bajar las defensas todavía.
ᅳ¿qué haces aquí, Harry?
Harry se quedó en silencio, dejo de quejarse por el calor poniéndolo en segundo plano y lo miro, atento.
ᅳla cámara secreta se abrirá...
ᅳ pero eso es algo que tú ya lo sabes. Como también sabes quién lo abrió, y quién es la persona detrás del teatro.
ᅳlo sé pero como tú dijiste antes, no me adelantare.
Asintió de acuerdo.
ᅳla hermana de Ron, Ginny es quien tiene el diario de Tom Riddle.
Ah.
Por eso aquella vez dijo que no debía interferir con el diario que le daría su padre a la Weasley menor.
ᅳ mi habilidad de hablar parsel hará a todos pensar que soy el heredero slytherin otra vez.
ᅳlo sé, muy idiota de su parte por cierto. Un gryffindor, con miles de antepasados gryffindors, el heredero slytherin... vaya, algo les falló el cálculo ᅳdijo con ironía haciendo que Harry bufara conteniendo una carcajada.
ᅳ yo... ᅳ dijo Harry antes de cerrar su boca rápidamente, mirando hacia todos lados antes de detenerse otra vez en él, sus ojos brillaron por una milésima de Segundo, antes de aclarar su garganta ᅳ gracias. Por la varita. ᅳ dijo luego de ver su mirada confusa ᅳyo.. realmente me salvaste.
Las mejillas de Harry lucían rojas, sin embargo el no pudo evitar levantar la varita e inmovilizar a Harry, se acercó rápidamente a él y levantó su remera, su vista se oscureció.
Deshizo rápidamente el hechizo haciendo que Harry lo empujara unos pasos atrás antes de cubrirse, bajo la mirada avergonzado, había miedo en sus ojos.
ᅳyo...
ᅳno necesitas decirme nada ᅳ le susurro.
Se acercó a pasos lentos una vez más, esperando que Harry lo apartara, pero eso no sucedió. Se sentó a su lado y agitó su varita hacia el pecho de Harry, por su espalda y sus piernas, contuvo su ira lo mejor que pudo, insultando y maldiciendo por dentro.
El silencio era lo único que había en la habitación, aparte de sus respiraciones.
ᅳ lamento no poder hacer más por ti, Harry ᅳ susurro, pero no recibió respuesta. En cambio Harry envolvió sus brazos alrededor suyo y lo abrazo, en un agarre firme, en un toque desesperado.
ᅳ gracias.
