Amistades

Severus bebía tranquilamente de su taza de té mientras observaba a su viejo amigo sentado en el sofá donde su ahijado siempre solía sentarse. La tetera flotaba con té caliente esperando a servir más a su antiguo amo con la esperanza de que se lo llevara, manteniéndose a solo unos centímetros de ellos.

Ambos hombres se seguían mirando fijamente tras ya veinte minutos en silencio, la atmósfera estaba incomodamente fría, tanto así que parecía que estaban tomando el té en al boca de una bestia, tal vez ese podría ser el caso.

Lucius Malfoy era un hombre al que podrían llamar clasista, arrogante, egoísta y orgulloso, un pura sangre en definición, sin embargo para él, Lucius había sido su único amigo cuando estaba al borde del quiebre, fue quien cuido de su yo adolescente, y fue quien le dio a Draco, su lindo ahijado, su única brillante y cálida luz en su vida.

Un niño se creció con un cuerpo débil, consentido por sus dos padres y quien creció de manera abrupta, madurando y convirtiéndose en un joven inteligente y capaz. Jamás se arrepentiria de haber estado durante toda la vida de Draco y haber escogido a esa familia, después de todo era lo único que tenía un hombre como él.

Lucius, quien traía el cabello trenzado, hacia que su apariencia fría contraste a su estilo habitual, sin embargo seguía mostrando su tan modesta apariencia con cada movimiento. Su bastón apoyado a un lado del sofá permanecía firmemente quieto, mientras su dueño tomaba un sorbo de té.

ᅳ¿cómo le está yendo a Draco en sus clases? ᅳpreguntó rompiendo el silencio, sus ojos fríos

ᅳes el primero en cada una de las clases.

Lucius asintió levemente, mostrando una pequeña sonrisa orgullosa antes de que desapareciera al siguiente segundo. Parecía preocupado, aunque intentaba que se le notará pero ante sus ojos, era imposible mentirle.

Lucius tenía una imagen que dejaba ver a los demás, y una imagen que le dejaba ver sólo a Narcisa y a él, ¿cómo es que terminó este hombre en las garras de Voldemort? Por supuesto, eso fue por su imprudencia e inmadurez, el verse débil ante un hombre que mantenía a su esposa embarazada con una varita apuntandole el cuello, un hombre que debido a su única debilidad terminó entrando cada día más a la cueva del depredador dejando así la entrada cada vez más lejos.

Todos podrán juzgar a Lucius, sin embargo a pesar de todo, él jamás le daría la espalda a su amigo, ¿cómo podría? admiraba a este hombre, que dando la espalda como castigo, protegía a su esposa e hijo, derramando sangre y ensuciando su manos sólo para proteger a su familia, sin importar que lo humillaran o torturaban.

Y ahora, Voldemort estaba empezando a dejar pequeñas pistas sobre su regreso, y él no quería volver a pelear, no cuando había tanto que perder, no cuando no sabías cuántas víctimas pueden haber esta vez, no cuando Draco se encuentra al borde de la vida.

¿cómo fue que todo comenzó a desmoronarse así?

Sus pensamientos giraban en su mente, mientras la neblina de preocupación tapaba todo, dejando sólo los problemas visibles, Severus jamás se había encontrado con un maldición así en su vida, y parecía que nada podría hallarse.

Lucius dejo la taza en la mesita, detallando el rostro del maestro de pociones. Lucía agotado, sus ojeras acentuaban su rostro y su tez pálida daba un aspecto enfermizo, seguramente no dormía lo suficiente y solo bebía pociones para no tener que comer. Por que Severus siempre había sido así, llevaba conociendo a ese hombre desde hace ya mucho tiempo, sabía que era lo que le preocupaba, y esa también era una de las razones por que él estaba ahí.

ᅳ¿cómo se encuentra Draco? ᅳsu voz salió dudosa. No queriendo oir malas noticias.

ᅳnada. ᅳun suspiro abandono sus agrietados labios antes de mirar los penetrantes ojos grises de su acompañante. ᅳno he encontrado absolutamente nada, lo cual es incluso más extraño. Su nivel de magia está equilibrado, y su sistema inmunológico actúa normalmente, pero su temperatura no sube. No importa que tan cerca del fuego este, no importa incluso si se quema, lo único que sentía será la piel quemada, pero no el calor.

Esta vez, el suspiro salió de sus labios.

ᅳ¿qué le pasará a ese niño?

La preocupación se notaba en su voz, no había respuesta a nada, Draco seguiría sintiendo sus huesos congelarse, no había forma de desvanecer su estado, subir su temperatura, o siquiera curarle las heridas.


No había pasado mucho tiempo antes de Draco volviera a las noches de insomnio, solía dormir bastante cuando estaba en Malfoy Manor, sin embargo estudiar runas antiguas, buscar en mapas mágicos y muggles lugares desiertos, buscar ingredientes y recetas para hacer venenos y sus antídotos había ocupado casi todas sus noches y cuando por fin encontraba la solución a uno de sus problemas, otro surgía rápidamente.

Y así había pasado noches sin dormir y madrugadas temblando de frío buscando más respuesta y consiguiendo en su lugar más preguntas. Y en su cansancio y exasperación al no poder encontrar nada, su habitación terminó siendo victima de su ira.

Para calmarse, decidió visitar a Myrtle, sus ojeras ocultas tras un hechizo glamour, la gente que lo veía pasar solía ver su aspecto luciendo más frío que de costumbre, sin embargo a Draco sólo le importaba llegar hacia donde estaba Myrtle, una de sus únicas amigas que lo habian acompañado cuando más lo necesitaba y el más las alejaba.

Una melodía sonando al fondo de su mente lo acompañó hasta que llego al aseo fuera de servicio de Myrtle, entró con cuidado y cerró la puerta, los sollozos se hicieron silencio al segundo que dio un paso hacia el piso húmedo, antes de que la fantasma de coletas apareciera justo frente a él, con una gran sonrisa.

ᅳ¡volviste! ᅳchilló alegre y él le sonrió.

Myrtle era una fantasma que todos consideraban insoportable y molesta, al principio él no le tomo en cuenta, sin embargo su amistad surgió de manera natural y fue imposible para él no encariñarse con la fantasma rápidamente. Ella no tenía filtros para hablar, recuerda vagamente cuando ambos solían hablar de chicos y presumir, y no sólo eso, ella pese a todo era bastante inteligente, cosa que le hizo darse cuenta el por que el sombrero la había puesto en Ravenclaw antes.

Myrtle era una fantasma muy solitaria, ahogada en tristeza y soledad. Siempre siendo molestada algo que le hacía guardar mucho rencor a los estudiantes. Aveces solía deprimirse y enojarse por su muerte, no había tenido amigos que la visitarán después de su muerte, o incluso antes de eso y eso es algo que la hacia lucir más miserable. Él solía pensar en ella varias veces, preguntándose luego de su muerte ella aún estaría ahí, esperando a alguien que le hiciera compañía. Él realmente no quería dejarla sola en su cubículo de mala muerte, ya había pasado mucho tiempo llorando en ese baño en soledad, quería que por lo menos su estadía con ella se prolongará más y ella pudiera sentirse mejor y menos solitaria.

ᅳ¿nadie a venido a molestarte?

Ella floto alrededor suyo con una sonrisa alegre.

ᅳNo, aunque los chicos que vinieron la otra vez vinieron hace unos días a disculparse, claro que los mande el diablo pero esta bien.

ᅳsi alguien te molesta, puedes ir a las mazmorras a visitarme, usualmente no duermo por las noches así que podría hacerte compañía.

Myrtle lo miro un largo minuto con expresión dudosa, como si estuviese analizando lo que antes había dicho, al no encontrar alguna duda o alguna mala intención en su mirada, sólo sonrió alegre, pensado que por fin tenía un amigo.

Pasaron toda la tarde hasta después de la cena charlando, sintiéndose cómodos el uno con el otro antes de despedirse, ella prometiendo que iría a visitarlo esa misma noche, y él prometiendo esperarla.

Caminando por el extenso pasillo en dirección a las mazmorras, se preguntó si este año otra vez, Harry y sus amigos serían tan idiotas como para usar poción multijugos para infiltrarse en la sala común de slytherin, la primera vez fue bastante sencilla descubrirlos, sabía que Granger fue excelente preparando esa poción sin embargo ¿cómo es que nunca pudo derrotarlo en pociones?

En aquellos tiempos, Granger le había ganado en cada materia excepto en pociones, se preguntaba si eso se debía a su falta de experiencia o si realmente era por las distracción, aunque no lo admitiera en voz alta, le sorprendía Granger y estaba asombrado por ella, sin embargo su idealista sobre los sangre puras y sus costumbres muggles lo hacían sentir incómodo.

Los slytherin, especialmente él, que ha sido criado siguiendo costumbres sangre puras que siguen de generación en generación, siempre le ha importado la pureza de magia, hay que recordar que mientras la magia más se disuelva con la no mágica, la familia será cada vez más escasa, y mientras más expuestos estén los magos, más dificultades tendrán cuando una guerra mágica y no mágica estalle.

Es incorrecto y poco probable de que eso suceda, sin embargo no es imposible. Lo mismo ocurrió cuando Voldemort "murió" a mano del bebé Potter, todos creyeron que ese había sido el fin y Luego, cuando la guerra se desató fue tan difícil para ellos aceptar que nunca había terminado la guerra. A causa de la poca preparación y la negación de los altos mandos, hubo muchas pérdidas durante la guerra, y es por la negligencia de los esa que él mismo decidió ocuparse de esa tarea.

Lleva buscando lugares desiertos indetectables para resguardar a las víctimas, investigando como runas para trasladarse hacia los refugios de manera rápida y sencilla, y buscando antídotos para venenos y maldiciones oscuras.

Faltaba aún unos años para que comenzara la guerra, sin embargo él no sabía si esta vez la estallara mucho más temprano, tenía que prepararse desde ahora, y buscar suministros de pociones y alimentos, también debía averiguar sobre posibles aliado que puedan ayudar a Harry, o que por lo menos, no se unan a Voldemort.

La noche siguió, y aún con el cuerpo entumecido por el frío, él esperaba tranquilamente con un libro de anotaciones sobre pociones curativas, aveces se preguntaba si esta vez, en esta vida, el podría ser libre, era un sueño ridículo, como su sueño de ser un artista musical, pero llevaba dos vidas llenas de dolor, de estrés y se preguntaba si esta vez podría permitirse ser feliz.

ᅳ¡Draco! ᅳ la voz de Myrtle le hizo salir de sus pensamientos, la fantasma flotaba por encima de su cama, feliz.

ᅳllegaste, Myrtle ᅳle sonrió.

ᅳ por supuesto ᅳsonrió alegre antes de su expresión cayera ᅳ ¿sabes que eres muy extraño? Nadie me permitiría entrar a su habitación así como si nada.

ᅳme agradas.

ᅳtu también, se siente muy tranquilo y sereno cuando se esta a tu lado, estar a tu lado se siente como si estuvieses muerto, como si estuvieses mirando el lago negro en calma ᅳ Myrtle sonrió y las esquinas de sus ojos se arrugaron ᅳ ¿sabes? Eres el primero que es tan amable conmigo.

ᅳes una lástima que nadie se tomó la libertad de conocerte. Eres muy divertida.

Las mejillas de myrtle tomaron un leve color, aunque por su forma lúcida no se le notó, sin embargo en la mente de Myrtle todo se sintió como si hubiese culto a la vida, haia paso casi 50 años desde su muerte, sin embargo esta es la primera vez que alguien se sentía feliz en su compañía y además decía que era agradable. Fue un sentimiento muy tranquilo y conmovedor.

ᅳ¿quieres escuchar los chismes más recientes de hogwarts? ᅳdijo ella, no teniendo nada más que ofrecerle, sin embargo Draco le sonrió y cerró su libro, concentrado su atención en la fantasma que hablaba sin parar siempre con una sonrisa en el rostro.

Fue una noche muy corta para ambos, pues hablaron toda la noche y fue Myrtle quien decidió marcharse para dejar a Draco dormir, diciendo " cosas de vivos" antes de meterse a su retrete y dejarlo sólo.


Draco se levantó temprano ese sábado por la mañana y se quedó un rato en la cama pensando en el partido de quidditch que se llevaria a cabo dentro de unas horas, pensando en lo extraño y gratificante que era ya no ser un buscador, había olvidado momentáneamente de ese evento, pero él entusiasmó de sus amigos (en especial el de Blaise) le hizo esperar el partido con ansias.

Después de un largo baño, decidió sacarse la bata y vestirse para salir a desayunar. Se encontro com sus amigos quienes estaban tranquilamente sentados en el largo sofá de cuero negro en la sala, hablando de algo que realmente su mente no logro captar.

Crabbe y Goyle lucían más adormilados que los demás, viendo como no participaban en la comversacion, se acercó a ellos y se sentó en medio de esos dos, debía admitir que la mejor época de esos inseparables amigos había sido cuando eran aún más pequeños, antes de perder su masa muscular y empezar a desarrollar músculos, antes él los comparaba con osos, grandes, cálidos y acogedores.

Se sintió cómodo entre medio de ellos, por lo que casi gruño cuando se tuvieron que levantar para ir al gran comedor, pero como hubiese dicho antes su yo adulto, hay que controlar lo más posible los instintos asesinos. Mientras avanzaban el pasillo, Pansy y Blaise se colgaron de su brazo, cada uno discutiendo de algo que él no logro seguir, escuchó algo crujir desde donde estaba Theo pero lo ignoro ya sabiendo que era.

El gran comedor ya estaba lleno cuando entraron, los slytherin intentaban que no se le mostrará su nerviosismo haciendo bromas entre ellos, Theo, Greg y Vincent hablaban con Blaise, intentando que este abandonará por completo sus nervios, mientras Pansy le acariciaba el cabello.

Cuando faltaba poco para las once, el colegio en pleno empezó a dirigirse hacia el estadio de quidditch. Hacía un día bochornoso que amenazaba tormenta. Draco acompañó a Blaise hacía los vestuarios, sin embargo antes de entrar una mano invisible lo detuvo.

Blaise lo miro extrañado cuando se detuvo, sin embargo antes de que preguntase, le sonrió a su amigo.

ᅳbuena suerte, Blaise. Si te rompes una pierna, yo me asegúrate de romperte la otra.

Blaise le sonrió como si hubiese esperado esas palabras y lo abrazo rápido antes de meterse al vestuario. Draco se volteó y camino firme hasta llegar a un lugar más desierto, antes de ver frente suyo la figura del niño dorado, ya portando su uniforme de quidditch.

ᅳ lo siento, por lo de aquella vez... no quisimos molestar a Myrtle.

ᅳlas disculpas deben hacérsela con ella.

ᅳigual te moleste. No quiero echar a perder esto.

ᅳHarry, no somos amigos. Tenemos una tregua, yo te ayudo y tu me ayudas, no somos cercanos.

Harry tenían un brillo inusual en sus ojos, sin embargo sintió el agarre en su muñeca volverse un poco más fuerte.

ᅳSi, si lo siento ᅳbalbuceo ᅳ sin embargo yo si quiero ser tu amigo.

Harry lo soltó y empezó a caminar lejos de él mientras se ponía devuelta la capa encima, ya a unos pasos lejos de él, Draco pensó en ese amor que tenía por el moreno, y recordó las frías y crudas palabras en aquel pasillo, pensando en cada golpe y cada rechazo que había recibido antes de morir, y se preguntó, y deseo no haberlo hecho, si algún día -lejano, muy lejano- podría reconstruir su corazón que fue convertido en cenizas.

ᅳbuena suerte, Harry Potter ᅳdijo en un susurro bajo antes de voltearse y caminar en la dirección contraria, sin notar la mirada que le dedicó Harry antes de que se marchará.

Y así el partido comenzó.

Y luego terminó.

Con la bludger rompiéndole el brazo a Harry, con Lockhart deshaciendo los huesos en el brazo de Harry, con el equipo de slytherin enojado, y con -posiblemente- una pelea entre Oliver Wood y Marcus Flint, Draco olvidó momentáneamente que de hecho, dentro de unas horas, si no había sucedido ya, el basilisco volvería a atacar.

Draco lo ignoro, sabia que ir y salvar a esas personas tendría consecuencias y era mejor evitarlo si se podía, así que fue hacia Blaise para felicitarlo, por que aunque no atrapó la snich, estuvo apunto de hacerlo, su amigo lo abrazo y le prometió que a la próxima si la atraparia y se la dedicaría.

La noche llegó casi tan rápido que se preguntó que era lo que había durante todo el día, y es que sintió el tiempo como un pestañeo, como si estuviese en un libro y las líneas hubiesen sido acortadas.

Luego de su baño con agua fría - por que no sabía si se bañaba con agua o caliente por que de igual manera a su piel sólo le llegaba un contacto frío- decidió que esa noche descansará de su cansada investigación, su habitación lucía ordenada a sus ojos pese a tener unos cuantos libros desparramados por el sueño y el escritorio, decidió no tomarle importancia y se recosto en su cama boca abajo, envolviendose entre las frazadas pese a no sentir su calor.

La misma melodía resonando en su mente mientras cerraba los ojos y recordaba su último vuelo nocturno.

Le hubiese gustado permanecer con ese recuerdo un poco más, pero sus pensamientos quedaron en segundo plano cuando escucho ¡plop! y vio a un elfo que no veía desde hace tiempo al pie de la cama.

ᅳamo Draco.

No se levantó de la cama y tampoco se desenredo de las frazadas, se dedicó a dirigir su mirada fría y sin emociones que somo lograron asustar a Dobby que empezó a golpes su cabeza contra el suelo, repitiendo "Dobby malo" una y otra vez.

ᅳ ¿que estas haciendo aquí?

ᅳ Dobby es un elfo malo. Dobby no pudo cumplir lo que el amo ordenó, entonces Dobby tiene que recibir un castigo.

ᅳ¿qué orden? ᅳ preguntó mirando a la criatura que lo miro con ojos temerosos.

ᅳevitar que Harry Potter volviera a hogwarts.

ᅳ¿quién ordenó eso?

ᅳusted amo.

ᅳ¿cuando?

ᅳusted lo dijo: "Potter se mantendría a salvo si sólo no estuviese con esos tíos muggles y no volviera a hogwarts" ᅳ citó mientras se retorcia ᅳ y Dobby acató la orden, pero el señor Harry Potter sigue aquí en hogwarts...

Mientras del elfo divagaba, Draco solo pensó en su frazada. No podía pensar en otra cosa por que podría enojarse y hacer un desastre en su habitación que estaba tan ordenada, y se preguntó, una y otra vez, si era no su culpa hablar en voz alta cuando un elfo lo escuchaba. Nunca pensó que un elfo le daría importancia a sus palabras o siquiera intentaría cumplirlo.

Suspiro y le dio la espalda al elfo, se encargaría del asunto en la mañana.


Las clases de Pociones se impartían en una de las mazmorras más espaciosas. Aquella tarde de jueves, la clase se desarrollaba como siempre. Veinte calderos humeaban entre los pupitres de madera, en los que descansaban balanzas de latón y jarras con los ingredientes. Snape rondaba por entre los fuegos, con la mucho más mirada fría y desagradable que otros días, lo que hizo que Draco se diera cuenta que su padrino no había dormido lo suficiente.

Estaba tan concentrado en su poción que cuando la poción de Goyle estalló, rociando a toda la clase, el hechizo sobre su pulsera se activó de inmediato encapsulandolo en una burbuja mientras que los demás alumnos chillaban, Goyle andaba a ciegas tapándose los ojos con las manos, que se le pusieron del tamaño de platos, y Snape trataba de restablecer la calma y de entender qué había sucedido.

Por el rabillo del ojo, pudo ver a Hermione aprovechar la confusión para salir discretamente por la puerta. Ah, así que eso había pasado la primera vez.

—¡Silencio! ¡SILENCIO!—gritaba Snape— Los que hayan sido salpicados por la poción, que vengan aquí para ser curados. Y cuando averigüe quién ha hecho esto...

El hechizo de burbuja se desactivó sólo cuando el líquido fue desaparecido, cuando eso paso, la mitad de la clase se apiñaba en torno a la mesa de Snape, unos quejándose de sus brazos del tamaño de grandes garrotes, y otros sin poder hablar debido a la hinchazón de sus labios, Draco notó cuando a Hermione entrar sin embargo, decidió hacerse el distraído, ya después regañaria a Potter.

Cuando todo el mundo se hubo tomado un trago de antídoto y las diversas hinchazones remitieron, Snape se fue hasta el caldero de Goyle y extrajo los restos negros y retorcidos de la bengala. Se produjo un silencio repentino.

—Si averiguo quién ha arrojado esto —susurró Snape enojado—me aseguraré de que lo expulsen. Snape miraba claramente a Harry -quien en serio debería aprender a controlar las expresiones que ponía en su rostro- al cabo de diez o veinte minutos la campana sonó dejando a los alumnos retirarse de la clase.

Snape lo espero cuando ya todos había salido, mirando su pulsera de plata con la forma de una serpiente enrollada a su muñeca.

ᅳun encantamiento bastante eficaz.

ᅳfue fácil de hacer, y es práctico.

ᅳme sorprendes ᅳdijo sinceramente, sentándose detrás del escritorio y sacaba un frasco desde uno de los cajones.

ᅳ bebe eso.

No preguntó para qué o qué era, sólo tomo el volcó el frasco mientras el contenido bajaba por su garganta, sabia dulce.

ᅳ¿no sentiste nada?

ᅳ era dulce.

Severus lo miro extraño sin embargo no dijo nada. Así la semana paso, mientras Severus le administraba pociones o ingredientes crudos, esperando una respuesta a esa pregunta que jamás hacía, una respuesta jamás sería contestada.

Esa noche antes de ir a cenar, mientras cruzaba el vestíbulo con Pansy y Theo a sus costados vieron a un puñado de gente que se agolpaba delante del tablón de anuncios para leer un pergamino que acababan de colgar. No fue necesario acercase gracias a Dapnhe, quien ya habia leído el anuncio y se acercaba a ellos, más específico, a Pansy antes de enredar sus brazos con la antes mencionada.

ᅳ¿sabes algo? ᅳle preguntó el estoico y siempre serio Theo mientras caminaban hacia sus lugares en la mesa.

—Van a abrir un club de duelo— mencionó— la primera sesión será esta noche.

Draco quería azotar su cabeza, lo había olvidado.

Las horas pasaron rápidamente, y ya todos se encontraban en el gran comedor. La tarima estaba iluminada por velas que flotaban en el aire. Todos estaban demasiado entusiasmados.

ᅳesto es obra de Lockhart ᅳsusurro lo suficientemente bajo para que sólo Vincent y Greg lo escucharán.

Apenas susurro eso, Gilderoy Lockhart se encaminaba a la tarima, resplandeciente en su túnica color ciruela oscuro, y lo acompañaba Snape, con su usual túnica negra y una mirada de total desagrado a su compañero de duelo.

Lockhart rogó silencio con un gesto del brazo antes de decir: —¡vengan aquí, acérquese! ¿Me ve todo el mundo? ¿Me oyen todos ¡Estupendo! El profesor Dumbledore me ha concedido permiso para abrir estemodesto club de duelo, con la intención de prepararos a todos vosotros por si algún día necesitan defenderlos tal como me ha pasado a mí en incontablesocasiones (para más detalles, consultan mis obras). Permitanme que les presente a mi ayudante, el profesor Snape.

Lockhart lo presentó con una amplia sonrisa haciendo que el entrecejo de Severus se hundiera más y él enserio estaba tratando de contener la risa, ya sabiendo que su padrino estaba apunto de perder la paciencia con el otro profesor.

ᅳ él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse, y ha accedido desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración antes de empezar. Pero no quiero que se preocupen, los más jóvenes: no se quedarán sin profesor de Pociones después de esta demostración, ¡no teman!

Lockhart y Snape se encararon y se hicieron una reverencia. O, por lo menos, la hizo Lockhart, con mucha floritura de la mano, mientras Snape movía la cabeza de mal humor. Luego alzaron sus varitas mágicas frente a ellos.

—Como ven, sostenemos nuestras varitas en la posición de combate convencional —explicó Lockhart a la silenciosa multitud ᅳcuando cuente tres, haremos nuestro primer embrujo. Pero claro está que ninguno de los dos tiene intención de matar.

—Yo no estaría tan seguro — le susurró Draco a sus amigos que rieron por lo bajo.

—Una..., dos... y tres.

Ambos alzaron las varitas y las dirigieron a los hombros del contrincante.

Snape gritó: —¡Expelliarmus!

Resplandeció un destello de luz roja, y Lockhart despegó en el aire, voló hacia atrás, salió de la tarima, pegó contra el muro y cayó resbalando por él hasta quedar tendido en el suelo.

Draco y los demás slytherins soltaron una carcajada limpia y virotearon.

ᅳlo guardaré en unos de mis mejores recuerdos.

ᅳte secundo ᅳ dijo un Blaise apoyado en su hombro intentando acallar su risa.

Lockhart se puso de pie con esfuerzo. Se le había caído el sombrero y su pelo ondulado se le había puesto de punta.

—¡Bueno, ya lo habéis visto! —dijo, tambaleándose al volver a la tarima— eso ha sido un encantamiento de desarme; como podrán ver, he perdido la varita... ¡Ah, gracias, señorita Brown! Sí, profesor Snape, ha sido una excelente idea enseñarlo a los alumnos, pero si no le importa que se lo diga, era muy evidente que iba a atacar de esa manera. Si hubiera querido impedírselo, me habría resultado muy fácil. Pero pensé que sería instructivo dejarles que vieran... ᅳmintió con una sonrisa totalmente tonta, y Severus realmente parecía dispuesto a matarlo, y quizá Lockhart lo notó, porque dijo: —¡Basta de demostración! Vamos a colocaros por parejas. Profesor Snape, si es tan amable de ayudarme...

Se metieron entre la multitud a formar parejas. Theo hizo pareja con Daphne, Pansy con Blaise, Vincent con Millicient y justo cuando iba a unirse a Greg, la voz de Severus lo llamo.

—señor Malfoy, aquí. Veamos qué puedes hacer con el famoso Potter. La señorita Granger que se ponga con el señor Goyle.

Malfoy se acercó de mala gana a un muy sonriente Harry Potter.

—¡pónganse frente a sus contrincantes —dijo Lockhart, de nuevo sobre la tarima— y hagan una inclinación!

Draco y Harry apenas bajaron la cabeza, mirándose fijamente.

—¡Varitas listas!—gritó Lockhart— cuando cuente hasta tres, ejecuten sus hechizos para desarmar al oponente. Sólo para desarmarlo; no queremos que haya ningún accidente. Una, dos y... tres.

Draco apuntó la varita hacia los hombros de Harry, pero ninguno atacó, sólo se apuntaron.

ᅳ¿no atacas? ᅳpreguntó Harry.

Entonces tuvo que hacerlo. Lanzo un hechizo haciendo que Harry se tambaleara hacia atrás, sin embargo y sin perder tiempo, dirigió contra Malfoy su varita, diciendo: —¡Rictusempra!

Claramente bloqueó ese hechizo.

—¡Tarantallegra!

Y Harry también lo bloqueó, y siguieron lanzándose hechizos y bloqueandolos hasta que Lockhart interrumpió.

—¡Alto! ¡alto! —gritó Lockhart, pero Snape se hizo cargo de la situación.

—¡Finite incantatem! —gritó finalizado cada hechizo que había en la sala dejando atras una niebla de humo verdoso. Tanto Neville como Justin estaban tendidos en el suelo, jadeando, Ron sostenía a Seamus, que estaba lívido, y le pedía disculpas por los efectos de su varita rota, pero ni Draco, ni Harry lucían tan agotados como los demás.

—Muchachos, muchachos... —decía Lockhart, pasando por entre los estudiantes, examinando las consecuencias de los duelos— Levántate, Macmillan..., con cuidado, señorita Fawcett..., pellízcalo con fuerza, Boot, y dejará de sangrar enseguida... Creo que será mejor que les enseñe a interceptar los hechizos indeseados —dijo Lockhart, que se había quedado quieto, con aire azorado, en medio del comedor. Miró a Snape y al ver que le brillaban los ojos, apartó la vista de inmediato con las mejillas rojas— Necesito un par de voluntarios... Longbottom y Finch-Fletchley, ¿qué tal ustedes?

—Mala idea, profesor Lockhart —dijo Snape, deslizándose como un murciélago grande y malévolo—Longbottom provoca catástrofes con los hechizos más simples, tendríamos que enviar a Finch-Fletchley a la enfermería en una caja de cerillas ¿Qué tal Malfoy y Potter? —dijo Snape con una sonrisa demasiado grande como para que Draco no se diera cuenta de sus intenciones.

—¡Excelente idea! —dijo Lockhart, haciéndoles un gesto para que se acercaran al centro del Salón, al mismo tiempo que la multitud se apartaba para dejarles sitio.

—Veamos, Harry —dijo Lockhart—cuando Draco te apunte

con la varita, tienes que hacer esto.

Levantó la varita, intentó un complicado movimiento, y se le cayó al suelo. Snape sonrió y Lockhart, avergonzado se apresuró a recogerla, diciendo: —¡Vaya, mi varita está un poco nerviosa!

Snape se acercó a él, se inclinó y le susurró: ᅳ dos varitas de chocolate y tres plumas de azúcar. Sólo si ganas te lo compraré.

ᅳPrepárese para perder entonces ᅳsonrió.

—¿Asustado? —murmuró travieso, de forma que Lockhart no pudiera oírle.

—Eso quisieras tú —le dijo Harry sonriendole de manera cómplice.

Lockhart dio una palmada amistosa a Harry en el hombro.

—¡Simplemente, hazlo como yo, Harry!

—¿El qué?, ¿dejar caer la varita? ᅳdijo él burlándose ᅳ haz eso, Harry.

Pero Lockhart lo ignoró: —Tres, dos, uno, ¡ya! —gritó.

Malfoy levantó rápidamente la varita y bramó:

—¡Serpensortia!

Hubo un estallido en el extremo de su varita. Harry vio, aterrorizado, que de ella salía una larga serpiente negra, caía al suelo entre los dos y se erguía, lista para atacar. Todos se echaron atrás gritando y despejaron el lugar en un segundo.

—No te muevas, Potter —dijo Snape sin hacer nada, disfrutando claramente de la visión de Harry, que se había quedado inmóvil, mirando a los ojos a la furiosa serpiente—me encargaré de ella...

—¡Permítanme! —gritó Lockhart. Blandió su varita apuntando a la serpiente y se oyó un disparo: la serpiente, en vez de desvanecerse, se elevó en el aire unos tres metros y volvió a caer al suelo con un chasquido. Solo consiguiendo que la serpienge estuviera mucho mas furiosa que antes, silbando de enojo, se deslizó derecha hacia Finch-Fletchley y se irguió de nuevo, enseñando los colmillos venenosos.

Fue entonces que Harry que dio un paso al frente y gritó, o mejor dicho siseo haciendo que milagrosamente la serpiente bajará al suelo, tan inofensiva como un lindo depredador.

—¿A qué crees que jugamos? —gritó el hufflepuff enojado y ajustado, pero antes de que Harry pudiera contestar, se había dado la vuelta para abandonar el salón.

Snape se acercó, blandió la varita y la serpiente desapareció en una pequeña nube de humo negro, se alzó los murmullos en todo el comedor, antes de que Ronald y Hermione se llevarán a Harry de la tarima antes de salir del salón.

Severus en cambio camino hasta él.

ᅳ¿aún me comparas la varita de chocolate y las plumas de azúcar?

ᅳ mocoso inteligente ᅳsusurro y Draco sonrió. Había ganado.

Regresaron todos a sus torres antes de irse a dormir, excepto que él no pudo ir a dormir por que había un intruso sentado en su cama, aún así entro y cerró la puerta colocando un hechizo de privacidad alrededor de la habitación.

ᅳ¿otra vez?

ᅳes bueno verte otra vez ᅳdijo tan sonriente como siempre.

ᅳ hagamos esto rápido, quiero acostarme para caer en la locura.

Harry rió haciendo que el corazón de Draco diera un vuelco, el cual ignoro profesionalmente.

ᅳeres una serpiente astuta.

ᅳ ya lo sé.

ᅳatacaran a Justin y a Nick casi decapitado.

ᅳ eso ya lo sé.

Harry miro nerviosamente sus pies, luciendo avergonzado y tímido.

ᅳtambien se que preparan una poción multijugos para infiltrarse aquí y preguntarme a mi si soy el heredero slytherin, asumo que no fue tu idea. Sino de Ronald, quien desconfía de mi o uno de mis amigos.

ᅳbueno... si.

ᅳno te preocupes, siempre supe que ustedes dos se habian infiltrado, no soy fácil de engañar.

ᅳsi, eres muy inteligente.

Draco se avergonzo, sin embargo Harry aún estaba en su cama.

ᅳ¿algo más?

Harry borró su sonrisa y lo miro fijamente, ojos penetrantes y mirada sería.

ᅳquiero, de verdad, ser tu amigo. Se que no confías en mi, y crees que todo esto es sólo un capricho mío, pero quiero conocerte mejor, podríamos ayudarnos y pasar tiempo juntos, no quiero asfixiarte ni nada, pero... Yo de verdad... en serio quiero que empecemos de nuevo.

Harry se levantó y se paró a dos pasos de distanció suyo, extendiéndole la mano una vez más.

ᅳno te fallaré está vez, ¿si?

Draco sonrió, sin embargo no estrecho su mano con la de Harry, debía reconocer que de hecho, él era una persona muy rencorosa, no por nada era hijo de Lucius Malfoy y Narcisa Black, cruzó los brazos en su pecho y miro al gryffindor con una ceja levantada.

ᅳno te estrechare la mano, Potter.

Harry no pareció captar el mensaje al principio, pasaron sólo 32 segundos antes de que el pequeño recuerdo llegará a su mente y una sonrisa apareciera en sus labios.

ᅳ rencoroso.

ᅳasi se siente ᅳse burló, y luego rieron, Draco sintió sus latidos acelerados mientras miraba a Harry, y pensó en lo linda que se veía la sonrisa en su cara.