El diario de un slytherin

No estaba entre sus planes convertirse en el amigo de Harry, de hecho planeaba está vez mantener cierta distancia del gryffindor, como si nunca se hubiesen topado en la vida. Y es que, pensó en lo molesto que era el tener que volver a vivir todo, así que cuando pensó en volver a hogwarts, se dijo a si mismo que se concentraria mejor actuando desde las sombras, sin destacar entre los problemas de casas, y sin llamar la atención de Potter.

Sin embargo no contó con que este Harry fuera ese Harry.

No tenía sentido. Fue incluso más confuso que Harry estuviera en el pasado junto a él con sus recuerdos, nada del asunto parecía una coincidencia, y sólo le generaba más dudas al respecto. Era extraño que él se hubiese salvado del castigo eterno al cual llamaba muerte, sin embargo no estaba seguro de si sentirse aliviado o no, después de todo, tenía la oportunidad de salvar a personas inocentes de los próximos eventos desafortunados, y en el proceso, debía volver a pasar por las agujas y luego al fuego.

A la unica persona que sabía que no podía salvar era a Dumbledore.

Habían cosas inciertas en el futuro, unas más preocupantes que otras y sólo se sabía la mitad de las cosas que ocurrirían -y si era sincero consigo mismo- no eran cosas realmente relevantes. Debía trabajar duro para seguir la corriente y ayudar lo más posible antes de que hubiera una avalancha de problemas demasiado complicadas como para poder mantenerse de pie.

Su cuerpo desnudo brillaba por debajo de la vela, sus cicatrices rosaseas de un sectumsempra que casi lo mata, contrastaba con su piel nivea, su cabello estaba más largo que antes, casi llegándole a los hombros, sin embargo lucía mucho más delgado de lo que había sido a sus 12 años anteriores.

ᅳ amigos... ᅳsusurro para si mismo mientras miraba el agua en la bañera. ᅳ¿entiendes Harry, lo que me pediste? amigos... ¿No rechazaste serlo apenas me conociste? ¿o acaso no dijiste también que desde el día que me conociste, no había sido más que una piedra en tu zapato? Dime... ¿qué cambió ahora? ¿es por que morí? O... ¿es por que te sientes culpable?

Un dolor agudo perforó su pecho mientras salia del agua y decidía apagar sus pensamientos, fallando en el intento. Harry estaba en su mente día y noche, quería protegerlo, pero también quería alejarse. No podría tolerar otro corazón roto, no podía tolerar amarlo de nuevo, llenándose de tristeza y rompiéndose en fragmentos imposibles de unir.

No tenía tiempo para amarlo otra vez, volver a lo que antes habían sido, jugar al buscador y a la snich, no podía distraerse cuando había tanto por perder.

Se sentó en su escritorio y abrió su diario, el cual estaba lleno de anotaciones, hechizos y runas, también había mapas y fotografías de pueblos, mansiones o lugares al estilo muggle que poseían más anotaciones al lado de cada imagen o lugar señalado.

Había logrado encontrar tres lugares a ciegas del Ministerio de magia inglés. Uno de ellos, se encontraba en Rusia, podía viajar allí durante las vacaciones para comprar una mansión, colocarle las runas en la entrada y provisionarlas, trasladar a algunos elfos para que mantuvieran la mansión y dejarla habitable y podría colocar a un aliado allí para que se asegurará de la protecciones, pero primero debía ir en persona para ver si ese lugar era confiable por que nada le aseguraba eso.

Otro de los lugares, se encontraba en Italia, en una fincas cerca de un pueblo rústico de magia, ese lugar sólo podría convertirse en un punto de reunión por que su seguridad y visibilidad a otro misterio mágico era demasiado controlado. Blaise le hablo de ese lugar, por lo que tampoco le aseguraba que ningún otro mortifágo supiera de su ubicación así que lo dejo en una lista de pocas prioridades.

El tercer lugar estaba en medio del bosque del dragón, y no, no se llamaba así por que tuviera dragones. Ese lugar fue su primera opción. Ese bosque era impenetrable para los magos sin conocimiento en magia antigua, un lugar hecho de magia pura a partir del cadáver de un dragón blanco, que fue prisionero y terminó muriendo por un caballero de ojos rojos. Ese lugar está estrictamente prohibido para las personas del Ministerio, quienes habían tratado de poner sus manos en tierra santa, el bosque tiene una barrera protectora que sólo deja entrar a aquellos que la necesitan.

Claro, no es una mala opción, pero no es segura.

Sin embargo no puede guiarse por ninguna de las tres opciones. Tachó cada opción casi rasgando las páginas para luego desplomarse en la cama. Tenía la mente demasiado nublada por el cansancio así que decidió cerrar los ojos.

Quizás debería consultarlo con Myrtle... o Theo.

Sin embargo no contó con el hecho de que su cansancio fuera demasiado grande, así que no se levantó de la cama en al menos 36 horas, lo cual hubiese preocupado a Severus si no supiera que su ahijado siempre se desvelaba en las noches y casi ni dormía.

Los slytherin también se habían preocupado por la condición del número uno de su casa, no era para nada extraño encariñarse con aquel niño, que además de mantener a su casa en el puesto número uno, también ayudaba a colocar los hechizos de calor en invierno, y ayudaba con los deberes a los de primer año.

Sin embargo los más preocupados habían sido Blaise, Pansy, Gregory y Vincent, quienes se habían preocupado por su repentina ausencia. Sin embargo el tema más candente en los pasillos era definitivamente Potter y las nuevas víctimas petrificadas.

La doble agresión contra Justin y Nick Casi Decapitado se convirtió en auténtico pánico lo que hasta aquel momento había sido inquietud. Curiosamente, resultó ser el destino de Nick Casi Decapitado lo que preocupaba más a la gente. Se preguntaban unos a otros qué era lo que podía hacer aquello a un fantasma; qué terrible poder podía afectar a alguien que ya estaba muerto. La gente se apresuró a reservar sitio en el expreso de Hogwarts para volver a casa en Navidad.

ᅳsupongo que tenemos todo el castillo para nosotros. ᅳdijo Pansy acurrucandose más hacia él.

El grupo plateado de slytherin ocupaba la mitad de su cama, ninguno planeaba levantarse de la cama tan cálida y suave sin embrago la única razón por la que estaban todos allí se debía a Draco, quién se negaba a levantarse.

ᅳ¿aún sientes frío? ᅳla pregunta salió de los labios Blaise, debajo de las frazadas.

ᅳno es que sienta frío... es sólo que no puedo sentir el calor. Siento que estoy abrigado pero su calor no me hace nada, es invisible.

ᅳtardaste en contarnos. ᅳdijo Pansy está vez.

ᅳno era algo que pudiese explicar...

ᅳtampoco nos contaste sobre tus cicatrices ᅳdijo nuevamente.

ᅳno quería preocuparlos.

Pansy elevó la mirada hacia su dirección, levantando la cabeza, lo miro un largo rato en silencio antes de suspirar:ᅳ Draco, somos amigos. Siempre lo seremos, así que no nos ocultos cosas ¿si? Aunque no lo creas somos muy confiables y si necesitas ayuda, aquí estaremos.

Lo sé.

Sin embargo... habían cosas que no podía contarles. No importaba cuanto confiara en ellos, no podía dejarles sufrir en esta vida. Era una única oportunidad que tenía para protegerlos... a todos.

ᅳentonces... si quisiesen escapar o ocultarse de alguien, lejos del Ministerio de magia, de los aurores y demás magos, ¿adónde irían?

Los cinco en al habitación lo miraron extraño, sin embargo pronto su mirada se convirtió en un expresión pensativa.

ᅳen tu caso, iría a Francia, tienes una residencia privada que prohíbe las visitas de otros magos, es un gran lugar donde esconderse ᅳdijo Pansy recordando una conversación lejana entre su madre y la señora Malfoy.

ᅳal mundo muggle. ᅳdijo estaba vez Theo ᅳ un lugar lejano, una ciudad repleta de muggles, esconderte entre ellos como camuflaje, si huyes de magos y eres sangre pura, no creerán que fuiste allí de entre todos los lugares.

ᅳa los rincones del bosque prohibido. ᅳestá vez habló Vincent y los otros miembros que estaban en al habitación concentraron su atención en él ᅳlos gigantes se encuentran en las montañas rocosas, los Centauros vigilan el bosque hacia las entrada y el medio bosque, los vampiros están más lejos, sin embargo hacia los rincones, donde los árboles son más altos y la magia más indetectable, es un buen lugar. Tiene 3 cosas útiles, nadie busca por esos lares por su distancia y por que odian tratar con los animales de allí, nadie sospecharia que ese podría ser un buen escondite, y tres aunque no es seguro, tiene la ventaja de las arboledas y los caminos cambiantes.

Draco lo miro con asombro y de un salto se acercó hasta su amigo y le dio un fuerte abrazo, Vincent correspondió la acción un tanto confundido pero Draco estaba extasiado, Vincent lo había encontrado. La solución que lo tomo meses.

ᅳ acabas de resolver todos mis problemas.


Por fin concluyó el trimestre, y sobre el colegio cayó un silencio tan vasto como la nieve en los campos. A Draco le pareció tranquilizador el silencio en los pasillos y en el gran comedor, debía admitir que la tranquilidad era demasiado relajante para él, Crabbe y Goyle siempre lo acompañaban, pues cuando Pansy y Blaise se despidieron, les encomendó a esos dos que lo cuidaran, sin escuchar sus quejas de que ya no era un niño.

Draco admitía también, pero no en voz alta, que le gustaba esos tiempos. No había problemas todavía, se sentía cómodo, como si la muerte todavía nos los marcara como proximas víctimas, le gustaba demasiado esos días y tenía miedo. Miedo a perderlo todo si cerraba los ojos y se dejaba llevar por esa tranquilidad.

En esos días de soledad, no podía sacarse de la cabeza su tiempo en la mansión Malfoy, al cerrar los ojos sus recuerdos del pasado volvían como mareas turbulentas, y no podía despertar de las pesadillas no sin antes recordar los abuso físicos y psicológicos de su tía Bella.

Sus pesadillas se vuelven cada día más recurrentes, y sus inseguridades y miedos lo atacan temprano en la madrugada, razón por la cual en ese mismo momento estaba sentado frente a la chimenea, muy cerca del fuego.

Llevaba sentado allí desde las cuatro de la madrugada, mirando el fuego encendido.

Había veces en los que se preguntaba que era lo que estaba haciendo allí, o por que incluso llegó allí, por que recordaba claramente haber hecho mucho daño, recordaba cada cicatriz que había hecho y le habían hecho, recordaba cada recuerdo doloroso que se reproducía una y otra vez en su cabeza, ni siquiera podía sentir calor ahora, y mirar las caras sonrientes de sus amigos sólo le recordaba al futuro tan oscuro que tenían.

Sintió la presencia de dos personas detrás de su espalda y luego estuvo atrapado en un abrazo. Sonrió levemente dejándose llevar por el contacto físico ᅳfeliz Navidad muchachos.

Sus pensamientos se esfumaron, no era el momento de dejarse llevar por sus emociones.

Estaba bien, él se aseguraría de ello.

El día pasó lentamente, con los tres slytherin de segundo año jugando con snap explosivo, comiendo chocolate y tartas o durmiendo. Agradecía no tener que cumplir con trabajos en ese tiempo libre que tenían, y se acostumbró a no hacer nada más qu holgazanear.

Por supuesto como nadie podía dejar de asistir a la comida de Navidad en Hogwarts, tuvo que hacer acto de presencia allí, no lucía nada mal, y el ambiente estaba transmitía calidez que él no podía sentir. Sus recuerdos del pasado lo atacaron, lo que le hizo recordar la misión fallida de los gryffindors.

El Gran Comedor relucía por todas partes. No sólo había una docena de árboles de Navidad cubiertos de escarcha, y gruesas serpentinas de acebo y muérdago que se entrecruzaban en el techo, sino que de lo alto caía nieve mágica, cálida y seca.

No se concentró en nada más que en sus dos amigos, y en Millicient que había estado estado alejada de los tres desde que Daphne había regresado a casa para Navidad, tal vez por que no se sentía en plena confianza con él, sin embargo sé alegró de que se acercará a ellos, aunque sea en la cena.

Hablaron de los regalos que recibieron y sonrió cuando sus amigos mencionaron el regalo que les dio ese año, la cena terminó y él decidió marcharse primero, dejando atrás a sus amigos que se embarcaron en una extraña conversación que no logró captar del todo.

La oficina de Severus estaba en silencio.

Tocó tres veces la puerta antes de que un Severus Snape la abriera, dejándolo pasar. Una botella de whisky en su escritorio y una bufanda de gryffindor en su silla, una vela prendida y un ligero perfume desconocido.

ᅳfeliz Navidad, padrino. ᅳsonrió extendiéndole una pequeña caja bordada, el cual el maestro tomo con cuidado.

Ambos entraron a la habitación y él de inmediato tomo asiento en el sofá de cuero negro, la tetera floto y le sirvió un poco de chocolate en la taza que estaba a un lado.

ᅳsabías que vendría.

ᅳsiempre lo haces ᅳ dijo el maestro tomando asiento en el sofá opuesto. Su voz salió frío, pero su tono le hizo sentir calidez.

El silencio duro un largo rato, sentía los hechizos inspeccionar su cuerpo, sin embargo su concentración estaba en el dulce sabor del chocolate caliente. Nadie preparaba el chocolate caliente como su padrino, recordaba como cada año le llegaba un termo caliente de chocolate para despertarlo en Navidad, un dulce sabor a nostalgia, tan familiar y melancólico.

ᅳ¿qué quieres que te compré como regalo?

Draco miro los ojos de su padrino, lucía cansado, como si no hubiese estado descansando de la manera correcta en mucho tiempo y le sonrió: ᅳque descanses mejor. No quiero un regalo, solo quiero que estés bien.

La respuesta de su ahijado lo sorprendió sin embargo no encontró falsedad en su respuesta. Como si estuviese demasiado preocupado por su salud.

ᅳno te preocupes por eso, estoy seguro que viviré por mucho tiempo y te veré envejecer.

Mientes. Mientes. Mientes. Mientes.

La cabeza de Draco reprodujo el no funeral de su padrino, recordando lo difícil que fue para él haberlo dejado ir, recordando una y otra vez su vieja sonrisa, su rasposa voz, sin embargo no dijo nada. Su sonrísa titubeo pero no cambio su deseo.

ᅳ descansa.

Se levantó del sofá y lo abrazo brevemente antes de salir de la oficina. En el camino, se encontró con Crabbe y Goyle, sin embargo supo reconocer la magia de quienes estaban allí. A su lado, el prefecto de gryffindor los miraba.

ᅳoh, ahí estaban.

Los dos "Crabbe" y "Goyle" voltearon para mirarlo, alegres de verlo. Al parecer el prefecto estaba intimidandolos.

Dirigió su vista hacia el único pelirrojo allí y lo miro expectante y sin mucho interés.

—¿Y qué haces tú aquí, Weasley? —le peguntó con aire despectivo haciendo que el mencionado se ofendiera.

—¡Tendrías que mostrar un poco más de respeto a un prefecto! —dijo—¡No me gusta ese tono!

Draco lo ignoro y lanzando una mirada a ambos farsantes, se marcharon rumbo hacia las mazmorras. lo miró despectivamente e indicó a Harry y a Ron que lo siguieran.

Mientras caminaban, Draco se dio cuenta de que es obvio que Potter y Weasley no sabían actuar y la idea de burlarse de ellos se le vino a la cabeza.

—Ese Peter Weasley...

—Percy —le corrigió automáticamente Ron.

—Como sea —dijo Malfoy—he notado que últimamente entra y sale mucho por aquí, a hurtadillas. Y apuesto a que sé qué es lo que pasa. Cree que va a pillar al heredero de Slytherin él solito, es obvio que es más probable que lo petrifiquen antes de siquiera hallarlo.

Escucho que uno de ellos tomo aire, y sonrió. Muy malos actores.

Draco se detuvo ante un trecho de muro descubierto y lleno de humedad.

—¿Cuál era la nueva contraseña? —le preguntó a sus dos "amigos"

—Eh... —dijo éste.

—¡Ah, ya! «¡Sangre limpia!» — estaba seguro que quien dijo eso fue Harry, sin embargo la puerta no se abrió y la carcajada interna que tuvo en su mente casi hace que se delatara.

ᅳoh, Goyle, es una contraseña demasiado fácil para los slytherin ᅳse burló haciendo que las puntas de las orejas de su amigo se tiñeran de rojo, sonrió internamente. Se acercó a la puerta y susurro la contraseña sin que esos dos la escucharán, no que quería que Potter volviera a entrar a la sala común por lo que había cambiado la contraseña cada día sólo para que este no volviera a aparecer en su sala común.

La sala común de Slytherin era una sala larga, semisubterránea, con los muros y el techo de piedra basta. Varias lámparas de color verdoso colgaban del techo mediante cadenas. Enfrente de ellos, debajo de la repisa labrada de la chimenea, crepitaba la hoguera, y contra ella se recortaban las siluetas de algunos miembros de la casa Slytherin, acomodados en sillas de estilo muy recargado.

—vengan —dijo haciendo que esos dos los siguiera, no podía permitirles escapar como la primera vez.

Se detuvieron en la segunda sala común, que se encontraba totalmente vacía, y con un simple movimiento de manos, la chimenea se prendió calentando el ambiente para ambos jóvenes que se encontraban temblando.

Los dos farsantes se sentaron en el sofá largo, mirándolo a él, que se sentó en el sofá individual, sin que ambos lo notarán, cerró la puerta con seguro para que cuando el efecto de la poción se fuera, ambos no huyeran de allí.

Ellos no se dieron cuenta en lo absoluto de eso, y tampoco de las cuerdas doradas de las cortinas arrastrándose cual serpiente por debajo de sofá.

No estaría mal burlarse de ellos un poco ¿cierto?

ᅳme preguntó quien sera el heredero slytherin... llevo tiempo buscándolo, estaba preguntándome si podríamos unirnos, tal vez podríamos tener beneficios ᅳnotó la cara sorprendida de Crabbe y sonrió para sus adentros. Era obvio que "Crabbe" creía que el era seguidor del heredero slytherin, por supuesto ya lo había visto venir, es más que obvia la desconfianza de Weasley en él, y no lo culpaba pues él mismo no confiaba todavía en ellos.

ᅳpero suficiente de esta charla, es hora de hacer los deberes.

La cara de "Goyle" se arrugo y él sonrió, de inmediato todos los pergaminos y libros de transformación aparecieron en la pequeña mesa que se extendió, las plumas y la tinta ya preparados.

ᅳtenemos las tareas que Mcgonagall nos dejo, espero que no se hayan olvidado lo que les explique ayer, empecemos.

La cara de Crabbe mostraba claramente su ira, Draco lo miro con falsa preocupación.

ᅳ¿ocurre algo, Vincent

ᅳoh, solo me duele el estómago.

Draco realmente quería golpear a esos dos, pero realmente se estaba divirtiendo viendo como ambos completaban las tareas de los verdaderos Vincent y Greg. Si, era divertido burlarse de ellos, pero si nisiquiera se esforzaban para hacerle creer que ellos eran los verdaderos Vincent y Greg, cuando claramente sus amigos sólo harían un berrinche y se que harían diciendo que lo acusarian con Blaise. Ambos estaban sumidos en los pergaminos en la mesa completando las respuestas que había y leyendo tratando de no dejar ninguna respuesta incorrecta, mientras el les hacia preguntas al azar.

La poción estaba perdiendo el efecto mientas ambos seguían haciendo los deberes, él divagaba y alababa las preguntas mientras ambos se volvió locos por responderlas, cuando ambos se voltearon a verse se dieron cuenta de su situación y rápido se cubrieron con el libro en estado de pánico.

Justo cuando intentaron levantarse, las cuerdas se enteraron en su cuerpo haciendolos caer patéticamente uno encima del otro en el suelo, la mesa volvió a su forma mientras que los pergaminos levitaron hasta el escritorio alejado de allí, ambos ya estaban en su verdadera apariencia cuando volteó a mirarlos, ellos lucían nerviosos, casi rojos de vergüenza con ropas mucho más grandes que su tamaño.

ᅳPotter. Weasley.

Ambos se tensaron en su lugar, ocultando sus rostros en el suelo, con un simple movimiento de varitas hizo que ambos jóvenes se arrodillaran frente suyo.

ᅳcreo que deberían practicar más sus dotes de actuación ᅳ la sonrisa brillante de Draco mando escalofríos en la columna de ambos gryffindors, alzando la mirada para verlo a la cara . ᅳ¿en serio creían que yo era el heredero de slytherin? O peor ¿que yo no sabía que habían ingresado a mi casa disfrazados?

Ambos tuvieron una expresión dudosa y el rió.

ᅳoh, por Merlín que idiotas. ᅳla cuerda se desaflojo totalmente de sus cuerpos y sonrió alegre mientras ellos no sabían si volver a sentar en el sofá o seguir arrodillados, sin embargo él no era tan malo ᅳ sientense en el sofa, hablaremos de esto de manera correcta.

Ambos le hicieron caso, sentandose casi tan juntos que Draco casi vuelve a reírse. Los dos par de ojos lo miraban con gran interés.

ᅳya cobre el pago por haberse hecho pasar por mis amigos, solo espero que las respuestas en las tareas de Vincent y Greg les dejen suficientes puntos como para no repetir.

ᅳ¿que? ¿hicimos los deberes de los verdaderos Vincenty Greg?

ᅳ por supuesto.

ᅳ¡ni siquiera hice los míos!

ᅳmuy tu problema, eso les pasa por creerse quienes no son.

Tras finalizar la discusión, Draco y Harry comenzaron a intercambiar información mientras Ronald los miraba enfurruñado. No había mucha información para intercambiar ya que Potter era el que sabía dónde quedaba la cámara en primer lugar, sin embargo años debían fingir que no sabían para no alterar los futuros acontecimientos.

Fue divertido ver a Ronald rojo de vergüenza cuando lanzaba comentarios sobre su total falta de desempeño en la investigación y su infiltración fallida, y Potter no podía siquiera mirarlo a los ojos.

Habían pasado casi dos horas, cuando decidió terminar la conversación. Sabía que ya no habría nadie en la sala común así que acompañó a los dos infiltrados a la puerta, antes de que estos abandonaran corriendo el lugar, su voz los detuvo.

ᅳPotter ᅳdijo ᅳ espero que Vincent y Greg regresen vestidos y en perfectas condiciones por que te aseguro que la tregua que tenemos, o la patética excusa de amistad, se romperá. Y espero que la próxima no aparezcan frente mío pidiendo ayuda, o haré más que sólo hacer que hagan los deberes.

Su voz sonó fría, distante y sincera, lo cual hizo a Harry comprender que sí, debía haberle dicho a Draco sobre esto con anticipación pese a que el otro ya sabía que pasaria. Que había metido la pata hasta el fondo, arruinando la poca confianza que Draco puso en él y que sin importar nada, para Draco no había nadie más importante que sus amigos a los cuales había conocido mucho, mucho antes que él.


Y así pasaron varias semanas donde ni Potter, ni Weasley, ni Granger se volvieron a aparecer frente suyo, lo de Granger supuso que fue debido a un mal resultado con la poción multijugos. De Potter y Weasley supuso que se debía a la vergüenza.

Sin embargo, a Draco no le importó la ausencia de los leones, por que su atención estaba en Ginevra Weasley, y el misterioso diario que había tirado a la cabeza de Myrtle, que había sollozando en su baño quejándose de ello.

El diario tenía las hoja amarillentas, y la tapa negra ya desgastada, en la primera página con tinta emborronada se podía leer «T.M. Ryddle»

Un diario mágico, definitivamente.

Sin embargo la magia oscura que rodeaba la libreta no le dio confianza y conjugando un hechizo burbuja, la encapsulo haciendo que levitara hacia el techo, ignorandolo.

O eso le hubiese gustado si al día siguiente no tuviera a Harry Potter, parado frente suyo pidiéndole dicho diario.

ᅳ¿por que?

ᅳes el diario de Voldemort, él necesita que yo tenga el diario para inculpar a Hagrid y luego hacer que Ginny recuperé el diario para así abrir la cámara secreta.

ᅳ ¿por qué el guardabosques?

ᅳél estudio con Riddle, y en su estadía trajo consigo a una acromantula, el cual todos creyeron que era la bestia de la cámara secreta.

ᅳya veo.

Ambos se quedaron en silencio mientras Draco invocaba la burbuja donde estaba el diario, tardó 6 minutos en los cuales ambos quedaron en silencio.

ᅳlo siento, por colarnos a slytherin usando a Crabbe y Goyle ᅳ dijo rompiendo el silencio ᅳ ni siquiera yo entiendo como permití eso, y no tengo excusas. Pero también estaba preocupado por ti, llevas semanas ignorandonos, no se si sea por que aún no confías en mi, pero habíamos hecho una tregua para ayudarnos pero tu sigues haciendo las cosas por tu cuenta, quiero ayudarte Malfoy.

Draco lo pensó y también se dio cuenta de eso. Es cierto que no le decía nada a Potter y gran parte se debía al hecho de que aún desconfiaba pero ambos habían acordado ayudarse mutuamente y él por su cuenta había decidido hacer la cosas a su manera. Tal vez no había sido considerado, sin embargo él aún quería mantener la distancia de los gryffindor, pero debía pensar más claro.

ᅳ lo entiendo, y lo siento. Es cierto que no soy de los que trabajan en equipo pero debo admitir Potter que esto aún es incómodo. Podemos intentarlo, pero no te seguro nada. Sólo quiero a mis amigos a salvo, y a tu lado no creo que eso sea posible.

ᅳtienes razón. ᅳconfirmó sin poder contradecir a ese hecho.

ᅳ y está vez lo haré. Confiare en que no me meteras en la boca del lobo todavía, necesito hacer cosas por mi cuenta y no podré hacerlo si siempre me metes en problemas.

ᅳgracias.

La burbuja reventó y el diario cayó e manos de Harry, quien rápidamente lo guardo en su bolso. Draco de pronto recordó algo y le dio una sonrisa perversa a Harry.

ᅳ¿ qué?

ᅳno... nada ᅳsin embargo su sonrisa sólo inquieto más a Harry ᅳsólo estaba pensando en ranas.

Harry lo miro aún más confundido sin embargo no le vino nada a la cabeza. Draco solo se rió de él antes de marcharse hasta la sala común de slytherin donde estaban sus amigos; Vincent estaba sentado aún lado de Millicient, Dapnhe del otro lado con Greg, Theo y Blaise jugaban al ajedrez mágico, mientras Pansy se pintaba las uñas de los pies. El piano encantado seguía tocando y el bullicio de los demás estudiantes casi se pasaba desapercibido. El suave olor chocolate inundaba la sala, se preguntó que grupo estaba cocinando el chocolate en el caldero.

Pansy fue el primero en darse cuenta de su presencia, lo cual hizo que sus pasos se fueran a su dirección recostandose en el hombro de la chica, sintiendo rápidamente su aroma a rosas.

ᅳ ¿estuviste probando mis perfumes?

ᅳtu nunca lo usas.

Buen punto.

Cerró los ojos disfrutando la charla lejana, y se preguntó que es lo que haría de ahora en adelante. Admitía que desde que volvió en el tiempo lo único en se mantenía ocupado era en encontrar lugares donde enviar a los alumnos antes de el ingreso de mortifágos en hogwarts, o en encontrar antídotos de venenos que podrían servir para tratar a Pansy y a su padrino, o perfeccionando sus hechizos de defensa. Aún no estaba en el mismo nivel que su tía Bella, sabía que no podía proteger a nadie si era débil, y hasta ahora sus hechizos aún eran un chiste.

Llevaba demasiado días sin dormir adecuadamente, el frío aún era molesto pero lo que más le molestaba era lo que le esperaba al final del curso. Sabía que era inevitable para él entrar a la cámara secreta, pero de la ir allí para tener un poco del colmillo del basilisco, preparar un antídoto especial y tener una reserva.

ᅳ¿en qué piensas, Dray? ᅳla pregunta lo descoloco. Miro a Blaise que estaba recostado en sus piernas y luego pensó en el piano de la sala.

ᅳsería tan fácil ahora deshacerse de un maestro.

El silencio quedó en toda la sala, y el miro con indiferencia sus miradas antes de que un alumno de quinto riera.

ᅳojala sea a Lockhart.

Hubo murmullos de acuerdo y él sonrió.

ᅳllevamos años sin un maestro de DCAO decente.

Todos estuvieron de acuerdo. El piano seguía tocando mientras todos en la sala se reunían al rededor de la chimenea y hablaban sobre los maestros que habían estado en DCAO, mientras otro grupo hablaba de los partidos de quidditch y otros de la Copa de casa.

La casa de slytherin decidió no subir al comedor esa noche, dejando la mesa totalmente vacía. Severus encontró a toda su casa comiendo bocadillos en la sala mientras escuchaban los instrumento tocar y a un Draco Malfoy cantando, para su sorpresa. Ese día las demás casas encontraron extraño la ausencia de los slytherin, sintiéndose inquietos. Sin embargo, en la sala de verde y plata, después de muchos años, era la primera vez que todos se reunían como verdaderos aliados, sintiendo de alguna manera más unidos.


El día que estaba esperando con ansias llegó.

Era 14 de febrero, y la paredes del gran comedor estaban cubiertas de flores grandes de un rosa chillón, del techo de color azul pálido caían confetis en forma de corazones, pero lo mejor de todo eran las mesas, que lucían manteles rosas con los bordes de las casas correspondientes, y grandes floreros con rosas decoraban el comedor.

En la mesa de los profesores, Lockhart, llevaba una túnica de un vivo color rosa que combinaba con la decoración, los demás profesores lucían incómodos y avergonzados, pero lo mejor de todo fue la mirada de total desagrado del profesor Snape.

—¡Feliz día de San Valentín! —gritó Lockhart—¡Y quiero también dar las gracias a las cuarenta y seis personas que me han enviado tarjetas! Sí, me he tomado la libertad de preparar esta pequeña sorpresa para todos vosotros... ¡y no acaba aquí la cosa!

Draco solo debía admitir que amaba este evento, fue tan vergonzoso para todos en hogwarts que luego de ese año, todos miraban con pánico si habían querubines esos días, incluso los hufflepuffs se avergonzaban del San Valentín de ese año.

Lockhart dio una palmada, y por la puerta del vestíbulo entraron una docena de enanos de aspecto hosco. Pero no enanos así, tal cual; Lockbart les había puesto alas doradas y además llevaban arpas.

—¡Mis amorosos cupidos portadores de tarjetas!—rió Lockhart—¡Durante todo el día de hoy recorrerán el colegio ofreciéndoles felicitaciones de San Valentín! ¡Y la diversión no acaba aquí! Estoy seguro de que mis colegas querrán compartir el espíritu de este día ¿Por qué no le preguntan al profesor Snape que les enseñe a preparar un filtro amoroso? ¡Aunque el profesor Flitwick, el muy pícaro, sabe más sobre encantamientos de ese tipo que ningún otro mago que haya conocido!

El profesor Flitwick se tapó la cara con las manos y Snape parecía dispuesto a envenenar a la primera persona que se atreviera a pedirle un filtro amoroso. A Draco casi le tentaba bromear con su padrino pidiéndole una poción de amor.

Desde la mesa de gryffindor, sintió una extraña vibra. No se sorprendio al voltear, y ver a potter con una mirada de completa traición. Sabiendo que lo estaba mirado, movió los labios diciendo "te lo mereces"

Los enanos se pasaron el día interrumpiendo las clases para repartir tarjetas, ante la irritación de los profesores, y al final de la tarde, cuando los de Gryffindor subían hacia el aula de Encantamientos, uno de ellos alcanzó a Harry.

—¡Eh, tú! ¡Harry Potter! —gritó un enano de aspecto particularmente malhumorado, abriéndose camino a codazos para llegar a donde estaba Harry.

Draco se detuvo junto a Blaise para mirar al ruborizado Harry Potter que intentaba intentó escabullirse. El enano, sin embargo, se abrió camino a base de patadas en las espinillas y lo alcanzó antes de que diera dos pasos.

—Tengo un mensaje musical para entregar a Harry Potter en persona —dijo, rasgando el arpa de manera pavorosa.

—¡Aquí no! —dijo Harry enfadado, tratando de escapar.

—¡Párate! —gruñó el enano, aferrando a Harry por la bolsa para detenerlo.

—¡Suéltame! —gritó Harry, tirando fuerte.

Tanto tiraron que la bolsa se partió en dos. Los libros, la varita mágica, el pergamino y la pluma se desparramaron por el suelo, y la botellita de tinta se rompió encima de todas las demás cosas.

Harry intentó recogerlo todo antes de que el enano comenzara a cantar ocasionando un atasco en el corredor.

—¿Qué pasa ahí? —la pregunta obviamente salió de sus labios, viendo como el pánico subía por la mirada de Potter, quien intentaba meter todas sus cosas en su bolsa rota, desesperado por alejarse antes de que él antes de que pudiera oír su felicitación musical de San Valentín, que antes ya había escuchado.

—¿Por qué toda esta conmoción? ᅳpregunto otra persona.

A la desesperada, Harry intentó escapar corriendo, pero el enano se le echó a las rodillas y lo derribó.

—Bien —dijo, sentándose sobre los tobillos de Harry—ésta es tu canción de San Valentín:

Tiene los ojos verdes como un sapo en escabeche

y el pelo negro como una pizarra cuando anochece.

Quisiera que fuera mío, porque es glorioso,

el héroe que venció al Señor Tenebroso.

Y él en serio no pudo contenerse. Rió con todos los alumnos allí, hasta que su cara quedó roja, incluso Blaise trataba de contener la risa sin lograrlo realmente.

—¡Fuera de aquí, fuera! La campana ha sonado hace cinco minutos, a clase todos ahora mismo —dijo Peter, empujando a algunos de los más pequeños creyéndose una figura de máxima seguridad.

Vio a la niña Weasley huir con la cara casi tan roja como su cabello y el sintió pena por la niña. Sin embargo no le tomo tanta importancia.

Se acercó a Harry y le tendió la mano, el cual él aceptó, levantandose del suelo con todas sus cosas en sus brazos. Blaise a su lado reparó su bolsa y ambos se rieron en su cara.

ᅳbueno, ya. ᅳlos detuvo el moreno con las mejillas rojas.

ᅳ es que ... ᅳrió otra vez.

ᅳ un sapo ᅳtermino Draco recargandose en el hombro de su amigo ᅳjamas voy a superar esto.

ᅳte odio tanto ᅳdijo con la cara roja.

ᅳ gracias.

Blaise se rió aún más después de eso y los tres fueron a clases juntos. Era un alivio para los dos slytherin no haber recibido ninguna tarjeta de amor, por lo que aprovecharon de reírse aún más de Harry.

Ya cuando se separaron de Blaise, que fue al lado de Theo, Harry lo golpeó en el brazo.

ᅳ por eso te reías la otra vez.

ᅳpor supuesto. Es mi dulce venganza.

Draco siguió burlándose de Harry, y a pesar de eso y lo molesto que era, el moreno no pudo evitar disfrutar ese momento, después de todo pronto las cosas se complicarian.


nota: siento la tardanza. no tengo excusas, o lo soy distraída. me quedé leyendo un montón de fanfics de mis otras shipps y leyendo manhwasde reencarnación, espero hayan disfrutado el capítulo, y de verdad lo siento.