Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoria es la historia aquí presentada


Había pasado un mes y medio desde que las clases en Santa Olga empezaron, y a pesar de que Moon tenía ocupada su agenda entre sus materias escolares y las lecciones de Glossaryck para controlar su varita se sentía extrañamente, sola.

Era lógico que hubiera bastantes princesas en aquel lugar, incluso de otras dimensiones, pero la atención que la escuela brindaba no era como Moon se la imaginaba: en vez de motivar a las alumnas a aprender y educarse como parte de la realeza parecía que todos los profesores las despreciaban como si fueran un estorbo y unas inútiles.

Moon sabía que no iba a recibir el trato que tenía anteriormente en su castillo pero eso era una barbaridad, apenas sus compañeras hacían algo ligeramente malo eran castigadas en las mazmorras, y a pesar de que su habitación estuviera en el segundo piso del castillo escuchaba perfectamente los gritos que provenían de ahí.

Además, ella por más que se esforzará nunca conseguía una palabra de ánimo de sus profesores y eso la frustraba irremediablemente, el no saber si realmente estaba haciendo las cosas bien o no y que no se lo dijeran para corregirlo. Antes, Lady Winter le daba sus consejos orientándola, pero ahora solo tenía a Glossaryck que no era de mucha ayuda ya que no entendía las emociones humanas.

Y lo que más le dolía era que ella ansiaba estar en esa escuela para conocer otras princesas y hacer amigas, pero parecía que éstas estuvieran obligadas a estar en ese lugar, siempre estaban quejándose del instituto buscando la forma de escapar o sino comentaban sus experiencias de los castigos que habían tenido, Moon, como no pensaba igual que ellas y nunca había sido castigada no podía encajar bien en las pláticas y veía como lentamente las demás la empezaban a evitar.

Aun así no dijo nada a sus padres, debido a las duras palabras que su madre siempre le recordaba, "Las princesas son fuertes y no pueden dejarse vencer por cosas simples como los sentimientos". Sin embargo con cada día que pasaba aumentaba su malestar, ya no se podía concentrar como antes, los hechizos con movimiento que le enseñaba Glossaryck los hacía demasiado tensa causando que le salieran defectuosos y a pesar de ser buena con las reglas de etiqueta, las clases que llevaban algo de arte le daban un tormento.

Pasado más tiempo unos dolores de cabeza nocturnos comenzaron y su cuerpo empezó a tensarse hasta doler sin motivo alguno. Era lo peor, ya no podía dormir como antes y con el pasar del tiempo su cuerpo tenía menos energía, lo que hacía que en sus tiempos libres ella prefiriese quedarse encerrada en su habitación en vez de salir con las demás.


Era un lunes al medio día y Moon salía de un salón de clases para dirigirse al jardín a lecciones de canto con las aves, podría una materia fácil para la mayoría pero era la peor para ella. Primero no entendía porque debía de comunicarse con las aves y segundo porque no podía interpretar los cantos que le solicitaban, su maestra siempre tenía una cara de enojo cuando estaba con ella diciéndole "Cantas muy despacio", "Lo haces tan alto que hasta me dañas a mí", "Incluso una piedra canta menos rígida que tu", "Con esa voz espantas a las aves en vez de atraerlas". Obviamente eso no ayudaba a Moon, que con esas críticas se estresaba cada vez más.

Se encaminó por los pasillos con semblante serio y calmado, viendo como varias princesas empezaban a saludarse, a citarse para comer juntas en los almuerzos y prepararse para reunirse en sus tiempos libres, pero con cada paso que daba entendía que ella no era alguien a la que las demás solicitaran.

Entró al lugar y saludo finamente a sus compañeras y tutora a pesar de ser ignorada por la última, no tenía muchos ánimos para estar ahí y sabía que se lo iban a recalcar, usualmente su maestra decía que los pájaros escuchaban el alma de las personas, por lo que si huían era porque algo en el alma de la persona estaba mal, o también podría significar un mal presagio para la familia de la cantante.

Resignada, se colocó en un árbol que tenía un nido de pichones y empezó a silbar como se le indicaba, tal como esperaba su canto ahuyentó a las aves causando que su maestra se dirigiera hacía ella, tenerla cerca la ponía más nerviosa, su mentora apenas hacía un silbido y hacía que una decena de pájaros se acercara a ella a escucharla, pero Moon no podía retenerlos con su voz.

– ¿Sabes? Creo que deberías ir al Bosque de la Muerte Segura, tal vez ahí encuentres aves que reaccionen positivamente a tu canto – Pequeñas risas se escucharon con el comentario de la maestra, Moon se quedó callada, no sabía que responder ante esa situación – ¿Qué esperas? No estoy bromeando – Ladró la mujer haciendo que las risitas se callaran al instante.

– Ma-maestra – Tartamudeó tímidamente.

– ¡Obedece! ¡No regreses hasta que hayas aprendido algo! Ya sabes dónde está la puerta ¿O tampoco ver dónde está? – Moon se puso pálida ante aquellas palabras, la estaban corriendo de ese lugar y sus compañeras solo veían la escena sin decir un comentario.

Con miradas sobre ella, Moon se encaminó lentamente hacía la puerta, esperaba que alguien de dirección la detuviera o cuestionara por su salida, pero nada pasó, atravesó la puerta de entrada y pudo ver como cientos de árboles rodeaban el lugar, miró nuevamente hacía atrás y la mirada de la maestra le decía que continuase.

En ese momento deseó haber llevado su varita consigo.

A paso pausado comenzó a adentrarse en el bosque sin rumbo fijo. Cuando se dio cuenta que estaba sola en medio de la nada buscó un árbol con aves y empezó a cantar, haciendo que en el mismo momento que los pájaros escapaban, lagrimas también lo hicieran de sus ojos.

– ¿Princesa? – Una voz la sacó de sus sueños, una voz conocida. No supo cuánto tiempo estuvo en ese lugar, el llorar la había dejado agotada, y con el sentimiento de agobio de no poder regresar al instituto se había quedado dormida recargada en un tronco de un árbol.

– Mo-monst... – No, él le había dicho su nombre – Toffee – Dijo en apenas un susurro, la escena era demasiado surreal, él estaba frente a ella mirándola directamente a los ojos, ella se perdió un instante en el color amarillo que éstos tenían, hasta que vio que él llevaba un tipo hoz en la mano .

– ¿Está perdida? ¿Le ocurrió algo? – Preguntó el ser con preocupación, ella se enderezó lentamente del lugar sin dejar de mirar el arma que él poseía, Toffee se dio cuenta de esto y la dejo en el piso lentamente – Un khopesh… sirve para el campo – Explicó mientras se giraba, en su espalda pequeños troncos de madera eran sujetos por cuerdas. Eso la tranquilizó solo un poco, pero era lo suficiente para tallarse los ojos y suplicar que su cara no reflejara que hubiera estado llorando momentos atrás.

– S-sí, gracias, ¿Qué hace usted con toda esa leña? – No sabía lo que estaba haciendo, su intento de sonar común únicamente le dio un tono raro a su voz que hizo el momento penoso se notará más.
Estaba mal – Lo sabía – Estaba intentando dialogar con un ser monstruoso, ni siquiera podía imaginar la cara de su madre si se enterase.

– Princesa – Dijo él serio – Este es el Bosque de la Muerte Segura, ¿Segura que está bien? –

– Moon – Recalcó ella, ya estaba harta de escuchar la palabra princesa en Santa Olga – ¿Cómo sabe que soy una? –

Toffee se quedó mirándola por un segundo, sorprendido porque le hubiese dicho su nombre.

– Sus ropas le delatan, Moon – Respondió con una voz gruesa y seria al dirigirle una mirada al vestido rosa que llevaba – Este no es lugar para alguien como usted –

– Ni para usted tampoco, no ha respondido mi pregunta ¿Qué hace usted por acá con todo eso? – Contestó regresando a la pregunta inicial, intentando que la atención hacia ella se desviara.

– Vivo acá, los pueblos que usted conoce no son algo para los de mi raza, pero aun así los míos necesitan fuego para calentarse y comer–

– Increíble – Dijo con sorpresa.


– "Enserio necesitaba conversar con alguien" – Pensó Moon al notar que no tenía conciencia del tiempo que había transcurrido desde que había empezado la plática con Toffee, era extraño ya que él no se retiraba pero reflejaba claramente incomodidad, dando como resultado un ambiente de temor el uno al otro.

Moon sentía el derecho a temerle, él no era una persona, lo único que tenía en común con los mewmanos era que llevaba ropas de campesino y tenía una larga cabellera amarrada en una coleta baja, pero sus rasgos eran más como de reptil: con una gran boca y cola de cocodrilo, además de que su piel era en tono gris verdoso. Pero no entendía porque él pudiera temerle a ella.

– Creo que le debo una disculpa Toffee – Dijo ella intentando relajar la atmósfera – No me comporté como debía cuando me ayudó con el cochero –

– No hay de que disculparse, me siento alagado de haber ayudado a una mewmana – Dijo él en tono serio, como si ese fuese usualmente su tono para hablar – Fue la primera vez que tuve contacto con uno, y no fue tan horrible como pensé –

– Lo mismo digo – Comentó, aunque inmediatamente se arrepintió, ¿Y si lo hacía enojar?, lo miró con recelo pero él no monstruo un gesto ofendido.

– Todo es cuestión de perspectiva, ya que ambos hemos caído en el prejuicio –

"Pero el prejuicio comienza por algo" Pensó ella al recordar las historias de su madre, conocer a un monstruo no hacía que todos fueran tan civilizados como el que tenía enfrente. Después le miró fijamente, ese pensamiento también cabía en los suyos.

Apenas iba a contestar cuando una gran ave pasó e hizo un graznido ensordecedor, ella se encogió y tapo los oídos, mientras que Toffee miraba al cielo como si intentara saber qué hora era por los movimientos del sol.

– No debe de quedarse mucho tiempo afuera de su instituto Moon – Dijo él al ver que el ave se había ido – Fue una coincidencia que nos cruzáramos, espero no sea la última –

– Si – Respondió la chica. No sabía porque lo había confirmado, pero algo en su interior la estaba motivando "Es porque él proviene de una antigua descendencia real" Se dijo a sí misma para tranquilizarse.

– ¿Necesita que la guíe? – Ofreció él. Moon regresó a la realidad, aún seguía perdida.

– Si – Dijo con un tímido asentimiento.


Moon se acercaba a la puerta de Santa Olga con paso dudoso, Toffee la había dejado a una distancia segura para que no lo viesen, pero aun así estaba cerca para que ella llegará fácilmente, eso le dejó grandes sentimientos encontrados, ¿Qué había hecho? Su mente aun procesaba todo lo que acababa de suceder momentos atrás, era algo increíble.

Aun así cuando entró, se dio cuenta que ese tiempo le había ayudado a no pensar en todos los quehaceres que tenía pendientes, incluso el cuerpo ya no le dolía como antes."Posiblemente es a causa la siesta" Se dijo con buen humor.

Al igual que en su salida, su entrada al jardín no tuvo inconvenientes, pero cuando llegó al castillo, rápidamente la señorita Heinous la interceptó.

– ¿Qué le pasaba por la mente cuando salió del castillo? – Le reprochó. Moon sintió un balde de agua fría cayéndole, recordando donde se encontraba y los tratos que recibía.

– Fue una orden de mi maestra, señorita, ¿Cree que por mi cuenta me atrevería a salir? – Esa cuestión siempre salvaba a Moon en su castillo, deseó que fuera igual allí, no tenía cabeza para pensar en otra cosa.

– Más le vale que no, hay muchos monstruos allá afuera ¡No sabe si se pudo topar con uno! – Le gritó exageradamente, Moon solo la miró.

– No se preocupe, aquí estoy –

– Princesa Butterfly, sé que esta escuela es muy exigente – Comentó Heinous mientras miraba hacia su alrededor vigilando que no hubiese nadie. Cuando lo verificó se acercó más a ella y le dijo en un susurro – Pero por favor cuídese, creo que nosotras nos debemos de apoyar más que la mayoría de los asistentes –

– ¿Deberíamos señorita? – Contestó Moon con curiosidad. Si ellas debían de apoyarse más significaba que tenían algo en común, pero Moon no sabía qué era eso, ya que no la recordaba de ningún lado.

– Deberíamos – La nombrada solo se enderezó duramente como si su palabra no tuviera un mensaje tan profundo. – Puede retirarse –

– Gracias – Contestó mientras seguía su camino, con nuevas dudas en su cabeza.

Ese día fue sin duda uno peculiar, primero había hablado con un monstruo y ahora con una titular de la academia se preocupaba por ella.

"Tal vez todo es cuestión de perspectiva" Pensó Moon al entrar a su habitación.


Y aquí el nuevo capítulo, más largo que el anterior y con más detalles que abren muchas posibilidades, ¡disfrútenlo!

Agradecimientos especiales a:

Ladyx: Moon es una niña, aun tiene mucho que aprender, y la curiosidad junto con un anhelo de rebeldía es lo que la motiva a hacer ciertas cosas, además de que en vez de apoyar a su madre realmente le teme, es algo que se verá evolucionando en el futuro.
Tenías razón acerca de su comportamiento con las demás princesas, en efecto no se lleva bien con ellas, esto me dio una buena oportunidad de manejar algo, la soledad, que es cuando una chica está mas vulnerable y puede ser manipulada con más facilidad, espero haya demostrado bien los sentimientos, en efecto me leíste la mente. (Con respecto a la cárcel literal, debemos de saber que aquí la directora aun no es Heinous, ella también tiene una razón para hacer el reformatorio de esa forma).
jajajaja yo amo a los creadores, ¿No has oído nombrar un anime llamado "Fairy Tail" ? el creador también es super Troll, es por eso que ya me acostumbre y mejor disfruto la sensación de incertidumbre, es todo lo que uno puede hacer. Y gritar, gritar bastante.
¡En fin espero que goces de este capitulo!

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~